Disclaimer: Ninguno de los personajes de Naruto me pertenece.

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¡Hola a todos! ¿Cómo están? Espero que bien :). Bueno, yo acá estoy trayéndoles como prometí el último y final capítulo de "Hasta que la muerte nos separe". Por supuesto, como ya aclaré al principio, va a haber un epílogo que voy a estar subiendo mañana mismo y bueno, realmente espero que les haya gustado hasta el momento, y que el final sea de su agrado. También espero que lo sea el epílogo. Y realmente quería decirles gracias, sus reviews y comentarios me hicieron muy feliz durante toda la historia. Me animaron muchísimo, no saben cuanto. Había estado un tiempo desaparecida y había perdido algo el ritmo y la emoción, y ustedes me la devolvieron. Por eso se los agradezco de todo corazón, realmente. ¡Gracias! Ya el simple hecho de haberse tomado la molestia de leer mi humilde historia me hizo muy feliz. ¡Gracias, a todos! Y alguien me había preguntado sobre una nueva historia... bueno, la hay. Sólo que no voy a poder estar poniéndola inmediatamente después de esta porque aún le falta algo de cocción (poco, lo prometo, voy a hacerlos esperar lo mínimo posible). El tema es que realmente creo que esta va a ser larga, me parece que ya me deliré bastante (más o menos como "Sentimientos viajantes", quizá más también... aún no se) y obviamente va a ser principalmente ShikaIno pero bueno, con algunos agregados de parejas. También similar al fic anterior. Aunque eso lo voy a anunciar el día que empiece a subirlo. Me voy a asegurar de aclararlo. Y les pido que sean pacientes, muy poquito, prometo volver muy muy pronto y espero que valga la pena. De ahí en más probablemente ya no me desaparezca... ¡Oh! Y una cosa más, prometí subir un one-shot por noche buena-navidad y otro por fin de año-año nuevo. Y lo voy a hacer, de eso no tengan dudas. ¡¡¡Gracias a todos!!! Los adoro... me malcrían demasiado. ¡¡¡Nos vemos y besitos!!!


Hasta que la muerte nos separe

XX

"Sobrevivientes"

(De regreso a casa)

—¡Shikamaru! —gritó con todas sus fuerzas. El hombre levantó la mirada apesadumbrado y debajo de todas las heridas y la mugre que ocultaban su rostro Ino pudo reconocer una débil sonrisa. Entonces una vez más gritó, corriendo hacia él—. ¡Ayuda! ¡Ayuda! Shikamaru...

El moreno suspiró y llegando hasta el límite de la entrada cayó, de boca contra el áspero pavimento, perdiendo inmediatamente el conocimiento. El cuerpo inerte del segundo hombre colisionando encima de él. La rubia lo reconoció al instante; era Genma.

Al instante ambos shinobi que permanecía a cada lada del gran portón, haciendo guardia, se apresuraron hacia ellos. Ino, por su parte, permanecía agachada junto a ambos cuerpos. Jadeando agitadamente.

—¡Ayuda, por favor! —exclamó una vez más, observando a ambos guardias inclinarse enfrente de ella de igual manera junto a los inconscientes shinobi.

Ambos hombres tomaron, cada uno un cuerpo de los caídos, y corriendo se apresuraron hacia el hospital. Ino corriendo detrás de ellos cuidadosamente, con los ojos abarrotados de lágrimas y aferrando su vientre con todas sus fuerzas. ¡Que esté bien! Rogaba, una y otra vez. Sintiendo su corazón latir violentamente contra su pecho, como si quisiera salirse de su cuerpo. Mientras la adrenalina corría por sus venas, exaltándola y haciéndola sentirse viva por primera vez en demasiado tiempo.

Finalmente abordaron al hospital, ambos hombres sujetando a Shikamaru y Genma, los dos inconscientes, por la cintura y teniéndolos sobre sus hombros. Ino no muy lejos llegó detrás de ellos, respirando agitadamente mientras permanecía con sus manos en su abdomen. Haciendo una fuerza sobrehumana por mantenerse en pié. Pues de repente se sentía mareada, abrumada.

Una voz la sacó de su trance, era Tsunade —¿Qué sucede aquí? —exclamó, sus ojos se abrieron desmesuradamente ante la vista de quienes había dado por muertos meses atrás. Claramente no esperaba milagro tal. Rápidamente, indicó a ambos guardias que la siguieran y tras recorrer un largo corredor los depositó finalmente en una camilla a cada uno. Examinando cuidadosamente cada herida, corte, marca y daño colateral.

