Hola mis queridas lectoras, ésta ocasión no he tardado tanto en actualizar aunque bueno de mayo para agosto si son algunos meses. Ahora en el trabajo dónde me encuentro como Recepcionista tengo mucho tiempo libre y bueno puedo escribir bastante, de hecho pensaba darle continuación a mis historias por todo el tiempo que tengo disponible. Sin más agradezco sus comentarios y por favor no dejen de comentar que ustedes son por quienes yo actualizo constantemente mis historias. Me despido de ustedes con un besito.
Desclaimer: Los personajes y escenarios de InuYasha pertenecen a Rumiko Takahashi.
Capítulo XX. Persiguiendo a Naraku
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Aquel hombre volaba por un campo que parecía haber sido de una tremenda batalla, al mirar a su alrededor grandes picos, tenían gigantes huecos, no había naturaleza que hiciera qué los picos tuvieran huecos. Algo o alguien tenía que haber sido el causante.
—Parece que algo grande pasó aquí—descendió de los cielos y con su báculo tocó la tierra, de ésta misma emergieron pequeñas criaturas parecidas a las larvas de oruga, de pequeños y saltones ojos rojos—Hijos de la tierra… ¿Qué ha pasado aquí? Decidme todo lo que habéis visto y oído.
Las pequeñas criaturas comenzaron a contar lo sucedido, en aquel relato, estos narraban la poderosa batalla que se había desencadenado entre Sesshomaru y Shishinki un raro ser. Aquellas pequeñas criaturas habían comentado que el poderoso youkai había abierto un agujero tragándose a Shishinki.
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El InuTachi viajaba tranquilamente, entre comillas estaban en relativa, normales. Sesshomaru y Kagome caminaban al frente del grupo sin cruzar palabra, pero ya se les era común que se mantuvieran en silencio y tomados de la mano, sólo ellos sabían de la extraña relación que mantenían aquellos dos. Se escuchaban los juegos de Rin y Shippo, en algunas ocasiones se les unía Kohaku y entre los tres hacían enojar al pequeño sirviente. Miroku y Sango también caminaban en silencio, no había necesidad de entablar conversación ya que el ambiente era bastante pasadero. Sin embargo; a varios metros de todo el grupo caminaba InuYasha, sintiendo una rara voz en su interior que le ordenaba matar a todos en especial a Kagome.
Conforme avanzaban la noche iba cayendo, estaban todos agotados y necesitaban descansar. La pelea con Shishinki había agotado al grupo, aunque Sesshomaru no lo demostrará estaba un poco cansado. Se mantenía en silencio y podía sentir la pequeña mano de Kagome acariciar con su pulgar su mano.
El grupo decidió descansar a las afueras de la siguiente aldea ya que en esos momentos no contaban con mucho dinero para pedir posada. Agradecidos de que cercanos a ellos hubiera unas termas, establecieron el pequeño campamento. Se repartieron tareas y cada uno hizo lo propio.
Sesshomaru y Kagome se quedaron solos, era uno de esos pequeños momentos en dónde ellos podían estar tranquilos. El atardecer pintaba el panorama de naranja, y sin pedir permiso la miko selló sus labios con los del frio demonio, aquel correspondía gustoso mientras su bestia intentaba tomar el control, últimamente su bestia pedía salir con más frecuencia. Quería tomar posesión y él no lo permitía del todo, en momentos cómo los que experimentaba con Kagome. Aquellos besos hacían regocijar su total ser, el sentir cómo la morocha cepillaba su lengua lo enloquecía, él la tomó por la cintura demandando un poco más del beso. Esos momentos entre él y Kagome eran pequeños pero muy satisfactorios para ambos.
—Te quedarás conmigo, ésta noche—anunció el peli plata, las mejillas de la miko ardieron pues sabía a qué se refería.
—Pero Sesshomaru… el bebé.
—No le haré daño.
