Estimadas lectoras (Earendil95 gracias por seguir mi historia y hacerte presente. Me alegro te guste en algo ;) ) estoy en un etapa confusa de mi fic por las muchas tangentes que se derivan, por la muchas posibilidades que enfrento…. Y espero que eso no cause conflictos con la ilación de la historia. Además de que a veces la cabeza no me da para escribir bien.
Por eso reviso y corrijo lo ya escrito después de publicado. El Capítulo 20 tenía un poco de cosas qué corregir, por ejemplo...
Me ha costado en algunas ocasiones escoger el camino definitivo.
Y además me debato entre estos fics y mis otros trabajos…
Pero bueno. ¡Helo aquí, un nuevo capítulo ha logrado surgir!
Capítulo XXI
Ella estaba acostada a su lado durmiendo, su respiración apacible era como el sonido de una melodía mágica.
Apenas habían llegado a la habitación él la posee sin darle chance a decir una sola palabra. Su traje negro con la capa azul estaban tirados en el suelo junto con el vestido rojo hecho jirones. Thorin se lo arrancó y la poseyó hasta dejarla sin aliento, devorándola como un lobo a un ángel puro e inmaculado.
Ambos sudaban todavía en el cálido y privado lecho.
Empezó a recorrer su blanca piel con toda la suavidad de la que eran capaces sus gruesos y toscos dedos ¿Estaría soñando con él? Le encantaban sus grandes orejas puntiagudas, lo que lo hacía llamarla con cariño su ratoncito. No quería dormirse, no quería cruzar esas puertas y encarar la realidad otra vez, quería quedarse así con ella para siempre.
El amanecer debía estar cerca y no supo más nada del mundo desde ayer en la tarde, cuando llegaron y se encerraron en el cuarto.
-Bella…- susurraba hambriento. Si ella despertaba la poseería otra vez – Bella-
Estaba profundamente dormida.
Fue una noche muy intensa y no sabía de dónde sacó las energías, éstas simplemente le nacieron de toda su piel.
Se recostó muy apretado a ella, boca arriba, y el sueño se apoderaba de él. Recordaba su vida en Ered Luin antes de emprender el viaje a la Comarca y no la envidiaba para nada.
Los problemas todos se quedaron detrás de la puerta cerrada, estaban lejos, invisibles, imperceptibles.
Respiraba profundamente y poco a poco se quedó dormido.
-Revisamos aquí y aquí- sobre la mesa del comedor Bofur colocó el mapa de la montaña y sus alrededores. Con el dedo señalaba a Thorin el recorrido que hicieron ayer –No encontramos nada-
Las ojeras en el rostro de Glóin eran alarmantes y estaba muy demacrado. Thorin sentía mucha pena por él, se imaginaba estar en su situación.
-Deben estar lejos todavía, Glóin- le dijo al afligido Enano con compasión. Se levantó de su silla y fue solidariamente donde Glóin para darle unas fuertes palmadas en la espalda- Ten fe. No descansaremos hasta dar con ellos y traerlos sanos y salvos aquí-
Glóin asentía manteniendo la compostura, pero estaba agobiado por la angustia, porque Gandalf tenía malos presentimientos.
-Vamos- cortó -Tenemos qué hacer- ordenó salir del comedor y de nuevo armar el convoy –Esta vez que vayan más lejos y los busquen, y no regresen sino hasta que nuestros compañeros de Ered Luin vengan con ellos-
-Yo iré también- insistió Glóin.
-No, estás cansado. Tú debes estar aquí-
-Iré con ellos. Yo los comandaré- determinó pues él no estaba pidiendo permiso. Thorin asintió.
Otro grupo de soldados saldría a recorrer el camino con el propósito de encontrar a los Enanos que venían y escoltarlos hasta Erebor, y Glóin iría con ellos.
Ayer había estado en La Arena tal como dijo cuando habló con Gandalf, el sitio donde entrenaban el combate, y de hecho allí estaba Belladonna cargando aquella pesada armadura. Pero la hobbit se mostraba más fuerte, y orgulloso Thorin la observa combatir con hacha y espada contra Fili y Kili.
Con su cabellera suelta, manejando el hacha y la espada a la vez… Thorin la observaba radiante y sintiendo que la amaba cada día más.
Pero también estaba Bombur allí y eso lo divirtió.
-Ha progresado mucho- le comentó Dís cuando lo vio. Ella también andaba por allí, con sus hijos, como siempre -¿Cómo te sientes, hermano? Ayer me preocupaste-
-Estoy muy bien, gracias- él se le acercó sonriendo y le besa la frente –Muy bien, no te lo imaginas. Y ¿Cómo estás tú? No hemos hablado mucho desde que sucedió lo de padre…-
-Agradezco estar aquí con mi familia- respondió abrazándolo, muy a propósito de las horas angustiosas que pasaba Glóin.
-Y yo estoy aún más contento de que estén ustedes juntos, Dís…- Thorin no sentía que era momento de decirle que sabía la historia que nunca le contó. Y tal vez se lo callaría para siempre –ustedes tres, tú y ellos- señaló a los sobrinos que estaban muy animados y relajados –Me alegro en verdad- agregó como una gran disculpa por todas las veces en el pasado en que ellos como sociedad patriarcal había tomado el control de los muchachos herederos sin contar mucho con la opinión de ella.
