CAPÍTULO 21

ALEJATE RÁPIDO

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

Caminar con un yeso no era nada placentero. Su pierna le dolía muchísimo. El yeso iba desde arriba de la rodilla hasta más abajo de su tobillo. Había tomado algunos analgésicos que el doctor le había recomendado después de ver que se había fracturado tanto la tibia como la fíbula de su pierna izquierda.

Mientras estaba acostado mirando el techo pensó por qué esas cosas aun lo seguían. Pronto se dio cuenta que no tenía mucho sentido seguir pensando en ello. Finalmente pudo cerrar los ojos e intentar descansar. Le habían pedido que se quedara quieto y ojalá en cama el máximo tiempo posible para evitar forzar su pierna. Por mucho que le molestara, eran las 11:30 PM y aun no podía conseguir dormir. Seguía pensando en ese monstruo cubierto en una máscara de hueso blanca y la forma en que había atacado a Inoue Orihime.

Lo llamó un hollow (hueco). Tiene sentido, por el hueco en su pecho…

Sin embargo ahora estaba seguro que ese sujeto Ishida e Inoue Orihime no eran seres normales. Ishida podía ver esas cosas tal como él, y aun mejor tenía una forma para luchar de vuelta que no le significaban tener que visitar el hospital. Inoue por otro lado no los podía ver, pero esas pequeñas hadas…

Estoy rodeado de cosas que no puedo explicar….

Sabía que tenía que bastantes tareas escolares pendientes. Tanto que hacer y romperse una pierna justo en ese momento era estúpido de su parte. Debió haber dejado que esas cosas lo sanaran de la forma en que habían sanado a Inoue. De esa forma podría haber caminado normalmente sin preocuparte de que la lluvia le arruinara el yeso o que su pie se mojara.

De pronto sintió que alguien tocaba a su puerta. Pero no era un sonido normal, más bien era casi una urgencia de alguien por entrar ahí. Si hubiese sido un golpe normal, ni si quiera se habría movido… pero ya que sonaba tan apremiante se sentó en la cama y tomó las muletas que le habían dado para caminar hacia la puerta.

Apenas la abrió vio a Inoue Orihime respirando con dificultad, buscando poder inhalar aire desesperadamente. La miró sorprendido, preguntándose qué estaría haciendo en su departamento a esas horas de la noche.

Pero no era su presencia lo que más lo confundía, sino el hecho de que estuviese utilizando una vestimenta blanca, un vestido con líneas negras que hizo que se le revolviera el estómago. Todo eso lo hacía sentir nostalgia por algún motivo. Se sentía tal como cuando estiraba su mano en esos sueños buscando a la mujer que se volvía cenizas.

¿Vas a una fiesta de disfraces? – Le preguntó burlando de ella mirado su cuerpo de pies a cabeza, aunque su tono no dejó en claro si estaba bromeando o no. - ¿A lo mejor a un evento de cosplay? Ese vestido te sienta bien.

Pero Orihime no entendió la broma o tal vez estaba completamente distraída ya que seguía respirando con fuerza con los ojos fijos en el piso. Ulquiorra estaba sintiendo dolor por estar parado y el hecho de que no le hablase lo hicieron comenzar a sentirse ansioso por una respuesta. Aun así, si había algo que siempre tenía era paciencia, su propio credo era "nunca te apresuras a hacer nada."

Siento molestarte tan tarde. – Inoue no lo miraba. Notó que su voz era temblorosa y era obvio que había corrido hasta su departamento desde donde fuera que estuviese.

¿Necesitas algo? – Ulquiorra prefirió ir al grano.

Quería… digo… vine a ver si… ¿Cómo está tu pierna? – Miraba su yeso a lo cual él rodó los ojos. Odiaba que cualquiera sintiera lástima por él, siempre había enfrentado todo lo que la vida le había dado y que alguien sintiera pena por su persona era algo que realmente lo irritaba.

Está bien. – Respondió sin decir ni una sola palabra más.

¿Necesitas ayuda con alguna cosa? – Inoue le preguntó, aunque Ulquiorra no entendía por qué estaba tan alterada sólo porque le había ido a preguntar algo tan simple como eso.

No, no la necesito. – Ulquiorra respondió mirándola directamente a los ojos. - ¿Cómo te sientes tú? Estas actuando más extraña que de costumbre.

Estoy bien. – La chica sonrió. – Gracias a ti.

