Capítulo 20: La historia de Harry

Después de un rato de charla amistosa entre todos, aunque como ya dije en su momento, mi atención solo se fijaba en los movimientos y actos de mi amiga, mi hermano y ella decidieron marcharse para así dejarnos a solas a ambos, cosa que mi novio les agradeció con una luminosa sonrisa. Vi la mirada incómoda de Hermione y la felicidad de mi hermano ante mi grandiosa alegría y se marchó, para dejarnos así a solas

Miré a Harry algo asustada mientras sus ojos verdes brillaban como esmeraldas, como esas piedras tan preciosas. Me fijé en sus rasgos entonces, en su cabello negro revuelto y su mirada felina. Harry sin lugar a dudas sabía dejarme sin palabras de alguna manera, de algún modo era el chico perfecto para mí, con esa sonrisa suya, con esos ojos y sobre todo, con su nobleza en el corazón. Ese alma tan puro, por lo menos el más puro que era capaz de conocer

Harry se levantó, dejando el dinero en la mesa y ofreciéndome su mano en un gesto de caballerosidad. La sonrisa se formó tan rápidamente que ninguno de los dos nos lo podíamos creer. Me gustaba todo lo que tuviera que ver con él, y eso era lo que me hacía sonreír. Él, mi Harry, porque ahora podía denominarlo como si fuera mío, porque era mi novio y eso nadie lo podría cambiar…Nadie

Salimos para dirigirnos hacia mi casa lentamente. Los dos sabíamos que cualquier momento a solas era agradable, y cuando llegamos a mi portal nos detuvimos para así poder mirarnos a los ojos de manera intensa, con ese brillo suyo, con esa sonrisa tan encantadora

-La verdad es que ha sido un buen día

-Sí, pero me apetecía estar contigo a solas

No era mentira. Quería haber estado a solas con él porque así no hubiese estado todo el rato pendiente de mi mejor amiga. Un sin sentido, pero quería haber estado solamente con Harry y disfrutar de esos momentos a solas, de esas caricias de ese noviazgo que comenzábamos porque era ese principio para llegar a ese final. ¿Sería él el esposo que siempre había deseado? ¿Sería el padre de mis hijos? Eran tantas preguntas que aún no sabía si acabaría respondiendo

-¿Te puedo confesar algo?-Asentí-A mí también me hubiese apetecido estar a solas contigo, ya sabes, por el comienzo de nuestro noviazgo

-Sí…El principio

-Y espero que no haya final… ¿Sabes, Ginny? A veces, me pongo a pensar y me imagino un futuro a tu lado…Me imagino contigo casado, y viendo a los niños correr con velocidad…Me imagino a dos, un niño parecido a mí y una niña preciosa que se parecería a ti. Me lo imagino y…Aún no me lo creo

Sonreí con ternura mientras él hablaba algo ausente y parecido. Sujeté el cuello de su camisa para que así no se separase de mí. No parecía querer hacerlo, por lo que cuando juntó sus labios a los míos, sentí algo agradable pero no intenso. Quizás era porque ese día había sido extraño y los nervios me podían a mí y mucho más a mi querido Harry. Era la suavidad de él, sintiendo como me estremecía al sentir sus manos sujetar mi cintura para así poder prolongar esa caricia de nuestros labios, esa nueva unión de la que me iría acostumbrando poco a poco, estaba segura de ello. Se separó rozando su nariz lentamente mientras una sonrisa se formaba en su rostro. Se sonrojó para separase mientras yo seguía sosteniendo el cuello de la camisa, haciendo que no se separase. Me puse de puntillas y volví a besarle con ternura

Sonrió, lo noté por el movimiento de sus labios mientras lo aseguraba al volver a separarnos y verla plasmada en su rostro, tan agradable y dulce. Harry era el chico más encantador, el más dulce, el más enamoradizo. El hombre que sabía que sería perfecto para mí…

-Te quiero Ginny…-Susurró

Me quedé helada ante sus palabras tan precipitadas. Me asusté en esos momentos… ¿Me quería? Mis labios no conseguían articular y necesitaba contestar o hacer algo. Volví a besarlo para disimular, hacer como que no le escuché y dejarme llevar por millones de sensaciones que por mucho que insistiera, no llegaba a sentir

-Me tienes que contar tu fabulosa historia-Contesté al separarme, cambiando así de conversación

-Me enamoré Ginny…De una chica que iba conmigo a clase…Era de la casa contraria, y siempre sentí debilidad por ella…Me gustaba, y mucho…Ella era Cho Chang… La quería…Ella anteriormente estuvo enamorada de un chico llamado Cedric, no sé si te sonará

-Salió en el Profeta y el Quisquilloso…Su muerte provocó un gran revuelo…

-Se esperaba que ganara él, pero no pudo ser…No tuvo la suficiente fuerza…Ganó entonces Vicktor Krum, el famoso jugador de Quidditch

-Sí, ya sé quien es-Recordando la anécdota de Hermione. Sin lugar a dudas, ese chico parecía majo pero mientras se mantuviese lejos de mi amiga

-Entonces…Bueno, Cho necesitó ayuda, yo estuve a su lado y comenzamos a salir…

-Pero…

-Pero ella nunca me llegó a amar como amó a Cedric en su momento, llegando a desquitarse de ese dolor con muchos otros hombres antes que yo…Era el hazmerreír de todo el colegio, pero yo no era capaz de ver la realidad…Y Cho no era capaz de dejarme ser feliz, o de hacerme ella feliz…

-¿Qué ocurrió?

-Lo que un día tenía que llegar a ocurrir, le pillé con otro en el baño…Estaban juntos, respirando agitadamente y yo…Con el corazón destrozado…Me prometí a mí mismo que me alejaría, que no volvería a enamorarme…Porque lo que sufrí con ella, no se lo desearía ni a mi peor enemigo

-Lo siento mucho Harry

-No Ginny…Con el tiempo entendí que era necesario para Cho, igual que para mí esta lección…A veces hablamos porque, aunque no funcionó como esperábamos ni mucho menos, éramos unos críos…

-Te admiro mucho, Harry…No sé cómo eres capaz de hacer eso…Yo no sé si lo sería

-Y tampoco tienes porqué averiguarlo, porque te prometo que yo nunca te haría eso…Te quiero demasiado-Le sonreí

-Lo sé Harry…Lo sé…

Adelanto del próximo capítulo:

(...)

Su cabello aún así no se encontraba muy oculto, por lo que ondeaban sus rizos con el viento. Su nariz se tornaba algo roja y se la veía algo congelada, o al menos daba esa impresión

-Ginny…-Saludó animada mientras yo la miraba de arriba abajo-¿De qué te ríes tú?

-Me hace gracia verte así…No hace tanto frío, Herms…-Comenté mientras ella negaba con la cabeza

-Estoy congelada…Y soy yo la que no entiendo como no tienes frío…-Comentó fingiendo cierto tartamudeo, provocando la risa en mí

-¿Qué? ¿Has venido a buscar a Ron?-Pregunté algo dolida. Negó con la cabeza, dejándome desconcertada

-No…Vengo a buscarte a ti…-Me quedé sorprendida, pero de una manera grata mientras comenzaba a caminar

(...)