Ejem… Los personajes de FFVIII son de Square-enix, los demás que aparezcan son creados por mí…

IproOmise: Esa era la idea con poner a las feas a bromear y no habia pensado en el maestro roshi xDD tranquila, le dan la noticia al feo de Squall pronto, pues cuando te duele la cabeza mucho, prefieres hacer presion en el lugar a ver si se quita xD de idiotas… pero a veces funciona o.o

Makisotu-Douraji: Pues si… Son amantes de los hospitales, les encanta pasar todo o casi todo el fic en el hospital ._. y diras insignificante, pero algo es algo o.o de hecho han sido dos veces las que ha recordado algo -.- excluyendo el ch anterior

Jinjuriki del Jubi: pues quien dijo que la fea de Mid era asi? Es solo la otra loca según cierta persona ._. y tu con Rinoa -.- que necia, a ver si cambias el disco o que se yo D:

Pues no olviden dejar su review se agradecen de verdad y… Enjoy! =D

###############################################

Capítulo 21:

Pasó una tarde más y otra mañana se hacía paso en el jardín, Kramer llegó a su despacho a primera hora de la mañana como siempre muy puntual a trabajar, llamó a Laguna pasado cerca de una hora

- Laguna, ¿cómo estás? -

- Edea tenía razón al decirme que llamarías tarde o temprano - comentó - Bien, como siempre en este trabajo de locos -

- ¿Es cierto entonces? -

- ¿Qué cosa? -

- Lo de Galbadia y Esthar -

- Ah, eso - pronunció serio, intentando no ser boca floja

- Si, ¿qué se supone que hace Galbadia comunicándose con Esthar? Imagino un sólo motivo y escenario posible, mas sin embargo no me es suficiente -

- Eso es un secreto, es sólo entre los países de Galbadia y Esthar -

- Vamos Laguna, no es un secreto para nadie a que viene tanto misterio entre Alexander y tú -

El presidente suspiró sonoramente, algo tenso, sintiéndose presionado y temeroso de confesar lo que debía al mismo Kramer, quien al otro lado del teléfono esperaba paciente

- Accederé porque nos conviene, no estaba de acuerdo hasta saber de boca de Alexander, no es la opción más adecuada, pero es nuestra última opción... Ya que... Antes de que el viejo Odine pueda fabricar un objeto o encontrar la manera de contrarrestar lo que ocurre... Será demasiado tarde, además no soy quien para decirle que decisiones tomar respecto a su vida -

- ¿El profesor Odine no logró hacer algo al respecto? - preguntó extrañado

- No, sólo había investigado sin descanso, la emoción le daba la motivación necesaria para continuar, al final... Volvió a sucumbir ante sus poderes al quitarle el brazalete, parecía algo que ya tenía planeado, nos vio la cara de imbéciles y le creímos, luego, de la nada dijo "Debo marcharme para proteger a mis amigos, asesinar a un gobernante corrupto y si estorban... Matar a otros viejos amigos" de su cuerpo se empezaron a desprender magias electro que impactaban en todas partes, al final nos dio de lleno, antes de que cayera inconsciente, me dijo "lo siento, pero debo hacerlo, después de..." No pude oír el resto, lo último que recuerdo es mi audición perdida por unos instantes, observaba sus labios articular palabras, pero no las escuchaba, luego... Mi vista se nubló y quedé inconsciente, después desperté en el hospital - comentaba pensativo y abatido

- La única salida, ¿eh? - comentó cambiando de tema, regresando a la explicación de Laguna con respecto a su relación con Galbadia

- No creo tal exageración, a pesar de todas las situaciones con relación a sus poderes sigue siendo una buena persona, al menos eso pienso, habría que preguntarle a Odine, sin embargo... - hizo un silencio y suspiró muy a su pesar reservándose las próximas palabras - No te preocupes, me aseguraré de que nada malo ocurra -

