Observó la pantalla de su teléfono móvil por quinta vez consecutiva al escuchar el buzón de voz, nuevamente. Rodó los ojos, intentando no preocuparse por pequeñeces.
Aunque aquello era realmente imposible.
El día anterior había presenciado un rostro de Marinette que pensó que nunca vería, a pesar de lo que había pasado juntas. Un autentica mueca de miedo se encontraba en su habitual rostro que inspiraba confianza.
Y no era para menos, su hija de alguna manera había corrido peligro. Ella también se encontraba preocupada por Emma, pero la extraña circunstancia en la que aquello se había desarrollado no podía salir de su cabeza, aunque intentara aparentar tranquilidad y altanería.
Sabía que podía tranquilizar de una u otra manera a su amiga si ella no perdía la calma, y afortunadamente así fue.
Pero, había algo en Emma que no le gustaba. Podía sentir algo extraño, que ella misma no podía identificar, pero se encontraba segura que ya lo había experimentado en algún momento de su vida.
No quería dejar a Marinette sola, pero no podía soportar mucho tiempo aquella sensación escabrosa en su nuca, así que cuando Alya llegó completamente alterada ella se retiró con la excusa que Nathaniel le había citado para seguir ayudándole con su técnica de bodypaint, aunque claro aquello había sido una pequeña mentira piadosa que terminó realizando para poder ahuyentar aquella sensación.
Aun así tenía una gran preocupación por Emma, así que esa noche llamó al móvil de Marinette varias veces, no obtuvo respuesta.
Decidió entonces que no se debía de preocupar, que seguro ambas se encontraban en su departamento y que al día siguiente vería a Marinette en Gabriel's, puesto que ella seguía encargada de los pasantes y ella misma le apoyaba en aquella tarea, sabia de sobra de la moda para poder hacer eso, además que preparaba a las modelos para sus pequeños proyectos, o como ella llamaba, desastres de la moda.
― Nathalie ― Llamó a la asistente de Gabriel Agreste ― ¿Has visto a Marinette? La estoy esperando desde hace media hora ―.
La mujer negó con la cabeza, afianzando la documentación que tenía contra su pecho.
― Ayer por la tarde hablo conmigo desde el hospital, avisando que hoy no vendría ―.
Y, con un ademán de cabeza, se despidió.
Dejando a Chloé completamente sola en aquel gran corredor.
Así que, sin dudarlo mucho, tomo camino hacia el departamento de su amiga.
No quería ser paranoica, pero existía un mal presentimiento que realmente quería ignorar a cualquier costo, pero le era imposible.
Cuando la puerta del ascensor se abrió frente a ella, un escalofrió le recorrió por todo el cuerpo, la temperatura del ambiente había cambiado de manera drástica cuando llegó al piso donde se encontraba el departamento de Marinette.
Eso, lejos de lograr un temor en ella, solo hizo que la alarma de preocupación por ellas aumentara.
Con pasos largos se comenzó a acercar a la puerta, notando de manera inmediata que se encontraba entre abierta y con un leve empujón logró que se abriera de par en par.
Pensaba encontrar a Emma en el sofá mientras veía nuevamente el blu-ray de Sailor Moon que ella misma le había regalado, a Marinette a un lado de Emma mientras bebía agua de pepino con limón y, ella podría regañarlas a ambas por ser completamente descuidadas por dejar la puerta así.
Pero no. Solo se encontró con el lugar completamente destrozado, con grandes charcos de agua en el suelo y como de varias paredes no dejaba de gotear esta.
Como si un torbellino hubiese pasado por ahí.
Y ni hablar de la gélida temperatura.
Escuchó movimiento en la habitación de su amiga, y aunque todos sus sentidos le pedían que se alejara de aquel lugar a cualquier costo, simplemente no podía.
Así que con pasos sigilosos, se comenzó a dirigir hacia la habitación, intentando que el sonido de sus pisadas no fuera a llamar la atención de quien fuese que se encontrara ahí.
― Sé que estás ahí ¿Sabes? ― Aquella suave voz logró que se detuviera en seco, quedando completamente petrificada ― Chloé, pequeña, ven ― Le llamó.
No podía creer que estuviera escuchando aquella voz de nuevo, para ella era completamente irreal aquel hecho.
¿Realmente era la voz de Christine?
