Disclaimer: KHR no me pertenece, solo juego con el con mi loca imaginación.


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No podía creerlo, había oído toda la explicación de Gianninni, la hora era posterior a que él se durmiera y habían apagado el sistema de cámaras de los pasillos desde dentro… ¿ella les había traicionado? Pero más importante aún ¿ella le había traicionado de ese modo después de lo que habían hecho, de demostrarse su amor esa noche?... su mente se negaba a procesarlo, no podía siquiera imaginar que eso era realmente así, agradecía que los guardianes se tomaran el día mientras aclaraba todo este asunto. Caminó o más bien corrió al elevador y pulsó con violencia el botón, al llegar al primer piso ni siquiera saludó a quienes se cruzaban en su camino, solo corrió por las escaleras hasta el cuarto de ella abriendo de un portazo.

- ¿Tsuna? – preguntó ella apareciendo desde el baño envuelta en una toalla y con cara de preocupación - ¿Qué pasa?

- Eso necesito que me lo expliques tu – escupió las palabras con fiereza.

- No entiendo, ¿de qué hablas? – preguntó confusa.

- Hablo de que alguien filtró información sobre nosotros y fue con tu código de acceso, ¿puedes explicar eso? – preguntó molesto.

- ¿Mi código? ¡Pero si nadie tiene mi código! Y yo estuve toda la noche contigo Tsuna – dijo ella consternada.

- Fue después de la hora en que nos dormimos (T/N), apagaron las cámaras de vigilancia y es tu código el que usaron – gritó perdiendo la paciencia y tomándola del brazo con rudeza – explícame que debo creer.

- Tsuna me haces daño… – dijo ella intentando zafarse.

- ¿Nos traicionaste? – preguntó él con voz quebrada.

- ¿Cómo puedes siquiera creer algo así? – susurró ella poniéndose pálida y entendiendo que él no le creía – Por el amor de dios Tsuna, ¡yo te amo! Y jamás traicionaría a la famiglia.

- Y si no fuiste tú entonces ¿quién? – medio rugió él.

- ¡No lo sé! – ella seguía intentando zafarse pero no contaba con que él perdiera el control, Tsuna no controlaba sus emociones y unas intensas llamas salían de sus manos sin guantes, pero no eran solo sus habituales llamas anaranjadas sino que unas de color negro intenso que quemaron la piel desnuda del brazo izquierdo de (T/N), la que él sostenía, haciéndola gritar de dolor y que las lágrimas escaparan de sus ojos, al ver lo que hacía Tsuna la soltó, mirándola horrorizado y apagando sus llamas.

- (T/N) – dijo intentando tocarla, pero ella se apartó.

- Sal de mi habitación Tsuna – dijo ella llorando mientras observaba su brazo en carne viva, la quemadura era profunda.

- No hemos terminado – dijo él con un susurro, abandonando la habitación con un portazo.

(T/N) sentía que iba a derrumbarse, todo su cuerpo quería caer al piso pero no se lo permitió, caminó al baño teniendo cuidado de no mirar su brazo mutilado, se metió en la ducha y activó el agua helada poniendo la herida directa bajo el chorro de agua, soltó un grito cuando la sintió en la piel pero no la retiró, con cuidado terminó de ducharse y salió, abrió su botiquín y aplicó diferentes antisépticos y cremas en la quemadura, que era una extensa zona por lo que se puso un vendaje desde en codo hasta parte de la mano, luego tomó ropa y luego de hacerse un moño alto y ocultar las lágrimas con algo de maquillaje y el vendaje con una chaqueta. Estuvo todo el día pensando y negándose llorar, pero era una mujer razonable y Tsuna un hombre razonable, por lo que al caer la tarde se dirigió a la oficina de Tsuna, tocó una vez y entró pero lo que vio le hizo sentir como si recibiera un puñetazo en el pecho, su novio sostenía las manos de Kyoko y se besaban, sintió que iba a caer pero se obligó a permanecer firme, ella era una luchadora.

