Verano
Cindy la arrastraba de tienda en tienda intentando encontrar algo decente.
-¿Pero cómo puede ser que no tengas ropa? –Murmuró la rubia por millonésima vez en ese día, cogiendo toda la ropa posible.
-Ya te lo he dicho, en el colegio llevamos uniforma hasta los fines de semana, así que no necesitaba compárame nada nuevo. –Cindy era una de sus pocas amigas fuera de Hogwarts, pero había días en que estaba dispuesta a matarla.
-Me da igual. Este verano vas a estar impresionante, y vas a conseguirte a tu primer novio. –Hermione intentó disimular, pero Cindy la conocía demasiado bien. -¡Que! No, no, no. ¡¿Cómo no me lo habías dicho? ¡Cuéntamelo ahora mismo!
-Te lo explico si dejas de chillar, todo el mundo nos está mirando. –Las chicas se dirigieron a los vestuarios. –Deja de mirarme así que esto parece un interrogatorio, encima en un lugar tan pequeño –pero ante la mirada fija de Cindy, Hemrione comenzó a hablar- Se llama Viktor y tiene dos años más que nosotras, es muy majo.
-¿Guapo?
-No mucho, la verdad. Pero ya sabes que a mí eso me da igual, además ahora solo somos amigos, paso de los tíos.
-¡Huy! ¿Quién es él? –Hermione la interrogó con la mirada, a la vez que se probaba la ropa- Él chico que te gusta, si dices eso es que hay otro, pero él pasa de ti. Te queda bien este vestido.
Hermione negó con la cabeza –Sabes hay veces en las que creo que puedes leerme la mente. ¿No es muy escotado?
-No lo es, y si pudiera leerte la mente, no te estaría preguntando esto.
-Ya…
-¿Hermione? –preguntó una voz al otro lado de la puerta del probador.
-¿Ginny? –Y efectivamente, al abrirse la puerta se encontraron cara a cara con la menor de los Weasley. Las dos amigas se fundieron en un abrazo. -¿Qué haces aquí?
-Estoy con unos amigos, ¿os queréis venir? -Le preguntó sonriendole a las dos chicas.
-Voy a pagar. -Cindy sonrió ante la perspectiva de conocer a agente nueva, o mejor dicho, chicos nuevos.
-¿Quien es? No me suena de Hogwarts.
-Es muggle, es mi mejor amiga aquí, bueno, mas bien la única. ¿Con quien estas?
-Estoy con Dalmeza Robinson, Colin Creevey, Michael Corner y Luna Lovegood.
-¿Quien?
-Lunática Lovegood, es mi vecina y su padre le a pedido a mi madre de si podía venir, esta un poco loca, pero es buena chica. -Ginny se encogió de hombros.
Cindy llegó en ese momento dándole la bolsa a Hermione. -¿Ron ha venido?
-No, pero me ha dicho que pronto irá a tu casa para verte. -Cindy le lanzó una extraña mirada.
-Si, es él, pesada. -Hermione salió de la tienda dejando a Cindy carcajeándose y a Ginny extrañada.
Hermione disfrutó de la tarde, era extraño verla rodeada de amigos, pero parecía estar disfrutando al máximo de la compañía. Todo era normal hasta que decidieron ir a ver una película y mientras Ginny, Cindy, Dalmeza, Michael y Colin, iban a por las entradas, Hermione y Luna fueron a comprar los dulces.
-Sois muy graciosos.
-¿He? –Hermione miró a Luna, que no había abierto la boca en todo el día.
-Ronald y tú, se nota que estáis enamorados.
-No lo estamos- La cortó Hermione, ruborizándosele.
-No es bueno engañar a la gente, y aun menos a uno mismo- le respondió tranquilamente Luna. –Pero tranquila, guardaré el secreto hasta que tú decidas decirlo. –En ese momento llegó su turno y mientras Luna pedía la comida, Hermione sonrió, esa chica era muy observadora, o ella era muy obvia y el único idiota que no se daba cuenta era Ron, porque mucha gente se había dado cuenta; Ginny, su madre, Viktor, Cindy, Luna…
No, definitivamente Ron era idiota.
