Disclaimer: Los personajes que aparecen a continuación no me pertenecen, si no a CLAMP, yo solo juego y los torturo un poco ^^


Tomoyo POV.

-¡Terminé!- dije por fin, admirando con ojos soñadores la silueta femenina que se encontraba en frente de mi.

Mi mejor amiga se veía al espejo estupefacta. Habían pasado los segundos, demasiado lentos para mi gusto y ella seguía sin decir ni pio. -¿Sakura, acaso… no te gusto?- pregunté con tono afligido, mientras llevaba una mano hacia mi mejilla y la dejaba ahí. El sentimiento de ser la decepción de mi querida amiga Sakura hizo que un nudo apareciera en mi garganta.

-¿qué?- preguntó, apenas en un hilo de voz. Aquello hizo que la mirara con tristeza, había fracasado. -¡no digas esas cosas Tomoyo-chan!, ¡me encanta!- dijo, realmente alegre, mientras me regalaba una de sus hermosas sonrisa.

El alivio me inundó de inmediato y solté un pequeño gritito de emoción. -¡que alegría!- digo con un tono demasiado entusiasta, pero porque simplemente no me pude contener.

-pero… es que no me reconocí en el espejo- confesó, con un adorable sonrojo en sus mejillas. Yo le sonreí con dulzura.

-Hay Sakurita, pero si no has cambiado nada- comenté mientras le tomaba de las manos, las cuales estaban enfundadas en unos guantes de color blanco, tan suaves como la seda, los cuales le llegaban más arriba de los codos. -¡tú siempre te ves divina!-

-Tomoyo, no digas esas cosas- susurró, ahora un poco más apenada y algo avergonzada. Rió con algo de nerviosismo, sin embargo luego me miró y me sonrió abiertamente. –Gracias, no sé que hubiera echo sin tu ayuda-

-para eso están las amigas, ¿no?- dije con un tono soñador. –En los problemas grandes y pequeños, siempre estaré a tú lado, ¿lo sabes, verdad?- Ladeé un poco la cabeza, examinándola mejor. Cada detalle, ella se veía magnífica. Aquel vestido que se había probado horas antes se ceñía a su cuerpo maravillosamente. Había maquillado un poco a mi amiga, delineando un poco sus ojos y colocándole un brillo en los labios, ella realmente no lo necesitaba, porque era bella sin esfuerzo. Su cabello, estaba atado en una coleta alta, con varios mechones rebeldes que no se habían dejado, toda su hermosa cabellera estaba peinada cuidadosamente con rulos colocados perfectamente, para que tuviera el aire de una dama inocente y dulce.

-Muchas gracias Tomoyo- me abrazó con mucha fuerza y yo le correspondí, sin pensármelo dos veces. –Pero tu tampoco te quedas atrás, ¡estás hermosa!- comentó, cuando se separó. Yo le sonreí con sinceridad.

-¿Tú crees?- Ella asintió al escucharme. Por mi parte yo llevaba un vestido color amatista como mis ojos, me llegaba hasta los talones, era de tirantes, dicho vestido era completamente liso y se ceñía sobre mi cintura. Apenas y me había maquillado, mi cabello caía sobre mis hombros, como si fuese una cascada. En las puntas estaba levemente rizado. No me había dedicado mucho a mí, si éramos sinceros, prefería ponerle todo mi empeño a mi mejor amiga.

-Creo que se nos hará tarde, ¿nos vamos?- preguntó mi querida amiga, mientras me sonreía.

Yo la miré y asentí levemente. –Claro, apuesto a que dejarás a varios chicos estupefactos.

-¡Tomoyo!- exclamó, sonrojada nuevamente hasta las orejas, yo reí suavemente y le miré con ternura.

-Especialmente al joven Li-

Sakura POV

Sus palabras me tomaron por sorpresa. Sentí un nudo en mi garganta y me forcé por sonreír. No podía dejar que Tomoyo se enterase del dolor que me habían causado esas simples palabras. Porque yo realmente no era nada de Li.

Absolutamente nada.

Y dolía.

-Sakurita- habló con un tono preocupado.

-Dime- contesté con un ánimo falso, tratando de seguir con esa máscara, la miré mientras ladeaba la cabeza.

Jamás le había ocultado a Tomoyo algo, pero esta vez, no quería que ella se preocupase por mi, quizás algún día no muy lejano le contara lo que estaba pasando, pero hoy no, no quería arruinar esa noche especial en la cual se llevaría a cabo un baile.

