Esta historia es un fic inspirado en los personajes de Twilight la saga, por lo tanto el 90% de los personajes pertenece a la gran Stephenie Meyer. El 10% restante pertenece a ~hebringsmeback en conjunto con RockxAndxRoll además de las ideas contenidas dentro de la historia. El hurto o plagio de este material es considerado delito según los parámetros de los pequeños derechos de autor que poseemos como las desquiciadas escritoras que somos.


{Edward}

No podía creer como me había dejado llevar por mis más bajos instintos. Mi actitud había sido tan… hormonal. Bella no merecía eso, ¿Qué estaría pensando ella sobre mí ahora? Sinceramente su comentario temeroso sobre lo que yo podría hacerle era del todo legal ¿es que acaso Edward Cullen no conoce la mesura?

No. No la conoce.

Pero es que… ¡Dios mío! Bella sería mi perdición. Juro que lo sería.

La manera en que ese vestido se ajustaba a su pequeño y delicado cuerpo, sus caderas, el sonrojo de sus mejillas, la calidez de su voz, sus labios tan dispuestos a ser besados por los míos, ¿Cómo no habría yo de reaccionar de esa manera tan falta de tacto ante semejante ángel pecaminoso?

Sin embargo, eso no era excusa válida. Debía comportarme.

Y por esa misma razón no dudé en guiarla a un lugar mas apartado de todo el bullicio para entablar aquella dichosa conversación que dejaría todo aclarado... esperaba.

"Aquí es." Indiqué, invitando a entrar a mi hermosa Bella al solitario salón. Al llegar había solucionado todo el problema con Emmett y este mismo –luego de haber limado todas nuestras asperezas- me enseñó todo el local aun cuando estábamos en medio de la fiesta.

La sala era una de las oficinas destinadas para conferencias, así que estaba seguro que nadie nos interrumpiría aquí. No era que alguien decidiera tener una junta de negocios, o algo parecido, en medio de una movida fiesta.

"Está… solo." Mencionó Bella en un susurró, cosa que causó mi risa.

"Y ¿que esperabas, cariño?" Inquirí alzando una de mis cejas, por costumbre. Entonces noté el rubor que cubría sus mejillas.

¿Acaso seguía pensando que yo era un acosador y que quería encerrarla y tenerla solo para mí? Puede que sea uno de mis deseos pero… lo haría solo si ella quisiese.

"Si es por el temor de quedarte a solas conmigo, yo-"

"¿Qué? ¡No!" Gritó desesperadamente haciéndome sonreír y suspirar aliviado. Mi Bella no me temía, lo que traducido era que… ella también deseaba estar conmigo. "Ya te digo, Edward, ¡no es eso!" Exclamó frunciendo el ceño de una manera totalmente encantadora. "Solo omite mi comentario al ingresar al salón."

Asentí gustoso apoyándome en el borde de la mesa rectangular que cubría gran parte del centro de la habitación. Me sostuve allí apoyando la palma de mis manos y me relajé esperando oír las palabras de Bella. Este asunto ya me estaba poniendo más que ansioso y, peligrosamente temeroso ¿Y si después de mi pericia al besarle de esa manera tan fogosa como lo hice ella cambiaba de idea sobre un 'nosotros' para alejarse de mí? ¡Maldición, no! No podría soportarlo.

"Bien. Creo que ha llegado la hora de hablar sobre nuestra…" meditó un instante "nuestro… ¡Oh! Lo que sea que tengamos tu y yo, Edward."

"Si…" Coincidí con ella, sintiéndome repentinamente cobarde, ¿Qué se suponía que me estaba pasando?

Ella sonrió a medias y se puso delante de mí tomando mis manos y dibujando cosas sin sentido en el dorso de mis manos. Esto le estaba costando. Y no era para menos… no todos los días, aquella persona que se supone sería tu 'medio hermano' te besa descontroladamente cuando tienes dieciséis años.

Dieciséis.

¡Maldita sea! Si que estaba siendo un acosador. Esto estaba retorcidamente mal, ¡ni siquiera era legal! Yo, teniendo veintitrés años de edad, era considerado lo que comúnmente se llama en algunos lugares; un profanador de cunas.

¡Ah! Pero ¿qué…? Son solo siete años. Pronto seis, ya que mi querida Bella cumpliría diecisiete dentro de poco.