—¡Ino, espera afuera! —gritó. Pero la rubia se rehusaba a marcharse.

—¡Quiero quedarme con Shikamaru! —la Hokage negó con la cabeza.

—Haz lo que te dijo —ordenó, una vez más—. Espera afuera.

Su tono resultó tan cortante que la joven no se sintió con capaz de objetar a tal autoridad por lo que finalmente accedió y salió por la puerta, cruzándose con Shizune en el paso, quien se dirigía hacia donde estaba Tsunade.

Por su parte, Ino no perdió tiempo y rápidamente salió del hospital en busca de Chouji, los padres de éste, sus propios padres y los padres de Shikamaru. Aún así no corrió, temiendo por el bienestar de su bebé, sino que caminó apresuradamente hacia el cementerio. Donde sabía que estaría su amigo, llorando a alguien que aún no estaba muerto.

—¡Chouji! —chilló al verlo hincado frente a la tumba de su amigo –Yuura permanecía a su lado de pié, acariciándole gentilmente el hombro-, el castaño se volteó a verla.

—¡Ino! —exclamó preocupado, poniéndose de pié. Y aunque intentó disimularlo Ino pudo ver que su amigo había estado llorando—. ¿Qué sucede? ¿Estás bien?

La chica asintió —Shikamaru... —jadeó, los ojos del Akimichi la miraron confundidos— ¡Está vivo! Tsunade lo está atendiendo ahora mismo...

Inmediatamente la mirada de confusión se transformó en una de sorpresa para luego tornarse en una de emoción y pura felicidad —¿Lo dices enserio?

—Si, Chouji... —jadeó— Iba de camino a buscar a mis padres, los tuyos y los señores Nara ¿Vienes?

Él asintió eufórico —Mejor iré yo, tú vuelve al hospital. No es bueno que en tu condición estés deambulando y corriendo por la aldea.

—¡Esta bien! —chilló, arrojándose para abrazar fuertemente a su amigo. Se despidió y tras observar al Akimichi marcharse, deshizo su camino de regreso al hospital. Donde se sentó en una fría silla y permaneció en silencio hasta que todos estuvieron, junto a ella, en la sala de espera. Incluso Sakura.

Por largas horas el silencio se prolongó en aquel lugar, sin embargo era un gran alivio para todos saber que Shikamaru no estaba muerto. Aún así Shizune había advertido que aún no estaba fuera de peligro, no obstante, Ino tenía fe. Sabía que el moreno se repondría. Mientras tanto, Shikaku deambulaba por el corredor con la mirada baja y su siempre expresión cansina y Yoshino permanecía en una de las sillas junto a la madre de la rubia y de Chouji. Tanto Inoichi como Choza permanecían apartados hablando en voz baja. Y Chouji, por supuesto, estaba junto a ella. Yuura sentada al otro lado, también junto a él.

Shika, prométeme que te cuidarás... y que harás lo imposible por volver. Recordó de repente y una débil sonrisa se dibujó en sus labios. Shikamaru lo había hecho, había permanecido fiel a su promesa y había vencido a aquella condenada cifra funesta. Lo había hecho, después de todo... había vuelto a ella.

En ese instante la puerta se abrió y Tsunade reapareció, tras horas de obrar con ambos pacientes, con una sonrisa en los labios —Están a salvo —todos los presentes respiraron tranquilamente y la densidad del aire pareció disipar. Fue entonces que Ino notó que sólo una persona había ido a buscar a Genma, sólo una mujer. Aquella misma muchacha de lacio cabello negro y ojos gris claro, sólo que esta vez su mirada parecía más vívida. Como si de repente hubiera recuperado su alma. Ahora que lo pensaba... no recordaba haberla visto en el funeral. Seguramente no habría querido llorar una tumba sin cuerpo, tal y como Ino había dicho a Sakura.

—Ya pueden entrar... Shikamaru está conciente pero Genma aún descansa —todos asintieron y los primeros en ingresar fueron los padres del chico. Así como la delgada muchacha de ojos ceniza. Ino, por su parte, prefirió esperar a que todo se hubiera calmado. Después de todo, ella tenía una noticia grande que anunciarle a su esposo y prefería hacerlo cuando el chico estuviera más tranquilo.

