Hola chicos, espero que os guste este nuevo capítulo, también es más largo que los anteriores.
Ni Battletech ni Familiar of Zero me pertenecen sino a sus respectivos dueños.
Louise se quedo mirando a su familiar mientras este estaba en uno de los balcones del hotel, las heridas de su duelo con Wardes habían desaparecido y, bajo consejo del propio chico, habían comprado un par de medicinas mágicas por si acaso. Iban a un país en guerra, y toda precaución era poca. Él mismo se habría tratado el botiquín de emergencia de su 'Mech, pero al ver la eficacia de la magia curativa pensó que toda ayuda vendría bien. Por su parte la chica estaba entre molesta e incomoda, en un momento así y a los dos hombres les había dado por pelear, y de esa forma. ¿Es que acaso ella era la única que pensaba en la misión? Le había costado horrores juntar el valor para interrumpir el combate, pero una vez que había conseguido hacerlo se sentía algo más confiada. No sabía si su familiar tenía razón con lo de la confianza y la magia, pero si debía casarse con Wardes, no podía convertirse en una sombra. ¿Qué haría entonces? ¿Pedirle a su marido que fuera él el que diera las ordenes al servicio porque ella no era capaz? No, debía ser capaz de valerse, con o sin magia en su futuro, ella era una Vallière. Vio al chico mirar de nuevo a ambas lunas y soltar maldiciones por lo bajo mientras se frotaba la cara.
- Si la gente te ve farfullando solo pensará que eres un loco. - Dijo ella, Kyle se dio la vuelta sorprendido, pero enseguida se relajo.
- A veces pienso que ya lo estoy. Este mundo... es una locura para mi.
- El tuyo lo es para mi, nobles sin magia, maquinas de destrucción esparcidas por miles de mundos y personas naciendo de tubos de acero. - El lobo rio por lo bajo.
- Af, imagino que uno para el otro debemos parecer que estamos locos.
- ¡Cuidado con tu boca familiar! - Dijo ella.
- Af, mis disculpas. - Dijo Kyle con gesto de satisfacción. Luego miró al árbol. - Mañana saldremos para Albión. Esperemos que no haya problemas...
- Pero...
- ...pero preparémonos como si los esperáramos. - Continuó él.
- ¿Quien te dijo eso?
- Un instructor librenacido de los Demonios de Kell. - Louise bajo la cabeza.
- Voy a casarme con Wardes.
- Af, Guille me explicó eso de estar prometidos.
- ¡No! No me refiero a eso. - Ella miró al chico. - Voy a casarme con él después de la misión.
Kyle se quedo en silencio y su rostro permaneció impasible como el de una estatua, pero ella le notó algo tenso.
- ¿No dices nada?
- Yo soy su isorla, no puedo interferir en su destino, si es su destino.
- Pero... - Dijo ella con la vena de la frente palpitando. - Idiota...
- No obstante. - Añadió él. - No me agrada la idea.
- ¿Por qué no familiar? - Dijo con un tono casi hiriente. - ¿Por qué no te agrada la idea de que tu maestra se case con la persona de la que ha estado esperando tantos años?
- Porque he visto como se comporta cuando él toma el mando... la somete.
- ¡Eso es una tontería!
¿Lo es? - Dijo levantando una ceja.
- ¡Por supuesto! Él me ama, no haría tal cosa.
- Eso ha sido un golpe bajo. - Dijo para si Kyle.
- ¿Por qué dices eso?
- Porque no tengo ni idea de que es eso. No puedo defender mi opinión en esos términos. - Louise abrió la boca sorprendida. En ese momento recordó de donde venía el chico. Una sociedad guerrera donde los niños no nacían de la unión carnal de los progenitores, sino de algo similar a la crianza de un caballo de carreras. Sin contacto ni siquiera. Y los niños salidos de ese proceso tan aséptico... ¿podrían llamarse niños si desde su más temprana edad eran arrojados unos contra otros? Louise sintió lastima por su familiar. Kyle lo había dicho, no sabía nada del amor. Del sexo si, puede que tanto o más que la desagradable germana, pero nada más. Louise sabía más que... ¿ella sabía más que Kyle? ¿Qué experiencia había tenido que la cualificaba por encima del muchacho? Bueno, ella amaba a Wardes. Porque lo amaba ¿No? Maldita sea, otra vez las dudas. Se dijo mientras volvía la mirada.
- ¿Y que harás si me caso? ¿Marcharte con tu amorcito Kirche?
- Neg. Seguiría a su servicio, maestra. Pero solo a su servicio. - Dijo mirándola a los ojos, Louise trago saliva.
- ¿No te gustaría tener una vida?
- Curioso momento para preguntármelo. - Se le notaba molesto. - Tenía una vida antes.
- ¡No! Te impusieron una vida, ahora podrías marcharte donde quisieras, buscar un destino que no te haya impuesto tu clan.
- ¿Y donde quiero marcharme? No tengo la suerte de haber aparecido aquí con gente a la que conozco, haber encontrado un oficio y haber formado una familia como West y Nostra. Aparte suya, estoy solo.
- ¿Y la sirvienta que salvaste? Ella parecía bastante dispuesta a acompañarte, además, podría levantar la prohibición de que te veas con Kirche.
- ¿Y como compaginaría mi misión con usted con una relación Kirche? En cuanto a Siesta...
- ¿Así que así se llama ella? - Pregunto la chica molesta.
- Af, le sal... fui a salvarla, lo menos que debía conocer era su nombre. Pero que yo consiga o no comenzar una relación amorosa no cambiará mi opinión sobre lo que usted va a hacer.
- ¿Y no piensas hacer nada?
- Neg, no puedo. - Louise se puso roja de furia.
- ¡Alguien como tú debería pasar el resto de su vida mirando la luna y lamentándose! - Gritó furiosa mientras se disponía a marcharse. Pero un temblor llamo la atención de ambos.
