-Terry no te vayas.
-Candy... pecosa lo hago por nosotros te prometo que en dos semanas estare de regreso te llamare todos los días y podemos vernos por Internet.
-Está bien pero promete que no olvidarás llamar.
-Te lo prometo.
-Te ayudare hacer la maleta. -Candy fue al cuarto de baño y lavo su cara, estando en la habitación de Terry, Candy no podía evitar sentirse tan triste.
-Ya falta muy poco para que estemos juntos Candy... solo tenemos que esperar un poco más. -Terry la abrazo.
-Lo sé amor... es solo que siento una tristeza muy grande.
-Yo me siento igual pero pronto regresare, lo que me tranquiliza es que los amigos del duque se marchan esta semana así estaré más tranquilo sabiendo que Susana y Eliza se irán muy pronto. -En ese momento el duque entró a la habitacion.
-Terrence el chófer te espera.
-En seguida voy, muchas gracias por ayudarme con el equipaje señorita White. -Candy sólo sonrió.
Al salir de la habitación Candy no dejaba de admirar lo guapo y varonil que Terry lucia, Terry subió al auto no sin antes volver a ver a su querida Candy.
-Dios mío ¿Por qué Tengo este mal presentimiento? -Candy estaba muy preocuoada.
-No olvides llamar cuando llegues.
-No lo olvídare. -Terry no podía dejar de ver a Candy.
-Muy bien hijo que tengas buen viaje, en unos cuantos días viajaré hacia allá.
-Eh... si.
El auto empezó a moverse dejando a Candy llena de triateza.
-Es una lástima que Terry se haya marchado sin ti.
-No sé de que hablas Susana.
-Señorita Susana aún que te cueste un poco más. -Candy sólo rodó sus ojos y puso una cara de fastidio.
-Lo que usted diga "Señorita Susana". -Esto último lo dijo con sarcasmo y se marchó.
Muy tarde por la noche Candy estaba en su habitación observando el teléfono Pero este no sonaba, espero por una o dos horas más y finalmente la llamada que tanto esperaba llego.
-Bueno... Terry mi amor estaba volviéndome loca esperando tu llamada... También te extraño y me alegra tanto que hayas llegado con bien... si amor entiendo descansa, hablamos mañana... Yo te amo mucho más.
Después de hablar con Terry, Candy por fin pudo conciliar el sueño. Por la mañana todos estaban ya de pié empezando con las labores pero a Candy se le estaba dificultando ponerse en pié.
-Candy, Candy ¿Puedo pasar?
-Si Dorothy, pasa.
-¿Estás bien?
-Si, es solo que estos días han sido un poco pesados.
-Candy quería comentarte que vi a Lucía salir de tu habitación, Maty la enfrentó pero dice que solo entró para dejar unos vestidos que Eliza quería darte.
-Oh entonces deben ser esos. -Candy señaló hacia una silla.
-Quizás si.
-Pues no son tan malas personas esas dos.
-Por lo menos sabemos que Lucía no entro por otra cosa. -Candy le sonrió.
-Bueno es hora de levantarse. -Candy se estiró. -Tengo que preparar las clases para mañana.
-Está bien Candy y no tardes para tomar el desayuno juntas.
-Enseguida voy.
Candy y Dorothy estaban en la cocina cuando Eliza llegó.
-Candy cuando termines podrías ir a mi recamara necesito que me ayudes hacer la maleta.
-Si señorita Eliza.
En New York Terry estaba poniéndose al corriente de todo lo que estaba pasando con las inversiones.
-¿Esto es lo que se perdió el día de ayer?
-Si es esto.
-Sabe usted en que hospital esta Howard, señorita...
-Ktherine. -Contestó la joven en todo esto Terry ni si quiera se había tomado la molestia de ver a la secretaria por estar revisando los papeles q ella había dejado sobre el escritorio.
-Bien Katherine, mi nombre es Terrence Grandchester. -Terry levantó su mirada para ver a la joven secretaría dejándolo sin palabras.
-Mucho gusto señor Grandchester. -La joven quedó pérdida en la mirada azul de su nuevo jefe. El choque de miradas duro un par de minutos hasta que alguien llamó a la puerta.
-Buen día Terrence, soy Peter Duval y estoy a cargo de las finanzas, tu padre me informo que ya estabas acá.
-Mucho gusto Peter y si llegue anoche, ¿Saben en que hospital esta Howard.
-Por supuesto, tu secretaria tiene la información.
-Katherine por favor traiga los datos del hospital.
-Si, en seguida. -La joven salió de la oficina.
-Han habido muchas pérdidas.
-Si, y tenemos que recuperarnos antes de 72 horas.
