Disclaimer: Saint Seiya y The Lost Canvas no me pertenecen, son propiedad de Kurumada-sensei, Shiori Teshirogi, yo solo me divierto con sus personajes y no lucro con esto. Este fic está basado en la película Mamma Mia!

Mamma Mia! es propiedad de Benny Andersson y Björn Ulvaeus junto a las canciones.


Capítulo 19

¡¿Qué demonios hacen aquí?! Parte 2

¡Mamma Mia!

Playa, minutos antes.

— ¿Por qué demonios debo estar haciendo esto? —dijo Aioria recogiendo una lata de cerveza de la arena—gente cochina.

—No te quejes tanto—Milo estaba buscando más basura detrás de los arbustos.

Según la lista que les había dado Caroline, los chicos tenían que dividirse varias tareas para terminar rápido algunos arreglos importantes para la boda el viernes en la tarde.

—No me quejo, solo digo lo que me molesta en voz alta—Aioria sintió como un proyectil golpeaba su cabeza con fuerza— ¡¿Qué coños te pasa?!

—Si te sigues quejando así la linda de Marin jamás te prestara atención—Milo había dado en el blanco. Aioria se sonrojo y miró hacia otro lado para que Milo no viera su sonrojo.

—Estás loco—Milo soltó un risita por entre los dientes—no te rías, ella es solo una chica igual a todas por las que han pasado por mi cama, ella va a ser otra más.

—No me hagas reír, si así hubiera sido créeme que el primer día que la vimos ya te la hubieras pasado por la cama—Milo caminó hasta su amigo, llevaba una bolsa llena de basura—ella es diferente, no sé que tenga pero te está volviendo loco lentamente.

—Creo que es el hecho de que ayer le toque el trasero—ambos chicos soltaron la carcajada—lo tenía en su lugar amigo.

—Pero… nosotros despues de la boda nos iremos nuevamente en busca de nuestras aventuras por Europa, ¿no te importa? —Milo no era de los que se preocupara por los asuntos de Aioria, ni menos por sus conquistas pero algo le decía que esa chica podia cambiar a su amigo.

—No, para nada—Aioria dio media vuelta y siguió buscando más basura.

—Eso lo veremos—Milo coloco su mejor cara de maldad.

— ¿Y tu cuando dejaras de pelear con la sexy peliverde? Ya ha pasado unos días y todavía no veo que te la hayas pasado tampoco por la cama.

—No sé de que hablas—dijo Milo con indiferencia mientras buscaba mas basura junto a Aioria.

—Que si tu no eres tonto entonces yo tampoco—Milo levantó el rostro y miró a su amigo directo a los ojos—esa chica te gusta. Su energía salvaje te atrae.

—… —Milo tomó la bolsa y con todas sus fuerzas golpeó a Aioria en la cabeza con ella y luego lo piso.

— ¡MALDICIÓN!

—Eso es por andar diciendo tonterías que no son—Milo dio media vuelta y siguió su búsqueda de basura lejos de Aioria.

Casa de Eleanor.

— ¡¿QUÉ MALDICIÓN ACABAS DE DECIR?! —los gritos de Aspros se pudieron haber escuchado en toda la posada.

Eleanor y los otros se taparon los oídos al escuchar el tremendo grito dado por Aspros. Regulus y Teneo se habían quedado en la casa con Sasha cuando llegaron con las bolsas de las compras de Jenny.

Shiro, Vanessa y Anme estaban en parte confundidas y perturbadas por la historia. Regulus y Teneo quedaron con la boca abierta al escucharlo todo y Aspros había reaccionado de la manera en que un mejor amigo reaccionaria al escuchar la estupidez que hizo su mejor amigo.

—No grites, mamá puede estar cerca—dijo Eleanor acercándose a Aspros para calmarlo—por favor, por favor Aspros, cálmate y respira.

— ¿Cómo esperes que me calme y que respire? Ese hombre al que le hable podría ser tu padre junto a otros dos que están también escondidos en tu viejo granero, ¿no te suena a una fantasía imposible?

—Ya no tanto, ¿y ustedes como están? —preguntó Eleanor a las tres chicas que se estaban viendo las caras.

—En realidad queremos saber por qué nos dijiste esto—dijo Shiro al ver que sus amiga son reaccionaban.

—Porque están involu…

— ¡No empiece NINGUNO con lo de los involucrados, por favor! —dijo Aspros señalando a todos lo que ya sabían, eso incluía a Shura y Angelo— ¿Qué demonios piensas hacer? somos muchos pero no sé si hay una manera de que controlemos todo sin que Caroline se dé cuenta.

—Ok, porque ya han oído y visto mucho…

—… —las tres chicas quedaron mudas. Era mejor no decir nada.

—Esto ya no es una boda—dijo Angelo rascándose la nuca—esto ya es misión imposible.

—De todas maneras debe darse cuenta—dijo Sasha—no se pueden ocultar para siempre.

