Disclaimer: Los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer, yo sólo me divierto&juego con ellos. ^.^
¿Amor?... ¿Qué es eso? ¿Se roba?
Epílogo
-¿Qué paso, mi amor? –preguntó él, mostrando la paciencia que ya debió de haber perdido desde hace un tiempo a causa de mi abundante silencio. Me dedicaba a verlo, mirarlo sin expresiones y a dejar que sus ojos me envolvieran, porque eso hacían ellos: matarme poco a poco.
-Yo… tú… día, nosotros, uhmm…-no sabía cómo decir esto con el tacto necesario para que él no se alejara de mí; ya no lo quería lejos por más tiempo, eso me mataría.
-Dime, Alice. No me dejes en blanco –en sus ojos se veía la poca paciencia que ya no tenía.
-Estoy embarazada –dije con los ojos cerrados, completamente cohibida y reusándome a mirarlo a los ojos. No podía ver la decepción que seguramente sus ojos me mostrarían de par en par.
Me sorprendí cuando sus brazos rodearon mis hombros, pegándome a su cuerpo, sin dejarme alejarme de él; se sentía tan cálido su pecho que no pude evitar sonreír y rodear su torso con mis propios brazos. Era algo tan tranquilizante estar así con él; no cambiaría nada de este momento.
-¿No estás enojado? –pregunté, con mido, aún.
-¿Enojado? –preguntó, alejándose unos centímetros de mí, para poder verme el rostro-. ¿Debería de?
-No sé –me encogí de hombros-. Dímelo tú.
-¿Por qué tendría que estar enojado? –Atientas, busco mi estomago; aún no se notaba nada, tenía 2 meses apenas-. Me vas a dar un grandioso regalo de bodas. Gracias.
Me tomó de la barbilla y me dio un casto beso en los labios. Se sentían tibios y se amoldaban a la perfección con los míos; era un beso que me devolvía la paz que se me había colado entre los dedos por unos minutos.
-Tenía miedo de tu reacción –admití con un leve sonrojo.
-Jamás debes temer eso; he ido a terapia –dijo, con una sonrisa en sus labios.
Me quedé un momento de blanco. ¿Terapia? ¿Desde cuándo? No recordaba que jamás hubiese mencionado algo sobre una terapia, o haberlo visto irse a alguna; o, bueno, siquiera comentado algo sobre el tema.
-¿Terapia? –pregunté por fin.
-Sí –dio u largo y profundo suspiro-; desde siempre he tenido problemas con el abandono, casi nunca lo dejo notar, siempre lo escondo con una sonrisa o algo así, pero simplemente hay veces que esos problemas me hacen actuar como maniático… involuntariamente. No sé muy bien cómo explicarme, pero ya no me tendría que preocupar por eso, y bueno, tú tampoco –me dio una sonrisita de lado.
-¿Por qué nunca me dijiste nada? –pregunté con nerviosismo.
¿No confiaba en mí? Me lo tenía merecido; eso era lo más probable. No creo haberle dado muchos motivos para demostrarle que era una persona confiable… pero, aún así, tenía la esperanza que él encontraría los motivos…
-No quería preocuparte –dijo, encogiéndose de hombros-; tenías mucho con lo de la muerte y bueno, todo eso… lo último que quería era hacerte sentir peor con algo que no es de tanta relevancia.
Me le quedé viendo a los ojos. ¿Por qué fui tan ciega? Soy una idiota de las buenas.
-Eres el mejor, Jazz –dije con toda la ternura del mundo.
-No, sólo pienso en ti... todo lo que puedo –terminó la oración con una sonrisita. Sus ojos brillaban.
¿Cómo no vi ese brillo antes?
Tapé mi cara con las manos y jalé mi cabello hacía atrás, con exasperación; pudimos haber sido felices juntos, hace tiempo, tiempo perdido en tristeza inútil… la vida seguía, es muy corta como para quedarse congelado en una etapa, hay que avanzar… pero yo me negaba; tonterías mías y perdidas de ambos. Estúpida, pero aún así… soy lo suficientemente egoísta como para decir que Jasper es mío y de nadie más porque lo amo como no se puede amar a nadie más; sólo por eso y ya… todo lo demás sobra.
-¿Por qué estás aquí? –pregunté, involuntariamente una lágrima cristalina corrió por mi mejilla y resbalo por mi barbilla. Una sonrisa estúpida estaba en mi rostro; sentía la mirada confusa clavada en mí cabeza agachada-. No me malinterpretes; digo: ¿Por qué estás aquí y no con alguien que te merezca de verdad?