No hice nada con motivo de salvarte. Esa cosa nos perseguía a ambos. – La mera idea de que alguien le importase lo suficiente como para "salvarla" lo hizo sentir bastante incómodo, como si su sangre se calentara. ¿Cuándo le había dado tanta confianza como para que fuera a su casa y comenzara a decir tonterías como esa? – Si eso es todo lo que…

Ulquiorra-kun. – Inoue lo interrumpió mientras sacaba su mirada del piso para mirarlo. - ¿Puedo preguntarte algo?

Ulquiorra suspiró. ¿Por qué era que siempre que alguien quería tiempo para sí mismo había una persona que arruinara eso? Había sido de esa forma toda su vida e incluso ahí, en Japón, continuaba siendo de esa forma. Podía sentir la manera en que su pierna palpitaba de dolor y no sabía bien si podría estar de pie durante la duración de esa conversación.

Veo que quieres tener una de esas 'conversaciones sociales' tuyas. – Abrió la puerta ampliamente y se movió hacia atrás. – Entra.

¿Qu…qué? – Parecía sorprendida. Ulquiorra tomó sus muletas y se acomodó nuevamente reclinando su cuerpo contra ellas.

Mi pierna está rota. – Odiaba tener que decir lo obvio. – No puedo estar parado aquí toda la noche.

Ohhhh… ¡Tienes razón! ¡Lo siento! ¡Mi error! – Inclinó la cabeza rápidamente alrededor de cinco o seis veces seguidas pidiéndole disculpas. Ulquiorra no comprendía esa cultura, siempre pidiendo perdón y agachándose. O tal vez era sólo esa chica la que hacía cosas irritantes como esas todo el tiempo. - ¡Lo siento mucho!

Ya basta. Sólo entra.

Caminó apoyándose a sí mismo con las muletas hasta la mitad de la habitación. Mientras Inoue entraba no pudo evitar notar que no había mucho ahí dentro, sólo algunos cojines en el piso y una o dos cajas con el nombre de "ropa". Recordó que Ulquiorra acababa de mudarse a Japón, tal vez aun no había tenido el tiempo para comprar más cosas con que decorar su nuevo hogar.

Espero que no te moleste sentarte en el piso. – Dijo Ulquiorra.

¿Y qué si le molesta? ¿Desde cuándo me importa lo que desea alguien más? ¿Qué diablos sucede conmigo? Estoy actuando como un completo extraño a mí mismo cada vez que esa mujer se me acerca.

Estaba claramente incómodo por su visita, pero la había dejado entrar de cualquier forma. Evitó si quiera pensar si tenía una razón ulterior para dejar que entrara a su departamento, ese lugar era de él, su mundo, su refugio de un país que no le importaba tanto como para intentar comprenderlo.

Lo siento si estoy molestado. – dijo mientras se sentaba de rodillas sobre un cojín. Ulquiorra no pudo evitar pensar por qué esa imagen de ella y ese vestido se le hacían tan familiares. Esa era la forma en que la chica en sus sueños se veía cuando usaba ese vestido blanco… pero descartó ese pensamiento de su cabeza en ese momento. No iba a permitir tener un dejavu acerca de ella mientras la chica permaneciera en ese lugar.

¿Alguna vez alguien te ha dicho… - Comenzó a decir mientras se movía a la cocina tomando una taza con una pajilla de metal. –… que pides perdón demasiado?

Creo que tienes razón. – Inoue respondió sonrojándose. – Siempre lo hago.

Lo que sea. – Dijo Ulquiorra, escapando de su sonrisa mientras miraba la pared. - ¿Qué quieres preguntarme?

Con la taza de agua caliente y la pajilla de metal, cojeó de vuelta al lugar en donde se encontraba sentada Inoue. Tomó asiento frente a ella, intentando no mostrarle lo doloroso que le resultaba moverse. Nunca mostraba ningún tipo de emoción en sus expresiones faciales de cualquier forma. La mayoría de las personas a su alrededor habrían dicho que era amargado o incluso depresivo. No se trataba de eso a decir verdad… simplemente nunca sentía nada que valiera la pena mostrar en su rostro. Se había hecho a la idea de que era una persona insensible.

¿Qué es eso? – Ella preguntó suavemente con una voz adorable de sorpresa, mirando la forma en que la boca de Ulquiorra absorbía el líquido por la pajilla de metal.

Mate. – Respondió.

Oh… está bien, esperaré.

(Mate en japonés significa espera, por lo cual entenderán que éste es un juego de palabra)

No, quiero decir, yerba mate. – Rodó los ojos. No podía creer que hubiese alguien que fuera tan tonta como lo era ella.