- Lamento si interrumpo pero debo hablar con el jefe – dijo con voz clara.

Tsuna se separó sobresaltado, Kyoko solo tenía una sonrisa de triunfo, había interceptado al castaño al salir de la habitación de la muchacha, interpretando el perfecto papel de desconocimiento, horrorizándose en el momento preciso y sembrando dudas en su mente, aprovechándose de ese minuto de debilidad había hecho que Tsuna dudara de todo, al final gracias a eso ella ganaría, se decía.

- No interrumpes nada – dijo Tsuna recomponiéndose.

- No puedo creer que pudieras hacer eso (T/N)-chan – dijo la rubia con falso sentimiento.

- No es algo que deba hablar contigo Kyoko – dijo (T/N) molesta de que Tsuna le contara todo – de hecho necesito hablar con el jefe si no te molesta.

- Nos veremos después Tsuna-kun – dijo depositando un beso en la mejilla del hombre.

- Claro Kyoko-chan – (T/N) sintió como si clavaran algo en su corazón, Tsuna llevaba más de 8 años sin llamar así a esa chica y de repente la miraba con cariño.

- Necesito que hablemos – dijo (T/N) con toda la tranquilidad que pudo reunir.

- No hay nada que hablar, es claro que eres una traidora de Vongola, no quiero escuchar tus explicaciones – fue la fría respuesta de Tsuna.

- Tienes que escucharme, si vas a acusarme dame al menos la oportunidad de que dé mi versión de los hechos – pidió ella con voz triste.

- No quiero escucharte, solo mentirías y probablemente te creería – el castaño se cerró en banda, Kyoko tenía razón en que no debía permitir que (T/N) usara sus sentimientos para que le creyera.

- Tsuna… no estoy mintiendo, si es necesario que me ponga de rodillas frente a ti para que me creas voy a hacerlo – dijo al tiempo que se arrodillaba sintiéndose miserable, pero Tsuna no escuchaba, Kyoko le había dicho que probablemente pasaría algo así.

- Levántate y sal de mi vista (T/N), no sé cómo pude llegar a estar enamorado de alguien como tu – dijo rompiendo el corazón de la chica, quien se levantó ante la mirada asqueada de Tsuna y salió de ahí sintiendo que una parte de ella se rompía, quizás para siempre.

Caminó de vuelta a su habitación y se dirigió casi como una zombie a su armario, tomó una bolsa de viaje negra de las que Ryohei le traía en cada misión como regalo en diferentes colores e idiomas y puso dentro algunas mudas de ropa, un pijama, sacó del baño su neceser y salió por la ventana sin siquiera mirar atrás, trepó el muro exterior y salió sin permitirse llorar, sentía como si se hubiera secado por dentro. Corrió a su casa y se deslizó por el exterior de la casa blanca que había habitado por 8 años, trepó en su ventana y escuchó las risas de Orégano y Lancia en algún lugar de la cocina probablemente preparando la cena, pero no fue hacia ese lugar. Tomó un par de cosas y todo el dinero en efectivo que guardaba en una maleta por emergencias, miró el lugar con algo parecido a la nostalgia y tomó la foto que Chrome le regalara en su primera navidad, fue el único recuerdo que se permitió meter en la bolsa de viaje. Tomó el folio blanco que descansaba en su mesa de trabajo y escribió varias notas que fue sellando en sobres mientras les ponía nombre, al terminar tomó un pedazo de papel grande y escribió en letras mayúsculas "YO NO LO HICE", puso todo eso sobre su cama y aún sin hacer ruido se alejó.

Tomar un avión nocturno no fue difícil y gracias a su entrenamiento y los recursos que eso le había dado usó una identificación y pasaporte falso, además de un disfraz para no ser reconocida, no tenía donde ir pero poco le importaba, Italia era su primera parada. Ya en el avión su mente viajó dolorosamente a los recuerdos mientras las lágrimas pugnaban por salir, se movió de prisa al baño cercano, y en ese lugar por fin se derrumbó, las lágrimas y los gemidos de dolor salieron en tropel mientras que su interior se derrumbaba por fin, Tsuna la odiaba y no había creído en ella y sola en ese pestilente cubículo su mundo se derrumbaba ante sus ojos.


