-Ulquiorra…

Ulquiorra con cuidado arregló como pudo las páginas dobladas del libro y se le quedó mirando por un momento. La primera página del libro había sido la más arrugada y era, a la vez, la más importante con lo que parecía ser una dedicatoria para la chica de parte de su hermano, Sora. De reojo miró a Orihime en medio de la oscuridad de aquella habitación sin ventanas y cerró el libro con fuerza para entregárselo.

-Deberías tener más cuidado con tus cosas, mujer.

-Gracias – le respondió escuetamente la chica mientras abrazada su libro sin levantar la vista. ¿Cómo verlo de frente si no sabía que decir ante aquella mirada implacable que tanto lo caracterizaba? -.

Por otro lado Ulquiorra guardó las manos en sus bolsillos y le dio una última mirada a la chica antes de disponerse a irse. Por alguna razón estaba molesto, muy molesto pero no con ella, sino con toda la situación que los rodeaba.

-E-espera… - susurro la chica al escuchar los pasos del chico – Por favor espera. Necesito… preguntarte algo…

Ulquiorra obedeció a la chica pero no se giró a verla. Ya sabía por dónde iría aquella conversación y no estaba seguro de querer seguir con ella. Pero claro, Orihime se lo había pedido y él le haría caso ciegamente.

-¿Si? – preguntó el chico despacio mientras Orihime levantaba el rostro y veía su espalda. En verdad nunca antes la había visto tan grande e imponente -.

-Cuando llegué aquí Yoruichi-san nos comentó de ustedes y de su entrenamiento como si fuese algo que yo manejara pero… no lo hacía – el pecho dolió por un segundo, logrando que ella acercara aún más el libro a su cuerpo - ¿Por qué no me lo dijiste?

-Porque no creí que fuese necesario.

-¿Qué? – preguntó asombrada la chica por sus palabras. ¿Tan poca cosa era ella para él que no merecía saber de su vida? - ¿Por qué…?

-Porque tú estaría demasiado ocupada con Kurosaki Ichigo como para preocuparte por lo que hago o no, por tanto, no había razón alguna como para informarte.

El pecho de la chica volvió a doler, solo que esta vez fue con mucha más fuerza. Las palabras del chico fueron tan duras como el sonido de sus pisadas al retirarse de la estancia. Ulquiorra no había volteado a verla en ningún momento y sus palabras fueron mucho más frías de lo que recordaba haber escuchado estos últimos días. No solo lucía como el Ulquiorra de hace dos años, sino que sonaba igual de vacío, frio y distante que cuando lo conoció.

Un par de lágrimas rodaron silenciosas por las mejillas de Orihime mientras ella caía en cuenta de la distancia que aún estaba entre ellos.

Las cosas no estaban saliendo bien.

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Capítulo 21: Nada de decisiones apresuradas

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-¡Hasta que apareces, idiota! – Le saludo amigablemente Grimmjow con los brazos cruzados - ¡Es nuestro turno así que mueve tu trasero al campo!

Ulquiorra simplemente lo miró sin ponerle mucha atención que digamos para luego caminar tranquilamente al medio del desierto. A su alrededor vio a sus demás compañeros tomando un descanso, con sus buzos a medio abrir mientras recuperaban el aire. Ahora era su turno con Grimmjow para botar tensiones, para despejar su mente y atacar a su contrincante a diestra y siniestra sin la intervención de nadie. Claro, si es que no lo mataba antes.

-¿Por qué mejor no nos saltamos el intermedio, eh? – Preguntó Grimmjow mientras desenvainaba su zampakuto y la movía de un lado a otro tratando de soltar un poco los músculos de su brazo -.

-Por mí no hay problema – respondió Ulquiorra escuetamente también desenvainando su espada -.

-Eso quería oír… ¡Tritura, Pantera!

-Encadena, Murciélago.

