TIENEN QUE VER ESTA FOTO: http:/ /a6. sphotos. ak. fbcdn. net/hphotos-ak-ash3/562680_ 277307289022873_ 100002308116192_ 660616_ 450412668_n. jpg (sacando espacios)
Es jodidamente igual a Craig Tucker ._. en serio, siempre hace cosplay de él. Al principio lo agregué solo porque tiene su nombre, pero vi esa foto que subió en la mañana y me dije: Oh Dios mio, alguien tiene que ver esto y maravillarse conmigo(?)
Bueno, ahora si. Hola! xD Subo este capitulo super seguido del de ayer, así se pasan a explicar las cosas. Y porque no tengo idea de cuando voy a volver a actualizar T.T.
Y sé que quieren matarme porque hasta ahora Tweek no salió mucho, ni Butters, que son los personajes mas demandados. Pero les ruego paciencia e.e, de a poco van a llegar esos momentos. Hace poco empecé a escribir las escenas Creek y Bunny de esta historia, porque voy bastante adelantada a comparación de lo que voy subiendo n.n y cuando las lean van a morir en el buen sentido porque se va a poner tan cute (? *-* gracias por sus reviews, como siempre, a todos los que siguen esta loca historia. Ah, y obviamente va a haber lemmon más adelante, hasta ahora solo hubo mucho lime jajaj. Aca les dejo la continuación n.n
El sonido tajante y chillón, constantemente repetitivo y fuera de lugar del despertador de Stan Marsh provoca que él abra los ojos, sin mover su cuerpo petrificado de su lugar de la cama. Acurrucado en el medio de su colchón, y abrazándose a sí mismo empapado en transpiración, escucha el cantar de los pajaros que proviene de afuera de su ventana. Ese sonido era muy bajo a comparación de los pitidos del despertador que se clavaban en su cerebro como cuchillos imaginarios. Por la luz que ingresaba desde la ventana, era evidente que era de día. El despertador indicaba que era hora de levantarse para ir a la escuela.
Pero la verdad él quería quedarse en su cama por el resto de su adolescencia debido a la pesadilla que había tenido y que gracias a Dios el maldito despertador habia cortado con su horrible sonido.
"Pesadilla… ¿Pesadilla? Daría mi vida… con tal de que eso hubiese sido una pesadilla."
Cubre su rostro y el resto de su cuerpo con las sabanas que estaban sobre él. Debajo de éstas, se tapa el rostro con ambas manos. Sentía como su rostro estaba completamente rojo, estaba muriendo de la vergüenza. No podía salir y volver a enfrentarse al mundo como antes, no sabiendo y recordando casi a la perfección todo lo que había ocurrido aquella noche gracias a que su inconsciente se lo había manifestado en un sueño. No podía actuar como antes, no sabiendo que había… hecho cosas tan terribles con su mejor amigo. Y millones de preguntas se clavan en su cabeza de manera dolorosa y tortuosa.
Pero lo mas importante de todo, quería morirse porque no podría volver a ver a Kyle a los ojos nunca más en su vida.
"Porque todo eso… fue real."
...
...
-¿Por qué… estamos caminando hacia lo de Token a estas horas de la mañana?- Cada palabra que salía de la boca de Craig era semejante a un alarido de agonía, porque hacía frío, nevaba y sumado a todo eso, tenía que caminar por la maldita nieve que nadie se molestaba en limpiar de las veredas de las calles de South Park. Se cruza de brazos sobre su cuerpo y le dirige una mirada de amenaza a la espalda del castaño que iba un par de metros adelante suyo, pero no parecía estar petrificado del frío de pies a cabezas como él. Lo envidiaba profundamente.
-Porque tenemos que hacer ese informe grupal que nos dio ese maestro bastardo. Se supone que es para hoy, nos dio casi un mes para hacerlo, ¿Recuerdas?- Clyde suspira algo frustrado porque desde que ambos se habían levantado de la cama, Craig no paraba de quejarse ni por un segundo, tanto por levantarse temprano como también por el frío horrible que hacía.
-¿Y por qué carajo lo dejamos para unas horas antes?- Vuelve a cuestionar Craig con rabia general, a veces le sorprendía lo idiotas que podían ser ellos y él mismo. En realidad, a él le importaba una mierda ese trabajo, pero por ahora debía pertenecer a un grupo de estudio si no quería que lo echaran y volviera a repetir el año. Ya no quería volver a pasar por lo mismo y perder más tiempo en esa puta escuela.
