Todo pasó tan rápido que a penas tuve tiempo para procesarlo en mi mente. Mi padre, que acababa de entrar a la habitación en la que había dormido y a la que Castle y yo entramos sin darnos cuenta, había dado un par de zancadas, ya vestido con su elegante traje y a unos minutos de casarse, y había cogido a Rick por el saco, gritando todo tipo de cosas.
-¡Te voy a matar, hijo de…!
-¡Papá!-Había gritado yo, mientras Rick intentaba subirse los pantalones y mi padre lo lanzaba con fuerza fuera de la habitación, hacia el pasillo.
-Jim… espera…-Rick había levantado ambas manos intentando hablar pero era demasiado tarde. Y ambos lo sabíamos.
Un fuerte golpe acabó en su mejilla derribandole. Yo había gritado y unos segundos después Martha había aparecido allí, junto con la maquilladora y el estilista, atraídos supongo por los gritos. Todo el mundo con cara de no tener ni idea de lo que estaba ocurriendo.
-¡Pero que pasa aquí!-Martha se veía preciosa… sin embargo, su rostro se endureció cuando se dio cuenta de que su futuro marido había pegado a su hijo- Jim ¿me puedes explicar que está pasando?-Gritó cogiendo a Castle del brazo para ayudarle a levantarse.
-¿Que está pasando? ¡¿Que está pasando?! Tu hijo ha seducido a mi hija… los he visto en mi habitación…-Intentó arremeter de nuevo contra Castle pero Martha se interpuso mirándolo desafiante. Como si le retara a pasar sobre ella para tocar a su hijo.
Su mirada se dirigió hacia mi, que probablemente tuviera el maquillaje hecho un desastre a esas alturas…
-¿Kate?-Dijo con la mandíbula apretada-¿Es esto cierto?-Miró luego a Rick, que estaba sobándose la dolorida mejilla.
-Mamá…-Comenzó a decir Rick-Kate y yo…
-Si es verdad-Dije yo sin mas- Rick y yo somos mas que hermanastros papá…
Mi padre me miró consternado.
-¿Cuanto tiempo lleva ocurriendo…? ¿Sabes que? Ni siquiera quiero saberlo. Es… -Su cara está roja y puedo ver como le cuesta controlarse-Tu hijo es un vándalo, Martha, es un…
-¿Mi hijo?, perdona pero creo que no lo encontraste a él allí solo ¿verdad?
-¡Kate nunca se había comportado de esta forma!
-Por dios, Jim es una adolescente.
-Una adolescente con disciplina…
-Supongo que por disciplina quieres decir el golpear y amedrentar ¿no?-Ambos estaban muy enfadados, aunque no estaba segura si era con nosotros o entre ellos-Sabes perfectamente que no tolero ningún tipo de violencia…
-Oh, por favor, se lo merecía…-Dijo señalando a Rick-Y si no fuese porque estás en medio le habría dado unos cuantos más.
Martha apretó tanto los dientes que pareció que fuesen a partirsele.
-Eso solía decir mi padre cuando nos pegaba hasta hartarse…¿recuerdas que te lo dije?
-Martha… no es lo mismo…
-Habéis hecho mal en ocultarnoslo - Nos miró y comenzó a caminar hacia el pasillo-Recoge tus cosas, nos vamos ya mismo-Le dijo a Rick.
-¿Mamá?
-Ahora.
-Martha-Dijo mi padre con voz autoritaria, pero ella no lo escuchó o no quiso escucharle.
Y así fue como la boda se canceló, como Castle y yo arruinamos la felicidad de dos personas y en el proceso la nuestra. Porque mientras estoy de pie en la que solía ser la habitación de Rick siento mi corazón roto y muy dolorido.
Y no es solo porque ya no viva en la misma casa que yo, es porque, de alguna forma, se que esto nos ha fracturado. Saber que hemos dañado a otros… saber que lo nuestro de alguna u otra forma al final no iba a funcionar.
-¿Kate?-Yo levanto la vista y veo a Grace mirándome con cariño-Tu padre me ha dejado pasar…-Comenta entrando en la habitación y yo simplemente la abrazo-Oh, cariño… venga, no es el fin del mundo-Me dice acariciando mi espalda-No es como si no fueses a verlo en el colegio…
-No creo que eso pase, Grace- Digo separándome de ella-Papá va a cambiarme de colegio…
-¿Que? No puede hacer eso, estamos a punto de graduarnos-Exclama Grace indignada.