-¿Sucedió algo malo?- preguntó siendo completamente directa, yo negué con la cabeza.

-No, para nada, ¿por qué?-

-Es que desde hace unos días te notó… extraña, especialmente cuando se habla del joven Li- Abrí los ojos desmesuradamente. Ella esperaba una respuesta, pero, ¿por qué negarlo?, sabía que Tomoyo era observadora, incluso algunas veces llegué a pensar que podía leer las mentes, pero la verdad, es que ella me conocía demasiado bien. No ganaba nada ocultándoselo.

Y entonces mi mejor amiga se acercó y su pulgar me secó una lágrima que se había escapado, no me di cuenta, pero había dejado salir unas cuantas lágrimas traicioneras. Me había dejado en evidencia.

-Saku, no llores- susurró con notoria preocupación en su voz. Yo asentí una sola vez, mientras hacia las lágrimas a un lado. –Perdóname. Tu maquillaje se correrá- comentó, tratando de distraerme, sonreí levemente. Agradecida por aquel intento de dejar el tema a un lado.

-No, lo siento yo- dije por fin, cuando el nudo que tenía en la garganta me lo permitió. Me miré en el espejo completo, todo estaba en orden, a excepción de mis ojos vidriosos y mis mejillas sonrojadas. –La verdad es que no quería decirte, porque no quería… preocuparte- tomé una bocanada de aire antes de girarme y mirarle.

-Lo que en verdad me preocupa, es verte en ese estado y empiezo a pensar que no tienes la suficiente confianza en mi- habló ella en un tono delicado y suave.

Yo la miré y negué con la cabeza frenéticamente. –No, no es eso- Miré el piso, echo de madera. –Es que yo… tampoco tenía la suficiente fuerza cómo para decírselo a alguien más- confesé, alzando solo un poco el rostro, para mirarla a los ojos.

-Yo no te forzaré a decírmelo Saku, cuando estés lista ahí estaré para escucharte- me sonrió cálidamente y un alivio recorrió cada parte de mi sistema. La abracé y asentí.

-Ésta noche- dije más para mí, que para ella. No ahora, no era ni el momento, ni el lugar. Ella asintió y me tomó de la mano, arrastrándome fuera de la habitación. Porque sabía, que quizás allá, me haría olvidar aquel tema.

.

La música de fondo, la cual consistía en una bella pieza de piano, resonaba por todo el salón de baile, le daba un toque mágico, digno de ser de un cuento de hadas.

El salón era alumbrado por un hermoso y gigantesco candelabro, que al parecer había sido fundido en oro con ciertas joyas preciosas incrustadas en él, éste estaba colgado en el centro del lugar. Las paredes, de un color dorado, con espirales de un dorado más fuerte, con ciertos retratos y cuadros de paisajes colgados, le daban un aire elegante. Por el lugar se escuchaban los murmullos de la gente, además del tintineó de las copas al chocar, y en medio de la pista, se encontraban las personas que habían decidido tomar valor e invitar a sus parejas a bailar.

Realmente parecía sacado de un cuento.

-¿Realmente hermoso, no lo crees Sakurita?- preguntó mi amiga amatista, yo asentí, todavía mirando el decorado de aquel despampanante lugar. -¿Quieres algo de beber?-

Yo la miré y asentí levemente. -¿No será una molestia, verdad?-

-¡Para nada!- contestó ella, con su voz jovial. –Ya regreso- agregó, para después desaparecer entre el mar de gente que había en el lugar.

Y caí en la cuenta, que ahora me encontraba sola entre un millar de gente, totalmente desconocida para mí.

Junté mis manos y miré alrededor. Poco a poco el ambiente del lugar me fue envolviendo y aquella sensación de tranquilidad entró sigilosamente en mi sistema. Sin embargo esa agradable sensación se esfumó cuando un desconocido tomó mi cintura y sin previo aviso me arrastró hasta la pista de baile.

-Encantadora- susurró aquel joven, quien guiaba hasta ese momento mis movimientos. Haciendo que bailáramos con gracia. Alcé el rostro cuando tuve la oportunidad y me encontré con el chico que me había salvado de la tormenta.

-Kaname- susurré su nombre, casi con sorpresa. No me había esperado que aquel joven me arrastrara a la pista del baile y me mirara... de esa forma, misteriosa y con algo más que no supe descifrar.