—Ahora vamos nosotros —anunciaron los Yamanaka al mismo tiempo que los Akimichi mientras observaban a ambos Nara salir aliviados. La sonrisa de Ino creció aún más al ver la felicidad de Yoshino, pensando que seguramente algún día esa sería ella, velando por el bienestar de su propio hijo.

Otros quince minutos pasaron y finalmente fue el turno de los últimos en ingresar a la habitación, en esta ocasión Chouji, Yuura e Ino entraron en silencio. Observando todo el tiempo al hombre apabullado en la cama.

—Ey... —saludó Ino suavemente, en sus labios una gran sonrisa. Y es que simplemente no cabía en sí de tanta felicidad.

Shikamaru, en respuesta sonrió —Ey... —la rubia inmediatamente se acercó y rozó lentamente sus labios con los partidos de él, observando los golpes recibidos por el moreno en el rostro, cuello y hombros. El resto de su cuerpo permanecía cubierto por una sábana blanca.

Por unos instantes permanecieron de aquella forma, ella inclinada sobre él besando cada herida a su alcance y él con los ojos cerrados respirando regularmente. Sintiendo todo su cuerpo lánguido y débil. Ambos se encontraban tan ensimismados que parecían ignorar que tanto Chouji como la chica se encontraban en el interior de la habitación también.

—¡Ejem! —aclaró su garganta el castaño en un desesperado intento de llamar la atención de sus amigos. Inmediatamente ambos se voltearon a verlo, Ino sonriendo y Shikamaru claramente avergonzado.

—¡Oh Shika! —habló animada la rubia—. Ella es Yuura.

Sin embargo el Nara no pareció sorprendido en absoluto y la muchacha se limitó simplemente a hacer un gesto con la mano. Ino indignada intercambió la mirada entre uno y otro, para luego descansar sus ojos en Chouji, quien parecía a punto de romper a reír. Entonces lo comprendió— ¡Tú ya la conocías! —chilló. Chouji finalmente carcajeó y Shikamaru asintió con una sonrisa—. No es justo ¡Chouji! ¿Cómo es posible que él la conociera antes que yo? ¿Acaso tienes favoritos? —demandó saber colocando ambas manos en su cintura, el castaño retrocedió asustado.

—Eh, no... Ino, no es eso. Fue un accidente. Verás... —pero ella lo ignoró y sin prestar atención a las excusas de él se volteó a su esposo.

—¡Y tú, Nara! ¡¿No fuiste capaz de decirme que ya la conocías?! —exclamó. Shikamaru rió.

—Lo siento, Ino. Era más divertido así... —la rubia molesta cruzó sus brazos frente a su pecho y observó al moreno con indignación.

—Ya verás... esto no quedará así Shikamaru —sin embargo, el joven no e inmutó sino que sonrió aún más—. ¡¿Qué?! —demandó saber. Él se encogió de hombros.

—Supongo que es problemático pero extrañaba tus absurdas discusiones... —la rubia sonrió, dejándose vencer finalmente, y se inclinó a besarlo una vez más. Luego todos tomaron asiento alrededor de la cama, y por un breve instante Ino miró hacia donde se encontraba Genma.

—¿Qué sucedió? —preguntó finalmente Chouji. El moreno pareció reacio a contar lo ocurrido en un principio pero finalmente cedió. Decidido a relatar todo lo transcurrido desde la misión hasta ese mismo día con lujo de detalles.

—Supongo que saben que pasó hasta que nos aproximamos al lugar, por las cartas que le envié a Ino —tanto el Akimichi como la rubia asintieron—. Bueno, ese día tanteamos el terreno. Y me pareció que la única posibilidad que teníamos de completar la misión sería si disminuíamos la cantidad de enemigos... Por lo que decidí que los emboscaríamos provocando una avalancha en aquel paso —aún lo recordaba perfectamente, cada imagen grabada en su mente a fuego—. Por lo que organizamos el ataque, dispusimos los sellos explosivos y esperamos —ambos oyentes asintieron. Yuura permaneció en silencio escuchando atenta a la historia.