No me atrevía a mirarlo en este momento, a pesar de la distancia de mi campo visual con él, sabía que me estaría mirando de un modo atónito, extrañado por mi pregunta repentina. Y no lo niego, yo también estaba un poco estupefacta por mi propia pregunta.
-Porque la única verdad que conozco en mi vida desde que te conocía es que te amo y nada cambiara eso… ni tus palabras, ni tus actos, ni nadie. Te amo, y punto final; te tienes que aguantar con esa decisión.
Levanté la mirada sorprendida, una lágrima que había estado colgándose de mi lagrimal salió disparada por el aire. Casi juraría que en cámara lenta. En su rostro había una sonrisa ¿siempre estaba feliz? ¿Ó qué? Era tan imperfecto… y, quizá justo por eso mismo él era perfecto… perfecto para mí.
-Eso espero –dije con una sonrisa.
-Te amaré, donde quieras, cuando quieras, como quieras.
Sus labios estuvieron sobre los míos en menos de lo que me imagine y se movían gentilmente… tan suaves, que no los sentía; se iba perdiendo la sensación… se iba desvaneciendo…
Empecé a sentir como todo a mí alrededor se movilizaba por completo, vía borroso, como si tuviese una leve capa de agua salada encima de mis ojos. Sentí manos rodeando mis muñecas y cerrarse alrededor de mis mejillas con una delicadeza que casi lograba hacer sentir el tacto imperceptible.
-¿Alice? –escuché como un inconfundible acento texano me llamaba. Su voz se escuchaba un poco lejana.
Gemí mientras me removía un poco… sentí como la cama estaba un poco dura, pero la suavidad de la almohada lograba apaciguar la disfuncionalidad.
-¿Alice? –volví a escuchar la misma voz llamándome.
Sentí mis ojos demasiado pesados, no los podía abrir tan fácilmente; a mi alrededor todo estaba muy nubloso y con un esmalte oscuro.
-¿Jasper? –pregunté cuando empezaba a recobrar el sentido de lo que había a mi alrededor.
-Sí. –Dijo, extasiado de entusiasmo-. Me estaba empezando a preocupar mucho. Llevas un mes en esa camilla.
-¿Un mes? –pregunté.
Recordaba un sueño… con él, uno que me demostró algo que quizá debí de haber visto antes: lo amaba.
-Sí, Rose no quería que Emmett se sintiera tan preocupado así que se fueron de luna de miel a la semana que estuviste interna, y yo me quedé aquí para cuidarte. –Me sonrió y… como que me hizo sentir mejor su sonrisa, encendió algo en mí: cariño, profundo, amor, mejor dicho.
-¿Por qué te has quedado? –pregunté involuntariamente; sabía que estaba arruinando el momento, pero fue algo que no pude contener.
-No podía dejarte sola.
Mátenme si no lo hizo este chico. Vi un brillo en sus ojos que me petrifico por completo; era algo cálido que recorrió mi columna vertebral en menos de un segundo.
-Jazz… yo… ehmm… tengo que decirte algo –susurré con un ligero sonrojo en las mejillas. Se sentía una extraña sensación en las orejas igual.
-Te escuchó. –Creó que pude ver exactamente como en sus labios se iba curveando la punta derecha, alargándose, ligeramente, hacía abajo.
-Yo –di un largo y profundo suspiro-. Yo te amo.
Vi como su mirada cambiaba radicalmente y sus ojos brillaron más aún; casi segándome, pero hubiese sido una ceguera que valdría la pena; me lleno de calor y emoción al mismo tiempo.
-Esperaba que lo hicieras –susurró con una sonrisa-; te amo desde hace tanto mi pequeña Alice. No tienes una idea.
Sonreí con ternura.
-Todo este tiempo, he pensado en ti en mi subconsciente, no en Ben, ni en nadie más, en ti. Te amo enserio, Jasper.
-¿Qué has soñado? –preguntó con curiosidad.
-No importa mucho realmente –dije con diversión-. Sólo prométeme que no te irás, pase lo que pase –pedí, mordiéndome el labio.
-Ahora que sé que tú me amas como yo te amo a ti ¿crees que me iría a alguna parte? –preguntó, retóricamente-. No te dejare, enserio, pase lo que pase –tomó mi mano-, yo estaré ahí, física y emocionalmente.
-Me alegró de oír eso; no me gustaría tener que ir a buscarte… y lo peor, darme cuenta, en último momento, que tú siempre estuviste ahí, apoyándome, amándome y yo, tonta, dándote la espalda. Prefiero estar contigo en todo momento.
