Los personajes son de SM. La historia es mía.


Capitulo 21

El despertar fue distinto para ambos, si bien no era la primera vez que tenían sexo si era la primera vez que dormían juntos. El reloj sonaba insistentemente en la mesa de noche, Isabella lo tenía programado cada cinco minutos pero nunca había sonado más de dos veces, ahora en cambio, ya era quinta vez que sonaba.

- ¡Apaga eso! – rezongó la chica dándose vuelta y escondiendo el rostro en el pecho de su novio

- Ya… ya voy

Con esfuerzo y abusando de sus músculos agarrotados, el chico Cullen se estiró y presionó el botón de al medio del reloj despertador. Por fin este dejó de sonar, lamentablemente no alcanzaron a pasar más de dos segundos antes de que Isabella se sentara bruscamente en la cama.

- ¡Nos quedamos dormidos!

- ¡Mierda! – Edward se sentó a su lado pero parece que la falta de costumbre de ambos para dormir con alguien les jugó en contra y el chico terminó golpeando su frente en la espalda de su novia.

- ¡AUCH! – se quejaron al mismo tiempo llevando sus manos a la zona afectada

- Perdón amor – Edward dejó a un lado su propio dolor y besó la espalda de su novia

Lamentablemente para los funcionarios de Swan S.A. y afortunadamente para ellos, el beso hizo gemir a Bella, lo que provocó que el miembro del chico despertara y chocara contra el muslo de ella. Como un dominó de placer se vieron pronto invadidos en una bola de fuego que les rogaba a ambos ser apagada.

- A la mierda el trabajo… por algo soy la puta dueña. La Cobra – le guiñó un ojo a su novio una vez que tomó posesión sobre él

- Mi Cobra – Declaró Edward antes de atrapar los labios de ella entre sus dientes

Volvieron a amarse pero esta vez con un poco mas de pasión. Isabella volvió a asumir su rol como la dominante en la relación y así lo hizo saber desde el momento mismo en que tomó la erección de su novio y se penetró con ella. Lo cabalgó y guió rápidamente hasta que se saciaron y acabaron en un maravilloso orgasmo.

Cayendo rendida sobre el sudoroso pecho de Edward, Isabella sonrió, si le había gustado hacer el amor pero le seguía gustando mucho mas follar rápido y fuerte.

Después de tener un tan lindo despertar Thomas llevó a Edward a su casa para que se cambiara de ropa. Hace dos días que se había cambiado de departamento, ahora estaba en uno mucho más grande pero nunca tan grande. Les era suficiente para vivir cómodamente los dos. El departamento estaba ubicado en la 7° avenida, mucho más cerca de la 5° en donde vivía su novia y a unos pasos de Swan S.A.

Mientras que Thomas rodeaba el lugar de la tragedia más grande de Nueva York y aprovechando que el tema de Tyler volvía a estar presente, al chico le asaltó una duda. ¿Por qué Swan S.A. seguía en WTC?, como conocía a Isabella sabía que no hubiera dudado en cambiar de lugar la empresa por muy enorme que fuera, pero ella no lo había hecho y eso debía tener un motivo. Aunque si lo volvía a pensar encontraba que era muy probable que ese emotivo fuera el que Bella no escapaba de sus problemas, quizás para ella era mil veces mejor ver ese espacio ahora vacío en donde una vez estuvieron las torres gemelas.

Cuando el auto se movió quedando en frente al lugar del atentado, Edward puso especial atención al enorme espacio en donde hoy en día se alzaba ese hermoso memorial a las víctimas del 11 de septiembre del 2001. ¿Estaría ahí el nombre de Tyler?, no. Edward sacudió la cabeza, tenía que dejar ir el recuerdo de ese hombre pero es que ni siquiera sabía cómo lucia… si siquiera tuviera una foto de él. Thomas se alejó del memorial y dobló por West St. Para estacionarse una cuadra más allá, frente al imponente edificio de su novia justo en el medio del Centro Financiero, y es que si una empresa tenía que ocupar ese lugar no había otra como Swan S.A.