—Entonces llegaron... y todo resultó tal cual lo planeado, pero unos cuantos lograron zafarse, aunque realmente lo esperábamos por lo que estábamos listos. Y en ese momento empezó la lucha, peleamos los cuatro hasta prácticamente drenar por completo nuestro chakra. Pero no esperábamos que uno de ellos fuera a utilizar tan descuidadamente un sello explosivo en aquel lugar que, obviamente, estaba al borde de derrumbarse —suspiró profundamente—. Él murió, Hina que era quien estaba más cerca recibió el peor impacto de la explosión —cerro fuertemente los ojos como intentando borrar la imagen—, cayó al suelo y no volvió a moverse. El resto sucedió demasiado rápido, Raidō cayó también junto a mi. Luego todo comenzó a derrumbarse y la piedra lo golpeó de lleno. Lo oí gemir pero luego se desvaneció, cuando me acerqué ya estaba...

—Muerto —completó Chouji, el Nara asintió débilmente.

—No tuvimos tiempo de reaccionar y las piedras cayeron sobre nosotros, quedamos sepultados. Sobrevivimos un día y medio, sin agua ni comida. Apenas se filtraba el aire, intentamos mantenernos despiertos pero al final —giró su cabeza hacia la cama junto a él— Genma perdió el conocimiento. Un par de horas después pude escapar y lo desenterré —suspiró—, estaba vivo pero no se podía mover. La roca le había aplastado ambas rodillas. Por lo que lo alcé y lo cargué en mis espaldas, el resto... no tengo ni idea como llegamos aquí. Estuvimos mucho tiempo perdidos en medio de la nada. Vagamente recuerdo algunas cosas.

Los tres asintieron, sintiendo inmensa compasión por la joven mujer que se encontraba junto a ellos cuidando del jounin inconsciente, acariciando su mano suavemente. Susurrándole palabras de consuelo al oído, sin importarle si podía oírla o no.

—¡Bueno! —exclamó Ino entonces poniéndose de pié—. Lo importante es que estén bien —Shikamaru asintió—. Pasemos a temas más alegres... —esta vez la expresión del Nara fue de confusión. Chouji, por su parte, se puso de pié junto con Yuura.

—¿Quieres que nos vayamos Ino? —la rubia negó sonriente.

—Dime, Shika... ¿No me dirás nada? —lo cuestionó girando para que su esposo pudiera observarla cuidadosamente. Y así lo hizo, simplemente que no entendía el motivo de tanta felicidad. Es decir ¿No debía de molestarle a Ino aquello? Más aún sabiendo como la chica era—. ¿Y? —lo presionó. Él asintió.

—Subiste de peso... —la expresión de Ino de felicidad se borró inmediatamente de su rostro, transformándose primero en una de incredulidad y luego en una de enfado.

—¡¿Me estás diciendo gorda, Shikamaru?! —él negó con la cabeza de forma nerviosa.

—No, tú dijiste... —pero en ese instante la discusión de ambos fue interrumpida por la carcajada de Chouji.

—Shikamaru... —rió—, eres realmente un idiota amigo.

—¿Qué? —lo cuestionó ofendido, Ino se volvió a su esposo una vez más.

—Así es, idiota, no estoy gorda. Estoy embarazada.

Los ojos de Shikamaru se abrieron desmesuradamente y su corazón comenzó a latir con ímpetu descontrolado, su respiración se hizo más agitada y sintió, de repente, una calidez invadirlo. Entonces sus ojos se suavizaron y en sus labios se extendió una suave sonrisa. Aunque aún tenía una duda...

—Pero ¿Cómo? —Ino rió.

—¿No sabes como se hacen los bebés? —Shikamaru sonrojado bufó, molesto.

—Sabes a que me refiero, Ino —la rubia asintió con una sonrisa.

—Supongo... que fuimos algo descuidados la vez que te fuiste —explicó, sintiéndose ella de repente sonrojar al estar discutiendo temas tan privados e íntimos frente a Chouji y Yuura—. O quizá, fue el destino... —sonrió. Así como también lo hizo Shikamaru.

—Suenas como Neji... —todos los presentes rieron.

-------- o --------

Dos noches después, ambos se encontraban ya dispuestos para recostarse a dormir. Hacía ya un día desde que Shikamaru había salido del hospital y a pesar de sentir su cuerpo fuertemente adolorido, estaba seguro de nunca haberse sentido tan bien en su vida. Tan vivo, tan completo.

—Shika... ¿Vienes a la cama? —susurró la rubia palmeando el lugar vacío junto a ella. El moreno suspiró y asintiendo se recostó. Sintiendo de repente el mullido colchón hundirse bajo su pecho y la suave caricia de la chica en su mano, comprendió por primera vez que nunca más debía dar algo por sentado. Porque en cualquier instante la vida podía quitárselo—. ¿Qué sucede? —lo cuestionó al verlo pensativo, él hizo un gesto de la mano como restándole importancia.