La azabache asintió sonrojada y volvió a besar los labios de su youkai. InuYasha había visto aquella muestra de afecto entre ambos y aquella voz le decía que los aniquilara, no queriendo escuchar su mente se perdió en las espesuras del bosque.
Poco momento más tarde, los chicos regresaron, viendo la escena carraspearon un poco y rieron. Ambos amantes se separaron y mantuvieron distancia, Kagome ayudó poco a sus amigos a preparar la cena, habían conseguido un poco de conejo y pato. Sonaba deliciosa la cena. Las jóvenes prepararon la cena y al terminar, anunciaron su escapatoria a las aguas termales, con ellas se unió la pequeña Rin y Shippo.
— ¿Tu no vienes, Kohaku?—preguntó divertida Kagome, al ver cómo las mejillas del exterminador se encendían.
— ¿Qué? ¿Pero qué dice Señorita Kagome?—dijo muy sonrojado, bajó su mirada y jugó con sus manos—Yo ya soy un hombre… y es inapropiado que yo esté con unas damas.
Las dos chicas rieron por las palabras del exterminador y asintieron.
—Bueno ya que Kohaku, rechazó su invitación, señoritas yo si la aceptó—dijo galantemente el monje.
Ante esto Sango iba a darle una buena cachetada pero las palabras del youkai la sorprendieron.
—Ni se te ocurra monje—dijo amenazador.
Una pequeña gotita en la sien del bonzo se asomó y asintiendo con resignación se alejó de las féminas y los niños. Sango sabía qué aquella amenaza había sido dicha por el demonio, más que nada por Kagome, por ella no. También en el grupo de ducha estaba Rin, así que era obvio que el youkai defendiera a las dos mujeres que él quería.
Sonrientes, los cuatro individuos se fueron a las termas.
Mientras Miroku bostezaba se acomodaba en las raíces de un árbol, viendo con pereza a Jaken. También el pequeño demonio verde estaba reposando la cena y el sueño le invadía. Ninguno de los dos presentes se dieron cuenta de que Sesshomaru había abandonado el grupo, sólo uno.
—Hey señor Jaken—llamó Kohaku— ¿Usted sabe a dónde ha ido el amo Sesshomaru?
—No—dijo preocupado el demonio—Cuesta pensar cómo se siente que sentir el señor Sesshomaru… después de entrenar tan duro con Tenseiga, descubrió que tan solo era una parte de Tessaiga, la espada que le fue dejada a InuYasha. ¿Dónde iría el señor Sesshomaru? Bueno… tengo una idea de dónde pueda estar.
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El viejo herrero dejaba una nota en la cual decía "Mudado" eso quería decir que aquel lugar ya no le servía cómo hogar.
—Bien, es hora de irse—dijo él, se sostenía con su martillo de acero para no caer. Detrás de él se encontraba su toro de tres ojos. Al levantarse de repente un enorme Meidou casi lo traga, sudó frío— ¡Uh! Mi casa—exclamó el anciano con lágrimas en los ojos, al ver el enorme hocico de demonio consumido casi en su totalidad. Al levantar la mirada se topó directamente con Sesshomaru, quién tenía en mano al Colmillo Sagrado.
— ¿Pensabas que podías escapar, Totosai?—preguntó él, frío como siempre.
—Hola. Ya me esperaba que aparecieras pronto—entrecerró sus ojos al encontrarse con el demonio.
Ambos youkai se miraron directamente a los ojos.
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—El señor Sesshomaru, está tardando demasiado—anunció Rin, mirando a todo el grupo. Las chicas y Shippo habían terminado su baño y ahora estaban reunidos alrededor de la fogata.
— ¡Cállate! ¡Lo has dicho como 200 vece4s!—exclamó furioso Jaken, abrazado a su báculo.
—Entonces, cantaré la canción del Maestro Jaken—parecía una pequeña amenaza por parte de la niña.
