Aclaraciones: Miren, todo el mundo está teniendo la misma errada impresión de que Harry está embarazado por las felicitaciones de Pomfrey. Para aquellos que no les vaya a quedar claro en el capítulo. La cinta es la unión de Harry y Draco, es la aceptación en alma y cuerpo como pareja (legalmente y espiritualmente no están unidos todavía, eso viene después). Esto que sucedió fue algo personal entre ellos dos. Harry aún está teniendo problemas con el Sruth al cual le gustó demasiado Harry, pero, eso será después, para evitar los spoilers.

Me parece muy bueno que los hombres sufran un rato lo que las mujeres al dar a luz, pero, lo encuentro... bastante irregular. Si a la gente le gusta, pues, ¡alá! A disfrutar, pero, en lo particular me da bastante repelús (aún el de mujeres, sí soy una anormal, ¿qué se le hace?). Y por si nadie se ha fijado. ¡Cuando ponen el maldito Mpreg entonces la cosa deja de ser Drarry. Para ser el embarazo y posteriormente el bebé del Drarry! Así que no. Lo siento, pero, NO VA A HABER MPREG pueden buscarse cualquier otra historia de Veelas, todas tienen con finalidad "PROCREAR"... iack... no necesitamos más gente (real o no) en el mundo.

Capítulo veintiuno: Te presento al Sruth.

— Teñido. ¿Dónde está Narcisa? —Preguntó Sirius, llegando a donde usualmente se quedaba el matrimonio Malfoy.

— Está en Durmstrang.

— ¿En dónde...? ¿Y tú a dónde vas? —Siguió al verle terminando de hacer el equipaje.

— Voy a Nueva Zelanda.

— ¿¡AH!?

— Ya cállate, pulgoso... molestas...

— ¿Y piensas dejar a tu hijo y a Harry aquí, solos?

— Eso parece... —Sirius no entendía nada de nada—. Ya hicimos todo lo que podíamos hacer. Además, Potter tiene la prueba de sangre y la unión en la mano. Aunque dudo que sepa lo que es y no voy a ser yo quien va a irle a preguntar como la consiguió. Ya si se van a matar es problema de ellos.

— ¿Unión? ¿Qué unión?

— No tengo tiempo para esto. Hasta la próxima catástrofe, Black...

— Ah no... no me vas a dejar así. ¿Qué mierda pasó?

— Me voy... voy a llegar tarde...

— Mal... —Sin embargo el rubio se había ido, dejándole con la palabra en la boca. Seguramente Remus sabría que sucedía.

1

— ¡Rem!

— Estoy ocupado, Sirius...

— ¡Por qué todo el mundo está así hoy!

— ¿A qué te refieres con Así, Paddy?

— ¡El estúpido de Malfoy también me botó! ¿Sabes que se fue a Nueva Zelanda?

— ¿En serio? —Preguntó Remus dejando de corregir los exámenes y prestándole atención a su amigo.

— ¡Palabra de Merodeador Moony! Le pregunté qué si iba a dejar a Harry y a Malfoy junior solos, y él me respondió que ya no podían hacer más nada... y me dijo —Se puso a imitar al rubio mayor—. "Potter ya tiene la prueba de sangre y no seré yo quien vaya a preguntarle como la consiguió" —Volvió a ser Sirius—. O algo así...

— ¿Harry tenía la prueba de sangre en las manos? Es imposible... es literalmente sangre...

— ¿Cómo fue que dijo? Creo que también habló algo de unir. ¿Qué es todo eso?

— ¿Malfoy dijo que Harry tenía la unió en la mano? —Cuando el animago movió la cabeza afirmativamente. Remus se levantó dejando todo a medias y salió del cuarto. Sirius se rascó la cabeza y salió tras el licántropo...

2

Remus no se molestó en buscar a Harry, en cambio, fue a buscar en el mapa del merodeador para encontrarlo. Estaba en su cuarto. Así que se dirigió a las habitaciones que utilizaban Sirius y él y entró. No lo encontró en la salita y no sabía tampoco que hacía allí si debía estar en clases.

