Muchas gracias a mis lectoras, a Sadechu y a Bet por tanta ayudita nwn.
¡Disfruten!
ºTake it slowº
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Despacio. Le gustaba degustarla. Disfrutar de sus suspiros, de perderse en sus ojos. De disfrutar todo lo que se había perdido. Besar su piel cremosa y acariciar la suavidad de sus contornos. Hasta se detenía en juguetear con aquella línea misteriosa que se formaba en sus pliegues.
Esa era la forma que tenía Sasuke Uchiha de hacerle el amor.
Muchos años había pasado haciéndola sufrir y largas horas de espera, días angustiosos en donde él se marchaba, incapaz de estar más tiempo de lo necesario en la aldea. Por ese mismo motivo, cada vez que regresaba, tenía que tomarse su tiempo. Aunque ella siempre deseara más.
Poco a poco. Lentamente. Con sus dedos, con su nariz, con su boca.
Empezaba discretamente en el sofá tras que Sarada se acostara. Le gustaba enterrar los dedos en su cabello mientras miraban las noticias o cualquier otra tontería de la televisión a la que realmente no prestaba mucha atención.
Bajaba por su cuello lentamente y hombros mientras ella enrollaba sus brazos alrededor de su cintura y posaba la cabeza en su pecho antes de levantar el rostro hacia él y permitirle un casto y tierno beso. El simple contacto de sus labios. Un roce personal.
Luego sus ojos se hacían el amor por unos segundos antes de volver a besarse lentamente, disfrutar del contacto, hasta que buscaba un contacto más íntimo y profundo, pero con la misma lentitud y tranquilidad.
Cuando se separaban sus labios, sus dedos continuaban surcando lentamente un camino por su brazo, desviándose a la cadera y pasando por su muslo. Entonces, ella se estiraba como un gato, apagaba la luz y le tendía la mano.
Tomados de la mano se dirigían al dormitorio. Se abrazaban con ternura mientras se aseguraban de que su hija estaba sana y salva en su cama, además de dormida, y llegaban hasta su dormitorio, donde nuevamente, depositaba un beso, en su cuello, disfrutando de su olor.
Sakura reía y apretándole la mano en su vientre, entraba, cerrando para el momento de su intimidad. Luego, se desnudaban lentamente hasta que tan solo la ropa interior estaba por medio, como una barrera, para recostarse en la cama.
Podría haberla tumbado él mismo, haberla desnudado, pero no era parte de su plan.
Se apoyó en el codo, observándola mientras retiraba las sábanas y acomodaba la almohada, mirándole de reojo, echándose los cabellos hacia atrás coquetamente e inclinándose para besarle de nuevo. Después, se acomodaba contra él, pegando su cuerpo. Más que para recalcar sus formas, con la necesidad de una protección que solo él podía otorgarle.
Le besó la frente, enterrando de nuevo sus dedos entre la suavidad de sus cabellos antes de descender lentamente por su espalda, acariciar la curva suave y disfrutar del pequeño brinco que daba cuando su mano surcaba más allá hasta sus nalgas y se perdía en la forma redonda de su trasero. O uno de sus dedos se distraía entre sus nalgas.
Ella reptaba hasta quedar frente a frente y él descendía en castos besos por su cuello, mientras su boca figuraba un camino hasta sus senos, cubiertos por el sujetador. Entonces, su mano subía y tras, muchos intentos algunas veces, lograr liberarlo, ella se lo quitaba sin dejar de mirarle y entonces, libre de cualquier presión, se pegaba a él, rozando piel contra piel.
Su nariz acariciaba su barbilla y su mano descendía hasta engancharse en sus grabas y las de ella, acariciar su trasero con lentitud, subiendo por su espalda, detallando sus cicatrices. Ambos tenían. Pero las de Sakura no eran nada comparadas a las de él.
Sentía sus dedos perfilar su carne, su lengua lamer delicadamente las que tenía en sus hombros y luego subir por su cuello en busca de sus labios, mientras se dejaba quitar la última prenda que luego ella pateaba hasta que quedaba finalmente fuera de su alcance.
Descendía de nuevo sus manos por su espalda hasta llegar a la única prenda que los separaba del total contacto y la descendía mientras sus uñas se clavaban en sus nalgas y él se movía para quitárselo. Una vez libre, pegaban sus cuerpos en busca de más contacto, mientras sus bocas se devoraban lentamente, despacio.
Su sexo golpeaba contra el vientre femenino, disfrutando del contacto y de la presión, buscando entre sus rizos. Bajó su mano libre hasta ella, sujetando su propio sexo para acariciarla y la escuchó suspirar contra su boca, los parpados entrecerrándose en un mueca perfecta de placer.
La humedad de ella rodeando su sexo, buscando el hueco exacto de su unión y un suave empujón hacia su interior, caliente y suave. Se detenía, sin presas, amoldándose a ella, disfrutando la textura mientras su sexo palpitaba y lo recibía.
Y entonces, juntos, más íntimamente de lo posible, le hacía el amor lentamente. Disfrutando de la sensación hasta que era ya imposible contenerse más. Hasta que sus respiraciones se cortaban y el mundo giraba vertiginosamente mientras sucumbía en ella y ella rodeándole en su orgasmo, disfrutando de la unión lo más posible.
Luego, él se quedaba un instante en ella, disfrutando de las ultimas sensaciones mientras se dormía sobre él, cansada y con una sonrisa de satisfacción.
Sí. Ese era el modo perfecto de hacerle el amor. De disfrutarla.
¡Nos vemos en Phone Calls!