Los demás rieron al ver la cara de horror del demonio verde, sin que nadie se diera cuenta, Kohaku sintió palpitar el fragmento que llevaba en su espalda, esto lo puso en alerta.
"¿Qué es ésta sensación?" el joven frunció el ceño, pero irremediablemente, Rin si lo notó.
— ¿Qué pasa, Kohaku?—preguntó curiosa.
Las miradas del InuTachi se pusieron sobre el cuerpo del exterminador.
"¿Qué es esta sensación? Mi fragmento intenta ser profanado… hay una presencia demoniaca"
Sango miró preocupada a su hermano e intentó acercarse a él, pero el mismo se lo impidió. Éste se levantó alarmado, y poniendo en alerta a los presentes. No entendían qué pasaba con el chico, momentos después Kagome sintió una punzada en su pequeño pero hinchado vientre, y también sintió aquella presencia, ahora entendía. Naraku estaba cerca.
— ¡Tienen que huir!—exclamó el exterminador a todo el InuTachi.
—Kohaku, ha pasado mucho tiempo—a las espaldas del exterminador se encontraba el mismísimo Naraku. El grupo lo miró con horror y rápidamente tomaron posición de ataque.
— ¡Naraku!—exclamó el pequeño exterminador con arma en mano.
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—Totosai, ¿Lo sabías todo desde el principio?
—Más o menos—dijo sinceramente—Ya que yo fui el que separó a Tenseiga de Tessaiga y la convertí en un arma. Y… ¿Qué vas a hacer? ¿Matarme?
Sesshomaru tomó la sugerencia de Totosai cómo tentadora, viéndolo fríamente, levantó en alto a Tenseiga.
—Espera—dijo el anciano—Conoces a Shishinki, ¿verdad?
"Supuse que tu padre no era capaz de controlar el Meido Zengetsuha después de robarlo, eso es el por qué él lo separo de Tessaiga, y dejó esa técnica en tu Tenseiga, Sesshomaru" el youkai rememoraba las palabras de Shishinki y solo lo hacía molestar.
—No sé qué te diría Shishinki pero, fuiste capaz de controlar el Meido Zangetsuha al final. Eso significa que tu padre tenía razón, cuando creyó que tú serías capaz de dominarla.
—Totosai, ¿de verdad crees que no me he dado cuenta del siguiente paso?
— ¿El siguiente paso?—preguntó curioso, no entendía del todo las palabras del youkai, le miró y esperó a que éste le diera su respuesta.
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—Que despreocupado por tu parte, Kohaku—río malévolo—También todos éstos inútiles—se refirió al grupo.
— ¿Has venido por mi fragmento?—el taijiyo no estaba dispuesto a perderlo sin antes luchar, el grupo estaba tenso pues todo podría pasar en cuestión de segundos, el despreciable hanyou estaba muy cerca del exterminador.
— ¿Por qué estaría aquí si no? Es el último fragmento, con ese la Shikon no Tama estará completa. Kikyo, que era la única que podía purificar tu fragmento ya no está entre nosotros. No hay nadie que pueda salvarte—dicho a arrebatarle el fragmento, una flecha sagrada se incrustó en su mano, deshaciéndola al instante, sus ojos rojos se viraron en dirección a la miko del futuro-Vaya, vaya, Kagome… felicidades—sonrió encantadoramente—Dale mis felicitaciones a Sesshomaru-sama, hicieron buen trabajo—todos quedaron sorprendidos, nadie fuera del InuYachi sabía del estado maternal de la pelinegra.
—Maldito—gruñó la azabache, apuntando nuevamente con su arco y flechas.
También Kohaku lanzó su guadaña, esquivando al maldito ser, la mano quemada por Kagome se regeneró y muchos tentáculos salieron de la muñeca de éste, tocando la espalda del exterminador. Sango estaba horrorizada e inmóvil, todo para su pequeño hermano terminaría en cuestión de segundos. Sin embargo; se miraron sorprendidos incluso el mismo Naraku. Al tocar el fragmento que estaba en la espalda del niño, éste resplandeció con aura violácea, que al tocar con los tentáculos el malvado Naraku ardió en llamas azules.
