Capítulo 20 - Spiderman

Elia tragó saliva y dejó el mando sobre sus piernas, tratando de asimilar la situación. Vale, estaba jodida. Se retorció la coleta, pensando qué hacer, mientras veía en la pantalla como Spiderman permanecía de brazos cruzados.

-¿No tienes nada que decir?

Ella tomó el mando y suspiró.

-No quería quitarte el trabajo, tan solo quería ayudar -aseguró, siendo todo lo sincera posible-. Podríamos hasta ser compañeros.

En esos momentos daría lo que fuera por poder detectar la expresión facial de Spiderman, era completamente desconcertante no ver ni un misero músculo moverse; aunque ella no era quién para quejarse, al menos él manifestaba algo más a nivel corporal.

-Yo trabajo solo -bufó.

-Pero eso no significa que no necesites ayuda -replicó.

Spiderman se giró hacia un lado, molesto, pero no tardó mucho en volver a fijar la mirada en la armadura.

-Hagamos una cosa -comenzó-, te propongo una carrera desde aquí hasta Flatiron Building. Demuéstrame de qué estas hecho.

-¿Si gano aceptarás que trabajemos juntos? -preguntó Elia, entusiasmada.

-Aceptaré que estés por aquí, que es distinto -repuso.

Elia suspiró y sacó su móvil, buscando la ubicación del edificio, pues no sabía cómo llegar hasta allí.

-Está bien -asintió mientras su móvil cargaba la información. La pantalla mostraba una ruta que incluía cruzar el puente de Manhattan-, acepto.

Spiderman choco las palmas y pegó varios saltos, haciendo una especie de calentamiento.

-Cuando quieras -dijo.

-¿A la de 3? -preguntó. Spiderman asintió y comenzaron a contar juntos-. 1, 2 y ¡3!

Elia activó los propulsores y despegó, encaminándose directa hacia allí, pero no lo hizo con la velocidad deseada. Por un momento se alarmó, pensando que los disparos habían dañado los circuitos, hasta que vio a Spiderman balancearse por delante de ella. Una de sus telarañas estaba unida directamente a la armadura, lo cual explicaba su pequeño momento de retención. ¿Quería jugar sucio? Pues iba a sufrir.

En cuanto se liberó del peso, Elia aceleró y se comenzó a acercar peligrosamente a él. No podía atacarle, no quería hacerle daño y eso la clasificaría automáticamente como una villana, pero si podía entorpecer su marcha. Se situó por delante de él y frenó, obligándole a detenerse, lo cual le permitió acelerar de nuevo, pero esta vez se elevó en lugar de seguir hacia adelante, no iba a caer de nuevo en el mismo truco. Aun así, Spiderman era persistente. Con la cámara de sus pies pudo ver la telaraña acercarse hacia ella, lo que le permitió girarse y agarrarla directamente con las manos. En ese momento, los ojos de Spiderman se abrieron de golpe, mostrando la primera expresión de la noche. Eso supuso una gran victoria para Elia, quien tiró de la telaraña y la lanzó en la dirección contraria, soltándola de golpe y viendo como Spiderman se perdía a lo lejos. No obstante, ese momento de felicidad fue corto, pues comenzó a sentirse mal por haber hecho eso: había llevado la competición demasiado lejos. Esperó unos instantes, esperando ver a Spiderman alzarse por entre los edificios, pero cuando eso no ocurrió comenzó a preocuparse. Iba a ir hacia donde le había lanzado cuando le vio acercarse a toda velocidad, impulsandose directamente, sin perder tiempo en balancearse. Elia suspiró de alivio, no quería matar a Spiderman, pero no perdió más el tiempo. Aceleró y continuó la carrera, visualizando por fin el puente de Manhattan. Ella no tenía porqué cruzarlo como tal, podía acortar volando sobre el agua, pero entonces volvió a tener la misma sensación que al empezar la carrera. Miró a las cámaras y, aunque estaba oscuro, en la cámara inferior veía algo colgado. Nuevamente, Spiderman se había aprovechado de ella. Pensó en cortar la telaraña, pero cayó en la cuenta de que entonces él caería al río, por no mencionar que no estaba segura de si iba a poder romperla, no sabía de qué material estaba hecha. Decidió seguir adelante, omitiendo por completo su existencia. En cuanto llegaron a la otra orilla, Spiderman lanzó una telaraña y empezó a avanzar hacia la meta. Elia intentó acelerar más, pero los propulsores tenían un límite que, a diferencia del cuerpo, no podía sobrepasar. Eso le daba mucha rabia, ya veía el edificio y, tan solo unos metros por delante de ella, estaba Spiderman. Él iba a ganar por nada y ya no iba a reconocerla como una posible aliada, le diría que se largase a casa y no saliese más; aunque, por otra parte, ¿qué importaba lo que tuviera que decir Spiderman? Ella no pensaba dejar de ser El Guardián por mucho que él se lo impidiese. No obstante, algo se revolvió en su interior cuando le vio aterrizar en lo alto del edificio unos segundos antes que ella.