— Remus ¿Por qué estamos persiguiendo a Harry? ¿No debería estar en clases? —Fue olímpicamente ignorado. Sirius bufó molesto. Remus abrió la puerta que daba a las camas y en una de las dos camas gemelas, encontraron a Harry durmiendo profundamente. El de ojos dorados se acercó con cautela y tratando de moverlo lo menos posible, le sacó el brazo de la sábana que utilizaba para cubrirse del frío. Y la alzó, echando hacia arriba la manga de la camisa del uniforme. Sirius se acercó y se colocó al lado de su mejor amigo vivo.

Observó que Harry tenía una hermosa cinta, amarrada con un elegante nudo, blanca que poseía unas manchas rojas que comenzaban a desvanecerse. Se preguntó por qué Harry no se había despertado para esos momentos y un potecito le dio la repuesta. En la mesita de noche había un gotero y un frasco que decía "Harry Potter. 15Cc. C/8 horas". Leyó el contenido de aquel medicamento. Tenía los ingredientes básicos de una poción para dormir, también era analgésica y rehabilitadora. Una línea azul le daba la vuelta al cilindro, bueno, cuando menos no era violeta... aunque, no le gustaba que Harry anduviese tomando cosas tan fuertes.

— ¿Qué significa la cinta? No sabía que Harry utilizara pulseras...

— Dudo que tan siquiera se haya dado cuenta que anda con esto para arriba y para abajo —Le respondió más bajito el castaño.

— Tiene 15 cc de esto encima... creo que sólo Malfoy hijo o el Lord podrían despertarlo. Tranquilo... —Le calmó al ver a Remus frunciendo el ceño—. Está recetado por un médico —Le mostró la línea azul y las indicaciones estampadas en la etiqueta del frasco.

— Se supone que las parejas crean una unión y así es como se manifiesta una vez que lo consiguen. Esto se supone que luego se utiliza en la ceremonia formal. Son como los anillos. Supongo que las manchas rojas son parte de la prueba de sangre que sabrá Merlín donde estará en estos momentos.

— ¿Es peligrosa?

— ¿Usualmente? —Sirius asintió—. No. Con Harry y Draco, no quiero saber. Será mejor ir a buscarla.

— ¿Y cómo vas a buscar un río de sangre? —Se burló. Remus lo miró con reproche.

— Narcisa me mostró su prueba de sangre, en caso de que sucediera y ella no estuviera aquí por sus compromisos formales que no podría eludir. Créeme, si la de Narcisa fue impresionante, digamos que estoy ansioso por verla. Vamos —Arregló a Harry en la cama y lo arropó de nuevo, y agarrando al animago por la espalda salieron del cuarto.

— ¿Quién le dirá a Harry? —Recordó de repente el último Black. Se miraron preocupados.

— Piedra, papel o tijera... —Soltó de una vez, asustado.

— Si empatamos, será Dumbledore —Dijeron al unísono.

3

— Este es el plan. Te conviertes en perro y buscas los lugares en los que se sientan más fuerte Harry o Draco. Evitando donde están ellos dos en estos momentos, por supuesto.

— Tú nariz es más desarrollada que la mía...

— No empecemos Sirius. Y sabes que convertido, tu nariz es mil veces mejor que la del lobo. Así que... andando, no debemos dejar esa cosa suelta por allí.

— ¿Por qué es TAN importante?

— Transfórmate ya, Sirius...

Habían encontrado varios lugares con la impregnados con la fuerte presencia de Harry y de Draco, pero, usualmente eran o el uno o el otro. Jamás en conjunto. La búsqueda se interrumpió unas horas, ya que Remus tenía clase y no podía faltar. Sirius no buscaría por voluntad propia. En realidad, Remus le había terminado atando una correa al cuello luego de obligarle a transformarse.