- Gracias, Laguna -

- Quisiera que acabaran con su sufrimiento de cualquier manera, pero su terquedad la llevará de nuevo a otra vez a perder el control de sus poderes y peor aún... No volver a ver más a aquella chica de ojos castaños y créeme Cid cuando digo que es lo que menos deseo - decía con dolor y tristeza por Rinoa a quien le tenía un cariño especial a pesar de conocerla poco y sin saber por qué

- ¿Te dieron alguna otra información con respecto a los demás búhos del bosque? -

- No, dijeron que eran asunto de Galbadia, que me remitiera al asunto que nos concernía - comentó

- ¿Fue el mismo Alexander? -

- Si, estuvo en Esthar, hablamos de asuntos importantes... - decía con misterio - Mira lo que casi digo, lo siento, no puedo comentártelo, debo irme, saluda a los demás de mi parte, en especial a Squall - añadió finalizando él mismo la llamada

En su oficina de toques futurísticos y muy avanzada con respecto a las del resto de países, bufó descargando el casi hecho de la tontería que iba a cometer, cerca de él cuidándole la espalda sus fieles compañeros: Kiros y Ward

- Casi le dices, nunca cambiarás - reprochó Kiros -, y no hay que ser un idiota para saber que Ward piensa lo mismo, no deja de pasar un sólo día en el que nos preguntamos cómo has llegado a ser presidente -

- Lo siento, lo siento - repetía con arrepentimiento rascándose la nuca - Por un segundo creí necesario contarle -

- Eso llevará a que muchas personas, hasta nosotros mismos nos involucremos en todo esto, mucho más de lo que ya estamos -

- Tienes razón, amigo - respondió con una media sonrisa de tristeza

- Sé que quieres hacer algo, estoy seguro de que este río tomara un cause que nos beneficiará a todos por igual -

Pasaron otras horas más y ya a mediodía se habían reunido en el despacho como el director les había ordenado el día anterior, enviando a Shu como mensajera, sin embargo uno de los cinco que habían regresado de Deling no estaba

- ¿Dónde está Quistis? - preguntó el rubio tatuado - Es muy raro que llegue tarde a cualquier lugar, y menos si se trata de una reunión de este tipo - añadía

-Ayer estuvo unos minutos aquí, se fue de viaje por un par de días, no tardará en regresar de nuevo al jardín, sin embargo está al tanto de lo que les comentaría el día de hoy, no se preocupen - les informó

Cid carraspeó ajustándose los lentes para hablar de nuevo

- Primero lo primero, ayer Edea llamó - esbozó una sonrisa sincera, la sorpresa y la intriga aparecieron instantáneamente -, todos están sanos y salvos, me dijo que sólo unos rasguños sin importancia, no habían podido comunicarse porque ayer fue que despertaron, supongo que no había nadie que estuviera al tanto de que debían avisarnos a nosotros -

- Que alivio - suspiró Zell

Lo mismo pensaba Squall, pero esa sonrisa se la guardaría después para él solo, pues un gran peso de encima le había sido arrebatado, el nudo en su corazón de casi haber perdido a parte de sus seres queridos, los más importantes en su vida, había desaparecido. Deseaba hacer mil y un preguntas sobre el estado de aquellos, pero debía mantener la calma y seguir mostrando su actitud de siempre

- Bien, ¿qué hacemos aquí? ¿Por qué reunirnos? - preguntó Mid cambiando de tema, ya que la noticia no era mucho de su importancia, sin embargo la curiosidad del por qué estaba ahí, aparte de la buena noticia, la mataba por dentro

Se había tomado unos minutos para contarles acerca del comunicado que había recibido el día anterior de parte de Alexander, la sorpresa se marcaba en sus rostros y una pregunta importante de la cual no había manera de huirle había salido a la luz

- ¿Por qué ese cambio de decisión tan repentino? - preguntó Squall

El castaño suponía el motivo, pero prefería preguntar y así despejar sus dudas de una vez por todas