-Tenemos mucho que hacer.
-Si y será mejor que comencemos ahora mismo, si necesitas algo búscame tu secretaria tiene todos mis datos.
-No te parece que la secretaria es muy joven.
-Lo mismo pensamos nosotros tiene veintitrés años pero es muy eficiente te lo aseguró, Bueno me retiró el deber llama.
-Muchas gracias Peter. -En ese momento Katherine entró a la oficina.
-Aquí está lo que pidió señor Grandchester.
-Muchas gracias. -Terry continuó con su trabajo y la joven salió de la oficina. -Candy mi pecosa. -Eran los pensamientos de Terry pero en ese momento apareció el rostro de la joven secretaría dejándolo con mucha intriga.
-¿Es todo lo que tiene que empacar señorita Eliza?
-Creó que si, no estoy segura ¿Qué opinas de este atuendo?
-Se le ve bien.
-Tan bien como para conquistar a un chico de buen ver y aparte siendo de una familia noble ¿Qué opinas? -Eliza la volvió a ver de reojo.
-Bueno pues si, si creo que si.
-Muy bien entonces me lo llevo.
-Y este ¿Crees que es muy atrevido?
-Creó que si un poco.
-¿Piensas que a Terrence lo atraiga este escote? -Candy cerró sus manos en puños.
-Eso tendría que preguntárselo a él.
-¿No te molestaría?
-No.
-Tu respuesta no me convence.
-No se a que quieres llegar pero no estoy dispuesta a seguir con tu juego. -Candy camino hasta la puerta pero Eliza se interpuso en su camino.
-Acepta de una vez que tienes mucho que ver con Terrence.
-Piensa lo que quieras!. -Candy salió de la habitación.
-Señorita White que bueno que la veo necesito hablar con usted, vamos a mi despacho por favor.
-Usted dirá.
-Dentro de unos días mi familia y yo viajaremos a New York por lo que he decidido presidir de sus obligaciones, se que habíamos hecho un acuerdo y mis hijos progresaron mucho lo cual se lo agradezco mucho pero estaremos una larga temporada fuera de Inglaterra por sus honorarios no tiene que preocuparse ya que le pagare muy bien. -En ese momento entraron el señor y la señora Marlow.
-Perdona Richard no sabía que estabas ocupado.
-No te se preocupen pasen adelante.
-Steven me comento que Terrence ya se a marchado a New York.
-Así es.
-Con razón Susanita estaba muy triste.
-Disculpen a Terrence por no despedirse pero como comprenderán es urgente que él viajará antes que no s otros y Susana ya no estará triste pues dentro de unos días viajaremos nosotros también.
-Le aseguro que a Susana le encantará saber que volverá a ver a Terrence, ella lo admira mucho quizá en un futuro podríamos emparentar.
-Me párese muy bien esa idea Susana es una jovencita muy linda y le aseguro que para Terrence no le es indiferente me parece que tiempo atrás salieron en unas ocasiones.
-Si, Terrence la invitó a salir y no en una si no que en varias ocasiones. Para que Terrence le haya comentado eso es por que fue muy importante para él.
-Creó que si pues eso es algo muy personal y como se pudieron dar cuenta la relación con mi hijo no es muy buena pero a pesar de eso me lo comentó. -Candy escuchaba muy atenta a cada palabra.
-¿Pero que haces parada allí acaso no tienes nada que hacer? -La duquesa como siempre haciendo su entrada triunfal.
-Yo, yo estaba por irme... con permiso. -Candy salió del despacho y fue directo a su habitación.
-No puedo creer que le hayas dicho todo eso a la estúpida esa.
-Pues creelo cambió tanto de colores que pensé iba a enfermarse por el coraje jajajaja.
-Te juro que pagaría por ver eso.
-Pronto disfrutaremos de algo mucho mejor.
Candy entró muy agitada a la habitación cerrando con fuerza la puerta tras de sí fue en ese momento que recordó toda las palabras que el duque de Grandchester había dicho y de la nada le provocó devolver el estómago.
-Candy, Candy ¿Estás bien? te vi entrar de golpe a tu habitación.
-Si estoy bien.
-Pero de volviste el estómago.
-Me duele un poco la cabeza creo que es migraña.
-Te traeré una pastilla.
-No es necesario Dorothy muchas gracias, solo descansaré un momento.
-¿Si, si lo estoy?
-Está bien Pero si necesitas algo estaré en la cocina.
-Gracias. -Candy le sonrió y la muchacha salió de la habitación, al ver su cama Candy se dejó caer sobre ella.