Una gran masa de humo envolvió a los Espada al momento que sus riatsu se dispararon – en especial el de Ulquiorra- para sorpresa de la mayoría de los shinigamis que presenciaban aquella pelea al lado de los demás Espadas. Apenas llevaban unos pocos segundos de pelea y los golpes y patadas iban de un lado a otro con tanta intensidad como si sus vidas dependiesen de ello.

Al minuto siguiente llegó Orihime corriendo algo asustada al sentir el aumento del riatsu de Ulquiorra y grande fue su sorpresa al encontrar aquella batalla en curso. Ninguno cedía, ninguno dejaba de atacar. Dio un paso involuntario hacia adelante con una mano en su pecho pero se detuvo inmediatamente al escuchar la voz de su amigo.

-¡Inoue! – Orihime desvió la mirada para encontrarse con Ichigo llamándola con su mano derecha en alto. A su lado se encontraban el par de shinigamis más los demás Espadas sentados en el suelo, todos mirando expectantes sin perderse ni un segundo de aquella pelea-.

-Kurosaki-kun… - por un segundo dudó de ir a su lado pero no le quedaba de otra, por lo que simplemente fue a su encuentro a paso lento y mirando hacia el suelo - ¿Qué… está pasando?

-Pues… es su turno de entrenar. Aunque más que mirar me gustaría unírmeles… en especial a Ulquiorra – mencionó el joven apuntando a los jóvenes con el pulgar de su mano izquierda. Si no fuera porque Ichigo vio a su compañera, habría interrumpido la pelea de un solo salto. Ahora solo le quedaba calmarse y seguir de espectador -.

Orihime lo observó un segundo y se fijó en como sus manos temblaban de la excitación. Ella más que nadie sabía la rivalidad nacida entre el cuarto Espada y el shinigami sustituto, y de la pelea pendiente que ellos tenían. Y aunque le dio gusto ver esa llama de emoción encendida en los ojos de Ichigo que hacía tiempo que no veía, en verdad deseó que nunca tuviesen que pelear entre ellos.

"Nunca más… "

- ¿Trajiste las cosas para estudiar? – la voz de Ichigo, ya algo más calmada volvió a traer a la chica a la realidad, haciendo que Orihime pegara un salto -.

-Eh… ¡Ah, sí! – respondió algo sorprendida mientras le mostrata su libro y su mochila – Aun no hemos comenzado y…. bueno… pensé que lo mejor sería avanzar un poco – mentira. Ella quería seguir viendo la batalla pero debía calmarse. Debía terminar sus deberes de estudiante. Debía… debía…

-¡Vaya, parece que Ulqui-kun se enfadó! – comentó de la nada Urahara que apareció mágicamente al lado de la chica abanicándose y mirando la pelea como si fuese su programa de televisión favorito, con mejillas rosadas y todo. Orihime pegó un involuntario salto nuevamente y volvió a ver al pelinegro. Era verdad, su riatsu se había elevado aún más de un momento a otro -.

¿Y cómo no hacerlo si Ulquiorra miró un segundo, solo un mísero segundo de reojo a las personas que los rodeaban y vio a Orihime llegando casi corriendo al lado del pelinaranja? Con solo ver eso su sangre comenzó a hervir de rabia y claro, se descargó con el pobre de Grimmjow que obviamente lo disfrutó bastante. Nada mejor que una buena pelea dándolo todo contra tu mejor amigo y el más grande de tus rivales.

-¿Seguro que deberíamos dejarlos seguir? – Preguntó de repente Matsumoto mirando algo preocupada a Orihime, la cual ni parpadeaba de la preocupación -.

-¡Claro! Este es el método más antiguo para sacar el estrés… - comentó mirando de reojo a los espadas, en especial a cierta peliverde que secaba su rostro con una toalla - ¿No es así, Nell-chan?

-Eso parece aunque insisto en que nuestro método es mejor… - comentó esta mientras inflaba sus mejillas - ¿No es así, Nnoitra?

-¡Claro! ¡No hay nada que una noche de borrachera no arregle! – Comentó Nnoitra sentado al lado de Nell y con el pulgar arriba -.