-Si bueno, ya lo ha hecho en realidad-Digo sentándome sobre la cama que ahora está sin colchón luego de que Martha recogiera sus cosas y las de Rick -Está como loco. Se que le he decepcionado… pero joder… lo que siento por Castle…
-¿Has hablado con él?
-¿Con Castle?
-También, pero me refería a tu padre.
-Si, le he intentado explicar… dice que no entendemos la consecuencia de lo que hicimos. Pero créeme si que lo entiendo, lo estoy viviendo ahora mismo.
-¿Y Castle?
-Han regresado al antiguo piso en el que vivían antes, Martha estaba terminando de redecorarlo antes de venderlo. Supongo que ya no lo hará…
-¿Pero le has visto?-Dice susurrando. Yo miro la puerta para asegurarme de que mi padre no esté por allí.
-Estamos planeando vernos. En el gimnasio del colegio, unas horas luego del partido del sábado.
-Si necesitas ayuda, cuenta conmigo-Yo sonrío a medias. La verdad es que Grace siempre ha sido la mejor amiga que he tenido y que probablemente tendré.
-No va a ser fácil, estoy castigada hasta irme a la universidad.
-No es cierto.
-Te lo juro. No puedo salir a ninguna parte. Tan solo me deja salir si se trata de alguna de las visitas a Stanford o UCLA que tengo planeadas.
-Bueno, no es como si fuese la primera vez que te escapas de casa…-Dice divertida y yo sonrío a medias.
-No, pero estas son otras circunstancias…-Suspiro-Le extraño. Creo que nunca habíamos estado tanto tiempo sin vernos.
-Tomando en cuenta que vivían juntos creo tienes razón.
Yo miro a mi amiga con franqueza.
-¿Crees que estamos locos, Grace? ¿Que hicimos las cosas mal?
-No se pueden hacer las cosas mal si hay amor de por medio…
-¿Kate?-Yo veo a mi padre de pie en la puerta-¿Que haces aquí?
-No quieres saberlo-Digo yo colocándome de pie y pasando a su lado, sin mirarle.
-Kate…
-¿Que?-Pregunto borde.
-El único que tiene derecho aquí a estar enfadado soy yo.
-¿Y por que? ¿Por que me he enamorado de Rick?
Él ríe.
-¿Enamorado? ¿Que sabrás tu de estar enamorada? ¿Que sabrá él?
-Aparentemente mas de lo que sabes tú. Has dejado ir a la única mujer luego de mamá que te ha hecho feliz.
Él pareció sorprendido. Como si le hubiese dado un gancho en la mandibula que lo ha cogido por sorpresa.
-Grace, creo que la hora de visita ha terminado-Dice mi padre sin dejar de mirarme.
Grace se acerca a mi susurrándome que ya hablaremos y baja las escaleras.
-Necesito que me dejes tu móvil.
-¿Que?
-Tu móvil, ahora.
-No pienso darte mi móvil.
-Oh si que me lo darás, porque si mal no recuerdo lo he comprado yo.
Yo intento contener las lagrimas de frustración e impotencia que amenazan con salir.
Entro en mi habitación y saco rápidamente la tarjeta sim metiendola en mi bolsillo.
Camino de nuevo al pasillo y le entrego el móvil a mi padre.
-¿Algo mas? ¿Mis contraseñas? ¿Me prohibirás también escribir cartas?
-Te estás pasando, jovencita… si tu madre estuviera aquí…
-Si mi madre estuviera aquí no estaríamos teniendo esta conversación. Porque no te importaría en lo mas mínimo que esté enamorada de Rick.
-En lugar de estar pensando en estas tonterías deberías comenzar a escribir tus solicitudes a la universidad-Me dice con tono autoritario-Y no quiero escuchar mas del tema ¿me escuchaste?
Yo simplemente me doy la vuelta y camino hacia mi habitación.
-Y Kate…-Me detengo, pero no me giro a mirarlo-Recuerda que tienes prohibido ir a cualquier sitio que no sea el colegio.
-Oh, como olvidar que ahora vivo en una cárcel-Refunfuño caminando de nuevo a mi habitación, y cuando estoy dentro cierro con fuerza la puerta para darle énfasis a todo.