—Sasha tiene razón—dijo Angelo acercándose al grupo—ellos en algún momento querrán salir de ahí, sin contar que el susto que se llevaron ayer no fue normal.

—Es verdad, necesitan salir—dijo Shura—no siempre podremos hacer algo para esconderlos.

—Pero no deben verse hasta la boda—Eleanor volvió a insistir pero sus amigos no estaban muy seguros de ello—o al menos un día antes de la boda.

—No es buena idea—dijo Marin—ya te mandaron una nota que querían aclarar cosas contigo, Ellie, ¿Qué mas podríamos hacer?

—No lo sé en verdad.

—Querida cuñada, los chicos tienen razón—dijo Regulus acercándose a donde estaba el grupo junto a Teneo—podemos hacer cosas, pero no siempre podremos. Por ejemplo, tu madre nos dio una lista para terminara hoy para dejarnos salir en la noche.

— ¿Una lista? —Regulus y Teneo asintieron— ¿de qué?... ¿Dónde demonios estuvieron este tiempo?

—De cosas para la boda, debemos terminarlas hoy—dijo Regulus—y estábamos viendo el refri—la mirada de Eleanor estaba clavada en ambos chicos—teníamos hambre.

—Dios dame paciencia—dijo Shura sobándose el puente de la nariz.

—Nosotros nos salvamos gracias a que somos caballeros—dijo Teneo—los demás tienen que terminar los deberes.

—Y… ¿Qué deberes eran esos? —preguntó Shaina. Las tres chicas solo miraban la situación muy detenidamente. No estaban involucradas en el grupo de amigos pero al parecer acaban de meterse en la crónica de un lío anunciado.

—De ir a ver las flores en Pilion, de recoger una basura en la playa, de ir a comprar unas cosas en Skópelos—dijo Regulus tratando de recordar todos los deberes que tenían—y entre todo eso en Pilion tenían que hacer otras cosas.

— ¿Qué cosas? —dijo Eleanor.

—Otras cosas que no me acuerdo, no te preocupes por eso—dijo Regulus.

— ¿Y ya se fueron? —preguntó Angelo con rapidez al pobre chico.

—No sé, me dijeron que se iban al medio día—dijo Regulus revisando el reloj que tenia Teneo en la muñeca—sí, en 20 minutos.

—Bueno, gente bonita, yo tengo que ir a participar en esas actividades—Angelo se acercó y le dio una beso en la mejilla a sus amigas las cuales se quedaron pasmadas ante la rapidez del italiano—adiós amigo, niños. Nos veremos luego nenas—les guiño un ojo a las tres nuevas.

— ¿Y a este que le pasa? —dijo Sasha luego de que se cerrara la puerta.

—Tu sabes cómo es él, Regulus acaba de decir que van a ir a ver lo de las flores de la boda—dijo Marin— ¿no te suena a algo?

—… ¡Ah, sí! Ya me acorde, ellos también están invitados a la boda y Angelo lleva sin verlo desde hace mucho tiempo—Eleanor se sentó en la silla y miró a los restantes— ¿qué hago? Fui una tonta al enviar esas invitaciones, no debí ni leer el diario de mamá. Debí quedarme con el pensamiento de que era huérfana de padre y ya.

—No es momento para arrepentimientos, enana—dijo Aspros acerándose a su amiga—saldremos de esta todos juntos como siempre lo hemos hecho.

—Hemos estado en peores situaciones todos juntos—Sasha se acercó y se sentó al lado de su amiga.

—Nosotras… —todos voltearon a ver a Anmeria—yo pienso que, viendo todo el panorama, deberíamos volver y hacer como que nada pasó.

—Buena idea—dijo Eleanor—pongamos música y olvidémonos de todo.

—Sí—dijeron varios.

Algunos de ellos querían digerir la noticia, otros querían solo huir de ahí y el resto solo quería unas vacaciones tranquilas pero al parecer nada era como se lo esperaban.

Llegaron todos juntos a la terraza grande solo para encontrarse con que Caroline no estaba por ningún lado. En el piso estaban las cosas que Eleanor le había traído hace unos minutos. Esto no daba buena señal.

—De seguro fue a buscar a tus tías por ahí—dijo Aspros sirviéndose un vaso de juego de naranja recién hecho que sacaron de la casa—tienes que relajarte un poco.

—Sí ya sé—dijo Eleanor soltando un suspiro largo y pesado—creo que el andar corriendo de aquí para allá estos días y todo lo que hemos bebido me tiene con la cabeza partida en dos.

—Escuchen esto—dijo Marin subiéndole al radio.

I was cheated by you and I think you know when. So I made up my mind, it must come to an end.

—De las buenas—dijo Aspros sentándose en una de las sillas debajo de donde seria la recepción de la boda—hace mucho que no escuchaba esa canción.