Una silueta enorme apareció frente a ambos tapando ambas lunas, una silueta hecha de piedra, la cual lanzó un puñetazo contra el balcón. Kyle reaccionó a tiempo lanzándose sobre Louise y metiendola dentro del hotel justo cuando el balcón dejaba de existir. Entre el humo Louise vio la cara de Kyle a escasos centímetros de la suya, ambos estaban contra una pared mientras el cuerpo de Kyle la retenía contra la misma y el chico miraba en todas direcciones buscando atacantes, pero el temblor del golem sacando el puño del hotel le hizo concentrarse en lo que estaba pasando.
- ¡FOUQUET! - Gritaron ambos al darse cuenta de que solo podría tratarse de una persona.
- Incluso sin usar un arma eres muy rápido Gandálfr. - Se escuchó desde fuera. - Pero tienes suerte de que no haya querido matarte.
- ¡Y tu! - Respondió Kyle que seguía protegiendo a Louise con su cuerpo. - ¡Savashri librenacida! Debí de haberte apuntado a ti no a la cabeza de tu golem.
- Bueno, pues aquí me tienes, aunque ya no tienes tu preciado golem de metal ni tus amigos vendrán a ayudarte. - Kyle se volvió a Louise, ella lo comprendió enseguida.
- Wardes y los demás. - Dijo en un susurro. Kyle señalo con un gesto la escalera.
- A mi señal baje corriendo. - Dijo entre dientes.
- Pero...
- ¡Hágalo! - Ladró mientras sacaba la pistola y las runas de su mano comenzaban a brillar.
Kyle montó el arma, colocándola en semirafaga y salio por un lado del hueco dejado por el puño del golem, y disparo un par de veces contra la cabeza del golem, lo más cerca que pudo de Fouquet. Varios fragmentos salpicaron a la bandida, pero solo la distrajeron un segundo y la enfadaron. Justo lo que el chico quería.
- ¡AHORA! - Rugió mientras se echaba él también escaleras abajo. A pesar de la ventaja de la chica Kyle la alcanzó un piso más abajo, la cargo como un saco y bajo dos pisos más mientras Fouquet destrozaba todo por encima suya.
En el piso de abajo, Kirche se echo contra la tabla de la mesa que había tumbado como escudo. Tanto ella, como Wardes, Tabitha y Guille estaban bebiendo cuando un grupo de mercenarios les atacó, eran tantos soldados y el asalto fue tan brutal que incluso hirieron al tabernero en un hombro con una flecha. No sabía lo que estaba pasando, pero el edificio temblaba como si lo estuvieran bombardeando. Los cuatro magos estaban sitiados por todos lados, incapaces siquiera de asomarse para lanzar un hechizo por el peligro a morir debido a un virote o una flecha. Aquellos atacantes sabían luchar contra magos. Justo cuando estaba a punto plantear una idea descabellada se escucho un nuevo tumulto, se temió que fueran nuevos refuerzos enemigos, pero sonó un estruendo, seguido de un extraño sonido. Como un "¡Clack! ¡Clack!" metálico, pero muy seguido y mezclado con gritos y voces de alerta, luego el barullo dio lugar a una estampida general y los soldados huyeron. La germana se levantó y vio a Kyle con Louise detrás suya, blanca como una vela, a punto de echarse a llorar, mientras él sostenía una extraña pistola humeante con la derecha.
- ¡Es Fouquet! - Dijo. - Debemos marcharnos. - Kirche se levantó junto con los demás para descubrir porque Louise tenía esa cara.
- ¡FUNDADOR! - Un grito se escapo de su garganta.
Siete fardos, que parecían montones de ropa desgarrada y manchada de rojo estaban en el suelo, algunos aún humeando, pero no eran fardos. Era como si... la chica no podía describir que clase de arma podría hacer que un cuerpo humano acabara en ese estado, había miembros separados como si el hueso hubiera estallado desde dentro, vísceras al aire y agujeros del tamaño de un puño en torsos y extremidades, las cabezas alcanzadas... ya no estaban. Kyle había cargado directamente con ese arma contra los soldados desde atrás, incapaces de cubrirse y desconocedores del poder que el chico ostentaba en la mano huyeron en cuando los primeros bandidos estallaron en una lluvia de sangre que manchaba todo el pasillo. Kirche entendió porque la chica tristana estaba pálida y con lagrimas amenazando salir de sus ojos. Wardes miró con gesto grave y serio la escena, mientras que Guille vomitó detrás del parapeto. Tabitha miró preocupada uno de los cuerpos, no dijo nada, aunque luego se acercó a Kirche y ella la notó más tensa de lo normal.
- ¡Debemos marcharnos! - Repitió el joven lobo, sin dar importancia a la escena, mientras dejaba caer un objeto de la empuñadura de la pistola e introducía uno similar que se saco del cinto. - Este arma solo vale para combates a quemarropa, no hará nada al golem de esa bandida.
Los seis salieron corriendo del hotel, para encontrarse de frente a Fouquet, que había intentado que los soldados no huyeran y aún se estaba preguntando que había pasado dentro del hospedaje para que de un grupo de treinta mercenarios al menos veinte salieran huyendo como si un ejercito de elfos les pisara los talones. Al verles la mujer sonrió, tal vez podría acabar ella el trabajo.
- Parece que no tienen suerte, voy a... - De pronto vio a Kyle echarse a un lado una decena de metros y levantar de nuevo la pistola, no iba a cogerla de nuevo con lo mismo, levanto uno de los brazos del golem, pero en ese momento escucho al chico gritar.
- ¡Tabitha! ¡AHORA! - Los siguiente que supo es que un martillo de aire la golpeo sacándola del hombro de su creación, para cuando freno su caída con un conjuro de levitación y volvió al hombro sus presas se habían esfumado.