-¿Y que terminen como hace un año? No – Dijo tajante Harribel mientras los miraba de reojo con los brazos cruzados -.

-¿Cómo terminaron hace un año? – preguntó curiosa Orihime haciendo que todos los shinigamis miraran curiosos a los espadas. Lo mejor sería distraerse un poco antes de que muriese de la preocupación -.

-¡Hey! ¡Tirar de la cola es trampa! – se escuchó de fondo la voz de Grimmjow pero nadie le prestó mucha atención que digamos -.

-En una borrachera tan grande que hasta Ulquiorra y Grimmjow terminaron vomitando todo – respondió con simpleza la rubia -.

-Y eso que Ulquiorra es el que tiene más aguante de nosotros cuatro – mencionó Nell como si diese el dato curioso del día. Sí que lo era -.

-¿En serio puede tomar tanto? – Preguntó entre espantada y curiosa Orihime mientras trataba de hacerse a la idea de un Ulquiorra más joven y fuera de todo protocolo, en medio de una fiesta y rodeada de los Espadas -.

-¿A caso nunca lo has visto, Hime? – le preguntó esta vez Matsumoto -.

-Bueno… quizás con una cerveza o dos… nada más – meditó la chica un momento tratando de hacer algo de memoria. Claro que les iba a omitir lo de la madrugada del sábado para evitar momentos incómodos, pero por lo demás, no recordaba. Luego cayó en cuenta de algo -.

"Si llegó así de ebrio esa noche y es el de mayor aguante… ¿Cuánto tomó en realidad?"

-Es que ahora es todo un chico recto, con principios… - comentó Nell

-Aburrido – acotó Nnoitra -.

-Aunque… - Nell miro mal al chico antes de continuar - sigue siendo un chico malo… bueno, todos.

-¿Chico malo? – preguntó Orihime -.

-¿Por qué crees que somos Espadas y aún podemos transformarnos, eh? – Nell levantó sus cejas de forma sugerente con una sonrisa que tenía el doble sentido de principio a fin -.

-¿Incluso tú? – esta vez habló Ichigo algo intrigado por las palabras de Nell. Obvio, era difícil imaginarse a la chica como alguien corrompido pero era una Espada y, por tanto, había hecho cosas en su vida no muy correctas para la mayoría pero sí para su retorcida lógica -.

-Incluso yo – Nell sonrió de una forma que ellos nunca antes habían visto, como si algo tramara para sus adentros, con un toque de malicia y entretención – Dime Nnoitra, ¿recuerdas a que edad tomaste alcohol por primera vez?

-A la misma en que perdiste tu virginidad – respondió con orgullo el Espada mientras miraba de reojo a los adolescentes que algo espantados y sorprendidos los escuchaban - ¿Y tú?

-Aunque fui la más vieja en tomar alcohol, no creo que los quince sea una mala edad…– y con aquella sonrisa por parte de ella Ichigo decidió que era suficiente. Quería mucho a su amiga y daría su vida por ayudarla pero… no estaba seguro de si quería saber mucho más de su pasado y parte de su presente que ya de por si era algo perturbador-.

Por otro lado Orihime simplemente se dedicó a mirar al chico de sus sueños en una intensa pelea donde algo le decía que ella era la causa de su ira.

"¿Por qué… ahora lo veo tan lejos?"

Claro que lo veía lejos. Mientras más tiempo pasaba, más se daba cuenta de la barrera de dos años que los distanciaba.

-Ven Inoue. Mejor vamos a estudiar – escuchó Orihime mientras sentía que Ichigo la tomaba del brazo izquierdo. A regañadientes dejó de presenciar la pelea y entró en la estancia junto al pelinaranja -.