Cuando pudieron retomar la búsqueda, el gran reloj de Hogwarts decía que eran las cinco de la tarde. Aún sin querer, Sirius fue forzado de nuevo a entrar en la búsqueda. Siguieron varios caminos, y luego de una hora de búsqueda, Padfoot iba a destransformarse para decirle a Remus que Hogwarts era demasiado grande para buscar a ciegas, cuando, un penetrante olor y presencia le llegó de golpe. Ladró unas cuantas veces, llamando la atención de licántropo, y trotó hacia una puerta en particular. El castaño, se acercó a la puerta y con curiosidad la abrió. Sirius se destranformó inmediatamente. En frente de ellos, sobre una cama de sábanas de color rojo fuego. Había, una especie de tribal intrincado hecho de sangre, medía aproximadamente cuarenta y cinco centímetros. Realmente parecía un río de sangre que se retorcía dentro de las líneas. La forma en sí no era figurativa, pero, daba una impresión salvaje y leonina.

— No creo que deberíamos tocar eso —Apuntó el animago mirando a Remus.

— Tampoco podemos dejarlo allí... ¿Qué si se escapa?

— ¡¿Cómo se va a estar escapando?!

— No lo sé... a mí me parece bien viva...

— Em... ¿Por qué no llamamos a Narcisa?

— Sí, esa parece una buena idea...

4

— Harry... Harry cielo, despierta —Pidió Remus, tranquilamente, sobándole el brazo a su ahijado para que despertara—. Vamos cachorro, luego podrás seguir durmiendo.

— ¿Qué pasa, Rem? —Murmuró con voz ida, abriendo un ojo y mirándole.

— Ven...

— ¿Para dónde? No... todavía tengo sueño... —Masculló, disponiéndose a dormir.

— Sólo será unos minutos, luego podrás regresar, aunque, deberías comer algo... —Escuchó al ojiverde suspirar.

5

— Draco —Llamó Narcisa.

— ¿Madre?

— Ven.

— ¿A dónde vamos? —Curioseó el rubio, levantándose y dejando el libro que estaba leyendo, para atender a su madre.

6

— ¿Puedo irme a dormir otra vez? —Preguntó Harry bostezando, y recostándose de Sirius, volviendo a cerrar los ojos—. ¿Qué estamos esperando aquí?

— A Narcisa y a Draco... —El de los cabellos disparatados, abrió un ojo y luego decidió volver a cerrarlo y no decir más nada.

— Remus, Sirius —Saludó Narcisa, llegando—. ¿Es aquí?

— En esa puerta —Le respondió el licano, señalándola.

— Madre ¿Qué hacemos aquí?

— ¿Me puedo ir a dormir? —Murmuró Harry, sin molestarse en abrir los ojos.

— No, ya te dije que luego de terminar aquí, podrías irte a dormir.

— Vale... ¿Podemos terminar rápido? —Pidió, algo molesto, irguiéndose sin ayuda y cruzando los brazos, mirando a Remus displicente—. ¿Qué hacemos aquí?

— Guao... —Exclamó Narcisa, luego de abrir la puerta. Draco y Harry se miraron. El rubio alzó una de sus cejas y decidieron entrar también al cuarto, en el momento en el que Harry puso pie en el marco. El río de sangre pareció cobrar vida y se deshizo su forma, dirigiéndose de golpe hacia el ojiverde, quien se escudó con sus manos al verlo. La sangre se apoderó de sus muñecas y lo pegó contra la pared.

— Ehmm... ¿Qué es esto? —Preguntó tratando de zafarse, aunque a penas si podía moverse.

— Quédate allí —Detuvo a su hijo con una mano—. ¡Ay Merlín bendito! ¡No puedo con su unión! —Se lamentó Narcisa al ver que la sangre había apresado a Harry.

— Okey, eso está empezando a doler —Se quejó, cerrando un ojo de dolor.

— Sería mejor si te quedaras quieto —Propuso la mujer rubia, mordiéndose el labio inferior y llevando su mano derecha a la barbilla.

— Hey —Masculló el moreno al ver la sangre colarse por su camisa.

— Llamen a Lucius, a Severus y a Dumbledore —Ordenó Narcisa.

— ¿Por qué? —Cuestionó Sirius confundido.

— ¡Rápido! —Instó en un grito. Draco había perdido la pupila en sus ojos y sólo quedaban las iris color plateado brillando. Remus corrió al ver que el rubio comenzaba a caminar hacia su pareja.

El terror tomó presa de Harry cuando observó al Slytherin, dirigir las manos a su cuello.