—Aún no puedo estar tranquila—dijo Eleanor. Se levantó y se puso en el lugar perfecto, podía ver el viejo granero desde ahí—siento algo raro.

—Si sigues así entonces no vamos a poder hacer nada—dijo Marin mientras servía algo en un pequeño vaso—toma un poco de esto.

— ¿Agua?

—No, vodka.

—No gracias—Eleanor empujó el pequeño vaso de shot. Solo a ella se le ocurriría que ahí había agua— ¿ustedes no se siente así?

Look at me now, will I ever learn? I don't know how but I suddenly lose control. There's a fire within my soul.

—Lo único que siento es un dolor de espalda—dijo Anmeria—dormí mal ayer.

—Yo también dormiría mal si me hubieran dado lo que te dieron ayer—dijo Shiro sacando las escobas de donde estaban colocadas.

— ¡Que no paso nada!

Los otros miraban la pelea de las chicas mientras los otros intentaban calmar un poco a Eleanor.

—Sé que algo va a pasar, lo siento en todo el cuerpo—Eleanor puso su dedo en la boca y comenzó a morderse la uña, un mal habito que pensó que había superado—estoy 100 % segura de que algo va pasar.

—No digas tonterías, Ellie—dijo Aspros—no va a pasar na…

—¡Mamá!

Mamma mia, here I go again
My my, how can I resist ya?
Mamma mia, does it show again?
My my, just how much I've missed ya

Todos voltearon a donde veía Eleanor con ojos de miedo. Caroline estaba montada en el techo del viejo granero, caminando de un lado para el otro. Los chicos tenían el alma en los pies y Eleanor estaba casi arrancándose un enrome mechón de cabello.

— ¡Caroline! —Marin, Shaina y Aspros vieron la escena estupefactos.

¡Mamma Mia!

— ¡Victorie me está llamado! —Regulus se alejó un poco del grupo a ver que quería su novia.

— ¡Tu dijiste que nada iba a pasar!—Eleanor tomó a Aspros de la camisa y lo empezó a batuquear con muchas fuerzas. Sasha se acercó a ambos e intentaba quitárselo de encima.

— ¡Peor tu que me creíste!

— ¡Ellie, por favor déjalo ya! —Marin y Shaina intentaron quitársela de encima a Aspros también junto a Sasha—debe haber algunas explicación lógica para todo esto.

— ¡Hola gente! —Deuteros venía de regreso con Camus y llevaban unas dos bolsas cada uno, llenas de basura— ¿Qué sucede aquí?

— ¿Él no sabe…? —dijo Aspros en voz baja a Eleanor.

—No… Camus sí…

— ¿Van a hablar o no? —dijo Camus colocando las bolsas en el suelo.

— ¡Tengo sed! —todos voltearon a ver a Shiro—tengo muchas ganas de beber un coctel frío, ¿Alguien sabe prepararlo?

—Yo… —antes de que Camus hablara Marin y Shaina se escabulleron hasta estar detrás de él y lo callaron con una patada en la pantorrilla y le taparon la boca con las manos.

—Sé quien hace unos cocteles espectaculares—dijo Eleanor con emoción—Deuteros es el mejor, en todas nuestras fiestas siempre terminábamos con la ropa interior en el suelo gracias a sus bebidas mágicas.

—No quiero presumir pero… —Deuteros hizo un ademan sexy y a paso de galán se llevó a las tres chicas hasta la barra que estaba del otro lado de la posada.

—Yo también sé prepararlos—dijo Teneo y Vanessa se acercó a él y lo jaló del brazo para que los siguieran.

—Yo también voy—dijo Shura—voy a tratar de mantenerlo lo más alejado posible de ese lugar.

—Gracias amigos—Eleanor le dio un abrazo y luego lo dejó ir con el resto.

Shiro volteó y le levantó un pulgar a Eleanor en señal de que todo estaba controlado y la rubia lo agradeció con el alma.

— ¿Qué les pasa a ustedes dos locas de…?

— ¡Mira detrás de ti franchute! —dijo Eleanor con desesperación.

— ¡AAAAH! ¿Qué hacemos?

—Correr eso lo que hay que hacer—dijo Marin.

—Evitar una masacre—antes de que Eleanor se echara a correr hacia el viejo granero junto a sus amigos, Camus y Regulus la detuvieron.

—Piensa con la cabeza fría mujer, nos vamos a delatar nosotros mismo—todas se quedaron tranquilas y asintieron—hay que ir despacio y con calma…

Minutos antes.

Caroline caminaba rumbo al viejo granero mientras tarareaba una canción.

—Esta niña… no puedo con ella, me hace el gran favor de venir a buscar lo que necesito y se equivoca en traerme la mescla correcta—mientras caminaba siguió tarareando la canción.

Caroline llegó al granero en poco tiempo. Al entrar al lugar se encontró de frente con sus viejos baúles, estaban sin la sabana que los ocultaba del ojo ajeno. Se acercó hasta ellos y los volvió a cubrir con la sábana blanca.

