Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen, sino a su autor Kishimoto-sama, este fic lo hice solo y únicamente como diversión.
Parejas: SasuxNaru, MinaxIta, GaaxSai y otras.
Advertencia: Este es AU (Universo alterno) Contiene Yaoi, Mpreg, además de algunos temas relacionados con la religión, violencia intrafamiliar, Tortura, Rape (Violación), Homofonía, racismo, entre otros.
Beta: Usarechan
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Capitulo 21.- Carta
Camil se dejó caer en el sofá que había en el estudio que compartía con Sasuke, dejó escapar un pequeño suspiro. Hasta ese momento no se había dado cuenta de lo cansado que se sentía; no era la física lo que más estragos hacia en él, si no la mental.
—Después de esto me tomaré unas muy largas vacaciones —se prometió aunque interiormente pensaba que no sobreviviría.
Su móvil comenzó a sonar, sobresaltándolo, tomó el aparato y miró el número: era Minato.
— ¿Sucede algo, mon cher? —preguntó el francés tan pronto contestó el teléfono —Voy para allá… no, es mejor que Sasuke no sepa nada.
Malas noticias pero no inesperadas. Mitsuki había ido a casa de sus suegros exigiéndoles que le entregaran a su esposo –graso error –, Tsunade se había enfurecido por las injurias y reclamos del pelirrojo y lo había echado de su casa e inmediatamente llamó a su hijo mayor. Ahora la histérica y furiosa mujer se encontraba con Minato, exigiéndole una explicación.
Camil salió de la casa con la excusa de comprar algunos medicamentos y víveres. Cuando entró a la oficina donde se le había indicado, fue recibido por los gritos de la histérica mujer.
— ¡Camil que bueno que llegaste! —exclamó Minato sin poder ocultar su felicidad y alivio.
—Ahora Minato está ocupado, así que regresa después —espetó la mujer, Camil sin embargo solo le sonrió amistosamente.
—Permítame presentarme madame —habló ignorando olímpicamente las miradas asesinas de la rubia —. Soy Camil Lambert Conwael, es todo un…
—Sé quién eres —le cortó Tsunade cruzándose de brazos —, eres el representante de Sasuke.
—Oui madame —respondió sonriéndole.
—Madre —la llamó Minato quien se había mantenido al margen —. Camil vino por que yo lo mandé llamar.
Tsunade lo miró esperando una explicación. Camil fue quien le contó lo que había sucedido (omitiendo lo de sus hermanos y lo del plan de asesinar a Mitsuki). La matriarca Namikaze estaba furiosa; tenía ganas de asesinar a ese miserable bastardo de la forma más cruel y sanguinaria que se le ocurriera. ¿Cómo se había atrevido ese maldito a reclamarle de la desaparición de su hijo?
— ¡¿Por qué no me dijiste nada, Minato?! —le reclamó furiosa — ¡¿Qué clase de hermano eres?!
—Por favor, no se moleste con él —habló Camil —. Minato solo hizo lo que creyó conveniente.
Tsunade trató de tranquilizarse, pero le era tan difícil aplacar esa ira que consumía su ser.
— ¿Dónde está mi hijo? —interrogó la mujer —Quiero verlo.
—El joven Naruto se encuentra al cuidado de Sasuke y mío —explicó el francés.
—Quiero verlo —repitió siseando.
—No creo que sea conveniente, madre —replicó el rubio
— ¡Soy su madre y exijo ver a mi niño!
Camil suspiró con pesadez. Sabía que Tsunade Namikaze –como cualquier madre –, no se rendiría hasta a haber logrado ver a su hijo.
—Creen que Sasuke sufre alguna grave enfermedad —habló Camil mientras extraía algo de su cartera: una tarjeta que le extendió a la rubia —. Esta es la dirección, le sugiero que lleve su maletín para no levantar sospechas o el joven Naruto podría ser descubierto y eso pondría en peligro su vida.
Fue iniciada la noche cuando Camil retornó a casa; había comprado víveres, medicinas, además de dos cajas; una de ellas no más grande que la palma de una mano.
— ¿Dónde demonios estabas? —lo reprendió el azabache tan pronto como el francés entró por la puerta.
—Sé que me extrañaste, chery pero no era necesario que me esperaras —dijo el francés con cierta alegría.
—Hn. ¿Trajiste las cosas? —preguntó escuetamente sin dejar de fulminarlo con la mirada.
—Oui mon cher —dijo entregándole el pequeño paquete y las medicinas —. Iré a preparar la cena.
— ¿Qué es lo que contiene esa caja? —lo interrogó mirando el objeto con cierta curiosidad y desconfianza.
—Un regalo de mí para mí —respondió el extranjero antes de alejarse con inusual prisa, desapareciendo entre los pasillos.
Sasuke frunció el ceño en señal de desconfianza. Algo tramaba ese francés lunático; miró el obsequio que tenía en su mano, ya después se ocuparía de ese tonto, en esos momentos tenía cosas más importantes que hacer.
