Autor: Elpin
Traductora: nekoumori
Disclaimer: Harry Potter no me pertenece. Esta historia ha sido escrita para pasar el rato únicamente y nadie saca beneficios monetarios.
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Harry se sentía a la vez nervioso y excitado mientras se comía el desayuno el sábado muy temprano por la mañana. Intentó recordar qué maldiciones Snape había pensado en usar, pero las actividades que Harry había presenciado después de eso habían desvanecido la memoria. Sirius no dejaba de murmurar algo sobre que era demasiado temprano, pero Harry sabía que el hombre simplemente estaba deprimido porque Remus se había ido el día anterior por una misión. Harry también le echaba de menos.
Ni un segundo después que Harry se metiera los últimos vestigios de comida en la boca el floo se activó y Snape apareció en la cocina. Les dio una mirada de disgusto a los dos y fue directamente a la sala de entrenamiento que Harry y Sirius solían usar. Harry deseó que Draco estuviera allí para tener un duelo con los dos al mismo tiempo, eso había sido divertido, pero dudaba que Snape quisiera levantar la varita contra Sirius. Demasiada tentación de matar al hombre directamente, sin duda.
Harry y Sirius le siguieron con presteza, el último refunfuñando. Harry discutió consigo mismo si iba o no a activar la parte de escuchar de la Scios, pero decidió no hacerlo ya que seguramente le iba a distraer más que ayudarle. Dentro de la habitación Snape estaba preparado, con cara de amargura, aunque ahora Harry sabía que simplemente era para cubrir sus nervios. Saber eso hizo parecer a Snape más humano y Harry se sintió más seguro por eso. Dio un paso al frente para ponerse en posición mientras Sirius iba hacia la pared, con la mirada fijada en Snape a modo de aviso. Mientras Harry miraba a Snape la loca idea de que el hombre debería probar de llevar ropa muggle apareció en su mente. Le sentaría muy bien. Probablemente luciría sexy, bueno, más de lo que ya lo era entonces.
"¡Confringo!" Gritó Snape de repente y fue solo gracias a los excelentes instintos de buscador de Harry que consiguió levantar un débil escudo, que se disipó cuando el hechizó lo golpeó, afortunadamente llevándose el hechizo con él.
"¡Me podrías haber avisado!" Gritó Harry, pero Snape ya estaba blandiendo la varita de nuevo y Harry esquivó y rodó por el suelo para alejarse del rayo púrpura.
"¡Los Mortífagos no te preguntaran si estás preparado, Potter!" Gritó Snape de vuelta entre maldiciones. Harry esquivó y se protegió con magia, mientras intentaba colar un buen disparo, pero Snape era tan rápido que Harry a penas tenía tiempo de descubrir que hechizo estaba usando y protegerse a si mismo antes de que el siguiente hechizo viniera a por él. La mayoría de las maldiciones las hacía silenciosamente y eso siempre había sido uno de los puntos débiles de Harry. Aún así Harry pensaba que estaba aguantando bastante bien, considerando la situación. Ciertamente ningún otro alumno expulsado hubiera sido capaz de entrar en duelo con su profesor, y probablemente ninguno de las alumnos actuales podría tampoco. Harry dudaba que hubiera un Auror que pudiera igualar al hombre en habilidad, y Harry estaba sintiendo la evidencia en primera persona. El único problema era que no iba a tener una oportunidad en ningún momento del futuro cercano, de eso estaba seguro. Harry todavía tenía mucho que aprender, y perder era inevitable.
Fue una maldición explosiva lo que le venció al final. No tan poderosa como la que Bellatrix le había lanzado, pero claramente Snape estaba limitando su fuerza. Harry chocó bastante fuerte contra la pared. Cayó al suelo, con la visión oscureciéndose por un momento. Sirius estuvo a su lado el instante siguiente, y Snape de pie, imponente sobre ellos mientras el padrino de Harry le ayudaba a levantarse con suavidad.