—Es el poder de la señorita Kikyo—dijo Miroku, estaba tentado a abrir su hoyo negro pero alrededor del hanyou había insectos venenosos
— ¡Corre, Kohaku!—exclamó Sango, trepada en Kirara y tomando rápidamente a su hermano, volaron por los cielos.
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—Tessaiga es una espada que puede absorber las habilidades de las demás. Sin embargo, Tenseiga no tiene ese poder. La verdadera intención de mi padre era que perfeccionara el Meidou Zangetsuha antes de que Tenseiga fuera absorbida por Tessaiga ¿verdad?
En todos sus años de vida, para el herrero youkai, Sesshomaru estaba bastante comunicativo.
—Bien ya entiendo. ¿Eso crees? Eso es exactamente ¿Insatisfecho?
— ¡Es imposible que la Tessaiga de InuYasha sea capaz de cortar mi espada!—el youkai estaba molesto muy molesto, al blandir su espada, Totosai fue más rápido. Dio un fuerte martillazo en el piso ardiente y un círculo de fuego rodeó al InuYoukai.
—Dime Sesshomaru… ¿Por qué crees que tu padre repartió las espadas de ésta forma? ¿Realmente crees que tenía preferencia por InuYasha y a ti te dejó abandonado? –Sesshomaru le miraba con desprecio pero escuchaba atento a las palabras del viejo herrero—Bien, es imposible que puedas entenderlo ahora. Mientras te sigas centrando en la herencia de Tessaiga, nunca llegarás a entender el verdadero plan de tu padre.
Hasta ahí había soportado el demonio, blandió su espada.
— ¡Cállate!—exclamó mientras veía cómo el Meidou tragaba por completo la casa de Totosai.
—Déjalo estar Sesshomaru. Abandona tu obsesión por esa espada y tu odio hacia InuYasha. Si lo haces, podrás superar a tu padre—tras aquellas palabras del herrero, Sesshomaru dio media vuelta y se fue por donde había llegado, Totosai estaba oculto tras una gran roca junto a su toro y sus pocas pertenencias, estaba sudando frío—Vaya… creí que iba a morir.
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Kohaku iba bien agarrado a la cintura de su hermana, sin embargo; no dejaba de pensar en lo qué había sucedido cuando Naraku intentó tocar su fragmento. Éste mismo se había contaminado por la simple presencia del hanyou, pero aquel destello violeta lo había impedido, mientras reflexionaba se había dado cuenta de que Kikyo había depositado todas sus energías en el pequeño casquillo.
—Logramos escapar—anunció Sango, se habían alejado del grupo, lo primero era salvar a su hermano.
Pero habían cantado victoria muy pronto, detrás de ellos venía aquel enorme torbellino de miasma acompañado con bichos venenosos.
—Os dije que no había lugar dónde escapar.
—Que pesado—gruñó Sango mientras Kirara apretaba el paso.
— ¿Qué crees que deseaba Kikyo? Esa mujer purificó por completo tu fragmento de la esfera, con tal de poner ese fragmento en el interior de mi esfera y así poder purificarme junto a ella.
— ¡Kirara, más rápido!—exclamó Sango, procurando qué Naraku no los alcanzará.
—Incluso después de su muerte, Kikyo sigue siendo un problema para mí.
"En otras palabras, ¿Mi fragmento puede servir como un arma para derrotar a Naraku?"
—Sin embargo Kohaku, no te engañes a ti mismo. Puedo robarte el fragmento de la esfera sin llegar a tocarte.
Lanzó aquel ser sus tentáculos en contra del exterminador, la tirada de aquel hanyou era rebanarle la cabeza al chico sin llegar a tener contacto directamente con el fragmento.