Wardes los llevo subiendo la colina hacia el árbol, mientras detrás suya Fouquet, que parecía haber enloquecido, estaba nivelando una parte de la ciudad. Casi habían llegado cuando Derf llamó a atención de todos.
- ¡Arriba compañero! - Kyle por instinto saco la espada, pensando que alguien se le estaba echando encima, pero solo pudo ver una silueta embozada vestida de negro que saco una varita y recitó un conjuro. - ¡Nube relámpago compañero! - Dijo la espada, reconociendo el hechizo.
Kyle dio un empellón con el hombro a Louise para apartarla, pero no le dio tiempo a guarecerse él y un rayo le alcanzó de lleno haciendo que todo se volviera negro. Tabitha y Wardes lanzaron un hechizo de viento sobre el atacante haciéndolo huir, mientras que Guille y Kirche levantaban a Kyle y se lo llevaban en volandas seguidos por Louise que llevaba a Derffinger con ella. A la carrera llegaron a una de las plataformas donde el chico pareció volver en si.
- ¡Increíble! ¡Sigues vivo! - Dijo la espada. - Ese hechizo fue hecho por un experto mago.
- ¡Hmmmm! Ya decía yo que me pareció oír una voz durante el duelo. - Wardes miro a la espada - ¿Eres una espada inteligente?
- ¡Por supuesto! - Respondió Derf.
- Como sea debemos comprobar el estado del chico, ese hechizo debería haberlo matado, parece que tu metal absorbió parte de la carga. ¿De que estas hecho?
- Ni idea. Lo olvidé. - Respondió la espada.
- ¡AHHHH! - Kyle grito mientras se sujetaba el costado derecho. - Mis costillas... arden.
- ¡Kyle! - Chillo Louise.
- Deben de ser esas costillas que dices tener de metal, aquí no podemos atenderte, si puedes andar subiremos a un barco. - Una vez comenzaron a subir Guille miro a Kirche.
- ¿Costillas de metal? - La germana se encogió de hombros.
Finalmente llegaron a un barco, y después de convencer al capitán para para zarpar cuanto antes. Era imposible normalmente llegar a Albion ya que no estaría suficientemente cerca para alcanzarlo con las piedras de viento que tenía en ese momento el barco, pero tanto Wardes como Tabitha se comprometieron a usar su magia para mitigar ese problema.
En uno de los camarotes Louise atendía a Kyle, había tenido que manipular un extraño objeto sacado del botiquín según las instrucciones del chico, clavárselo en el biceps y pulsar un extraño gatillo. Tras esto el dolor se mitigó y ella pudo usar la medicina mágica que habían comprado en las quemaduras del chico, que tenía unos verdugones horrendos en el costado y quemaduras en las muñecas.
Mientras tanto, dos bultos oscuros se acomodaron tras unos barriles en la bodega al poco de lanzar por la borda a un marinero, ya muerto, que había tenido la mala fortuna de encontrar a los dos polizones.
A la mañana siguiente el chico consiguió levantarse, las heridas estaban mucho mejor y el analgésico que Louise le había suministrado le había mitigado el dolor permitiéndole dormir. Se vistió con el mono de faena, ya que la ropa que le compro Louise en la capital estaba chamuscada. Cogió sus cosas y salio a la cubierta, después de todo nunca había estado en una nave aérea tan peculiar.
Al llegar pudo ver un cielo azul jalonado con nubes que parecían cercanas rodeando la nave. Luego se fijo en lo que estaba haciendo Guille.
- ¿Como ha llegado tu topo aquí?
- ¡Buenos días Kyle! Estaba preocupado por ti. - Luego miró a Verdandi, que se deleitaba con los mimos de su maestro. - Mi corazón sufría estando lejos de mi amado familiar así que el dragón de Tabitha lo trajo cuando ella lo llamo. - Kyle no pudo sino sonreír. - ¿Te encuentras mejor?
- Af, sigo dolorido, pero ya puedo volver a mis tareas. ¿Donde esta Louise?
- Esta en el castillo de proa.
- Gracias.
Se encaminó hacia la parte delantera de la nave, pero Wardes apareció y le detuvo.
- Me alegro de que estés mejor, después del duelo contigo está claro que eres muy duro.
- Gracias, capitán Wardes. ¿Cuanto nos queda para llegar a nuestro destino?
- Pronto lo tendremos a la vista, la ayuda de Tabitha de Norfaul ha sido inestimable para acortar nuestro viaje. - Se puso serio. - Me gustaría preguntarte algo.
- Adelante.
- Esa pistola. ¿Es un arma normal en tu mundo? - Kyle se miro la pistolera un segundo antes de responder.
- Af, la marca fabrica gran cantidad de estas armas, aunque su principal producción es un fusil de asalto de características similares, es una arma común entre todos los ejércitos de la Esfera Interior, incluso en los clanes la infantería convencional, de haberla, usan armas parecidas.
- ¿Fusil de asalto?
- Un mosquete corto que puede disparar balas similares a estas, pero a mayor distancia y con más precisión. - El noble no respondió solo asintió con gesto grave y se retiró.
Finalmente Kyle se acercó a la proa del barco, allí Louise estaba mirando entre las nubes.
- Maestra.
- ¡Kyle...! ¡Familiar! ¿Ya te encuentras mejor?
- Af, debo de agradecerle los cuidados que me ha proporcionado.
- Es deber de todo maestro cuidar de su familiar.
- Es la segunda vez que pasa en pocos días, lamento lo ocurrido.
- ¿Me empujaste?
- ¿Qué?
- El rayo iba dirigido a ti, pero me apartaste antes de pensar en ponerte a cubierto, y lo mismo con el golem, usaste tu cuerpo como escudo... vi los moratones de las piedras que te golpearon la espalda.
- Es mi deber...
- ¡No me sirves de nada muerto! - Chilló. - Si te matan por tu afán de protegerme a toda costa yo...
