CAPÍTULO 21

HERIDAS DEL PASADO

SAKURA´S POV

Era un hermoso día domingo, me levanté sin ninguna prisa y me preparé para compartir el desayuno con los demás y de repente recordé la cita que tenía con Hien Li; no tenía idea de qué otra cosa pudiera querer hablar después de lo que intentó hacer la noche anterior, pero era mayor mi curiosidad.

Desayunamos tranquilamente, conversando de cualquier cosa y tratando de olvidar la situación de la compañía. Un poco más avanzada la mañana, decidimos tomar el té en el jardín, hacía un poco de frío, pero aun así todo se veía muy bonito y el aire de la mañana nos daba un poco de tranquilidad.

- Anoche me llamó Hien Li – suelto como si nada

- ¡Pero que descarado! Y ¿qué quería? – indaga Tommy

- Verme; obviamente se disculpó e insistió en hablar conmigo hoy.

- Y obviamente dijiste que sí, porque te conozco Sakura "curiosa" Kinomoto – continuaba diciendo mi prima apuntándome con el dedo índice.

- Si, pero le dije que a la luz del día.

- Linda, sé que lo odias, pero creo que lo más prudente sería contar con los escoltas esta vez - añade Sonomi-

- Y en otras circunstancias te diría que no, pero no quiero que me vuelta a tomar desprevenida. Eso sí, que no sean muy obvios y mantengan sus distancias.

- No te preocupes por eso, yo misma les daré instrucciones.

- Bueno, creo que iré a prepararme entonces, Tommy, ¿salimos de compras en la tarde?

- Me parece una maravillosa idea, podemos llevar a Fuutie, esa pobre niña la pasa encerrada y aunque parece no afectarle, sería bueno un poco de distracción, ¿te parece bien?

- ¡Claro! Es magnífico y si quieres dile a Eriol que vaya con nosotras.

- Le preguntaré.

Terminé por despedirme y en realidad no puse ningún empeño especial en arreglarme, no lo ameritaba en ningún sentido, quería hacer mi último esfuerzo por salvar la empresa y solo eso.

A las 12:30 en punto estaba Hien en la puerta de la casa para cumplir con nuestra cita, a pesar de saludarme con su característica sonrisa, mi expresión fue por demás fría y desinteresada, quería dejarle clara cuál era mi posición.

Llegamos a un restaurante a las afueras de la ciudad, un sitio muy tranquilo y ameno, tomamos asiento y compartimos un trago, el ambiente era tenso y yo trataba de mirar hacia cualquier parte menos a él.

- Sakura… Ya, no me trates así por favor, sé que me equivoqué.

- Ah ¿con que así lo llaman? Una simple equivocación. Aunque sí, creo que tiene razón, se equivocó conmigo, yo no soy una mujerzuela.

- Lo sé, lo sé, y no me cansaré de pedirte perdón, pero… Es que mírate, eres una mujer muy atractiva y desde que te conocí – puso su mano sobre la mía para mi total sorpresa- no dejo de pensar en ti.

Yo bufé retirando su mano – Yo creo que si ganara un dólar cada vez que le dijera eso a una mujer, duplicaría su fortuna.

El hombre río – Y no entiendo cómo puedes creer que yo te considero tonta, eres todo menos eso. Mira, conoces mi fama, he sido un mujeriego empedernido durante muchos años. Pero desde hace bastante tiempo, no ha sido más que eso, fama.

- Lo siento si no te puedo creer Hien, pero me has demostrado todo lo contrario.

- Todo tiene una razón de ser pero… Es una historia muy larga y... – Guardó silencio, por primera vez vi una persona diferente, ya no esa fachada de hombre conquistador, había una expresión de dolor que no pasó desapercibida.

- Lo siento, pero ahí está el problema, para mí puede ser simplemente un elaborado engaño para acercarte a mí de nuevo.

- No lo es, créeme y de hecho muy pocas personas lo conocen porque es una información muy delicada que puede hacer tambalear todo lo que he construido.

- ¿Tiene algo que ver con Shaoran?

- Pero ¿Por qué tienes que mencionar a Shaoran? ¿Es que acaso no puedes pasar un rato sin pensar en él? – preguntó con algo de irritación.

- No es eso, pero hay un asunto que me consume desde hace unos días y quiero que seas sincero conmigo ahora.

- ¿Qué es?

