"Cometa Halley, cantos de sirena y dhampiros románticos"

31-1-1986

Aurora dijo la contraseña delante de la gárgola de piedra y subió las escaleras de dos en dos. Llamó con los nudillos de la mano zurda y esperó a que la dejasen pasar. Cuando el director la invitó, entró con el pie izquierdo al despacho circular.

-Buenas noches, Aurora- saludó el director, que estaba en la parte alta del despacho, al lado del telescopio. La mujer se acercó donde él con una sonrisa en los labios.

-Buenas noches director, siento molestarle tan tarde, pero es ahora cuando he recibido la lechuza con mi suscripción a la revista…- la mujer le tendió el ejemplar de "Astronomía y Astrofísica". Dumbledore la cogió y miró la portada- y me ha recordado que este año es cuando el cometa Halley vuelve a visitar la Tierra.

-Cierto. Un hecho extraordinario, sin duda…- asintió el hombre.

-¡Es mucho más que eso! Es un evento que sólo se puede presenciar una vez en la vida… Y me preguntaba si usted sería tan amable de dejar pasar a mis alumnos a su despacho- la mujer hablaba tan a la carrera que no le dejaba hablar al hombre- Su telescopio es mucho mejor que los que tienen los alumnos para sus clases. Y esto es algo tan especial, que me encantaría poder enseñárselo…

-Calma, calma, Aurora, respira- dijo el hombre con una risa amable- Por supuesto que podríamos organizar aquí unas clases. ¿Se sabe cuándo son las mejores fechas?

Aurora le arrebató de las manos del director la revista y buscó el artículo.

-Juraría que lo he leído casi al final del texto- los ojos de Aurora se movían por la página a toda velocidad- ¡Sí! Llegará sobre el 7 o el 8 de febrero… sobre el 9 de marzo orbitará cerca del sol… reorientarán la misión Giotto… según esto, entre el 9 y el 11 de abril será el máximo acercamiento- Aurora levantó la vista para encontrarse con los ojos azules de Dumbledore.

Hablaron un rato más, acordando las fechas para que los alumnos pudieran observar el acontecimiento como merecía. Tras eso, Dumbledore le acompañó hasta la puerta de roble.

-Me alegra ver que tu pasión por la astronomía es genuina- le sonrió el hombre- e incluso contagiosa. Yo observé el cometa la anterior vez que pasó por aquí, pero he de confesarte que, tal vez, no le presté la atención que merecía…

-Pero eso fue en 1910, señor…-susurró Aurora. Por una vez, la mujer fue consciente de lo mayor que era el director. A pesar de la barba blanca y las arrugas, la vitalidad y fuerza que irradiaba Albus Dumbledore eran la de un hombre más joven. Aurora no pudo menos que compararle con el sol… tan antiguo y tan joven a la vez… tan poderoso, con ese poder gravitacional…

-Los magos somos más longevos que los muggles, seguramente tengas otra oportunidad en el futuro, Aurora…

-Pues ojala me conserve tan bien como usted, señor, porque la próxima vez será en el 2061…- ambos rieron con el comentario.

-Buenas noches, Aurora- dijo el hombre, abriendo caballerosamente la puerta.

-Buenas noches, director- respondió ella, con una sonrisa de oreja a oreja- Y Gracias.

OooO

18-4-1986

Cuando Severus pasó a su lado en la sala de profesores, ella dejó caer su pluma. Él se paró y se agachó a recogerla, al igual que ella. Sus manos entraron en contacto. Ella le acarició los dedos. Cuando él le tendió la pluma, sus miradas se encontraron. Había captado el mensaje. Llevaban casi dos años haciéndose esas minúsculas señales, o incluso alguna vez alguna frase con segundas intenciones, sus particulares chistes privados.

Esa noche el murciélago saldría de su cueva para ver las estrellas.

oOOo

Desde el viaje a El Cairo, habían quedado para quitarse el estrés mutuamente, de vez en cuando. Ayudar a Snape con sus problemas de insomnio.

Aunque la primera vez que habían quedado, la forma de llamar Aurora la atención del profesor de pociones fue un tanto peculiar. Tras una discusión en la sala de profesores (por culpa de los símbolos alquímicos y los planetas) delante del resto de sus colegas, Aurora le arrinconó en un pasillo un rato después, encerrándose ambos en un cuarto de limpieza de Filch, le besó con rabia, amenazándole a que le repitiera lo que le había discutido esa noche, a solas, en el cuarto de ella… y como el hombre no era ningún cobarde, aceptó el desafío.