Camil suspiró aliviado al momento de cerrar su puerta con llave, dejó el paquete en la cama para poder abrirlo con desesperación, revelando una peluca de largos cabellos plata, algo de ropa y una pequeña cajita blanca que guardaba unos pupilentes de color.
—Lo siento mucho Sasuke —habló a la soledad de su habitación —, pero por nada del mundo dejare que vayas conmigo… sería peligroso para ti y solo me estorbarías.
Camil se aproximó al mueble que estaba junto a su cama; abrió el cajón para sacar un pequeño frasquito: somníferos, los guardó en su bolsillo antes de salir para ir a preparar la cena.
—Se ve delicioso, Camil-san —dijo el rubio con una pequeña sonrisa, aunque algo triste, poseía un poquito de brillo.
—Espero lo disfrute —dijo el francés antes de avanzar a la puerta.
— ¿No se quedará con nosotros? —cuestionó el Namikaze desde su cómoda cama. El aludido miró a los ojos de cielo y le sonrió dulcemente para luego posar su vista en Sasuke quien tenía una expresión de enojo y desconfianza en el rostro.
—Non, mi abuela solía decir: dos son compañía, tres son multitud —dijo guiñándole un ojo a su amigo antes de abandonar la habitación del Namikaze.
El francés se recargó en la puerta una vez salió; cerró los ojos y aspiró todo el aire que sus pulmones pudieron recibir para después dejarlo escapar de un golpe.
Adentro, Naruto y Sasuke comían sus alimentos sin sospechar nada. No pasó mucho tiempo antes de que ambos cayeran profundamente dormidos. Naruto en su cama y Sasuke en la silla recargado en el filo del colchón.
—En verdad lo siento —se disculpó Camil mirando a su amigo —. Esto es lo mejor… espero me comprendas.
Metió su mano en el bolsillo de su pantalón extrayendo un sobre, el cual colocó en la mano de Sasuke.
Camil salió de la casa cargando una maleta deportiva, subió a un taxi que lo llevó al hotel donde se hospedaban los Tribbiani.
—Pensamos que no vendrías —comentó Diana con ese tono pedante que Camil tanto odiaba.
—No digas eso hermana —habló Dominic con falso tono amable —. Nuestro pequeño hermano jamás nos defraudaría —colocó su brazo alrededor del cuello del menor quien se separó de él inmediatamente como si fuese hierro caliente o algo parecido.
—Esto lo hago por Sasuke —dijo decidido, ocasionando que el hombre frunciera el ceño.
—No nos importa si lo haces por amor al arte —habló Diana con molestia —, solo hazlo y ya.
Camil asintió con la cabeza, tomó su bolso y entró en una de las habitaciones sin siquiera pedir permiso. Media hora después salió usando la peluca; la había peinado en una trenza; sus ojos habían cambiado a un color rubí. Vestía un pantalón ajustado que marcaba hasta el más mínimo detalle de su cuerpo; en su cuello portaba un collar como el que usaban los perros.
— ¿Listo? —Camil asintió aceptando la gabardina que la mujer le ofrecía. Ignoró las miradas lascivas que el mayor le dedicaba, tratando de reprimir una mueca de asco.
Camil cerró los ojos y apretó la mandíbula cuando el automóvil se puso en marcha. El pasado del que había huido por tantos años atrás aparecía nuevamente para envolverlo con sus viscosas garras, hundiéndolo en las tinieblas de las que ya nadie podría salvarlo.
Sasuke abrió lentamente los ojos, le tomó un par de segundos el darse cuenta donde se encontraba; miró al rubio quien aun dormía ajeno a todo a su alrededor. Los platos de la cena habían desaparecido; apretó los puños dándose cuenta que en su mano derecha descansaba un sobre blanco.
—Camil —murmuró al reconocer la letra en el sobre. Abrió la carta comenzando a leer:
Sasuke cuando leas esto yo ya me habré ido. Te pido disculpas por no cumplir con mi promesa pero tú simplemente no puedes ir; estarías en peligro y solo me estorbarías.
Sé que en estos momentos debes estar molesto y deseas buscarme pero no podrás; para el momento que leas esto; Deidara, los Namikaze y tu hermano deben haber llegado. Les pedí que por nada del mundo te dejaran salir y sé que no lo harán.
Cuida bien del joven Naruto, hazlo feliz y sé feliz a su lado.
Tu amigo que te quiere: Camil Lambert Conwael.
P.D: Si muero quiero que esparzas mis cenizas en los viñedos de mi familia.
Sasuke arrugó el papel con frustración; sabía que Camil planeaba algo pero prefirió ignorar ese sentimiento para cuidar del rubio.
—Eres un idiota —dijo a Camil como si éste se encontrara frente a él.
Mientras tanto; Camil y Dominic entraban a una imponente mansión donde fueron recibidos por Orochimaru. Ya no había vuelta atrás; había entrado en la madriguera de la serpiente y debía ser más astuto que ellos si es que quería sobrevivir.
Continuará…
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Lizerg_chan: ¡El final esta próximo!
Youko_Saiyo: ¿Camil logrará salir vivo de está?