-¡Sí! -exclamó Spiderman, celebrando su victoria con extraños saltos más propios de un adolescente que de un superhéroe maduro.

Elia acercó la armadura a él.

-Felicidades -dijo en un tono bastante seco, aunque él era incapaz de percibirlo debido al modulador-, pero no pienso dejar esto.

Spiderman se la quedó mirando en silencio durante unos segundos.

-¿Y quién ha dicho que lo tienes que dejar? -rebatió-. Te dije lo que pasaría si ganabas, no que si perdías tenías que retirarte.

El corazón de Elia comenzó a latir a toda prisa después de haber estado parado durante unos instantes.

-Lo has hecho bien -continuó Spiderman-, incluso te has preocupado por mí.

-¡Yo no me he preocupado por ti! -repuso, aunque sabía que era cierto. Sin embargo, tenía que mantener una imagen delante de él.

-Sí, lo has hecho, al igual que tampoco me has dejado caer al agua.

¿Por qué narices era tan observador?

-Esto es una conversación absurda -dijo, alzando el vuelo. Ya había cumplido con su cometido, así que no tenía más sentido seguir ahí. No obstante, por tercera vez volvió a notar ese ligero desequilibrio-. ¿Por qué no me dejas en paz? -rugió mientras intentaba acelerar.

-No voy a dejar que te marches enfadado -repuso mientras tiraba con fuerza de las dos telarañas con las que la había atrapado.

Finalmente, Elia fue aflojando los propulsores poco a poco. Si seguían así iban a terminar haciéndose daño y eso era incluso más absurdo. Spiderman también se dio cuenta y dejó de tirar, pero no soltó las telarañas. Ambos se acercaron y se quedaron mirando.

-Tengo curiosidad por ti -confesó Spiderman, poniendo los brazos en jarra-, ¿de dónde has salido?

-De mi casa -explicó Elia, sarcástica.

-Vaya, ¡qué sorpresa! Yo imaginaba que ibas a decir que de chatarralandia.

Vale, Spiderman era sarcástico, Elia tenía que tomar nota de eso.

-No tengo por qué decirte nada -esta vez fue más directa.

-¡Oh, vamos! -se quejó-. No es tan difícil, mira: soy Spiderman y conseguí estos poderes porque me picó una araña mutante -dijo a modo de demostración y tendiéndole la mano igual que si se estuviera presentando.

-Soy el Guardián -le imitó, aceptando su mano- y creé esta armadura.

-¿La creaste? -preguntó, sorprendido-. ¿Eres algo así como un Iron Man?

-Quítale lo egocéntrico y las armas impresionantes, entonces sí, soy como él.

Spiderman se rió.

-Bueno, el señor Stark es alguien con quien hay que saber tratar.

Elia resopló. Sí, a Tony había que conocerle.

-Te lo digo en serio, puede ser agradable cuando quiere -aseguró. Elia se dio cuenta de que había malinterpretado su reacción, pero prefirió que fuera así.

-Bueno, ha sido un placer conocerte -dijo, tratando de terminar la conversación-, pero yo debería irme.