-¿Qué mierda importa? Ya no podemos retroceder el tiempo, sólo y hagámoslo ahora. No quiero reprobar biología.-
-Lo que sea.- Bufa más fastidiado que nunca y camina al costado de su amigo, había adelantado bastante el paso. Pero Clyde lo mira de reojo sin darse cuenta, y observa como Craig intentaba darse un poco de calor a si mismo, acurrucando cada vez más sus brazos hacia él, los cuales estaban cruzados.
La noche anterior habían dormido en la casa de Clyde, una de sus típicas pijamadas. Quizás no tan tipica, teniendo en cuenta todas las cosas morbosas y fuera de lugar que habían hecho, agradecía que su padre no hubiese oído absolutamente nada. Extrañamente habían hecho de todo, menos… lo más importante y drástico.
Penetración concreta.
"¿Por qué tendría que pensar en eso?"
-¿Pasa algo?-
Clyde abre un poco más los ojos, se da cuenta de que Craig lo miraba desde hace unos momentos, con grandes ojos oscuros, y sin expresión en su rostro. Otra vez analizando sus facciones con su seriedad característica. Había descubierto que lo estaba observando.
-Nada, ya llegamos.- Enfoca su mirada hacia adelante, llamándose "idiota" un millón de veces dentro de su cabeza, pero al mismo tiempo finge una expresión desinteresada hacia Tucker. El pelinegro mira hacia adelante y se queda de pie sin avanzar ni un paso mas, ambos habian llegado a la entrada de la enorme y grandiosa mansión de los Black.
-Las rejas deben estar abiertas, como siempre.-
-Dejarlas así es tan descuidado teniendo en cuenta que es rico.-
El que se encarga de abrir el seguro es Donovan y sin demasiado esfuerzo, abre la parte izquierda de la enorme reja de color negro y ambos ingresan al interior del patio. Debían caminar un par de minutos por el camino que atravesaba el pasto, se hallaba alguna que otra estatua de decoración hasta llegar a la puerta principal. Cuando ambos llegan a la entrada, Clyde lleva un dedo al elegante timbre plateado que adornaba la puerta. Lástima que Craig se le adelanta y antes de que pudiera presionarlo, él golpea la puerta con su puño unas tres veces.
El castaño lo mira de reojo, extrañado, a lo que Tucker se encoge de hombros sin darle importancia. Luego de unos segundos, se escucha que desde adentro alguien destraba la puerta. Al abrirse, se asoma Token, frotándose un ojo con pereza y sueño.
-Wow. Increíble que hayan llegado tan puntuales.- Se hace un poco hacia atrás, dejándoles el camino libro para que se metieran en el interior de su hogar.
-No tenemos demasiado tiempo para hacer esa cosa, debíamos llegar puntuales como sea.- Clyde le sonríe casi riendo, porque el afro americano parecía haberse levantado hace unos diez minutos, se notaba por su expresión perezosa. Él y Craig pasan, entonces el pelinegro camina directamente hacia la sala principal, en la que había una gran mesa que utilizaban a la hora de almorzar. Ellos ya se sabían la casa de Token de memoria, así que se limitan a caminar hacia allí porque era el lugar donde generalmente realizaban los deberes y esas cosas.
Los tres toman asiento en las sillas alrededor de la mesa. Craig y Clyde enfrentados, y Token en la punta, aun con una expresión llena de sueño. Intenta enforcarse en el objetivo y se cruza de brazos sobre la mesa.
-Ok. Tweek viene un poco más tarde, tenía que ayudar a su padre a acomodar su negocio. Nosotros empecemos… eh… ¿Qué vamos hacer?-
-Se supone que tenía que ser un informe escrito o… una maqueta de… los pulmones o algo así.- El castaño se rasca la cabeza un poco preocupado, Craig apoya su frente sobre la mesa y cierra sus ojos con todas las intenciones de dormir.
-Sólo hagámoslo rápido. Debería ser ilegal levantarse a esta hora.-
-El sistema respiratorio del ser humano.- Token mira con una ceja arqueada a Clyde, quien le responde con una sonrisa nerviosa. Por lo menos tenía una idea vaga de lo que había que hacer.
-Y no es tan temprano, tengo algo de sueño porque ayer me quedé jugando a los videojuegos hasta las tres de la mañana. Pero conociendo a Craig, de seguro no hizo nada en todo el dia, se habrá dormido temprano y como su anatomía necesita dormir doce horas suceda lo que suceda, debe estar muriendo de sueño por perezoso.- Le replica al mismo tiempo que suspiraba frustrado, Tucker gruñe disconforme ante lo que decía, pero ni se molesta en discutirle, no tenía ánimos para hacerlo. Además... tal vez tenía algo de razón.
