CAPITULO 19: VIDA DE HUMANO
— Llegamos.
Respiro profundamente mientras evidentemente nervioso apagaba el motor de su auto, aquella visita a su casa lo tenía con los nervios de punta.
Hermione, le sonrió también nerviosa, o lo que fuera que los ángeles de la muerte sentían en una situación como aquella, aunque pensándolo mejor algo le decía que situaciones como las de él y Hermione, no se daban todos los días.
— ¿Nerviosa?
— Es la primera vez que seré más o menos una humana.
Otra sonrisa por parte de Hermione que le robo el aliento, aunque sus palabras no le gustaban del todo porque estas evidenciaban lo diferentes que ellos eran, le gusto escucharlas, era bueno y genial saber que él era el primero en compartir aquella experiencia con Hermione. Él sonrió a la castaña dándole su apoyo y es que imaginaba que aquello no era para nada sencillo para la chica.
— ¿Entramos?
La pregunta de Hermione lo saco de sus pensamientos, al parecer había pasado demasiado tiempo perdido en la nada, fue en ese instante que recordó no le había preguntado nada a la castaña acerca de lo que estuvo haciendo todo el tiempo que no estuvo a su lado, quiso empezar ahí con el interrogatorio y con las indirectas de lo mucho que la había extrañado, pero una vocecita en su cabeza le recordó que aquel no era el momento, aquel momento llegaría cuando el tema del inminente abandono de la castaña se presentara y la verdad no tenia ganas algunas de aquel momento, suspiro profundamente y saco aquellas ideas de su cabeza, ahora era tiempo de disfrutar la compañía de Hermione, nada mas.
— ¿Harry?
— ¿Si?
— ¿Qué te pasa?
Hermione, enarco una ceja y lo vio de una extraña manera que no pudo descifrar. Después de unos segundos pareció entender algo importante ya que su ceja volvió a la normalidad y una mueca de tristeza se dibujo en su rostro.
— No quieres que conozca a tu familia, Harry, me lo hubieras dicho desde un principio, en ese caso yo no…
— ¡No!
Su respuesta salió mas desesperada de lo que él pudo imaginar, fue tal la fuerza de su respuesta que Hermione se sobresalto al escucharlo.
— No me estés dando esos sustos.
Estaba por disculparse cuando las palabras de Hermione hicieron eco en su cabeza, no comprendía, ¿Era tan sólo una forma de hablar? Por un momento sintió las mariposas en su estomago al pensar que si ella se asustaba tal vez también podría amar.
— ¿Tú… tú te asustas?
Apenas hizo su pregunta y vio el rostro de Hermione supo que había cometido un error, se maldijo internamente por decir aquello, ya que Hermione, lo vio de una extraña manera para segundos después desviar la vista, eso fue la alarma para saber que estaba haciendo mal, lo último que le convenía era hacer enojar a Hermione o lo que fuera que ella hiciera, ahora lo único que tenia que hacer era complacerla en todo, tenia que dejar de lado sus tonterías.
— Lo siento, no debí…
— No te disculpes es normal que lo preguntes pero aun así…
— ¿Aun así que?
Ahora fue su turno para interrogar a la castaña con la mirada, trato de pensar coherentemente mientras se convencía de que los ángeles no sentían nada, de que si alguna posibilidad pasaba por su cabeza eran ideas suyas, porque los ángeles de la muerte no podían sentir. Pero su curiosidad aumento cuando vio como el rostro de Hermione adoptaba un semblante triste.
— ¿Hermione?
La castaña tomo aire mientras pensaba que decirle, al parecer no encontraba las palabras adecuadas para explicarle, lo que él esperaba era que su explicación fuera favorable para él, era lo único que pedía. Hermione, sacudió la cabeza por una razón que él no pudo entender, pasaron unos segundos donde la chica no dijo ni pio.
— ¿Hermione?
— No pasa nada.
No le creyó, Hermione, era muy mala mintiendo, lo podía adivinar por su comportamiento, por en como evitaba mirarlo a los ojos, ella mentía y él quería averiguar por qué.
— Yo sé que pasa algo, así que por favor Hermione…
No pudo terminar su oración ya que en ese momento Hermione, se giro hacia él y en un movimiento inesperado coloco su gélido dedo sobre sus labios indicándole que no hablara más, esto basto para que su corazón se pusiera como loco. Al igual que sus nervios.
— No ahora, pronto lo sabrás te lo prometo, pero por favor, no ahora.
