Aclaraciones: Hola!!, gracias a los q me escriben, me encantan sus palabras. El largo de los cap. Dependen de mi humor y como lo vea, no tiene otra razón, este por ejemplo es cortito. Espero q les guste, saludos!!
Capitulo 21: No dejaré que sufras
-Naruto ¿estás enojado conmigo? –preguntó la chica con cierto temor, nunca lo había visto así.
-No, Sakura-chan, ya te lo he dicho, no puedo enojarme contigo. Sólo necesito estar solo.
Naruto se fue dejándola aún más asombrada. El dueño del puesto de ramen miró a la chica con lástima.
-Estará bien –le dijo con una leve sonrisa para tratar de calmarla.
-Eso espero –respondió ella mirando a Naruto irse lentamente cabizbajo.
Naruto caminó sin rumbo por las calles de Konoha, una fría lluvia empezó a caer, pero él casi ni se dio cuenta de ello. Pensó con tristeza que jamás podría darle toda la felicidad que se merecía a Sakura. Su familia lo odiaba y la había echado por él. Cuando supieran que ahora salían sería peor. No logró impedir que unas lágrimas cayeran por su rostro. Se sentía sumamente triste y desolado. ¿Qué podía hacer él para remediar todo eso?... la pregunta le daba vueltas por la cabeza sin parar. Casi sin darse cuenta se encontró frente a la lápida con los nombres de todos los héroes que habían sacrificado su vida por la aldea. Pasó su mano por el nombre tallado de Jiraya.
-Ero-sennin, cómo extraño en estos momentos tus palabras –susurró con tristeza.
De pronto se dio cuenta que había hallado la respuesta a su pregunta. Debía ir él a hablar con el padre de Sakura. Debía demostrarle que era digno de estar a su lado, que viviría sólo para defenderla, así sea de él mismo. Corrió lo más rápido que pudo. La lluvia era cada vez más intensa y por unos momentos pensó en Sakura. Pensó en si estaría bien. La había dejado muy mal, seguramente estaría preocupada por él. Pero eso ahora no importaba, cuando resolviera todo le pediría perdón por haberse ido de esa forma. Por fin llegó a la casa de los padres de ella. Golpeó algo nervioso, le temblaban las manos y sentía que su corazón pronto iba a salir de su pecho. La madre de Sakura abrió y lo miró sorprendida, pero luego pareció enojarse.
-¿Qué haces tú aquí? –preguntó de mala manera.
-Quisiera hablar con usted y su esposo, señora Haruno –pidió el chico.
La mujer lo miró por un momento, parecía estar pensando en la posibilidad de cerrarle la puerta en la cara, pero luego se corrió y lo dejó pasar. Naruto se quedó pegado a la puerta luego de que la mujer la cerrara. Estaba empapado y no quería empezar mal arruinando los pisos de madera de la casa.
-Te traeré unas toallas –dijo la mujer y salió. En eso apareció el padre de Sakura. Era bastante alto y fornido, por lo que Naruto se sintió algo cohibido en su presencia. Sabía que ese hombre había sido un muy buen ninja del ANBU por lo que también sintió respeto hacia él.
-¿Se puede saber qué haces aquí? –preguntó con un humor peor que el de su esposa y acercándose a él.
-Vine a hablar con ustedes señor Haruno –respondió Naruto obligándose a mirar al hombre a los ojos. Había peleado contra enemigos cien veces más fuertes que él, pero nunca había tenido tanto miedo como en ese momento.
-Acá tienes unas toallas. ¿Quieres tomar algo? –la madre de Sakura ahora parecía tratarlo mejor. Tal vez le había sorprendido la actitud del chico de ir a verlos.
-No, gracias, señora. No los molestaré mucho…
-Me alegro Jinchuuriki –que lo nombrara de esa forma fue un golpe bajo para Naruto y no pudo disimular la tristeza que lo invadió. La madre de Sakura codeó a su marido y lo miró con reproche.