Ahora mismo odio mi vida.
No me había podido concentrar demasiado en el partido, sin embargo, habíamos jugado estupendamente y habíamos ganado. Y con la noticia que me había dado el entrenador, mis nervios se han incrementado.
Unos reclutadores de Davidson College, el hogar de los Wildcats, están interesados en verme jugar y ofrecerme una beca deportiva completa. De solo pensarlo mi corazón se acelera al máximo.
Y cuando veo a Kate acercarse, se acelera aun mas. Yo sonrío levantándome del banco y ella corre hacia a mi aferrándose a mi cuello.
-Oh cariño, no sabes cuanto había extrañado tu olor-La escucho reír en mi cuello.
-Te extrañe, te extrañe muchísimo.
Yo me separo y acaricio su rostro perdiéndome el color verdoso que adquieren sus ojos con el reflejo de la luna.
-Casi olvido lo hermosa que eres-Digo pasando mis dedos por sus labios.
Ella sonríe y se pone de puntillas para besarme.
Un beso ansioso, mas que apasionado.
Entramos luego dentro del gimnasio y nos sentamos en las gradas. Ella no para de hablar de todo lo que ha pasado en esas dos semanas, y sobre su nuevo colegio.
-Es horrible, Rick. No tienen club dedicado al ambiente ni a nada parecido. Todo lo que importa es el fútbol americano y las porristas-Bufa-Y encima las clases son de lo peor. Son cosas que vi hace tres años aquí-Estira los brazos hacia atrás-Menos mal que ya estamos terminando y que solo necesito un titulo-Frunce el ceño-¿Que?
-¿De que?
-Me estás mirando…
-Claro que te estoy mirando-Rio-Estás hablando ¿no?
-Pero me estás mirando raro…
-Eso es porque estoy pensando en lo mucho que te quiero-Cojo sus dedos-Si… si no supiera que es una locura te pediría que te casaras conmigo ahora mismo.
Ella carcajea.
-Es una locura.
-Lo sé. Pero… no puedo imaginarme con nadie mas cuando he estado colado por ti tantos años.
Ella sigue sonriendo y yo acerco mis labios para robarle otro beso.
-Lo dices solo para camelarme…
-Puede…-Y ambos reímos-No, ya enserio. Quiero que hablemos de algo importante…
-¿Oh?, no me asustes…
-Verás, el entrenador me ha dicho que pronto vendrán ojeadores de Carolina del Norte, de los Wildcats.
-¡¿Que?!, joder eso es genial, Rick-Yo sonrío.
-Si lo es. La verdad es que me ilusiona muchísimo-Luego me pongo mas serio-Pero tu irás a Los Angeles y yo estaré como a dos días de distancia si logro la beca-Levanto la vista y observo el entendimiento en sus ojos-Sabes que lo eres todo para mi, Kate, pero… esta beca es algo que siempre he querido…
-No, lo sé lo sé. Nunca te pediría que renunciaras a ella ni nada. Te entiendo-Ambos miramos al frente-Pero igual lo intentaremos ¿verdad?
Yo sonrío a medias.
-Yo quiero intentarlo todo contigo, Kate Beckett.
-Eso ha sonado sexy-Ambos reímos.
-Katherine Houghton Beckett-Nos giramos y vemos a Jim de pie en la puerta, muy enfadado-Tienes tres segundos para bajar de allí y subirte al auto.
Nos quedamos paralizados.
-¿Como demonios ha sabido que…?
Escucho el móvil que me he comprado y al que le he metido el Sim sonar en mi bolsillo.
Cuando lo miro, es un mensaje de Grace.
Joder, Kate lo siento, tu padre se ha aparecido en mi casa y mi madre me ha obligo a contarle donde estabas, perdón, enserio.
23:09 pm
No puedo enfadarme con ella ya que había sido la que me había llevado hasta el gimnasio para que pudiera ver a Castle.
-Mierda-Susurro.
-¡Kate! No me hagas subir allí y darle una paliza a ese vándalo que está contigo.
-Está bien, ve. Te llamaré en un rato-Me dice Rick rozándome la mano y yo empiezo a bajar mientras él se va en la dirección contraria para no toparse con mi padre.
-¿Me has puesto un GPS o algo?-Digo pasando a su lado, molesta e indignada.
-No, pero estoy pensando en hacerlo-Responde él cogiéndome del brazo para llevarme hasta el auto.
