No suelo actualizar los fines de semana, pero, quiero acabar la historia antes de halloween... ojala y pueda

Ya no le queda nada al fict, muchachos (as), uno o dos capitulos mas.


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A veces, había un tiempo determinado.

A veces, podían adivinar cuanto tiempo de vida les quedaba a sus pacientes. Pero, otras veces, era imposible de determinarlo. Pacientes esperando por un trasplante de corazón obviamente tenían un tiempo limitado, aún un doctor no podía decir cuantas semanas, meses o incluso años quedaban. Cada día, el reloj hacia tick, a segundos de que la bomba explote; un juego de espera.

La agonía de esperar la muerte.

Algunas veces, todo lo que necesita es un empujón. Un detonador.

Una reacción en cadena de múltiples causas. Completamente fuera de las manos de la mujer que usa una bata de laboratorio, y juega a ser Dios.

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El celular era sostenido en un flojo agarre. Segundos atrás, fue contactada por un empleado, y sus palabras fueron duras, al punto. Marceline estaba esperando escuchar esas dos palabras, la destrucción de su orgullo y logros. Lo estaba esperando. Pero, para ella, era más que eso. Que le digan "estas despedida", fue un golpe directo al corazón. Toda su vida, que su madre le dejo, y cuando se unió al cartel, las drogas, el circulo, de pronto estaba en control.

De pronto, ella era poderosa como para cuidarse a sí misma y a su madre.

Claro, su madre falleció. Claro. Un cruel y tormentoso destino. Así que, todo lo que le quedaba a Marceline eran las drogas. Las drogas se convirtieron en su vida. Hasta ahora—

Un paciente estaba gritando afuera de su habitación. Los doctores corrieron por su puerta hacia donde se escuchaban los gritos de dolor. Marceline no podía ver lo que pasaba, pero ni le importaba. Estaba acostumbrada a los gritos de los pacientes, a las manos frías de los doctores, y las dulces sonrisas de las enfermeras. Fantasmas que van y vienen. La visitaban, les decían que había algo malo con ella, y la mantenían encadenada a la cama.

Mucho control.

¿Qué control tenia Marceline? ¿En serio? Su salud estaba fuera de su control, lo que le decían los doctores estaba fuera de su control, y el trasplante de corazón estaba fuera de su control. Un mito. Estaba enferma, esperando por alguien que muera, para que le diera su corazón.

Intento leer. Distraerse. Nada. Su cabeza se sentía pesada. Cogió su celular, paso por sus contactos que apenas conocía. Paro en el que importaba – Mamá. Marceline miro la pantalla, presiono el botón verde y sostuvo el celular en su oído. Hubo un sonido de silencio. No marcaba, no casilla de voz, nada. Solo hubo una espera, una espera mientras intentaba llamar.

Muerto. Estaba muerto. Ido.

Y, aun así, Marceline se quedó pensando – cógelo, cógelo, por favor, por favor coge el maldito teléfono.

'Lo sentimos. El número que ha marcado ya no existe. Por favor revise que ha marcado correctamente—' Marceline colgó. Se llevó el celular de nuevo al oído. Sonaba como a olas, o brisa; como si alguien respirara. Vivo.

'¿Mamá?' No espero respuesta. 'Dicen que necesito un trasplante. Necesito una puta cirugía.' Marceline bajo la mirada. 'Me enoja. ¿Cuántas cirugías más necesito para estar mejor?' Sin respuesta. '¿Recuerdas el acuerdo que hicimos? Si aún tenía problemas cuando tuviera treinta, entonces me podía rendir si quería. Tú me dijiste eso. Me dijiste que podía hacerlo.' Marceline trago. 'No voy a esperar por este corazón. Firme un formato de no resucitación.'

Espero a que su madre le contestara, una razón.

Nada.

'… Firme un formato de no resucitación.' Una lágrima se asomó por sus ojos. 'Esto es una mierda. Una puta mierda.' Se limpió los ojos. '¿Cuándo vendrás a verme?' Una pausa. Debería de dejar de hablar. Aunque, no podía. Tenía que hablar. Tenía que dejarlo salir. 'Me siento realmente sola aquí, mamá.' Una pausa. Un susurro. '… me despidieron. Ellos me despidieron. Estoy fuera del trabajo. ¿Qué hago?'

Nada.

'Por favor háblame.'

Nada, solo vacío. Una corriente de silencio.