- Se quedará indefensa para la próxima vez. - Kyle recordó una de las visiones que la necrosia le había mostrado. Louise se puso colorada y apretó los dientes.
- ¡IDIOTA! - Dijo antes de comenzar a marcharse.
- ¡Librenacido! - Dijo en voz alta Kyle con los ojos como platos, Louise se volvió para ver lo que estaba mirando su familiar.
Delante suya entre las nubes apareció una montaña gigantesca, ocupaba toda la visión, pero no era una montaña, sobre la misma se podía ver como habían bosques y más montañas, una sensación de vértigo recorrió al chico. Cuando las nubes se apartaron pudo ver como era una isla, si, pero una isla volante.
- Albión, la isla flotante. Flota en el aire debido a la magia vertida en las piedras de viento que hay en ella. Usualmente va sobre los océanos. Sin embargo, pasa sobre el continente de Halkeginia unas cuantas veces cada mes. Es casi del tamaño de Tristania, y lo llamamos el Continente Blanco.
- ¿Por... por qué... se llama Continente Blanco? - Dijo intentando sobreponerse. Louise señaló la isla.
- El agua de los ríos baja por la isla hasta caer por esas cataratas en lugar de fluir al mar como en un continente normal, y mientras eso pasa, se convierte en una niebla que cubre toda la parte de debajo de la isla. - Explicó. - La niebla se convierte en nubes que hacen llover sobre Halkeginia.
- Nunca... en mi vida, he visto algo semejante. Ni siquiera toda la ciencia de la Liga Estelar podría...
- ¡Nave acercándose a estribor! - Gritó el vigía.
Ambos chicos miraron hacia la derecha, entre las nubes un barco enorme surgió arrastrando de ellas jirones de vapor de agua. Aparte de su tamaño se podían ver cañones en su costado, anticuados para el chico, aunque igual de letales.
- Es un barco de guerra.
- Es posible. - Dijo la chica. - Albión esta en guerra, no sería extraño...
- Pero...
- Podrían ser piratas, esa escoria usa el caos de la guerra para poder atacar barcos.
- ¿Las naves de guerra de este mundo acostumbran a llevar banderas o estandartes?
¿Qué? Imagino que si.
- Esa nave no lleva ninguna. - Dijo llevándose la mano a la pistolera.
De pronto una detonación resonó por todo el barco, un cañón había hecho un disparo de advertencia, el proyectil silbo cerca del casco y se perdió entre las nubes. El muchacho miró los 3 cañones móviles que había en la cubierta del carguero y evaluó las posibilidades. Ya estaban al alcance teórico de los cañones del enemigo, aunque él manejara uno y afinara al máximo su puntería usando sus runas como mucho podría desarbolar el barco enemigo de un disparo afortunado, pero los disparos de veinte cañones de su costado triturarían su nave, mucho peor, podrían prenderla fuego, y estaba cargada de azufre. No sabía donde podría estar la santa barbara del barco enemigo, ni si esos cañones ligeros tendrían el poder de penetración para llegar a ella. Un abordaje tal vez fuera mejor, pero si los piratas usaban mosquetes el azufre podría prender igualmente. Incluso pensó en abordar él el barco pirata, pistola en mano y causar tanto caos como pudiera para que el carguero con Louise escapara. Pero no sabría cuanto tiempo sobreviviría en ese asalto, tal vez muriera un minuto después de tocar la cubierta, o antes. Tenía que hacer algo, Louise se había agarrado a él después del primer disparo y estaba asustada. Cuando el barco se acercó uno de los marineros del mismo gritó.
- ¡Somos piratas! No se resistan y no les pasará nada.
- ¡Piratas! - Louise dio un leve brinco. En ese momento tanto Wardes como el resto de chicos de la academia se reunieron con ellos. Ninguno había sacado su varita pero parecían tensos.
- Señorita Tabitha. - Dijo Kyle. - ¿Su dragón puede lanzar llamas?
- Sí.
- Tal vez entre Kirche, Flame y el dragón puedan incendiar...
- No deberíamos. - Dijo Wardes, poniéndole la mano sobe el hombro. - Estos no son bárbaros, parecen bien armados y tienen veinte cañones apuntándonos, con que un par nos de estaremos muertos. - Kyle apretó el puño. - Incluso podrían tener magos.
- Voy a ser el primer miembro de mi clan en cruzarme con unos bandidos sin atacarlos en siglos. - Deseó tener a mano cualquier arma de su mundo, un cañón automático ligero de infantería, un rifle láser, un lanzador de MCAs. Si se hubiera llevado el rifle gauss del tesoro de la Academia con una de las baterías que había allí...
- Tranquilo, aprende a elegir el momento en el que puedes luchar y en momento en que no. - Dijo el hombre que parecía haber adivinado los pensamientos del chico.
En ese momento pusieron una pasarela entre barcos y una nube blanco-azulada apareció sobre el grifo de Wardes y el resto de familiares, haciendo que los animales cayeran dormidos.
- Un hechizo de sueño, así que si tienen magos.
A una orden, los piratas cruzaron la pasarela hasta entrar en el barco. Uno de ellos estaba vestido de forma llamativa. Llevaba una camisa que parecía haber sido blanca, pero estaba ensuciada de negro por el sudor, mugre y el hollín. Un parche cubría su ojo izquierdo y el derecho apenas se podía ver por su enmarañada melena negra. Mientras que una casaca azul por la que no había metido los brazos en las mangas le cubría los hombros. Junto a él había una mujer alta de pelo corto color platino que se tapaba la boca con un pañuelo gris y llevaba una gabardina marrón con las solapas vueltas, parecía ser su segunda al mando.
- ¿Quién es el capitán? - Preguntó, un hombre algo orondo se acercó nervioso levantando las manos.
Yo. - El pirata caminó hacia él con pasos largos, sacó su sable y colocó la punta sobre la cara del capitán.
- ¿Cuál es el nombre del barco y qué lleva?
