20. PERDÓN
(Rosalie)
- ¿pero porque Edward? No debiste hacerlo – regañaba a mi hermano.
- Rosalie sabes que amo a Bella, no podía seguir ocultándoselo. Ella merecía conocer mi historia, y no necesitaba justificarme con ella por dejarla. – intentaba explicarme Edward
- ¿Cómo puedes decir eso, acaso no piensas en Renata y tu hija? –
- sabes que si, y que ellas son el motivo por el que no salgo corriendo a los brazos de Bella
- lo siento hermano. – le pedí disculpas y él me miro confundido. – por haberte, en cierta forma obligado a alejarte de ella.
- Rose, ya paso – comenzó él a decir pero yo lo interrumpí
- no Edward, no restes importancia a los errores que cometí. En aquel momento yo no medí consecuencias, pensé que solo era un tema mío y que me iba a afectar a mí, pero no. Recién ahora me doy cuenta que afecto a todos, incluyéndote.
- Rose de en serio no es necesario esto, fue una decisión tuya que yo elegí seguir, tranquilamente podría haber hecho lo contrario pero no fue así.
- lamento haberte separado de Bella, aun sabiendo cuanto la amabas y que estabas enamorado de ella yo actué de una manera muy egoísta pensando solo en mi. Necesito que me perdones por eso Edward.
- como te dije Rose, no tengo nada que perdonarte. Eres mi hermana y te hubiera seguido hasta el mismo infierno – lo abrace fuertemente.
- ¿crees que Bella, Jasper lograran perdonarme alguna vez? – el asintió
- Rose, solo cuídate de Emmett. Sé que él te quiere, pero está dolido aun. No quiero que nada ni nadie te dañe hermana.
- ¿tú piensas que Emmett está tramando algo en mi contra? – inquirí viéndolo extrañada.
- Bella vino a advertirme algo sobre eso esta tarde, solo ten cuidado. – yo asentí tomando una gran bocanada de aire.
.
.
.
(Edward)
Después de hablar con Rose, me quedaba pendiente una charla con Renata; dentro de un mes ya iba a nacer mi hija, iba a ser una niña y la íbamos a llamar Renesmee.
- mi amor mañana podríamos ir a comprarle más ropita a la bebe, ¿Qué opinas? – me consulto ella mientras yo entraba al dormitorio.
- claro, al mediodía salgo de la clínica y vamos. – suspire y ella me observo. – Renata debemos hablar.
- Edward, sea lo que sea quiero que me vengas con la verdad. Están pasando cosas muy extrañas últimamente y tengo miedo.
- ¿miedo? ¿De qué? Mi amor todo está bien – trate tranquilizarla.
- de perderte, estas distante. – podía sentir que ella estaba agitada, me acerque para abrazarle y le di un beso en la frente. No podía decirle la verdad sobre Bella, no ahora. No se merecía esto, pero tampoco podía mentirle, vaya que dilema estaba viviendo.
- ¿sabes qué? Olvídalo, solo era algo sin importancia. – ella me miro a los ojos y negó con la cabeza.
- yo necesito que me digas, y tú necesitas decírmelo.
- es sobre Bella. – logre titubear.
- ¿la hermana de Emmett? – me pregunto y yo asentí. – dime Edward, sea lo que sea; quiero saberlo.
Después de respirar profundamente me dispuse a contarle toda la historia, sin omitir ningún detalle, desde el comienzo de la historia en Forks hasta cuando volví a verla y reflotaron mis sentimientos hacia Bella.
- ¿nunca dejaste de amarla cierto? – me pregunto ella entre lagrimas.
- perdóname mi amor, perdóname. Yo no quiero dañarte, eres lo más importante para mí, tu y nuestra hija – le suplique acariciando su vientre.
- Edward yo no puedo perdonarte nada, porque tú no puedes mandar sobre tus sentimientos. – era imposible que hasta en estos momentos sea tan comprensiva. - ¿vas a dejarme? – me cuestiono girándose para no verme a los ojos y yo la voltee.
- no Renata, jamás te dejaría. Yo te amo
- pero a ella mas – me replico y yo no pude negarle eso.
- tú eres la mujer de mi vida – sentencie dándole un beso apasionado.
.
.
.
(Jasper)
-¿Qué haces aquí? – Me pregunto mi gemela extrañada de encontrarme en su habitación -¿Cómo entraste?
- Margaret me abrió – le conteste viendo unas fotografías de ella y Tom cuando era más pequeño.
- ¿Qué quieres? – indago
- la verdad es que no se. No entiendo que hago aquí – voltee para verla. – ¿recuerdas cuando éramos chicos y nos sentábamos en esa orilla uno en frente del otro haciendo caras raras? – le pregunte recordando nuestra infancia y señalando el sector de su habitación donde jugábamos.
- era muy divertido – dijo ella riendo casi a carcajadas mirando el sector, la tome de la mano y fuimos a sentarnos allí, como si siguiéramos siendo unos chicos. Yo ponía caras estúpidas y Rose solo reía.
- ¿Por qué haces esto Jasper? – interrumpió ella nuestra diversión.
- sos una aguafiestas. – ella rio y negó. – te eche mucho de menos.
- yo a ti Jazz – me contesto Rosalie balanceándose hacia mí para abrazarme. – lo siento, por todo – interrumpió nuestro abrazo.
- yo te perdono si tú me perdonas. – reímos al unisonó.
- trato – decreto ella estrechándome la mano en gesto de socios.
Definitivamente necesitaba perdonar a mi hermana, y que ella me perdonara a mí.