"Sabes lo mucho que te quiero ¿no, Edward?" Habló ella de repente, sacándome de la batalla en que estaba metido, dentro de mi propia cabeza.

"Claro que lo sé." Contesté seguro y contento. Sus ojos me lo decían cada vez que la veía. Yo era completamente correspondido. "Como tu sabes lo mucho que te quiero yo a ti, pequeña." Agregué quitando una de mis manos de las suyas y poniéndola en uno de sus suaves pómulos, aplicando suaves caricias, pero algo causó molestia en ella ya que volvió a fruncir el ceño. "¿Qué va mal?" Interrogué deslizando despacio mi mano por su cara para volverla a dejar entre las suyas "¿He dicho algo malo o… no quieres que te acaricie?" Susurré sintiéndome triste.

"No. Por lo menos no lo ultimo. Digo…" Suspiró. "Esto no es posible, Edward. Yo… no soy suficiente para ti."

¡¿Qué?! Así que de eso iba todo. Pero… ¡¿cómo podía pensar eso, si ella era mucho mas de lo que hubiese podido pedir?!

"Eso es mentira, pequeña. Tu eres mas que suficiente para mí, tu eres todo." Soltó mis manos y caminó de espaldas.

"No, Edward, ¡no lo entiendes!"

"No, no lo entiendo. Me encantaría que me explicaras, cariño. ¿Quién te ha metido semejante estupidez en la cabeza?"

"¡Tú!"

"¿Yo?" Asintió agachando la cabeza. "Pero… ¿Cuándo he dicho semejante blasfemia? Pequeña, no-"

"¡¿Lo ves?! Lo dices todo el tiempo, Edward. ¡Soy tan pequeña para alguien como tú! No soy capaz de satisfacer lo que quieres, yo…" titubeó. "Yo no tengo la experiencia necesaria para poder estar contigo, para poder saciar tu… deseo de hombre adulto." Finalizó desviando la vista hacia el gran ventanal que se extendía en la pared más lejana a nosotros.

"Bella, mírame." Nada. "Isabella…"Dije tomando su rostro entre mis manos y mirándola directo en aquellos profundos y marrones ojos que ella tenía. "Cada vez que te digo pequeña no es porque lo crea en realidad. Digo, eres menor que yo pero… no es por eso que te llamo así. Es porque te quiero, es porque no encuentro la forma correcta de llamarte. Tengo un montón de palabras colgando de la punta de mi lengua pero no sé si te gustarían. Si quieres te llamo de otra manera, ¿Cómo te gustaría que te llame? ¿Cielo? ¿Cariño?"

"No, no. Edward no…" cerró sus ojos y los volvió a abrir rápidamente.

"Bella, no creas todas esas estupideces que cruzan tu mente. No eres poco para mí, lo eres todo. Me gustaste desde la primera vez que te vi aun sin siquiera ver tu rostro por completo. La manera en que observabas mis fotografías aquella vez en el muelle, era como si fueses la única persona que captaba el real significado de la imagen. Y después cuando hablé contigo por primera vez… tu carácter, tu manera de hablar, la firmeza en tu mirar, tus bromas, tu mente tan creativa, tus profundos ojos, tus labios, tu piel tan suave y cálida, tu cabello tan sedoso, el olor de tu pálida piel… Bella, podría estar todo lo que queda de la noche hablando de tus perfectas cualidades y aún así no bastaría. Mi vida, nunca sentí este tipo de atracción por ninguna otra mujer en toda mi vida. Y si, digo mujer porque es eso lo que eres, una hermosa mujer. La mujer que cada día me vuelve más loco. Puede que suene de lo mas cursi pero, Bella, te haz vuelto mi mayor necesidad, eres mi droga, ¿Cómo podría yo ser satisfacido por una vil imitación tuya? Eres tu, solo tu la que puede llenarme y hacerme sentir completo y feliz." Terminé depositando un tierno beso en su frente, deslizando suavemente mis labios por esta hasta llegar a su nariz y detenerme allí para besarla y después alejarme.

Bella estaba atónita. Sus ojos brillaban con emoción y de un segundo a otro la vi llorando.

"¿Bella?" Escondió su rostro entre sus manos. "Bella… ¿por qué lloras?" Sorbió y levantó tímida la mirada. Tenía los ojos rojos.