— ¡¿Qué es lo que intenta hacer Naraku?!—gritó Sango, furiosa. Estaba molesta de no poder hacer mucho.
— ¡Quiere cortarme la cabeza y llevarse el fragmento sin tocarlo!
— ¿Qué?
—Exacto. Voy a tomar tu cabeza junto al fragmento de tu cuello, y así contaminarlo poco a poco.
Desde otro ángulo el InuTachi decidió que tenían que seguir a Sango y Kohaku, al llegar a un pequeño acantilado, las luces de la mañana ya se asomaban, no habían tenido ni siquiera tiempo de descansar un poco. Miroku corrió para alcanzar a Sango, y Kagome junto a Jaken, Rin y Shippo iban montados sobre el lomo de Ah-Uh.
El dragón de dos cabezas volaba rápidamente, Kagome ofreció al monje ir con ella y más rápido se movieron rumbo a aquella enorme nube de miasma. Conforme avanzaban y descendían, una enorme planta emergió de la nada, teniendo apariencia de un traga hombres. El pequeño grupo se detuvo de golpe.
— ¡¿Byakuya de los Sueños?!—exclamó sorprendido Miroku.
—Perdonad, pero no puedo dejaros pasar—de la enorme planta emergió aquella extensión de Naraku.
—No tenemos tiempo para perder contigo.
—Es verdad… no os quitare mucho tiempo. Naraku terminará con sus cosas muy pronto—dijo burlón, mirando en dirección a dónde se libraba la persecución.
La enorme planta atacó a los jóvenes, Kagome inmediatamente lanzó una flecha sagrada, podía sentir en ella un enorme poder emerger, y en su vientre sintió el youki de su bebé que le prestaba fuerzas para el ataque. La flecha sagrada dio de lleno en aquellas plantas pero solamente sirvieron para que una cantidad impresionante de miasma saliera de ellas al ser cortadas.
— ¡Apártense!—exclamó Miroku, sin remordimientos— ¡Kazanna!—el agujero negro del monje se abrió, absorbiendo todo el miasma de los alrededores.
—Tonto. No sobrevivirás si absorbes todo éste miasma—al descuidarse, Kagome impactó una de sus flechas sagradas sobre el pájaro de origami de Byakuya. Ésta se debilitó y empezó a caer, otra y otra casi no quedaba nada del pájaro.
De repente un Viento Cortante fue un golpe que por los pelos, el hombre de los sueños no esquiva, se transformó en una rosa blanca y desapareció en el cielo. InuYasha había regresado, aquellas ansias de querer aniquilar a Kagome y Sesshomaru habían desaparecido, estaba más que convencido de que se trataban de celos. Sin embargo; no podía dejar a sus amigos solos, el maldito de Sesshomaru se había largado a quién sabe dónde dejándolos a la deriva. Aprovecharon que Byakuya se había ido y rápidamente consiguieron alcanzar a Naraku.
Sango había lanzado su Hiraikotsu, el boomerang había a su alrededor youki, sorprendiendo a todos e incluso al mismísimo Naraku, quien fue atravesado poderosamente. El ataque regresó a él, destrozando gran parte de su cuerpo pedazos de carne volaban alrededor del hanyou. InuYasha lanzó un viento cortante y éste se convirtió en una nube de miasma, Kagome lanzó una flecha sagrada que debilitó más al horroroso ser, y Miroku sabiendo el problema que tenía sin importar, absorbió miasma pero el maldito Naraku se había vuelto a ir.
El InuTachi estaba mirando cómo llegaba la mañana, descansaban cerca de la zona de combate, no habían podido dormir y se encontraban bastante cansados. Sango abrazó fuertemente a su hermano. Kagome intentaba purificar el miasma que había absorbido el fragmento de Kohaku.
—Siento no poder hacerlo tan bien cómo Kikyo—dijo ella, mientras una luz violeta alumbraba su mano.