— Draco... o quien quiera que seas en estos momentos. No lo hagas... —Rogó, tratando de mover las manos sin embargo, aquella cosa lo tenía bien sujeto—. Draco —Gimió—. Estamos demasiado en la superficie... —Con un esfuerzo sobre humano, y con ayuda de su magia blanca, subió los brazos sintiendo que iban a partírsele en cualquier momento. Sollozó y le colocó las manos en los antebrazos para detenerlo. Narcisa se dispuso a ayudarlo en ese momento. Sirius la sostuvo y la jaló hacia atrás... agarró lo primo que tuvo a la mano y lo tiró hacia donde estaba la conflictiva pareja. Había resultado ser un adorno, dicho impactó contra una barrera que brilló momentáneamente en rojo, convirtiéndose en polvo y desvaneciéndose en el aire.

— ¿Cómo sabías que había una barrera allí?

— Lily era buena en estas cosas, tengo práctica... es una ligera perturbación en el ambiente, pero... luego de unos años en ello, se puede notar, esto fue una suerte... lo noté a duras penas, cuando te moviste —Le explicó el animago, preocupado—. ¿Qué está pasando?

— No tengo ni la menor idea, Sirius. Eso mismo me estoy preguntando yo.

— Draco, suéltame... —Volvió a tratar Harry. El rubio invirtió el agarre en un parpadeo y volvió a enviar los brazos del ojiverde a dónde estaban en un principio.

No quiero herirte, Céile... —Le hizo saber el rubio con voz distorsionada. Era como si dos personas hablaran al mismo tiempo con reverberación—. ¿Por qué nos odias tanto? —Preguntó acariciándole la mejilla y descendiendo lentamente hasta tocar el collar. Dio una vuelta con la cadena en el dedo índice y lo movió un poco.

— Ni siquiera te conozco...

Claro que lo haces, mi pequeña adoración...

— ¡Suelta el maldito collar y devuélveme a Draco!

Yo soy Draco.

— No, no lo eres.

Claro que lo soy, mi bien. No me ataques, por favor... de verdad, no quiero hacerte daño —Solicitó serenamente, poniendo una mano en el muslo de Harry para evitar que le pateara—. ¿Puedo hablar con tu otro yo? —Inquirió, poniendo las dos manos en el broche del collar. Los ojos de Harry fallaron de verde a un índigo intenso, inmediatamente, la mano izquierda de Draco se cerró en el cuello del ojiverde, asfixiándole.

— ¡Estás ahorcándolo! —Chilló Sirius, sin saber que hacer, desesperándose.

— ¡Lo puedo ver! ¡Oh Dios mío! ¡Draco, suéltale!

Silencio... esto es entre nosotros. ¿Por qué no se largan? Lo único que han hecho es llevar todo a peor...

— No... pu... puedo respirar.

Esa es la idea. Te advertí que no me atacaras... no te muevas —Le amenazó con dureza—. O te romperé los brazos... —Harry jadeó, tratando de respirar, mientras que los amarres de sangre, le llevaban los brazos a la espalda y se esparcían a sus piernas evitando que se moviera.

— ¿El Sruth? —Escupió, volviendo a forcejar. Los ojos de Draco brillaron aún más, algo macabramente, mientras cerraba con más fuerza el agarre. Lo pegó a la pared—. ¿Me... me quieres matar?

No puedes morir... ¿Se te olvida?—Parecía que aquella cosa se estaba burlando. El Sruth sonrió siniestro, al ver que los brazos de Harry se movieron y se colocaron sobre los suyos. Sin embargo, parecían los miembros de un fantasma—. Sólo te vas a herir a ti mismo. Estoy aquí para hablar con tu otro yo. No sé que hiciste, pequeño, pero, forzaste la unión... no están ni remotamente listos para tener esa cinta colgando de tu brazo.

— No tengo ni la menor idea de qué estás hablando. ¡Argh! —Gimió cerrando los ojos, cuando aquel Draco Malfoy lo agarró por el cabello.