- No tengo la menor idea - mentía el canoso al grupo

- ¿Es decir que nuestro contrato con Alexander ha finalizado? -

- Correcto - respondió a la pregunta de Mid

- ¿Y qué pasará con Rinoa? - preguntó Zell

- No lo sé, me dijeron que me mantuviera al margen, que ya eso era asunto oficial de Galbadia y de nadie más, así como también los búhos del bosque que están en prisión -

- ¿Y que pasara con Irvine? ¿Volverá al ejército de nuevo? - preguntó de nuevo

- Estará de permiso hasta que sanen por completo sus heridas, además le espera una gratificación, un ascenso y una condecoración cuando se reintegre a su labor -

- Vaya, vaya, a él le va mejor que a nosotros, viejo, ¿no hay nada especial para nosotros? - preguntó la pelinegra al canoso con poca educación

- Sólo el agradecimiento de Alexander - dibujó una sonrisa algo triste por la chica

- Con eso no comemos - frunció el ceño

- Si ya nuestro contrato finalizó, espero que no tengamos más nada que ver con Galbadia, demasiados peligros en tan poco tiempo diría yo - decía Ophelia recordando sus heridas que al igual que el resto, cargaba aún con ellas

- Ustedes también estarán sin misiones hasta que sus heridas sanen por completo, no puedo dejar a jóvenes como ustedes arriesgarse más con esas heridas y después de una misión como ésta - decía Kramer como un padre preocupado por sus hijos

- Me retiro entonces, si de esta forma tengo vacaciones... ¿Qué mejor manera de invertirlas que en la zona de entrenamiento? - decía levantándose de su asiento

Seguido los demás la imitaron, empezando a encaminarse a la salida y próximamente al ascensor

- Tú y ese lugar, ¿no prefieres ir de vacaciones a un lugar mejor? De todas formas has lo que quieras... - bufó Ophelia con repulsión hacia la decisión de Mid - Pienso ir a mi casa, hace mucho no veo a mi familia -

- ¿Te irás hoy? - preguntó Zell

- Tal vez, ¿por qué? -

- Después de tanto tiempo tengo las llaves de mi nuevo apartamento y quería celebrarlo mañana, no debería alegrarme de haber terminado la misión porque otros amigos están en prisión -

- Fueron nuestras órdenes, debíamos seguirlas - explicó Mid con sencillez

Ophelia la miró de reojo con frialdad, pues la cara de Zell no era precisamente una de normalidad o aceptación por los hechos, sino de decaído

- Mid tiene razón, sin embargo... Teniendo la libertad como ser humano para elegir si salvarlos o no en aquel momento, tus posibilidades de salir airoso de las consecuencias eran nulas, lo mejor era que fueran a prisión, Alexander prometió no darles la pena de muerte, ¿no es así? - consolaba - Lo de aquella chica llamada Rinoa es algo inevitable, es una bruja que ha perdido casi por completo el control de sus poderes y su comportamiento actual sólo hace que empeoren las cosas, por lo que a fin de cuentas es la única y última opción que nos queda a todos - sentenció

Zell le sonrió de medio lado, un poco mejor ya

- Si, supongo tienes razón - comentó con cierto desgano - ¿Tu qué piensas, Squall? - preguntó queriendo saber su opinión y curioso por su expresión pensativa

- Lo mismo que Ophelia, yo no pensaba ayudarlos a nada, pero si ustedes pensaban en algún momento hacerlo, sabían perfectamente que terminarían como ellos... En prisión por cómplices -

- Si... - musitó aun con aquel desmotive - Nos vemos luego, mañana les avisaré entonces, aunque lo más probable es que espere el regreso de Quistis, Selphie e Irvine para celebrar, no te vayas a ir aun de vacaciones Ophelia, por favor, hasta luego - se despidió marchando a la salida del jardín, rumbo a Balamb

- Si, hasta luego - respondieron los tres en tonos y ánimos distintos, caminando hacia el comedor, en el trayecto Squall se separó decidiendo ir a su habitación

