Capitulo 21: dejame cuidarte

Hace unos momentos se había dormido entre sus brazos sin parar de llorar, gritar su culpabilidad, no permitió que se alejara, tuvo que acostarse con ella en la cama, abrazarla y pedirle perdon una infinidad de veces. Depositó un beso en la frente de la joven, antes de salir de la habitación, donde miroku lo esperaba.

- amigo necesitas ir a cambiarte y dormir, te vez muy cansado.- dijo el tendiendole un café, el era el interno a cargo del caso de kagome, y su medico jefe había recibido a la muchacha hace diecisiete años atras, cuando el nacimiento de la chica había sido un milagro- ella realmente es especial, su caso es cosa de otro mundo.

- sí... ya te explique por que me casé con ella – su amigo solo asintió- le hice tanto daño miroku, la hubieras visto cuando me miró me odia, lo se.

- kagome no es capaz de odiar a nadie amigo, ni siquiera a la malnacida de su hermana, tienes que cuidarla y no volver a hacer lo mismo, no caer de nuevo.- le dijo en forma comprensiva, el pobre Inuyasha no había descansado nada.

La noche de la ciudad le ayudó a refrescar sus ideas, kagome había señalado su mejilla, el lugar en donde él le había golpeado, era un miserable.


- señorita, por favor tiene que comer.- le rogaba la enfermera- se lo ruego.

- no quiero, lo siento... pero necesito estar sola ahora.- se dió la vuelta dandole la espalda.

- esta bien dejaré su comida aqui.

La enfermera se fué, le habían dejado las cosas que sus familiares le habían traido, tomó una coleta, un cepillo y un espejo, sus gafas las llevaba puestas, pues los lentes de contacto había desaparecido en el momento de la cirugía, hace tres dias había despertado, hace ocho que había perdido a su bebita.

Al momento de mirarse al espejo era la antigua kagome, pero esta vez su pared no volvería a caer, esta vez no la lastimarían.

- kagome...- murmuró Sango-¿ puedo pasar?

Bajó el espejo y se encontró con su amiga del alma, la que la ayudo cuando cayo de las escaleras, al recordar el hecho, una lágrima cayó por su mejilla.

- sí, pasa Sango – abriendole los brazos para darle un abrazó, le incomodaban las agujas que estaban incertas en el. Pero necesitaba a su amiga ahora mas que nunca.

- tonta, nos asustaste mucho... –dejando un presente en su buró.

- quiero irme de este lugar,- dijo tristemente.- quiero ir a donde está Aya.

Sango sonrió, seguía siendo la misma kagome de siempre, la misma que conoció al principio, ya no tartamudeaba, ya no escondía su mirada, bueno ya no era la misma.

- ¿sabes? – kagome la miró- todos estan afuera pidiendo verte...

- no quiero – soltandola- solo me tienen lástima, cuando estaba bien nadie quiso tenderme la mano, solo tu y tu familia...

- kagome aunque no lo creas... tu mamá y papá se la han pasado muy allá afuera... deberías ver como está tu padre – su expresión cambió al nombrar a su progenitor- e inuyasha

- ¿ papá?- sorprendida, claro la conciencia no lo dejaba en paz, queria quedar bien ante ella- falso...

-¡¡¡ huy!!! Kagome todos quieren verte de forma sincera, ves esa caja que te traje es de parte de los de nuestro salon... leelo es un presente.

- despues... ahora,necesito saber que es lo que esta pasando afuera.

Le explicó toda la situación con kikyo y con la perla. Mientras afuera el psicólogo hablaba con las familia Sohuma y Higurashi.

- lo que necesita kagome ahora, son explicaciones, necesita respuestas del por que de los hechos, por eso esta tan agresiva, no confía en nadie ni en ella misma, es normal en una madre que a perdido a su bebé, siente que es inutil, ya que es su propio cuerpo el cual la traicionó, eso se le pasará mientras reciba el apoyo de todos, su depresión pasará si insisten en verla.

- yo nunca fui un buen padre para kagome... no puedo entrar y ...

- tiene que hacerlo – dijo serenamente el psicologo-

Sango salió de la habitación, kagome tenía esa mascara de nuevo, la mascara de hace un año, como en el primer día de clases, sentía que ya no podía llegar al corazón de su amiga, el unico que podía traerla de vuelta era Inuyasha. ¿ a propósito a donde estaba metido? No habia llegado desde que kagome despertó.