—Qué raro… yo los tapé—un ruido en la parte de arriba la distrajo—debe ser un ratón. Ahora, ¿donde fue que dejé esa tonta mezcla? —nuevamente el sonido interrumpió su búsqueda—que ratones más escandalosos.

Entretanto.

—Hay alguien abajo—dijo Degel.

— ¿Cómo puedes decir eso? ¿Acaso viste a alguien entrar? —Manigoldo fue detenido por Saga para que no abriera la trampilla—Saga déjame ir a ver aunque sea solo un poco.

¿Y si Degel tenía razón? ¿Y si había alguien abajo? No querían arriesgarse que fuera algún trabajador que luego le fuera con el chisme a Caroline.

—Manigoldo… quédate quieto no podemos arriesgarnos de esa manera—dijo Saga soltando al italiano—si nos descubren adiós a nuestros miembros viriles.

Manigoldo palideció y se tapó la parte más sagrada de su cuerpo.

—Es mejor quedarnos quietos—dijo Degel sentándose sobre un balde metálico que había ahí—… yo conozco esto—a un lado de él, metido entre una pila de cosas, había un estuche de guitarra con muchos stickers de happy face y de símbolos de paz—vaya, jamás pensé en ver esto de nuevo.

—Deja esa porquería, Degel—Manigoldo se sentó en otro balde metálico y sacó su libreta y empezó a anotar cosas—oigan, es mejor decir que los tres aventureros se encontraron con una tribu de caníbales provenientes de los bosques de Alemania cerca de Babaría o de nómadas perdidos criados por águilas gigantes del monte Olimpo.

— ¡Deja esa mierda, Manigoldo! —Saga fue hasta la ventana y la cerró.

Pov. Caroline.

—No está por ningún lado—que ironía que no encontraba nada cuando recuerdo que lo puse ahí hace una semana—Ellie debió dejarlo caer.

Otra vez ese ruido. No soportaba a los ratones realmente, los odiaba con todo mi ser. Eran pequeños y feos con esos bigotes… ¡asco!

—Esto es el colmo—no quería ir pero tenía que revisar que era lo que pasaba en mi ático. Me acerqué lentamente hasta la trampilla, no iba a lanzarme a ver si estaban los ratones ahí o ratas. La abrí poco a poco—… ah ¿Qué demo…? …

—Quédate quieto ya.

—…

—Déjame en paz, ¿quieres? Y tú deja de tocar esa cosa antes de que nos descubran.

—…

—Déjame tú a mí en paz.

—…

Fin Pov.

Caroline ahogó un grito al ver nada más y nada menos que a los tres sujetos que una vez amó y que la abandonaron como si fuera un trapo sucio y viejo. Se quedó observando a cada uno de ellos. Al verlos sus memorias regresaban y los veía tal cual estaban el día que los conoció hace ya más de veinte años.

—Degel… —el aspecto pulcro y fino de Degel a los ojos de Caroline se transformó en lo que pareció ser uno de esos rockeros pero de los del fuerte. Degel tenía el cabello más largo, los ojos con delineador negro que hacían resaltar su mirada, unos mechos negros que salían desde donde estaban sus sienes y una bandana debajo del poco flequillo que tenía. Un collar pegado a su cuello con púas y de cuero, camiseta negra y chaqueta de cuero negra—dios… —Caroline volteó a otra dirección.

Sentado en el balde metálico estaba Manigoldo.

—Manigoldo… —si no fuera por los tatuajes jama los hubiera reconocido.

Ante los ojos de la rubia estaba un Manigoldo más mugriento de lo que ya parecía. Cabello largo, mas abajo de la barbilla llegándole a tocar las clavículas. Un poco de barba mañanera y de hace unas cuantas mañanas por lo que se veía, un arete en ambas orejas y sus típicos tatuajes, uno que era un dicho italiano que tenia tatuado en el ante brazo, una botella en el tobillo y dos ojos, uno en cada rodilla.

—Dios… Saga…—ahí estaba el que ella consideró el que fue el amor de su vida y el que la abandonó por otra.

El aspecto pulcro, serio, empresarial y sofisticado de Saga no existía, para ella no. Caroline solo veía al hombre delgado, enclenque pero alto y solo un poco musculoso, con ropa hippie y bandana que le cubría toda la frente, su cabellos le llegaba a rozar la parte baja de la espalda, un pantalón de bota ancha y un chaleco ridículo de color marrón sobre una camisa blanca.. Y lo que más le gustaba de él, el bigote y barba.

—… —Caroline bajó la trampilla con cuidado y se sentó la escalera. Puso sus manos en su cara e intentó llorar pero no salió nada. No sabía si era rabia o si era tristeza pero sea cual fuese el caso, no pudo ni derramar una lagrima—… esos malditos hijos de…

Caroline salió por la puerta del viejo granero y cerró la puerta con poca delicadez, se apoyó sobre la pared y miró al cielo buscando una respuesta o que al menos el granero se prendiera en llamas.

