CAPITULO XXI
El camino hacia la casa donde se encontraba Kurt, duró solo unos minutos, pero para Blaine parecieron horas. Estaba muy nervioso y asustado pensando en todos los panoramas con los que se podría encontrar. Lo único que quería era que su marido e hija estén a salvo.
Llegaron al lugar desierto, casi anocheciendo. Todos los policías bajaron de los coches sin hacer ruido y Blaine bajó también desobedeciendo las órdenes del oficial a cargo. Lentamente se fueron acercando a la puerta con las armas afuera. Mientras Blaine se acercaba a la casa, escuchó gritos desesperados que venían de adentro. Blaine reconoció en seguida la voz y el llanto de bebé que también se escuchaba.
"Kurt" Susurró Blaine aterrado escuchando los gritos de ayuda. Sin pensarlo, corrió y derribó la puerta de entraba que estaba cerrada, sacando fuerza de donde no sabía que tenía. Ignorando las voces de los policías que lo llamaban entró corriendo en la sucia casa siguiendo el sonido de los gritos de Kurt.
Se paró frente a la puerta de la habitación y la abrió. Lo que vio fue la peor escena que pudo haber visto en toda su vida: Karofsky sobre Kurt, besándole el cuello mientras lo estaba tocando. El hombre más grande estaba semidesnudo, sin pantalones, pero Kurt conservaba los suyos.
"¡KAROFSKY!" Blaine gritó y se abalanzó sobre Karofsky, lo levantó de encima de Kurt y le dio un golpe en la cara que lo hizo caerse de espaldas y golpearse la cabeza. Karofsky cayó desmayado al suelo.
Rápidamente, Blaine se sentó al lado de Kurt en la cama tomándolo en sus brazos. Kurt lloraba y su respiración era agitada sobre el pecho de Blaine. Los policías entraron y levantaron a Karofsky del suelo llevándolo afuera. Una mujer policía tomó a Lizzy de la cunita acunándola en sus brazos porque ella seguía llorando.
Blaine llevó afuera de la casa a Kurt sin dejar de abrazarlo, él seguía llorando. Todavía no podía asimilar lo que había ocurrido, o lo que podría haber ocurrido sin Blaine no llegaba a tiempo. Blaine dejó a su marido en el auto y fue a buscar a Lizzy que estaba en brazos de una mujer policía. Los tres viajaron en un coche mientras que Karofsky viajaba esposado en otro. Tenían la esperanza de no volver a verlo nunca más.
Cuando llegaron a su casa, Kurt fue recibido por su padre y Carole, aunque estaba alegre de verlos, se sentía un poco abrumado con todo. Los policías le hicieron miles de preguntas, la mayoría Kurt las pudo responder, pero otras no porque no recordaba algunas cosas. Un médico había revisado a Lizzy, y una psicóloga habló con Kurt. Estaba muy cansado por todo, lo único que quería era dormir junto a su marido y su hija, eso era lo que necesitaba para sentirse mejor.
Después de unas horas ya no quedaba nadie en la casa Hummel-Anderson, a excepción de Kurt, Blaine y Lizzy. Luego de un largo interrogatorio y pruebas a Lizzy, todo el mundo se fue, incluso los padres de Kurt y los de Blaine. Kurt necesitaba descansar en su cama y estar tranquilo con su familia.
"Fue horrible, Blaine" Kurt se acercó a su marido en la cama.
"Lo sé, amor. Lo sé" Blaine abrazó a Kurt con la mano que tenía libre, porque con la otra sostenía a Lizzy que estaba durmiendo en su pecho.
"Creí que jamás te íbamos a volver a ver" Kurt dijo enterrando su cara en el pecho de Blaine al lado de la carita de su bebé.
"Yo también lo creía. Pero ya pasó todo, ahora estamos aquí juntos y nunca nadie nos va a separar jamás." Blaine besó la cabeza de Kurt y la de su hija.
"No quiero ni pensar lo que hubiera ocurrido si no llegabas a tiempo".
"Shh shh, amor. No pienses en ello."
"¿Sabes? A pesar de todo, nunca le hizo daño a Lizzy. Creo que el está muy solo y necesita una familia. Ojalá que algún día pueda ser feliz, pero bien lejos de nosotros."
"Oh, amor. Eres tan buena persona, después de todo piensas en su felicidad. Tengo tanta suerte de haberme casado contigo". Dijo Blaine. Se quedaron en silencio unos minutos pensando en lo sucedido.
"Eres mi caballero de brillante armadura, ¿lo sabías?" Kurt le dijo sonriéndole a Blaine levantando la cabeza del pecho de su marido para mirarlo a los ojos.
"¿A si?" Blaine dijo presumido y Kurt asintió con la cabeza.
"Si, y con un caballo blanco"
"Wow. Y tú… tu eres mi dulce príncipe, ¿lo sabías?"
"Si" Dijo Kurt sonriendo y acercándose para besar los labios de Blaine. "Te amo, Blaine."
"Yo también te amo, Kurt" Mientras se dieron otro beso, Lizzy hizo un ruidito distrayendo a sus padres del beso.
"Te amamos, Lizzy" Dijeron los dos juntos. Poco a poco ambos se quedaron dormidos acurrucados junto a su bebé.
Kurt corría entre unos tenebrosos árboles, pero no avanzaba. Gritaba, pero ningún sonido salía de su boca. Quería ver, pero solo oscuridad lo rodeaba. Una figura más grande que él caminaba detrás suyo, pero no distinguía quien era. Ese hombre estaba cada vez más cerca de él, pero nada podía hacer. Iba avanzando hasta caer encima de él, ahogándolo e impidiéndole que se mueva. Despertó de su pesadilla gritando y bañado en sudor, haciendo despertar a Blaine que estaba a su lado en la cama. Blaine lo abrazó y lo calmó como hacía siempre luego del día de su regreso a la casa. Las pesadillas se hicieron menos recurrentes con el correr del tiempo, pero aún así Kurt estaba asustado por ellas.
Era difícil, pero juntos superarían el momento.