- entraré yo. – el señor higurashi cerró la puerta de la habitación, observó a la menor de sus hijas, con la mirada aun mas triste que desde el principio, había sido un mounstruo con ella desde siempre, le había hecho la ceremonia de compromiso mas terrible de la historia, sentía el peso de la culpa cada vez que la veía llorar, pero ella casi le había arrebatado la vida a su esposa y sus hijos entonces, ¿por que ella no los protegió?, ¿ por que le hechaba la culpa de todas las desgracias? Por que era extraña, pero el ya sabía que su hija tenía poderes, lo hacía por que el no encontraba explicaciones coherentes, lo hacía por que se sentía tan impotente de no haber sido un buen padre, que lo unico que hizo fue desgraciarle mas la vida a su pequeña hija. Cuando la hechó de la casa. Cuando recibió la noticia de que ella estaba mal, sus sentimientos como padre afloraron a tal punto de preocuparse y al verla en aquel estado se sintió un desgraciado, trataría de reconfortarla, ¿pero ella querría verlo?.

La muchacha al verlo soltó una sonrisa irónica.

- como no me fui al otro mundo ¿viene a tranquilizar su conciencia? O es solo para quedar bien frente a los demás.- soltó con rencor.

- kagome..- vio a su hija mirarlo con odio- se que nunca te traté bien... y no espero que me perdones en un día...- se sentó cerca de la cama- solo que cuando estuviste en el parto, me acordé de cuando tu naciste... y comprendí que todo es un maldito juego del destino...

- vaya padre... – se le apretó el corazon por lo que iba a decir- ¿que mas tienes que decir? Sabes se que algun dia te perdonaré, pero al verte solo me acuerdo de el dia en que me negaste como una Higurashi, de cuando te reias con kikyo cuando mi mamá me golpeó en la mejilla.

Justo en ese momento entro la señora Higurashi, acercandose a su esposo.

- saben..- mirandolo a ambos- quiero sacar esta rabia, esta impotencia que tengo dentro de mí pero no con ustedes, pero quiero que piensen en ese día cuando me hecharon de casa, cuando mamá me golpeo en la misma mejilla que Inuyasha me había golpeado momentos antes...- agarrando las sabanas con las manos- que todo fue treta de kikyo con kouga... y yo no tenía idea de nada, pero no fueron capaces de escucharme, nadie... pase unos momentos de miedo afuera en la calle... embarazada... y gracias a dios me encontré a kaede y ella me acogió... – los miró directamente mientras su voz se quebraba- kaede... no ustedes mis propios padres... quiero perdonarlos pero pienso en ese día... y este sentimiento se apodera de mi... quiero agarrar a kikyo y hacerle pagar por esto... pero fue mi culpa... mi culpa en que Aya se muriera...

- hija, - su padre se paró y la abrazó- perdoname- su voz se quebró al sentir a su hija abrazarlo y llorar amargamente, por su culpa, pero no podia elegir entre sus hijas, " papa" lloraba kagome, su madre se unió en el abrazo

Se encontraba mirando la ventana con la foto de sus cuatro hijos hacia mas de una hora, todos creían que kagome tenía la culpa, pero ella sabía que aquello no era verdad, solo por que tenía aquella personalidad no era un monstruo, la Sra. higurashi, sabía que su hija escondía algo mas que aquella careta, todos la habían criticado tanto pero nadie hacía nada por la Joven, ni siquiera ella siendo su propia madre, se sentía tan culpable.

- madre – la volvió a llamar- madre yo… ¿aun los extrañas? – sintió que necesitaba preguntar aquello-

- kagome- mirándola maternalmente y acercándola hacia si- una madre jamás olvidaría a sus hijos, algún día lo entenderás, no pronto por favor…

Kagome sonrió, su madre era la única que la entendía junto con su abuelo, el resto de la familia nunca la había querido ni su propio padre.

madre estoy cansada – al principio quería contarle todo lo que sentí pero se arrepintió- por la escuela- siempre había sido así cuando iba a soltarlo todo se arrepentía no quería ver a su madre sufrir – creo que me iré a dormir- " por que no puedo"

- lo siento kagome, pero quiero que te arregles te deje un vestido encima de tu cama, listo hoy tenemos una reunión importante-

- esta bien – llendo hacia la puerta – madre…- corriendo hacia ella – lo siento tanto. – y corrió hacia su habitación.