Tomó una gran bocanada de aire antes de continuar su camino, y cuando se encontró en el umbral de la puerta, pudo verla.
Sentada con total tranquilidad en la cama que pertenecía a Marinette, con un gran libro abierto sobre su regazo, al cual no le apartaba la mirada.
Su cabello rubio lucia completamente empapado, y pudo notar que gran parte de su rostro tenía gotas de agua que caían constantemente. Su ropa era de frio, estaba desgastada e igualmente empapada.
Y, extrañamente aquel libro que tenía en manos parecía no empaparse.
Los ojos de aquella mujer por fin se encontraron con los suyos, y la sensación no fue la que esperaba.
No había calidez, no se encontraba un ápice de lo que recordaba de Christine Agreste.
Parecía ser solo un cascaron viejo y desgastado, aunque se encontrara exactamente igual a como la recordaba.
Pero esos ojos y esa sonrisa no era nada propio de ella.
Entonces, recordó la sensación que había experimentado cuando Emma se encontraba en el hospital, ya la había vivido y fue en el momento que creyó ver a la mujer que ahora tenía enfrente.
― ¿No vas a decir nada? ― Preguntó, sonriendo ampliamente. Aquello logró que un escalofrió recorriera por la espalda de Chloé ― Soy yo, Christine ―.
― Sí, lo sé ― Su voz tembló levemente ― ¿Qué haces aquí? ― Preguntó, incrédula.
No había rastro de Emma ni de Marinette.
Pero Christine o lo que fuera aquella persona frente a ella buscaba algo, y lo había encontrado.
Era aquel libro que, lentamente había dejado a su costado para después levantarse.
Ambas manos de la mujer se levantaron, haciéndole una invitación para que se acercará.
Y, con miles de dudas en su cabeza, lo hizo.
Cuando se encontró frente a frente con aquella mujer que, para ella no podía ser Christine, sintió como sus fríos brazos la rodearon en un abrazó que en cualquier otra ocasión hubiese sido de ensueño y completamente conmovedor, pero en aquel momento, solo le era terriblemente aterrador.
Aquella mujer no era Christine, ella no sería una mujer de pocas palabras, mucho menos mostraría una sonrisa tan burlona como ella se la mostraba.
Y sus ojos mostrarían alegría, no importara las instancias.
― Tengo asuntos, mi pequeña ― Su voz de repente le sonó falsa.
Observó de reojo el libro que había colocado de manera cuidadosa en la cama, y pudo reconocer aquello que se encontraba en la página abierta.
O más bien, quien.
Era Chat Noir, o una especie de, completamente diferente al que ella conocía.
¿Por qué Marinette tendría un libro así? Y, suponía que aquello era de Marinette porque aquello parecía ser lo que buscaba Christine, o fuese quien fuese.
Y de pronto eso realmente no importo, por qué comprendió que ella no debía tener ese libro en sus manos.
Si lo había buscado con tal desesperación, alguien no quería que lo tuviese, y si ese alguien de alguna y extraña manera era Marinette, entonces ella podía creer en sus acciones.
― Te fuiste ― Acusó, intentando separarse levemente de aquel gélido abrazo.
Una risa fúnebre salió de ella, haciendo que Chloé tragara saliva.
― Tenía que hacerlo ― Contestó solamente, como si evitará hablar en exceso.
Su mano se dirigió a su rostro, acariciando lentamente sus mejillas y dejando un leve rastro de agua sobre ellas.
Una alarma de peligro se encendió en su mente.
Emma había sido asfixiada con agua de alguna manera y dentro de ella en aquel instante gritaba que había encontrado a quien era culpable de aquella atroz acción.
Inhalo, intentando obtener valor.
Levantó sus brazos, dándole a entender que necesitaba otro abrazo de ella, que necesitaba de ella.
Y, cuando una sonrisa maliciosa apareció en su rostro, con la intención de acercarse nuevamente, Chloé le empujo con ambos brazos, logrando que perdiera el equilibrio y cayera por completo de espaldas.
Un gutural rugido salió de la garganta de Christine, quien solo podía reflejar furia en su rostro.
Pues Chloé había tomado aquello que había buscado sin descanso durante milenos, había tomado el libro sagrado.
Y, antes de que pudiera hacer algo, había salido corriendo por la puerta.
Chloé aferro aquel extraño libro sobre su pecho mientras corría todo lo que podía, sin mirar atrás.