-Ese es mi nombre- dijo con cierta burla en su tono de voz. Yo ladeé la cabeza y sonreí tenuemente -Tenía que tener una recompensa por haberte salvado, ¿no lo crees?, y que mejor que el primer baile de ésta hermosa dama- después de eso me guiñó el ojo y yo me sonrojé levemente. La verdad es que no me había esperado esas palabras, era alguien bastante directo y... atrevido.

Alguien carrapeó a mis espaldas, miré sobre mi hombro y ahí se encontraba Tomoyo, junto con Meiling y Kei, ambos se veían espléndidos. Parecían sacados de revistas con aquel vestido carmesí y el traje negro como la noche, que llevaba puesto el joven Saiga.

-Si me permite, me encantaría bailar con la señorita, joven Kaname- habló con un tono frío y serio el joven de ojos dorados. Escuché una risita divertida a mi lado, por lo que supuse, pertenecía al chico con el cual había bailado. Me soltó y mi mano derecha fue sostenida por una de las del joven chino.

-Te ves muy bien, Kinomoto- Habló la chica Li, con una gran sonrisa adornando su rostro, sin embargo antes de que lograra decirle algo, ella volvió a hablar. -¡Bien!, solo quería saludar, seguiré buscando a mi primo, ¿dónde rayos se ha metido?- susurró ésto último antes de desaparecer. Cuando me giré hacia donde deberían haber estado Tomoyo y el joven Kaname, grande fue mi sorpresa al no verlos ahí.

-Tranquila, ellos se han marchado a bailar- respondió mi pequeña duda interna, el joven de ojos de color oro fundido. Yo le miré y le sonreí, antes de empezar a bailar con él, a un paso lento, siguiendo el ritmo de la canción.

-Concuerdo con Mei...- habló después de un rato Saiga Kei, quien me miraba a los ojos profundamente. Por una vez en mi vida, sentía que me perdería en ellos, una extraña sensación.

-¿D-De qué?- pregunté, algo distraída. Él sonrió perceptiblemente, mostrando sus perfectos y blancos dientes.

-De que te ves realmente linda- susurró en mi oído, me quedé quieta por unos instantes, antes de regresar a la tierra y seguir con lo que estaba haciendo. -Aunque siento que la palabra linda, se queda corta- susurró, separándose levemente.

Su mirada me perforaba, pero no de una manera incómoda, al contrario. A pesar de que aparentemente su semblante se encontraba serio, desde aquella altura, podía notar en sus ojos un brillo muy peculiar y esa sonrisa que estaba escondida, pero rogaba por iluminar el rostro del chico.

-S-Sakura yo...- Los centímetros que nos separaban habían sido cortados poco a poco por Kei, sin darme cuenta. Me empecé a poner nerviosa por la escasa distancia y el tono de voz que había usado, había sido dulce, incluso había titubeado.

-¿Si?- pregunté, con un tono de voz lo suficientemente fuerte como para ser escuchado con todo el ruido que nos rodeaba. Le miré expectante y curiosa, por saber que iba a decir.

-La verd-dad es que yo...- miró al piso por unos segundos y después de eso alzó la mirada, viéndome con una decisión que me sacó un poco de aire. Apenas abrió sus labios para articular palabra cuando de pronto una sonriente y guapa Akizuki se colgó del cuello del pobre chico.

-¡Kei!, ¡te ves irresistiblemente guapo!- soltó Nakuru sin ninguna vergüenza, con una gran sonrisa adornando su rostro. -¡AW, Sakurita!, ¡tu también te ves espléndida-

-Muchas gracias- dije con ánimo, regalándole una sincera sonrisa. Miré a Kei, el cual estaba a una distancia considerable, pues al ser abrazado de esa manera por la guardiana le había obligado a separarse. Tenía una cara de pocos amigos, lo que me hizo sonreír un poco, pues se veía adorable.

-Por cierto, ¿me prestarías a éste bombón?, quisiera tener una pieza de baile con él- pidió la querida guardiana de Eriol con una sonrisa deslumbrante en su rostro. Yo reí ante el apodo que le había puesto Nakuru y asentí una sola vez antes de alejarme para darles su espacio.