- hija, - la abrazó acariciando su cabello, había sentido el dolor al momento de parir, y lo unico que recompensa ese dolor sufrido es ver los ojos de tu hijo, pero su pequeña no los vería.

Saito por fin comprendía, kagome hizó muchos sacrificios, y la gente no los entendía ahora protegería a su hija, trataría de reparar el daño hecho, aunque kagome jamás podria borrar estos recuerdos.


Habian pasado diez dias desde que había hablado con ella, llorado con ella no había podido ir a verla, escuchó que todos habían entrado a la habitación a hablar con ella, pero el la necesitaba solamente para él, sabía que nunca sería lo mismo por ello se encargaría de recuperar su relación, de confortarla de entregarle todo el amor que sentía por ella. A entrar en la habitación no la encontró, que raro ella estaba recibiendo visitas segun Sango su humor iba mejorando de a poco.

- la busca- preguntó una enfermera-¿ busca a su esposa?

- eh si...

- sigame- y la enfermera comenzó a caminar hacia neonatología-

Allí la vio, dandole pecho a una bebita.

- le dolían los pechos, por acumulación de leche... y a esa bebita se le murió su madre anoche y el padre aun no aparece, sus abuelos la cuidan... la señorita kagome ha venido desde hace cinco dias, la bebita se va mañana a su casa, al igual que ella, se ha encariñado mucho con ella.

Al verla amamantar, deseó con todas sus fuerzas a su hija, vió a su mujer sonriente, acariciando el rostro de la bebé, ahora solo tenía que ayudarla a superarlo. Ambos lo harían juntos si es que ella se lo permitía.

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Ella estaba lista para irse del hospital, las enfermeras que la atendieron fueron a despedirse y a darle ánimo.

- kagome- miró a la puerta y se encontró con Inuyasha observandola, ella desvió la suya- vine a buscarte.

- no es necesario, me iré a donde kaede.- tomando uno de sus bolsos, habia estado en total once dias en el hospital, se encontraba sensible aun, le habían sacado los puntos esa misma mañana, su tobillo aun estaba sensible, sus pechos dolían por la acumulacion de leche, aunque con el medicamento que le habían puesto dejaría de producirla, ademas le pusieron anti conceptivos vía venosa, por cualquier eventualidad.- me vendrá a buscar en unos momentos.

Las enfermeras salieron del lugar, una batalla se avecinaba.

- eso no será posible.- dijo con una sonrisa arrogante- yo les dije que te vendría a buscar asi que vamos – se acercó a ella, unas enfermeras con sillas de ruedas la llevaron hacia la entrada del hospital, no podía mirarlo a los ojos, sus sentimientos ahora eran mas confusos, se subió en la parte delantera del auto, en silencio.

- ¿me puedes hacer un favor, antes de ir al templo?-

- lo que quieras murcielaguito...- tomandole la mano, y ella sutilmente la apartó-

- podemos ir a ver a Aya...- dijo en un hilo de voz-

El no se lo negó, si ella caia en la desesperación estaría alli con ella, pasaron a una floreria, y al entrar al cementerio Kagome se dio cuenta de que estaba en la misma ala de sus hermanos, el cielo estaba brillante, soleado, estaba ansiosa hasta que lo vio.

" Aya Sohuma. Que el cielo te tenga en su reino, tus padres, abuelos, tios y primos"

Estaba enterrada justo al lado de sus hermanos, y comenzó a recordar cosas del sueño.

- no te preocupes kagome, cuidaremos mucho a Aya hasta el dia en que vuelvan a estar juntas- hablo kagura-

- es tan bonita que merece ser un angel ¿no?- hablo souta. Poniendo una mano en el hombro de su sobrina- bien hecho hermanita es igual a ti

- te protejeremos.... – hablaron al unisono.

- por favor, protejanla...- dejó las flores encima- hija...- el llanto no lo aguantó, había llorado mucho desde que conoció a inuyasha, y para ella ya era normal. Sintió como él la abrazaba por detrás, apoyando su menton en el hombro.

No se atrevió a alejarlo ya que en estos momentos lo necesitaba.. mucho.

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-llegamos – observó la casa que estaba delante de ella, era de dos pisos, tenía un bonito antejardin.

- que es esto...- dijo asombrada-

- nuestra nueva casa – tomandole la mano- vamos adentro...