No entendía nada, no podía hacerlo por completo a decir verdad, pero sabía dentro de ella que haberle arrebatado aquel libro era lo correcto, pues algo no estaba bien ahí.
Una pequeña lágrima se escapó, deslizándose rápidamente por su mejilla hasta perderse en la curvatura del cuello, ver a Christine ahí realmente había sido algo completamente aterrador.
Por qué sabía que no era ella, que había algo que se quería hacer pasar por la dulce mujer que conocía.
Su respiración comenzaba a dolerle por aquel esfuerzo, al igual que sus pies puesto que llevaba unos zapatos con tacón con los cuales eran increíblemente difícil soportar para poder correr y bajar aquella interminable escalera.
El edificio se estaba estremeciendo, era una mala idea ir por ascensor así que no tuvo otra opción que correr por las escaleras y llegar así al primer piso, donde, ignorando las miradas inquisidoras de los transeúntes, se dio el lujo de quitarse sus zapatos y tomarlos con una mano, para seguir su camino hacia la calle.
Aquello no era normal.
Y lo pudo comprobar luego de unos minutos en una acalorada carrera por una de las calles que llegaban al Louvre, al poder divisar a lo lejos a aquel nuevo súper héroe que había aparecido hacia no mucho (El cual, Alya les había relatado que el día anterior le había salvado de un accidente automovilístico) y llevaba a alguien en brazos.
Era Emma quien se encontraba sobre su hombro.
Y entonces, pudo notar como ella la observaba.
El héroe encapuchado estaba preparándose para dar otro salto, ella gritó.
― ¡Emma! ― Sentía como su garganta estaba siendo desgarrada por la fuerza con la que había gritado, y quienes se encontraban cerca de ella solo le dirigían una mirada levemente despectiva.
Unas leves gotas de lluvia cayeron en su frente, anunciando que dentro de poco la lluvia comenzaría, que debía buscar un lugar donde cubrirse.
Pero se mantuvo ahí.
Y pudo captar como el horror se reflejaba en el rostro de aquel héroe parisino cuando se giró hacia donde ella se encontraba.
Y, algo dentro de ella le decía que la razón era aquel extra libro.
― En que te has metido, Adrien ― Murmuró para sí misma, mientras observaba como aquel hombre se acercaba hacia ella.
Jade Turtle, recordó.
Por una parte se sintió aliviada porque había escapado a salvo de aquello, pero lo que más le daba paz en esos momentos era ver que Emma se encontraba a salvo.
Pero, eso solo le dejaba una duda que creaba un agujero en su pecho ¿Dónde estaba Marinette?
[...]
Ambos héroes se agazaparon, siendo cubiertos por el pequeño muro de contención del gran puente, aquel que pasaba frente al edificio de la cadena TVi.
Al llegar al lugar lo primero que pudieron observar a simple vista fue la gran cantidad de automóviles completamente abandonados, y llegaron a la conclusión que habían huido de algo.
Y ese algo se encontraba abajo, entrando a paso lento hacia el gran edificio.
Una descripción rápida y sencilla de aquellas extrañas criaturas era: Estática.
Figuras humanoides formadas por la estática que cualquier televisor muestra cuando no existe señal alguna.
No podía distinguir si aquello era una capa que les cubría o había sido reemplazada su piel, pero realmente le daban escalofríos, más por aquellos grandes cuencos que tenían, donde suponía que debían estar sus globos oculares, pero estaban completamente vacios.
Caminaban como si de zombies se tratasen, buscando algo al interior. Y, eso había sido lo que los había guiado hasta ahí.
— ¿Alguna idea? — Chat Noir se asomaba levemente sobre el muro de contención, para darse una mejor idea de la cantidad de aquellos seres que rodeaban el lugar.
Ella negó con la cabeza mientras se mordía su labio inferior, intentando pensar en algo útil.
Chat Noir al ver este gesto no pudo evitar tragar saliva. Si bien se encontraba levemente molesto, confundido y sobre todo aturdido, era inevitable que su corazón no diera brincos frenéticos al estar así de cerca de ella.
Por qué habían pasado los años y quizás muchos secretos entre ellos, así como errores, pero él nunca fue capaz de dejar ir aquel amor que sentía por ella.