— ¿Por qué Dios? ¿Por qué? —Caroline se tapó la cara y aún nada de lagrimas—no puede ser verdad… tengo que verlo mejor.

Caroline fue hasta un lado del granero y justo ahí había una escalera que ella normalmente escondía cuando los chicos venían a pasar vacaciones allá porque la usaban para montarse y hacer estupideces.

—Dios ayúdame—puso un pie en unos de las barras, tenía dudas de hacer esa locura—a la mierda todo…

Comenzó a subir y esta vez mas decidida. Logró llegar una ventana pero al abrirla se llevó la sorpresa que la ventana hacía sido tapada con alguna especie de tabla donde estaban unos de los panfletos de promoción donde aparecían ella y sus amigas.

—Estos malditos… —Caroline siguió subiendo hasta que llegó al techo de madera del granero—Dios mío… —casi cae por culpa de la brisa que había en esa altura, Caroline tampoco se dio cuenta que su hija y sus amigos la estaban viendo desde la terraza— ¿Qué hago? ¿Qué hago? ¿Qué hago? —caminaba de un lado al otro con las manos en su cabeza.

No era una decisión fácil y ya estaba ahí arriba preguntándose si en verdad los padres de su hija estaban ahí adentro.

—Ellos no están ahí, ellos no están ahí, ellos no están ahí—Caroline seguía dándole vueltas al asunto tratando de engañarse a si misma—… ¿a quién engaños? Esos hijos de… están ahí adentro.

Se sentó en el suelo derrotada y justo al lado de donde se sentó había otra trampilla que al abrirla podías entrar justamente al sótano. Caroline la miraba como si su vida dependiera de ello… y más o menos si dependía de ello.

—… —Caroline acercó su oreja a la trampilla a ver si escuchaba algo. Colocó su rostro cerca de la madera y se puso a escuchar con mucha atención.

¿Podrías dejarme en paz de una vez por todas, italiano mal oliente? —dijo Degel con molestia.

No te creas que tu hueles muy bien franchute—Manigoldo contraatacó con fuerza.

Creo que los que los tiene así es el calor—dijo Saga para intentar calmar a ambos hombres—será mejor que ventilemos este lugar.

Caroline no quitó su cara de la trampilla por confiarse de que ellos abrirían la ventana.

— ¿Qué…? —Caroline no pudo terminar de decir nada cuando sintió un golpe muy fuerte a un costado del rostro que casi la desmaya pero fue suficientemente fuerte para hacerla caer por la trampilla.

Caroline cayó frente a los tres hombres, nótese que los tres quedaron como piedras en el lugar. La rubia había caído sobre uno de los colchones inflables, tan dura fue la caída que lo desinfló al caer sobre él. Degel se quedó mirándola y aún con su guitarra en mano, Manigoldo, que estaba escribiendo en ese momento, dejó caer su lápiz y la libreta. Saga fue el que quedó más atónito de los tres, al ver caer a alguien por el hueco de la trampilla fue mucho shock para él y no logró cambiar de posición, seguía con la mano extendida hacia el techo.

—Que Dios nos ampare… —fue lo único de pudo soltar Manigoldo al ver quien era la persona que había caído por la trampilla.

—Adiós miembros viriles—dijo Degel dejando la guitarra de un lado—Saga… Saga… despierta hombre.

—Sí, sí, estoy despierto.

Caroline se masajeaba el costado golpead de su cara mientras soltaba groserías como una camionera. Los tres se colocaron frente a ella mientras la pobre se seguía retorciendo del dolor.

—Creo que le moviste la mandíbula, Saga—dijo Degel mirando como Caroline se retorcía.

—Creo que ya le está pasando el dolor—dijo Manigoldo. Saga y Degel voltearon a mirar a Manigoldo—ok no.

Los tres sujetos se miraron, alguien tenía que decir algo. Manigoldo le dio un golpecito a Saga para que fuera él.

—…Vaya, vaya… siempre has sabido hacer una gran entrada—Caroline se quitó la mano de la cara y fue ahí cuando por fin los vio, a los tres frente a ella con sus sonrisas seductoras— ¿te duele?

—Espero estar soñando y que ustedes no estén aquí realmente frente a mi—dijo Caroline mirando a los tres hombres— ¿son ustedes en verdad?

—Yo no tengo problema en pellizcarte, Caroline—Manigoldo se acercó de manera juguetona para pellizcarla.

—No, no, no, aléjate de mi Alessandro—todos rieron.

—Hola, Caro—dijo Degel—probablemente ya no me reconoces—Caroline lo miró y se rió.

—Degel… eres tú—dijo Caroline mirándolo a los ojos.

—Sí, tal vez cambie un poco… bueno, mucho—Caroline volvió a reí—pero tu sigues siendo la misma loca por lo que veo.

