Aquí estamos de nueva cuenta, una nueva entrega de mi saga, donde todos los personajes le pertenecen a J.K. Rowling, la cual, por haberlos firmado primero, me evita de cualquier modo lucrar con ellos (por eso solo disfruto ponerlos en situaciones que a ella no se le ocurrirían ¬¬)
RAVEN: Bueno, eh, resulta que esta vez será mi monólogo, no logro encontrar a Mina por ningún lado, creo que se escondió de Holguín (el direc de la PFLC), porque el tipo ordenó que el día de la inscripción fuera en su cumple...pobecita.

Pero volviendo a nosotros, quiero agradecer infinitamente a todos los que se toman la molestia de teclear un poco para poder dejarme un review...T.Tlolazos, ustedes son mi sueldo. Se le agradece en especial a Conny por ser fan desde el inicio, y estoy totalmente de acuerdo contigo, Conny, de que "Matrimonio por conveniencia" es un fic buenísimo, ya lo leí. Y oh paralelismos de la vida, el seudónimo de mi novio y el mío en el IHP (nuestro miniclub de fans de HP), es Snape y Hermione...jejeje, dato curioso

Pero aquí tiene otra parte del ciclo de los recuerdos...disfruten!


21. Laurel y ruda

Aquí tumbada, con el cabello húmedo escurriendo por mi espalda y mojando la colcha mi cuerpo se niega a que me interne en el sueño eterno, con gritos desgarradores procedentes de mi estómago me recuerda su hambre. La de mi cuerpo, pues el hambre de mi alma hace tiempo que ya no reclama nada. Un paliativo, solamente eso te proporcionaré, cascarón insistente, un paliativo y nada más.

Salgo de mi escondite¡realmente no quería dejarme ver, pero que remedio, debo bajar hasta el Gran Comedor; después del alboroto que hice con el PEDDO, los elfos a cargo ya no me franquean la entrada, ni a Dobby o Winky la salida. Cuchicheos y señalamientos incesantes me acompañan desde el mismo instante en que atravieso el umbral¡dejen de mirarme¿no saben acaso que sus ojos los siento como cuchilladas? Llego a mi mesa, trato de ocupar un sitio sin personas alrededor, pero es infructuoso, casi pareciera que sabían que iba a venir y todos quisieran verme. ¿Qué acaso nadie va a darme los buenos días? No, que va, seguramente ya se regodearon hablando bastante de mí anoche en la torre de Gryffindor. Miro a mi alrededor ¿nadie? Pues entonces tendré que ser yo la que les enseñe de modales. Como siempre.

-Buenos días-digo sin dirigirme a nadie en especial, parece que Ginny lucha consigo misma para voltear a verme. Y gana nuestra amistad por sobre su lealtad a Harry y Ron.

-Buenos días Hermione. Supongo que vienes a lo mismo que todos nosotros, así que el menú de esta mañana es libre. Dijo Dumbledore que como sobró demasiado de lo de ayer-aquí hace una pausa, creo que quiere ver si me provoca algo la mención del circo de ayer, pero no dejo que vea nada-, podemos desear lo que sea y nos lo darán. Hay de todo.

No sé, realmente yo no tengo hambre, aunque, oye¿qué me pusieron en el plato¿Lasagna, vino Burdeos y ravioles¿qué significa esto? No, no, no, no lo que se me viene a la mente, no...

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Fin de semana. Salida a Hogsmeade programada y todos deseosos de salir, de evitar pensar que después de este fin de semana no volverían a salir en mucho tiempo. Yo me alistaba en mi cuarto, no iría con amigos, pues Harry saldría con Ginny y Ron volvía a tener problemas con sus pociones. Al hacer una de tarea y probarla...bueno, sabemos que no es la mejor materia que se le da, por ello esta en la enfermería. Me preguntaba que haría cuando te dejaste ver en mi puerta, arreglado muy formalmente, dicho sea de paso.

-¿A dónde iras pequeña? Que yo sepa, tus secuaces estarán ocupados.

-No lo sé, probablemente a la librería y nada más.

-¿Te gusta la comida italiana?-me preguntaste de repente.

-Algo¿por qué?

-Ven conmigo.