"Ese ha sido un hechizo estándar en duelos, Potter, deberías ser capaz de defenderte contra ellos mientras duermes a estas alturas." Escupió. Harry miró al hombre mientras Sirius se levantaba de un salto y parecía a segundos de distancia de estrangular al hombre. Snape le miró con desprecio, pero Harry podía verlo, verlo claro como el agua ahora que sabía qué buscar: Snape le amaba y estaba preocupado de haberle hecho daño.
"¡Cállate, Quejicus, Harry lo ha hecho genial! ¡Has sido demasiado duro en el primer duelo y ni siquiera has empezado como es debido, le has saltado encima!" Harry se habría tomado el tiempo sonrojarse por el doble sentido accidental en las palabras Sirius, pero estaba demasiado ocupado mirando los ojos de Snape. Le miraba de vuelta, ignorando a Sirius completamente. La boca de Snape, por otro lado, decidió responder.
"Necesita estar preparado, Black, el Señor Oscuro no va a dejar el duelo solo porque Potter caiga. Solo le he dado esta cortesía a Potter porque es nuestro primer duelo. La próxima vez espero que te levantes." Harry escuchó la orden en la frase, incluso si el tono de Snape no lo sugería. Se levantó, algo tembloroso, pero no estaba seguro de si era por la maldición. Snape dio un paso atrás fluidamente, como si tuviera miedo de estar demasiado cerca de Harry, cosa que probablemente era verdad. Sirius asesinó al hombre con la mirada, pero no contestó. Todos sabían que lo que Snape había dicho era verdad.
"Otra vez." Dijo Harry con firmeza. Había estado en partidos de Quidditch que habían durado mucho más que esto. Iba a cansar a Snape, no había otra salida.
Tuvieron otro duelo, con Sirius andando por el margen de la habitación como si estuviera en su forma de perro. Snape iba aumentando regularmente el poder tras sus maldiciones, y también soltó unas cuantas de malévolas, pero Harry usó su entrenamiento físico, y si un escudo o barrera no funcionaban, simplemente se tiraba fuera del camino de la maldición. Al final se movía alrededor de Snape, mientras el Slytherin se quedó blandiendo la varita contra él. Hubiera resultado cómico si no hubiera sido por la expresión intensa en la cara de Snape. Parecía determinado en darle a Harry.
"¡Protego!" Gritó Harry. Estaba de pie y esperó que su escudo aguantara lo que fuera que Snape le estaba disparando. Para su sorpresa e incredulidad, una bola, algo mayor que una snitch, salió de la varita de Snape y fue hacia él. Travesó su escudo como si no existiera y justo antes de que golpeara a Harry en toda la cara explotó. Harry empezó a toser y cerró los ojos con fuerza contra la nube de polvo rojo que rodeaba su cabeza. A penas registró su varita cayendo de su mano. Un momento después la nube roja ya no estaba. Snape estaba aguantando la varita de Harry y Sirius frunció el ceño mientras iba hacia él.
"¿Estás bien?" Preguntó, con la expresión suavizándose mientras miraba que Harry no estuviera herido. Sirius ni vio como la expresión de Snape retorcerse para mostrar lo que Harry de repente se dio cuenta que eran celos. Resentía a Sirius por poder mostrar su preocupación por Harry.
"Si, estoy bien. ¿Qué tipo de hechizo era ese?" Le preguntó a Snape. El hombre fue hacia ellos y le devolvió su varita a Harry, diciendo con un tono de voz que le decía que estaba intentando no mirarles con desprecio.
"Todavía necesitas mucho trabajo en tus tácticas ofensivas. No puedo imaginarme como las demás materias te están yendo-"
"Me he mantenido al día con todo menos Historia de la Magia, Adivinación y Cuidado de las Criaturas Mágicas." Le informó Harry, sintiéndose algo culpable por la última. Snape perdió la batalla contra la mirada de desprecio.