- ¿Por qué eres así con Shaoran? Se perfectamente lo que sucedió en Hong Kong y los motivos por los que se tiene que casar: sinceramente no comprendo cómo un padre puede manipular y maltratar de esa manera a su hijo, eso ha sido un enigma para mí.

El hombre guardó silencio mientras me miraba y ahí lo comprendí todo.

- Shaoran… no… - digo temerosa por la respuesta

- Sakura, ¿estás segura que podrás con lo que te voy a decir? Esto no lo puede saber nadie, te estoy dando la confianza que no le he dado a nadie jamás, solo para que sepas que no soy la clase de monstruo que imaginas.

Yo solo pude asentir, un nudo en la garganta me impedía musitar palabra.

HIEN´S POV

Allí, en ese restaurante, ante una mujer prácticamente desconocida, estaba descubriendo mi corazón. Sí, tengo corazón, es la pregunta que muchos se hacen siempre, ya que casi todos conocen al Hien superficial, mujeriego o terriblemente estricto. Nunca empático, nunca afectivo de manera natural.

Pero Sakura… Desde la primera vez que vi sus ojos verdes en ese restaurante, hizo que mi corazón latiera como loco y desde el primer momento me enfoqué en conquistarla. Claro que sabía lo que había ocurrido entre ella y Xiao-Lang o bueno, tenía información y lo demás lo suponía, pero él tenía una gran responsabilidad con la cual cumplir y yo me encargaría de librarlo de cualquier otra distracción.

Durante los últimos días procuré acercarme a ella y verla nerviosa ante mi presencia me parecía sumamente divertido y dulce, era una niña con fachada de femme fatale; inteligente, sagaz y generosa, mientras la observaba en cada encuentro me daba cuenta de por qué mi hijo estaba dispuesto a replantear las cosas solo por ella.

Pero claro, tenía que surgir esa naturaleza posesiva en mí al ver que no avanzaba en nada con ella y me sobrepasé al tocarla y besarla sin su consentimiento y es que esa es una de las desventajas de ser alguien poderoso. De una u otra forma crees que tienes derecho a tomar lo que te plazca sin ningún tipo de oposición y claro, el poco terreno que había ganado con ella en estos días (si es que había ganado alguno) lo perdí en escasos minutos.

Ahora, estamos en un restaurante, y no sé por qué, siento la imperiosa necesidad de abrir mi corazón a ella y compartirle un secreto que me ha pesado durante gran parte de mi vida, uno que, aunque no quisiera que fuera así, fue el detonante de todo lo que soy ahora. Quiero que Sakura vea al verdadero Hien Li. Así que con todo el nerviosismo del caso, inicio mi relato:

- Yo tengo 48 años de edad, Shaoran 28. Ierán es mi esposa desde que teníamos 19 años; en aquel entonces ni siquiera teníamos un periodo de noviazgo prolongado, no era permitido. Pero aun así, amé a esa mujer desde el momento en que la conocí y es que… deberías verla, aún con el paso de los años y los hijos que hemos tenido, sigue siendo bellísima, elegante, con clase – sonreía levemente ante lo relatado – Nuestra boda fue tradicional, con muchas celebraciones de por medio y yo tenía aquellas ansias de juventud por la que sería la primera mujer en mi vida.

Mi rostro se tornó melancólico, ya que eran recuerdos que aunque me habían hecho feliz en algún momento, a su vez me lastimaban y me costaba relatarlos.

- El caso es que… bueno, tú sabes que en aquella época, una de las virtudes más importantes de una mujer y más aún una como Ierán proveniente de una familia tan tradicional y con una crianza tan estricta, era su virginidad. El caso, es que no era virgen y me dolió mucho el saberlo, pensar que alguien más la había tocado y… En fin, ese era motivo suficiente para cancelar el matrimonio y tanto ella como su familia caer en la deshonra. Pero ¿qué podía hacer? Realmente la amaba y no podría someterla a eso.

- Pero entonces ¿qué sucedió? – pregunta Sakura

- Seguimos igual… No dijimos nada a nadie, pero ella lloraba en secreto, yo habría dado mi vida por hacerla feliz, le preguntaba constantemente qué quería o qué podía hacer para estuviera cómoda a mi lado, sabía que si se había enamorado de alguien más, en algún momento tendría que olvidarlo y pondría todo mi empeño para lograrlo, era un romántico empedernido en aquel entonces y la llenaba de detalles. El problema es que al parecer no era muy observador, hasta que ya casi cuatro meses después de nuestro matrimonio, empecé a verla demacrada y más delgada de lo normal, casi no comía… Y me preocupé; insistí en llevarla al médico pero ella se negaba, un día, mientras estábamos paseando por un parque se desvaneció en mis brazos y la llevé al hospital.