—El poder de mi fragmento puede acabar con Naraku—finalmente habló, llamando la atención.
—No seas tonto—anunció Sango—No te dejaré solo, eres débil en corazón y fuerza. Así simplemente Naraku acabará contigo.
— ¡Pero el poder de Kikyo está funcionado! Mi fragmento le hace daño a Naraku.
— ¡Ah, no seas tonto!—InuYasha le dio un coscorrón al exterminador—Todos acabaremos con Naraku.
Todos asintieron, sabían que aún faltaba la última batalla. Suspiraron, realmente estaban cansados y necesitaban un respiro.
— ¿Ahora si podemos descansar un poco?—respingó Shippo, tallándose los ojos—No hemos dormido nada.
—No seas flojo, enano—gruñó el hanyou.
—InuYasha, Shippo tiene razón. Estamos algo agotados y obviamente por el daño que Sango causó a Naraku no, nos atacará en un buen rato. Podemos descansar.
Miroku era muy intuitivo, a pesar de que InuYasha se puso roñoso, regresaron al campamento, tomaron las cosas y se dirigieron al pueblo. Antes de llegar a las afueras de éste, una esfera de luz azul se paró frente a ellos. Sesshomaru estaba de vuelta.
— ¡Maldito dónde estabas!—exclamó molesto su medio hermano.
—Cállate—ni siquiera lo miró y fue directamente hacía Kagome, la cargó sin darle explicaciones a ella ni a los demás—Caminen—sin entender aún, asintieron, la azabache tenía las mejillas sonrojadas por la repentina actitud del demonio, pero se sentía agradecida, sus fuerzas estaban menguando, incluso cuando su bebé le prestó fuerza para lanzar aquella fuerza en contra de Byakuya.
En quince minutos el grupo entero se encontraban en un poblado bastante grande, se sorprendieron al encontrarse con algo que nunca habían visto. Semi bestias caminaban libremente entre los demás aldeanos, incluso los mitad bestia con apariencia animal iban vestidos, compraban en el mercado y andaban libremente, era una pequeña ciudadela que maravillo al InuTachi. Al llegar, las miradas de la gente no se hicieron esperar, pero fue tan normal que se sintió bien, frente a ellos pasó un semi bestia con aspecto animal, era un ratón gigante, que solo les sonrió y siguió su camino.
— ¿Qué lugar es éste?—preguntó muy curiosa, Sango.
—Kyokai—respondió cortante Sesshomaru.
— ¡Es maravilloso! ¡Miren unos zorros mágicos!—exclamó Shippo al ver jugar a unos kitsunes.
—Éste es el lugar ideal para vivir, para personas que no temen de los monstruos—frente a Miroku pasó una serpiente con cara de demonio y le ignoró para meterse en un establecimiento.
—Nos quedaremos aquí—anunció el frío youkai, al mirar a Kagome ésta se había quedado profundamente dormida entre sus brazos. Se encontraban frente a un gigantesco edificio muy tradicional, las cortinas que decían Bienvenidos se abrieron, dejando pasar al gran grupo. Todo estaba hermoso… era muy lujoso, el tatami brillaba y ellos podían reflejarse en el piso. Al llegar a la recepción una anciana les recibió.
—Amo Sesshomaru, cuánto tiempo sin verlo—dijo cortésmente—Pareciera que han pasado novecientos años desde la última vez que nos visitó.
—Dales habitaciones, asegúrate de que se les trate como deben—dijo frío el youkai, para los demás era curioso el ver que Sesshomaru dijera más de dos palabras. Vieron cómo las mujeres, accedían a sus peticiones y les llevaban escaleras arriba.
—Nunca imagine que Sesshomaru frecuentará éste lugar—dijo bajito Sango, esperando a que no la escucharán, sin embargo; no tuvo efecto porque el demonio si la había oído perfectamente más no dijo nada. Siguió subiendo las escaleras aún con Kagome en brazos.