"Eres tan hermoso, Edward. Tanto por fuera como por dentro. Tus palabras son tan bellas que, no creo ser merecedora de ellas. ¿Te das una idea de lo mucho que he deseado desde pequeña que alguien me diga algo como esto? ¡Y ahora vienes tu y me lo dices de una forma inigualable!, haciéndome sentir especial, única. Provocando en mi las ganas de salir y gritar a todos que eres el amor de mi vida." Sonreí hasta que mis mejillas dolieron.

"Pues vamos y hagámoslo." Me observó sorprendida.

"¿Estás loco? ¿Es que acaso resulta ser que eres más cabezota de lo que yo soy? ¡Edward, es imposible! Nunca podrás presentarme ante tus amigos como tu novia, nunca podremos estar en un almuerzo familiar como pareja, nunca podré caminar contigo por la calle tomada de la mano, provocando celos en toda la masa femenina ¿y sabes por qué? ¡Porque esto no es posible, porque se ve mal! ¿Acaso no lo ves? Está todo tan claro, Edward, nada se da favorablemente para nosotros, aún a pesar de lo mucho que nos queramos. Esto es nadar contra la corriente. No estoy segura de poder soportar. Te quiero… te quiero mas que nadie, mas que a nada. Pero lo que sea que tengamos, no puede seguir."

"Bella, no me digas algo así. Yo… estoy contigo, podremos salir adelante juntos. Cualquier cosa que se cruce en el camino podremos derribarla. Nuestro amor es más fuerte. Oh, Bella, Bella… no rompas de esta manera mi corazón. Por favor."

Bella sacudió la cabeza, acercándose lentamente al gran ventanal, desde el cual se podía observar gran parte de los edificios de la ciudad. Caminé hasta ella y me detuve tras su espalda, dejando que el silencio reinase, permitiéndole pensar toda la situación. No era como si yo no estuviera consciente del riesgo que significaba tener una relación a escondidas con Bella pero, estaba seguro que no podría vivir sin ella, así que cualquier riesgo era insignificante para mí en estos instantes.

Pasados los minutos –en los que mi ángel no pronunció palabra- me apegué más contra ella y envolví mis brazos alrededor de su cintura, entrelazando mis dedos en su vientre. Bella se estremeció ante mi toque y yo sentí algo cálida inundarme, ¿dónde mas encontrar un sentimiento tan poderoso como este? Estaba seguro que en ningún lugar, sino en Bella.

"Edward…" Siseó. Casi pude verla cerrando los ojos.

"Mi Bella, no temas a los obstáculos que se puedan presentar, estoy aquí contigo, mi amor. Estoy aquí para permanecer, nada puede separarnos. Por favor, no seas tu quién nos separe. Deja esas cosas en manos del destino contra el cual lucharemos. No te vuelvas el verdugo de nuestro amor." Se volteó a verme, aún atrapada entre mis brazos.

"¿Me quieres?"

"Te amo." Contesté con toda la certeza y seguridad del mundo.

"Entonces eso es suficiente para mí." Sonreí y acaricié su nariz con la mía.

"Te amo, Bella."

"Yo también te amo, fotógrafo."

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"¿Dónde…? ¡Aquí están!"

Al sentir la voz de Alice llenar la habitación rápidamente me separé de Bella. Habíamos pasado gran parte de la noche conversando sobre nuestra difícil situación, pero también disfrutando de nuestro pequeño gran secreto: éramos novios.

Tuve que disimular la felicidad que tenía en esos instantes. El pequeño duende era demasiado perceptivo y si sonreía mas de la cuenta, seguro se percataría que algo escondíamos Bella y yo.

"¿Qué hacían aquí solos?" Preguntó curiosa mi pequeña hermana parándose en frente de nosotros, quienes nos habíamos volteado al escucharla venir.

"Nada." Dijimos ambos al unísono. Oh-Oh, si queríamos disimular algo, esto no ayudaría.

"Allá afuera había demasiado ruido y Bella estaba cansada así que subimos aquí para que estuviese mas tranquila." Agregué tratando de evitar cualquier riesgo. Sentí la mirada de Bella posada sobre mi, agradecida.

"¿Eso es cierto, Bella?"