Asintió sin saber que decir, la verdad era que cualquier contacto con Hermione le hacia perder la cabeza por minutos.
— Será mejor que entremos.
Hermione, le sonrió y ambos bajaron del auto, en ese instante Seamus llegó a su lado.
— Sólo venia a preguntarle si van a salir después.
— No lo sé Seamus, yo…
— No Seamus, puedes irte, seguro te esperan.
Ante las palabras de la castaña tanto él como Seamus la vieron con asombro sin decir nada, Seamus asintió torpemente y desapareció de ahí, él no se iba a quedar con la duda así que le pregunto a la castaña que había sido todo aquello.
— ¿Y eso que fue?
— No lo sé, supongo que él tiene cosas importantes que hacer.
— Claro, cosas importantes.
No quiso darle mas vueltas al asunto, ya que algo le decía que ese conocimiento de Hermione, se debía a sus poderes sobrenaturales, y la verdad prefería dejar esas cosas sobrenaturales fuera de su relación, o al menos lo mas que se pudiera.
-oooooOOOOOOooooo—
— ¿Y si le paso algo?
La verdad era que no podía dejar de pensar en aquella posibilidad, su hijo últimamente era tan inestable emocionalmente que día a día vivía con el temor de que a sus oídos llegara la noticia de que el joven Potter había abandonado este mundo, y mas ese día, ese día que se cumplía un año de la muerte de la mujer que estaba segura, habría sido la felicidad de su hijo.
James, al escuchar su pregunta solamente pudo rodar los ojos y bufar por lo bajo, ella sabía que su paranoia lo estaba cansando.
— No le paso nada, además Seamus está con él.
— Pero…
— Si algo malo le hubiera pasado ya lo sabríamos, las malas noticias siempre llegan volando.
Gruño por lo bajo, James tenía razón. Sin muchos ánimos se sentó junto a su esposo mientras pensaba en las posibilidades de que su hijo estuviera en peligro, la verdad eran muy pocas, pero aun así no podía dejar de preocuparse por él, desde siempre había sido conocida por ser un tanto sobreprotectora con Harry, y eso no iba a cambiar ahora, por muy crecidito que estuviera su hijo.
— Sólo estoy preocupada.
— Lo sé cariño, pero no tiene caso que te preocupes seguramente sólo se tomo su tiempo, de un momento a otro llegará.
Asintió tratando de tranquilizarse, pero no pudo ponerse a lamentar la ausencia de su hijo porque en ese momento la tranquilidad de la mansión Potter, fue interrumpida por el sonido de unas carcajadas, una de ellas era de Harry pero la otra no la conocía, así que se levanto rápidamente para averiguar a quien pertenecía aquella risa tan… tan… ¿Musical?
— ¿Harry?
Dio los últimos pasos y ahí en la entrada de la casa se encontraba efectivamente Harry, pero no venía solo, con él estaba una mujer que jamás había visto.
La vio fijamente y sin poderlo evitar se puso a evaluarla, era sin dudas muy guapa, no tenía un escultural cuerpo pero era delgada, su rostro era muy bello, era delicado y dulce, transmitía una paz que la lleno por completo, contaba con unos ojos castaños que dejaban ver una gran ternura, parecía sin dudas un ángel.
No pudo seguir con su estudio ya que Harry, comenzó a hablar.
— Mamá, papá, yo…
— ¿Quién te acompaña Harry?
Ante su pregunta vio como Harry, se ponía nervioso, mientras la chica sonreía disimuladamente su hijo abría y cerraba la boca sin poder decir palabra alguna.
— Bueno ella es…
— Hermione, mucho gusto.
Con una gran sonrisa en el rostro la chica se presentó, le dedico una mirada a su hijo y vio que este también sonreía aunque estaba mas que nervioso y ella sabía el por qué. Así que ella era Hermione, la famosa Hermione, la chica que era la culpable de la depresión de su hijo, la chica que según Ron, era el bastón de Harry, la chica que según sabía había salvado la vida de su pequeño.
No pudo evitar enarcar una ceja, porque podía ser muy la salvadora del mundo, pero ella había hecho sufrir a su amado hijo, sólo por esto la joven no le caía bien, borro la sonrisa que se formo en su rostro al ver a su hijo y dibujo en su cara una mascara de frialdad mientras sin preocuparse demasiado en sus modales evaluaba con ojo critico a Hermione. Pudo notar que su comportamiento no paso desapercibido para ninguno de los presentes, escucho como James aclaraba su garganta llamando su atención, era obvio que quería que se controlara, le dedico a su hijo una mirada y vio que la veía molesto, mientras Hermione continuaba sonriendo sin importarle su comportamiento.
