Capítulo 21
Regina
-Emma, no es necesario
-Pero quiero, y mucho, Regina- besó mi cuello y fue descendiendo, llegó a mis pechos y chupó, uno a la vez, lentamente, chupó, mordió, besó. Llevé mis manos a sus cabellos y tiré de ellos, solté un gemido y ella descendió los besos hacia mi barriga, llegó a mi sexo, depositó un beso allí y lamió, solté otro gemido, ella enfiló su lengua en mi intimidad, agarró mis piernas ya abiertas y hundió más su lengua, agarré sus cabellos con más fuerza.
-Emma- hablé sin aliento –Para, si no, voy a…ella paró y subió hacia mí, besándome, descendió sus manos hacia mi cintura, tocó mi sexo, mordí su labio al sentir allí su mano helada.
-Bueno, nunca he hecho esto antes, entonces…- entendí lo que quería decir, guié su mano hasta la entrada de mi vagina y ella deslizó dos dedos dentro hacia dentro, gemí y solté su mano agarrándola del brazo, ella comenzó los movimientos de vaivén.
-Ahhh Emma- mordí mi labio con fuerza, ella me besó y sus movimientos se hicieron más rápidos. Entrelacé su cuerpo con mis piernas –Emma, yo no…voy a…- mi cuerpo tembló, cerré mis ojos y sentí la maravillosa sensación del orgasmo. Emma sacó los dedos de mi interior y esta vez me atrajo hacia sus brazos –Eres increíble- respiré poco a poco –Me has sorprendido, ¿dónde aprendiste?
-Sé que soy increíble, y bueno, solo lo hice, ¿sabes? Vi cómo tú lo hiciste en mí y lo intenté- dijo sonriendo. Su pierna estaba en medio de las mías, forzó su sexo sobre mi muslo, y de nuevo la noté caliente y mojada. Comenzamos a movernos, su sexo en mi muslo y el mío en el de ella. Restregándonos la una contra la otra, tan bueno, tan placentero. Sus manos agarraron las mías. Estábamos sudadas. Ella me besó, nos soltamos de una mano, la suya fue hacia mi sexo, y la mía hacia el de ella. Nos penetramos al mismo tiempo, quedándonos en ese roce de cuerpos y moviéndonos en vaivén
-Regina…
-Emma…- y nos corrimos. Mi cuerpo se derrumbó sobre el de ella, quedamos en silencio, un silencio bueno, solo escuchando nuestras respiraciones aceleradas. Emma me miró, sus ojos verdes y brillantes
-Te amo- escuchar aquello de Emma hizo que mi corazón se acelerase, sonreí y acaricié su rostro
-Yo también te amo. La giré y me puse encima de ella y comenzamos otra vez nuestra noche de amor.
Lunes
-Emma, vamos a atrasarnos- llamé a Emma por décima vez. Ya eran las seis de la tarde. Zelena ya me había llamado mil veces para que fuéramos ya a la casa, pues la cena de cumpleaños estaba preparada y ya estaban allí todos –Emma, sabes que odio los atrasos- la miré. Sus cabellos sueltos, labial rojo, estaba maravillosamente hermosa
-Ya estoy lista. La culpa del atraso no es mía, fuiste tú la que no me dejaste salir de la cama –era la pura verdad, después de que se hubo entregado a mí y yo a ella, nos quedamos un buen rato en la cama, amándonos.
Después de comer volvimos a amarnos, en la cocina del barco, en la piscina, en todos los lugares posibles antes de volver al camarote y dormir. Cuando nos despertamos, ya estaba completamente excitada solo al ver a Emma echada boca abajo desnuda mirándome, hicimos el amor de nuevo hasta que Zelena nos interrumpió llamando.
-Regina, ¿disfrutaste el paseo?- Alex vino hasta nosotras y me dio un beso
-Sí, mucho- Emma, celosa, se pegó a mí, abrazándome por detrás. Fuimos hasta el puerto así, Josh ya nos estaba esperando, entremos en el coche y directas a la mansión.
La entrada estaba toda iluminada. Emma me dijo que me adelantara, pero me negué, hoy todos sabrían que Emma era mi novia.
-Hermanita- Zelena vino hacia nuestro encuentro, me abrazó y me dio un piquito
-Zelena- la reprendí por el piquito, no hacíamos eso desde que éramos adolescentes, sí, mi loca hermana y yo nos saludábamos dándonos un piquito.
