-es lindo, muy lindo-dijo effie sonriendo y viendo mi vestido de novia, mientras lo dejaba sobre la cama. Salió por la puerta de mi habitación y yo me quede observando esa prenda que simbolizaba mi futuro.

Lo tome de la cama y en frente del espejo lo puse sobre mí, me pude ver a través de el… ya no era la niña que fui hace tiempo, cuando me case por primera vez, no podía creer que pasaría de vuelta por esto, ¿debería de sentirme igual de feliz?

En unos días seria oficialmente la esposa de Gale, todo estaba casi listo, la primavera estaba llegando, y solo dos meses les fueron necesarios a effie para preparar todo. Luego de la boda Gale tendría que volver a las fuerzas, la diferencia es que ahora permanecería en el distrito, "manejando los negocios de mi familia".

Nada había cambiado, yo seguía ocupándome de eso y el solamente colocaba su firma a cualquier cosa que yo le indicara, confiaba completamente en mí, y yo no quería fallar a esa confianza.

Cuando lo tenía cerca, me sentía distinta, sentía que de a poco él lograba encender algo en mi corazón… es tan bueno, tan atento, que a veces siento que no lo merezco.

La casa poco a poco se empieza a llenar de las cosas necesarias para la boda, como estamos en plena guerra la celebración no será muy grande, amigos cercanos y gente importante del ejercito asistirán, pero solo se tratara de una cena y un baile de celebración.

Veo como colocan un candelabro enorme en medio del salón y cuando fijo mi vista a la puerta el viene entrando, se acerca a mí y me toma de la mano mientras deposita en mis labios uno de esos besos tiernos que él sabe dar.

-solo unos días-dijo sonriente y besando mi mano, la cual traía un anillo que me había dado poco tiempo después de nuestro compromiso.

Empezamos a bailar aparentando que había música de fondo, sonrío ya que parecemos dos locos bailando en medio del salón, apoyo mi cabeza sobre su hombro y me permito sentir los latidos de mi corazón, son rápidos, pero no sé si esto se debe a como el me hace sentir, o al presentimiento que tengo hace tiempo, de que algo malo va a pasar…

PEETA POV

-aquí es más peligroso para nosotros, siempre lo es, por eso en todo momento debes de mantener el casco en tu cabeza-me indica luke, mientras siento que mis manos tiemblan, estamos por llegar al 12, nos quedaremos aquí unos días.

La incomodidad del camión la habíamos dejado hace un tiempo, ya que al pasar por los otros distritos nos hemos hecho de autos, los suficientes para que solo tuviera que compartir viaje con luke.

La travesía por el país, pronto llegaría a su fin, y el 12 es nuestra última parada antes de volver al distrito 13. Era como si lo hubiesen hecho adrede, hacerme esperar estos meses para poder al fin llegar a donde siempre fue mi objetivo llegar, pero así como mi ilusión crece al saberme cerca de mi familia, los ojos que me vigilaron en todo el viaje permanecen alertas…

-peeta, sabes lo que puedes y no puedes hacer ¿no?-me recuerda Josh tomándome del hombro, solo asiento, sé que no me está permitido verla, pero buscare la forma de hacerlo, y creo que el en su interior sabe que lo hare, así me advierta miles de veces que estaría mal hacerlo, al menos de lejos, quiero verla…

-está bien, te ayudare, pero solo te daré unas horas ¿eh?-me dijo luke mientras me abalanzaba sobre el en un abrazo.

El plan era sencillo, lo único que esperábamos era que funcionara. Teniendo a luke de mi lado, las cosas iban a ser más fáciles, íbamos a dormir un poco a josh en la mañana, lo que me daría tiempo hasta el mediodía.

En su desayuno íbamos a poner un líquido casi indetectable que mi hermano había conseguido, el cual lo dejaría rendido en la cama por unas horas, sin darse cuenta de que nosotros tuvimos algo que ver en eso.

La suerte estuvo de nuestro lado, ya que se tomó el café de todas las mañanas sin sospechar nada, cuando nos quisimos dar cuenta estaba en la cama rendido. Vi el reloj en mi muñeca que me indicaba las 8 de la mañana, tenía unas horas antes de que despertara.

Me despedí de luke con todos mis sentimientos haciendo latir con fuerza mi corazón, mientras recorría el bosque, pensaba si tendría la suerte de encontrarla en la hacienda, si ella estaría a estas horas aun en la preciosa. Sabía que estaría ahí, porque mis hermanos me habían contado que nos embargaron todo, pero dudaba de que estuviera en casa, ya que también me habían contado que era voluntaria en el hospital, lo cual me sorprendía en ella, pero no me parecía extraño sabiendo de lo noble de su corazón.

Vi la casa a la distancia, a pesar de los años, nada había cambiado en ella, planee como podría acercarme más y pensé en las caballerizas, de seguro a esta hora del día todos están en el campo, no me encontrare a nadie allí y tendré plena vista a las entradas de las casa…

Casi me da un infarto cuando sentí un movimiento cerca de mis pies, me gire rápido para ver qué era lo que me había tocado, y me puse en cuclillas al ver a peluso oliéndome y agitando su cola, como si me recordara. Acaricie su cabeza mientras el intentaba lamerme la cara, trate de tranquilizarlo para que no delatara mi ubicación, pero él estaba muy emocionado… una voz me alarmo y me hizo dejarlo para esconderme en uno de los establos.