Tsuna se sentía miserable, sentía la necesidad de creerle a (T/N) pero la evidencia era contundente, por lo que se negaba a dejarse manipular por sus sentimientos, Kyoko tenía razón en que debía ser imparcial y tratarla como a cualquier traidor a no ser que probara lo contrario, aún pasaba un día desde todo el asunto y no podía creer el vertiginoso ritmo que habían tomado las cosas, había despertado el día anterior creyendo que todo era perfecto y estaba bien pero en minutos todo se había truncado… La información filtrada era valiosa, eso no podía negarse… si alguien llegaba a poner sus manos en los planos de la mansión deduciría lo relativo a los túneles a las casas de los guardianes y la base subterránea… ¿en serio (T/N) les había expuesto así?

Tomó una bocanada de aire y se dirigió a la sala de juntas, había mandado a llamar a todos los subordinados por email el día anterior para alertarles de la emergencia, su despacho había estado tranquilo toda la noche en apariencia pero sus emociones bullían... la había quemado y ella se había humillado frente a él… No entendía nada, entró con tranquilidad a la sala de juntas, eran las 10 a.m y solo los 3 habitantes menores no estaban ahí por encontrarse en la escuela.

- Se preguntarán por qué les he enviado a llamar – dijo con su tono de jefe y mirada afilada – Gianninni me ha informado esta mañana acerca de una filtración de los planos de la mansión.

- ¿Cómo es eso posible? – preguntó Yamamoto serio.

- Al parecer (T/N) nos traicionó – soltó sin ninguna delicadeza Kyoko ocultando su satisfacción al ver la cara de incredulidad de todos.

- ¿Qué? – preguntó Hibari endureciendo la mirada.

- La información fue sacada con sus códigos de acceso y filtrada con los mismos, no tenía una coartada sólida para el momento y las cámaras fueron desconectadas desde dentro – explicó Tsuna con voz cansada.

- ¿Y tú crees que fue ella? – Chrome estaba furiosa, se podía ver que no era la misma de siempre.

- ¿Qué otra explicación habría Chrome? – él parecía cansado pero a la mujer poco le importó.

- ¿Y ella lo negó? – al ver que su jefe asentía preguntó otra vez - ¿y no creíste en su palabra?

- Me rogó que le creyera Chrome, pero las pruebas estaban en su contr… – pero lo que fuera que hubiera querido decir no pudo terminarlo porque la menuda mujer le había cruzado la cara de un bofetón.

- Te rogó – dijo con voz entrecortada y con lágrimas asomando por sus ojos – y ¿aún así no creíste en ella? ¡Lleva 8 años con nosotros!

- Mi esposa tiene razón Sawada Tsunayoshi, no puedo creer que seas un herbívoro después de todo – dijo asqueado mientras abrazaba a su mujer que temblaba de indignación.

Ryohei y Gokudera no sabían que decir, se sentían extraños y querían creer en la chica pero no podían ponerse en contra de su jefe, de Tsuna… Era una decisión difícil de tomar.

- Tsuna-san ¿Dónde está (T/N)-chan ahora? – preguntó Haru mirándole acusadoramente.

- Supongo que en su habitación… no la he visto desde ayer – Tsuna comenzaba a sentirse francamente mal, ¿y si sus amigos tenían razón?

- Kufufu… no nos cuentas todo Sawada Tsunayoshi – dijo Mukuro quien ahora sostenía su tridente – Puedo ver que hiciste algo más.

- Perdí el control – confesó aún sin estar seguro de que debía hacer – Perdí el control y la quemé.

En una fracción de segundo Yamamoto, quien no había dicho nada se había lanzado sobre Tsuna, dándole un gancho de derecha con toda potencia, tomándolo luego de su silla y zarandeándolo mientras todos miraban horrorizados.