FLASHBACK:

¿Qué tanto podrían estar haciendo ahí dentro? Digo, fue un desmayo, ¿estaría enferma de gravedad? ¿Ese era el motivo por el que su aspecto se notaba tan demacrado últimamente?, todas esas preguntas rondaban mi mente hasta que un médico sonriente se acerca a mí.

- ¿Todo está bien doctor? ¿Cómo está mi esposa?

- Está perfectamente señor Li, es más, le tengo una maravillosa noticia: Va a ser padre.

- ¿Padre?

Esas palabras sonaron en mi mente y en un momento mi corazón se ensanchó de pura y real felicidad. Iba a ser padre, tener un hijo con la mujer que amaba, era sin duda el mejor regalo que podría darme.

- Puede pasar a verla – indicó el médico

Mientras caminábamos por aquel pasillo una idea cruzaba por mi mente, solo habíamos tenido relaciones una vez, en nuestra noche de boda, no había querido presionarla u obligarla a hacer algo que ella no quisiera, pero en ese momento estaba tan feliz que solo podía pensar que se trataba de un maravilloso milagro que se presentaba ante mí.

Me acerqué a ella y sonrió tímidamente.

- Supongo… Que ya lo sabes – dijo con su voz suave y melodiosa.

- Me has hecho el hombre más feliz sobre la tierra mi amada Ierán, y lucharé cada día de mi vida para que tú también lo seas, porque me estás dando el regalo más maravilloso que pudiera imaginar.

Nunca olvidaré ese momento, tomé sus manos besándolas con devoción y si antes amaba a esa mujer, a partir de ahí la idolatraba; todos esos meses pasé soñando con mi hijo y aunque para ella fue difícil, poco a poco fue retomando esa sonrisa que tanto amaba y esperábamos a nuestro hijo con muchas ansias.

La noche que nació Shaoran fue una de las más espantosas y a la vez felices, ella se puso mal y el parto se complicó, pero por fin estaba ahí, mi niño con sus manecitas pequeñas tomando mi dedo con fuerza y era simplemente perfecto.

Después de unos días, en cuanto Ierán estaba mejor, regresamos a casa y todo era felicidad, había contratado una enfermera para cuidar a Ierán y una nodriza para que mi esposa no tuviera que esforzarse demasiado, quería cuidar de ella y de mi pequeño.

- Bueno, pues eso sí que es una faceta muy bonita en ti Hien, fuiste un padre muy amoroso - dice Sakura-

- No, todo fue terrible en realidad. Una tarde llegué temprano de la oficina y escuchaba a dos personas discutiendo en el estudio pero no lograba entender de qué hablaban, reconocí la voz de Ierán de inmediato y corrí para ver quién se atrevía a molestarla.

Pero al acercarme, me di cuenta de que la otra voz también era conocida; mi hermano mayor Yian, pero no comprendía por qué estaban discutiendo. Me acerqué a la puerta aun sabiendo que no era debido, pero necesitaba saber qué estaba sucediendo y ahí pude escuchar con claridad.

- Ierán, ven conmigo, nadie se dará cuenta, yo me iré a América y nadie sabrá que estás a mi lado – decía mi hermano mientras la tomaba de la mano

- ¿Cómo puedes decir eso? No puedo dejar a Hien de esa manera, además está Xiao-Lang, mi hijo.

- Nuestro hijo, no lo olvides – terminó por sentenciar él.

Cuando escuché esto último me sentí morir, era como si me hubiesen arrancado el corazón de un solo tajo, todo lo que había luchado por construir, lo que pensé que era mío y la fuente de mi felicidad, resultaba ser una gran mentira, una farsa en la que yo era el bufón del cual se burlaban.

Entré a aquel salón para que se percataran de mi presencia.

- Hien – mi hermano me miró tratando de disimular su sorpresa- que gusto verte, justo venía a saludarte.

Yo no era capaz de decir nada.

- Qué… ¿Qué tal el trabajo? – preguntaba temerosa Ierán

- Ierán, atiende a tu esposo, yo iré a saludar a mi sobrino.

Yo me quedé solo con Ierán quien me miraba notablemente nerviosa, quería mandar todo al carajo, reclamarle por todo lo que estaba pasando, yo, que me esforcé tanto por hacerla feliz, por brindarle un amor verdadero y… en ese momento no pude.

