Sesshomaru: ¡Rin mirame! - la tomó de la mejilla para que lo viera, ella oía que le hablaba pero no lograba captar bien lo que Sesshomaru decía, ni siquiera podía verlo bien, todo era borroso y se movía, el dolor en su pierna era insoportable, Sesshomaru la tenía en sus brazos aún en el suelo, poco tiempo bastó para que Rin comenzara a cerrar sus ojos, ella intentaba tenerlos abiertos pero el sueño le ganó.

Sesshomaru: ¡Rin! - su rostro solo expresaba un poco de la mucha preocupación que sentía al ver tan mal a Rin, la tomó en sus brazos y emprendió el vuelo.

***

Estaba sobre algo suave y confortable, paseó su mano por la ligera sabana de seda que cubría su cuerpo de la cintura para abajo, recorrió lo que pudo con su mano, explorando aún sin abrir los ojos, tratando de darse una idea de dónde estaba, una mano más grande que la de ella la detuvo colocándose sobre la suya, entonces abrió los ojos para encontrarse con una dorada mirada que la veía atentamente, el peliplata se encontraba sentado en una silla a lado de la cama donde se encontraba Rin, ella quiso incorporarse pero en cuanto intentó mover sus piernas en una de ellas surgieron dolorosas punzadas que le impidieron hacer un movimiento más, inevitablemente salió un quejido acompañado con una expresión de dolor.

Sesshomaru: No te muevas.

Rin: Sesshomaru, ¿qué pasó? ¿Dónde... dónde estamos? - cuestionó con esfuerzo.

Sesshomaru dejó que sus ojos contestaran su pregunta, Rin aturdida, examinó su alrededor con la mirada, estaban en una habitación grande, los colores eran claros, había un enorme closet, una puerta que seguramente daba al baño, había también un buró y un tocador con un espejo enorme, no cabía duda, ésa no era su choza y mucho menos cualquier parte de la aldea.

Rin: Estamos en... - lo miró.

Sesshomaru: Sí, en mi palacio.

Rin se quedó sin aliento, no se esperaba algo así, fue tanta la impresión que se le olvidó por completo su pierna y de nuevo intentó levantarse ""¡Aaauh!"" gritó al sentir el molesto e intenso dolor en su pierna.

Sesshomaru: No te esfuerces.

A Rin no sólo le dolía la pierna, todo su cuerpo estaba adolorido, se sentía débil y cansada, en ese momento recordó lo que había pasado, aquella avispa le había inyectado su peligroso veneno, pero Sesshomaru estuvo ahí para protegerla, una vez más, gracias a él estaba viva.

Rin: Gracias. - sonrió, pero en su rostro se mostraba lo débil y frágil que estaba.

Sesshomaru le acarició la mejilla y le dio un leve beso en los labios.

Rin: ¿Cuánto tiempo he estado inconsciente?

Sesshomaru: Dos días. Pronto estarás bien. - Hubo silencio.

Rin: ¿Es tu habitación?

Sesshomaru: No, permanecerás aquí hasta que estés bien, después puedes regresar a la aldea si es lo que quieres.

Rin: No. - Sesshomaru la cuestionó con la mirada. - quiero quedarme aquí, contigo, si me lo permites.

Sesshomaru: Cuando te hayas recuperado y estés lista dormirás en mi habitación.

Rin: Sí. - Sonrió alegre. El mayor se puso de pie.

Sesshomaru: Inuyasha y Kagome han venido a verte.

Rin: ¡¿Están aquí?!

Sesshomaru: Acaban de llegar.

El peliplata era muy hábil para percatarse de la presencia de los demás, y estaba en lo correcto, Inuyasha acababa de llegar al palacio acompañado por su mujer y Jaken.

Sesshomaru: Descansa. - Acarició su mejilla para después salir de la habitación a recibir la no muy deseada visita.

Inuyasha: ¿Dónde está? -dijo apenas entró.