- El Marie Grande de Tristania, transportamos azufre. - El pirata intercambio una mirada con la mujer y esta asintió con gesto de quien ha encontrado algo que deseaba mucho. También murmullos entre los otros piratas delataron que no esperaban encontrarse semejante botín. El pirata cogió el sombrero del capitán y se lo puso.
- Les compraré todo lo que haya en este barco… ¡El precio será propias sus vidas! - Dijo mientras sus hombres reían y el se unía en una carcajada. La mujer le toco el hombro y señaló a Louise y los demás. - ¡Oh! ¡Fijaros lo que el viento nos ha traído! ¡Nobles nada menos!
El capitán pirata se acercó, en ese momento Kyle pensó en saltar sobre él y tomarlo como rehén, usándolo como escudo humano, no era una acción honorable, pero tal vez así podría salvar a los demás. Justo cuando sus músculos se tensaban como una honda el filo de un sable apareció frente a su cara. Era la mujer.
- Será mejor que no hagas nada, cachorro. - Luego miró a su capitán. - Deberíamos vigilarlo.
- ¿Por qué? - Preguntó divertido el hombre. - No parece noble.
- Af, pero fíjate como va armado. - Kyle abrió los ojos de par en par. ¿Ha dicho af? Y también le había llamado cachorro, un termino que se usaba mucho entre los guerreros de los clanes para referirse a los sibkis como él.
- Bueno, supongo que mi guardaespaldas tiene razón. Desarmarlos, luego veremos si alguien quiere pagar un rescate por 5 nobles.
Kyle, desarmado, estaba sentado sobre un fardo de trigo, junto a él estaban sus compañeros y Louise, sentados en sacos o toneles en uno de los almacenes del propio Marie Grande. Después de ser abordados los marineros de ese barco se habían pasado al bando de los piratas, el chico tenía ganas de degollarlos a todos.
- ¿Qué vamos a hacer? - Pregunto Kirche.
- Esperar. - Respondió Wardes. - Podemos intentar sobornar al capitán para que nos lleve a nuestro destino.
- No es tan descabellado. - Respondió Guille. - Seguramente sea un hombre avaricioso, así que necesitaremos mucho dinero. ¡Ahhh! ¡Mi pobre Verdandi! - Estalló finalmente.
- Estate tranquilo, no creo que le hagan daño a nuestros familiares mientras estén dormidos. - Dijo Wardes, Kyle soltó un amago de risa.
- ¿Y yo no debería estar dormido también?
- ¿Qué?
- Para lo que estoy haciendo, mejor debería estar con los animales durmiendo.
- ¿Y qué quieres hacer? ¿Luchar contra los piratas uno a uno?
- Af, es preferible a esto. No seré el esclavo de un pirata.
- ¿Y la misión? - Dijo por fin Louise.
- Siendo prisioneros de piratas no podremos llevarla a cabo...
- ¡Y muertos tampoco! ¡No voy a fallarle a la princesa!
- Silencio, alguien viene. - Wardes interrumpió levantando una mano.
Fue un hombre con un par de platos de arroz hervido, después de acosarlos a preguntas se marcho molesto y sin respuestas. Los prisioneros comieron de los dos platos mientras pensaban en su futuro.
- Hablaré con el jefe pirata, le ofreceré dinero. - Dijo Louise. - Me duele hacerlo, pero necesitamos llegar a Albión como sea.
- ¿Y si no quiere dinero precisamente? - Dijo Kyle.
- No me hará nada, dijo que quería un rescate, si nos pone un dedo encima no cobrará nada.
- Iré contigo. - Dijo el chico.
- Creo que yo debería decir eso. - Dijo Wardes.
- Pues dígalo, no se quede callado mientras otras personas asumen su deber.
- Muchacho, he estado soportando tus puyas durante toda la misión por el bien de Louise, pero mi paciencia tiene un limite.
- Excelente, si quiere otro duelo, podemos tenerlo aquí, aunque tendrá que ser sin armas ni magia desde el principio.
- ¡QUIETOS LOS DOS! - Chillo Louise de nuevo, incluso Guille y Kirche dieron un bote al oírla. - ¡Por el amor del Fundador! ¿Es que no podéis estar los dos sin pelearos más de cinco minutos? ¡Por si no os habéis dado cuenta tenemos problemas más serios que quien dijo que me iba a proteger primero! ¡Acabemos esto y luego si queréis podéis golpearos hasta que no os pueda reconocer! ¡Pero luego no vengáis a mi lamentándoos! - Un sonido de un cerrojo abriéndose interrumpió a la chica.
- Deberíais hacer caso a la bella dama. - Dijo el capitán pirata acompañado del pirata que les había servido la comida y la omnipresente mujer. - Parece ser la única que se ha dado cuenta de vuestra situación. Aunque deberías gritar menos, por un momento creí que los estabas matando. - Una risita del marinero remató la declaración del jefe.
- ¿Qué quieres? - Dijo Louise aún arrastrando buena parte de su enfado.
- Averiguar que hace un grupo de nobles en un barco mercante camino a un país en guerra. El antiguo capitán de este navío nos dijo que tenían mucha prisa por abordarlo.
- Estamos de viaje.
- Permiteme dudarlo, niña. - Dijo la mujer. - Dudo que los nobles de este sitio sean tan tontos como para ir de simple visita a un sitio como Albión. No sé que noticias tenéis desde vuestros países pero la situación aquí es mucho peor de lo... - El capitán hizo un gesto para que no continuará.
- Por favor querida, no me trates como a un tonto, dime para que estáis aquí. - Louise cogió aire.
- Exijo que se me trate como un embajador, necesito que me ponga en contacto con la realeza de Albión.
- ¿Una embajadora? - Dijo el hombre divertido. -¿Y que mensaje tiene que entregar?
- No lo diré.