-¡peluso! ¡peluso!-escuchaba mientras me ocultaba, era la voz de una niña, una niña que lo llamaba con insistencia… el corazón me latía como nunca antes, ella podría ser… luna, podría verla….pero… sacudo la cabeza sacando esa idea de mi mente, la pondría en peligro, no podría hablarle y abrazarla como quisiera.-¡aquí estas!-dijo con emoción, mientras el perro ladraba y raspaba la puerta del establo en el que estaba escondido, los nervios me consumían, ella intentaba abrir pero yo era más fuerte.

Cuando se cansó de intentarlo y no sentí movimiento afuera, me anime a salir de a poco. Mire hacia ambos lados y al no ver a nadie me dispuse a buscar otro escondite desde donde pudiera verlos, pero no me descubrieran.

-hola-me detuve en seco al escuchar su voz a mis espaldas, lo dijo primero fuerte para después terminar en un susurro, mire hacia el suelo, ¿podría girarme? ¿Podría verla a los ojos?... lo hice, gire para encontrarme a una niña tímida, dudosa y con una de sus manitos en alto saludándome.

Me vio por unos instantes y una sonrisa amistosa empezó a formarse en su cara, mientras, yo contemplaba cada rasgo de su rostro, su cabello largo y oscuro, y sus ojos que eran iguales a los míos, había crecido tanto…ella era mi niña, lo sabía mi corazón...

Moría por correr y abrazarla, por sentirla de nuevo en mis brazos y nunca más alejarme, pero me contuve y mantuve la distancia entre los dos.

-hola-dije alzando mi mano en un saludo e hipnotizado por tenerla en frente, no podía dejar de mirarla y ella parecía no poder dejar de sonreír.

Ambos mantuvimos la distancia, solo mirándonos, sentía como mi corazón amenazaba con salírseme del pecho. Cuando me quise dar cuenta, tenía a peluso en mis pies otra vez saltándome y moviendo su cola, me agache para poder acariciarlo mejor, mientras ella se acercaba tímidamente a nosotros.

Con cada paso que daba hacia mí, los nervios aumentaban en todo mi cuerpo, quería tenerla cerca y ver mi imagen reflejada en sus ojos felices, al menos tenerla cerca, aunque no pudiera tocarla, porque soy un desconocido para ella, nunca pasaría más que de unas palabras.

-él es peluso-dijo mientras le sonreía por su cercanía, solo el perrito nos separaba, y ella le acariciaba la cabeza mientras yo acariciaba su cuerpo-y yo soy luna-dijo esta vez extendiéndome su manito para que la estrechara… no tuve que pensarlo dos veces, porque una fuerza en mi interior me llevo a tomársela con suavidad, y así poder sentir lo suave de su piel… después de tanto tiempo, otra vez nuestras manos volvían a tocarse y yo estaba reteniendo las lágrimas.

-soy peeta-dije sin pensar, mientras aun sostenía su pequeña manito y veía como una sonrisa mayor se formaba en su rostro.

-mi papa se llama Peeta… ¿no lo conocías?-dijo entusiasmada.

Solté su mano y mi sonrisa se borró de repente, baje la vista al suelo y no creía lo idiota que había sido al decirle eso, la estaba poniendo en peligro, no podía saber más de mí.

-tengo… que irme-dije parándome de a poco y mirando hacia los lados.

-¡luna!-quede helado cuando escuche su voz de nuevo, era ella, era katniss que llamaba a lo lejos a nuestra hija, no podía vernos ya que estábamos adentro de las caballerizas, así que me gire para salir huyendo cuando sentí que su pequeña manito tomaba la mía deteniendo mi paso.

-espera, le diré a mi mama que estas aquí-me dijo sonriente, así que me agache en frente teniendo pleno contactos con sus ojos.

-no puedes decírselo luna… será nuestro secreto ¿sí?-dije mientras por impulso ponía mi mano en su mejilla, ella asintió.

-está bien, pero tienes que prometerme que vendrás a verme mañana, solo así no diré nada, yo se….yo sé que tú sabes algo de mi papa-me dice con duda nuevamente en sus ojos y viendo los míos ahora que nos encontramos frente a frente.

-¡luna! ¿Dónde estás?-se oye a Katniss cada vez más cerca.

-yo…no…-no sabía que hacer así que baje mi mirada tratando de pensar lo que le podría decir, pero no le puedo mentir, y sería el más feliz si la viera mañana.

-por favor-me pidió suplicante, mire sus ojos de nuevo, sonreí y asentí-¡gracias!-me dijo mientras me daba un abrazo, ese abrazo que había soñado todos estos años, y que se sentía tan cálido, tan mío, como si ella fuera parte de mí, como si su aroma me hiciera olvidar de todo lo demás, acaricio su cabeza mientras ella me rodea el cuello con sus bracitos y no puedo evitar dejar caer una lagrima, la cual seco rápidamente para cuando se ha separado, pone una de su manitos en mi hombro y me habla-nos vemos mañana aquí-me dice con esa sonrisa que en ningún momento ha dejado de regalarme.

Se gira para salir corriendo, mientras yo me quedo en cuclillas estático sin creer lo que acababa de pasar.


bueno, que decir de este cap. no? La verdad espero que les haya gustado el reencuentro, pensé muchísimo, pero mucho, la manera en la que seria, trate de usar las palabras justas para esto y creí que luna era la indicada para ser la primera en verlo, ya que ellos tienen un vínculo especial. Otra cosa que quería recalcar es que, Peeta no está tan irreconocible, pero luna es una niña de casi 4 años y no lo ha visto más que en fotos, o sea que no lo podría reconocer tan fácilmente. nos leemos pronto!