Sesshomaru: Está arriba - bajaba las escaleras. - Jaken llevalos - ordenó.

Jaken: Sí señor Sesshomaru; por aquí.

Inuyasha: Eres un tonto Sesshomaru, ¿Cómo pudiste descuidarla?

Sesshomaru: . . .

Kagome: Inuyasha por favor, no busques una pelea, ven, sigamos a Jaken. - lo tomó de la mano y subieron las escaleras.

Inuyasha y Kagome entraron a la habían y saludaron a Rin, ella les contó todo lo que pasó en el templo y con la espada, también les habló sobre Kirara y sobre todo cómo fue que había terminado así.

Rin: ¿Cómo supieron lo que me pasó y cómo llegaron aquí?

Inuyasha: el sapo verde fue a avisarnos y él nos trajo hasta acá.

Kagome: Sesshomaru lo envió. -Rin sonrió. - Te ves muy cansada, necesitas dormir.

Rin: Gracias por venir. - poco a poco sus ojos se cerraron.

Inuyasha: ¡¿Qué?! ¿¡Se va a quedar aquí con...

Kagome: ¡Inuyasha! - lo interrumpió.

Inuyasha: Cuando te recuperes volveré por ti.

Rin no escuchó, al cerrar los ojos no tuvo que hacer esfuerzo alguno para terminar dormida.
Kagome sujetó a Inuyasha de la oreja y lo sacó de la habitación.

Inuyasha: ¡aauh! - se quejó mientras salían. - ¿Porqué lo hiciste? - preguntó una vez afuera.

Kagome: ¡Si Rin quiere quedarse aquí no hay nada que podamos hacer!

Inuyasha cruzó los brazos y giró su rostro hacia otro lado ignorando lo que había dicho su mujer.

Kagome: ¡Eres peor que un niño! - dio la vuelta y comenzó a caminar.

Inuyasha: Kagome!? - corrió para alcanzarla.

Los días pasaron y Rin se fue recuperando día a día, no había tenido oportunidad de salir de la habitación, sólo se levantaba para bañarse y después de éso volvía a la cama. Una mujer de avanzada edad le revisaba la pierna diariamente y le untaba una extraña especie de pomada muy eficiente. Las heridas de sus rodillas habían desaparecido Al principio con tan sólo incorporarse en la cama para comer el dolor en la pierna era insoportable, el solo movimiento muscular de su pierna hacia que el dolor se desatara y perdurara por un buen rato, aminorándose cuando no había movimiento alguno. Aquella avispa no era un avispa cualquiera, se trataba de una de las más letales del mundo.
El sol se metía lentamente entre las montañas, las estrellas se dejaban ver una por una en cielo que pronto sería nocturno. Sesshomaru revisaba algunos papeles informándose de todo lo que había ocurrido durante su ausencia en su castillo cuando llamaron la puerta de su despacho.

Sesshomaru: Adelante.

La puerta se abrió y a través de ella pasó jaken acompañado de Inuyasha con una cara de pocos amigos.

Jaken: Amo Sesshomaru disculpe la interrupción pero este insolente quería pasar por la fuerza a la habitación de Rin.

Sesshomaru: Puedes retirarte.

Jaken: Sí amo bonito. - Se fue.

Sesshomaru: ¿A qué has venido?

Inuyasha: Vengo por Rin.

Sesshomaru: . . . - Frunció el ceño.

Inuyasha: Ya pasó mucho tiempo, Rin ya está bien así que me la llevaré.

Sesshomaru: Ella está bien aquí.

Inuyasha: Ella tiene que regresar a dónde pertenece.

Sesshomaru: Es su decisión permanecer aquí.

Inuyasha: ¿Contigo? ¡¿A caso piensas tomarla como tu mujer?!

Sesshomaru: ¿Y si así fuera qué?

Inuyasha: Ambos sabemos lo que pasara Sesshomaru, no aguantará tu ritmo, le irás quitando la vida poco a poco. Es una humana.