Al llegar al quinto nivel, la trabajadora del hotel les asignó sus habitaciones, quedando de la siguiente manera. Miroku, InuYasha y Kohaku, en una habitación, Sango, Kagome, Rin y Shippo en otra y finalmente Sesshomaru accedió a quedarse de mala gana con Jaken.
—Si necesitan algo solo llamen a alguna de las chicas y ellas les ayudarán—se despidió la joven y se retiró.
—Exterminadora—llamó el youkai—Cuida de Kagome.
Sin más el demonio se retiró a su habitación sin esperar respuesta de la chica, ésta solo asintió y supo que Sesshomaru nunca cambiaría. Aprovecharía la lujosa habitación y dormiría no antes de darse un buen baño, observó a su amiga dormir plácidamente y entró con un cambio de ropa al cuarto de baño.
Sesshomaru hacía lo propio, había dejado su pesada armadura en el piso y decidió tomar un baño. Aún no asimilaba por qué su padre había separado ambas espadas y tampoco entendía porque había sido destinado a proteger a su hermano, de alguna manera lo miraba de esa forma. Él estaba claro que no soportaba a InuYasha y el tener que protegerlo lo irritaba.
Se metió al agua y sintió cómo los músculos se relajaban, el aroma de las sales le tranquilizaban.
—Cuanto tiempo sin verte, Sesshomaru—abrió violentamente sus ojos y se encontró con una mujer.
Aquella mujer tenía los cabellos totalmente negros cómo la noche, un par de ojos rosas y una marca de nacimiento a cada lado de sus mejillas parecidas a las de él, sólo que cambiaba en color, en la frente de la mujer no tenía absolutamente nada. Y ella se encontraba desnuda, dentro del agua.
—Qué quieres Rokuta—habló indiferente, le dio igual la desnudez de la demonesa.
—Oye ha pasado mucho tiempo y quiero estar contigo.
—Lárgate de aquí—sentenció, cerró sus ojos y esperó a que la youkai saliera, sin embargo; pronto se encontraba con esa mujer montada sobre sus caderas, ella intentaba insertarse sobre el miembro del masculino. Él se levantó molesto y la tomó por el cuello—Te lo advierto, si aprecias tu vida dejarás de molestarme—advirtió sus garras resplandecían con veneno.
—Nunca me habías dicho que no—dijo ella enojada.
—Lárgate.
Sesshomaru salió del cuarto de baño y supo que no podría estar tranquilo con aquella youkai ahí, inmediatamente pensó en Kagome. Y era increíble cómo es que su cuerpo no respondió a las insinuaciones de la youkai.
"—Eso es porque amas a Kagome, ninguna otra mujer sea humana o youkai produce en nosotros esa sensación de bienestar, excitación y muchas cosas más. Ni el magnífico cuerpo de Rokuta pudo despertarme."
"—Lo sé—"
"—Así que, el gran Sesshomaru ha aceptado que ama a Kagome, la humana protectora de la Shikon—"
"—Sabemos que esa mujer es nuestra perdición."
La bestia de Sesshomaru, se había vuelto a dormir, el youkai aceptaba que amaba a Kagome y era futura reina del Oeste. Esperaba a su cachorro y había dejado esos tontos prejuicios, sabía que muy a su pesar era como su padre; había sucumbido ante los encantos de una humana. Y para su conciencia youkai, era lo peor que había podido pasar. Más no le importaba porque Kagome era de él y nada más. Vio salir a Rokuta, echándole una última mirada seductora y salió de la habitación.
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—Dale esto a InuYasha—dijo malévolamente Naraku, estaba dentro de un campo de energía mientras se regeneraba lentamente.
— ¿Qué es?—pregunto Byakuya, del interior del hanyou salió un pedazo del espejo de Kanna.
—Será una sorpresita.
Rio perversamente y vio cómo su sirviente salía volando.
Fin Capítulo.