Escuché unos cuantos murmullos y risas provenientes de Akizuki antes de salir ilesa del campo de batalla, bueno, de la pista de baile. Ya que por poco, había sido arrollada por los bailarines que se movían con gracia.

Y después de echarle una hojeada a mi alrededor, empecé a andar, buscando alguna señal de vida de mis amigos. Nada, parecía que la tierra se los había tragado.

A lo lejos, pude divisar a un chico de cabellos castaños alborotados, que reconocí aunque estuviese muy alejado de mi. Mi corazón dio un salto y mis manos se volvieron puños. Li estaba apoyado en una de las paredes de aquel salón, con la mirada puesta en sus pies. Llevaba un traje negro, con una camisa verde, con los primeros dos botones desabrochados. Se veía... guapo.

Tomé una bocanada de aire antes de dirigirme hacia él. Quería hablar con él, no sobre el tema... el cual dolía tanto, si no, de cosas triviales. Si no era entonces... su persona más importante, al menos, me conformaría que fuera una de sus mejores amigas. Eso... sería suficiente para mí, pero tendría que dar el primero paso si quería que eso sucediera.

-Li- le llamé con una sonrisa adornando mi rostro. Él al escucharme alzó su rostro y me miró con el ceño fruncido. Me encogí interiormente, quizás fuese más difícil de lo que pensaba, pero no me rendiría, definitivamente lo lograría.

-Kinomoto- respondió secamente él, escrutándome con la mirada. Me sentí nerviosa, debía admitirlo, si no, me vería como una completa mentirosa. -¿qué quieres?- preguntó tan fríamente, que sentí que me apuñalaba al corazón.

-¿Te gustaría bailar conmigo?- pregunté, mientras estiraba mi brazo con mi mano extendida, hacia donde se encontraba el joven chino. Él me miro por unos instantes, que a mi me parecieron eternos hasta que terminó diciendo un escueto "si".

Sonreí interiormente, al menos, había aceptado. Nos encaminamos a la pista de baile y empezamos a bailar una canción lenta. Su mano dudo un momento, terminando por fin colocándola en mi cintura y la otra sosteniendo suavemente mi mano. Yo le sonreí y acepté su mano, con la otra apoyada en su hombro.

Nos movimos gracílmente por la pista, ninguno de los dos hablaba, simplemente nos mirábamos a los ojos. Y desde que había iniciado ese viaje, sentí por fin aquella vieja sensación... esa calidez recorriendo mi cuerpo, tocando cada esquina. Suplantando el frío y el dolor, por ese reconfortante sentimiento.

No quería que terminara, quería congelar aquel momento para siempre, ¿sería posible?. Sé muy bien que suena egoísta, pero... realmente lo deseo, deseo estar al lado de Li, de mi querido Syaoran, pase lo que pase. Porque aunque él no me quiera de la misma forma que yo, ahora, teniéndolo cerca de mí, estaba segura, que sería feliz si él lo era.

-Kinomoto- la voz de Li, en estado de alerta me sacó de mis pensamientos, regresándome a la realidad.

Las cuatro puertas, las cuales se encontraban cada una, en las cuatro paredes del lugar se cerraron de la nada. Las velas que estaba en aquel candelabro dejaron de regalarnos luz y todo quedo en penumbras.

La música cesó y los murmullos aumentaron.

Miré a mi al rededor, tratando de acostumbrarme a la oscuridad poco a poco. Sentía una extraña presencia en el lugar, pero no podía ubicarla por más que me esforzara.

-Syaoran- hablé, cuando noté que había dejado de sentir su cálido cuerpo junto al mío. No hubo respuesta, me forcé a mi misma a buscarle. Hasta que por fin, a unos metros de distancia lo encontré, estaba alejándose. Me pregunto, si él la habría encontrado. Hablaba de la causa, desconocida para mi, que ocasionaba todo aquel alboroto.

Le seguí, sin embargo se quedó parado en una esquina del salón, donde casi no se encontraba la gente que había asistido al baile. Le miré y tomé su hombro para girarle, pero era mucho más fuerte que yo. Lo rodeé y grande fue mi sorpresa al encontrar sus ojos apagados, sin aquel brillo característico.

-¿Syaoran?- pregunté confundida, mirando sus ojos, que por unos segundos me causaron escalofríos.

-Utau-

Kero POV.