-Discúlpalo, es que debes entender que nos preocupamos por nuestra hija.
-Lo sé, por eso he venido. Jamás tuve una familia, pero sé el dolor que uno siente al estar solo. No quiero que Sakura sienta ese dolor…
Ambos padres lo miraban asombrados.
-Yo… yo amo a su hija. Y lo que menos quiero en este mundo es ser el responsable de su dolor. Yo jamás la lastimaría…
-Pero lo hiciste… Naruto –parecía que al hombre le costaba tratarlo por su nombre- … la lastimaste, te convertiste en ese monstruo y la lastimaste.
-Lo sé. Me prometí a mí mismo que jamás volvería a suceder y sin embargo pasó…
-¿Vienes a defenderte?, porque te diré que no lo estás haciendo muy bien, con lo que me dices…
-No la lastimé, pero volví a perder el control. Y… lo he pensado mucho, pero lo prometo –Naruto se tiró al suelo- se los prometo hoy y ahora. Jamás dejaré que vuelva a lastimarla ni yo ni nadie. No dejaré que vuelva a tomar el control.
El ex AMBU miró a su esposa y luego se arrodilló frente al chico. Naruto levantó la cabeza y vio que por el rostro del hombre corrían unas lágrimas.
-Mi hermana murió a manos del Kyubi y yo… jamás pude perdonar al cuarto por haber sellado a la criatura y no haberla matado (aunque supongo que eso es algo imposible) El odio irracional por la pérdida de alguien importante es común en las personas... Pero… ahora veo que selló a un monstruo en el cuerpo de un joven de gran corazón. Eres una excelente persona Uzumaki Naruto, puedo verlo, puedo sentirlo. Sé que harás a mi hija muy feliz y… eso es todo lo que un padre puede pedir.
La madre de Sakura se limpió unas lágrimas y tocó el hombro de su esposo en señal de total apoyo.
-Ggracias señor –contestó Naruto también emocionado- la cuidaré señor, con mi vida, lo juro.
-Eso es todo lo que le puedo pedir a un yerno –sonrió- vengan mañana tú y Sakura a almorzar. Los esperaremos.
-Sí, iré a darle la noticia –Naruto salió corriendo luego de hacer otra inclinación.
-No puedo creerlo –dijo la mujer mirando a su esposo sorprendida.
-Yo tampoco. Pero ese chico es especial, no puedo explicarlo, pero sentí que debía perdonarlo –ambos se sonrieron felices por fin de haber solucionado un conflicto que los había tenido mal mucho tiempo.
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-¡¡Sakura-chan!! –Naruto tocó con insistencia la puerta de la casa de Sakura. Cuando la kunoichi le abrió él la abrazó con fuerza.
-Naruto, estaba preocupada, ¿dónde estabas?
-Fui a hablar con tus padres Sakura-chan, ellos me han perdonado. Nos invitaron a ir a almorzar mañana.
Sakura lo miró sorprendida de a poco una sonrisa se fue formando en sus labios. Lloró de alegría y lo abrazó.
-Gracias Naruto, eres maravilloso.
-Todo lo hago por ti Sakura-chan. Quiero que seas feliz.
-Lo soy –exclamó riendo- lo soy. Soy muy feliz –dijo dándole un beso en los labios- todo gracias a ti.
-Je je –respondió Naruto mientras se rascaba la cabeza avergonzado.
-Estuve tan preocupada por ti.
-Lo sé, lamento haberte asustado Sakura-chan, pero necesitaba pensar. Quiero pedirte que no vuelvas a ocultarme nada. Aunque pienses que me haces daño si me lo cuentas, más daño me hace saber que me mentiste.
-Lo mismo me dijo Lee, no volveré a hacerlo.
-Bien. ¿Qué huele tan rico?
-Preparé una rica cena por si volvías.
-¡Genial!, tengo mucha hambre.
-Bien mientras comemos me cuentas todo.
-Sí, si, pero vamos a comer.