¡Ohhh! ¡Qué torpe de mi parte! Pensé que me querías decir "espera".

Ulquiorra suspiró mientras la observaba. ¿Cómo era posible que esa persona tan animosa y demasiado entusiasta fuera tan inteligente y tonta al mismo tiempo? Tal vez sólo pretendía ser tonta. Esa era una posibilidad real. Había calificado 97 de 100 en una prueba de física en la que él ni si quiera había conseguido responder una pregunta. No era sólo inteligente, era brillante. Estaba en el top de todo el tercer año, probablemente tendría el primer lugar en ese curso y ni si quiera parecía estarse esforzando en ello. Fue entonces que aquello lo hizo preguntarse ¿Cómo era eso posible? ¿Qué truco estaría utilizando esa chica para conseguir todo ello? Nadie era tan bondadoso sin motivos ulteriores, nadie quería ayudar a todas las personas como lo hacia ella, no era posible que estuviese haciendo todo ello en forma desinteresada.

¿Es eso lo que querías saber? – Le preguntó sin mirarla.

No. – Se tomó algunos segundos para realmente pensar en lo que iba a decir. Ulquiorra notó la forma en que estaba luchando consigo mismo para hacerle esa pregunta. – Sé que esto no es asunto mío y siento mucho si te hago sentir incómodo por lo que te preguntaré, pero es realmente importante para mi saberlo. ¿Hace cuanto que puedes ver hollows?

¿Hollows? Oh… te refieres a esas cosas. – La miró sin expresión alguna. – Toda mi vida.

El silencio invadió la habitación mientras que Inoue miraba el piso. Ulquiorra no se sentía incómodo con la pregunta, aunque sí se sentía así por su silencio.

Pareces saber del asunto. ¿Cómo? – Ulquiorra le preguntó.

Los hollows son almas que se han quedado en el mundo humano por mucho tiempo porque: estaban muy apegados a algo aquí o porque no querían abandonar sus vidas… o porque un Shinigami no les hizo el entierro de almas para llevarlos a la Sociedad de Almas. – Inoue estaba contando las razones con sus dedos. Conocía todo tipo de razones para que las almas se volvieran hollows, incluyendo la de Sora. Recordarlo hizo que su expresión se volviera triste. – Sé que es difícil de explicar. O incluso creerlo. A veces cuando un Shinigami no realiza el ritual es muy tarde para esas almas y su cadena espiritual desaparece. Cuando aquello ocurre, sus corazones también desaparecen, y entonces… entonces se vuelven hollows, vacios.

Ya veo.

Ulquiorra tomó otro sorbo de su mate mientras pensaba en todas las cosas que la chica estaba diciendo. Muchas cosas comenzaron a hacer sentido en su cabeza. Recordaba el día en que sus padres habían muerto, y un grupo de esos guerreros vistiendo el negro fueron a su rescate y lo salvaron de morir también. Por mucho tiempo, pensó que todo aquello había sido un sueño. Pero entonces cuando su abuelo también murió lo veía caminando por todos lados en la casa, fue en aquel tiempo que entendió que lo que hasta entonces pensaba ser un sueño era realidad.

Por mucho tiempo creyó estar loco. Era lógico pensar así si una persona estaba viendo fantasmas y cosas que los demás no podían ver. Nunca le confió aquello a nadie, temiendo que su familia quien ya lo consideraba un intruso, lo mandaran a un hospital siquiátrico si lo llegaban a saber para deshacerse de él. Pasó sus años de adolescencia y la mayoría de su infancia solo, lejos de todos, mirando como esos seres atacaban a las personas a su alrededor sin que pudiesen lograr matarlo a él. Nunca pudieron. De una forma u otra, siempre evitaba morir. Pero, eso lo convirtió en un niño que parecía estar lastimado de gravedad todo el tiempo. Con constancia estaba en el hospital con hematomas, cortes, huesos rotos. El servicio de menores pensó que era su propia tía la que lo golpeaba y decidieron mandarlo a vivir con padres sustitutos por años hasta que cumplió quince.

Debes pensar que estoy loca. – Inoue susurró.

No es así. – Dijo sintiéndose extrañamente conectado a ella. Ella sabía por lo que él había pasado por toda su vida. De verdad, había encontrado a otra persona que sabía lo que eran esos seres. – He visto hombres y mujeres utilizando esos ropajes negros y peleando contra los hollows. Presumo que ellos son los Shinigami de los cuales estás hablando.