-¡Spi, regresa aquí!- contesté con un tono furioso mientras perseguía a mi rival alado. Él reía mientras seguía llevando golosinas a su boca, totalmente despreocupado por el hecho de que le estuviera siguiendo con ganas de asesinarle ahí mismo.

-¡Spi!- aceleré un poco, tratando de darle alcance, pero era realmente rápido. Si esto seguía así, seguramente recibiría una reprimenda por parte de mi ama y sus amigos. Estábamos causando un alboroto y las miradas curiosas que nos dirigían me ponían sumamente nervioso.

-Spi- gruñí molesto, mientras volaba detrás de aquel peluche de felpa azulado. Escuché un "no quiero" en un tonito infantil antes de verlo girar en una esquina. ¡Agh!, era peor que un niño pequeño, ¡yo no era ningún niñero!. ¡Bendita sea la hora cuando puse MIS dulces al alcance de SUS manos!.

Sin embargo, en ese momento algo se iluminó en mi grandiosa e inigualable cabeza. Una idea sensacional que no fallaría.

Miré a mi alrededor hasta encontrar lo que estaba buscando, tome unas cuantas golosinas antes de seguir con mi misión de capturarlo. Lo divisé no muy lejos de ahí, sentado en una montaña de chocolates, mientras se llevaba un puñado a la boca.

Sonreí con malicia y entonces preparé mi trampa. Coloqué unas golosinas en el suelo, sus favoritas y yo me escondí detrás de un jarrón. Mi plan sería, que al momento de llegar aquella bola de pelos azulada, el jarrón caería sobre él y no tendría escapatoria, como una trampa de ratones.

-Definitivamente soy un genio, el mejor- Observé, ahí detrás, escondido. Como aquel glotón terminaba los chocolates y miraba a sus alrededores. Fue entonces que mi trampa empezaba a dar sus frutos, él al instante fue llamado por sus dulces y no tardó en colocarse en el suelo para empezar a comerlos tan rápido como Flash.

Empujé con mis manos aquel jarrón hasta que terminó cayendo. Atrapando al final a mi rival eterno. Me senté sobre la base con una sonrisa triunfal en el rostro. Por suerte, la alfombra amortiguó la caída y eso evito que el jarrón se rompiera en pedazos.

-Spi, Spi, Spi, ¿cuándo aprenderás a que no debes competir contra el gran Kerberos?-

Alcé un poco la cabeza, mostrando suficiencia. Ahora si podía encargarme de las golosinas sin necesidad de ser niñera toda la noche. Porque eso último ya estaba resuelto.

-Wouw- escuché a mis espaldas una voz femenina, una que carecía de entusiasmo, pero podía escuchar la admiración. Giré un poco el cuello, para poder mirar a quien sea que hubiera dicho aquella monótona palabra.

-tu si que eres fuerte... e inteligente- Cuando puse mis ojos en ella, sentí que el mundo dejo de girar. Una gatita alada, de un color chocolate y ojos azul como el mar me miraban con una pizca de picardía. -¿Cuál es tu nombre?-

Abrí y cerré la boca varias veces, hasta que, algo se encendió en mi interior y me puse de pie. Saque el pecho y puse ambas manos a mis costados, con una pose de suficiencia.

-Yo soy el Gran Kerberos, la bestia del sello y guardián de las cartas Sakura- me presenté con voz fuerte y decidida. La gatita caminó hacia mi, en sus cuatro patas. Me rodeó y al final su fina y hermosa colita me pegó sutilmente en la cabeza.

-Que guapo- susurró audiblemente, mientras se sentaba y me miraba de forma penetrante. -Yo no tengo la suerte de ser como tu, Gran Kerberos, yo soy simplemente Kira, la gatita de chocolate-

La miré sin poder despegar mi mirada de ella. Era muy hermosa, sin duda alguna, jamás había visto algo así y eso me tenía impactado. -Pues Kira yo...-

Ella sonrió de una manera traviesa al escuchar que la nombraba. Yo tragué en seco, incapaz de continuar hablando, me sentía muy extraño con su presencia en el mismo lugar, en el cual me encontraba.

-He escuchado que ese terrible monstruo a causado estragos, tratando de comer todas las golosinas que se ha encontrado en su camino, me deja pensar que tu no has comido ni una- su tono de voz se dulcificó y yo me quedé embobado. Me limité a asentir, dándole la razón, por lo que, continuó. -¿Qué te parece si yo te invito de las mías?, acompáñame- sonrió una vez más, antes de emprender el vuelo y alejarse.