'Te necesito.' Bajo el celular, respiro, presiono el botón rojo. Marceline sabía que no podía, pero se sentía traicionada. Se sentía traicionada de que su madre no apareciera, que su madre no cogiera el móvil, que su madre no le ofreciera un consejo, que su madre no fuera a verla. Marceline tiro su celular contra la pared; destrozándolo en piezas, apiladas en el suelo.

Apoyándose, Marceline trato de calmarse. Su madre estaba muerta. Ese era por qué no fue a visitarla. Estaba muerta y no volvería. Marceline estaba sola. No tenía sentido. ¿Cuál era el punto? Se agitaba con el monitor cardiaco. El continúo beep. Le recordaba que aún estaba viva. Manteniéndose. Los cables en su pecho, el respirador nasal alrededor de su cabeza, las blancas paredes.

Un interno entro. Vio sus signos vitales. Luego una enfermera, le pregunto si quería algo. Eran amables, y estaban haciendo su trabajo, pero Marceline solo pudo ofrecerles cortas y frías respuestas. Se cruzó de brazos, miro fuera de la ventana por horas, pensando. Pensando acerca de su débil corazón, y toda la presión que debería estar pasando. Pensó acerca de Bonnibel, su juego de cartas, como reacciono cuando firmo el formato. Egoísta. Egoísta. Maldita egoísta. Marceline no sabía porque le importaba tanto lo que Bonnibel le dijera.

Era solo una doctora.

Alguien que mantenía demasiadas y poderosas emociones. Cada vez que veía a Bonnibel, su corazón daba un brinco. Cada vez que la veía, la habitación se iluminaba. Cada vez que veía a Bonnibel, Marceline olvidaba, momentáneamente, porque estaba aquí. Como si Bonnibel fuera eso que la mantuviera andando, dándole esperanza. En que mantuviera el aliento.

'¿Marceline Abadder?'

Se volteo y vio a un doctor en la puerta. En sus pasados veinte. Residente, seguro. Un poco bronceado, con bello facial, gran nariz, cabello negro. '¿Qué?'

'Oh, así que tú eres Marceline, ¿cierto?' Sonrió alegremente.

Marceline alzo las cejas. 'Si.'

'La paciente del trasplante. Esperando por tu corazón.' Entro en la habitación, leyendo el historial. '¿Cómo ha sido?' Marceline ya le desagradaba. No le ofreció una respuesta. En vez, alcanzo su novela y lo abrió. El doctor aclaro su garganta, un poco incómodo. 'Mi nombre es Doctor Marshall Lee. Uh, de hecho conozco a tu doctora, Bubblegum, ¿cierto?'

Mirando sobre su libro, Marceline le dio una mirada de muerte. '¿Tu eres un doctor?'

'Yo—Si, lo soy.'

'Wow. Sorprendente. ¿Qué tal si dejas de hablar y haces tu trabajo?'

'Oh. Salvaje.' Sonrió. 'Escucha, sé que es difícil. Conocí pacientes como tu antes – es realmente difícil, pero nosotros los doctores estamos contigo para cada paso.'

'Gracias. Ya no tengo más preocupaciones.'

'De todas maneras, la Doctora Bubblegum es buena. También es agradable a la vista, eres afortunada.' Marceline paro de leer. Lo miro mientras se acercaba y se colocaba su estetoscopio. 'Sé que supuestamente no debamos hablar de esto con los pacientes, pero seguro que te mueres por un poco de chisme, ¿no?' No espero por respuesta. 'Le pregunte para salir el otro día. Salimos a beber y nos fue bien, pero estaba pensando en preguntarle para salir otra vez. ¿Qué opinas?' Coloco el estetoscopio en sus oídos, 'Respira para mí por favor.'

Marceline obedeció.

'Gracias…' Eventualmente, se alejó. 'Eres una mujer, así que, ¿Qué buscas en un chico? ¿Qué puedo hacer para que me diga que "si"?'

Había pasado mucho tiempo desde que Marceline sintió envidia. Sus manos se convirtieron en puños, en un modo patético de mantenerse calmada. Bonnibel había mencionado a este hombre. ¿Cuándo había salido con él? Frunció el ceño. 'Soy gay.' El paro, medianamente sorprendido. Marceline lo miro. 'Y no le hagas nada.'

'Bueno, obviamente, me refería que yo solo—'

'Si quiere salir contigo, ella te lo dirá. Aléjate.'