Las horas pasaron y Orihime por fin pudo terminar su trabajo con Ichigo. Ulquiora y Grimmjow, por otro lado, decidieron terminar su pelea sin sus resurrecciones a puros golpes. ¿La razón? Según ellos para así evitar matar al otro y seguir en una pelea totalmente justa. Aunque para todos el ganador indiscutido fue Ulquiorra, debieron admitir que el peliceleste no lo hizo nada de mal.

Ya con los Espadas de vuelta en sus cuerpos los shinigamis comenzaron a irse no sin antes ver a una Matsumoto medio ahogando a Orihime por la fuerza de su abrazo. Ichigo también volvió a su cuerpo y se fue nada más quedaron solo los Espadas y el rubio loco. Y aunque el chico estaba algo preocupado por Orihime y su cara de nervios, sabía que lo mejor era concederle un tiempo a solas con el pelinegro, aun cuando eso sonara algo irónico tomando en cuenta el hecho de que vivían juntos. Ella necesitaba hablar con él lo antes posible y Kurosaki Ichigo no se interpondría a ello.

-Esto da asco – comentó de la nada Grimmjow en voz baja haciendo una mueca de disgusto -.

-¿A qué te refieres? – le preguntó Ulquiorra sin entender mucho pero solo le bastó percatarse de la dirección de la mirada del peliceleste -.

Nell se encontraba muy, muy melosa abrazando del cuello a Nnoitra, el cual ni tonto ni perezoso aprovechó el momento para que su mano jugara un poco en el cuerpo de la chica.

-Creo que iré a un puterio. ¿Vienes? – preguntó como si nada mientras se terminaba se colocar su chaqueta. Ulquiorra simplemente lo miró a los ojos y se dio media vuelta. La respuesta era obvia. Luego vio a Orihime esperando a su amigo en la puerta de la casa mientras miraba algo aburrida el paisaje exterior. Era claro con quién se iría Ulquiorra. Por ello simplemente Grimmjow dejó escapar un suspiro con algo de fastidio y paso caminando al lado de su amigo – Solo no lo arruines, ¿de acuerdo?

Ulquiorra lo miró sin entender mucho sus palabras pero decidió que lo mejor sería dejarlo pasar esta vez. Orihime lo esperaba.

Por ello llegó tranquilamente a su lado y ella le sonrió quedamente.

-¿Vamos? – preguntó él -.

-C-claro – respondió ella -.

Caminaban despacio en medio de las estrechas calles del barrio residencial, uno al lado del otro, cada cual mirando a diferentes puntos, tratando de no emitir palabra alguna y siendo separados por más de un paso de distancia. ¿Cómo podían comenzar? ¿Cómo emitir palabra alguna si ni siquiera ellos sabían bien qué decirle al otro? Si, estaban en un problema tremendo de comunicación pero más que nada, de sinceridad.

Orihime ya había vigilado lo suficiente al chico como para saber que no conseguiría nada concreto a menos que lo increpara directamente. Es decir, primero hacia algo, luego hacia lo contrario, luego volvía a hacer eso mismo y lo volvía a contrariar. Esto era más de lo que ella aguantaba en términos de entendimiento y eso que conocía más o menos al chico en cuestión. Luego recordó la historia de Nell y volvió a deprimirse. En verdad no lo conocía casi nada.

Por otro lado Ulquiorra estaba en una gran batalla mental donde, al parecer, la racionalidad le estaba pateando el culo a los sentimientos recién descubiertos de este, cariñosamente conocidos como "corazón" o "esta cosa en el pecho que molesta día y noche". Al parecer él no sentía celos, no, el sentía resentimiento hacia Kurosaki Ichigo por batallas pasadas y sin resolver hasta el día de hoy. Nada del otro mundo.

Sumando todo eso, el resultado era el que se apreciaba, cada uno por su cuenta. ¿Y cómo comenzar si no?

-Eh… ¿Ulquiorra? – llamó de repente la chica con el rostro sonrojado y mirando hacia el lado contrario de la posición del chico -.

-¿Sí? – respondió simplemente este mirando hacia el frente, luego de reojo a ella, y nuevamente hacia el frente -.