Salí de ese lugar, no podía seguir escuchando los detalles de semejante acto de traición; fui a ver a mi hijo, hasta que recordé que no era mi hijo… Lo vi allí, dormido, era totalmente consiente de que él no era culpable de nada, pero desde ese momento, era el recordatorio mismo de lo que había sucedido; la inmensa alegría y el amor que había sentido se fue transformando en amargura y en un odio profundo hacia la mujer a quien tanto había amado y simplemente jugó con mis sentimientos de la peor manera.

Con toda la ira que sentía recogí todas las cosas de Ierán y las puse en maletas, no quería volverla a ver en lo que me restaba de vida y mucho menos al desgraciado de mi hermano; me encargaría de hacerles la vida miserable sin importar a donde fueran.

Cuando llegó la noche, ella por fin decidió dar la cara, tenía los ojos enrojecidos de llorar y sus manos temblorosas. Se acercó a mí y se puso de rodillas, rogaba que la perdonara y empezó a relatarme su historia, de lo mucho que había amado a mi hermano pero que no se les había permitido casarse porque él ya tenía otro compromiso.

Según dice ella, con el tiempo y al saberse embarazada, su desespero fue mayor por ser descubierta. El sinvergüenza de mi hermano le propuso huir en varias oportunidades, a pesar de su esposa y su pequeña hija, pero ella se negó, me dijo que poco a poco al ver la manera en que la trataba fue enamorándose de mí, pero ¿cómo creerle?

Le enseñé las maletas con todo lo suyo, no quería verla más, aunque sobre ella y su familia cayera la deshonra, no me importaba en lo más mínimo, estaba roto por dentro.

Por último, ella tomó a Xiao-Lang en sus brazos dispuesta a salir de la casa.

- Despídete de papá – le dijo al pequeño niño entre sus brazos y lo acercó a mí pero yo me negaba a mirarlo.

Solo que no pude resistir mucho más escuchando los suaves ruiditos que hacía y cuando me volví a él, estaba sonriendo. Juro que nunca vi nada en mi vida más puro y a la vez doloroso, él bebé tomó mi dedo sin parar de sonreír y supe que no podía someterlo al escarnio, él no podía pagar por la familia de mierda en que le había tocado nacer.

FIN FLASHBACK

Como puedes imaginar, querida Sakura, las cosas nunca fueron iguales, yo me convertí en ese personaje cínico, meticuloso, metido por completo en mi trabajo, hasta que mi vida se resumió en eso: negocios, utilidades, dinero, poder…

Me aislé de mi familia y de ese niño que tanto amor me inspiró; siempre fue una gran batalla en mi interior, no me podía permitir amarlo de la misma manera, era como si mi corazón se hubiera bloqueado y tampoco podía permitir que él me amara, sabía que tarde o temprano le haría daño y se decepcionaría de mí, por eso decidí alejarme emocionalmente de él para no causarle sufrimiento.

Sé que mis acciones no se justifican, que a pesar de todo debería seguir siendo un padre amoroso, pero jamás pude recuperarme de lo sucedido y empecé a buscar en otras cosas llenar el vacío que había en mi corazón; pero por el mismo motivo he tratado de dejar eso atrás, me dí cuenta que por más mujeres, alcohol, dinero… Ese vacío solo se acrecentaba, pero la fama de mujeriego y vicioso difícilmente se alejará de mí.

- ¿Y en cuanto a su esposa? – pregunta nuevamente la ojiverde frente a mí.

- Ierán… ella siguió a mi lado como la esposa que debía ser, conociendo de todas mis andanzas porque yo así lo quise, quería que sufriera como yo lo hice por ella. Nunca dijo nada, ni un reclamo o reproche.

- La verdad, no sé qué decir Hien, es una historia muy dolorosa, pero Shaoran…

- Lo sé, siempre lo he sabido, él no tiene la culpa de nada y a pesar de mi trato hacia él, debo decirte que es mi orgullo, ha sabido representar lo mejor de mi familia y aunque no lo demuestro, me preocupa mucho su futuro, pero lastimosamente eso hace parte del legado.

- Y… ¿Tu hermano?

- Bueno… Él murió en un accidente aéreo no mucho tiempo después, su viuda se casó de nuevo con un miembro de otro clan y no tiene relación con nosotros.

- ¿Por qué compartes todo esto conmigo?

- Porque me interesa que veas al Hien real, no al imbécil de ayer.