Yo no tuve la oportunidad de responder, no tampoco podía hacerlo, así que me limité a seguirla.

Llegamos a la parte trasera de la casa, en el jardín. Ahí se encontraba una pequeña mesita con muchas golosinas y con Kira en medio, mirándome con una sonrisita. No lo pensé mucho antes de volar hasta allá.

Todo sucedió muy rápido, pronto me encontraba, encerrado en una jaula como si yo fuera un vil pájaro. Kira me miraba divertida y con una sonrisa arrogante en su rostro.

-Definitivamente soy una genio, la mejor- sonrió más abiertamente cuando abrí los ojos desmesuradamente. Había estado confundido y desorientado, no había entendido nada, hasta que dijo esas palabras que me cayeron como un balde de agua fría. ¡Me había tendido una trampa!.

-Hasta luego, gran Kerberos- sonrió mucho más ampliamente, antes de desaparecer en el aire, como si se tratase de un fantasma. Me quedé helado, había sido derrotado por una chica, ¡yo!, ¡que humillación!.

Tomoyo POV

Las estruendosas carcajadas de Li Meiling solo hacían que mi sonrojo creciera a niveles insospechados. No paraba de darme codazos en las costillas mientras que me decía cosas demasiado vergonzosas para mi gusto.

Y no era para más, porque ella había visto y oído la insinuaciones del joven Kaname hacia mi persona mientras buscábamos al joven Li. Lo que le causaba más gracia a la china, eran mis reacciones que hacían divertir tanto a Kurai como a Meiling, y a mi, eso me hacía rabiar. Porque los dos se lo estaban tomando a broma, pero lo que no sabía Meiling era lo que había ocurrido hace pocos días. Yo no le veía realmente nada de gracioso, el chico me había visto prácticamente semidesnuda y se había tomado la osadía de acercarse hasta...

¡Para, Tomoyo, para!, no sigas con éste absurdo tema.

Suspiré interiormente antes de mirar a la chica Li, que me miraba con una sonrisita dibujada en sus labios, pintados de un lindo color carmín.

Había sido una buena idea llevarla hasta la habitación que compartía con Sakurita, porque si alguien llegaba a escucharla y por lo tanto se enteraba, ¡me moriría de vergüenza!.

-Oye Tomoyo, ¿le preguntaste a Kinomoto que tenía?- preguntó la chica de ojos rubí, cambiando radicalmente el tema de conversación. Me limité a asentir.

-¿Esta... relacionado con Syaoran, cierto?-

Asentí nuevamente. -Realmente no sé mucho, me dijo que me lo diría hoy por la noche, cuando acabara la fiesta- suspiré, mientras llevaba mis manos a mi pecho. -Pero tengo la sensación de que...- me callé abruptamente, quizás había hablado de más.

-¿de qué?- insistió la chica, perforándome con la mirada.

Tomé una bocanada de aire, ya había abierto la boca después de todo. -De que, sea lo que sea, todo va a salir bien, porque ante todas las adversidades Sakurita siempre tiene una solución a sus problemas- solté, mientras llevaba mis manos a mis mejillas. -Por eso la admiro tanto- mis ojos se iluminaron, recordando todas las aventuras y experiencias vividas gracias a ella. -¡es mi heroína!-

La chica Li rió un poco ante mi entusiasmo y antes de que ella lograra decir si quiera mu, miré hacia el buró, donde se encontraban las cosas de mi amiga. -¿Qué es eso?- pregunté, un extraño resplandor nacía de la mochila de mi amiga, era de un color carmesí.

Ella no me respondió, simplemente se levantó de la cama, en la cual nos encontrábamos las dos y tomó la mochila. Tardó unos segundos antes de que sacara un frasquito, donde se encontraban dos esferas, casi parecidas a las joyas, pero eran distintas. Una de ellas, era de un color rojo, esa era la que emanaba luz.

¿Signficaría algo?

-Busquemos a Kinomoto, tenemos que decirle- propuso Meiling, dejando el frasco donde lo encontró. Me levanté y asentí con decisión.

-¿Sabes lo que es?- pregunté curiosa, ella negó con la cabeza un par de veces.

-No, pero lo averiguaré- tomó mi mano y salimos de la habitación.

Cuando bajamos por las escaleras, hacia el vestíbulo y nos encaminamos al salón del baile, las luces fallaron y todo quedó en penumbras.