"No exactamente materias importantes. No importa. Voy a tener que trabajar contigo durante las vacaciones de Pascua, y después los sábados hasta el fin del trimestre. Dudo que hayas mejorado mucho para entonces así que vamos a discutir el horario para el verano más tarde. Voy a examinarte en las demás materias, incluyendo Pociones." La voz de Snape era baja y amenazante y Harry se apuntó mentalmente que tenía que releer su libro de pociones de sexto año de nuevo. "Pero ahora no tengo más tiempo. Voy a volver el lunes y empezaremos entonces." Sin un adiós o incluso una mirada a Sirius el hombre se fue de la habitación. Sirius hizo un comentario realmente horrible en voz baja, tan horrible, de hecho, que Harry fingió no oírlo. Solo había un pensamiento en la mente de Harry: 'Snape quiere pasar tiempo conmigo así que me va a ayudar…' Harry se sintió a la vez agradecido y reconfortado, sin mencionar ansioso para aprender del conocimiento de las Artes Oscuras y otras materias del hombre. No tenía ganas de hacer Pociones de nuevo, pero llegó a la conclusión de que sobreviviría.
"¿Harry?" La voz de Sirius hizo que el joven mago levantara la cabeza. "¿Estás seguro de que no te has golpeado la cabeza?"
"Estoy bien. Aunque creo que necesito una ducha." Sirius asintió comprensivo y Harry subió arriba, decidiendo que necesitaba una larga ducha sobre todo lo demás.
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El lunes Snape volvió e interrogó a Harry sobre todo lo que los alumnos de sexto año deberían saber. El hombre fue implacable en sus preguntas, pero Harry contestó todo correctamente y durante medio segundo pensó que había visto un brillo de aprobación en los ojos de Snape. Cuando llegó la hora de Pociones Sirius decidió no quedarse y se fue. La cocina fue rápidamente transformada en una réplica de la clase de Pociones. La gran mesa estaba llena hasta arriba con ingredientes que Snape había traído en una maleta especial. Un gran caldero estaba en medio con una llama azul debajo. Harry se acercó con miedo cuando Snape así se lo dijo. En realidad tenía expresión de encontrarlo divertido, lo que Harry pensó no era apropiado para la situación.
"Relájate, Sr. Potter. No voy a retirar puntos esta vez." Dijo Snape arrastrando la voz mientras se colocaba al lado de Harry. Son previo aviso, una oleada de amargura se le cernió encima.
"Eso es porque no estoy en ninguna casa." Murmuró Harry, concentrándose en el caldero.
"¿Entiendo que has tenido unas cuantas lecciones con Lupin?" Preguntó Snape, ignorando completamente el comentario de Harry.
"Si, pero he leído el libro por lo menos cuatro veces."
"La teoría no te hará llegar muy lejos, Sr. Potter." Dijo Snape con calma. Sonaba como un profesor normal, pensó Harry sorprendido. "Siempre he pensado que el arte de hacer pociones se encuentra en las manos." Harry miró como los largos dedos de Snape se estiraban ante él y cogían un cuchillo afilado, mucho mayor que los que usaban en clase.
"¿En las manos?" Preguntó Harry, con los ojos concentrados en las manos del otro mientras Snape cogía un ingrediente. Snape contestó mientras empezaba a cortar lentamente.
"Así es, las manos recuerdan lo que la mente no. Cómo preparar ingredientes, cómo mezclar y cómo añadir los ingredientes en las cantidades correctas se vuelven reacciones naturales. Esa es la marca de un Maestro de Pociones." Harry miró cómo Snape hacía rodajas perfectas del ingrediente que fuera que estaba preparando, Harry no sabía cual, o mejor dicho, no le estaba prestando atención a eso. Maestro de Pociones, Harry nunca había considerando qué quería decir ese título. ¿Era McGonagall una Maestra de Transfiguración? Harry nunca había oído ese término, y sabía que Remus no era un Maestro de Defensa Contra las Artes Oscuras. Entonces Snape era especial, concluyó Harry. El hombre era valioso para Voldemort por sus habilidades. Pociones, entonces, era un arte separado de las demás formas de magia. Harry sintió un nuevo respeto por Snape aparecer. Este hombre realmente era brillante en todo lo que hacía. Harry se sintió honrado solo de estar a su lado.