"¡Vamos Orihime, tu puedes!"

-Eh… pues… - la chica volvió a dudar un momento antes de detenerse, tomar aire y mirarlo de frente. Pero claro, al ver a Ulquiorra detenerse a solo un par de pasos más adelante, con la mirada profunda, el ceño relajado y su pose clásica de aburrimiento con las manos en los bolsillos, Orihime simplemente entró en pánico – Yo… yo…

-¿Tú…?

-N-nell-chan hoy nos comentó sobre una borrachera que tuviste hace un año… – soltó rápido la chica algo derrotada. Bueno, al menos había dicho algo más o menos coherente, o algo así. Pero claro, ¿quién en su sano juicio comenzaba hablando de ese tema de la nada? Ella. Pero tomando el lado positivo de su pánico, al menos podría tantear un poco el terreno antes de lanzarle la gran pregunta – También dijo que eres el que tiene más aguante… ¿Es eso verdad?

Ulquiorra la observó algo desconcertado y soltó un largo suspiro antes de comenzar nuevamente a caminar. Orihime lo vio de reojo y corrió hasta quedar a su lado.

-Si -.

-Entonces debes ser muy bueno para ir a fiestas… aunque suena algo extraño si es de tu parte – le comentó bajo la chica mientras lo miraba de reojo -.

-Piensas bien, no lo soy – Ulquiorra la vio de reojo y encontró sus mejillas algo sonrojadas – Usualmente me invitan para que termine pagando.

-Ya veo… - Orihime lo vio de reojo y se encontró con aquella mirada verde que le quitaba el aliento. Este era el momento - ¿P-puedo preguntarte algo más?

-¿Algo como qué? – Preguntó sin más el joven aun mirando con aburrimiento el paisaje que se abría frente a ellos -.

-Es que… bueno… - Orihime bajó la mirada y comenzó a jugar con sus dedos – No te entiendo.

-¿A qué te refieres, mujer? Esa no es una pregunta.

-A eso… tú… como has actuado estos días desde la noche del viernes… o quizás desde antes – Orihime nuevamente levantó la mirada y lo miró decidida. Era ahora no nunca – Quiera saber qué es lo que pasa por tu mente. Quiero saber si las palabras de aquella noche eran cierta. Quiero saber por qué estás tan molesto. Quiero… saber qué es lo que en verdad quieres.

La joven detuvo sus pasos y Ulquiorra la imitó de igual forma.

-¿Y qué te hace creer que estoy molesto? – preguntó serio sin muchas emociones en el rostro, como siempre. Más bien se veía tranquilo, mucho más de lo que ella esperó -.

-No es que lo crea… lo sé. Te conozco lo suficiente como para saberlo y sé que hoy lo estas – respondió firme la chica ya mucho más tranquila y con determinación – O eso creo…

-Eres observadora.

-No tanto como tú.

Ulquiorra soltó un pequeño suspiro antes de acercarse hacia la Orihime y quedar a solo un par de centímetros de ella. La chica se quedó en el lugar sin retroceder ni un milímetro – no como la noche anterior que terminó aprisionada entre él y el ventanal – aunque no pudo evitar abrazar aún más fuerte el libro que llevaba entre sus brazos. ¿A quién engañaba? Estaba que moría de los nervios pero su determinación era aún más grande y ya no había vuelta atrás.

-Sí, estoy molesto.

-¿Pero por qué?

-Porque te dije que odio compartir lo que es mío y cuando te mencioné que te quería solo para mí fue verdad.

Orihime lo miró a los ojos detenidamente hasta que sus mejillas comenzaron a encenderse. Al fin comprendía la situación.

-¿A caso… estás celoso?

Ulquiorra se quedó de piedra aun sin creer las palabras de la chica.

-¿Qué?

-¡Estás celoso! – afirmó la chica ahora mucho más calmada, hasta animada. Tanto jaleo por nada -.