—Simplemente estaba pensando... —la muchacha se inclinó y comenzó suavemente a trazar un camino de besos en el cuello de él—. ¿En qué?

Él se encogió de hombros —Siento que fue mi culpa... Hina y Raidō, ambos están muertos. No debería haber sido así.

—Shikamaru... —suspiró, apartándose de él por un instante para observarlo a los ojos, acariciando gentilmente su mejilla— debes dejar de culparte por todo.

—Quizá tengas razón —cerró lentamente los ojos, extendiendo su mano para acariciar el vientre levemente abultado de su esposa. Dibujando círculos en él con las yemas de sus dedos.

—¡Por supuesto que la tengo, siempre! —exclamó, aprovechando la distracción de él para abordarlo. Quedando la chica sobre el Nara.

—¿Qué... qué haces?

Sin embargo, Ino no respondió y simplemente se limitó a volver a posar sus húmedos labios sobre la bronceada piel de él. Besando con pasión sus labios, al principio, luego comenzando a descender por la línea de la mandíbula hasta su cuello. El cual mordisqueó con ferocidad, hasta que él la detuvo.

—Ino ¿Qué haces? —la rubia se encogió de hombros.

—Bueno... estoy antojada, Shika —él la miró preocupado.

—Oye, Ino sabes que me encantaría pero... —ella frunció los labios.

—¡¿Pero qué?!

—Pero... —las mejillas del chico se colorearon violentamente, sintiéndose de repente como un tonto por su ignorancia, preguntó en un casi susurro— ¿No puede hacerle mal al bebé?

Ino rió— ¡Jajaja! No... Shika —contestó—. No puede hacerle nada al bebé. Vaya, para ser un genio no tienes idea de nada en lo que refiere a este tema.

Él ofendido se cruzó de brazos — ¡Por supuesto que no! No soy una chica... —Ino en respuesta lo besó, sin embargo esta vez no con deseo y pasión sino con extrema ternura. Lenta y suavemente saboreó sus labios, explorándolo por completo hasta que finalmente ambos se separaron.

Entonces Shikamaru habló —¿Se puede saber el sexo del bebé ya? —la rubia se abrazó fuertemente a él.

—Supuestamente no. Recién a partir del 5 mes, aproximadamente —sonrió orgullosa—, pero yo lo sé.

—¿Y como se supone que lo sabes? —cuestionó con cierto sarcasmo en sus palabras. Ella rió y depositó un suave beso fugaz en los labios de él.

—Llámalo intuición, no me importa. Yo estoy segura —él sonrió.

—¿Me dirás? —ella fingió considerarlo unos segundos y luego asintió, sus ojos centelleaban de la emoción—. ¿Y?

—Una niña —susurró al oído de él, el moreno rió.

—¿Tendré una problemática niña? —la rubia asintió.

—Pensé que eso es lo que querías... —él negó con la cabeza.

—Es cierto que prefería una niña, no lo voy a negar, aunque me encantaría un varón de todas formas pero lo cierto es que simplemente quería que fuera tuyo —los ojos de ella se abrieron desmesuradamente y su corazón comenzó a latir con más fuerzas.

—¿De verdad? —preguntó llena de ilusión, él asintió.

—De verdad, y me gustaría que se pareciera a ti. Físicamente me refiero —acotó—, no creo que podría soportar otra mujer problemática como tú en la casa.

Inmediatamente y como era de esperarse, ella lo golpeó— ¡Ouch!

—Te lo merecías, y yo quiero que el bebé se parezca a ti.

Él suspiró— Ya veremos...

Esta vez, sin embargo, fue él quien se incorporó levemente para besarla. Tomándola por la cintura para sujetarla contra su propio cuerpo. Disfrutando de la calidez de la joven, de sus caricias, del fuego que le quemaba con cada beso de ella. De su mirada llena de felicidad, en la que se veía reflejado, pues él mismo se sentía de aquella forma en aquel momento.

—¿Sabes? —murmuró contra su boca, apartando unos mechones dorados de sus delicadas facciones, su cándido aliento chocando contra la piel desnuda del rostro de ella—. No me importa cuan problemático sea decirlo... ni me importa si sueno como una chica, eso sí, que no se te haga costumbre... —sonrió ante la expresión de confusión de ella—. Te amo.

Ino sonrió —Yo también.

FIN