Candy tuvo que obedecer a aquel hombre, no quería que Eleonor fuera condenada por intento de asesinato, vio en los ojos del Duque de Albany que no vacilaría en cumplir su amenaza.

Fue a lado de su esposo quien estaba afligido, los invitados se acercaban a ellos para darle su bendición, Candy sostuvo a su bebé para tener de alguna manera una excusa y no socializar ni mostrarse alegre, en sus cavilaciones estaba la imagen de Albert empuñando una pistola y disparando en contra del que una vez amó.

Tenía claro que los sentimientos hacia Albert fueron evolucionando primero fue compasión por su deformidad y su atormentada alma, luego sintió atracción porque a pesar de todas esas cicatrices su porte, su mirada azul y seductora, su cercanía habían logrado que se enloqueciera de deseo por él, ahora ella se reprochaba a sí misma por ser tan débil quizás si en su momento él le hubiese confesado lo que hizo no albergaría sentimientos hacia él pero calló, supuso que fue por amor o le atormentaba que él sólo quisiera estar con ella por su hijo.

Sintió la mirada penetrante del Duque quien tenía fruncido el ceño es como si telepáticamente le ordenara qué hacer, Candy le dio el bebé a la señora Elroy, Albert así pudo acercarse a ella para abrir el baile nupcial, todos miraban sonrientes a la pareja, la ropa que él usaba cubría las marcas que la guerra dejó en su cuerpo, se podía apreciar en su rostro lo enamorado que estaba de aquella chica de la que no sabían su procedencia pero sin duda la Providencia Divina le había sonreído no podían usar una palabra tan vana como suerte, estaban seguros que Dios intervino para que sus vidas se unieran, aquel hermoso niño era la prueba.

Albert le susurró en el oído: El amor es un ardiente olvido de todo

-Ni porque me recites a Victor Hugo podría perdonar tu silencio y tu engaño.

-Callé por amor Candy, sólo necesitaba un poco de tiempo para que te enamoraras de mí, perdóname, ¡Oh lo que daría por un beso tuyo en este preciso momento!

Los ojos de Candy se encontraron con los de él, se acercó a ella y no lo rechazó sólo una lágrima escurrió por sus mejillas.

-Nuestra unión empezó en la tierra y perdurará en el cielo- le prometió él

-Primero deberás orar para que en mi alma se disipe todo el rencor que pudiera albergar hacia ti

-Clamaré con toda devoción a Dios para que en tu corazón sientas sólo amor por mí

La señora Elroy al ver que Candy respondía a los besos de Albert se tranquilizó. El Duque de Albany suavizó su rostro pensó que a partir de ese momento todo iría bien entre ellos.

Llegó a oídos del Duque de Granchester que Eleonor no logró matar a William A. Andrew

-¡En vano vine hasta acá! Cuando quiera que algo salga bien debo hacerlo yo mismo.

El Duque de Albany en una oportunidad que tuvo se acercó a Candy para decirle:

-Gracias por comportarte como digna esposa de la cabeza de los Andrew

Ella no le respondió

-Pensé en irme hoy pero me quedaré más tiempo para arreglar la situación de Eleonor, no se quedará con ustedes, en cuanto George esté mejor los despediré, no quiero que estén cerca de William, estoy seguro que cuando nazca el bebé de tu suegra sanará su corazón y podrán regresar algún día, George atenderá los negocios de William fuera de aquí.

-¡Por favor no los aleje! Estoy segura que ella tuvo tiempo de reflexionar, yo le prometo que pondré todo de mi parte para hacer feliz a Albert

-La visitaré y si la veo arrepentida los dejaré en la ciudad.

Aquella noche después que despidieron a los invitados, Candy arrulló a su hijo, Albert la contemplaba en silencio.

-William, el Duque de Albany quiere despedirse de ti- Le avisó la señora Elroy

Albert le estrechó la mano pero su protector lo jaló hacia él y lo abrazó.

-Hijo mío, quisiera que vinieras conmigo a Alemania, no estaré tranquilo mientras Granchester esté con vida, temo que haga algo en tu contra

-Usted es como un padre para mí, pero aquí está todo lo que poseo y no soy partidario de los ideales alemanes.

-Rezaré para que mores bajo las Alas del Omnipotente Dios y estés bajo su protección.

-Se lo agradezco

-Ahora ve a lado de tu esposa tendrán mucho de qué hablar

Albert fue al lecho conyugal que estaba en penumbras el ambiente estaba perfumado con atavíos de mujer por lo que el corazón de él albergó la esperanza de que ella lo había perdonado.

Él se despojó de sus ropas y se acostó a su lado

-Candy, dime si me has perdonado

- Quizás algún día lo haga pero le prometí al Duque que te haría feliz.

-No te sientas obligada de cumplir una promesa que le hiciste a alguien que no te cae bien

-Pero ese hombre es temible

-No quiero que por amenazas te sientas obligada a entregarte

-Me entregaré esta noche porque te amo.

Hola chicas espero estén bien lindo inicio de semana. Gracias por las que me han mandado sus comentarios y me siguen en este fic. Saludos Gina Riquelme a Esmeria, YalmiFanAlbert, Maravilla 121, AdoradaAndrew, Mary silenciosa, sayuri 1707, Lucy, Chickiss SanCruz , Ene, Luz Nelly, KeCs, Yuleni paredes (espero te mejores) Silvia, Madel Ros, chidamami, Fandcya, Jujo y a todas las demás chicas del grupo el Príncipe de la Colina y Fanfic de Candy y Albert.