-Hermanita, no todos los días se cumplen los 40- dijo mi edad y yo reviré los ojos –Cuñadita, no estés celosa- se giró hacia Emma que estaba a mi lado
-Zelena, Emma es celosa
-No soy celosa, solo que no me gusta que estén cerca de lo que es mío
-¿Soy tuya?- pregunté mordiéndome el labio y Zelena nos miró atenta
-Sí. Me lo dijiste ayer, ¿no recuerdas?- Zelena se echó a reír y por primera vez, me sentí avergonzada frente a mi hermana
-Emma, realmente debes ser muy buena para que Regina diga que te pertenece- vi a Emma avergonzarse y es mi turno de devolvérsela
-Lo es, muy, muy buena
-Ok, voy a ver dónde está Hope- iba a echar a andar pero la agarré de la mano
-No tienes por qué avergonzarte, Emma, eres de la familia ahora, acostúmbrate- Emma sonrió y se fue a buscar a Hope
Comencé a saludar a algunos invitados, la mayoría médicos del hospital. Pronto empezamos a hablar de trabajo y Emma apareció con Hope en los brazos, estaba linda, con vestidito azul claro y una diadema del mismo color, sonriendo como siempre
-Ven aquí con la tía, princesa- extendió los bracitos hacia mí y la cogí
-¿Esta es la famosa niñera de la que Zelena siempre habla?
-¿Cómo?- le pregunté a Sidney, uno de los médicos
-Le pregunté a Zelena con quién estaba dejando a la pequeña y me dijo que con una joven. Una joven muy bella, por cierto- dijo mirando a Emma de pies a cabeza. Sidney tiene fama de llevarse a todas a la cama.
-Emma es la niñera de mi sobrina- dije mirando a Emma que bajó la mirada –Y mi novia, así que Sidney, más respeto- le di un beso a Emma y Sidney me miró con los ojos desorbitados
-Solo estaba elogiándola, Regina
-Eso espero, Sidney- miré a Emma -¿Vamos, mi amor?
-Vamos- ella me acompañó y fuimos hasta Zelena. Le di a Hope y a Zelena se le ocurrió hacer un brindis.
-Buenas noches a todos los presentes. Bueno, en primer lugar, gracias por estar aquí. Gracias por formar parte de la vida de mi hermana, sabemos que es una persona difícil de llevar, pero todos la amamos. ¿No?- preguntó y todos los presentes rieron y yo reviré los ojos –Hermanita, te quiero y estoy muy feliz por cómo has cambiado últimamente. Cambio que tiene nombre y apellido, ¿verdad?- sonrió de nuevo –Regina os contará quién es el motivo de estar tan feliz. Pero ahora, hermanita, Feliz Cumpleaños, que tengas muchos años de vida y muchos, muchos orgasmos también- dijo guiñándonos un ojo a mí y a Emma, que bajó la cabeza. Y todos rieron y brindaron.
-Ok. Creo que es mi turno- dije y todos me presaron atención –Gracias a todos por estar aquí, como mi hermana ha dicho- me giré hacia Zelena –No te preocupes, hermanita, aún tendré muchos, muchos orgasmos- Todos rieron
-Eso ahí, hermanita, adelante- dijo ella alto y más risas se esparcieron por el jardín
-Realmente he cambiado mucho en estos últimos días y como Zelena ya dijo ese cambio tiene nombre y apellido. Mi novia- miré a Emma –Ven aquí, cariño- ella cogió mi mano, avergonzada, todos nos miraban –Bueno, este es el motivo de mi risa, de mi alegría, desde que la conocí hasta hoy, Emma me ha cuidado, ha tenido paciencia conmigo y me ha amado de muchas maneras- ella sonrió débilmente –Así que el motivo de mi cambio es ella. Emma Swan, mi novia- todos gritaron y yo la besé, un piquito, y Emma estaba roja de vergüenza.