A los hollows le atraen otras almas, personas con una energía espiritual alta, shinigamis o incluso otros hollows cuando su deseo es demasiado para que puedan soportarlo. Intentan comer sus almas para poder llenar el vacío en sus corazones. – Recordaba la vez en que un hollow había intentando atacar a Tatsuki-san y ella despertó al shun shun rikka. – Sin embargo, no puedo sentir energía espiritual en este momento. Me siento muy responsable por lo que nos pasó.

Eso es absurdo de tu parte. – Dijo mirándola con el ceño fruncido.

Inoue pensó en ello por un segundo. Él tenía razón. Acababa de decir que había podido ver hollows toda su vida. Aun así, Inoue no podía evitar sentir que el hecho de que Ulquiorra se hubiese roto una pierna era en parte su culpa. Si ya no podía pelear contra los hollows que atacaban y Kurosaki-kun había perdido sus propios poderes, eso sólo dejaba a Sado-kun y a Ishida-kun con la suficiente fuerza para enfrentarlos. No podía arriesgar a las personas que amaba, especialmente a Kurosaki-kun quien siempre se frustraba tanto cuando fallaba en proteger a todos los que lo rodeaban. No sabía si Ishida le había dicho acerca de su accidente la tarde anterior, pero si lo sabía…

De cualquier forma. – Ulquiorra dijo, mirando la pared. – Me falta interés en ti como para estar chismeando acerca de tu vida. Si temes que le tiré a alguien sobre tus hadas, puedes estar segura que no lo haré.

Gracias. – Inoue respondió sintiéndose levemente insultada, por lo cual se puso nuevamente de pie. Recordó la razón por la cual ese chico la hacía sentir de esa forma.

¿Eso es todo? – Le preguntó mientras miraba su espalda. Inoue lo miró por sobre su hombro y él no pudo evitar pensar acerca de aquel sueño recurrente, esa chica de ojos grises caminando, alejándose de él mientras se deshacía en el aire.

Eso creo. – Inoue respondió con una sonrisa melancólica en su rostro.

Antes de que te vayas, tengo una pregunta para ti.

Oh… oki. – Dijo Inoue dándose la vuelta por completo.

¿Por qué te veías tan alterada cuando golpeaste mi puerta?

Cuando Inoue Orihime entró a su departamento estaba peleando por respirar, temblando y con su voz quebradiza. Estaba usando algo que era vistoso al ojo y aun así no había explicado el motivo de ello. Claramente Ulquiorra podía ver su estrés y quería saber la razón de ello. Esta vez, ni si quiera se preguntó a sí mismo por qué le importaba ello.

Tenía miedo. – Dijo Inoue, mirándose los pies. – Yo… Yo no quería estar sola.

¿Entonces, por qué buscarme a mí? – Esa una pregunta válida, Inoue era la chica más querida en el colegio por lejos y él sabía que ella tenía muchos amigos. El no era si quiera alguien que le agradase. Se paró sujetándose de sus muletas con fuerza para darse el impulso para ponerse de pie.

Fuiste la primera persona en la que pensé. – Le respondió suavemente. – Siento mucho si….

No estoy enojado porque vinieras, sólo quiero saber el por qué. – La interrumpió. Era claro que estaba buscando una respuesta sin encontrarla.

¿Por qué?... no lo sé… yo sólo…

Claramente ves que tú y yo no nos llevamos bien. Te he insultado y herido tus sentimientos, lo dejaste muy en claro cuando me bofeteaste.

Dio un paso más cerca de ella con sus muletas. Sus ojos verdes estaban completamente fijos en sus ojos grises acuosos y por mucho que Inoue quisiera mirar en otra dirección, no podía hacerlo. La sensación de mirar esos ojos la hizo sentir confundida sobre todo lo que sabía con certeza y cada una de las preguntas que se había hecho a sí misma.

Acerca de eso yo lo siento mu… - Empezó a decir intentando pedirle disculpas por haberlo golpeado.

Sin embargo, cuando volviste al colegio cambiaste nuestras pruebas y te paraste frente a mí cuando pensaste que esa cosa me iba a matar, resultando gravemente herida. – La interrumpió. – Tan gravemente herida que deberías haber muerto.

Yo…

Y ahora, te asustas, y corres hacia acá. – No le permitió completar su oración una vez más, dando otro paso en su dirección, parándose justo frente a ella fascinado con la expresión de angustia que ella estaba experimentando. Él necesitaba una respuesta y ella no podía darle una - ¿Por qué, Inoue Orihime?