- ¿Cómo te pidió que le creyeras? – preguntó con un aura asesina emanando de él.

- Se arrodilló – susurró el castaño torturándose ahora con esa imagen.

- ¿Y aún así no le creíste? – preguntó a voz en cuello.

- Yo… pensé que no debía dejar que mis sentimientos nublaran mi juicio… yo… a – pero Tsuna ya no tenía más que decir.

- Eres un imbécil Tsuna – dijo la voz de Reborn saliendo de detrás de una puerta secreta, su intuición le había dicho que no debía marcharse pero le había obedecido demasiado tarde para evitar la catástrofe.

- Reborn – saludó el castaño apenas mirándole.

- ¿Crees que (T/N) habría robado esa información con sus propios códigos? ¡Recibió el mejor entrenamiento de Lal Mirch dame-Tsuna! Podría haber robado la información del más alto nivel desde hace 8 años – dijo el de patillas mirando decepcionado a su alumno.

- Yo… no – Tsuna no podía decir nada, pero no fue necesario el decir nada, pues un grito resonó por la mansión.

- ¡Vongola! – la puerta fue abierta con un portazo, Lancia con las facciones deformadas por la ira se acercó al heredero Vongola – explícame que significa esto – dijo lanzando dos trozos de papel a la cara del hombre, el primero decía en letras mayúsculas el "YO NO LO HICE", el segundo era una carta dirigida a Lancia.

"Aniki:

Para cuando leas esta carta ya estaré lejos.

Se me acusa de robar información a nuestra propia famiglia y aunque Tsuna no ha creído en mí al menos necesito que tú sepas que yo JAMÁS habría hecho algo como esto, soy inocente.

No sé exactamente a donde voy, pero si se que no puedo quedarme en donde no se me cree, no puedo aniki… pero quiero que sepas que has sido el mejor hermano que una chica puede tener.

Renuncio a la Vongola, he redactado el documento y lo enviaré a la central italiana.

Te amo aniki, espero que seas feliz junto a Orégano (dale mi amor a mi primera amiga) y sigan juntos.

Trataré de comunicarme.

Con todo mi amor.

(T/N)"

- No- susurró Tsuna sintiendo una oleada de dolor al ver la carta, que tenía muchas manchas de tinta donde las lágrimas habían caído… ¿qué había hecho?

- ¿Qué ocurre? – preguntó con el rostro desencajado aún por la ira Yamamoto.

- (T/N) se ha ido – informó Lancia – estuvo en casa anoche, yo no la vi pero cuando entré en su habitación encontré todo esto – explicó mostrando las cartas a los diferentes miembros de la famiglia.

- ¿Qué significa eso? – preguntó Chrome ahora asustada.

- Significa que (T/N) probablemente no tenga intenciones de volver – aclaró Reborn como si dictara una sentencia, haciendo que todos se quedaran sorprendidos.


(T/N) descendió del avión con tranquilidad, eran las 4 de la tarde en Italia y ya no sentía la misma necesidad de seguir llorando que tuviera el día anterior, de hecho se sentía vacía… Simplemente había apagado el interruptor de sus emociones y no sabía si eso la hacía sentir bien o no… era como si nada en el mundo pudiera importarle, pero se había impuesto una misión y la cumpliría. Caminó con tranquilidad a la gran mansión blanca, sabía que su maestra no estaba y eso haría las cosas más fáciles, pidió audiencia con el Noveno y en breve fue conducida con él.

- Signorina (T/N), esto es una sorpresa – dijo el anciano observándola con amabilidad.

- No es una visita de cortesía Noveno, vengo a presentar esto – dijo dando una seca cabezada a modo de saludo y extendiendo un documento que ella misma redactara – es mi renuncia a la Vongola – dijo cuando el hombre tomó el papel, Coyote tras él enarcó las cejas pero no dijo nada.