- espera, yo dije que me iría donde kaede...- dandole una señal para que hiciera andar el auto-

- pues no será posible, kaede no està y tu necesitas que alguien te cuide, ademas – se acercó a ella- yo necesito estar contigo, necesitamos hablar...

- yo... no tengo nada que...- dejó de hablar cuando el intentó besarla, y con todo el dolor de su corazón lo alejó inmediatamente- yo no puedo llegar y aparentar que no ha sucedido nada, me duele... y mucho...

- entiendo... pero permite que sea yo el que te cuide... te hice mucho daño cariño.

Ella asintió, el la ayudo a subir las escaleras de la casa para llegar a su habitación... la de ambos, todo era nuevo, no había nada antiguo.

- como lo hiciste para pagar todo...- preguntó de forma timida

- vendi el antiguo apartamento, y bueno papa me ayudó con el resto- mientras le mostraba en donde estaba su ropa- ire a prepararte algo de comer-

Asintió caminando despacio por toda la habitación, abrió su closet encontrando la mayoría de su ropa, kaede debió haberla dejado allí revisó cada una se sus cosas, una caja de rayas llamó su atención fue hasta la cama con ella la abrió y el aire se le escapó pesadamente de los pulmones, tomó la pequeña prenda entre sus manos, suave y olor atrayente, adentro un perfume de bebé, junto con las cosas que le pertenecían a la pequeña Aya, al fondo un album de aspecto extraño, lo abrió, muchas fotos de ella en distintos momentos de su embarazo, distintas fechas ¿ de quien era?. Tomó una prenda oliendola de nuevo, viendo su tamaño, su hija, su hija que ya no estaba presente, la pequeña que se movía dentro de su ser, la que anhelaba ver al momento de dar a luz, ya no estaba y jamas la vería, se arrodillo en el piso sosteníendo la prenda fuertemente, no pudo evitar las lágrimas , necesitaba con todo su ser descargar ese sentimiento de frustración, sabía que ya no había nada que hacer.

Al entrar con una bandeja de comida, la vió en el piso arrodillada, el psicologo le dijo que esto ocurriria.

- kagome – dejo la bandeja en el primer lugar que se le ocurrió y se aproximó a abrazar a la joven- kagome no llores.

- inuyasha...- se acurrucó en su pecho sosteniendo nuevamente la prenda- inuyasha fue mi culpa...- desahogandose- si yo no hubiera ido a verte... si no hubiera insistido en que siniteras al bebé, no hubiera provocado la ira de kikyo...

- shht – la acunó sintiendo como su pecho se mojaba por las lagrimas de su esposa – fue culpa mia, yo fui el desgraciado que te hizo pasar por tanto, yo tambien anhelaba verte en ese estado, pude enviar al abogado para que te llevara los papeles, pero deseaba con todas mis fuerzas verte, tenía miedo que me traicionaran otra vez... – trató de no llorar de no sentir rabia- y fui un idiota por reconsiderar volver con kikyo... esa maldita lo pagará caro lo juro kagome... no quiero que sufras más...

- fue culpa mía... no debí enamorarme de tí nunca, no debí haberle quitado el novio a mi hermana, nunca debí haberte conocido... y desde el principio debí haber muerto en el incendio- apretando la camisa de inuyasha con sus manos-

La separó bruscamente, el hecho de que negara su amor a el, le hizó el corazón trizas en un segundo, pero el hecho de que menospreciara su propia vida lo desesperó más, por la depreción que estaba sufriendo, podía intentar cualquier cosa, y el nunca permitiria que su kagome se fuera de su lado.

- callate, nunca, nunca vuelvas a repetir eso...- dijo con furia, la tomó del rostro y la besó con furia, el solo hecho de imaginar que ella intentara algo contra su vida lo volvía loco, la beso de esa forma tanto que a el le dolió su mandibula- nunca... te amo kagome, si tu te vas yo te sigo...- sintiendo como ella se aferraba más a él, la beso esta vez despacio, dandose el tiempo para poder disfrutar de su calidos labios, tantos meses sin poder probarlos, tantos dias imaginando que jamas la volvería a tener de esa forma, succionó de forma lenta el labio inferior de ella, sus mejillas estaban mojadas por las lagrimas de su pequeña, kagome lo acercó mas a él, quería sentirla en toda plenitud... la alejó de el en forma lenta.