- ¿Y no les resultaría mejor traicionar a la nobleza? Después de todo aunque acepte sus ordenes, incluso aunque nos pague, me sería muy difícil defenderles en Albión.
- Preferiría morir.
- Lo volveré a preguntar...
- Ya te ha dicho su respuesta savashri librenacido.
- Perdón, ¿y tu quien eres?
- Es mi familiar. - Se apresuró a decir Louise antes de que Kyle liara una de las suyas. El hombre comenzó a reírse, el pirata también, solo la mujer permaneció impasible.
- ¡Estos nobles tristanos! Sabia que eran raros, pero esto se lleva la palma. - Se llevó las manos a las costillas mientras un par de lagrimas bajaban por sus carrillos. Le dio un manotazo a la mujer en el hombro, pero esta se mantuvo impasible. - Bueno, como noble, yo debería haberme presentado antes.
El hombre dejó de reír y se enderezó, se quito la peluca negra que llevaba, el parche y la barba. Ante ellos apareció un muchacho joven de cabellos rubios.
- Soy el General de la Real Fuerza Aérea de Albión. También Comandante de la flota de nuestro país. Aunque, a decir verdad, la nave que habéis visto, llamada Aquila, es el único barco de nuestra flota. Una flota sin mucho poder. - Una sonrisa triste asomó en su rostro. - Incluso un simple grupo de bandidos podría vencerla fácilmente. - El joven hizo una reverencia mientras se presentaba. - Soy el Príncipe del Reino de Albión, Wales Tudor. - Todos se quedaron clavados en el sitio. - Bienvenida a Albión, Embajadora. Ahora, hablemos de su mensaje. - Louise acertó apenas a parpadear. - Si te preguntas porque me visto de pirata, no es para esconderme, tengo una excelente escolta a mi lado. - Dijo mirando a la mujer. - Muchos comerciantes han dado su apoyo a la rebelión, así que nos dedicamos a cortas la líneas de suministro enemigas, aunque sea, haciéndonos pasar por piratas. Sé que es indigno, pero nuestra situación no nos permite otra cosa. No sabía que tendríamos visitas de nobles de otras naciones, así que pido perdón por el trato dispensado.
Todos seguían asombrados, finalmente Wardes fue el que respondió.
- Traemos una carta secreta de Su Majestad, la Princesa Henrietta.
- ¡Oh! De Su Alteza. ¿Y usted es?
- Capitán de los Caballeros Grifo de Tristain, Vizconde de Wardes. - Después de decir eso, Wardes presentó a Louise. - Y ella es la embajadora enviada por Su Majestad, la tercera hija de la Familia de la Vallière, este chico es su familiar...
- Identificate cachorro. - Dijo la mujer. Kyle le lanzo una mirada salvaje, que la mujer respondió quitándose el pañuelo y bajándose las solapas de la gabardina. Era mayor, de unos 40 años, para los estándares de los clanes, tal vez más pero muy bien conservada. Louise vio que llevaba en las orejas unos pendientes con forma de estrella con la punta inferior más alargada, de color rojo como la sangre, pero no siguió estudiando a la mujer porque Kyle pego un bote, se puso de pie, firme y saludo.
- ¡El cadete Kyle, de la linea a de sangre Kerensky sibko Colmillo plateado del clan Lobo en el Exilio se presenta para el servicio, Coronel Estelar Ranna Kerensky! - Recito rápida, y mecánicamente. Wales, que estaba igual de sorprendido miró a su guardaespaldas.
- ¿Os conocéis?
- Yo a él no, pero creo que él a mi si.
- Por supuesto, todos los miembros del clan conocen a la guerrera que ganó el nombre de sangre perteneciente a la Viuda Negra, Natasha Kerensky, nuestra anterior líder y Khan.
- Me dijiste que eras militar en tu país, ahora veo que no mentías. Lo que no comentaste es que eras hija de una... ¿reina?
- Neg, soy descendiente, casi podría decir que su nieta, de Natasha Kerensky, nuestra anterior Khan, pero entre los nuestros los títulos no se heredan, se ganan.
- Eso encaja con las cosas que me has contado. No podía creerme que la mujer que vino hace años a palacio como pintora real fuera una guerrera, y una de alto rango, a pesar de que me salvaras la vida cuando al rebelión estalló. - La mujer le lanzó una mirada divertida.
- ¿Solo entonces? - Wales rió.
- Si, te debo mucho Rann... Coronel Estelar Ranna Kerensky. - Ella se cruzó de brazos visiblemente más relajada.
- Acabemos con esto. - La mujer miro a Guille y los demás. - ¿Quien sois vosotros? - Guille se levantó e hizo una pose dramática.
- Mi... mi nombre es Guille de Gramont, tercer hijo del duque de Gramont, he venido para demostrar mi lealtad a la princesa Henrrieta. - Ranna levanto las cejas divertida.
- Mi nombre es Kirche Augusta Frederica von Anhalt Zerbst, soy una noble de Germania, en cuanto a porque vine... - Se acercó a Kyle se abrazó a él. - No podía dejar que mi amorcito se marchara a una misión tan peligrosa. - La coronel estelar ahogo una risa al ver como el chico intentaba separarse de ella. Luego miró a Tabitha, esta respondió también.
- Tabitha de Norfaul. - Ambas se quedaron mirando hasta que la loba se dio cuenta de que no diría nada más.
- ¡Ella va conmigo! - Dijo Kirche mientras intentaba volver a abrazar a Kyle.
- Tres nobles de Tristania con noticias de mi bella prima, una noble de Germanía, una noble de Gallia y un cadete del país de mi más fiel soldado, lamento no poder recibirlos con más honor. - Dijo Wales. - ¿Aún poseen esta carta secreta? - Louise sacó la carta de Henrietta nerviosamente de sus ropas. No obstante, se detuvo antes de entregársela a Wales. Luego de unos pocos momentos de vacilación, abrió la boca.