El abrazo de ella fue fuerte, y así observaron a los luchadores. Kili y Fili estaban sin camisa, así que sus musculosos cuerpos cubiertos de sudor brillaban a la luz de las antorchas. Thorin pensó otra vez en su reveladora conversación con Bella ayer… y todavía seguía confundido.
-¿Cómo está Kili, Dís?- le preguntó a su hermana con el pecho oprimido. Se preguntaba si ella sabía algo.
-Te digo la verdad… pues, no sé, Thorin, a veces está un poco callado, apartado, triste y no sé por qué. Mi hijo no es así, él tiene ese espíritu alegre-
Thorin hubiera deseado que su hermana le dijera que estaba muy bien, que todo lo que él y Belladonna estaban pensando eran vanas ideas nada más. Pero aquella respuesta le oprimió más el corazón.
Suspiró.
Se quedaron observando un rato los entrenamientos.
-¿Y qué hace Bombur en el ruedo?- soltó al fin con una risita.
-Está practicando ¿Qué te parece?- le contó ella.
-No me digas- Thorin se separó de Dís, empezó a quitarse la capa, el peto y la corona y se quedó solamente con el pantalón. Tomó su espada Orcrist y quiso entrar al ruedo.
-Bombur- el rey se acercó a la lucha y todos se detuvieron. Bombur saludó con un gesto -¿Estás entrenando?-
-Sí- admitió el gordo Enano tímidamente. Thorin, Fili y Kili sonrieron entre sí, con unas risitas inevitables. Bombur se dio cuenta y se sonrojó de la vergüenza.
-¿Y a qué se debe eso?- el rey espada en mano le propone un combate -¿Quieres combatir?-
Bombur alzó su espada con timidez, después de todo era el rey y se sentía incómodo con la proposición, pero no podía rechazarla tampoco.
Obviamente que Thorin quería lucirse ante Belladonna, estando allí sin camisa igual que Kili, para demostrar que era el más fuerte y habilidoso de todos con la espada. En medio de su tonta y repentina vanidad, Bombur era el blanco perfecto para esa demostración.
-Bueno, pues…- tartamudeaba el gordo Enano incómodo. Pero Thorin no le dio chance, empezó a azuzarlo.
Kili y Fili se rieron. Pero Belladonna que se había quedado aparte meneaba la cabeza como si estuviera viendo a un grupo de niños. Estaban allí los tres Enanos más bien parecidos que pudiera tener la raza Khazâd luciéndose ante el pobre Bombur.
-Vamos, ataca, con rapidez- instruía Thorin. Bombur hacía el esfuerzo de dominar su pesado cuerpo, pero no podía tener la rapidez de Thorin- Eres bastante fuerte Bombur, eso es bueno, pero se necesita rapidez-
Belladonna a la final no negaba que se sentía halagada y seducida pues sabía que dos de esos Enanos estaban muy interesados en ella y que sin duda alguna eso era lo que los animaba. Era demasiado estimulante ver a Thorin en combate y más sin camisa. Su cuerpo se estremecía. Sin darse cuenta estaba parada muy cerca de Kili que observaba el entrenamiento muy divertido y con ganas de involucrarse también.
Astutamente Thorin no despegaba los ojos de Kili y Belladonna, y tal vez impulsado por ese estímulo atacaba a Bombur con más ímpetu de lo que debía.
Finalmente Bombur pierde la espada, en medio de muchos intentos de estar a la par con Thorin.
-Tío, ya basta- Fili intervino al fin, un poco extrañado por aquella demostración. Recogió la espada y se la dio a Bombur que se quedó jadeante y muy avergonzado.
Thorin le clavó los ojos a Belladonna, y ella le sonría seducida.
Y una cosa llevó a la otra, con la espada Thorin retaba ahora a Kili. El sobrino, acostumbrado a practicar siempre con su tío, accede inocentemente, y tampoco se iba a quedar de brazos cruzados ante un reto delante de una mujer que le gustaba. Él cargaba una espada y un hacha, pero Thorin igual podía con eso.
Angustiada la hobbit ve a los dos Enanos enfrentarse y se pone nerviosa. Kili creía que todo era un juego, pero muy adentro de él el instinto hablaba… allí estaba Belladonna.
El primer ataque vino de la Orcrist, un golpe seco en el aire que con el hacha en la mano izquierda Kili detiene, otra vez embiste Thorin, con la espada a su derecha Kili la bloquea.
Tanto Bombur, Fili, como Dís y Belladonna contienen el aliento y todo el mundo que estaba en los alrededores del patio de entrenamiento se queda parado y con mirada fija siguen cada paso de la práctica. "O del duelo" como pensaba Belladonna.
Con una mirada desconcertada por la fuerza que ponía su tío, ya Kili no estaba convencido que aquello era un práctica, miraba fijamente al rey Enano que lo fulminaba con los ojos.
Otra vez vuela la Orcrist y Kili la esquiva de un ágil salto a su derecha, Thorin gira como un gato montés y lo embiste sin darle tiempo de prepararse. Kili escapa echándose a un lado y rodando por la arena puesto que los ataques no le daban tiempo de alzar las armas.
En el piso se quedó paralizado allí y sin entender nada.
Los reprochantes ojos de Fili, Dís y Belladonna estaban clavados en Thorin.