- ¿Puedo preguntar por qué? – el hombre leyó el documento con interés, la muchacha había sido meticulosa a la hora de renunciar a todo y declarar por su vida que nunca revelaría los secretos de la famiglia bajo pena de muerte.

- Podría, pero probablemente le mentiría – dijo ella con una ligera sonrisa.

- Ya veo, pues es bastante repentino, ¿sabe de esto su maestra? – preguntó él.

- No, pero aún si lo supiera es una decisión tomada – fue firme.

- Pues si no queda más remedio supongo que debo aceptar su dimisión, ha aclarado muy bien los puntos – elogió.

- Creí que era necesario, después de todo no soy una traidora – dijo elevando el mentón.

- No, no lo es – confirmó él.

- Habiendo aclarado esto me retiro, no tengo nada más que hacer aquí – ni en ningún lado, le dijo su mente.

- ¿No piensa despedirse de Lal Mirch? – preguntó el anciano, curioso por su actitud.

- No, solo voy a marcharme – dijo ella poniéndose de pie, estrechó la mano del hombre y dijo con sinceridad – muchas gracias por todo Noveno – en un arranque le dio un breve abrazo pero no se permitió mas, salió a toda prisa del lugar.

Corrió por los pasillos que le traían recuerdos felices (que ahora se clavaban como cristal en su corazón) y acabó en el salón de ese baile en que viera a Tsuna sentirse mal por su antigua novia y charlara con ella en esa noche memorable, pero esta vez el olor de la madre selva la asfixiaba, corrió nuevamente y por ir cegada con los recuerdos no notó a las personas en el pasillo con las que tropezó.

- Lo siento – se apresuró a disculparse mientras alzaba la vista y se topaba con las miradas de Varia, aunque su voz no parecía la suya.

- Basura – saludó Xanxus.

- Hola – dijo ella con voz monocorde, haciendo que la panda de raros le mirara extrañados, ella nunca les había tratado de ese modo, ni siquiera en aquellos primeros días.

- Ten una pelea conmigo – retó el hombre de ojos rojos tomándola por la muñeca al ver que ella se proponía seguir su camino total con una pelea la retenía un rato en su compañía, pero frunció el ceño al escucharla sisear de dolor, tiró ahora con delicadeza y vio el vendaje - ¿Qué demoni… – pero ella le cortó antes de terminar.

- No es vuestro asunto, buenas tardes – sin más abandonó el lugar ante las atónitas miradas de los por una vez en la vida silenciosos Varia.

Tenía la vida y libertad por delante… pero no tenía a nada ni nadie…


- ¿Y bien? – preguntó Yamamoto, que estaba aún furioso.

- Al parecer ya estuvo ahí y dejó su renuncia – dijo Reborn luego de dejar el celular con el que había charlado por al menos 15 minutos – Salió de la mansión pero nadie ha sabido decirme más detalles.

- ¿Dónde pudo haber ido? – preguntó Haru con lágrimas en los ojos, Lancia estaba igual de ávido de información que ella, había sido puesto al corriente y sentía el firme deseo de asesinar a Tsuna pero su hermana era primero.

- No olviden que ella traicionó a la famiglia, si fuera inocente no habría huido – dijo Kyoko con tono de falsa dulzura pero siendo acallada con las miradas de la mayoría, pero lo dicho por ella hacía mella en su hermano y en Gokudera, Tsuna solo miraba la mesa sin ver nada en realidad.

- ¿Qué significa eso Reborn? – preguntó con voz quebrada.

- Significa que ha desaparecido y que probablemente no podremos encontrarla – dijo lanzando la última vana esperanza de Tsuna a la basura.

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No me odien! He estado con muchos problemas y esta fue mi forma de sacar lo que sentía.
Pero siempre concebí la historia de este modo, aunque por mis emociones fui mas malvada de lo que pensé originalmente.
Si sirve de consuelo al final son felices... Pero bien al final
Espero sus reviews c: aunque quieran matarme.

G.