Él me sonrío y se inclinó hacia mí y simplemente conecto nuestros labios; no podía decir nada, me encantaba la sensación de sus labios sobre los míos, eran dulces, cálidos y acogedores, me daban una paz interna que nadie jamás me había podido dar de ningún modo. Quizá porque no había nadie como Jasper. Yo no creía en muchas cosas y eso de que las personas están destinadas a una sola persona pues… lo creí en algún momento… y luego perdí la fe de que eso fuese real; pero… ahora me doy cuenta de que todo ese sufrimiento interno y externo, todas lágrimas derramadas y, bueno, en fin, por todo lo que he pasado en este tiempo, fue con un fin: porque Jasper y yo estábamos destinado. Así de simple y ñoño como se escucha.
-No lo harás –dijo, me dio un beso en la frente, suavemente, mientras que con su dedo hacía pequeños círculos en mi mejilla.
Me sentía tan extraña; le había dejado saber mis sentimientos a un hombre en… un hospital; aunque, realmente me había olvidado completamente del mundo exterior, nosotros estábamos en nuestro propio mundo y fue muy difícil darme cuenta de eso; estoy segura de que si el doctor no hubiese entrado a la habitación no me habría dado cuenta de nada.
Me desperté por un ligero llanto que retumbaba por todo el lugar.
Mis ojos se sintieron muy cansados para poder abrirse, así que decidí rodar sobre mí misma, subiéndome a algo, bueno, más bien alguien.
-¿Qué hora es? –pregunté, frotándome los ojos con un suave bostezo.
-Las 4 de la mañana –dijo Jasper mientras rodeaba mi torso con su brazo-. Ve tú; me estoy muriendo.
-No te mueres –dije bajándome de él y empujándolo fuera de la cama-. Estoy muy cansada –dije con una risita cuando se levantó del piso, frotándose el brazo, en el que supongo que había caído.
-¡Los dos! –se quejó como un niño chiquito que está intentando sobornar a su madre.
Me pare, dando un largo bostezo y poniendo mi mejor carita de niña indefensa, adormilada, para que Jasper se apiadara de mí y fuera a checar los llantos él solito. Pero no lo hizo.
-Tú me odias –le dije cuando me tomaba de la mano hacía la gran habitación beige.
-Te odio tanto, que te amo –dijo divertido.
-Esto es mejor que el sueño que tuve cuando lo de la boda de Emmett y Rose –le dije con una risita tranquila. Y era mejor; él y yo, juntos, ahora con 2 pequeños y adorables hijos mellizos.
Sheccid Amelick, decía sobre la cuna amarilla con una hermosa letra cursiva gravada con pintura.
Phoenix, decía sobre la cuna azul con el mismo tipo de letra de igual modo que el de su melliza.
Mis pequeños y hermosos bebés de ojos celestes y sus pequeños cabellitos negros. Sus facciones era muy delicadas pero se inclinaban más por las de Jasper que por las mías, realmente. En lo que tenían congruencia conmigo era su pequeña y respingada naricita.
-Tú a Phoenix, yo a Sheccid –me dijo Jasper.
No es que no quisiera a Phoenix, porque los amaba por igual, sólo que él siempre tuvo el sueño de tener una hermosa niña como lo es Sheccid. Estos dos pequeños demonios con cara de ángel les robaban una sonrisa a cualquiera sus enormes ojos celestes tan brillantes y sus, ligeramente, regordetes labios rosaditos. Eran hermosos
&Los amaba, así como a mi familia. Sinceramente, no puedo conciliar una mejor vida con nadie que haya conocido, ni que esté afuera de mi pequeño y acogedor mundo, y pensar que todo empezó con tragedia… pero al final siempre el destino por todo lo malo algo bueno te da…
Fin.
Sí, la mayoría aserto ¬¬ Pero a que no se esperaban el final(; (bueno, más bien la parte donde ella despierta y blahblahblah; lo demás ya era de esperarseO.O)
Sí, finalD: No lo quería terminar, hasta dije, "No, hago este capítulo y el siguiente el epílogo"; pero, pues ya ven, tenía que terminarD:
Sinceramente espero que lo hayan disfrutado y que les gustase mi historia, porque es en una de las pocas en las que me ha… ahmmm… "agradado" como ha quedado, y espero que a ustedes igual; bueno, a mí no me gusta mucho eso de pedirlo –porque no va conmigo ·~·-, pero, si les ha gustado mi historia, podrían dejar un review *ojos increíblemente adorables de anime*, sería muy reconfortante:3&bueno, si les agrade *D:* pues, tengo más historias que les podrían agradar…
(: Gracias por leer; fueron unas grandiosas lectoras:')
₪ т.с.ωоιғ ✖