Antes siquiera de sentarse, el joven Cullen ya tenía el computador prendido y es que esos segundos en los que el aparato prendía se le hicieron eternos. Sabía que si le preguntaba a Isabella cualquier cosa ella le respondería pero algo de hacer así las cosas le excitaba. A penas la pagina de Google se le abrió tecleó rápidamente, "Tyler Hawkins". Inmediatamente la web se llenó de noticias relacionadas con los hechos, muchas de ella nombran a la heredera del imperio Swan quien estaba destrozada y recluida en su mansión, otro tanto hablaba de la propia familia Hawkins que estaba cooperando extraoficialmente y financiando ciertas operaciones que buscaban dar con los responsables, esa familia era poderosa pero después de un tiempo desaparecieron mediáticamente como si la tierra se los hubiera tragado, bueno, y es que el dolor de perder un hijo era demasiado, incluso para ellos.

Cuando no encontró nada mas que le llamara la atención en los resúmenes de las entradas, Edward pinchó la opción de "Imágenes" y jadeó sin importarle nada cuando vio la primera foto que apareció ante sus ojos, era de un joven alto, delgado y algo desgarbado pero evidentemente guapo, quizás porque solo rondaba los 19 años en ese tiempo es que no se veía con mas cuerpo pero se notaba a leguas que sería todo un rompecorazones. Pero no fue el aspecto del joven lo que concentró toda la atención de Edward sino la chica que estaba a su lado. Una Isabella que no pasaba los 16 años se aferraba al chico como si la vida se le fuera en ello, pero lo peor de todo es que esa joven no era La Cobra, no había ni siquiera una luz de en quien se convertiría después, esa joven era despreocupada y feliz y en esos momentos ni siquiera sospechaba la mierda de vida que se le vendría más adelante, primero por culpa de su madre y después por culpa de unos desgraciados que solo buscaban poder.

Cerró la pantalla porque no quería ver más. Jamás podría competir con el recuerdo de Tyler, sobre todo porque la Isabella por la que luchaba era una totalmente distinta a la que fue en esos tiempo, ni mejor ni mucho menos peor… solo distinta y si ella estaba luchando por dejar el fantasma de su ex atrás él solo podía tratar de hacer lo mismo, aunque le costara como la mismísima mierda.

Aunque no fue fácil, empujó a un lado todos esos pensamientos y se concentró en su trabajo. Unos papeles listos para archivar habían sido dejado en su escritorio, ni siquiera sabía que era por lo que en cuanto se fijó que eran un montón de papeles referentes a las empresas asociadas a Swan S.A., a los competidos, los sustitos y hasta empresas más chicas que ni siquiera llegan a ser amenazas. Cuando los vio se dio cuenta que era mejor archivarlos en orden porque o si no se crearía mucha confusión en el momento en que se necesitaran.

Iba recién en el proceso de selección cuando sintió una presencia a su lado.

- Edward – el joven alzó su vista para ver al señor Roth a su lado. Ese hombre era el jefe de Administración y hasta el momento solo lo había visto pasar -, necesito hablar contigo… ¿Puedes venir a mi oficina?

- Por supuesto señor – el cobrizo junto los papeles que estaba revisando y se puso de pie para seguir a su jefe

En cuanto entraron al despacho del hombre, ambos tomaron asientos. Los ojos del señor Roth estudiaban al joven aun sin saber muy bien que estaba pensando, era muy fácil para él leer a las personas y le agradaba lo que estaba viendo en ese joven.

- Como sabrás, en un mes comienza a funcionar un nuevo proyecto de Swan S.A., un hotel de lujo y como tal nosotros somos los encargados de toda la parte administratoria. Poner un hotel de lujo en Las Vegas no es cosa pequeña… la competencia es enorme y necesitas hacer un estudio exhaustivo para saber cuáles son nuestros puntos fuertes y débiles

- Oh, por supuesto… eso es muy importante

- Y para eso necesito la información referente a cada hotel, hostal y hasta hospedaje de Las Vegas

- Pero… no entiendo porque me está diciendo esto a mí

- Porque llegó a mi manos un proyecto que hiciste para mejorar nuestro sistema FODA y quiero usarlo para esto… pero contigo como mi asistente… siempre cuando va a ponerse en marcha un nuevo proyecto realizamos uno y vi el que tú hiciste… me gustó bastante, viste otros ángulos del caso y esa visión siempre es buena

Edward había estado las últimas horas huyendo del tema de Tyler, quería sacarlo de su mente pero tal parece ser que ahora eso era imposible. Tenía que dejar atrás sus sentimientos encontrados al respecto y comenzar a trabajar, bueno… por lo menos así se aseguraba de acompañar a su novia a Nevada. Bueno, unos días alejados de Nueva York no les harían mal ¿no?

- ¿Por qué yo?