-No lo estoy – Ulquiorra desvió la mirada pero un pequeño, casi imperceptible sonrojo le jugó en contra. Estúpidas emociones -.

-¡Claro que sí! – Le acusó apuntando su rostro – ¡Admítelo!

-¿Y por qué tendría que hacerlo? – preguntó el chico algo cabreado. Esto le estaba doliendo hasta el orgullo, pero parecía que la chica lo estaba disfrutando -.

-¡Porqué sí! ¡Es necesario!

-Ese no es un argumento válido y coherente.

-¡Para mí si lo es! – Orihime infló sus mejillas y el chico juró nunca antes haber visto un ser tan adorable como ella – Tú… no sabes lo que sientes porque no estás acostumbrado a ello… - Orihime bajó el rostro y prosiguió – Y quizás me equivoque pero con el torbellino de emociones nuevas quizás estás confundido… Y tal vez sea solo una niña pero desde esa noche me prometí a mí misma estar siempre a tu lado y ayudarte hasta mi último aliento – Orihime levantó el rostro con decisión y lo miró directo a los ojos – Yo sé lo que siento por ti, lo sé desde hace dos años y sé muy bien sobre los sentimientos y el corazón y… - Orihime avanzó un par de pasos hasta eliminar la distancia que los separaba y llevó su mano derecha hasta el pecho del chico, más específicamente, hasta su corazón - …creo que sé lo que tú sientes por mí.

Ulquiorra abrió sus ojos sorprendido ante las palabras de la chica. ¿En verdad ella entendía tan claramente la situación que él estaba pasando? Claro que lo hacía, siempre lo había hecho en realidad. Desde que la llevó a Las Noches y se dio el tiempo de conocerla sabía que la chica era capaz de verlo como nadie más lo hacía, incluso más claramente de lo que él podía hacerlo.

-Aun así… - Orihime bajó el rostro y alejó su mano del chico para llevarla hasta su propio pecho, logrando que Ulquiorra extrañara aquella calidez - …siento que han pasado demasiadas cosas en muy poco tiempo y… aunque quiero estar a tu lado tengo miedo de no llegar a conocerte nunca. Quizás… deberíamos tomarnos todo esto con más calma y…

Orihime no pudo terminar su frase cuando sintió el frio tacto del chico sobre su rostro y sus finos labios contra los suyos. Todo fue tan rápido y sorpresivo que ni tiempo tuvo de analizar la situación. Pero finalmente y luego de un par de segundos pudo corresponderle de igual forma, con la misma intensidad y pasión, logrando que su libro cayera al suelo y sus manos se aferraran con fuerza al pecho del chico. Dios, lo amaba tanto que con solo un beso había olvidado por completo todo lo que tenía por decirle. ¿Qué se tomaran un tiempo? Si, como no.

Por otro lado Ulquiorra simplemente reaccionó involuntariamente ante las palabras de la chica y la calló de la mejor forma conocida. ¿La amaba? No lo sabía aún pero sí sabía que quería estar siempre a su lado. Lo supo desde el momento que la recordó totalmente, o quizás de antes, cuando la veía solo como un mero recuerdo en su subconsciente. No estaba seguro. Solo quería que ella se callara y dejara de decir toda esa porquería.

Un par de minutos pasaron hasta que por fin decidieron que debían separarse. La chica soltó un poco la ropa de Ulquiorra mientras trataba de recuperar el aliento. Sus ojos se encontraban entreabiertos y algo de vapor escapaba de sus labios. En verdad se veía hermosa y solo él podría disfrutar de su belleza.

-¿Por qué…? - preguntó la chica aun tratando de volver a la Tierra -.

-Porque esto es lo que decido. ¿Y tú?

Simple, conciso y preciso. Así había sido Ulquiorra y en verdad no esperaba nada menos de él. Entonces ella al fin lo entendió. No importaba si apenas llevaban una semana juntos o si apenas y conocían al otro. No importaba si él era mitad hollow o si ella era una simple humana. Ellos habían vivido momentos maravillosos aun estando en Las Noches donde aprendieron lo suficiente del otro como para enamorarse perdidamente. ¿En qué estaba pensando en decirle que se tomaran un tiempo? Esto era lo correcto.