El la miro. 'Solo está preguntando—'

'Por favor no hagas un berrinche de que tu ego está siendo herido. No me podría importar menos.' Le sonrió cruelmente. '¿No puedes conseguir una chica? Oh. Pobre de ti. A llorar al rio, campeón. Eso realmente debe apestar.' Marceline se sentó derecha, hombros tensos, ignorando la aceleración de su corazón. Él poso su mirada entre el monitor y Marceline. Le frunció el ceño, alzo las manos en defensa.

'Cálmate, ¿está bien? … es solo una pregunta.'

Cálmate.

Cálmate.

Cálmate…

'¿Terminaste?' Marceline pregunto.

'Si,' respondió. 'Te veré luego.' Mientras empieza a irse, el monitor cardiaco se desacelero. Ignoro la pesada sensación que se formó en su pecho, el dolor en su corazón. Había sobre reaccionado. Había sobre reaccionado y era estúpida.

¿Por qué le debía importar lo que Bonnibel estuviera haciendo?

Marceline regreso a su novela. El monitor con un constante—beep, beep, beep, beep, beep, beep….

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Azoto el historial de Marceline sobre el escritorio de Bonnibel, Marshall se sentó al frente, renegando. Bonnibel levanto la mirada de sus papeles y lo miro mientras se sentaba ahí, con los brazos cruzados, con la cara roja. '¿Qué paso?'

'Esa Marceline Abadder. Tiene una lengua filosa.'

'Oh.' Bonnibel golpeo su lapicero contra la mesa. 'Está teniendo un tiempo difícil, y tiende a decir lo que pasa por su cabeza, pero estoy segura que no quería herirte.'

'Perfecto.' Rodo los ojos.

'¿Qué?

'¿La estas defendiendo? Llámame loco, pero estoy más que seguro que me hubiera partido si hubiera continuado con –' Se detuvo. No había forma en que le informara a Bonnibel que estuvo discutiendo con su paciente. En vez, le deslizo el historial en dirección a Bonnibel. 'Malas noticias. Sus signos están cayendo. Se pone peor.' Instantáneamente Bonnibel abrió el historial. 'Quería tu opinión.'

No había otra opinión. Era obvio. Marshall vio como los hombros de Bonnibel caían, y luego de unos pocos segundos, se dio cuenta que no estaba leyendo. Solo estaba mirando las palabras y números escrito ahí. Horrorizada. Marceline no estaba mejorando. Se estaba poniendo peor, y aunque esto significaba que la subirían en la lista de trasplante, eso no garantizaba un corazón.

Bonnibel lo miro. Alejo la mirada. Empujo el historial, cogió su lapicero. 'Si.' Empezó a escribir. 'Se está poniendo peor.'

'Vamos,' le sonrió. '¿Qué pasa entre ustedes dos?'

'Es—¿Qué? No hay nada.'

'Marceline se veía bastante protectora contigo.' Se cayó de hombros. 'Me dio la impresión que tenían algo.' Alzo la ceja. '¿sabes que está prohibido, no? Un doctor relacionarse con –'

'¡No somos nada!' Bonnibel espetó. El corazón en la boca, empuño sus manos en un intento de calmarse. Estaba enojada. Realmente enojada, y no necesariamente con Marshall. Estaba enojada con Marceline. Enojada con Marceline porque se estaba muriendo. Iba a morir. No. No… No, aun había esperanza. 'Va a conseguir el corazón.' Bonnibel empaco sus papeles, 'Ella va a conseguir el corazón.' Se paró. 'Y, estoy enterada que un paciente y un doctor no pueden estar juntos. Me lo han dicho muchas putas veces.'

Sin esperar respuesta de Marshall, Bonnibel salió del cuarto de staff, respirando dificultosamente. No estaba triste – no aún. Quería hablar con ella, regañarle, ¿Cómo mierda dejo que esto pasase? Pero, no era la culpa de Marceline. No era su culpa que sus signos cayeran. En su camino por el pasadizo, se encontró con el Doctor Peppermint. Bonnibel no lo noto hasta que dijo su nombre.

Bonnibel se detuvo. No sentía otra cosa que miedo. '¿Señor?'

'Escuche que la Señorita Abadder regreso.'

'… Sí, señor.'

'¿Trasplante de corazón?'

'Si.'

'Mm.' Asintio. 'Una lástima. Escucha, sé que tienes mucho en tu plato, así que transferí tus servicios con la Doctora Raini. Ella estará feliz de chequear a Marceline. Considerando que firmo el formato de no resucitación, y está esperando por un corazón, no hay mucho que hacer.'