Caroline quitó su vista de Degel y la posó ahora en Saga. Ella estaba esperando a ver qué era lo que iba a decir el griego, aunque esperó en vano.

—Mmmm… —Caroline se armó de paciencia. Más de veinte años sin verlo y solo decía "Mmmm…"

— ¿Qué…? ¿Qué…? ¿Qué rayos están haciendo aquí? —Caroline se paró de golpe y enfrentó a los tres hombres.

—Yo estoy buscando nuevo material para mis obras maestras, oí que hay una tribu de nómadas criados por águilas gigantes del monte Olimpo—Caroline volvió a pedir paciencia al universo.

—Y-y-yo estoy en unas vacaciones espontaneas… en mi trabajo me explotan mucho—dijo Degel casi tartamudeando. Caroline asintió intentado entender las actitudes de esos dos, pero quería escuchar que era lo que iba a decir Saga.

—Mmm… ¿Y tú?

—Yo solo… vine a decir hola—esa respuesta ya era el colmo del descaro para despues de veinte años sin verse.

—… ok, ¿qué… qué es todo esto? No entiendo que sucede aquí —Caroline estaba entrando en un nivel de frustración que hace mucho no sentía.

—Esto mi querida Caroline, es solo uno de esos grandes momentos de la vida cuando tres completos extraños tienen una misma idea—dijo Manigoldo sacando la cara por todos.

—Exactamente—dijeron Saga y Degel.

—Extraños… —los tres volvieron a asentir con caras de inocencia— ¿no… se conocen?

—Bueno, esa suele ser la definición de la palabra extraños—dijo Degel.

—Está bien… p-p-pe-pe-pero ¿Qué hacen AQUÍ en este lugar?—dijo Caroline señalando el sucio ático— ¿Quién les dijo que se podian meterse en el ático de mi viejo granero…y dormir en él?

—Ah, una chica que no le oí el nombre—dijo Manigoldo—nos dijo que podíamos quedarnos.

—Una griega… —Saga interfirió para tranquilizar un poco la situación.

—Sí, nos habló en griego.

— ¡Tal vez nos dijo que no podíamos quedarnos! —dijo Manigoldo como si hubiera descubierto el secreto de la vida.

—Sí eso debió ser…

—Puede que dijera eso…

—Sí algo así entendí…

—Tal vez lo dijo…

—Es que fue en griego…

—Sí, eso fue… —Caroline se quedó mirándolos como si fueran la cosa más extraña. Estaban hablando al mismo tiempo y casi no se les entendió nada.

—… ¡Si, sí, eso es! La posada no está abierta al público hasta el lunes, una chica… del pueblo se va a casar y la cerré para organizar todo mejor porque quiere una boda por todo lo alto, no hay camas y esto muy ocupada con muchas cosas, los invitados ya están aquí y…

—Caroline, Caroline tranquila nosotros estamos bien—dijo Saga. Caroline estaba hablando sin estar consciente de lo que decía y al ser interrumpida por Saga se dio cuenta que estaba intentando abrir la trampilla, hubiera abierto si no estuviera parada sobre ella—Manigoldo esta acostumbrado a dormir en donde sea, hasta en la mierda podría dormir—Manigoldo asintió efusivamente—y Degel…

—Sí, Degel…

—Soy espontaneo—los otros dos pensaban iba a dar una mejor respuesta pero no fue así, casi nada de lo que ellos esperaban que pasara sucedía.

—Espontaneo.

—Aja… —dijo Saga intentando sonreír con calma.

— ¿Y qué hay de ti? —preguntó Caroline mirando a Saga a los ojos.

—Quería regresar a la isla, sabes lo que significa para mí este pedacito de paraíso—Caroline casi cae desmayada al escuchar las palabras de Saga.

—… Ok, ok… entonces voy a… voy a pedir un bote para que los lleve a tierra firme porque…

—Yo tengo un bote Caro, no te preocupes por eso—dijo Manigoldo con orgullo al hablar de Sophie.

— ¡¿Tienes un bote?! Prefecto… abórdenlo y váyanse muy, muy, muy lejos de aquí—Caroline abrió la trampilla con más calma—Adiós y leven anclas.

—Caroline… —la rubia antes de cerrar la trampilla volteó a ver a los tres hombres ahí parados.

—…

—Que linda estas—dijeron los tres al mismo tiempo más un guiño de parte de Saga, una sonrisa seductora de parte de Manigoldo y una media sonrisa con una mordedura de labio inconsciente de parte de Degel.

Caroline estaba al borde del colapso mental. No despegó su vista de ellos hasta que cerró la trampilla para luego salir corriendo de ese lugar. Abrió las puertas y antes de volar como alma que lleva el diablo, le dio una última vista al ático.

—… Hijos de…

Caroline se fue corriendo de ese lugar en busca de apoya.