Y para no romper la tradición, te seguí hasta tu recamara¿cómo es que puedes convencerme de hacer tantas cosas tan simplemente? Ya en tu guarida, sacaste de tu baúl una capa negra y otra púrpura, en el fondo alcancé a vislumbrar varios objetos curiosos, estilográficas antiquísimas y libros comidos por el moho. Te pusiste la capa negra y me indicaste que hiciera lo mismo. Ya cubiertos salimos naturalmente por la puerta de nuestra torre, pero al llegar al piso principal, tomaste el camino a las mazmorras donde se asiste a Pociones; al lado de la entrada se encontraba una armadura oxidada, a la cual tocaste en la parte superior del casco y se hizo a un lado, dejándonos pasar a un camino escondido. Tantas veces que pasé a su lado sin prestarle la más mínima atención y ahora resulta ser un pasadizo.

Entramos y me di cuenta de que no es tan viejo como aquellos señalados en el Mapa del Merodeador, y que llegaba más lejos que aquellos, pues nos llevó a la salida de Hogsmeade, a unos metros de la estación del Expreso de Hogwarts.

-¿Y ahora a donde vamos?-te pregunté un poco insegura, pues no podemos estar en la estación a menos que contemos con un permiso para retirarnos.

No me contestaste nada, solo me tomaste de la mano y me llevaste hasta las bodegas, en la parte posterior, y en una de ellas te detuviste, abriste la cortina con un conjuro y dentro, nos esperaba un coche.

-¿Y esto Malfoy¿Qué significa?

-Que iremos a dar un paseo por la ciudad muggle más cercana.

-Últimamente te ha dado por mostrarme tus sitios muggles favoritos ¿no crees?- te dije a modo de reproche, seguramente es parte de estar en sitios donde nadie nos reconozca.

-Pues sí, y no me vas a negar que te diviertes a mi lado Granger.

-Eso de ningún modo, príncipe maleducado.

Y bien que lo sabes, en un auto, contigo y la autopista frente a nosotros, con el frío aire corriendo y el sudor haciendo que la piel se pegue a la tapicería, absolutamente propensos a dejar que la adrenalina corra.

Las luces de un pequeño condado que pujantemente se transforma en cuidad provinciana se empiezan a vislumbrar. Entramos y al parecer ya conocías el sitio, pues con mano experta condujiste el coche hasta un restaurante pequeño y acogedor.

Franqueamos el umbral, bajo un letrero que indicaba el nombre del local "La donna de Luigi". Salió a recibirnos un mesero, que al parecer ya tenía noticia de tu asuidad pues de inmediato nos condujo a una mesa muy acogedora al fondo del restaurante.

-¡Ah, pero si es el joven señorito Malfoy!-dijo entrando un gordo tipo con pinta de ser un auténtico italiano-. ¿Qué desea ordenar para esta ocasión señor?

-Pues bien, Luigi, será lasagna, con ravioles y acompañados de vino Bourdeos.

-De inmediato. ¿Y para la señorita?

-Lo mismo, gracias.

Y con una curiosa inclinación, Luigi se retiró de nuestra presencia. Y nos quedamos solos. Realmente si hace unos meses me hubieran dicho que estaría saliendo a escondidas con Draco Malfoy y que cometería un sinfín de locuras a su lado, no les hubiera creído ni un ápice. Pero ahora todo parece tan "normal". Un chico, una chica, una cena romántica y una plática tranquila.

-Draco¿me creerías si te digo que es la primera vez que me sacan a cenar sin ánimos de que al final les pase la tarea?

-¿En serio? Jajaja, pues realmente debo de sentirme privilegiado. No pienso pedirte ninguna tarea, soy capaz de hacerla yo solito.

Ese simple comentario borró buena parte de mis temores, cuando la mayoría de las veces te sientes utilizada, es reconfortante saber que alguien no piensa utilizarte para sus fines egoístas.

La cena fue deliciosa, el vino corrió como si de agua se tratara, la conversación no queda muy clara en mi mente, el alcohol embrutece nuestros movimientos, pero exalta a las inhibiciones.

-Hermione, creo que es hora de irnos a otro sitio.

- ¿A dónde? Espero que no de vuelta a la escuela¡aún es muy temprano!- concluyó a modo de súplica, la cual espero que atiendas.