-Token, tú eres el único que puede salvarnos de esta. Dinos que hacer.- Clyde va al grano, porque definitivamente el más inteligente de los tres en ese momento era Black. Token estaba consciente de eso, aunque nunca lo presumiría porque no le veía el sentido. Así que se pone de pie, rodea la mesa y comienza a caminar al frente.
-Haremos el informe escrito. Traeré mis útiles.-
Donovan le responde con una sonrisa confiada, ya que no era la primera vez que lograban salvarse gracias a Token, y cada vez que les entregaban un diez por su trabajo grupal, era casi siempre gracias a su intelecto superior. Hasta le daban ganas de besarlo de la felicidad cuando sucedía.
"Ok. Retiro eso de besarlo."
Clyde mira al frente, y pica con su dedo indice el hombro inerte y casi muerto de Craig. En realidad no podía culparlo demasiado por tener tanto sueño y estar cansado, habían estado despiertos hasta las cinco de la mañana haciendo… muchas cosas que requerían de bastante energía. A la mañana se dieron una ducha rápida y salieron casi a las corridas hacia la casa de Token.
-Hey, no te duermas. Nos dejarás todo el trabajo duro si lo haces.-
Craig levanta la cabeza y endereza su postura, con los ojos entrecerrados. Le dirige la mirada a su mejor amigo, que extrañamente parecía de buen humor.
-Es injusto. Tweek vendrá cuando se le de la gana y yo tuve que levantarme temprano como un desgraciado con tal de ser puntual.-
-Relájate, Craig. Lo terminaremos y hasta nos podría sobrar tiempo.-
-Mmm, tiempo.-
El castaño no se espera de ninguna manera que Tucker le tome el rostro con su mano derecha y lo acerque a sus labios. Le planta un beso que unifica solamente sus labios por unos cinco segundos. Era casi gracioso ver la expresión de sorpresa de Clyde cada vez que lo atrapaba desprevenido. Se separa lentamente sin alterar sus nervios, bajando su mano de su mejilla y dedicándole una mirada sin emociones.
-Nos puede ver, idiota.- Murmura con una voz cargada de reproche su mejor amigo, y baja la mirada incómodo por lo que el estúpido de Tucker acababa de hacer.
-¿Acaso no te gustó?- Cuestiona Craig con su falsa voz inocente y ladeando su cabeza un poco. Clyde sabía que acababa de hacer ese maldito gesto que siempre funcionaba con las chicas, y que ellas creían que era adorable. Pero Craig no era adorable, sabía que siempre hacía eso cuando tenía verdaderas ganas de fastidiarlo o, bueno, follárselo. ¿Pensaba que con esa cara bonita iba a comprarlo? Ni de coña.
-¡Si, pero…!-
-Pero nada.- Pronuncia con voz ronca y sensual, se acerca nuevamente y esta vez le toma el rostro con sus dedos fríos. Vuelve a darle un beso, aunque esta vez cierra sus ojos y lo profundiza. Mueve sus labios adentrándose cada vez más en su humeda cabidad. El castaño deja que sus parpados se venzan y los termina cerrando, correspondiendo ese beso irresistible. ¿Por qué tenía que besar tan bien, tan suave, tan lento? Maldito Craig, abusaba de sus… putos encantos de mujeriego experimentado.
En la mente de Craig sólo se cruzaba un débil "al carajo con el mundo", mientras que Clyde dejaba sus preocupaciones de lado al instante de que Tucker le dejaba en claro que tenía unas ganas de besar muy fuertes. Era muy fácil dejarse llevar y olvidarse del resto del mundo cuando estaban juntos, pero quizás tendrían que haberlo pensando medio segundo más, antes de hacerlo.
-¿QUÉ CARAJO ESTÁN HACIENDO?-
Clyde se separa con el corazón en la boca, sintiendo como se sonrojaba violentamente. No logra disimular su pánico y gira su cabeza, abriendo bien los ojos atónito y petrificado. Un Token con basicamente la mandíbula hasta el piso, al cual se le habían caido todos sus útiles escolares al suelo, los miraba shockeado y al borde de un ataque cardiaco. Porque no era un sueño, había visto con completa claridad que sus dos mejores amigos estaban… estaban…
-¡Token! ¡Podemos…! ¡E-explicarlo!- Se apresura a exclamar Donovan atropeyándose a sí mismo entre sus palabras. Dios, no quería que eso pasase nunca, buscaba precisamente evitar que alguien los viera. Pero tendría que haberselo esperado. En algún momento ocurriría si seguía haciendo lo que a Craig se le antojara en cualquier lugar.