-Oh, vale -asintió-. Entonces supongo que nos veremos por ahí. Ah, y solo para que quede claro: trabajo bien solo, pero eso no quiere decir que no me alegre de que haya alguien más vigilando la ciudad -añadió.

Claro, como ya estás viejo... pensó Elia.

-Sí, está bien -afirmó en su lugar-. Hasta luego -se despidió alzando el vuelo.

-Hasta la próxima -oyó decir mientras se alejaba de allí.

Había sido una ronda más intensa de lo esperado, pero también se alegraba de contar con un aliado.

Elia llegó a la escuela agotada. Se había pasado toda la noche pensando en Spiderman y en lo emocionada que estaba ante la posibilidad de poder trabajar con él. Le admiraba muchísimo, de no ser por él no existiría el Guardián que la gente de Nueva York conocía y la sola idea de poder volver a tenerle tan cerca le tenía entusiasmada. No obstante, tenía que reconocer que era un poco infantil y tramposo, aunque debía serlo si se paseaba por la ciudad en mallas y saltando de edificio en edificio persiguiendo a los malos; si eso era todo lo que le había hecho a ella, qué no le habría hecho a sus enemigos de verdad. Bostezando, Elia entró en el instituto y se dirigió hacia su taquilla, donde sacó los libros y se encaminó hacia su primera clase. Pilló asiento al fondo y, entre la voz del profesor y su sueño, terminó durmiéndose.

El timbre sonó y la despertó, haciendo que se sonrojase. Ella no se quedaba dormida en las clases, jamás, ni por muy agotada que estuviera. Respiró hondo mientras recogía su libro y se marchó de allí la primera, caminando hacia su taquilla de nuevo para coger el siguiente libro y pensando que la situación sería alarmante el día en que suspendiera algún examen pero que, por el momento, no tenía de qué preocuparse.

-¡Hola, Elia!

Ella se giró y vio a Ned agitando la mano con energía. Peter estaba a su lado, sonriendo tímidamente. Elia no pudo evitar pensar en lo guapo que se veía así y lo bien que le quedaba ese jersey.

-¿Elia? -preguntaron entonces a su espalda, acompañando la pregunta de un toque en su hombro.

Junto a ella estaba Harry, mirándola sin saber bien qué sucedía.

-Hola -saludó.

-Hola, Harry -la voz alegre de Ned indicó que estaban los 4 juntos de nuevo-. ¿Qué tal?

-Bien, ¿y tú? -devolvió Harry.

-Bien, bien -sonrió. Luego fijó su atención en Elia-. No tienes buena cara -observó-, ¿ha pasado algo?

Elia se tensó al oír eso.

-Eh... no, nada, simplemente no pude dormir bien y me puse a leer y entonces me desvelé más y ya apenas pude dormir -mintió rápidamente, tratando de salir del paso-, ¿y vosotros qué hicisteis? -preguntó, tratando de desviar aún más la atención sobre sí misma.

-Nada en especial -dijo Ned y Harry se encogió de hombros, dando a entender que tampoco había hecho nada digno de mención.

-¿Y tú, Peter? -insistió al ver que el chico no contestaba.

-Yo vi una peli -contestó con rapidez mientras sacaba los libros de su taquilla.

-Déjame adivinar -pidió Ned-: Deadpool.

-Eh.. sí -afirmó Peter.

-¿Cuál? -preguntó Elia. Ella ya había cambiado los libros y estaba apoyada en la pared mientras esperaba a los chicos.

Todos prestaron su atención en ella, mirándola como si estuviera loca.

-¿No sabes qué peli es Deadpool?

-Armonía perfecta, chicos -se burló cuando todos hablaron a la vez.

-¿Pero en serio no la conoces? -continuó Harry, a lo que Elia negó-. ¡Pero si es genial!

-Súper genial -añadió Ned-. Va de un tipo que es mercenario y se enamora de una prostituta y entonces le detectan cáncer y se somete a un tratamiento, pero eso le hace ser como un cojón con dientes...

-Literal -sonrió Harry.