Quistis había llegado a Timber después de poco más de dos horas en tren, un bolso mediano con una muda de ropa y otras cosas más colgaba de su brazo, a su lado Angelo a quien no podía dejar sola, era su responsabilidad cuidarla, pues así Rinoa lo había querido, sacó su móvil llamando a Kate

- ¿Hola? -

- Kate, soy yo Quistis, vamos a la casa de los búhos -

- Ven a casa primero a comer algo, dice mamá - dijo mientras la rubia escuchaba al otro lado del teléfono las voces de sus hermanos y madre

- No puedo, quiero hacer esto rápido, por favor -

- Entendido, ¿dónde estás? -

- En la estación de trenes -

- Perfecto, estaré ahí en un par de minutos - avisó cortando la llamada

Pasados unos minutos se veía una silueta acercarse rápidamente, era la chica, venía corriendo a toda prisa agitada de tanto correr, frenó a pocos pasos de la rubia tomando aire y respirando agitadamente

- Hola Angelo - saludaba con alegría y sin aliento todavía, acariciándola

- No hacía falta que corrieras hasta aquí, tengo tiempo, no creo finalizar mis asuntos en un solo día -

- Vamos, la casa está a unas cuantas cuadras de la estación - señalaba después de haber vuelto a la normalidad avanzando para que la siguiera

Atravesaron las calles en inicio de restauración o reconstrucción, otras pareciera permanecerían destruidas por un tiempo debido a la importancia leve que se les tenía, era prioritario reconstruir los hogares de los ciudadanos de Timber lo más pronto posible y con eficiencia claro estaba

En una de las calles Kate se detuvo al escuchar algo terrible sobre los búhos, se giró a decirles cuatro cosas a la cara, sin embargo Quistis la detuvo sin dejarla ir

- No es cierto - negaba la rubia en un intento de calmarla

- Los búhos del bosque al menos hacen algo para liberar a Galbadia -

- Ésta gente tiene razón desde su punto de vista, observa bien, Kate... - hizo un silencio mirando hacia la casa destruida que tenían en frente - No deseaban una guerra como la que tuvieron, no deseaban que sus hogares fueran destruidos de esta manera, no deseaban estar atemorizados de que en cualquier momento así estuvieran en sus hogares se desatara un lucha -

- Pero... -

- ... Así como ninguno de nosotros deseábamos que este conflicto se resolviera por medio de las armas, así como tampoco queríamos que terminara de esta manera, no lo culpo a él de lo que le ocurrió pues no digamos que fue el origen de todos estos cambios, tampoco de las decisiones que tomaron, pues cada quien es libre de hacer lo que le plazca y pensar de igual forma, ellos deciden ver los hechos de forma tan cruel por no conocer a los búhos del bosque, pues más allá de ser guerreros que defienden su ideal de liberar a Timber de Galbadia a cualquier costo, hay una faceta que ellos no conocen -

- Pues no se merecen podrirse en la cárcel, mientras ellos no hicieron nada, ellos luchaban y arriesgaban sus vidas -

- ¿Y los soldados inocentes no hacían lo mismo? Hay un amigo de nosotros que es militar, luchó constantemente con la resistencia, asegurándose de que ninguno de ellos muriera -

- Otro lacayo más de Galbadia... - susurró la más joven con desprecio

- No lo creo... - negó con sinceridad mirando a Kate de nuevo - Tuvo enésimas oportunidades valiosas para asesinar a los búhos... Y nunca lo hizo -

- ¿Cómo lo sabes? -

- Porque el mismo me lo decía, ocultaba desde el principio que eran ellos pero después de enterarme de todo lo que ocurría, no estaba del todo errada en mis suposiciones - argumentaba -, aparte de eso estábamos contratados por Alexander Deling para eliminar a los búhos del bosque, también tuvo un par de oportunidades y no lo hizo -