"Por supuesto," Siguió Snape mientras cogía su varita y añadía agua al caldero, haciendo que estuviera más o menos medio lleno. Cogió otro ingrediente y empezó a prepararlo, aplastándolo hasta que casi fue un polvo muy fino. "No espero que mis alumnos lleguen a ese nivel. Simplemente exijo que encuentren el foco de concentración requerido." El caldero hirvió de repente, haciendo que Harry se preguntara qué tipo de llama era esa. Snape bajó el fuego sin esfuerzo alguno y añadió un poco de cada ingrediente que había preparado, mezclando un poco en esa dirección y un poco en la otra. Harry perdió la cuenta. La poción se volvió azul, luego púrpura, antes de acabar color añil. Snape cogió un bol de cerámica del otro lado de la mesa, que contenía semillas parecidas a las de pimienta. Las molió un poco y luego añadió dos pellizcos de eso. La poción siseó y soltó humo de color. Snape lo hizo desaparecer con un movimiento de varita mientras seguía mezclando.
"Puede que pienses que Pociones no es una materia muy útil en tiempos de guerra." Comentó Snape mientras cogía un gusano feo y baboso de un bol lleno de ellos. Todavía estaban moviéndose y solo estaban en el bol a causa de magia. Harry sintió un asco familiar en él, pero aun así consiguió protestar la suposición de Snape.
"Sé que las Pociones son útiles, especialmente ahora, para curar y… todo eso." Snape abrió el gusano, haciendo que expulsara una sustancia verde y densa. Habían usado eso en clase de vez en cuando, pero normalmente ponían los gusanos enteros o los chafaban en el mortero, evitando así tocarlos. Snape no parecía nada asqueado por la repulsiva criatura, simplemente siguió trabajando incluso mientras le contestaba a Harry.
"Me alegra oír eso, pero me refería a una situación de combate. Imagino que a un Gryffindor le cuesta imaginarse alguien gastando tiempo para beber una poción en medio de una batalla." Harry se encogió de hombros y luego se dio cuenta que Snape no lo podía ver. Otro gusano soltó su pegajoso interior sobre los dedos de Snape. Harry se dio cuenta que el hombre estaba rebuscando dentro del gusano para encontrar algo. Los dedos extrajeron el ingrediente necesario sin dudar, como si Snape lo estuviera sacando una golosina de un bol lleno de ellas.
"Si, supongo que realmente no puedo imaginar algo como Pociones en una pelea." Harry hizo una mueca cuando el siguiente gusano prácticamente expulsó su líquido interior a presión sobre las manos de Snape, pero el hombre ni se inmutó, se limitó seguir. Mientras hacía eso, Harry se dio cuenta que también iba añadiendo más semillas parecidas a las de pimienta y mezclando unas cuantas veces antes de volver con los gusanos. ¿Cómo podía el hombre saber cuando hacer cada cosa? De nuevo, Harry estaba asombrado por la habilidad que Snape poseía.
"¿Qué dirías entonces, si te dijera que el último hechizo que te tiré ayer no fue hechizo, sino una poción?" Las cejas de Harry se levantaron con incredulidad mientras Snape finalmente añadía el ingrediente de los gusanos. Hizo desaparecer el resto con un hechizo y luego se concentró de nuevo en mezclar la poción. Claramente estaba contando, así que Harry no estaba seguro de si debería contestar, pero Snape había implicado que debería, así que Harry lo hizo.
"¿Quieres decir la bola que travesó mi escudo?" Preguntó Harry.