Era tan idílico aquello, incluso se llegó a preguntar a sí mismo si aquello era sano, llegando a la conclusión de que no.
Aquello en definitiva no era sano.
Por qué no la conocía, en sentido figurado claro, por qué todo miedo y anhelo que ella tuviera en su mente, él lo tenía bien grabado en la suya.
Y era tortuoso saber por fin quien era, conocer su rostro fuera de la máscara y que siempre estuvo frente a sus ojos.
Pero más tortuoso aun era, tener aquellos sentimientos y no saber lo que Ladybug, más bien Marinette, pudiese sentir.
— Sabemos que el Akuma en turno esta dentro, así que ¿Esperamos a que salga o entramos a la acción? — Preguntó, desviando su mirada de ella.
Las cosas eran un poco incomodas entre ambos, en definitiva no quería empeorar la situación.
— Creo que lo mejor es entrar, ¿Recuerdas a "Simon says"? Bueno, sus asuntos se relacionaban con la televisora, en parte — Explicó, su compañero no pudo evitar rememorar ciertas situaciones de aquel día que, ahora se encontraba tan lejano — Él no abandonó el edificio, mando a la gente que tenia bajo sus efectos por, bueno — Llevó ambas manos a su cabeza, intentando despejar su mente — El punto es, que veo un patrón aquí —.
— Entonces, irrumpimos por la fuerza pateando algunos traseros de infomerciales — Agregó, intentando aligerar el ambiente.
Ladybug rodó los ojos, pero mostrando una pequeña sonrisa.
Extrañaba escuchar esos chistes antes de la batalla, no había duda.
Desde el inicio aunque a ella no lo quisiera admitir, había agradecido aquellas bromas infantiles y fuera de lugar, eso realmente le ayudaba a poner un pie en la tierra y no derribarse por el pánico que sentía cada vez de enfrentar a un nuevo villano en las primeras ocasiones.
Su mano se refugió en su pecho, intentando tranquilizar aquel desenfrenado movimiento que se comenzaba a originar.
— En otra ocasión, estoy segura que me negaría — Hizo una pausa, observándolo de reojo — Pero en esta ocasión creo que es lo mejor, mira — Su mano se elevó señalando los grandes ventanales del edificio, donde apenas era perceptible que aquellas figuras humanoides se encontraban, observando y sin inmutarse de nada — No podemos entrar por las ventanas, tampoco escabullirnos —.
— Y la entrada principal es la mejor vía por que todos caminan como zombies — Torció levemente su cabeza, fingiendo una mueca típica de un zombie, para después retomar la compostura — El ascensor esta directamente ahí — Añadió mientras tomaba su bastón de su espalda baja.
— Y el estudio principal está saliendo de este —.
Ambos se observaron durante unos segundos, intentando leer los pensamientos del otro.
Y a pesar de todo, de la desconfianza y el enojo que ambos podían llegar a tener aun entre ellos, se sentían compatibles nuevamente.
Ladybug sintió como si algo que dentro de ella se encontraba incompleto fuese ensamblado con aquella parte faltante, encontrando algo de sentido a las palabras de su antecesora.
«No pierdas a tu compañero, Marinette, no se pierdan en el camino» Escuchó en su mente las palabras de Fu Hao.
Quisiera o no afrontar aquel hecho, ella estaba incompleta y perdida sin Chat Noir, y viceversa.
Ambos habían estado perdidos durante mucho tiempo y por eso no habían logrado acabar aquel mal que asechaba a Paris, a ellos.
Pero ahora que se habían encontrado nuevamente, a pesar de todas las diferencias, ellos realmente podían hacerlo.
— Vamos — Anunció la heroína colocándose a un costado de él, colocando su brazo alrededor de su cintura.
Lo escuchó reír levemente cuando hizo contacto con él, pero ella intento ignorar aquel gesto junto con el leve temblor de sus extremidades.
Chat Noir se encontró rápidamente con la idea que ella tenía en mente.
Y, no le desagradaba para nada.
— No me dejes caer — Pidió mientras sonreía ampliamente, preparándose.
— No lo haré — Con su mano libre tomo su yo-yo en mano.
Ambos suspiraron al mismo tiempo, esperando que la suerte de Ladybug se encontrara de su lado en esta ocasión.
Lanzó su yo-yo hacia la parte más alta del edificio y cuando verifico que se había anclado a la perfección del borde, ambos saltaron.
