Solución


Severus observaba a Draco, mientras éste, tomaba una decisión. Muy pronto Scorpius iría a Hogwarts y su solución era bastante evidente. Enrolarían a Snape en su clase para que pudiera protegerlo.

El hombre/niño, Scorpius y Lily, estaban dormidos en la misma cama. Hermione sonreía al verlos compartir tanto.

Con es amisma sonrisa, llamó a su hijo para que se despertara y lo mismo hizo con Snape. Tomó a Lily entre sus brazos y se la entregó a su padre. Harry Potter, estaba de alguna manera, agradecido, con lo que Severus había hecho.

Scorpius y Snape, por su parte, estaban exhaustos. En el momento que tuvieron oportunidad, volvieron a dormirse en sus camas. Todo parecía estar bien después de todo.

- ¿Cómo está la bebé?- preguntaba Draco, acariciando el vientre de Hermione.

- Está bien, aunque creo que se mueve demasiado.

Draco sonrió y se inclinó para depositar un beso en su abultado vientre. Permaneció largo rato en esas acciones. Sintiendo y acariciando, tratando de oír a su pequeña hija.

- La calmarás si sigues así- le dijo Hermione, enredando sus manos en su rubio cabello.

- Eso es lo que deseo- dijo y acto seguido, le daba un pequeño beso a su esposa. Ese día no trabajaba, así que podía consentirla un poco.

Su ideal, era llevarla a comer. Scorpius y Snape, podían estar bien sin ellos por un rato. Hermione, tenía dudas, pero Draco afirmaba que estaría bien si se escapaban un rato. Se lo merecía, luego de todo lo sucedido.

Estando en el restaurant, Draco parecía muy nervioso. Hermione sonrió y se preguntó, qué era lo que sucedía con su esposo. Seguramente, no podía vivir sin el trabajo o, en una zona muggle.

- Hermione, hay algo que quiero pedirte- dijo y Hermione, parpadeó con estupefacción al oírlo.

- ¿Qué es?

- ¿Quieres renovar tus votos matrimoniales?- preguntó y Hermione se petrificó. Bien, esa era una costumbre muggle.

- ¿Renovar nuestros votos?

- Sí, a mí me encantaría casarme contigo una vez más.

Hermione sonrió y Draco, hizo lo mismo. Con una sonrisa suave, le entregó una copa de vino con la que deseaba brindar con ella. Su esposa, sonrió suavemente y bebió de esa copa y luego le dio un beso a Draco.

- Te amo, Hermione- musitó, con una sonrisa y sacó de su bolsillo, un pequeño obsequio. Ella, le miró con una sonrisa enorme. Era un anillo, un nuevo anillo de matrimonio.

- ¡Draco, no debías hacerlo!- mencionó- ¡Justo, cuando estoy sensible por culpa de nuestra hija!

- Creo, que mereces esto y más- le dijo y Hermione, no pudo evitar sentirse sensible. Draco, sonrió y sostuvo la mano de Hermione, para colocarle el anillo nuevo. Dejando en la pequeña caja, el viejo.

Scorpius y Snape, estaban en casa. Ambos, leían un libro para niños. Bueno, Scorpius lo leía y Severus sólo escuchaba, mirando por la ventana. A donde fuera que estuvieran Granger y Draco, seguro no tardaban en regresar. El pequeño, dejó el libro en la cama y caminó hacia su hermano.

- Tengo hambre- le dijo y Severus, se bajó de la ventana, donde estaba apoyado. Era mayor que él y seguramente, mucho más útil.

- Ya veré, qué podemos encontrar- le dijo y Scorpius, esbozó una sonrisa de felicidad. Severus, caminó hacia la cocina y observó el lugar. Bien, al menos no era tan muggle, como se imaginaba.

En poco tiempo, había logrado prepararle algo de comer a Scorpius. A él, no le importaba mucho, pero su hermano quería compartirlo con él. Con una sonrisa, le dejaba la mitad de lo que comía.

- Prueba un poco- le dijo y Severus, aceptó sin chistar. Realmente, ¿Para qué iba a quejarse? Estaba viviendo una vida si se quiere, plena y relajada. No tenía ningún motivo para expresar disconformidad.

Al terminar de comer, sus padres llegaban. Draco abrazó a su hijo y parecía feliz. Hermione también y Severus se preguntaba, si había sucedido algo en especial. Muy pronto, se los comunicaron.

- Nos casaremos una vez más- dijeron sus padres y Scorpius, sonrió contento. Para él, era como volver a tener padres. Severus, ladeó la cabeza y miró a Draco con cierta confusión. ¡Sí que amaba a Hermione!

En la tarde, Hermione y Scorpius estaban jugando. Draco, miraba con mucha calma por la ventana y Severus, estaba en el sofá, con los ojos cerrados. Se preguntaba por Lily y su salud. Seguramente, ya estaba mejor.

Mientras meditaba, una lechuza cruzó la ventana y se detuvo junto a él. Draco se imaginaba lo que era, aí que no se molestó en mirar. Scorpius y Hermione sí, tenían curiosidad.

Era un sobre. Severus, lo abrió y miró en su interior. Dentro, había un dibujo muy colorido, en tonos verdes y rojos. Ella, Lily, se había dibujado a sí misma junto a él y a las dos pequeñas mariquitas.

"Las cuido bien", decía el mensaje y Severus sonrió. Hermione sonrió también y Scorpius, caminó hacia él, para mirar el dibujo.

- ¡Es de Lily!- dijo y lo tomó entre sus manos- ¡tenemos que colocarlo en la cartelera de dibujos!

Eso hacía el pequeño. Estaba junto a uno muy grande, de todos los miembros de la familia. Scorpius, lo anexó a ese dibujo. Ahora, su familia estaba completa y eso le gustaba.

- Ahora, estamos completos. Somos una familia muy grande.

Severus contempló el dibujo y escuchó lo que su "hermano", relataba. Con una sonrisa, él le confesaba que siempre había querido un hermano y ahora, tendría dos. Pero, de todas formas, Severus no sabía cuando podría sufrir algún percanse. Por eso, había decidido no comentar acerca de eso. No debía desilucionar al pequeño, por más que se aproximara a la realidad. Podría herirlo.

- Ahora, estaremos todos juntos. Felices- dijo, mirando el enorme dibujo que estaba en la cartelera. Severus, hizo lo mismo y asintió en silencio, sin decir ni una sola palabra. No debía, manchar el momento. Hermione, contemplaba a sus dos "hijos" y sonreía, acariciándose el vientre. No podía esperar, para conocer a su pequeña. Draco, pensaba igual que ella y hasta, había comenzado a pensar en nombres para su hija. Quería, que fuera idéntica a Hermione Granger.