-Temblaba como una hoja…y paso buen rato en el baño…no lo vi, pero solo podía escuchar el agua correr.- le contó Hermione a los miembros de la orden, que estaban reunidos en la mesa de Grimmauld, a la noche siguiente. La noche anterior Hermione se había quedado dormida en la sala y había escuchado al rubio entrar, en medio de la penumbra, ya que la sala solo estaba iluminada por la chimenea, Hermione pudo ver al joven caminar con ambas manos alejadas de su cuerpo, como si no quisiera mancharse.

No pudo resistirse y sigilosamente lo siguió y se metió a su habitación. Esa noche ella y la orden tuvieron que ir a investigar un lugar donde se creía atacarían los mortifagos, Harry le había dado la capa de invisibilidad a Hermione, en caso que algo sucediera, y se había olvidado de devolvérsela. Por lo cual le dio un buen uso. Deseo no haberlo echo…ahora estaba mas confundida que nunca…no sabia que Draco tuviera una foto de ellos en su habitación…y mucho menos que la mirase con tal embelesamiento…no sabia que pensar…

- No me sorprende – dijo Snape sacándola de sus recuerdos. Snape había sido nombrado mentor de Hermione, el le ayudaría a aprender todas las herramientas que fueran necesarias para defenderse de lo que fuera. – Veras, los nuevos primero aprenden las maldiciones y luego son obligados a ponerlas en uso con alguien…nadie en particular…Draco en el fondo tiene un buen corazón, y el echo de que se sintiera así, como lo viste, lo demuestra.-

Hermione sintió sus pelos ponerse de punta, solo había presenciado el resto de la reunión en silencio. La primera cosa que Snape le había enseñado era pretender. En caso de que fuera necesario, y a espiar sin ser detectada, a conocer cada sonido de su casa.

Esa noche había entendido por que, gracias a ello pudo espiar a Draco sin ser descubierta y muchas noches había sentido la presencia del rubio en su habitación, podía sentir sus fríos ojos observándola, recorriendo cada centímetro de su cuerpo con sus ojos. Hermione tenia la sospecha de que Draco no quería verse envuelto en esos asuntos…aunque quizás era lo que ella creía.

Tenia que admitir que no lo odiaba…que había llegado a acostumbrarse a su compañía.

Por las dos semanas siguientes Hermione llevaba siempre consigo un enorme libro verde, donde por fuera se leía en letras doradas "Byron". Draco paso gran parte de su tiempo intentado averiguar que era lo que tanto leía, y por que cada tanto doblaba las paginas. Por mas que se sentaran alejados por las noches, mientras leían, el estaba atento a sus movimientos. Y por Merlín que averiguaría que se traía entre manos…

- Era un libro de Oclumancia, Señor- le dijo Draco mientras hacia una elegante reverencia. Sabia que quizás el echo de que Hermione estuviera leyendo ese libro podría significarlo todo o nada, pero aun así no podía esconder información de Voldemort, tarde o temprano lo descubriría, y si consideraba que era información importante y no se le había sido informado, la persona tendría serios problemas. Así que contarle cada detalle era lo único que pudo hacer.

Draco había esperado a que Hermione se fuera a dormir. Sabia donde guardaba sus libros. Desde aquella vez que Hermione abrió la puerta del escritorio de su padre, Draco podía entrar en ella cuando quisiera, solo que seguía viendo las mismas pilas de pergaminos. Esta vez sobre el escritorio había un libro verde, el mismo que Hermione leía horas antes. Draco comenzó a ojearlo...con anotaciones de alguien mayor, ya que la caligrafía era desprolija, temblorosa, pero su vista se dirigió a los números de las paginas, había dos paginas con el numero 598 y dos con el numero 1458. Repaso su vista por cada una de las hojas y se dio cuenta de que eran dos libros en uno. Uno el cual le servia de portada, y el otro, el que Hermione escondía; un libro de Oclumancia. El significado era obvio; Hermione estaba aprendiendo legeremancia y Oclumancia, hasta quizás alguien estaría enseñándole.

-El problema es – Dijo Voldemort, aparentemente pensando en voz alta – Que no sabemos con que fin lee ese libro, si lo hace para defenderse de ti, o para obtener información. En el primer caso la Orden seria muy capaz de darle clases y con toda razón, y en el segundo es una oportunidad para ellos que no debemos ignorar.- luego de unos momentos que permaneció en silencio volvió a hablar, dirigiéndose a Draco - ¿Me eres fiel?- le pregunto.

