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Un nuevo capítulo.

Espero les guste.

Gracias por leer.


Disclaimer:

Prince Of Tennis no me pertenece.


Resumen:

Era demasiado extraño saber que ella era la capitana del equipo de porristas que apoyaban al equipo de tenis, le causaba de alguna manera hilaridad si era sincero pero le gustaba verla jugar con las serpentinas que creaban figuras, era divertido y relajante verla saltar junto con sus compañeras, de alguna manera entendía porque le gustaba un poco más esa faceta desenvuelta suya, era porque saltando era Sakuno... si definitivamente le encantaban las serpentinas


Serpentinas

- Yukimura - ladeo la cabeza ante el llamado de Sanada que lo miraba con una ceja encarnada esperando a que diera inicio a la sesión de tenis que tenían ese día - Lo siento - se disculpo con una leve sonrisa para dar media vuelta y observar a las personas que esperaban sus ordenes, sus jugadores parecían ansiosos y no era para menos porque en menos de una semana daba inicio el torneo nacional, debía ganar costara lo que costara si quería seguir siendo los Reyes - ¿Te sientes bien? - pregunto su amigo mientras los jugadores comenzaban a seguir sus órdenes.

- Si - aseguro como si nada cuando sintio unos brazos colocarse sobre su abdomen y la mejilla además del peso de alguien detrás de su espalda - Te extrañe - murmuro Sakuno con una leve risa, Sanada carraspeo y se alejo de allí a paso apresurado, su amigo le daba un poco de risa, supuestamente no toleraba las muestras de afecto pero tenía una novia que las amaba, era demasiado contradictorio pero él no pensaba decir nada, le gustaba que la cobriza hiciera cosas como esas porque le encantaba sentir el calor de su cuerpo.

Era una adoración su novia, le gustaba que al lado de buenas amigas hubiera desarrollado seguridad aunque ella siempre decía que era más por él que por otra persona, ella siempre le daba las gracias por haberla cambiado - También te extrañe - contesto colocando sus manos sobre las de ella para sentirla medio estremecerse, era demasiado linda para su bien - ¿Te fue bien? - pregunto ella refiriendose a la revisión médica del día anterior al que no lo había podido acompañar debido a que tenía cosas que hacer como presidenta de su clase.

- Más medicinas pero todo bien - aseguro para apartar sus manos y en un movimiento rápido abrazarla una vez se encontro frente a su persona, le gustaba demasiado la sensación que desprendía - ¡Capitana! - el grito de la sub capitana del equipo de porristas se escucho seguramente hasta China y seguramente Sanada querría estar muriendo porque su novia era escandalosa, una leve risa salio de sus labios - Te buscan - le anuncio alejandola con suavidad para inclinarse y besarla suavemente, ella no tardo en responderle con calma, como queriendo que el beso jamás terminara.

Una vez separados observo el sonrojo en sus mejillas, la beso de nueva cuenta, a penas un roce para soltarla de la mano - Nos vemos más tarde - señalo ella comenzando a correr con dirección a donde la esperaban para reunirse con su equipo, él tan solo dio media vuelta para comenzar a ejercitarse, aunque fuera capitán no podía darse el lujo de estar en malas condiciones si quería aspirar al título.


La tarde había caído en la escuela, solo se escuchaban los gritos de Sanada y de los demás titulares, él tan solo se encontraba sentado con la chaqueta del uniforme de tenis sobre sus hombros mirando a su novia ensayar una nueva rutina con algunas que otras piruetas, era más que obvio que ellas también se estaban esforzando para darles ánimos, si Sakuno supiera que con solo besarlo le daba los ánimos necesarios seguro lo golpeaba, una risa infantil salio al darse cuenta de lo que estaba pensando.

Sus ojos volaron de nueva cuenta a su cuerpo observando como jugaba con las serpentinas, era divertido verla haciendo figuras con las mismas, el tamaño variaba, hasta a él le parecía increíble que fueran grandes hasta demasiado pequeñas, se reía con sus amigas quienes trataban de imitarla, la observo saltar apoyandose en el cuerpo de alguien más para dibujar un corazón en el aire, era demasiado linda su novia, aún no podía creer la suerte que tenía por tenerla, la amaba demasiado, desde la primera vez que la había visto en la escuela.