-Ahora, cuñadita, tu turno de hacer un brindis- dijo Zelena y Emma la encaró, fusilándola con la mirada
-Ángel, no tienes por qué hacer…
-Tiene que hacerlo, Regina, a fin de cuentas, es tu novia- dijo Lily con desdén, había aparecido de la nada
-Bueno, ya que mi adorada amiga Lily insiste tanto- Emma me miró –Cuando nos conocimos, vi lo difícil que eras, cerrada, de un pésimo humor- algunos rieron y yo me puse seria, pero luego sonreí –Pero vi que eso era un escudo para no salir herida- se giró hacia las personas –Conseguí que ella bajara ese escudo y cuando lo hizo, la amé aunque también yo tenía miedo. Nos amamos, nos permitimos hacerlo y hoy estoy feliz por tenerte, Regina Mills- se giró hacia mí –Aunque me llames señorita Swan cuando estás enfadada, te amo Regina Mills- miró a las personas –Un brindis por la mujer más maravillosa del mundo, es la más perfecta de mi mundo. Un brindis- dijo y todos brindamos bebiendo de la copa de champán.
-Cuñadita, ¿qué fue eso? La noche debe haber estado muy buena
-Ya lo dije Zelena, fue maravillosa –respondí
-Bien, vamos a bailar- dijo empujándonos a Emma y a mí a la pista de baile improvisada
Comenzó a escucharse Fais Hey.
Cogí la mano de Emma y comenzamos a bailar, una danza sensual, su cuerpo se frotaba con el mío, siguiendo el ritmo de la música, ahora la que estaba allí no era mi Emma inocente sino la Emma que se había entregado a mí, mi Emma seductora. Mi Emma que me volvía loca, coloqué las manos en su cintura y la atraje hacia mí, pegando más nuestros cuerpos, la besé, nuestras lenguas entrelazándose, sintiendo su cuerpo rozar con el mío, la giré de espaldas y de nuevo pegué su cuerpo al mío, abracé su cintura y besé su cuello. Emma apoyó su cabeza en mi hombro y frotaba su trasero en mi cuerpo, aquello me estaba dando temblores, quería a Emma, la quería allí y ahora.
-No bailes así, Emma, me estás volviendo loca
-Solo estamos bailando, Regina- empinó más su trasero hacia mí
-¿Dónde está aquella Emma inocente?
-¿Quieres que ella vuelva?- preguntó girándose hacia mí
-Me gustas de ambas maneras. Ven- cogí su mano y me la llevé lejos de la gente
-¿A dónde vamos?
-¿No me provocaste, Swan? Ahora, aguántate- me dirigí con ella hacia mi manzano, un poco apartado del sitio donde los demás estaban, y la apoyé contra el árbol.
-Regina, ¿estás loca? Si alguien nos ve…
-Nadie nos verá- la besé, agarré su cintura y la alcé, su vestido subió rasgándose un poco en los laterales, ella entrelazó sus piernas en mi cintura, nos besamos, mordí su labio y con Emma apoyada en el árbol, coloqué una mano dentro de su vestido, alcancé sus bragas, ya estaba mojada.
-Ahh- Emma gimió, aparté un poco las braguitas y acaricié su sexo –Re…Regina…alguien…
-Shhh- hice movimientos de vaivén y enseguida ella clavó las uñas en mi espalda. Comencé a hacer movimientos circulares y besé sus labios, Emma los mordió arrancándome un gemido –Goza para mí
-Ahhh, Regina…
-Goza para mí- me acerqué a su oído y susurré –Señorita Swan- y ella se corrió dejándose caer sobre mi cuerpo. Su respiración acelerada -¿Consigues ponerte en pie?
-Hum- murmuró, entonces la puse en el suelo y continuó abrazada a mí
-¿Estás bien?
-Si hubiera sabido que era tan bueno, lo habría hecho antes- sonrió pegada a mi cuello y yo lo hice con ella
-Pero ahora tenemos mucho tiempo
-Regina, has rasgado mi vestido
-Así estás más linda, más sexy
-Eres de lo que no hay, Regina Mills- cogí su mano y volvimos a la fiesta
-¿Dónde estabais?- preguntó Zelena en cuanto nos vio
-Ehhh- Emma se puso roja y bajó la cabeza y Zelena la miró
-¿Por qué está tu vestido rasgado? ¿No me digáis que…? Regina Mills, ya te dije que sexo en sitio público es cárcel
-Cierra la boca, Zelena
-Estoy feliz de que tú estés feliz- dijo abrazándome
La fiesta enseguida terminó, era lunes y al día siguiente iríamos a trabajar, nos despedimos de todos y nos fuimos a la sala Zelena, Kristen que llegó algo más tarde, Emma, Hope que dormía a gusto en sus brazos, y yo.
-Es mejor que vaya a acostarla- dijo levantándose y encaminándose al cuarto con la pequeña. Nos quedamos solas Kristen, Zelena y yo.
-¿Y?