-Claro que no, iremos a otro lugar que quiero mostrarte. Tan cerca de nuestra prisión y tan lejos de nuestro alcance…

-Esa voz me gusta… ¡vamos!

Subimos al auto, y manejaste con dirección al otro lado del lago, la silueta de Hogwarts recortaba al gran orbe amarillento que era la luna, todo era tan hechizante, tan real que hasta dolía. De pronto pude percibir tu cercanía, tu aliento contra mi cuello, y detuviste el auto. Saliste de él y te sentaste en el cofre. Y yo hice lo mismo que tú. Instintivamente pasaste tu brazo sobre mis hombros y yo hice lo mismo enredando el mío en tu cintura. Así, juntos, como dos adolescentes normales, viendo la luna y las estrellas y cómo se reflejaban en el lago…la cita perfecta dirían muchos.

-Hermione¿qué sientes?

-Cielos, Draco, son tantas cosas y todas tan innombrables en este momento…

-¿Crees que pueda ser amor?

-No lo sé¿Por qué no? He de admitir que pensar en amor me asusta un poco. ¿A ti no?

-Siendo honestos, creo que me asusta más que a ti.

-¿Por qué?

-Porque el amor debilita. Te deja vulnerable y a merced tanto de tus enemigos como de la persona amada. Las personas son frágiles por naturaleza, ya deberías saberlo, y el amor es la cosa que más fragilidad provoca.

-Yo considero que también te da valentía, te llena de un fuego que te impulsa a hacer toda clase de heroísmos. El amor fortalece.

-Hermione, el amor es la cosa más contradictoria que existe, para unos es la salvación y para otros la perdición. Pero aún así daría cualquier cosa por llegar a experimentarlo.

-¿Y qué te lo impide?

-Yo

Y sin decir una sola palabra subiste al auto, hice lo mismo en silencio, y ese silencio cómplice y acusador, tenso y reconfortante nos acompañó hasta que llegamos a nuestras habitaciones. Fue un día memorable, para mí, el día que quedé marcada, el día que descubrí que mi amor era tonto e inalcanzable, que lo único que compartía contigo era la cama, no tu corazón. Y que no sabía cuanto tiempo podría aguantar.

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-¡Ya no!- vuela en pedazos la comida y los cubiertos, me levanto de la mesa, un vértigo horrible hace presa de mí, siento que estar con todos me asfixia, todos me miran, todos alzan sus índices acusadores en mi contra, todos se regodean con mi pérdida del control. Y no hay nadie que me tienda la mano, no hay nadie que se ponga a mi lado.

-¡Ya no los soporto¡Dejen de mirarme!

-¡Hermione!- es Ginny- Nadie te está viendo, tranquilízate.

-¡Suéltame¡Déjame ir!

Pobre Ginny, ella no sabe, no se merece que despotrique en contra de ella, que me desquite¡pero es que nadie se presta! Mejor me voy, corro como jamás creí poder hacerlo, como si el mismísimo demonio de Salazar Slytherin me estuviera persiguiendo acompañado del Barón Sanguinario, dispuestos a someterme a la mayor cantidad de vejaciones posibles. Llego a mi torre, irrumpo en mi alcoba, y me encierro, es lo mejor, mi reclusión será mi refugio, en soledad nadie me dañará y no dañaré a nadie más.

Pero qué equivocada estaba…


Ahora si...lápidenme! sí, más de uno de mi círculo de amigos que leen esto han tenido ganas a veces de censurarme PERO ESO JAMÁS!

Volviendo a ciertas preguntas que me han enviado...de verdad creen que llegarán a estar realmente juntos? eso está por verse. Sí, hubo un momento en que Hermione se hizo un lío y se "enamoró" del primo de Ron, queriendo enamorarse del pelirrojo favorito (un peque error mientras hacía el filtro amoroso) y dicho sea de paso, esas confusiones le han sucedido a más de una sin que ninguna poción esté de por medio. Ya ven, no soy tan mala, no lo casé...pero tendrá que pagar por su soltería. Y bueno...debo advertirles que antes que nada, yo no soy fan de los finales felices...así que no esperen que los "arrejunte" o algo por el estilo, estarán unidos, pero a mi modo.

Espero que el resultado no les desagrade...

Besitos con sabor a chocolate Khalúa

Raven Mayfair