En el pasado, cada vez que tenía un problema hubiese corrido a Ichigo para sentirse segura. Desde que Ulquiorra había aparecido en su vida seis días atrás, todo lo que sabía con seguridad ya no parecía algo tan certero, incluyendo la más importante de todas las cosa seguras en su vida… su amor por Ichigo Kurosaki. Ni si quiera había pensando en él esos días, apenas le había hablado por teléfono o en el colegio. Mientras sentía el dolor en su estómago preguntándose por qué sentía esa unión con Ulquiorra del mismo modo en que sentía estar unida a Kurosaki-kun, sus ojos se llenaron de lágrimas. Sintió deseos de correr lejos de Ulquiorra pero sus pies no le permitían hacerlo.

Que chica tan extraña eres. – Ulquiorra dijo dándose cuenta que estaba a punto de llorar. - ¿Te he ofendido una vez más?

No… - Susurró mientras las lágrimas le caían por las mejillas.

Ulquiorra se paró ahí frente a ella sintiéndose un poco abnegado. Nunca antes en su vida había experimentado semejante tensión con otra persona. En una forma su tristeza la hacía ver extremadamente bella y era un privilegio poder ver como sus pómulos se volvían rosadas no por vergüenza, sino por dolor.

Entonces deja de llorar. – Le dijo suavemente, moviendo su mano hacia sus mejillas y limpiándole una de sus lágrimas por instinto.

Inmediatamente se sintió paralizado. ¿Qué diablos estaba pensando? Si su instinto lo hacía realizar algo como eso, entonces sus instintos lo estaban intentando joder. No había una explicación lógica para semejante acción tan descuidada.

Ulquio… - Empezó a decir pero ni si quiera pudo terminar de decir su nombre.

Todo lo demás en la cabeza de Inoue estaba perdido y borrado y la única cosa segura eran los ojos de Ulquiorra sobre los suyos, su mano en su mejilla, su corazón latiendo con fuerza contra su pecho.

Me irritas. No puedo entenderte. – Le dijo, mirándola y haciendo un esfuerzo para lograr entender de qué se trataba todo ello. – Quiero hacerlo, pero no puedo. Somos completamente diferentes, siempre lo seremos.

Haces todo motivada por tus sentimientos. Yo hago todo motivado por la razón. Nunca nos llevaremos bien por causa de ello.

Ulquiorra bajó su mano de su mejilla y contemplo el líquido en la punta de sus dedos. Nunca había sabido con certeza por qué las personas lloraban. A veces pensada que casi lo había logrado comprender y entonces toda su teoría sobre el llanto se caía a pedazos. Las personas lloraban y el fallaba en comprenderlo pues nunca había sentido el deseo de llorar. Era algo que simplemente no hacía. Los sentimientos… estaban completamente sobrevalorados. Hacían que las personas fueran débiles y patéticas.

Inoue no dijo nada, su flequillo cayó cubriéndole los ojos mientras miraba sus propios pies. De pronto, inhaló buscando aire y se dio la vuelta corriendo hacia la puerta. La cerró de golpe mientras salía dejando atrás a un muy confundido Ulquiorra mirando en su dirección.

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

Hola a todos y muchas gracias por leer! Disculpen la tardanza pero he estado muerta con cosas del tema universitario jajaja. Para compensar he decidido contarles algunas cosas que vendrán.

Primero que nada, mas personas de Bleach aparecerán en la historia. ¿Quiénes? Van a tener que seguir leyendo para saberlo. ¿Quién creen que saldrá? xD ¿Quién les gustaría que fuera?

Segundo, como pueden ver la relación de Ulquiorra y Orihime está acercándose un poco. Aun así no se sientan tan felices al respecto pues vienen muchos capítulos de transición antes de que haya escenas románticas concretas. (Tampoco he dicho que dichas escenas sean entre Ulquiorra y Orihime hahaha tendrán que esperar y ver).

Tercero, me preguntaron el por qué era posible que Ulquiorra pudiese llamar el Shun Shun Rikka de Inoue, y quería aclararlo, no es que Ulquiorra pueda usar el Shun Shun rikka, pero el alma de Inoue está completamente exhausta, utilizó mucha energía para hacer que pasara lo que pasara con la línea temporal (para saber exactamente qué fue lo que hizo van a tener que esperar y seguir leyendo eso si xD) Si leen con cuidado la ultima parte del capítulo 15 podrían darse una idea del porque Ulquiorra puede utilizar el Shun Shun Rikka en ese momento.

Gracias a todos y todas por leer. Un beso enorme! Me motivan a seguir traduciendo xD REVIEW PLEASE!