Ella estaba perdida y al parecer llegaba tarde a clases, él pasaba riendo con los demás cuando ella que corría como loca termino chocando con él, la había visto con la respiración entrecortada, con los labios entreabiertos, las mejillas sonrosadas, con el cabello mojado y con el uniforme algo chueco y había creído que un ángel estaba en la tierra, desde ese momento la había amado, junto con sus amigos le habían indicado el camino a su aula de clases, a la hora del almuerzo sus pies caminaron hasta su salón, la observo desde afuera riendo con sus ahora amigas.

No había logrado resistir invitarla a comer con sus amigos, ella después de varias negaciones había aceptado, agradecía porque hubiera dicho que si a la décima vez, durante el almuerzo no había logrado apartar su vista de su rostro, era un ángel, tres meses después de citas entre ellos la había besado, ni siquiera sabía porque pero con solo verla llegando corriendo al cine porque llegaba tarde de nueva cuenta a la cita la había tomado de la mano y había unido sus labios con ella, ese día se habían hecho novios.

Desde entonces la cuidaba, la amaba, la mimaba porque era el amor de su vida, su vista se desvio cuando la observo jugar con serpentinas de colores con sus amigas que reían a grandes voces, le gustaba más esa faceta desenvuelta de ella, las únicas ocasiones en las que volvía a ser la Sakuno tímida era cuando estaban besandose y eso desenbocaba en otras cosas, siempre se colocaba nerviosa pero la Sakuno desenvuelta que jugaba con serpentinas mientras entrenaba le gustaba un poquito más aunque no quisiera admitirlo.


Sus amigos seguían dando vueltas por toda la cancha y él seguía cansado tratando de recuperarse pero al parecer estaba un poco cansado, el que le subieran la dosis de las medicinas lo hacía estresarse, no podía con ello aunque luchaba porque fuera lo contrario - ¿Te sientes bien? ¿Necesitas algo? - pregunto Sakuno tomando asiento a su lado con un bote de helado en la mano derecha, al parecer el calor la sofocaba a ella también - Estoy bien - aseguro colocando su cabeza en su hombro cerrando los ojos.

- No mientas - pidio ella en un susurro y él tan solo sonrió negando con la cabeza - No miento - aseguro en un tono un tanto indignado aunque sabía que si mentía un poco - He comprado más serpentinas, jugare con ellas en la tarde con tu hermana - comento ella dando por terminado el otro tema, al parecer no quería molestarlo más allá de lo necesario - Le encantaran, por ti ha aprendido a amar las serpentinas, sobre todo las azules - comento en un tono de burla recibiendo un codazo en las costillas de parte de la cobriza.

- Abre la boca - le señalo ella y antes de que dijera algo más volteo a mirarla pero las palabras se atascaron cuando una cuchara de helado fue despositada sobre sus labios, era de fresa, el sabor favorito de ella - ¡Capitán! - grito alguien y él voteo a donde el chico señalaba, una pelota había caído en frente de ellos, la bola de helado era enorme y trataba de degustarla de lo contrario el cerebro se le iba a enfriar - Se la doy yo - aseguro Sakuno para hacer que se sentara de nueva cuenta pero no observo que habían serpentinas en el suelo además de más pelotas por lo que termino tropezando con una.

De inmediato la sujeto de la muñeca pero tampoco calculo el peso de los cuerpos y resbalo con una serpentina provocando una caída, por suerte coloco a tiempo una mano en la cabeza de Sakuno para que no se golpeara aunque debido al impacto y posición de los cuerpos habían terminado dandose un beso frente a todo el mundo mientras las serpentinas volaban sobre sus cuerpos, Sakuno degusto el helado de sus labios para tratar de comerlo con calma - S-Seiichi, ¿no quieres una habitación? - le pregunto con burla Marui mientras se separaba de Sakuno que estaba sonrojada y con rastros de helado en las comisuras de los labios.

- Lo siento - se disculpo mientras tomaba asiento para apartar las serpentinas del cabello de ella mientras ella hacía lo mismo, los demás volvieron a sus actividades, después de apartar las serpentinas de ambos los dos comenzaron a reir por el accidente, él se inclino y con un beso limpio el helado de los labios de ella para separarse y le sonrió... si definitivamente le encantaban las serpentinas porque le habían dado un beso demasiado dulce con sabor a fresa que no olvidaría en años, de eso estaba más que seguro.


N/A

Espero les haya gustado.

Gracias por leer.