- ¿Es decir que es culpa de ustedes que ellos estén en prisión? -

- Si - respondió a los segundos con un suspiro de pesar

- ¿¡Cómo pudieron!? - le gritó

- No era nuestra intención - respondió la rubia evitando la mirada

- No te creo - frunció el ceño para marcharse

- Espera - le dijo tomando su hombro pero fue repelida al instante

- Me marcho, ojala tengas suerte en conseguir algo más que los hunda en prisión, a eso has venido, ¿no? - las lágrimas brotaron de Kate corriendo en dirección contraria

Quistis se había quedado ahora sin una guía, bufó un par de veces, pensando en cómo haría para encontrar la casa de la resistencia, fue en ese momento cuando se le ocurrió que Angelo la guiara hasta el lugar, no pensaba que el can la guiaría con exactitud hasta el lugar, ni siquiera se le pasaba por la mente que en realidad pudiera entender lo que le ordenaba. Angelo emprendió una carrera después de olisquear un par de veces en el aire y suelo, Quistis la siguió hasta llegar a una casa marrón de dos pisos, algunas partes de las paredes estaban decoradas con detalles en madera de caoba, un lindo balcón con flores de varios tonos y especies, las ventanas y la puerta tanto la principal como la trasera bien cerradas, sin posibilidad de abrirla sin más que no sea tumbarlas a patadas

Angelo empezó a rasgar una y otra vez una tabla de madera de las escalerillas de la entrada principal, la rubia se agachó al acercarse y notó que había una pequeña abertura que podría abrirse

- Buen trabajo, chica - acarició al can

Metió lo más que podía sus uñas para poder alzar la tablilla, la misma se empujó dejando más abierto el espacio entre tablas, introdujo más sus dedos levantando por fin la tablilla de madera, habían seis llaveros diferentes con dos o tres llaves cada uno, supuso que eran de los miembros de la resistencia y no podían llevárselas cada que salieran a una misión. Las tomó todas colocando de nuevo la tabla, tomó al azar cualquiera de los seis e introdujo en la cerradura, rezando porque una de ellas abriera

No fue hasta que probó la segunda y última llave de ese llavero que se abrió, cediéndole la entrada a la morada de los búhos, un par de sofás mullidos de color blanco fue lo primero que vio al entrar, mesillas de arce a los lados, al fondo una mesa de comedor de olmo y una vitrina hecha con la misma madera con platos de porcelana, a la derecha del comedor había un marco sin puerta que le daba paso a la cocina, que poseía los mismos tonos de la sala

Al lado de la cocina había una puerta, el lugar parecía una sala de conferencias y a la vez la base de datos de los búhos, pues habían incontables papeles, fotos, carpetas y documentos varios desperdigados en la mesa, la mayoría eran sobre todos y cada uno de los altos funcionarios de Galbadia, hombres de gran poder e influencias, muchos estaban ahí desde la dictadura del difunto Vinzer Deling, y la corrupción marcada en sus rostros los delataba

- Ahora entiendo ciertas cosas, no es únicamente por Alexander, estos tipos están metidos en más de un negocio sucio y conexiones con la mafia - decía leyendo algunos papeles -, sin embargo no fue la manera de resolver todo esto -

Estuvo un par de minutos leyendo más y decidió darle de comer y beber a Angelo antes de seguir explorando la casa

Lo que restaba era el piso de arriba, que sin lugar a dudas eran las habitaciones de cada uno, probó muchas llaves antes de poder abrir la primera puerta, que resultaba ser una con dos literas, bien tendidas y sin ninguna decoración en especial, al frente de estas habían dos puertas muy juntas, lo que resultaban ser dos baños, una de tonos blancos y la otra de vinotintos