Eleanor y sus amigos estaban escondidos detrás de una pared al lado del granero. Marin estaba sobre los hombros de Aspros y Shaina sobre los de Regulus para evitar que los vieran ya que eran muchos y estaban en absoluto silencio. Sasha estaba sobre los hombros de Camus, ambos estaban sonrojados ya que Sasha cargaba un vestido y tuvo que subírselo lo suficiente para dejar a la imaginación hacer su trabajo.

A los pobres chicos les temblaban las piernas de estar tanto tiempo con las chicas encima más el hecho de que llegaron dos chivos y empezaran a comerle una parte de la camisa a Aspros y un poco de la de Regulus y que Camus tuviera que estar sobre una piedra hacendó equilibrio tampoco ayudaba nada.

Eleanor estaba en la escalera, había escuchado un poco de la conversación pero no lo suficiente.

— ¿Podrían hacer silencio? —dijo Eleanor en voz baja.

—Enana de mierda, tus animales asquerosos se están comiendo mi ropa ¿Qué esperas que haga? Más que tengo a esta mujer montada en los hombros y no puedo moverme ni un centímetro—Aspros descargó toda su frustración de manera rápida, sin dolor y en voz baja.

—Relájate Aspros, suficiente con que estemos en esta situación—dijo Camus evitando caerse la piedra en la que estaba montado.

—Ya es hora vamos a hablar con ellos—dijo Eleanor bajando de la escalera— ¡Muévanse!

— ¿Y tu crees que es fácil o qué? Moverse con ellas encima e intentado quitarle mi camisa a este animal asqueroso—dijo Aspros jalando con cuidado su camisa de la boca del animal.

—Cuidado Aspros—dijo Marin agarrando a Aspros de los cabellos.

— ¡Suéltame el cabello mujer! —antes de que Eleanor dijera algo ya Aspros y Marin estaban en el suelo en una posición poco agraciada.

—Es que ustedes son imbéciles, ¿verdad? —dijo Shaina aún sobre los hombros de Regulus.

—No quiero ser grosero…—-dijo Regulus— ¿pero cuando se piensa bajar?

—…

—…

—…

Digamos que Regulus termino con una marca de mano en la mejilla izquierda luego de que Shaina se bajara de sus hombros.

— ¿Vas a hablar con ellos?

—… no sé.

—Deberías—dijo Aspros luego de ayudar a Sasha a bajar de los hombros de Camus.

— ¡Ustedes me confunden más! —dijo Eleanor sacando toda su frustración—voy a ir.

Sus amigos se quedaron observando a Eleanor mientras entraba por la puerta. Ni lentos ni tontos los chicos habían decidió ir con ella, no importaba si no los dejaba pasar al ático con ella.

Eleanor caminó hasta la escalera que llegaba a la trampilla y se le quedó viendo. Quería hablar con ellos, era muy obvio que su madre los había descubierto y quería sabe que era lo que había pasado ahí dentro. Se armó de valor y antes de abrir la trampilla tocó, por educación.

—No seas tonta y ábrela—dijo Aspros.

—Cállate.

—Esta de mal humor—dijo Camus.

—Eso es obvio—dijo Shaina sentándose sobre un cuadro de heno que estaba detrás de ellos—siento que voy a quedarme dormida donde sea.

—El agotamiento emocional es muy fuerte—dijo Marin sentándose al lado de Shaina—menos mal que Shura está ayudando a entretener a Deuteros.

—Me preocupa más saber a dónde se fue Caroline—dijo Regulus—conociendo a las mujeres y su estados "frágiles emocionales" de seguro ira a donde sus amigas.

—… este niño tiene una imaginación muy desatada—dijo Camus mirando a Regulus.

—Soy Eleanor, ¿puedo pasar? —no faltó decir más cuando la trampilla se abrió de golpe dejando a todos perplejos.

—Tú siempre esas invitada a nuestra humilde habitación cinco estrellas… —Manigoldo sacó su cabeza por la trampilla— ¿y todos estos?

—Cómplices.

—Que bien—dijo Manigoldo—pasen todos, pasen—los chicos se miraron las caras.

—Vengan—Eleanor entró dejando a los chicos.

— ¿Qué sucede aquí…? ¡Aléjate de mí karate kid! —dijo Saga alejándose tres pasos de Camus.

—Yo no hago karate…

—No importa eso solo aléjate de él y ya—dijo Eleanor y Camus solo se alejó un paso hacia atrás— ¿Cómo les fue?

—Aún tenemos nuestros miembros viriles así que yo estoy bien—dijo Manigoldo con una sonrisa—aunque sentí mi vida en peligro jamás pensé que reaccionaria en la forma en que lo hizo.

— ¿Cómo reaccionó?

—Nada, no hizo nada—dijo Degel.

— ¿Nada como qué? —preguntó Shaina al escuchar una respuesta un poco diferente de la que todos creyeron.