Después de unos instantes donde todos esperaban ella terminara con su actitud infantil, Harry, por fin hablo.
— Mamá, ¿Puedes parar?
— No sé de que me hablas.
Si, si sabía pero no iba a parar nada, aquella chiquilla se merecía la hostilidad con la que la trataba, después de todo era la causante del sufrimiento de su hijo. Y por supuesto que ella Lily Potter no se la iba a poner fácil, ella aprendería que…
No pudo terminar con sus pensamientos ya que en ese momento y sin que nadie lo esperara Hermione, se acercó a ella con aquella sonrisa aun dibujada en su rostro, ella solamente se hizo hacia atrás sin saber que hacer. Hermione, la veía con confianza pero pudo detectar una chispa de nerviosismo en aquellos castaños y tranquilizadores ojos.
— No sabe el gusto que me da conocerla por fin, Harry habla maravillas de usted, en verdad es un honor.
Una extraña mueca se dibujo en el rostro de Hermione, era como si se lamentara de sus palabras, ella se podía imaginar porque, tal vez no era la intención de la chica pero sus palabras habían sonado muy aduladoras.
Después de aquellas palabras el silencio reino en el lugar, ella le dedico una mirada a su hijo y al parecer no podía creer lo que veía, era de esperarse, después de su mal trato hacia la chica no era normal que ésta mostrara ese gusto y alegría por conocerla. Quiso evitarlo, lucho con todas sus fuerzas pero no pudo evitar que las palabras de Hermione, le agradaran, había algo en el rostro de la chica que le decía era sincera con todo lo que decía.
Era evidente que tanto Harry, como James, esperaban su reacción mientras Hermione seguía sonriéndole de esa manera tan sincera y agradable. Dio otro vistazo hacia Harry, aunque seguía nervioso era evidente que estaba feliz, fue eso lo que le hizo pensar las cosas, si, era cierto que la castaña había sido la causante del sufrimiento de su hijo, pero también fue ella la que lo ayudo a salir adelante cuando más lo necesitaba. Fue todo lo que necesito. Olvidándose de sus viejos rencores, sonrió con sinceridad a la chica, logrando que tanto James como Harry, suspiraran aliviados.
— Es un gusto para mí también conocerte Hermione, bienvenida.
En un gesto de paz le extendió su mano a la chica, fue en ese momento que por algún motivo sintió el nerviosismo de su hijo aumentar de manera considerable, ella no entendió ya que no veía nada de malo en sus acciones, pasaron dos segundos para que Hermione por fin le ofreciera su mano y entonces ella la pudo estrechar.
Helada.
Hermione, estaba helada, fría como un tempano de hielo. Aquello la extraño, ya que afuera no hacia tanto frio ¿O si? Trato de quitarle importancia al asunto, tal vez después de todo la chica era así, en su vida ella había conocido a personas que al igual que Hermione, no les era fácil guardar el calor corporal.
— Parece que acabas de sacar tu mano de un congelador.
Sus palabras eran broma, pero por algún motivo Harry, sonreía nerviosamente mientras Hermione, sonreía sinceramente ante su broma.
— Afuera esta un poco frio, las lluvias nunca me han ayudado a mantener una buena temperatura.
— ¿Lluvias?
Ante tales palabras no pudo evitar enarcar una ceja, afuera no estaba lloviendo. Pero en ese momento un relámpago ilumino el cielo y después un trueno que logro que incluso ella se estremeciera, iba a preguntar como demonios sabia ella que iba a llover, tal vez era meteoróloga, pero en ese momento su hijo interrumpió.
— Acaban de anunciar en el radio que se viene una buena tormenta, además en el cementerio llovía.
Asintió ante la explicación de su hijo, aunque le pareció extraña la manera en que Harry, trato de justificar el conocimiento de Hermione, no dijo nada.
— Esta bien, vamos a tomar algo.
Vio como James sonreía con cariño a Hermione, esto la hizo sentir la bruja mala del cuento, debería estar agradecida con la chica y no haberla tratado tan mal como la hizo, pero ahora ella había visto la verdad, ahora entendía que mas importante que el mal que le causo a su hijo, Hermione, le hacia bien, le hacia mucho bien.
Y si Hermione, era la felicidad que su hijo necesitaba entonces ella le iba a ayudar.