"Exactamente. La razón por la que lo travesó, para que lo sepas, es que estaba sumergida en otra poción. Dentro había el polvo seco de una poción que creó la nube. Ambas son de mi invención." Harry se había quedado sin habla. No podía imaginarse inventar nada mágico, y estaba abrumado porque Snape lo había hecho y lo había mencionado casualmente, como si no fuera nada raro. La atención de Harry volvió de repente a las manos de Snape cuando el hombre cogió otro ingrediente. Realmente estuvo desilusionado de que esta vez fuera un gusarajo, que se usaba para espesar pociones, si lo recordaba bien. Snape los sujetaba encima del caldero uno a uno y los apretaba para que soltaran moco en la poción. Solo usó tres, y el siguiente ingrediente era una botella etiquetada como fluido de Erumpent así que de nuevo Harry estuvo desilusionado, aunque no podía entender por qué. Snape añadió casi media botella, y Harry se preguntó como podía el hombre saber cuando parar de verter. Siguió mezclando mientras lo hacía, ocasionalmente cambiando de dirección, aun contando mientras seguía hablando.
"Las pociones pueden ser eficaces en combate porque tu oponente no se esperará que las uses. Por supuesto, pueden ser difíciles y molestas de usar, ya que debes llevarlas contigo, pero desde mi punto de vista es un pequeño precio a pagar comparado con las ventajas." Harry miró incrédulo cuando Snape dejaba de hablar, dejaba de contar, dejaba de verter el fluido de Erumpent y blandía la varita hacia la llama. En ese momento la opción era color negro y Snape la vertió con cuidado, haciendo que la botella de cristal pareciera negra también. La tapó con un tapón y luego hizo desaparecer el resto de poción que había en el caldero. Todo ese duro trabajo se había ido en un momento. Harry levantó la mirada del caldero lentamente para encontrar los ojos negros de Snape, del mismo color exacto que la botella.
"Uau." Dijo Harry en un suspiro, completamente impresionado. De hecho no creía que hubiera estado tan impresionado por otro mago a ese nivel antes. Snape era, en una palabra, brillante. Snape levantó una ceja en su dirección, claramente sorprendido. Harry sintió como se sonrojaba, pero se concentró en dejar de hacerlo con facilidad. "Nunca había visto algo como lo que acabas de hacer antes." Dijo con sinceridad. La cara de Snape se puso un poco rosada ante el cumplido y Harry sintió una inclinación casi malvada de seguir. "Nunca me había dado cuenta que ser un Maestrode Pociones quería decir antes, pero claramente eres uno. Ahora me siento mal por cada cosa estúpida que he dicho antes sobre Pociones. Eres… brillante, de verdad."Harry escondió una sonrisa cuando Snape se sonrojó. El hombre tosió y apartó la mirada.
"Basta de eso, Potter." Dijo con tono gruñón. "Esto." Dijo levantando la botella redonda. "Es Fluido Explosivo. Si alguna vez acabas sin varita, tírale esto a tu oponente y le vas a incapacitar. Te voy a enseñar a hacerla, al igual que otras pociones con usos similares." Harry cogió la botella y la estudió, girándola en sus manos. Levantó la mirada.
"¿Vas a enseñarme a hacer esa bola que usaste, con el humo rojo? ¿Y enseñarme como tirarla a través de un escudo?" Snape inclinó la cabeza.
"Lo haré, pero esas pociones son difíciles. Vamos a empezar con esta e ir subiendo de nivel hasta mis invenciones. No te sorprendas si nunca consigues hacerlas con éxito." Snape no tenía un tono hiriente cuando lo dijo, simplemente como si fuera un hecho.
"¿Son todas tus pociones extremadamente difíciles?" Preguntó Harry curioso.