"Si." Dijo con un hilo de voz, completamente sonrojada. Tuve que contenerme para no acariciar su mejilla.

"¿Por qué no me avisaste a mí? Te hubiese hecho mucha mejor compañía que Eddie." Reprochó y de paso aprovechó de bromear conmigo. Nunca perdía su oportunidad y, aunque la mayoría de las veces acertaba con sus declaraciones, creo que hoy era el turno de errar. No creo que Bella hubiese estado mejor con ella que conmigo, no por la manera en que nos estuvimos besando y abrazando todo este tiempo. Claro que esta vez, controlé a todas esas locas hormonas que se desplazaban dentro de mí. Bella me sonrió tímidamente, como si estuviese pensando lo mismo que yo. No pude evitar soltar una risa. Alice me miró ceñuda.

"No quería molestarte. Te veías tan feliz bailando con Jasper… que no quise interrumpir." Habló mi novia antes de que Alice dijese algo.

"¡Ah, Bella! Por eso eres mi hermanita." Celebró Alice saltando teatralmente con lo que Bella y yo reímos. Y en ese instante la puerta se abrió. Eran Carlisle y Esme quienes nos anunciaban la inminente partida por lo que tendríamos que bajar.

Ya en el estacionamiento me despedí de mis padres y el resto de mi familia, incluido Emmett, hecho que no pasó en alto para Bella. Debería recordar comentarle que el problema ya había sido solucionado. Finalmente me acerqué a ella cuando todos los demás ya se habían montado en los correspondientes vehículos.

"¿Te veré mañana?" Pregunté esperando un 'sí.'

"¿Por qué?"

"No me contestes con una pregunta si ya sabes la respuesta, pequeña." Arrugó la nariz. "¡Oh! Lo siento." Me disculpé apenado, ella rió.

"No importa. Ahora ya conozco el por qué de aquél apodo. Puede ser que ahora me guste."

"¿A si?" sonrió.

"Ajá." Apreté suavemente sus manos que permanecían tomadas de las mías.

"Entonces… ¿te veo mañana?"

"¡Pero que insistente!" Volvió a reír, se veía hermosa. "¿Irás tu mañana a casa?" Bufé. ¡Le encantaba sacarme de mis casillas!

"Si. Domingo familiar ¿recuerdas?" Asintió.

"Bien, entonces… si. Te veo mañana, fotógrafo." Se despidió agitando su mano en el aire mientras se disponía a andar.

"¡Bella!" Grité. Se volteó a verme.

"¿Si?"

"¿No olvidas algo?" Pensó un minuto y luego se pegó con la palma de su mano en la frente, teatralmente. Regresó hasta mi y parándose en la punta de sus pies susurró en mi oído:

"¡Adiós!" Y besando mi mejilla lentamente se alejó a los saltos, dejándome allí, con los deseos de que el domingo llegase mas rápido que nunca.

Si, Bella sería mi perdición.


N/A: Lo sé, lo sé. Merezco un par de azotes pero deberían comprender que hay cosas que reclaman mi atención mas que estar aquí, aunque este sea uno de mis mayores hobbies. Ayer no pude actualizar porque no había escrito el capítulo que me correspondía a mi porque sencillamente no tuve tiempo en dos semanas de escribir, agradezco haber tenido un par de capítulos mas escritos con Cam sino... no me hubieran visto actualizando por un largo tiempo. Perdón si este capítulo no llena completamente sus expectativas (por las escasas 2,402 palabras que contiene, sin contar N/A ni Disclaimer) pero enserio, mis neuronas no estaban haciendo correctamente la sinapsis hoy así es que esto es lo que salió, aunque debo reconocer que zanjé varios temas en estas breves palabras. Porque si, la historia ya comienza a llegar a su fin, dentro de muy poco todo se tornará... bueno, ustedes leerán.

Aclaración: No sé si alguien se equivocó pero, aclaro de todas formas. No, esta no es una traducción , a menos de que hayan visto una historia igual a esta en otra cuenta cosa que creo imposible. Lo que es yo, estoy 100000% segura que no me equivoqué y que no estoy traduciendo mas que lo que mi cabeza me dicta o la cabeza de Cam.

Saludos a todas aquellas personas que han hecho llegar a esta historia sobre los 200 rr, ¡vamos por los 300 antes del fin!

C.-