-Pronto estaré desempleada y todos mis ahorros los envíe para el hogar de Ponny... no puedo fallar a la señorita Ponny y a la hermana María ellas confían en mi y yo les di mi palabra para ayudar con las nuevas habitaciones para el hogar, ojala y los honorarios que van a darme sean suficientes para terminar de pagar la deuda... pero y yo donde viviré ¿Será que puedo quedarme aqui? Aaahhhh (suspiró) Tengo que esperar a que Terry me llame para contarle todo. -Una llamada telefónica saco a Candy de sus pensamientos. -Es Patty... Hola Patty... ¿Pero adónde?... A Londres!... ¿Por cuánto tiempo?... No es mucho... esta bien amiga que tengan buen viaje y dile a Stear que maneje con cuidado... Gracias Patty te quiero mucho amiga. -Genial ahora Patty se va con Stear.
-Eliza es momento de poner nuestro plan en marcha, la duquesa se va a New York por lo tanto Candy se quedará sin trabajó y sin Terry aquí no tendrá a nadie.
-Bueno entonces pongamos nuestro plan en marcha, dile a tu madre que es hora de actuar.
Eliza y Susana comenzaron con su teatro.
-Mamá, mamá!
-¿Qué pasa hija?
-A Eliza y a mi se nos han desaparecido unas joyas.
-¿Cómo es posible?
-No lo sé ya las hemos buscado por todos lados. -La señora Marlow que aún se encontraba en el despacho salió de inmediato junto a su hija.
-¿Estás segura Susana?
-Mamá el plan esta en marcha por lo que más quieras no lo eches a perder. -Alcanzó a decir Susana antes de que los demás salieran tras de ellas.
-Eso no puede ser en esta casa jamás se a extraviado nada. -Contestó el duque.
-Lucía, Lucía.
-Mande usted duquesa.
-Ayuda a las señoritas a buscar unas joyas.
-Cómo usted diga. -Las tres chicas buscaban las joyas junto a la señora Marlow mientras los demás sólo observaban.
-No es posible que esas joyas hayan desaparecido así como así.
-Tendremos que buscar en las habitaciones de la servidumbre.
-Disculpe que me entrometa señora pero Maty, Dorothy y yo tenemos mucho tiempo de trabajar con los duques de Grandchester y jamas se les a desaparecido nada, la única persona que entro hace poco a sido Candice la tutora.
-Eso es cierto querido, jamás hemos tenido queja de nuestra gente.
-No me parecería extraño si a usted le hiciera falta una de sus joyas duquesa puesto que Candy limpió la recamara principal en una ocasión. -Al escuchar las palabras de Lucía , la duquesa prácticamente corrió hacia su recámara.
-Es verdad me hace falta el collar de diamantes... mi collar de diamantes no esta, mira Richard no esta.
-Esto es vergonzoso. -El duque salió de la recamara y fue directo a la habitación de Candy. -Candice, Candice abra la puerta.
-¿Pasa algo?
-Pasa que a mi esposa y a mis invitados se les han desaparecido unas joyas y eso jamás había pasado en mi casa.
-No pensara que las tengo yo.
-No fui yo quien lo dijo.
-Puede entrar y buscar lo que quiera le aseguro que aquí no hay nada.
-Bien Lucía ayudeme.
-Si señor.
Lucía y el duque buscaban cajón tras cajón hasta que encontraron lo primero.
-¿Qué hace la laptop de Terrence en su habitación?
-Yo... bueno él me la presto para hacer unas cosas.
-No pretenderá que yo crea eso ¿o si?
-Es la verdad no tengo porque mentir.
-Está joya es mía y estaba en este cajón.
-Eso no puede ser cierto... yo jamás tomaría nada que no fuera mío. -Al escuchar el alborotó Dorothy llegó hasta la habitación y de a poco las demás joyas aparecieron.
-¿Qué tiene que decir al respecto Candice?
-Le juro que yo no tome nada de eso lo juro. -Candy estaba desesperada en ese momento Dorothy hablo.
-Candy no pudo hacer eso y tu Lucía a que entraste el otro día a la habitación.
-¿No querrás inculparme? -Lucía estaba indignada.
-Dorothy no te meta en esto o ¿tu eres su cómplice?
-No duquesa pero estoy segura de la inocencia de Candy.
-Gracias por creer en mi Dorothy.
-Querido llama a la policía.
-A la policía... no por favor yo les juro que no tome nada por favor créanme... esto es una trampa.
-No trates de convencernos ladrona.
-Ladrona! no yo no soy ninguna ladrona... duque de Grandchester por favor créame.
-Lo siento Candice pero las pruebas la incriminan y esto no puede quedarse así. -El pánico y la angustia se apoderó de ella y empezó a llorar desconsoladamente.
