Disclaimer. Elementos y personajes propiedad de J K Rowling


Envueltos en sábanas blancas


XXI

Años después de aquel día Percy recordará el instante preciso, con la seguridad y la excesiva satisfacción de aquellos que tienen bajo control cada aspecto de sus vidas, en el que decidió que debía permanecer prendado al color encendido de los labios de Audrey.

Y es que Percy es consciente de que cada vez que caen juntos en el sofá y ella le murmura palabras al oído para excitarlo y provocar su risa a medianoche, al atardecer, al amanecer, Percy desata las fantasías instintivas de despojarse de todo y tumbarla sobre la alfombra y apoderarse de ella, hasta que el sudor y los gritos los envolvieran, hasta que Audrey imprimiera rasguños en su espalda y le rogase que no se detuviera, hasta que los movimientos continuaran una y otra vez, como siempre, sin convencionalismos ni pretensiones ni tinieblas.

Y entonces lo decide porque tiene sentido, porque en algún momento dejó de ser una fantasía abstracta y se convirtió en un plan y en una proyección latente, porque ella tiene ese poderoso efecto y él se encuentra más que dispuesto a pensar en un mañana.

Porque y a pesar de que el mundo haya dejado de alienarse frente a ellos, aunque el tiempo no logre condensarse eternamente, aunque odie el vecindario muggle en el que viven y definitivamente deban mudarse de allí ya que a las tres de la madrugada aún se escuchan a lo lejos los automóviles sobre el asfalto y recuerde las inútiles fuerzas que Audrey reúne al enseñarle el funcionamiento de los teléfonos moviles, Percy Weasley ya no puede imaginar su vida sin Audrey en ella.

Entonces Percy se distancia de las fantasías e intenta recurrir a predicciones y vaticinios que existen sólo en su mente, a las circunstancias correctas, a su esfuerzo por controlarlo todo, a aromas exóticos y a una cena a la luz de las velas y al mejor vino blanco y a su mejor traje y a su mejor corbata y, en algún punto de la noche, a arrodillarse mientras toma su mano.

Porque Percy ya ha conjurado planes y proyecciones.

Y le dice aquello que nunca le ha dicho a nadie, directivo e imperante. Y le dice,

- Cásate conmigo. Hazlo, y pasaré contigo el resto de mi vida.

Exactamente a las diez de la noche Londres está lleno de promesas ya enunciadas porque los labios de Percy en su cuello han abierto infinitas posibilidades a las que Audrey se aferra como nunca lo ha hecho en su vida.


Notas de la autora. He logrado cerrar círculos. Y me imagino una propuesta así, planeada y organizada y estructurada y correcta y directiva e imperante, porque creo que así es Percy cuando su vida se ha enredado con la de Audrey.

Besos gigantescos :)