- ¿Qué estabas haciendo ahora Edward? – el joven frunció el ceño sin comprender así que el hombre se apresuró a aclarar – Te pidieron archivar unos papeles pero tú estabas haciendo otra cosa… ¿Qué estabas haciendo?

- Bueno… yo… lo que pasa es que la nota sobre esos papeles decían que debían ser archivados en caso de que se necesitar en un futuro, cuando los vi me di cuenta que eran papeles referentes a todas las empresas asociadas a Swan S.A. y a sus propias fortalezas y debilidades… yo solo creí que sería mejor archivarlo todo por categorías para facilitar su búsqueda cuando se necesitara

El señor Roth estaba atento y hasta un poco fascinado escuchándolo.

- Eres el novio de jefa mayor pero aun así no descuidas tu trabajo, de hecho lo haces porque quieres ya que si solo te limitaras a hacerlo ni siquiera hubieras notado que todos esos papeles son gran relevancia. Una empresa que hoy es pequeña y que no representa mayores amenazas en un año puede ser un potencial sustituto y si no nos adelantamos a ver cosas como esas estamos fregados… un contrato millonario se puede ir a la mierda si no sabemos donde están las debilidades que tenemos que trabajar

- Pero… yo solo… lo siento señor pero aún así no entiendo mi papel en todo esto

- Eres un buen trabajador – el hombre se cruzó de brazos y miró al chico -, y te quiero en mi equipo para este proyecto, eso es todo

- ¿Y el que yo sea el novio de Isabella no es un problema?

- Lamentablemente para mí no puedo decirte que este es mi departamento y aquí mando yo porque ambos sabemos que ella manda en cada uno de nosotros – el joven Cullen se rió por eso, sobre todo porque el señor Roth no estaba diciéndolo de mala forma -, así que ahora cuando envíe mi informe hacía la dirección sobre todo lo que requeriré para poner el marcha el proyecto espero incluir tu nombre entre mis asistentes… Entonces… ¿Qué dices?

- Digo que si

- Bien, no me esperaba otra cosa de ti y… perdón

Pese a que la mano del hombre estaba estirada y que Edward sabía interpretar una situación como aquella no fue capaz de responderle al saludo ya que no entendía el perdón.

- Perdón por dudar de tus capacidades en esta empresa, por creer que tu asenso se debía únicamente a que eres el novio de Isabella

En ese momento el joven se apresuró a tomarle la mano – Me basta con saber que ahora se dio cuenta que no es así

- Lo hice… y no soy el único. El FODA que te hizo hacer la señorita Isabella no llegó solo a mis manos… muchos se estan dando cuenta de lo que vales Edward… solo… eres un buen chico, no dejes que el mundo de Elite de Manhattan te corrompan

- Muchas gracias señor – asintió y corrió su silla hacia atrás -. Solo me gustaría saber cuándo comenzaremos con esto

- Ahora me basta con que sigas con lo que estabas. Te avisaré cuando nos pondremos a investigar lo que necesitamos. Las obras recién van a comenzar así que tiempo es algo que tenemos… siempre me gusta ir un paso adelante pero ahora estamos con varios metros de ventaja así que tranquilo

Sonrió. Si de algo estaba seguro el joven Cullen es de que el papel aguantaba mucho, que muchas veces no se tenía experiencia por falta de posibilidad y que otras veces se adquiría la misma solo en el papel, que lo que realmente diferenciaba a la gente esforzada y capaz eran las pruebas reales… como esa que se le estaba ofreciendo.

- Entonces… espero que me avise para ponerme a investigar

La sonrisa del señor Roth creció de repente – Claro, pero algo me dice que aún así comenzaras con eso antes de tiempo

Edward solo se sonrojó y se despidió antes de dejar la oficina.

El resto de la mañana pasó entre montículos de papeles, separadores de colores y plantillas Excel para Edward. Afortunadamente a la hora de almuerzo tenía separada de buena manera a toda esa información siempre tan vital y muchas veces ignorada de alguna manera. Mucha gente no sabía que los cimientos de un negocio se encontraban en un buen FODA.

Cuando ya tuvo todo listo sonrió satisfecho y bajó a la cafetería, ese día no alcanzó a llevar comida ya que su padre no había cocinado pero si le prometió una rica cena para esa noche, aunque era muy probable que volviera a traer unos de esos exquisitos platos que quedaban en el restaurant y es que era demasiado estúpido botar comida buena y que él mismo había cocinado.