Mientras caían, su trayectoria formaba un péndulo que iba directamente hacia la entrada principal del edificio. Chat Noir se sujeto con un brazo de la cintura de su compañera para que ella no soportara todo su peso con su propio brazo.
Alargo su bastón casi de inmediato cuando se aproximaban a tocar tierra para poder derribar aquellas figuras humanoides antes de que ellos pasaran por ahí, dejándoles el paso completamente libre a ambos mientras seguían la trayectoria del yo-yo.
Un poco antes de llegar a la entrada principal y ya con el camino despejado, dirigió la punta de su bastón hacia el botón para llamar al ascensor para presionarlo con este, le sorprendió que aquella acción fuese exitosa.
Ambos se dirigían a gran velocidad a las puertas del ascensor que, increíblemente se comenzaban a abrir.
Ladybug contrajo su yo-yo al ver aquello.
Pronto ambos se estrellaron de manera estrepitosa con la pared posterior del ascensor, aunque Chat Noir se había interpuesto entre el metal y Ladybug, mitigando el golpe que ella pudo haber recibido.
Mientras observaban como aquellas criaturas intentaban llegar hacia donde se encontraban, las puertas del ascensor se cerraron frente a ellos.
Ambos suspiraron cuando esto ocurrió, sintiéndose aliviados por que aquella loca idea realmente hubiese funcionado.
— Buen trabajo, Chat — Animó a la par que se separaba de él, nuevamente Chat Noir le había protegido y no sabía bien como sentirse al respecto.
— Es curioso — Una pequeña risa salió de él, confundiéndola. ¡Ella acababa de alagarlo y él simplemente había ignorado aquello! — Cuando nos encontramos por primera vez en París después de tanto tiempo, fue en un ascensor y recuerdo que me llamaste oxigenado — Hizo una pausa — Estoy feliz de que lo hicieras —.
— Yo estoy feliz de que si detuvieras el ascensor — Se colocó frente a él, frente a las puertas del ascensor, dándole la espalda.
Aquel comentario inesperado por parte de ella solo logró que una sonrisa boba apareciera en su rostro.
Por qué ahora estaba seguro de algo, ella no se arrepentía de dejarlo entrar nuevamente en su vida.
Y eso para él era suficiente, por el momento.
El sonido de las puertas abriéndose llamo la atención de ambos, esperando estar preparados para cualquier cosa que pudiera estar al otro lado.
Pero, para sorpresa de ambos, no había nada.
Salieron del ascensor con pasos cautelosos, intentando observar cada rincón posible del lugar desde su posición, pero no había rastro de nadie, aquello realmente no era una buena señal en todos los sentidos.
La puerta al estudio principal estaba a unos pasos de ellos, la experiencia les decía que lo más probable era que el Akuma se encontrará ahí, así que debían estar preparados.
— ¿Lista? —.
— Acabemos con esto rápido — La escuchó murmurar, tomó eso como una respuesta afirmativa.
— Creo que alguien quiere reanudar nuestra charla —.
[…]
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Chloé es la primera que ve frente a frente a Christine Agreste, o su cuerpo, inmediatamente sabe que algo no anda bien. Esta tan confundida la chica que se le hace de lo más normal ver a Emma en brazos de un super heroe. Recordemos que ella no sabe que Emma es hija de Ladybug, ni de Chat Noir.
Los dos tontos intentan no ser un par de bobos con su otra mitad, es tan hermoso no verlos matandose XD, además ¡Amo como le tienen completa confianza a Nino! Digo, no tienen de otra, ya embarraron a su hija en pedos que no eran *Adrienpls*
¿Que encontraran detras de la puerta? Pues sí, si encontraran a Alec, un Akuma no es tan dificil de encontrar, estos dudes los atraen o los huelen.
¿Como reaccionara Jade turtle ante que Gong Gong tuvo por unos momentos en su poder el libro sagrado? Recuerden, cuando Chloé llegó, estaba dandole su lectura rapida, así que, valieron madre chavos.
Y sí, Gong Gong quiere lastimar a cuatro personas en especifico, ya lo logró con Emma, lo intento con Chloé, y con ponerle un dedo sobre Emma lo esta haciendo con Chat Noir.¿La cuarta? Averiguenlo ~
Tengan un bonito inicio de semana. ¡Los quiero mucho!