-Si señor. Le serviré en todo lo que usted requiera que haga – le respondió sin tener otra alternativa.

-Entonces ponte de pie y sígueme.-

-Hermione, ¿puedo hablarte por un momento? – le pregunto Snape antes de que ella se fuera de Grimmauld. – A solas – le pidió viendo que sus amigos se le acercaban. Hermione asintió con su cabeza y luego de disculparse con sus amigos siguió a Snape. Ambos volvieron a entrar a la sala de reuniones – Le recomiendo que la próxima vez sea más cuidadosa con lo que lee…-

-¿Que quiere decirme con eso?- le pregunto confundida.

-Draco descubrió su libro de Oclumencia…por ende tubo que contárselo al señor oscuro – Hermione lo miro sorprendida…su plan había funcionado…- Draco ha sido designado como mi aprendiz…-

-¿Usted le esta enseñando Legeremancia y oclumancia? – Snape asintió con su cabeza. Hermione le había dado la posibilidad a Draco de valerse de una poderosa arma.

-¿Por que no la veo tan preocupada como debería?- le pregunto. Hermione respiro hondo y hablo.

-Sabia que vería el libro…yo misma lo puse allí…vera…creo que Draco no quiere ser quien es, solo que no sabe como, ni puede salir de eso…- dijo frotándose las manos nerviosamente.

-Se da cuenta de las consecuencias – le pregunto en un tono neutral. – Voldemort le ha ordenado a Draco estudiar conmigo… ahora el puede penetrar en su mente… Creo que entonces usted deberá también tomar lecciones conmigo.- Hermione lo miro sin saber que responder…pero aun así no tenia otra alternativa.

-Quizás el solo intente esconder sus pensamientos de mi, pero por otra parte también podría atacar los míos. – dijo mas para si misma que para el

-Se da cuenta de que si traiciona a Voldemort y acude a nosotros jamás se divorciara de el…-

-Lo se…pero esa decisión la puede tomar el…yo solo le doy la oportunidad de cambiar…solo y solo si el realmente lo desea…-

...Paso un buen tiempo, y sin darme cuenta ya estábamos en navidad. Tu padre y yo habíamos avanzado bastante en Oclumancia, pero el aun no se tenia mucha confianza. Quería probarse antes de traicionar a Voldemort, y asegurarse que no se equivocaría.

Draco no formo parte de ninguna de las tragedias ocurridas, ya que Snape insistía

en darle horas extras de Oclumancia y a veces hasta ayudarlo en "tareas de espionaje".

La relación entre Draco y yo, para esos momentos era extraña. El se había enamorado de mí, solo que, por miedo a que Voldemort se enterase leyendo sus pensamientos, no podía decirme nada.

Yo también estaba enamorada, solo que me resistía a admitirlo ni a mi misma, ni a nadie mas hasta que tuviera una razón para creer que tu padre había traicionado a Voldemort.

Por lo tanto yo pretendía odiarlo y el pretendía ignorarme. Parecía que llevábamos diez años en vez de meses. A veces esperar el lo peor que te puede pasar. Mas aun después de que Snape me constase que Draco estaba listo y seria capaz de engañar a Voldemort sin que corriera riegos su vida o incluso la mía.

No podía soportar el tiempo, deseaba tanto que Draco finalmente lo traicionara...para compensar eso pasaba la mayor parte del tiempo con mis amigos.

Pero una noche la orden nos junto de emergencia, un grupo de mortifagos estaban atacando un pequeño pueblo en busca de unos muggles que habían asesinado a un mortifago cuando intento lastimar a unos pequeños, y me entro el pánico de solo pensar que podía llegar a tratarse de Draco…

Draco miro a su alrededor, mientras una mueca de odio se forjaba en su rostro, no podía creer lo que acaban de hacer, lo que el acababa de hacer. Había entrado a la casa de los muggles con un pequeño grupo de mortifagos pero el daño que habían hecho era aberrante. Aun sentía los gritos y el llanto de los niños, eran muggles, pero al fin y al cabo eran niños… ¿por que lo habian echo?