Sin embargo, Tucker no había cambiado su expresión en ningún momento. El horror jamás se había cruzado por su pecho, y se dedicaba a observar a su amigo afro americano con gesto tranquilo y sereno. La verdad era que al ver a Clyde sobresaltarse de esa manera, y a Token estar por morir de la impresión delante suyo… Dios, le parecía que sus reacciones eran absurdamente exageradas. Suspira cerrando sus ojos y deja de prestarle atención a ambos, a pesar de que sabía que había llegado por fin la hora de dar explicaciones.
-Se me hace tarde. Mierda, ¿Por qué carajo me avisan sobre esto una hora antes? Estúpido Cartman.- Gruñe fuera de si un judío pelirrojo que apresuraba el paso con un celular en su mano. Hace apenas una hora atrás dormía en la comodidad de su cama, teniendo pesadillas horribles por cosas que no tenía intenciones de recordar por ahora.
Luego Cartman lo llama a su celular y comienza a gritarle que vaya a su casa para hacer el trabajo de biología que habían olvidado los cuatro por completo. Kyle, como estaba más en el mundo de los sueños que en el mundo real, no había entendido muy bien los insultos que le había gritado, así que solo se resignó a llegar a su casa y mandarlo a la mierda cara a cara. Ni que fuera algo anormal una pelea de frente con el gordo bastardo.
"De todas maneras, no puedo creer que lo haya olvidado. ¿En donde estuvo mi mente todos estos días?"
Piensa disgustado consigo mismo. Guarda el celular en su bolsillo, porque había verificado la hora hace unos segundos, y camina por la vereda de concreto que lo dirige a la entrada de la casa de Eric. Toca el timbre y se abraza a si mismo, con frío y sintiendo un extraño escalofrío recorrer su columna vertebral. No podía creer que se había hecho esa pregunta tan obvia. Su mente había estado en…
-¿Tienes frío, Kyle?-
Nevaba levemente, y el frío era más elevado que de costumbre. Era normal que se estuviese congelando, además porque apenas se había levantado y había salido a las corridas sin desayunar ni nada de su casa. Kyle se estremece cuando siente que unos brazos rodean su cintura y la apegan contra el cuerpo del desconocido.
¿Desconocido? Esa voz ronca y ese aliento a cigarrillo, esos brazos delgados pero al mismo tiempo fuertes y las mangas anaranjadas de su anorak que podían ser apreciadas en sus brazos…
El pelirrojo sonríe de costado, sintiendo hervir su sangre de rabia. No duda en defenderse, así que le encaja un codazo en las costillas a Kenny con tal de que deje de abrazarlo de manera tan descarada. El rubio se aparta de un salto por el dolor que le había proporcionado el golpe y gime adolorido. Kyle se da media vuelta con una sonrisa de satisfacción muy grande.
-Hey, se supone… que lo aceptaste.- Murmura Kenny frotándose el costado que había sido golpeando brutalmente por Kyle, con gesto adolorido. Levanta la cabeza y frunce el ceño al darse cuenta de que Kyle tenía una sonrisa confiada y gozaba de su dolor.
-Lo acepté.- Vuelve a darse la vuelta después de haberle respondido con tono indiferente y rodando sus ojos como si fuera algo demasiado obvio. Pasa a tocar la puerta de Cartman con su puño algunas veces.
-Y estuve pensando en eso toda la maldita noche. Soñé que te asesinaba múltiples veces.-
-Que tierno eres.- Ironiza Kenny sin dejar de seguirlo con una mirada enojada. Sabía que aún estaba molesto por lo que hicieron la noche anterior, sabía que había aprovechado el momento de debilidad mental de Kyle para atacarlo porque luego no tendría una mejor oportunidad. Romper con Bebe lo había dejado algo vulnerable, por eso aprovechó como nunca la oportunidad. Pero en realidad no pensaba que aceptaría tan rápido eso de "nuevas experiencias, nueva orientación, soy marica"
-Pero bien, supongo que tienes que sentirte a gusto con esto.- Cartman no venía a abrir, quizás el muy hijo de puta estaba recostado en su cama cuando lo llamó por telefono, y luego se había dado el lujo de seguir su siesta. Kyle piensa en esa posibilidad, enojado por su estúpida actitud. Gira para enfrentar a Kenny, quien lo mira algo confundido por lo que le acababa de decir. Entonces le pregunta.
