Disclaimer: Los personajes pertenecen a Meyer, la historia es de Iambeagle, yo solo me adjudico la traducción, con el debido permiso de la autora.
Capítulo traducido por Sarai GN y beteado por Yanina Barboza, beta de Élite Fanfiction (www facebook com/ groups/ elite fanfiction)
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Capítulo veintiuno
—¿De qué tienes miedo? —pregunté en voz baja.
—Lluvia...
Me reí, moviendo la hamaca.
—¿Qué? ¿Tienes miedo de la lluvia? Bueno, escogiste el lugar equivocado para vivir.
—No. —Me frotó el brazo, sin molestarle que mi cabello estuviera en su cara o en su boca mientras hablaba—. Está lloviendo. ¿No lo sientes?
Conteniendo la respiración, levanté la mirada al árbol encima de nosotros y esperé a sentir la ligera llovizna desparramarse/dispersarse por mis brazos y cara.
Edward suspiró.
Y miré fijamente su fuerte perfil.
—No tienes miedo de nada, ¿verdad? —dije más para mí. Porque lo sabía. No había forma de que algo pudiera detenerlo de hacer lo que él quería. Lo envidiaba por eso—. También podrías simplemente decirme.
—¿Cuál sería el punto? —se burló juguetonamente y cerró los ojos—. Entonces conocerías mi debilidad. Podrías destruirme.
—¿Y?
—¿Así que crees que Superman iba por ahí revelando su debilidad a la kriptonita? No.
—Le reveló su debilidad a Luisa Lane —señalé.
—Ella era una listilla. Lo descubrió por su cuenta, ¿no?
—No. Está bien... digamos que tu debilidad es la kriptonita y te horneo galletas. Sin conocerte a ti y a tu debilidad, agrego kriptonita a la receta. Entonces tú las comes y mueres.
—Guau. Eso es un poco mórbido para tiempo en la hamaca. ¿Por qué tengo que morir? —preguntó Edward perplejo.
—Tu muerte podría ser evitada si solamente me revelas tu debilidad, ¿sabes?
Él no lo estaba comprando.
Pero por alguna razón no podía dejarlo ir.
Edward me miró por un momento antes de cubrirme la cara con su mano.
—Eres muy extraña. Y parece que estás muy interesada en esto.
—No. —Me reí y empujé su mano—. Bien. Me rindo. Pero sabes que es lo justo. Te dije mi miedo.
—Me dijiste tu miedo que se-ve-bien-en-papel. ¿La rueda de la fortuna? Por favor.
—Mi miedo es a las alturas, no a la rueda de la fortuna. Ya hemos hablado de esto. ¿Y... que se-ve-bien-en-papel?
—Sí, como... está bien. Tengo miedo de las arañas; los payasos; a los helados de sabor banana. Todos esos son miedos legítimos, pero no son los que te mantienen despiertos en la noche, ¿sabes?
Mirándolo, admití que el miedo a los payados definitivamente mantenía a la gente despierta en la noche.
—Sabes a lo que me refiero. —Edward movió un dedo y golpeó suavemente la piel sobre mi pecho—. Esos miedos. Los que hacen que tu corazón duela porque no puedes controlarlos.
Tragué, parpadeando para alejar las lágrimas. Él no lo sabía. Obviamente no lo sabía. Pero la forma en que sus ojos ardieron en los míos casi se sintió como si lo hiciera; como si supiera que estaba ocultando algo. Edward buscó mis ojos y frunció el ceño cuando la lluvia comenzó a incrementarse.
—Tú —dijo Edward crípticamente.
—¿Yo qué?
—Tú como que me das miedo, Bella —admitió, finalmente cediendo.
—Pero... ¿qué? ¿Te doy miedo?
Su mano sostuvo mi mejilla en su lugar y me besó.
—Eso no tiene sentido... —me callé en estado de shock cuando se lamió los labios.
—Tu miedo tampoco tiene sentido. Vamos... ¿la rueda de la fortuna? —bromeó Edward.
Y de repente, Edward me había dado el conocimiento y poder para destruirlo.
Gracias por su apoyo y por sus reviews, nos leemos mañana :)
xx