-¡Claro que sí!

Con una gran sonrisa en el rostro Orihime se paró de puntitas y besó al chico mientras sus brazos rodeaban su cuello. Ulquiorra simplemente le respondió inmediatamente aquel contacto mientras sus brazos rodeaban su cintura. ¿Esto era demasiado cursi? Lo era pero… ¡Al diablo con todo! Solo ella podría verlo de esta forma y desarmarlo como ella sabía.

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La llegada a la Sociedad de Almas del par de shinigamis fue de lo más calma y silenciosa. Y es que en realidad no sabía muy bien que decir a esas alturas. Por un día fueron capaces de compartir con aquellos Espadas y sentir el porqué del cariño de Inoue hacia ellos. Solo eran humanos.

Quizás no llegarían a ser íntimos amigos de ellos y era totalmente comprensible – exceptuando a Nell, obviamente -, pero ya se había formado un lazo de, al menos, respeto y comprensión. Además de que no eran tan malos después de todo.

-Al fin llegan… - Matsumoto miró a su alrededor hasta que por fin dio con la silueta de Rukia sentada arriba de un árbol - ¿Cómo estuvo su tarde con los hollow? ¿Hicieron amigos?

Renji soltó un suspiro y caminó hacia la chica hasta que fue detenido por la rubia. Matsumoto tenía la expresión seria y no perdía de vista a la pelinegra.

-Kushiki-san, ¿podemos hablar un minuto?

-Claro – respondió Rukia mientras bajaba de un salto y se colocaba al lado de Rangiku - ¿Sí?

-¿Podemos hablar a solas?

Rukia se quedó pensándolo por un momento, luego miró a Renji a la cara y se decidió.

-Como quieras. Sígueme

Rukia dio media vuelta y comenzó a caminar por las calles del Seiretei en silencio. Matsumoto la siguió en silencio hasta que por fin llegaron a un bosque cercano, más precisamente, al frente de un gran lago bajo la luz de la luna llena.

-¿Y bien? – preguntó Rukia aun sin dar la vuelta, simplemente mirando lo calmo de las aguas -.

-Hable con Inoue-chan y me contó todo lo que pasó entre ustedes – le respondió seria la rubia mientras se cruzaba de brazos – Aun así no entiendo por qué todo ese odio. Tú no eres así.

-Je… - soltó de repente Rukia al escuchar las palabras de su amiga - ¿Cómo sabes que no soy de esa forma?

-Te conozco lo suficiente. Algo te pasó y quiero saber que fue.

-En serio… solo fue un malentendido – respondió la pelinegra sin apartar la mirada del lago -.

-¿Un malentendido? ¿¡A esto le llamas un malentendido!? ¡No me vengas con eso! – Le contestó Rangiku con rabia – Orihime confió en ti cuando más lo necesitaba y tú le dijiste que dejara de sentir aquello. ¡Hasta le dijiste que volverías a verla! Pero claro, desapareciste por dos años y luego llegar de la nada para atacar al Espada. Que buena amiga.

-¡Basta! Solo le dije lo que era mejor para ella – se defendió la pelinegra dándose media vuelta y encarando a la rubia con los puños apretados y el ceño fruncido -.

-¿Y alejarla del amor de su vida es lo mejor para ella? – preguntó Rangiku incrédula ante la actitud de Rukia -.

-¡Por supuesto! Él es un Espada y ella una humana. Su relación no puede suceder…

-Corrección, los dos son humanos – Rukia bajó un momento la mirada y Rangiku la analizó un momento – Espera… ¿todo esto lo dices por ella o por ti?

-¿Qué? – Rukia levantó el rostro y la miró sin creer aun en sus palabras - ¿Cómo se te ocurre decir eso?