Una vez que el chico puso un pie en el lugar se dio cuenta de cómo todas las miradas se posaban en él. Si es que había estado un par de veces ahí era mucho, la comida era costosa y un tiempo atrás no estaba en circunstancias de permitírselo, afortunadamente hoy en día no se desbancaría por comprar el menú del día.

Ya con su bandeja llena tomó asiento en un lugar alejado, quizás si se hubiera topado con la señora Cope o el señor Scott se hubiera atrevido a acompañarlos pero todos esos rostros le eran desconocidos. Había tantos empleados en esa empresa que era imposible conocerlos a todos… bueno, quizás en unos años ampliaría sus posibilidades de comer acompañado.

- ¿Está ocupada esta silla?

Los ojos verdes del joven se posaron en la mujer que estaba frente a él. Tenía la boca llena así que solo negó con la cabeza.

- Gracias… ¿Esta rico? – ahora asintió sin terminar de tragar – bien, entonces creo que pediré lo mismo

- Es una buena idea

El joven se removió evidentemente incomodo en su silla – Edward, si te pongo incomodo dímelo y comeré en otra parte

- No es eso Jane… es solo que…

- No quieres problemas con la señorita Isabella… está bien, lo entiendo

La chica ya se había puesto de pie cuando el joven la tomó de la mano y la obligó a que se volviera a sentar. Cuando la piel de la chica cosquilleó por el toqué de él supo que debía alejarse antes de volver a cometer una indiscreción con el único chico que le ha interesado y que no estaba disponible.

- No es eso, es solo que no quiero problemas en general – se acercó a ella un poco mas por sobre la mesa -, la gente mira y después habla sin saber

- Pero la gente siempre habla Edward, y parece que en esta empresa tú eres el nuevo favorito para los rumores

Un bufido para nada amoroso salió de los labios del joven Cullen, pocas veces Edward sentía ganas de hacer que alguien se tragara sus palabras como en ese momento.

- Odio que la gente hable solo por hablar

- Bien – Jane se relajó sobre la silla apoyando por completo su espalda en el respaldo -, me gusta saber que no todo es lindo para ti, que odias algo

- Odio muchas cosas

Era mentira, odiaba pocas cosas, cosas que más que nada odiaba en el mismo segundo pero eso no se lo iba a decir a Jane ya que parecía muy emocionada con esa faceta de él y no quería volver a decepcionarla.

- ¿Qué mas odias?

- Odio… odio cuando la comida se me enfría – apuntó a su plato y volvió a llevarse el tenedor lleno a la boca -, no me gusta tener que pararme a recalentarla

Tragó y se sonrieron, era una conversación de amigos bastante relajada que les estaba amenizando el momento a los dos. Cuando Jane vio que ya no se iba a ir se levantó y fue por su bandeja, en nada volvió donde Edward con la misma comida de él.

- Bien… tengo que darte las gracias por la recomendación – la rubia apunto a su plato con su tenedor ahora vacío -, esta escalopa está de miedo

- Y el arroz árabe esta mejor

Rieron y hablaron un par de minutos mientras comían, pasaron un buen momento sin problemas. Lamentablemente el horario del joven está por terminar y quería pasar por la oficina de su novia antes de que eso ocurriera así que disculpándose con Jane se puso de pie y luego de besarle la mejilla salió del lugar. Sabía que ella era buena chica y le agradaba saber que podían ser amigos dejando de lado todo el malentendido.

Como la cafería estaba en el primer piso solo tuvo que subir uno para llegar a donde su novia, ya que Jane no estaba quiso sorprenderla y solo entrar pero en cuanto hizo acto de presencia en esa enorme oficina supo que había algo mal.

- Hola Bella

- Hola – los ojos de la chica ni siquiera dejaron la pantalla del computador para verlo

- Quería pasar a verte antes de…

- ¿Si? – dejó de ver su computador para concentrarse completamente en su novio – querías verme… bien… entonces supongo que viniste a verme para contarme que no comiste solo ¿no?

- ¿Cómo…?

No, no era necesario que nadie le contestara eso, Edward sabia que uno de los presentes en la cafetería se las había dado de chismoso. En ese momento el joven entendió que era lo que de verdad odia.

Edward odia a cualquiera que se interponga en su relación con Bella.


Hola!

Bueno, acá les dejo un nuevo capítulo

Espero que lo disfruten.

Besos, Joha!