- Pero… ¿usted es el prin... ? - Wales rió.
- ¡Oh! ¿No me crees incluso después de haberte mostrado mi verdadero rostro? Yo soy Wales. Y sí, en verdad soy el príncipe. Lo demostraré. - Se fijo en el anillo de la chica en su dedo. Cogió la mano de Louise y le quitó el anillo. El Príncipe lo acercó al anillo de rubí que él mismo tenía. Los dos anillos reaccionaron, resplandeciendo con una luz brillante.
- Éste anillo pertenece a la Familia Real de Albión, el Rubí del Viento, mientras que el otro pertenece a la Familia Real de Tristain, y es el Rubí del Agua. ¿Cierto? - Louise asintió.
- El agua y el viento forman el arco-iris, arco-iris que hace de puente entre las dos familias reales. - Louise miró sorprendida el efecto de luz de los anillos y le entregó la carta.
- Verdaderamente. Siento mucho mi mala educación. - Y se la entrego con una inclinación.
Después de mirar la carta amorosamente, Wales besó la firma y quito el sello cuidadosamente. Wales sacó el papel dentro del sobre y comenzó a leer. Por un rato, la leyó con un expresión seria.
- ¿La Princesa se va a casar? La hermosa Henrietta, mi amada… prima. - Wardes inclinó la cabeza en silencio con una expresión afirmativa. Wales volvió a echar otro vistazo a la carta, sonriendo cuando terminó de leer la última línea. - Entendido. La Princesa me informa con esto que quiere que le devuelva una respuesta. Y aún más importante, la Princesa espera que devuelva una carta suya. ¿Es eso? - Louise sonrió complacida a modo de respuesta y asintió.- Sin embargo, no poseo dicha carta ahora mismo. Está en el castillo en Newcastle. No quise traer la carta de la Princesa a este barco pirata. - Dijo Wales riendo. - Así que, aunque sea problemático, por favor vengan conmigo a Newcastle.
- Newcastle esta en muy mala situación. ¿Será seguro para ellos? - Dijo Ranna.
- Lo sea o no, necesitan esa carta.
- ¿Qué ocurre en el castillo? - Pregunto Guille.
- Nada... de momento, solamente que es prácticamente nuestro ultimo baluarte y pronto estará bajo asedio. - Se giró hacia Louise. - Embajadora, si hubiera llegado mañana a Albión tal vez hubiera sido demasiado tarde.
Los dos barcos se acercaron lentamente a la isla volante, pero en lugar de subir hasta su superficie comenzaron a recorrer su perímetro navegando entre nubes densas. Uno de los marinos de Wales guiaba la segunda nave para que no chocara, a pesar de ello los chicos vieron como pasaban a pocos metros de escarpadas paredes de roca. Finalmente llegaron a su destino,una abertura en la pared, suficiente para albergar un par de barcos. Ambos navíos se adentraron en fila india hasta entrar en un enorme puerto subterráneo, donde cada uno fue guiado por magia y las cuerdas de los estibadores de dicho puerto hasta sus respectivas zonas de amarre. Kyle se quedo maravillado, no se le había ocurrido, pero esa isla podía funcionar como un gigantesco portanaves atmosférico flotante casi autosuficiente.
Una vez en el puerto todo siguieron a Wales hasta su cuarto, una habitación que nada parecía real, sino sencilla y espartana. El príncipe retiro un cuadro de una batalla de dos naves aéreas, en la cual se veía un barco curiosamente similar al Aquila en combate contra otra nave, la otra nave era enorme pero parecía que se llevaba la peor parte de aquella batalla, pero aparte de eso los trazos eran muy vivos, casi fotorealistas, Louise por un momento pensó que era en realidad un momento congelado y conservado en aquel marco por un mago. El chico miró el cuadro y dibujó una sonrisa.
- Sigo diciendo que es tu mejor obra, Ranna, y tu idea de entrar en combate escorados y bajo el casco de Royal Sovereign fue sublime.
- Solo fue táctica de guerra tridimensional aplicada a sus batallas aeronavales, príncipe Wales. No fue el primer combate de naves de guerra en el que estuve. - El noble miró a sus invitados.
- El Royal Sovereign, o Lexington como le llaman los rebeldes, era el buque insignia de nuestra flota, hasta que fue capturado. Era usado para asediar este castillo hasta hace un par de semanas. Por suerte a Ranna se le ocurrió una idea para dañarlo, pusimos toda la carga en un lado de nuestra nave hasta que se escoró y entramos desde abajo, cañoneando su panza a placer sin que ninguno de sus 108 cañones pudiera siquiera darnos, lo hubiéramos hundido de no haber aparecido sus naves de escolta. Ahora mismo debe de estar en los astilleros reparándose, le rompimos la chilla y matamos muchos rebeldes ese día. - Soltó un triste suspiro. - Yo, alegrándome de matar ciudadanos de mi propio país, aunque sean traidores, que vergüenza.
Luego le pasó el cuadro a Ranna mientras el abría un compartimento escondido tras el hueco que había dejado el mismo. Dentro del escondite había un par de papeles, un retrato de princesa Henrrietta, y finalmente un sobre de papel de aspecto gastado por haber sido leído muchas veces. Lo abrió y después de leerlo por ultima vez, dobló el papel con cuidado y lo metió en el sobre. Tras esto se le tendió con respeto a Louise.
- Aquí esta la carta de la Princesa, te hago entrega de la misma tal como ella me ha pedido en su ultima carta.
- Gracias. - Dijo Louise haciendo una reverencia.
- El Marie Grande regresará mañana a Tristania. No podemos escoltarlo ya que el Aquila tiene una ultima misión. Pero nos aseguraremos de que no los sigan, no solo por su seguridad, sino porque hemos pactado con el capitán para que saque a nuestros civiles de este castillo, a cambio le hemos pagado generosamente, no tenemos mucho patrimonio pero mejor en las manos de un comerciante honrado que en las de los rebeldes.