- Aun así Hien, no podría fijarme en ti por muchas razones, pero la más importante es Shaoran, además, sea lo que sea, sigues siendo un hombre casado y eso no es negociable.

- Y ¿qué harás ahora que Shaoran se case?

- Ya lo sabré en su momento – decía ella mirando tristemente el vaso de agua que tenía al frente – Seguramente llegará otra oportunidad de amar en la vida ¿no lo crees?

- Y cuánto daría yo por ser ese hombre Sakura

Ella ríe ante el comentario – No entiendo cómo pudiste pensar que podríamos tener algo si ya conocías de mi corta historia con Shaoran… No sé, es algo asqueroso ¿no te parece?

Ahora era mi turno de reír, por lo menos lo había intentado ¿no?

- Hien, por favor, si tienes el poder de liberar a Shaoran de su compromiso… Mira, no te lo pido por mí, él merece ser feliz sin importar con quien y Meilling también.

- Lo sé, pero como te digo eso hace parte del legado de ser un Li, no somos dueños de nosotros mismos y esa decisión no depende solo de mí.

- Aun así, podrías intentarlo, eso también ayudaría a mejorar la relación entre ustedes y él podría saber lo mucho que lo amas en verdad.

- Creo que es un poco tarde para eso querida Sakura.

- Nunca es tarde para hacer lo correcto Hien.

Y con esas últimas palabras, esa hermosa e inteligente mujer me dejó solo con mis pensamientos en ese restaurante, quizá tenía razón y estaba llegando el momento de compensar todo el daño que había hecho con mis malas decisiones.

Después de que Sakura partió, tomé mi teléfono, necesitaba hacer una llamada importante.

- Fai, soy yo. Hien

- Pero si es mi hermano mayor. ¿Se puede saber a qué debo el honor?

- Hay un tema que me inquieta mucho, se trata del matrimonio de los muchachos.

- No te preocupes por nimiedades, ya todo está listo, sabes que Ierán es muy diligente.

- No me refiero a eso… Es solo que, creo que nos estamos precipitando.

- ¿A que te refieres?.

- Los estamos obligando a hacer algo que no quieren y no les traerá felicidad. Somos sus padres, es nuestra responsabilidad asegurar que están bien.

- Hien, no sé de cuando a acá sales con una tontería semejante, llevamos muchos años planeando esta unión, ellos han estado juntos desde siempre y sí, puede que no se quieran de esa manera, pero eso con los años cambiará.

- ¿Y si no? Meilling es tu única hija, ¿podrías cargar en tu conciencia con la culpa de haberla obligado a estar atada a un hombre al que no ama y que no la ama?

- Hablamos de algo simplemente práctico, sabes que si separamos nuestras acciones ambas familias estaremos en problemas. Yo he tratado de estar al margen confiando en tus buenas decisiones, aun así, sé que el negocio que estás haciendo ahora en Japón es peligroso. Si retiro mi participación accionaria y algo sale mal con ese negocio, sabes que estarás en grandes problemas. Y eso sucederá si ese par no se casan. Así que no salgas con tonterías ahora, Meilling ha sido criada para esto, ella sabe perfectamente a qué se enfrenta y creo que no tengo más de que hablar contigo. Si se rompe este compromiso retiraré mis acciones y sabes que no seré el único en retirarme, me encargaré de dar a conocer a los otros socios los riesgos que se asumen con ese trato. Tú sabrás si asumes ese peligro.

Me colgó el teléfono el condenado de mi hermano y sí, en términos prácticos él tenía razón, pero si ese matrimonio se daba, estoy seguro que será la brecha que me separará por siempre de Shaoran.

TOUYA´S POV

Ayer en la tarde hablé con Meilling, había quedado de llegar a mi casa finalizando la tarde y por eso me había apresurado a prepararle una cena deliciosa pero ella nunca llegó, y lo que es más extraño, apagó su teléfono y me quedé sumamente preocupado, imaginé que pudo pasar algo con su familia y eso le impidió llegar a nuestra cita.

El día siguiente, a pesar de ser domingo tuve que ir a la oficina e intenté llamarla de nuevo y aunque su teléfono ya estaba encendido no contestaba mis llamadas, de verdad era extraño y no se apartaba de mí el pensamiento de que algo andaba realmente mal.

Afortunadamente, lo extenuante de mi día había sido de gran ayuda para despejar mi mente; llegué a mi casa, aflojé mi corbata y me senté cómodamente en la sala a disfrutar un trago, afuera llovía de manera torrencial y agradecía estar en casa por fin para poder descansar, pero no podía dejar de pensar en ella.