- kagome, debes descansar- besando su mejilla, se paró para poder traer la bandeja con la comida, pero ella lo tiró de la polera-

- ahora no me dejes sola...- lo miró con deseo pasión anhelaba lo mismo que él- Inuyasha te necesito mas que nunca.

Sabía que no tenía que hacerlo, pero ambos lo deseaban tanto meses sin sentirse cerca, sin besarce ni abrasarce, ni siquiera sentir el aroma.

La depositó con cuidado en la cama, ya sin nada que la ocultara de él, hermosa, su cuerpo había cambiado, ya no tenía ese vientre plano, ya que por la maternidad su cuerpo había cambiado, una cicatriz cruzaba la parte baja de su abdomen.

De pronto la muchacha reaccionó, se había visto en el espejo del hospital, esa cicatriz le desagradaba y sentía verguenza de ella de su incapacidad de haber hecho algo que toda mujer debe tener exito, traer hijos al mundo, tomó una sabana, tratando de cubrirse, pero Inuyasha acorraló sus manos encima de su cabeza notando lo que la muchacha trataba de hacer.

- no te escondas kagome, he esperado mucho para esto.- susurró en su oido mientras besaba su cuello-

- ¿no te parece desagradable?- susurró asustada ante la respuesta de él.

El no respondió, en cambio fue marcando un camino de besos apasionados, desde su cuello, pasando por entre sus pechos, de forma lenta, lamiendo y mordiendo de vez en cuando, le prestó atención a sus pechos, que estaban sensibles debido a la leche materna, cuando inuyasha los rozó apenas, sintió un gran alivio.

A lo mejor el odiaba tanto esa cicatriz como ella, iba a decirle algo pero, el encambio beso aquella zona poniendo especial atención en su marca, una lagrima solitaria zurcó su mejilla, respirando ondamente, habia cicatrizado bien, agradecia aquello, pero ¿ que pasaría con su corazon?, sanaría de la misma manera. Inuyasha la miró.

- no me parece desagradable, nada de ti lo parece, eres valiosa, tanto que si te perdiera me volvería loco, muy loco. – besandole la frente- mi alma necesita que me perdones.

- inuyasha... – lo besó con todo el amor que pudo – dame tiempo... por favor... para olvidar... prometo que lo haré pero por favor...- los labios de el eran embriagantes, el calor la invadía, cuando la besaba de esta manera, no sentía ningun malestar, el llenó de besos su cara, hasta encontrarse con esa nueva cicatriz, aquello era como un ritual de sanación para su alma.

- te amo...- le respondió la muchacha, y para él fue suficiente, le sacó sus gafas y las puso en un velador al lado de la cama.

- no puedo verte- maldito astigmatismo, miopia y estravismo, maldita tri disfunción, que solo le permitia observar niebla cuando estaba sin gafas.

- permaneceré así de cerca todo el tiempo- dijo con voz ronca besando su cuello-

Al momento de unir sus cuerpos fue suave, delicado, no había necesidad de excesos de lujuria, kagome gimió despacio aun estaba sensible, Inuyasha marcó el ritmo suave, lento era la primera vez que lo hacían de esta forma, en todo momento besandose, jamas desconectando sus miradas.

La joven se aferraba a la espalda de su esposo, rasguñandolo cada vez que sentía una onda de placer subiendo hasta su cabeza, sintiendo como el gemia su nombre al lado de su oido, sintiendo como los musculos de el se tensaban cada vez que le daba una embestida.

Su interior contrayendose, la muchacha gritó de satisfaccion al sentir el orgasmo que el unico hombre que amaba podía hacerle sentir, no había nadie en esta tierra que pudiera hacerle sentir igual, nadie.

Y el gruño su nombre seguido de un grito ahogado por la almohada. Recuperadose por aquel acto, aun con la respiración agitada, tuvo fuerzas para levantar el rostro y mirarla, ella le sonreia y lo miraba fijamente, junto sus frentes y con voz apasionada le dijo.

- no me dejes nunca kagome... , si te vas yo me voy contigo recuerdalo... estamos destinados a estar juntos por siempre...

Continuaraaaaaaaaaaaaaa

Holaaaaa muchas muchas muchas pero muchas gracias por el apoyo de todos!!! Por sus palabras muchas gracias, la verdad es que ahora estoy en mis examanes finales y tengo mas tiempo para escribir esta es mi primera historia seria, y me siento satisfecha que les haya gustado

Gracias a todos cuando acabe la historia me diigire a cada uno ^^ gracias de verdad