'¿Qué?' Le dio un tick en el ojo. No podía creer lo que estaba escuchando. '¿Transferiste mis servicios?'

Inmutado por su comportamiento, Peppermint simplemente asintió. 'Eso correcto. Luego de tu error, pensé que sería mejor si Marceline estuviera fuera de tu camino.'

'¿Error?'

'Ten un buen día, Bubblegum.'

Una fea y venenosa rabia recorrió su cuerpo. Bonnibel apretó los dientes, 'Marceline no fue un error, Doctor Peppermint. No fue un juego. No fue algo pasajero. No es un error.' Su labio inferior tembló, Bonnibel intento mantener la compostura. Inhalo, y se negó a que la mirada de Peppermint le afectara.

'Marceline Abadder está enferma. Peligrosa.'

'…' Bonnibel casi se rio. Apretó la mandíbula, sujetando el historial de Marceline. 'La única persona enferma aquí es usted. Y tiene el descaro de llamarme poco profesional, cuando la única razón por la que niega que trate a Marceline es porque tiene algo contra ella.' Peppermint no se movió. Estaba paralizado. 'Es eso, ¿no?' Bonnibel se bufo. '¿Está celoso de ella?'

'Lo entiendes mal, Doctora Bubblegum.'

'Oh, no creo que lo hago. Chicas como yo, ¿doctor? No vamos detrás de viejos, hombres retorcidos con fetiches lésbicos. Vamos por altas, azabaches, sexys chicas y lo amamos.' Bonnibel dio un paso al frente. 'Así que, váyase a la mierda, señor. Puedes hacer lo que quiera, pero no voy a dejar de tratar a Marceline, aun si me despide. Marceline es mi paciente, y está enferma—está muriendo, y soy todo lo que tiene. Así que jodase. Mierda.'

No hubo respuesta de su superior, y Bonnibel quería asegurarse de eso. Se volteo sobre sus talones, su cuerpo temblando de ira, adrenalina y dolor, y se alejó. Mientras se iba, sintió los ojos de Peppermint sobre ella todo el tiempo, constante, observándola, odiándola, hasta que giro en una esquina, y desapareció de su vista.

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Debió ser su género. O su deseo de probarle que estaba mal. O su baja autoestima.

El Doctor Lee regreso, rondando la puerta de Marceline, sonriendo. '¿Adivina qué?' Marceline no lo miro. No le hablo. 'Le pregunte para salir, y me dijo "si". Oh, y veo que hay algo entre ustedes dos. Pero, aquí un memoratum, Señorita Abadder.' Dio un paso al frente, acercándose a ella. 'Si a ella realmente le gustaras, no hubiera aceptado mi invitación. ¿Estoy o no estoy en lo cierto?'

'Oh, dios.' Marceline parpadeo rápidamente. 'Wow. Me importa tan poco que casi me desmayo.'

'Puedes ser inteligente, pero conozco chicas como tú. Pensando que puedes joder a hombres como yo- nosotros solo queremos ser amables, y tú vienes y eres grosera con nosotros. Sabes, no entiendo porque debemos tratar pacientes como tú. Puedo ver que le hiciste un numerito a Bonnibel, ella es tan buena, ¿sabes? Es realmente buena y no deberías herirla, por la mirada que tenía cuando le dije que tus signos eran malos.'

Marceline le miro.

Él sonrió. 'Estaba llena de alegría. No, en serio. Quería que mantuviera el secreto, pero estaba tan feliz cuando le dije que morirías, oh, ¿Quién sabe? ¿Para navidad?'

'Vete a la mierda,' Marceline murmuro. '¿En verdad piensas que me lo creo?'

'No. Yo que lo haces.' Se enderezo, bajo los hombros, y coloco sus manos en sus bolsillos. 'Fue bueno conocerte de todas maneras, Señorita Abadder, pero creo que no podrás joderme de nuevo.' Tan pronto salió, otro doctor entro. Raini los miro a los dos. 'Oh, hola, doctora Raini. Ya me iba. Yo y Marceline estábamos—bueno, me voy de todas formas.'

'Okay.' Raini no pensó nada de eso. Miro hacia Marceline, su historial. Marceline no la miraba. Estaba quieta, mirando la pared, pensando, pensando, debía ser una mentira. Después que pasaron por todo eso, Bonnibel no le daría la espalda. No lo haría. '¿Estas bien?' Raini pregunto, pero no recibió una respuesta. Frunció el ceño, se acercó a la cama de Marceline. '¿Hey? ¿Estás ahí?'