Justo en ese momento el timbre de la casa llama mi atención, no suelo recibir visitas y es demasiado tarde para que un mensajero pase, así que me apresuro a abrir para encontrarme a aquella mujer dueña de mis pensamientos, totalmente empapada, tiritando de frío, con su maquillaje un poco corrido y no estaba seguro si eso último era a causa de la lluvia.

De inmediato la entré a la casa por más que se resistiera y traje una toalla; ella solo se quedó en silencio, parada en medio de la sala y yo no podía comprender los motivos por los que estaba en ese estado.

Cuando la ayudé a secarse un poco, ella solo me miró con aquellos ojos rubíes anegados por las lágrimas, me abrazó y lloró contra mi pecho.

- Touya, vine a despedirme.

- A… ¿despedirte?

- Mañana regreso a Hong Kong, me caso el fin de semana.

- Pero, Meilling, yo pensé que… No lo sé, habías replanteado esa idea.

- No depende de mí, entiéndelo.

- Eres una mujer, adulta, independiente, ¿cómo me puedes decir eso ahora?

- Ya te lo dije, es mi responsabilidad

A esa altura, ya nos estábamos prácticamente gritando, pero es que no podía entender por qué se empeñaba en continuar con esa payasada, cuando era obvio que sentía algo por mí.

- Meilling, mírame a los ojos y dime que no sientes nada por mí y te dejaré en paz.

Ella continuaba con su rostro inclinado, evadiéndome y yo lo sabía, ella sentía tanto por mí como yo por ella.

- Solo te pido… Que no me busques más. Gracias por todo lo que hiciste por mí.

Me dio la espalda caminando hacia la salida y yo, me quedé parado como idiota tratando de procesar sus palabras, su mirada, lo que había sucedido en ese momento y preguntándome si en realidad estaba preparado para perderla.

MEILING´S POV

La lluvia era inclemente en ese momento, había estado un buen rato deambulando por las calles tratando de ver cómo podía enfrentar todo esto y la respuesta era simple, como retirar una bandita, de un solo golpe.

Después de haber tomado valor salgo de aquella casa después de una amarga despedida, cada vez que estaba allí sabía que iba a pasar un tiempo especial, tanto, como no lo había tenido nunca en mi vida y es que sin calcularlo Touya Kinomoto se había metido el mi piel y clavado en mi corazón, pero ese había sido el momento de decir adiós. Dicen por ahí es que mejor haber amado y perdido que nunca haber amado y ahora que lo pienso, prefiero estar pasando este dolor ahora pero haber tenido la dicha de haberlo conocido; llenó mi corazón de una felicidad que no había experimentado antes y eso sin duda sería un aliciente para soportar el destino que me esperaba.

Nunca podré olvidar su expresión de desconcierto al escucharme musitar aquella despedida y saber que no volveríamos a vernos nunca, pues me había asegurado de que mi vuelo saliera lo más temprano posible y sin decirle a nadie, al mal paso darle prisa.

Y así, empapada, llego al hotel, aquel frío y solitario lugar, hacía días no me sentía así, tan vacía, de manera que solo procuro secarme y tomo unas pastillas para dormir y así tratar de acallar mis sentimientos y mi loco corazón que lloraba por la ausencia de aquel hombre a quien había aprendido a amar.

Hola!

Espero que estén teniendo una linda semana.

Esta semana solo publiqué el día de hoy porque... Se me acabaron los capítulosss (buaaaa) aunque el argumento principal está claro en mi mente no he podido hacer los arreglos correspondientes pero espero poder cumplirles por lo menos semanalmente.

Espero que con este capítulo se hayan esclarecido algunas cosas, siempre he pensado que las acciones de una persona tienen una razón de ser y aunque unos pueden pasar por situaciones realmente difíciles y superarlo siendo excelentes seres humanos, hay otros a quienes se les dificulta más llevar a cabo estos procesos. Todos somos una historia y aquí está la de Hien Li.

Por otro lado, qué creen que pasará con Meilling y Touya? ¿Qué creen ustedes? ¿hay cosas que es mejor dejar en el olvido como un bello recuerdo o luchar hasta el final?

Les dejo estos pequeños interrogantes y espero sus reviews, no me canso de decirles lo feliz que me hace recibirlos cada vez que puedo publicar un capítulo.

Un abrazo enormeeeeeee

Ale-San