- Pero... mi principe...
- ¿Qué ocurre Embajadora?
- ¿Y usted y los demás que no entren en el Marie?
- Moriremos. - Dijo Ranna. Louise se llevo las manos a la boca un instante.
- Pero... mi principe. ¿Usted también?
- ¡Por supuesto! - Kyle miró al noble, sus miradas se cruzaron un instante y el lobo solo asintió.
- Pero mi príncipe... disculpe mi descortesía, pero me gustaría tratar sobre otra cosa. - En ese momento Ranna levantó la mano e interrumpió.
- Príncipe Wales, me llevaré al resto fuera.
- Gracias, pero deja que el capitán y el chachorro se queden. - Ella asintió, pero cuando fue a hacerlo Guille se quejo por ser obligado a marcharse por una plebeya, hasta que Kyle le dijo que estaba tratando con una guerrera varias magnitudes más hábil que él en combate. Ya solos, Wales invitó a hablar a Louise con un gesto.
- Mi príncipe, me gustaría preguntarle sobre el contenido de la carta. - El noble levanto la mirada y abrió levemente la boca, como buscando que decir. - Cuando la Princesa me encomendó esta misión, parecía como si se estuviera preocupando por su amado. En aquella caja hay un retrato de la princesa. Y viendo aquella cara soñadora suya después de besar y leer la carta… Usted y la princesa... - El príncipe sonrió.
- Imagino que Ranna adivino tu pregunta y por eso sacó a los demás. - Se recostó levemente sobre el hueco dejado por el cuadro. - ¿Quieres preguntar si mi prima y yo tenemos una relación amorosa?
- Entonces, es verdad. Eso quiere decir... si me permite la descortesía que el contenido de esta carta... - Dijo señalándose el bolsillo donde se la había guardado.
- Es una carta de amor, efectivamente. - Dijo con gesto muy preocupado. - Si esa carta llega a Germanía se cancelara la boda, por lo que Tristania se quedará sola contra Reconquista, porque Embajadora, créeme esos rebeldes no se pararan en la isla blanca, Henrietta debe saberlo, al menos tan bien como lo sé yo. Pero lo peor no son esos rebeldes...
- ¿Qué ocurre?
- Al inicio de la revuelta solo eran un puñado de sublevados dirigidos por un petrimete llamado Cromwel pero tras las primeras derrotas de los rebeldes apareció otro líder, no sé si él verdadero líder o alguien lo sustituyó por alguien más capaz, acompañado de una guardia de honor terrible. Esos hombres, si es que se les puede llamar así, se unieron a la lucha con los traidores, matando a muchísimos soldados y nobles leales, no importaba lo atento que fuera un soldado o lo poderoso que fuera un noble, todos fueron asesinados por armas que no creía posible que existieran. Yo mismo hubiera muerto si Ranna no lo hubiera impedido, quemando vivo a aquel... ser, nunca creí posible que un hombre en llamas pudiera seguir luchando durante varios minutos hasta aquel día. Hay algo muy oscuro detrás de Reconquista, y aunque me duele ver a mi prima comprometida con otro hombre si eso la protege de sufrir mi destino lo acepto con resignación.
- Pero usted podría regresar con nosotros, estoy seguro de que la princesa...
- ¿Y ponerla en peligro a ella y a Tristania? No, embajadora.
- ¿Por eso se queda aquí a luchar? - Preguntó Kyle.
- ¿Qué?
- Su objetivo no es morir valientemente, ni ganar, ya que no puede, quiere dañar lo suficiente a la flota y ejercito de Reconquista para dar tiempo a Tristania.
- Así es, o como diría su compatriota Ranna Af. Cuando los transportes con esos monstruosos mercenarios se acerquen el Aquila los destruirá, la tripulación es voluntaria entre los que han perdido compañeros, amigos y familia a manos de esos seres, así que confío en que maten a los suficientes para que no se planteen atacar el continente inmediatamente, puede que un mosquete no les mate, pero los cañones de un navío o una caída al vacío ciertamente, tenemos varios magos de fuego que intentaran quemar los barcos también. - Miro el reloj de péndulo de la pared. - ¡Oh! Ya es la hora de nuestra pequeña fiesta, ustedes serán nuestros últimos invitados, así que por favor asistan como invitados de honor.
Kyle y Louise salieron de la habitación. Wardes se quedó atrás, y se inclinó ante Wales.
- ¿Quiere decir algo más, Vizconde?
- Hay un favor que me gustaría pedirle, Milord.
- Pregunte. - Wardes susurró al oído de Wales, quien sonrió. - ¡Ah! A tan maravillosa petición solo puedo decir que será un placer aceptar.
Ranna es otro personaje oficial, fue la una coronel estelar de los Lobos en el Exilio y compañera sentimental del Khan Phellan Ward-Kell. Se la dio por muerta en el 3077 en Chara durante la Operación SCOUR a manos de la Palabra de Blake mientras pilotaba a Lupus, su Warhawk de 85 toneladas, pero parece que los rumores de su muerte eran algo exagerados. Curiosamente su afición es la pintura es real aunque algo raro, no, rarísimo entre los clanes. También tenía como mascota a una surat llamada Jehu que se llevo con ella a la invasión de la Esfera Interior.
Una cosilla, echadle un ojo a un vídeo en youtube que ha salido hace poco, se llama "Mechwarrior Revival", es una animación de un artista llamado Daniel Bruins, en ella podréis ver el clan de Kyle y el de los Osos Fantasmales apisonando a la República Libre de Rasalhague (pensar en daneses, suecos, filandeses y escandinavos, vamos vikingos en general, con 'Mechs).
Otra cosa... ¿no os parece algo enrevesado tener un personaje llamado Wardes y otro que se llama Wales en la misma escena?
Nos vemos en el campo de batalla del siglo XXXI mechjocks.