-oooooOOOOOOoooo—
No se escuchaba otra cosa más que las carcajadas y las voces de los que ahí estaban, nunca antes había estado en una situación similar, al principio pensó que aquel ruido que nunca terminaba le molestaría o algo así, pero eso no sucedió, se sentía tan bien en aquel ambiente que disfrutaba el sonido de aquellas risas, de aquellas voces y mas que nada disfrutaba el hecho de que ella era parte de aquel grupo, no como ángel, no como algo que no existía, sino como una simple humana mas.
No pudo evitar suspirar mientras inconscientemente sonreía, dirigió una rápida mirada a los presentes, aquel grupo que un principio sólo estaba conformado por los padres de Harry, el mismo Harry, y ella ahora había aumentado de manera considerable, a ellos se habían unido, Ron, aquel pelirrojo que ya había visto en una ocasión, una pelirroja que si no se equivocaba se llamaba Ginny, (aquella misma que lloraba como actriz de película barata cuando Harry, se encontraba en el hospital), el padrino de Harry y algunos amigos más de la familia cuyos nombres no recordaba. Estaba tan entretenida observando a cada uno de los invitados en aquella mesa que se sorprendió cuando Harry, le hablo.
— Hermione, ¿No comes?
Ante las palabras de Harry, rápidamente tomo el tenedor y picoteo la comida mientras notaba que Lily, la veía extrañada, tal vez pensaba que su comida no le había agradado.
— Si, eso hago.
Apenas dijo esto noto como Lily, dejaba de prestarle atención y se volvía a platicar con su esposo y con Sirius, el padrino de Harry, una vez que esto paso ella bajo el tenedor ya que no sabía que pasaría si se viera obligada a probar aquella comida, no es que no le gustara, simplemente ella no necesitaba cosas como aquella que a juzgar por el rostro de Ron, estaba deliciosa.
Sonrió de nuevo mientras inspeccionaba con la vista aquel lugar, se deleitaba con cada detalle que veía, era sin duda el ambiente más hogareño y relajado en el que había estado, eso no le sorprendía ya que ella que se la vivía entre hospitales y lugares donde sólo había muerte. Su mirada se detuvo en Ginny, que, sin que nadie lo notara se comía al moreno con los ojos, ni el mismo Harry lo había notado ya que estaba demasiado entretenido platicando con Ron, un amigo de su padre y la esposa de éste que estaba embarazada.
Ginny, era bonita de eso no había duda, pero había algo en ella que no le acababa de gustar, algo en ella le inspiraba desconfianza… negó con la cabeza, todo eran ideas suyas, ya que tomando en cuenta de que la chica moría por estar con Harry, ella no podía ser muy objetiva en cuanto a su opinión hacia la joven. Un suspiro escapo de sus labios, este tipo de comportamientos y reacciones de su cuerpo hace mucho que las tenía, era por lo mismo que ya se había acostumbrado, aun recordaba cuando aquel comportamiento humano se presento la primera vez, y para hacerlo todo mas inolvidable, Draco, estaba con ella.
— ¿Estás bien, Hermione?
— Si, ¿Por qué no debería de estarlo?
— Yo que se, eso contéstamelo tú, ¿Por qué haces ese ruido? ¿Te estas desinflando?
— No soy un globo, Draco.
— ¿Entonces que eres? ¿Por qué haces ruidos extraños?
— No lo sé Draco, no lo sé.
En aquella etapa aun estaba muy verde en cuanto al tema de "cosas de humanos que le pasan a los ángeles" tiempo después supo que aquello que hacia con regularidad era un suspiro. En ese momento y sacándola de sus pensamientos se dejo escuchar en la habitación el sonido de unas carcajadas, le tomo segundos descubrir que aquel alboroto era a causa de Ron, el cual se había puesto rojo mientras Harry y los demás reían con ganas.
— ¿De que se ríen por allá?
— De las ocurrencias de Ron, mamá. Ahora se le metió en la cabeza que el hijo de Remus y Tonks, debería llamarse como él.
— Yo no lo dije así.
— ¿No? ¿Entonces como?
Al escuchar la pregunta, el pelirrojo enrojeció aun más.
— Yo sólo dije que sería sensato llamar al pequeño como yo si querían que fuera alguien grande e importante, o de perdido que su nombre empiece con "R" no hay nada mejor en este mundo.
No pudo evitar reír también ante las ocurrencias de aquel joven, trato de no reírse muy alto para no llamar la atención pero alguien si la notó. Harry, se giro hacia ella y sonriendo la observaba.