-Ya no tengo diez años, papá. Deberías entenderlo-Digo yo soltándome de su agarre.
Él no me responde nada y simplemente se sube al auto luego de que se asegura de que yo este dentro.
-Quizás no tienes diez años, pero te comportas como una niña de ocho. Y si sigues así, te enviaré a vivir con tu tía Teresa en Alaska.
Y simplemente pone el auto en marcha.
Esos días habían sido extraños. Mi madre no estaba realmente molesta conmigo. Parecía mas bien triste. Y cualquier intento que yo hiciera de animarla, no parecía funcionar. Exceptuando cuando le di la noticia de la beca, ese fue quizás el único momento en el que la vi contenta de verdad otra vez.
Me siento bastante culpable con lo que había pasado. Se que Kate y yo tenemos mucha culpa, sin embargo, fue mi madre la que decidió cancelar la boda, y no Jim, sorprendentemente.
-¿Mamá?-Le pregunto mientras hago algunos deberes en el salón y ella está trabajando en su portátil.
-¿Mmm?
-¿Que querías decir cuando le dijiste a Jim que "eso solía decir tu padre cuando os pegaba hasta hartarse..."?
Ella levanta la vista y noto lo guapa que se ve con las gafas.
-Son cosas del pasado, cariño.
-Pensé que el abuelo había muerto cuando eras pequeña.
-Y así fue-Ella se quita las gafas-Pero el abuelo solía tomar mucho. Y eso lo ponía bastante violento.
-¿Os pegaba? ¿A ti y a la tía?
Ella parece tensarse.
-Si, y a mi madre-Yo me reclino en la silla.
-Nunca me lo dijiste.
-Son cosas que no me gusta recordar.
-Lo siento, mamá.
-Oh, no es tu culpa-Dice ella quitándole importancia con la mano.
-No, lo siento por haber arruinado tu boda…
-Fue una decisión mía que no tiene nada que ver contigo.
-Es porque Jim me pegó…-Ella asiente-Pero en realidad si me lo merecía.
-No-Ella me mira muy seria-Y quiero que te quede claro, Rick. La violencia nunca es buena y nadie se la merece. Absolutamente nadie.
-Jim no es violento…
-No quiero hablar del tema. ¿Has acabado tus deberes?
-Si. Mañana me iré muy temprano a comenzar el entrenamiento. El entrenador me ha dicho que empezaré un régimen especial. Entrenare por la mañana antes de clases, luego por la tarde y no tendré días de descanso entre semana.
-Eso suena a que vas a estar muy ocupado-Comenta ella de nuevo sumergida en el trabajo en su portátil.
Yo analizo de pronto esas palabras.
-Si, supongo que si.
Y la verdad había estado muy ocupado. A penas tenia tiempo de dormir durante la semana. El entrenador había convencido a los profesores para que me dejaran entregar los trabajos después que mis compañeros. Al menos hasta que los ojeadores vinieran a verme, y así poder entrenar todas las horas posibles.
Kate y yo habíamos tenido problemas para comunicarnos. Jim se había enterado de su nuevo móvil y esa vez se había encargado de quitarle también la tarjeta sim. Y posteriormente le había confiscado el portatil.
Mi madre tampoco estaba muy contenta con que yo me viera con Kate, mas por Jim, que por ella en si.
El día del partido llegó, y por tonto que pareciese, esperaba que ella estuviera allí. Al menos verla me habría hecho sentir menos nervioso. Pero dudaba que pudiera ir. No con Jim pegado a ella. Sin embargo, mi padre si que estaba allí, y luego de como me había portado con él, me sorprendió.
-Suerte, hijo-Me había dicho pasando a mi lado sin detenerse.
-Papá…-Él se giró enseguida-Gracias por venir.
Y la sonrisa que me había brindado me tranquilizó.
-Siempre-Me dijo guiñándome un ojo y caminando a su puesto.
Esa noche jugué el mejor partido de mi vida y los reclutadores de Carolina del Norte me dieron la noticia de que me querían en su universidad y en su equipo.
Sin embargo el amor de mi vida no está aquí conmigo para celebrarlo. Y a penas la he visto en semanas… lo que me hace pensar que cuando ambos no vayamos a ciudades distintas… ella no solo no estaría presente en mis partidos, sino que no estaría presente en mi vida.