-Es lo más lógico y te estás comportando como toda una niña mimada – Rangiku bajó un segundo la mirada y pudo sentir como el riatsu de su compañera se elevaba poco a poco -.

-¡Eso no es verdad!

-Claro que sí y lo sabes – Rangiku se dio media vuelta y dio un paso para alejarse. Luego giró su rostro y pudo ver de reojo a Rukia con los ojos hinchados y las lágrimas corriendo por sus mejillas – Si tú no puedes estar con el hombre que amas no impidas que otros puedan ser felices. Tú no eres la única sufriendo.

Y con esas frías palabras Rangiku siguió su camino hasta que por fin se perdió de la vista de la Kushiki. Rukia, sola y con un tremendo dolor en el pecho cayó de rodillas y comenzó a llorar como pocas veces en su vida había hecho, con desesperación y rabia.

"Sé que no debo hacerlo pero… duele tanto"

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Ya en casa, Orihime se encerró en su habitación, se tiró sobre su cama, y chilló de emoción escondiendo su rostro en su almohada y moviendo sus piernas de arriba a abajo. Dios, estaba tan contenta que apenas y podía contenerlo.

"Por fin, por fin, por fin, por fin, por fin… ¡Por fin!"

Luego de un par de minutos igual de exaltada y con la felicidad a flor de piel, decidió tomar un poco de aire y clamarse. Se giró en la cama para quedar boca arriba y miró hacia el techo. Sus mejillas seguían de un lindo rosado mientras sus labios no dejaban ni un segundo de sonreír.

Habían llegado hacía más o menos unos diez minutos, quizás no tomados de la mano como cualquier pareja pero sí bastante cerca el uno del otro. Ulquiorra llevaba por caballerosidad el libro de la chica y esta de vez en cuando se tomaba del brazo izquierdo del chico. A este no le molestaba y a ella le ayudaba a sentirse aún más cerca de él.

Apenas llegaron al departamento Orihime dejó sus cosas sobre la mesa del comedor y se dirigió hasta la cocina con un Ulquiorra siguiéndola muy de cerca. El tiempo se había pasado volando y ya era bastante tarde – cerca de las diez de la noche –, sin contar que mañana los dos debían levantarse temprano. Por ello solo fueron por un café para luego irse a dormir.

Apenas Ulquiorra se sirvió un tazón – más específicamente, su tazón -, le dio un rápido beso en los labios a Orihime y se despidió de ella con un simple "Buenas Noches" antes de entrar en su habitación. La chica se quedó de piedra un segundo antes de que los colores subieran a su cabeza y saliera corriendo hacia su habitación.

Todo había salido tan perfecto que hasta y tenía miedo de que todo desapareciera de un momento a otro.

"No, eso no pasará porque sé que Ulquiorra no lo permitiría…"

Por ello y ya más tranquila se colocó rápidamente el pijama y se recostó bajo las colchas de su cama. Por primera vez en mucho tiempo podría dormir no solo con una gran sonrisa en su rostro, sino que también con un calor en su pecho que como pocos podían llenarla por completo.

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Continuará…

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Hola! Mis queridos lectores y lectoras cofcofmáslectorasquelectorescofcof Hoy vengo con un nuevo cap! Ni largo ni corto aunque más largo que corto. Yey! Y me creerían si les digo que este solo cap fue borrado y re escrito por lo menos unas diez veces? Y eso es decir poco. Nunca antes me había pasado algo como esto. Primero tenía una idea central que se dividió en unas cuantas y estas en otras y así hasta que al final ya ni sabía que era lo que iba a escribir. Aun así no me rendí y tadan! Capitulo nuevo ^-^

Como siempre mis saludos a: FlowerBloom, .5, .Sohma, Yuri Nanami, nikita, hiatz, KaOrU HiMuRa24, , Yatzura, Ankavit, chi uzumaki, Nico Ale, Tinani86, bubumoon y todos mis demás lectores!

Con besos y abrazos me despido!

Bye!