Después de eso, acordaron que sería mejor usar algo más sutil para citarse para sus encuentros sexuales.

A Aurora le gustaba lo que tenían. Ella no tenía que molestarse en buscar a un desconocido. Le había amoldado a sus gustos y, sin pecar de vanidosa, había hecho que mejorase considerablemente. Era increíble cómo todos los alumnos temían al profesor de pociones y, sin embargo, ella le dominaba por completo entre las sábanas. Severus seguía siendo tan tímido y sumiso como el primer día. Aunque, poco a poco, el hombre iba cogiéndose alguna confianza… Al ser tan inteligente, aprendía rápido.

Séptima y Sybill se reían de Aurora. Decían que el sol de Egipto le había frito el cerebro, que desde el viaje no era la misma. Le mujer temía que se hubieran enterado de alguna manera de lo suyo con Snape. Fue Sybill quien dio la afortunada predicción.

"Evidentemente, nuestra Rori se ha enamorado del tal Vega, está asentando la cabeza"

Si bien es cierto que había pasado el verano como invitada en la mansión que tenía el español en Barcelona, después del concurso de pociones, y le había hecho alguna visita más, entre ella y Lorenzo sólo había amistad. Tras un ménage à trois, causado por un exceso de tequila (regalo de Rayo Hawk) Eva, la mujer de pelo azabache del concurso y esposa de Lorenzo, mujer de mucho carácter (en todos los aspectos, como comprobó Aurora en su propia carne. literalmente), se había encargado que no se volviese a cruzar la raya de la amistad entre su marido y la profesora de Astronomía.

Pero ni Sybill ni Séptima sabían de la existencia de Eva, por lo que Aurora podía seguir con su raro comportamiento y su sonrisa pícara cuando sacaban el tema.

A la hora de siempre, Snape llamó a su puerta, haciéndola burla, imitando su manera de llamar a los sitios. Ella abrió y le invitó a entrar. Fueron directos al dormitorio. Nada de charlas insulsas o preámbulos. Dos personas prácticas que buscaban un fin. Aunque Aurora le enseñó a disfrutar, y mucho, del proceso. Sin prisas. Al fin y al cabo, preparar correctamente una poción requería su tiempo. (Esa era una de las frases que solían usar, para llamarse la atención)

Aunque la mujer notó algo diferente esa noche. Tras el clímax conjunto, Snape la rodeó con un brazo y la atrajo hacia él, mientras ambos esperaban a que sus respiraciones y corazones volviesen a un ritmo normal. Ella apoyó la cabeza en su pecho, disfrutando del olor a sudor y perfume del hombre, y posando también un brazo sobre su torso.

-Ahora que ya has visto en persona el Halley ¿Vas a dejarnos de dar la lata con el dichoso cometa?- comentó él, mientras le acariciaba la espalda. Ella soltó una risita.

-Ya que me lo pides así… Si prefieres, puedo hablarte de Urano- dijo ella con tono provocativo. Severus se movió, a modo que se pudiesen mirar a los ojos. La mujer vio que las mejillas del hombre se habían coloreado ligeramente, pero él le sonrió, con esa sonrisa curva tan peculiar.

-¿Y qué le pasa a Urano?- preguntó con fingido interés.

-Pues que hace dos meses han descubierto diez satélites más al planeta. Es fascinante la tecnología que utilizan los muggles para explorar el cielo. Aunque hay también magos y brujas trabajando entre ellos, por supuesto. Si no me hubiese dedicado a la enseñanza, hubiese estudiado para ser magi-ingeniera espacial… aunque más que dedicarme a construir los cohetes, calcularía más bien las trayectorias e investigaría después los hallazgos, en cómo nos afectarían…

Ambos se quedaron mirando unos segundos, hasta que él le dio un beso. Aurora se quedó un tanto pillada. Sí que se besaban durante el coito, pero no después.

-El colegio no sería lo mismo sin ti, Aurora- dijo él. Eso superó las expectativas de la mujer.

-¿Es eso un cumplido, Severus Snape? ¿Estás bien? Otras veces… después de esto- la mujer bajó su mano hasta la entrepierna de él- no estás tan hablador…

-He estado pensando… Esto no es fácil para mí…

-Severus, me estás asustando…

-¿Cómo eres capaz de hacer… esto, y no sentir nada?- preguntó el hombre.

Aurora se separó de él. Se sentaron uno en frente del otro y le estudió el rostro.

-¿A qué te refieres? ¿A que te utilizo? ¿A ser práctica y tener sólo sexo contigo por el placer, no por sentimentalismos?