-¿También vas a negar que tienes una relación con Terrence? -Susana le grito con furia.
-No sé de qué hablas.
-Ya no lo niegues Candy, Terrence se a ido y no regresará. -Eliza lanzando su veneno.
-Eso no es verdad.
-¿A sostenido una relación con mi hijo Terrence? -Candy bajo la mirada y se mordió los labios mientras las lágrimas salían de su rostro.
-¿A caso estas sorda? contesta a la pregunta que Richard te a hecho. -La duquesa estaba furiosa mientras Candy negaba con la cabeza.
-Si no es así ¿Qué hace está fotografía de Terry en este cajón? -Eliza la sostenía la fotografía con una mano.
-Está fotografía es mía, Terrence me la obsequio durante el tiempo que estuvimos juntos. -Susana le quito la fotografía a Eliza.
-No lo niegues más Candy. -Eliza siguió buscando en los cajones y encontró la nota que Terry le había dejado la noche en la que Candy estaba con Anthony. -Miré esto duque de Grandchester.
"Comunícate con migo en cuanto puedas... Te amo"
-Está es la letra de Terrence.
-Se los dije esta tipa es una arribista.
-Tranquila Susana.
-¿Cómo quieres que me tranquilice mamá? si por culpa de esta oportunista ladrona Terry Cambio con migo.
-Ya vasta... yo no he hecho nada de lo que se me acusa.
-Richard llama a la policía de una vez.
-Candice si acepta que usted a robado estas joyas no llamare a la policía.
-Tienes que llamarla Richard.
-Magalie no te metas en esto. Vamos Candice acepte su culpabilidad.
-Pero yo no he robado nada.
-Bueno en ese caso tendré que llamar.
-Duque de Grandchester por favor llame a Terrence él puede decirle que me presto la laptop.
-¿Y las joyas? ¿Y la fotografía con la nota?
-Esto... Esto es vergonzoso ¿Qué abría pasado si esta absurda relación de Terrence con esta vagabunda hubiese salido de aqui? Seriamos el hazme reír de todo el mundo. Richard no podemos dejar que Terrence tenga más comunicación con esta mujer, Lucía ve por papel y lápiz.
-En seguida duquesa. -Lucía salió de la pequeña habitación.
-Candy di que tu lo hiciste para q no llamen a la policía.
-No Dorothy, no puedo hacer eso por que yo no lo hice.
-Muy bien en ese caso llamare a la policía. -Richard saco su teléfono celular de uno de sus bolsillos.
(Señorita Ponny, Hermana María yo se que ustedes creen en mi... Yo jamás tomaría nada que fuera mío... Ustedes me educaron y enseñaron a no tomar nada ajeno... Terry te necesito tanto) -Los pensamientos de Candy no dejaban de hacerle recordar a sus seres queridos y en el dolor que iba a ocasionarles al saber que estaba siendo tachada por ladrona.
-Fui yo...
-¿Qué?
-Fui yo quien... quien tomó las joyas. -Las lágrimas seguían rodando por sus mejillas.
-No te escuche.
-Fui yo, fui yo, fui yo... pero ya déjenme en paz.
-Salga todo mundo de la habitación, Richard quédate por favor, Lucía ¿Dónde está lo que te pedí?
-Aquí está duquesa.
-Muy bien salgan de aquí. -Al estar solo ellos tres en la habitación la tensión se hacía cada vez más densa. -Toma.
-¿Y esto para que?
-No preguntes y empieza a escribir todo lo que te diga. -Candy no podía creer lo que estaba viviendo.
-No quiero.
-No es que no quieras, es que lo tienes que hacer.
Después de un largo rato Magalie obligó a Candy a firmar el papel, mientras Eliza y Susana disfrutaban de su triunfó.
-Muy bien ahora haga el favor de salir de mi casa.
-¿Pero no tengo a donde ir?
-Ese no es nuestro problema, te vas ahora mismo. -Magalie la tomó por el brazo. -Lucia, Lucía.
-Si señora.
-Recoge todas las cosas de esta mujer.
Lucía hizo lo que Magalie le dijo con mucho gusto, mientras la duquesa sacaba a rastras a Candy de la casa. Al estar fuera de la casa Candy ya no dijo nada más
-Espero que esto te quede de lección y no vuelvas a tomar cosas agendas mucho menos de las personas que te dan de comer. -Magalie dio media vuelta y se marchó.
-¿A dónde voy a ir? ¿Por qué, por qué a mi? Terry tu tienes que creer en mi... Terry -Candy continuó llorando sin importarle donde pasaría la noche Lo único que le importaba era que Terry creyera en ella.
Continuará.