'Estoy bien.' Marceline espetó.

'Okay. ¿Por qué todo el mundo esta tan tenso?' Garabateo algo. 'De todas formas, seré tu doctora. Bubblegum transfirió sus servicios, ¿no eres afortunada?'

No tenía sentido para Raini el porqué la mirada de Marceline parecía perdida. Era raro, presenciar cómo alguien fuerte y resistente colapsaba. Era como si Raini le hubiera cacheteado en toda la cara. No, peor. Era como si Raini le hubiera informado que moriría en menos de 5 minutos. No había nada más que miedo, realización, corazón partido en su expresión. 'Oh, bien.' Marceline alzo la mirada para encontrarse con la de Raini. '¿Algo más?'

'No.' Raini frunció el ceño. 'No te lo tomes tan personal. Un montón de doctores transfieren sus servicios. Ella está realmente ocupada. Estoy segura que vendrá a visitarte luego.'

'Eso no será necesario,' Marceline murmuro, regresando su atención a su novela.

'Ella probablemente insista en verte de todas formas. Sabes cómo es ella.'

Pensé que sabía. Marceline estaba quieta, se forzaba a leer, pero para el momento en que Raini se fue, estaba deshecha. ¿El Doctor Lee le habrá dicho la verdad? ¿Realmente Bonnibel había aceptado ir en una cita con él, y estaba feliz de ver que sus signos vitales estaban decayendo? ¿Todo había sido una mentira? Marceline se estremeció de ira. Trago. Inhalo. Exhalo. No.

No. Bonnibel no lo haría.

¿O si…?

Estaba escapando. Su "Te amo" no significaba nada. Bonnibel sabía. Bonnibel sabía que Marceline no sobreviviría. ¿Por qué desperdiciar su tiempo? Marceline no esperaría. Marceline no esperaría para conseguir el trasplante de corazón, así qué, ¿por qué lo haría Bonnibel? ¿Por qué Bonnibel pararía todo por una paciente?

Tal vez el Doctor Lee le estaba diciendo la verdad.

Tal vez, tal vez, tal vez…

Si a ella realmente le gustaras, no hubiera aceptado mi invitación.

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1907.

Esa era la primera vez que Bonnibel había visto la hora desde la mañana. Su turno estaba por terminar, y ella quería hablar con Marceline. Habían cosas que debía explicarle, y estaba preocupada que el Doctor Peppermint le hubiera dicho algo a Marceline. El podría haberle dicho que Bonnibel quería transferir sus servicios, haber amenazado a Marceline que se alejara de ella. No podía soportar eso.

Tenía que verla.

Desafortunadamente, estaba atorada con un paciente que no podía diagnosticar. Raini le estaba ayudando. Habían probado de todo—escáners, pruebas de sangre, pruebas con herramientas, la lista continuaba, pero, no podían hallar el problema. Bonnibel se estaba impacientando. Debía salir del hospital en 15 minutos o de otra forma estaría en problemas por trabajar fuera de su turno. Y tenía que ver a Marceline.

Como su mejor amiga, Raini vio que Bonnibel estaba agotada. 'Mira, déjame esto a mí. Me puedo encargar.'

'No, está bien—'

'Bonnibel. En serio.' Raini tomo los papeles. '¿Por qué estás tan tensa?'

'Yo—' Bonnibel suspiro. 'El Doctor Peppermint me advirtió sobre Marceline. Otra vez.' Raini rodo los ojos. 'Dijo que transferiría mis servicios contigo.' Raini la miro, Se puso un poco rígida. 'Oh, mierda. Raini, dime que eso no pasó. No se lo dijiste a Marceline, ¿o sí?'

'¡Claro que sí! Soy su doctora. Tenía que decírselo. Bonnibel, ¿Qué rayos está pasando?'

'No—nada.' Bonnibel pasó su mano por su cabello. Se puso de pie. 'Cuando veas que algo anda mal con nuestra paciente, dímelo.' Se puso su bata. 'Voy a ir a hablar con Marceline. Para que no tenga malas ideas, especialmente en la condición en la que está.' Y se fue, corrió por el pasadizo, hacia el ascensor, presiono el botón del segundo piso.