Los separaba sólo la mesa pero aún a esa distancia ella pudo leer fácilmente sus labios, "¿Estás bien?" "Si" fue lo que le contesto mientras de nuevo sonreía, en ese momento Harry, se disculpo con Ron y fue a su lado, no tardo ni cinco segundos en estar con ella.
— Lo siento, no sabía que iba a venir tanta gente, ya ves que llegaron de sorpresa.
No entendía la disculpa de Harry, para ella fue genial estar rodeada de tantos humanos y poder formar parte del grupo.
— No te disculpes, esto me parece genial.
— ¿No?
Era evidente que su respuesta lo tomo por sorpresa.
— No, lo creas o no este momento es de los mejores de mí…
No pudo continuar, sería tonto y absurdo decir "vida" ella era un ángel de la muerte, ella tenía de todo, menos vida.
— Tú me entiendes.
Harry, asintió serio. Ella podía imaginar por qué, ya que el jamás se podría imaginar o entender lo que era ser un ángel de la muerte, un ángel que se suponía no debía sentir, un ángel que en ese momento no debería estar en aquella habitación con él. Harry, tomo su mano e inmediatamente se estremeció, era claro que aun no se acostumbraba al frio de su tacto, el chico sonreía pero al sentir aquella diferencia de temperatura cambio su semblante por uno triste y apagado.
— ¿Qué pasa?
— Nada.
— Algo tienes, te pusiste muy serio de repente.
— No, yo…
Le dedico una mirada donde le decía que lo mejor era que hablara. Y el chico pareció entender su mensaje ya que pudo ver en su rostro la aceptación de hablar.
— Bueno…
— ¿Si?
— Sólo me preguntaba cuanto va a durar.
— ¿Durar que?
Harry, se encogió de hombros mientras dirigía su vista hacia el otro lado de la mesa donde una muy molesta Ginny, los veía.
— Ya sabes, todo esto.
El chico hizo una seña con la cabeza hacia su familia y amigos, ella entendió al instante y quiso responderle pero no podía, ni ella sabia cuando se acabaría aquello.
— No es el momento.
— Lo sé, sólo que me gustaría estar preparado.
No podía contestarle así que solamente se limito a bajar la vista, Harry, tomo delicadamente su barbilla y subió su rostro para poder ver sus ojos, aunque sentía el frio de su roce, a él no le importo demasiado o eso parecía. Quiso salir corriendo de ahí, no podía contestarlo, no podía ni siquiera mirarlo, no le gustaba mucho hablar de despedidas cuando apenas había llegado, y más teniendo en cuenta que aquella despedida sería para siempre porque estaba segura que el día que Draco fuera por ella, todo acabaría, nunca más volvería a ver a Harry Potter, ya que como decía el buen Albus, "era por el bien de todos". Ella tenía una misión que cumplir y eso sólo significaba alejarse para siempre del moreno.
— ¿Hermione?
— Por favor, ahora no, después te contare lo que quiera saber o al menos lo que se me permite decirte.
— ¿Lo que se te…?
Antes de que el chico pudiera hablar ella se apresuró a colocar su dedo sobre sus labios, sin tocarlo.
— No hoy, mejor hagamos otra cosa.
Harry, suspiro pero no dijo más, era claro que su cara le había dado entender que era mejor no seguir con el tema.
— Esta bien ¿Qué podemos hacer?
— No lo sé, tú eres el humano.
Supo apenas aquellas palabras salieron de sus labios que podían dañar a Harry, pero para su sorpresa no fue así, el chico se rio ante su comentario y ella no pudo evitar hacer lo mismo, con Harry, todas las reacciones de su cuerpo salían tan natural que no se dio cuenta cuando aquellas risas se convirtieron en carcajadas, estaban tan perdidos en su mundo que se olvidaron de las personas que los rodeaban, se olvidaron de aquellos otros humanos que los veían entre asombrados y maravillados, ahora no importaba, ninguno de ellos importaba, ahora lo único importante en aquel lugar eran ellos dos, Harry y Hermione, el humano y el ángel, que el destino había querido se enamoraran para después arrebatarles todo de la manera mas cruel e injusta que puede haber, porque después de todo un ángel y un humano no se pueden amar, aunque estuvieran hechos el uno para el otro.
Les dejo rápidamente este capitulo, espero que sea de su agrado :) haré lo posible por traer el próximo capitulo si no es esta semana, el fin si lo tienen.
Gracias por poner la historia en favoritos y por sus comentarios, los espero en este capitulo, recuerden son gratis :B