-Generalmente… esto conlleva una vinculación sentimental…

-¿Y crees que las mujeres somos más propensas a ello?- dijo ella con sorna, él se limitó a asentir, Aurora pudo apreciar que estaba contrariado- No quiero volverme a involucrar en una relación. Esto es un acuerdo mutuo. Algún día encontraré a otro hombre o mujer…

-¿¡Una Mujer!? ¿En serio?- el rostro colorado del hombre no tenía precio.

-Sí, me gustan las mujeres y me he acostado con un par de ellas, pero no me interrumpas. Algún día encontraré a otro y te cambiaré. Y tú dejarás de querer a Lily y descubrirás que hay más flores en el jardín ¿Te crees que no te he oído suspirar su nombre alguna vez?- Snape apartó brevemente la vista, avergonzado y ¿enfadado?- Pero mientras esos dos requisitos no pasen, seguiré ayudándote con tus problemas de insomnio- añadió ella, burlona.

-Al final, sí vas a ser una arpía…- consiguió articular él.

-Y tú deberías volver a ser el vampiro sin corazón. Me has dejado impresionada, Severus Snape. El vampiro romántico…- Ella se acercó donde él, posó una mano en su rostro y se besaron. Fue un beso tierno, suave, no como otras veces. Diferente.

-Severus- ella susurró su nombre- Evidentemente siento algo por ti. Somos amigos. Me gustas. Disfruto con tu compañía. Y confío en ti. Si no fuera así, créeme, no hubiese repetido contigo. Y tenerte tan a mano, sin salir del castillo, también es un punto a tu favor- dijo ella con sorna, pero volvió a ponerse seria- Tú mismo me lo dijiste ¿recuerdas?, que no te besara si no fuera sincero. Demasiada carga emocional. Por eso sólo lo hago durante nuestros encuentros…

-Yo también disfruto de tu compañía, Aurora Sinistra. Y es por ello que me gustaría poder besarte más… y no sólo en durante el sexo…

Él se tumbó de nuevo, invitándola en silencio a subir encima de él. Ella se colocó a horcajadas. Sus cuerpos tardaron poco en reaccionar, su hombría volvía a crecer y endurecerse y ella notó el deseo en sus partes íntimas. Volvieron a revolver las sábanas, entre besos y gemidos, hasta alcanzar el orgasmo, juntos.

-Lleguemos a un acuerdo- dijo él, mientras recuperada el aliento- en vez de una arpía, eres una sirena, de las que tienen alas, no cola de pez, y yo soy un dhampiro: el híbrido entre humano y vampiro. Un corazón que late en un armazón frío.

-Me parece bien…y si quieres más besos... róbamelos- dijo ella. Antes de quedarse dormida, creyó que él la respondía algo… o tal vez se lo había imaginado.

-La ladrona eres tú, Aurora Sinistra. Que con tus cantos de sirena me has robado el corazón.

OoO

¿Qué tal, gente?

Un par de aclaraciones :)

La primera es que el título original del capítulo no entraba donde se pone cuando añades capítulos, por eso le he escrito entero al principio.

La segunda, este capítulo no existía originalmente. Le escribí cuando ya había empezado a publicar la historia. ¿Cómo iba a dejar pasar por alto el Cometa Halley? Me pareció un hecho astronómico demasiado importante como para dejarlo de lado.

Aunque también, me acordé de un fic entre Aurora y Sybill, que leí hace mucho, en el que ambas se besaban tras el avistamiento del cometa. Tal vez me diese alguna idea ;)

La tercera: Hay dos tipos de "Sirenas", como bien dice Severus. En ingles se diferencia mejor los nombres: Las "Siren" son mujeres aladas que mataban marineros. Las "Mermaid" son las que tienen cola de pez, que también tenían sus enfrentamientos con los marineros.

¿Os Acordáis de Sorrento de Sirena y de Tetis de Sirena, de Los Caballeros del Zodíaco? (Adoro esa serie) Buscad imágenes en Google y apreciad la diferencia.

De ahí que Severus cambie a Aurora de Arpía a Siren, por las alas y los "cantos de sirena".

OoO

Las otras dos historias que escribí (y que si no habéis leido, os las recomiendo ;) ) ya a estas alturas estaban acabadas, con 20 y 25 capítulos. Y de esta estamos casi por la mitad.

Así que Gracias a los que seguís leyendo y aguantando mis peroratas XD. Y también a los nuevos que se van uniendo a ella.

Hasta el sábado que viene. Un abrazo para todos.

Robin Fleur