-... y se piensa que ella ya no va a querer estar con él, entonces se va a vivir a otro sitio y...

-Eh... me estoy perdiendo muchísimo con esto -cortó Elia-. Peter, ¿puedes contármela tú?

-Bueno, pero no sé si me acordaré bien...

-¡Si la viste ayer! -exclamó Ned. Peter se giró y le miró de una manera extraña-. Aunque bueno, sí, es algo complicada -añadió.

-Básicamente es de un superhéroe que es muy bestia y que no puede morir -explicó Harry-. Pasan más cosas, pero eso es lo principal: que es un bestia y que te ríes muchísimo. Ah, y que él mismo es consciente de que es un personaje de cómic.

-Ahora suena algo más interesante -coincidió. Ese último dato le había parecido bastante curioso-. ¿Tan difícil era contarme eso? -le preguntó a Peter.

Él hizo una mueca y apartó la mirada.

-Es que yo lo habría contado igual que Ned -se defendió-, Deadpool no se puede resumir tan fácilmente.

-Pues Harry lo ha hecho muy bien -le picó.

Peter calló y continuó caminando, algo molesto. Elia cruzó miradas con Harry y ambos comenzaron a reírse, lo que molestó más a Peter. Esos dos eran demasiado amigos y, aunque se alegraba de volver a ver a Harry, prefería que se mantuviera alejado de Elia. No iba a decir nada, le parecía absurdo intentar separarles, pero sí echaba de menos pasar tiempo a solas con ella.

-Ten -dijo una animadora cuando se cruzó en su camino, dándole un folleto informativo.

Peter tomó la hoja y la leyó, sonriendo conforme según avanzaba. Un partido de beisbol y luego uno de baloncesto, todo en el mismo día; sería el lugar perfecto para estar con Elia a solas.

-Oye, Elia -la llamó, interrumpiendo la conversación de esta con Harry y Ned-, ¿te apetece que vayamos juntos? -dijo, ofreciéndole el papel.

Elia se lo quitó de las manos y lo leyó.

-Suena bien -asintió un poco antes de que la campana sonase-. Tengo que irme a clase otra vez, hablamos luego, pero en principio el lunes no tengo nada que hacer.

-De acuerdo -se despidió.

Harry también se fue, dejando a Peter y a Ned solos.

-¿Desde cuando te interesa a ti el deporte? -preguntó su amigo, extrañado.

-Desde hace tiempo -aseguró, aunque eso ni el se lo creía. Había empezado a practicar algo más de ejercicio desde que se había convertido en Spiderman, pero no antes.

-¿Y por eso solamente se lo has propuesto a Elia?

Peter abrió los ojos. Hasta ese momento no se había dado cuenta de lo evidente que había sido, pero era lo que le había salido hacer. ¿Ella también se habría dado cuenta? Porque de ser así tendría que intentar hablar con ella lo antes posible; ya la había liado al no poder hablar de lo del beso, no quería volver a confundirla más. Aunque, en realidad, era ella la que le confundía a él. ¿Por qué era tan complicado?

-Estás rojo -murmuró Ned-. ¡Te gusta Elia!

-¡¿Qué?! -exclamó Peter-. ¡No!

-Sí, sí, te gusta -afirmó, comenzando a divagar-. Necesitamos un nombre de ship... ¡Eter! No, eso es un elemento químico y puede ser más raro, aunque a los dos os gusta la química... ¡No, ya lo tengo! ¡Pelia! -dijo, orgulloso, pero entonces hizo una mueca-. Ay, no sé cuál es mejor.

Peter se llevó las manos a la cabeza, pero prefirió no seguir diciendo nada más. Cuando Ned se centraba en un tema podía ser muy insistente y, aunque se le dijera cualquier cosa, él no iba a cambiar de opinión. Ya les estaba buscando nombre de ship, con lo que eso significaba que iba a estar mucho tiempo molestando sobre eso. Prefirió mentalizarse y acostumbrarse, deseando que no se le escapase nada delante de Elia, porque eso implicaría sacar a la luz una conversación para la que no sabía si estaba preparado.