-¿A gusto? Acabas de darme un doloroso…-
-Lo sé, pero no siempre será así.- En ningún momento le desvía la mirada, mantenía un semblante serio como si estuviera hablando de algo que dependiera de toda su vida. Tal vez era asi en el fondo. McCormick abre bien los ojos y marca un "wow" con su boca, pero no deja que la palabra se le escape. No todos los dias un Broflovski te decía de una manera delicadamente directa que…
-Ahora, seguiremos con esto con una condición.- Esta vez, le sonríe con un poco de malicia en su rostro. Realmente parecía haberlo planeado toda la noche. Kenny no estaba muy deseoso de saber la condición, porque esas cosas nunca eran del todo agradables.
-¿Qué quieres?- Pregunta con desconfianza, a lo que Kyle se lleva una mano a la nuca y le desvía la mirada de manera aburrida, por primera vez.
-Que nunca le digas a Stan sobre esto, ni aunque Cartman te amenace con las fotos. Nunca le digas nada.-
Kenny arquea las cejas incrédulo y pasa a torcer la boca inseguro. Era la petición mas rara que podía haber escuchado, se imaginaba otro tipo de cosa.
-¿Por qué?-
-Sólo házlo y seguiremos jugando a tu antojo. Porque todo esto es un juego para ti, ¿Verdad?- Kyle había usado un tono retador y ahora lo penetraba con sus grandes ojos verdes que expresaban enojo y decisión. Kenny era uno de sus grandes amigos, pero también había que aceptar que era un mujeriego de primera, una puta, alguien que haría cualquier cosa por diez dolares.
No podía esperar algo más que un simple rato de satisfacción proveniente de su insana manera de divertirse. Es decir, follar con lo que sea con tal de no aburrirse. Kyle había probado un poco de su juego y sería hipócrita de su parte no admitir que le había abierto las puertas a algo increíble, a un mar de sensaciones que nunca hubiese imaginado. Quería tomar la iniciativa del rubio. Total sólo era Kenny, es decir, no tenía que tener miedo de dañar emocionalmente a nadie porque lo que harían no involucraría sentimientos de ese tipo. Por primera vez no tenía miedo de joderla, después de todo el rubio sabía mas que nadie las reglas del juego.
-Hmm, algo así. Aunque no es únicamente cosa mia. Es interesante pasar por esto.- Responde con una sonrisa torcida y cansada el rubio. Kyle estaba a punto de decirle que en cierto sentido tenía razón, porque no sólo era interesante, sino que también relajante ya que ya no cargaría con ningún tipo de presión sin sentido al comenzar a vivir ese tipo de experiencia junto a él, pero de pronto, un chico se queda de pie frente ambos. Su rostro parecía reflejar una maraña de emociones.
Por ahora predominaba el miedo.
-Ah, buen día Stan.- Kyle le sonríe con normalidad, pero su sonrisa se borra y es reemplazada por incertidumbre. Nota que la expresión del pelinegro era extraña, como si acabara de ver a un fantasma. Kenny se da media vuelta y también le sonríe como lo hacía habitualmente.
-Hey, ¿Qué onda, Stan? ¿A qué viene esa…?-
-¡DEEEAAAAAAAHHH!-
Ok. El rubio sonrie un poco nervioso y se dedica a contemplar la manera en que el pelinegro vomitaba en el suelo, retorciéndose de una manera desagradable. Sostenía su vientre con ambas manos y con bastante fuerza. Su estómago no era precisamente uno de los más fuertes del grupo.
Kyle tuerce la boca con un poco de inseguridad, se acerca un par de pasos hacia él mientras que lo observaba asqueado. Intenta ayudarlo, era un asco pero no era la primera vez que lo veía vomitar de esa forma.
-Oye, ¿Estás…?-
-¡DEEEAAAAAAAAAAAAAAH!-
Stan siente que todo lo del interior de su estómago le pedía a gritos salir y manifestarse en vómito. La cercanía de Kyle era lo peor, se le había acercado con gesto preocupado por todo lo que vomitaba pero no tenía idea de que en realidad lo estaba perjudicando. Kenny cruza su mirada con la de pelirrojo, encogiéndose de hombros. Algunas cosas nunca cambiarían.
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