No debería sentirse asustada. Tan preocupada. Marceline debía saber que debía aceptar la transferencia. Bonnibel llego a la habitación de Marceline en menos de tres minutos, y estaba aliviada de encontrarla bien. Marceline estaba descansando, su novela en su posesión; aún abierta. Cuando Bonnibel apareció, sus ojos se abrieron y sonrió un poco. Bonnibel destelló, y se acercó hacia la cama.

'Quería verte antes. Ha sido un día loco. Lo siento si no nos pudimos ver.'

Marceline se encogió de hombros. 'Está bien, princesa.' Su voz era débil, pero Bonnibel simplemente asumió que estaba cansada, exhausta. Solo necesitaba dormir. 'Entiendo.'

'Te veré mañana. Si me quedo más tiempo, me patearán el trasero.' Bonnibel abrazo a Marceline, y sintió los brazos de Marceline sobre su cintura. 'Mi estúpido supervisor pensó que era una buena idea transferir mis servicios. Estaba tan enojada –'

El monitor cardiaco estaba gritando.

Beepbeepbeepbeepbeepbeepbeep—

'¿Marceline?' Bonnibel sonrió, '¿Qué-?' Los brazos de Marceline cayeron por sus costados, su cuerpo se quedó colgando. Los ojos de Bonnibel se ampliaron, se sujetó a su ropa del hospital, '¿Marceline?' Sin respuesta. Podría estar durmiendo, inconsciente, desmayada, yéndose. Bonnibel no se movió. Gentilmente, coloco a Marceline sobre la cama, escucho el monitor cardiaco, quejándose, sonando, y sonando, y sonando, y sonando, y sonando –

Beepbeepbeepbeepbeepbeepbeep—

Bonnibel grito en el pasadizo, '¡Traigan un desfibrilador!' Corrió hacia la cama y empezó a realizar el RCP. Uno. Dos. Tres. '¡Un desfibrilador!' Grito, lagrimas se formaban en sus ojos. No podía ver. No podía ver una puta cosa. '¡Tráeme un desfibrilador!' Le marco a Raini, a Finn y regreso con Marceline. Presionando su pecho, '¡Enfermera!' Pisadas. Pisadas apresuradas. Raini entro en la habitación. Miro la escena ante ella.

Miro a Bonnibel. Al monitor cardiaco.

'Bonnibel… no podemos—'

'¡Ayúdame!' Bonnibel lloro, sus brazos le empezaban a dolor. '¡¿Doctora Raini?!'

'Ella firmo el formato de no resucitación. Ella no quiere—'

'¡Ayúdame!'

Una pausa.

Raini! ¡Por favor! ¡Por favor ayúdame! ¡Por favor!'

Beepbeepbeepbeepbeepbeepbeep—

'Mierda.' Raini corrió hacia el pasadizo, '¡Traigan un desfibrilador ahora!'

Bonnibel no estaba consciente de lo que paso después. Miro la cara de Marceline, esperando que sus ojos, milagrosamente se abrieran, esperando que todo fuera una broma, esperando que fuera una estúpida broma, esperaba, oh Dios, Marceline—'Paren esto,' Bonnibel susurro, implacable, aun realizando el RCP. El desfibrilador llego. Raini le estaba gritando que se moviera. Alguien agarro a Bonnibel del cuello y la lanzo.

Se chocó contra la pared.

Blanca.

Azul.

Beepbeepbeepbeepbeep—

Una máscara de oxígeno.

'¡Despejen!'

Lagrimas. Bonnibel presiono sus palmas contra la pared, observando el cuerpo sin vida de Marceline.

'¡Despejen!'

El Doctor Finn observo el monitor cardiaco.

'¡Despejen!'

El cuerpo de Marceline salto ante el shock del desfibrilador.

Luego, el monitor zumbaba...

… y zumbaba…

'¡Despejen!'

El corazón de Bonnibel se detuvo.

El suelo debajo de ella se desmoronaba.

'¡Despejen!'

Y no había nada. No había nada.

No había nada que salvar.

'Una vez más, Doctor.'

La mente de Bonnibel lloraba en agonía. Su cuerpo se deslizo por la pared, y estaba perdida. Estremeciéndose, lagrimas recorriendo sus mejillas.

Sin esperanza.

Una vez más.

Una vez más.

Una vez más.

El monitor cardiaco ceso. Marceline no se movía.

Bonnibel permitió que todo caiga a su suerte.

Por favor no me dejes.

'…¡Despejen!'

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No se olviden de comentar con sus reviews, y decirme como si les gusto o no, deberia escribir otro o con este me retiro :/

Ya no queda casi nada, quedense en sintonia :D