"No me molesto en hacerlas fáciles." Snape se encogió de hombros. "Muchos Maestros de Pociones lo intentan para que puedan ser usadas comúnmente y ganar dinero. No le veo la gracia a gastar más tiempo del necesario en estudiar una poción." Harry sonrió, pensando lo típicamente Snape que era eso. ¿Por qué molestarte en hacerlo más fácil para los demás, después de todo? Y ciertamente no le importaba el dinero. En ese momento Harry se dio cuenta que habían pasado más de una hora juntos en un Laboratorio de Pociones sin pelearse ni una vez. Snape pareció darse cuenta de eso al mismo tiempo y un repentino e incómodo silencio cayó sobre ellos mientras se miraban el uno al otro. Siendo una especie de artista, aunque Harry nunca había pensado que lo fuera, no pudo evitar usar ese momento para estudiar la cara del hombre. Quería apartar el cabello del hombre para poder verla mejor, pero justo entonces la puerta se abrió con un golpe y Sirius entró corriendo.
"Va a haber un ataque. Dumbledore me acaba de informar. Voy a empezar a llamar gente." Travesó la habitación y se puso de rodillas frente a la chimenea. Harry sintió sus músculos tensarse inmediatamente, y su mente prepararse para la batalla. Ausentemente se puso la botella en el bolsillo. Snape ya estaba guardando mágicamente todos los ingredientes. Todo entró fácilmente en la maleta, incluso el caldero. Una vez la mesa estuvo limpia Snape se giró hacia Harry.
"Pon esto en la habitación donde entrenamos. No intentes hacer ninguna poción sin mi o Lupin presentes." Harry tomó la maleta un poco aturdido, dándose cuenta que Snape acababa de darle un Laboratorio de Pociones ambulante. Snape señaló la puerta con la cabeza y Harry dejó la habitación para hacer lo que le habían dicho. Una vez hubo dejado la maleta en un rincón de la sala de entrenamiento volvió a la cocina. Ya estaba llena de gente. Estaban hablando acaloradamente, pero una llama de la chimenea les calló. La voz de Dumbledore se oyó, aunque Harry no podía verle entre la masa de gente.
"Por favor, pasad. Es una conexión temporal que solo va a durar unos diez minutos. Rápido." Un momento después la gente empezó a irse por floo en parejas. Harry entró en la habitación. Al poco tiempo solo quedaban Sirius y Snape. El primero se giró hacia Harry.
"Quédate aquí y hagas lo que hagas, no salgas de la casa." Le dijo Sirius con firmeza.
"Vengo con vosotros." Insistió Harry de inmediato.
"Harry, no."
"¡No puedo quedarme aquí sin hacer nada! ¡Esta es mi guerra también, Sirius!" Su padrino puso sus manos en los hombros de Harry y miró suplicante en los ojos del chico.
"Quédate aquí, Harry. Solo tienes dieciséis-"
"¡No soy un niño! ¡Quiero luchar!" Gritó Harry.
"¡No voy a dejar que salgas ahí fuera antes de lo necesario!" Gritó Sirius de vuelta. Solo hizo que Harry se enfadara más.
"¡No puedes evitar que haga lo correcto!"
"Black, permíteme." Dijo Snape de repente. Dio un paso adelante y cogió el hombro izquierdo de Harry, sacando al chico del agarre de Sirius y girando a Harry hacia si mismo. Sus ojos negros parecían alcanzar el alma de Harry.
"Si mueres en esta batalla, todo estará perdido. Todo. Tus amigos y familia morirán. Cuando el momento llegue, vas a matarle a Él, pero no ni un momento antes de que estés preparado y suficientemente poderoso para destruirle. Ese día vendrá pronto, no tengo ninguna duda, pero hasta entonces, quédate aquí. ¿Está claro?" Harry solo puso asentir sin decir palabra, sintiéndose destrozado por dentro. Snape le soltó de repente y cogió algo de polvo. La llama verde hizo saltar a Harry. Sirius le miró por última vez, medio preocupado y medio confuso, antes de seguirle. En el silencio que reinó Harry se dio cuenta que Snape había sabido exactamente qué decir para hacer que Harry se quedara, y no solo eso, sino que Harry no se sentía mal por quedarse, tampoco. Un día iba a matar a Voldemort , Snape lo sabía, y Harry sintió por la primera vez que él también lo sabía.
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