-¿Y qué, Kristen?
-¿El noviazgo va en serio de verdad?
-¿Pensabas que no?
-Bueno Regina, para ser sincera, sí, pensaba que no.
-¿Por qué Kristen?- preguntó Zelena
-Regina, Emma es tan joven y bueno, tú casi, no casi no, eres 20 años mayor que ella.
-¿Y cuál es el problema? Creo que entre tu novia y tú no es muy diferente
-Ariel tiene casi 30, y Emma aún es una niña. Tenéis gustos diferentes, Regina, a ti no te gustan las cosas que los jóvenes hacen, cosas que Emma hace
-No veo ningún problema en eso
-¿Ah no? ¿Y cuándo Emma quiera salir? Cuando quiere ir de marcha o a cualquier otra cosa que a ti no te guste.
-Lo solucionaremos, puedo esforzarme, pero no creo que en realidad estemos hablando sobre el hecho de que esté saliendo con una mujer más joven
-Regina, solo procura no hacerte daño, ¿ok? Estoy preocupada, nunca has tenido una relación seria, y ahora de la nada, la tienes con Emma.
-Ok, Kristen, no ha sido de la nada, la edad no es un problema, al menos no para mí ni para Emma que es lo que importa. Me voy a acostar y deberíais hacer lo mismo, ya que mañana todas trabajamos- dije y subí al cuarto, encontrándome a Emma acunando a Hope -¿Vamos a dormir?
-¿Quieres que duerma contigo?- dijo acercándose
-Si tú quieres, a mí me encantaría
-Entonces, bajo a coger algo de ropa
-No es necesario, solo ven- extendí la mano y nos fuimos a mi cuarto –¿Te bañas conmigo?
-¿Estás triste? ¿Qué ha pasado?- acarició mi rostro cuando cerramos la puerta
-Nada, solo cansancio, nada que un baño no resuelva
-¿Qué ha pasado Regina? Estabas bien antes de subir yo. ¿Algo que hice?- me analizó
-No, no es nada, mi ángel. Vamos, voy a llenar la bañera.
-Ok- fui al baño y abrí el grifo de la bañera. Volví y me detuve frente a Emma
–Gírate, quiero quitarte el vestido- ella se giró y bajé la cremallera de su vestido, hasta dejarlo caer en el suelo, dejando ver las braguitas rojas, bajé también estas dejándola completamente desnuda. Ella se giró hacia mí y me quitó también mi vestido, mis bragas y sostén negros y ahora estábamos las dos desnudas.
Cogió mis manos y me guió hasta el baño, entramos en la bañera y enseguida nos encajamos, ella apoyando su espalda en la loza de la bañera y yo con mi espalda en su pecho. Cogió la esponja y comenzó a pasarla por mi cuerpo, la espuma empezó a formarse. Emma continuó, entonces soltó la esponja y empezó a pasar sus manos por mi cuerpo, mi cuello, pechos, se detuvo ahí y se quedó masajeando, gemí bajito y cerré los ojos, ella descendió sus manos hacia mi barriga y me hizo caricias allí. Entonces siguió bajando sus manos hacia mi sexo.
-Emma…- intenté protestar
-Cuéntame lo que ha pasado. ¿Estás segura de que solo es cansancio?- no respondí –Regina, dime qué fue
-Kristen- entonces ella detuvo la deliciosa caricia que estaba haciendo –Continúa, por favor- pedí quejica
-¿Qué dijo?
-Que soy muy vieja para ti- ella continuó parada
-Somos nosotras las que tenemos que decidir eso. Y no ella
-Lo sé, pero…
-¿Tienes problemas con la edad, Regina?
-No. ¿Pero y tú? ¿Nunca has pensado en eso?
-No. Porque me enamoré de ti así, siendo más vieja que yo, ¿por qué iría a pensar que es un problema?
-¿Y cuándo quieras hacer cosas de jóvenes y yo no?
-¿Qué cosas de jóvenes, Regina? A mí no me gusta mucho salir, no tengo muchos amigos. Y si fuera a hacer algo de jóvenes, tú vendrías conmigo. Y si no quieres, lo solucionaremos para hacer algo que nos guste a ambas- dijo, entonces giré mi rostro hacia ella y sonreí
-Gracias- dije dándole un piquito. Y me giré de nuevo. Ella volvió a comenzar la sesión de caricias en mi intimidad –Emma…
-Relájate, Regina, relájate