-Algo no anda bien- Habló mi amiga y entonces vi una sombra moverse a un costado nuestro. Salía de la gran mansión a toda velocidad.

-Meiling- la llamé antes de echarme a correr con ella pisándome los talones. Seguimos a la sombra, pero no tarde en ser yo la que le pisaba los talones a mi amiga de ojos rubí. Ella definitivamente era mucho mejor que yo en esas cosas.

Le perseguimos por los extensos y oscuros jardines de la mansión, hasta que se detuvo a escasa distancia, de donde serían los ventanales del salón del baile.

-¡Alto ahí!- escuché decir a Meiling que fue por la misteriosa sombra. Lo que sucedió después me dejó atónita pues no me lo esperaba, unos murmullos y unos cuantos lo siento se escucharon después de unos segundos.

-¡No sabía que eras tu, lo siento mucho Hiragizawa, ¿te hice daño?-

-No, para nada. No te preocupes- susurró gentilmente. Yo me acerqué a ellos y le tendí una mano a mi amiga, quien la aceptó gustosa. El joven de ojos azules ya estaba parado, por lo tanto no fue necesaria mi ayuda.

-¿Y qué hacías aquí?- pregunté curiosa.

-La verdad es que... -me miró por unos instantes, con una sonrisa misteriosa y su voz dulce, sin embargo luego miró los ventanales, por los cuales se podía apreciar que no existía luz ahí adentro. -Sentí una presencia muy extraña- cuando habló nuevamente, su voz se había agravado.

Eso quería decir que ésto era serio.

-¿Y Sakura...

No logré terminar de formular mi pregunta cuando se escuchó un ruido que retumbó en mis oídos. El ventanal más cercano a nosotros se había roto en mil pedazos y desde ahí podía ver como una figura femenina caía en picada, lista para besar el suelo.

La poca luz de la luna, que bañaba el jardín y los seres presentes ahí, lograron alertarme que esa figura que caía, era nada más y nada menos que...

-¡Sakura!-

Sakura POV

De los labios de Syaoran se deslizó el nombre de aquella niña. Aún lejos de ella la recordaba, eso era... doloroso, pero también me confirmaba que la quería demasiado.

-Syaoran, tenemos que ir a buscar al reto- susurré, tomándole de la manga, tratando de llevarlo y sacarle de ahí, de alguna forma.

Sin embargo él se soltó con un movimiento brusco, me giré para verle mejor. Él me miraba con esos ojos helados y carentes de sentimientos. -No, la verdad es que tú me quieres alejar de mi querida Utau, ¿no es así?, tu me quieres solo para ti, ¡eres un ser egoísta!, ¡comprende que ya no te quiero!- de un movimiento rápido, tiró un decorado de cristal que al estrellarse en el suelo se hizo añicos, esparciéndose por el piso y causando un gran ruido, lo que alertó al resto de la gente que de por si ya estaba nerviosa.

-Syaoran...- Traté de fingir ser fuerte, al menos, quería aparentarlo, pero sus palabras se habían clavado muy en el fondo; incluso podía escucharlas haciendo eco en mi cabeza. -No sabes lo que dices, yo no quiero...

-¿tu no quieres qué, Kinomoto?- preguntó en un tono seco. -¿por qué no haces las cosas más fáciles para los dos y dejas de luchar?, ya no importa nada más Kinomoto, simplemente se feliz pero no... a mi lado-

¿Por qué me pedía semejante cosa?, yo a su lado era feliz, por el simple hecho que le quería demasiado, no importaba cuan malo fuera conmigo, yo le quería ver feliz, pero... ¿él lo sería?, ¿sería feliz?, ¿por qué seguía aquí realmente?.

-Syaoran...-

-Li- corrigió, yo le miré ahora sin aquella máscara. Me sentía tan... destrozada. Sin embargo me quedaba hacer una última pregunta, yo sería por siempre feliz a su lado, claro si él me lo permitía y él no estaba en desacuerdo con eso... pero si no era así...

-Li- hablé en un hilo de voz. -¿Deseas... bueno quieres... que me aparte de ti?, se honesto yo comprenderé, porque, digas lo que digas, yo te quiero mucho Li y ¿sabes?, si eres feliz sin mí, yo... -me callé unos segundos, mientras dejaba una lágrima escapar. Las últimas palabras no querían salir, se rehusaban, porque si las decía, no habría marcha atrás y solo sería la decisión de Syaoran.