No puedes herirme, criatura adorada. Cuando menos no como un "simple" humano, y ya que niegas a tu verdadero yo, estás cruzado de brazos, literalmente... Dime Harry. ¿Por qué me odias tanto si ya me vendiste tu alma? —Cuestionó cruelmente el Sruth, haciendo al moreno arrodillarse. Harry volvía a sentirse humillado, sin embargo, no derramaría una sola lágrima delante de aquel malévolo ser—. No me gusta para nada sentirme amenazado de muerte, porque tú, insistes en buscar mi final. Escuchame bien, vida mía. Si acabas conmigo, acabarás también con quien tu insistes en llamar Draco. No vuelvas a tratar de forzar la unión o te aseguro que te haré ver el infierno.

Draco lo soltó quedándose allí detenido, como sin vida. La sangre que antes aprisionaba al moreno, comenzó a entrar en su cuerpo, haciendo gritar al moreno fuertemente. Narcisa se abrazó a su hermano, cerrando los ojos. Los gritos de Harry rebotaban en las paredes. Sirius observó en shock como se abrían pequeños agujeros en la carne y en la ropa de su ahijado, y la sangre volvía a introducirle por las heridas circulares.

Cuando todo terminó. Harry cayó sosteniéndose en sus manos y vomitó lo que no había comido, en un espasmo doloroso y fulminante. Draco se llevó una mano en la cabeza, negando, sintiéndose desubicado, sin saber que sucedía. Remus, Severus, Lucius y Albus, entraron en ese instante, para ver como el niño-que-vivió, volvía a dejar su estómago en el piso entre espasmos y arcadas. Contorsionándose de dolor.

— ¿Qué me pasó? —Murmuró el veela, sintiéndose ido y mareado. Abrió los ojos con sorpresa al ver a Harry. Salvó rápidamente el espacio que lo separaba de Harry y le arrancó el collar, tirándolo lejos. Saltó lo más lejos que pudo y una esfera negra se creó del cuerpo del ojiverde y antes de que pudiera hacer nada más, el mismo Harry alzó la mano y apretó el puño y el collar volvió a sus manos, abrió el dije que también era esférico y parecía un planeta con anillos. La esfera explotó en millones de partículas negras que se volvieron una ventisca y desaparecieron.

— Harry...

— No me toques, por lo que más quieras, no te me acerques —Rogó el moreno asustado.

— ¡Me fui por seis horas y media! —Vociferó Lucius, a todos los demás—. ¿Qué demonios pasó?

— El... El Sruth... —Murmuró Narcisa, aún teniendo la mano constipada en la camisa de Sirius. Mirando a su esposo.

— ¿El Sruth? ¿Qué pasa con ello? Narcisa ¿Estás bien?

— No lo sé —Le respondió y sin poder soportarlo más, comenzó a llorar. Sirius, se lo pensó y luego la rodeó con sus brazos, confortándole...

Draco observó como la cinta que tenía Harry, amarrada en el brazo, se desataba y se iba flotando hasta su cabello. Se posó en su cabeza como si fuera una bandana y se convertía en cabellos, desapareciendo.

— Harry... —Mustió el rubio, al ver que su amado ojiverde comenzaba a llorar en silencio sólo se evidenciaban los ligeros espasmos. Apretando los puños. Contradiciendo los deseos de su pareja, se acercó. Le quitó suavemente el collar de las manos el cual ya tenía marcado en las palmas de lo fuerte que lo estaba apretando y se lo colocó en el cuello delicadamente. Luego de ello, lo abrazó—. Lo siento, no te mereces esto —Suplicó, dejando que sus lágrimas fluyeran también. ¿Por qué tenía que perder la memoria en momentos tan determinantes? Un fuerte dolor en el corazón se le instaló, al ver las heridas perfectamente circulares que recorrían el cuerpo del ojiverde. A cada momento se hacían más pequeñas... ¿Qué demonios había pasado? ¿Primero lo trataba de matar mientras tenían sexo y ahora le había hecho todas esas heridas? ¿Qué exactamente era un veela dominante?

Al sentir únicamente la presencia de Draco se aferró a él e hizo su llanto audible y desesperado, buscando consuelo en su pareja. Quería dormir y no despertar jamas...

— No me dejes, Harry... no me dejes —Imploró Draco al sentir de nuevo las ansias suicidas de Harry, atravesarle el alma.

TBC