—Nada como que de nada, querida—dijo Saga—ella estaba en el techo y yo fui a abrir la trampilla porque estas dos bestias andaban discutiendo y sin querer creo que le saque la mandíbula de lugar.

—… ¡¿Le pegaste con la trampilla a mi madre?!

—Fue sin querer.

—Ok, ¿y ahora qué hacemos? —todos negaron con la cabeza.

—Por su tono de voz algo me dice que no nos quiere aquí—dijo Manigoldo mientras se agachaba y recogía su libreta y su lápiz.

—No me digas genio, si casi nos dice que ojala nos llevara un tsunami o algo así—dijo Degel sentándose nuevamente sobre el balde.

— ¿Por qué? —preguntó Regulus.

—Porque no estaba botando de acá y Manigoldo le dijo que tenía un bote y Caroline nos dijo que nos fuéramos muy, muy, muy lejos—dijo Saga dejando a los chicos sin poder decir nada.

—Sí, esas serian las dulces palabras de Caroline—dijo Marin y los demás estuvieron de acuerdo.

—Veo que la conocen bien—dijo Saga cruzándose de brazos.

—Sí, es prácticamente nuestra segunda madre—dijo Aspros a la vez que todos asentían—seriamos capaces de hacer lo que sea por ella.

—… ya veo.

—Pero ahora ese no es el tema—dijo Eleanor interrumpiendo la conversación—perdónenme por interrumpir pero estamos contra reloj y algo me dice que tenemos que irnos de aquí.

—Tu y tontos presenti…

— ¡No vuelvas a decir que mis presentimientos son tontos! Yo se los dije esta mañana y mira en lo que terminamos—Eleanor había callado a Shaina—tomen sus cosas y nos vamos.

— ¿A dónde los llevamos? —preguntó Sasha.

—Vamos a mi bote, lo amarré en el muelle que está cerca de acá—dijo Manigoldo guardando su libreta en su boldo de viaje—podemos quedarnos ahí hasta el día que nos vayamos. Además, creo que Degel se sentirá más cómodo ahí que en este ático.

—No es por nada pero sí—dijo Degel—pero igual te agradezco el dulce gesto de habernos dado hospedaje aquí.

—No hay de que—dijo Eleanor sonriéndole al francés.

Eleanor y los chicos ayudaban a recoger las pocas cosas que tenían los tres hombres afuera cuando de repente suena el celular de la rubia.

— ¿Un mensaje?... ¡Muevan esos culos pero YA! —Eleanor sorprendió a todos.

— ¿Qué te ocurre ahora? —preguntó Camus.

—Miren esto—Eleanor le mostró el mensaje a los chicos—léanlo en voz alta.

—"Enana tu madre está metida en el baño de la posada, me acerqué y escuche algo sobre tus padre… y creo que estaban cantando la canción "Chiquitita". Algo no me da buena espina, salgan de ahí lo más rápido que puedan"

—Eso no nos dice nada Ellie, debes calmarte un poco—los chicos ya habían terminado de guardar todo y estaban bajando las maletas poco a poco por la escalera.

Sus amigos tal vez tenían razón y puede que ella estuviera exagerando las cosas. En eso llega otro mensaje de parte del español.

—… ¡Ahora si mueven esos culos, mamá viene en camino con las tías! —todos quedaron de piedra al escuchar eso—¡MUEVANSE!

Todos salieron corriendo como si los persiguiera alguna fiera. Marin y Shaina salieron primero, Shaina cargaba el bolso de Degel. Camus y Aspros salieron de segundo con las maletas de Saga y Manigoldo. Sasha la llevar vestido fue casi la ultima en salir.

—Me perdonaras querida—Manigoldo agarró a Sasha y la cargó estilo princesa—pero amo a mi miembro viril.

— ¡Corran como unos desgraciados! —Eleanor salió corriendo hacia el otro lado—síganme, por aquí llegaremos más rápido.

— ¡¿Por qué nos metiste en esto?! —gritaron varios ante la frustración.

—Y yo que pensaba que iba a tener unas vacaciones tranquilas—dijo Regulus lamentándose mientras corría junto a los demás.

Continuara.


Holiiiiiiis! Perdon por haber desaparecido por un tiempo pero ya estoy aquí y de vagaciones, por poco tiempo pero lo importante es que voy a intentar escribir mas de cada fic y espero no tardarme casi tres meses para actualizar hahahah por fin la parte que todos esperaban, el reencuentro de los papis y Caroline :D espero que lo disfruten.

Quiero dedicar este capi a mi pequeño sobri sobri Ilias, que ya nacio chicas y ya tiene un mes, creo :p Amiga te amodoro mucho y cuida mucho a mi gordito que algún día los ire a visitar. Cuando la patria me deje hacerlo.

Sin mas que decir me despido de todas y que pasen muy buenas noches.

Althea de Leo.

PS: subí un nuevo fic llamado "memorias en papel" pasen por ahí y dejen un comentario hahahha