Sesshomaru: Kagome también lo es.

Inuyasha: Kagome se ha vuelto fuerte gracias a su poder espiritual, a alargado su vida gracias ami esencia demoníaca, además yo soy híbrido, pero tú Sesshomaru eres un demonio completo, tus instintos son más fuertes, no podrás controlarte.

Sesshomaru: Rin es una mujer fuerte.

Inuyasha:Y tu eres un imbécil.

Sesshomaru: Jamás haría algo que la lastimara.

Inuyasha: Sí, me quedó claro cuando la abandonaste en la aldea. - El peliplata mayor se puso bruscamente de pie al escuchar éso.

Sesshomaru: No sigas Inuyasha. - Sus ojos comenzaron a teñirse de rojo.

Inuyasha: . . . - Los dos se mataban con la mirada.

Los peliplata estaban tan concentrados en su discusión que ni uno ni otro se percató de la presencia de Rin quien había escuchado gran parte de la platica pues la puerta estaba entre abierta y nadie se dio cuenta, al llegar a esta parte de la conversación Rin se alejó de la puerta para esconderse pues sabía que Inuyasha no tardaría en salir, la pierna aún le dolía pero el dolor era soportable para caminar.

Inuyasha: Espero que no te equivoques. - dio la media vuelta y salió del despacho, cruzó la sala y abandonó el palacio.

Sesshomaru se volvió a sentar pensando en lo que Inuyasha le había dicho, la puerta de nuevo se abrió pero esta vez quien entraba era Rin.

Sesshomaru: ¿Y ahora qué... - se detuvo cuando vio a la chica. - Rin.

Rin: Puedo pasar? - Sesshomaru asintió. - ¿A qué se refería Inuyasha? - Se sentó en la silla frente al escritorio.

Sesshomaru: ¿Escuchaste?

Rin: Sí. - agachó la mirada.

Sesshomaru se levantó y caminó hacia ella, se puso en cuclillas frente a ella.

Sesshomaru: ¿Qué tanto escuchaste?

Rin: La mitad.. creo.

Sesshomaru: . . .

Rin: Lo siento, la puerta estaba abierta.

Sesshomaru: Ven, tienes que descansar.

El youkai cargó a Rin en sus brazos, salieron del despacho, subieron las escaleras y entraron a la habitación, él la dejó con cuidado en la cama.

Rin: Gracias - él se sentó a su lado. - Creí que dormiría en tu habitación.

Sesshomaru: Cuando estés lista lo harás. - comenzó a levantarse.

Rin: Pero ya lo estoy. - Lo abrazó colgándose de su cuello haciendo que de nuevo se sentara.

Sesshomaru: Entonces cuando te hayas recuperado.

Rin: Si no quieres estar conmigo sólo dilo. - giró su cabeza para otro lado. El peliplata la tomó de la mejilla para que lo mirara a los ojos, unió sus labios con los de ella comenzando un beso lento, lamió sus labios pidiendo permiso para entrar, ella los abrió un poco y Sesshomaru se adentró en ella, con cada movimiento sensual del beso los instintos del youkai despertaban de manera inevitable, empujó a la chica para colocarse sobre ella aún sin despegar sus labios desató el ovi del kimono femenino.

Sesshomaru: Te deseo tanto - A penas y pudo pronunciar aquello entre besos con voz entrecortada, su mano ansiosa recorrió la piel tersa de la pierna femenina, no se dio cuenta de que era la que estaba lastimada, Rin no pudo evitar quejarse pues la pierna aún le dolía y más le dolió por la forma impaciente en que Sesshomaru la tocó, con un gran esfuerzo el mayor se detuvo.

Sesshomaru: No voy a lastimarte. - Se incorporó en la cama. - Cuando tu pierna esté bien dormirás en mi habitación. - Sentenció para después salir de la recamara, tenía que hacerlo, pues sabía que si estaba mas tiempo ahí sería inevitable tomar a Rin en ése preciso momento.