Pero... ¿ya había empezado no?. Un nudo se formo en mi garganta. Mi flequillo cubrió mis ojos. Agaché mi cabeza y cerré mis ojos con fuerza, incapaz de mirarle a los ojos. Porque temía su respuesta, temía que el quisiese nunca mas verme.

-Yo...-

¡Yo no quería!, pero... yo daría todo por mi querido Syaoran. porque... ¡yo le amo!.

Un resplandor carmesí emanó de mi pecho entonces, al igual que una cálida sensación que reconforto mi maltrecho corazón. Como si me alentaran, me apoyaran. La luz iluminó parte del lugar, dejando a los espectadores enmudecidos.

-Yo te dejaré ir- solté en un suave susurro. Aún sin mirarle a la cara, pues no era necesario, podía ver su reflejo por el cristal de aquel adorno roto por culpa del chico que tenía en frente, también gracias a la luz que emanaba de mi cuerpo.

-Kino... -Apenas había pronunciado parte de mi apellido cuando noté algo fuera de lo normal, algo que me dejó confundida y helada.

Los ojos de Li, sus hermosos orbes ambarinos, eran rodeados por un color singular, un azul que había visto con anterioridad. Había sido el mismo que había visto cuando Hoshina Utau usó su magia en Eriol. ¿Acaso Li estaba...?

Alcé la mirada sorprendida, sin embargo ahí no podía ver nada fuera de lo normal, solo se podían ver los ojos inexpresivos de Li. Lo escruté con la mirada, ya no escuchaba lo que decía, ahora algo había capturado mi atención, al igual que esa pequeña esperanza que fue creciendo en mi interior.

Sin embargo, estaba tan concentrada, tan ilusionada con aquella novedad que nunca me di cuenta cuando algo, o quizás alguien me golpeó. Fue todo demasiado rápido.

Me estrellé con el ventanal tan bruscamente que terminó por romperse, sentí punzadas por diversas partes de mi cuerpo y después de eso escuché un grito de horror, el cual decía mi nombre.


Notas de Autora: ¡Hola queridos lectores!, espero que hayan disfrutado de éste capítulo tanto como yo al escribirlo.

Dudas, sugerencias, tomatazos, son bienvenidos.

n_n Bueno contestando review:

Princess Arrancar4Sakura: Tranquila, con lo que has escrito es ¡más que suficiente! *-* espero que pronto te desocupes y sea lo que sea que andes haciendo, te deseo éxito. Te agradezco de corazón tus hermosas palabras y sobretodo por el tiempo que te has tomado para leer y escribir.

Maru-chan1296: puuues si, ¡fue una idea que vino de improviso! y que bueno que hasta ahora les haya agradado, prometo que en el próximo capítulo empezará la aventura, espero que te haya gustado el capítulo, además agradezco el tiempo que te tomaste para leer y escribir!

taikara100: Hola, pues muchisimas gracias n_n y he de añadir que me encanto que te tomarás unos minutos para leer y dejarme review, !estoy muy contenta!, y pues sobre tu duda, en parte has atinado, porque si serán ellos... y si, también abran lindos momentos entre éstos dos. ¡Además de muchas sorpresas!, Por cierto, espero que te haya gustado el capítulo de hoy.

sakurita: muchas gracias n_n espero que te siga gustando y que el capi haya sido de tu agrado, gracias por tu tiempo.

Karla McClain: Jajajajaja xD el odio hace muchas cosas xD Me alegra saber que te siga gustando y bueno, como habrás visto... el sufrimiento ya no será igual n_n pronto realmente las cosas cambiarán (?). Y con respecto a tu pregunta, no. No lo hará, al menos por el momento. Espero que eso te haya aliviado un poco jajajaj xD, igual cuídate y espero que haya sido de tu gusto el capítulo de hoy.

rubi-chan00: Jajaja si, son esos momentos los que has dicho que me han encantado del capítulo anterior. Y pues si, es bastante enojón y gruñón, es como una cebolla con sus miles de capas que lo resguardan.. para que nadie lo hiera :3 Pero en fin, te dejo de aburrir xD ¡espero que haya sido de tu agrado el capítulo!

Agradezco a los seguidores y a quienes leen el fic(:

sin más que decir, se despide.

B.C.M