La segunda, al lado de la primera que revisó tenía dos camas, una bien tendida, pulcra de sábanas blancas, sin ningún adorno en la pared, una mesilla de noche con un parche negro y un libro leído a la mitad, al lado había una cama algo desordenada y tendida de mala forma, habían unas cañas de pescar, una pequeña caja con anzuelos varios y en la pared un trofeo con un pez espada de gran tamaño, cerca de la ventana había un guardarropa de gavetas con perfumes y cosméticos de mujer y hombre sobre el mismo, era la habitación de Viento y Trueno. La de adelante a esta tenía otro par de camas, el desorden era lo que describía el estado del cuarto, en una mitad habían afiches sobre tecnología e informática y al pie de la cama un par de cajas con disfraces varios, uno de ellos era de soldado de Galbadia, la de al lado tenía un par de posters de armas, al igual como en la habitación anterior había otro guardarropas similar, era la de Watts y Zone respectivamente también

Contigua a la de Viento y Trueno muy ordenada, con una maleta negra muy ancha que no pasaba desapercibida al entrar, al abrirla era el estuche de la hyperion de Seifer vacío, cerca de la misma había un par de cajitas blancas con balas diseñadas especialmente para el sable pistola, había un estante con libros y revistas de tamaños varios, todos con temas relacionados... Historia, guerras, armas, política y cualquier otro similar, totalmente impecable y refinado como era de esperarse de Seifer

Frente a la del rubio de cicatriz se respiraba un ambiente tranquilo, casi a flores y frutas, una cama sencilla, muy cómoda, una almohada en el suelo, suponía era de Angelo, al lado de dicha almohada un armario con un espejo en cada puerta, dentro del mismo ropa de mujer, algunas de ellas tenían bordados o estampados con alas, el símbolo de Rinoa

- Bien, a lo que vine - decía para sí misma animándose

Mientras en Galbadia, Selphie estaba harta de estar postrada en una cama sin poder salir de ahí porque los doctores la tenían estrictamente vigilada, igualmente Irvine que le bajaba la hiperactividad y las ganas de regresar al jardín cuando era necesario

- ¡Escapémonos! - exclamó en susurros al oído de Irvine

- ¿Estás loca? - preguntó sobresaltado

- Algo, supongo que es hereditario de mi familia - decía bromeando

- Ni de broma escaparemos, no hasta que oficialmente te den el alta -

- Bien... Entonces me marcharé de aquí con o sin tu ayuda - decía disponiéndose a levantarse

Forcejeó unos minutos con Irvine y terminó dándose por vencida, no era la primera vez que ocurría, desde el día anterior estaba deseando marcharse para no tener mucho de haber despertado, el doctor que estaba asignado a la castaña rebelde ese día era el hermano de la pelinegra aristócrata... Kurt Valefort

Alguien llamó a la puerta y entró sin escuchar el permiso de Selphie o Irvine, justamente era él

- ¿Cómo va todo por aquí? -

- Bien - suspiró Irvine

- Con eso me dices todo, es como mi hermanita, siempre buscando líos, una vez se fracturó el brazo y debía guardar reposo, por lo que mis padres solían tenerla vigilada, aunque a fin de cuentas terminaba yo sólo encargándome de tal tarea - suspiró recordando -, al primer índice de perderla de vista encontraba la manera de escapar, la mayoría de las veces por la ventana... De un segundo piso - añadió -, en fin, nuestras anécdotas familiares no les interesan -

- No hay problema, quiere decir que no ha cambiado, sólo que ahora no escapa por un motivo, y es la doctora Kadowaki - Selphie reía recordando que las veces que pasaba por la enfermería, escuchaba a Mid quejarse por no poder salir de aquella prisión como ella llamaba

- Y cómo te encuentras hoy Selphie? -

- Perfectamente, si por mi fuera ya me hubiera ido - funfurruñeaba mirando a Irvine cual niña malcriada

- Sin embargo aun con las heridas que tienes y el haber despertado hace poco hace imposible que te puedas marchar... - guardó silencio rascándose el cráneo - Iré a hacer un par de llamadas telefónicas, si es posible hoy mismo regresas al jardín, pero bajo mis condiciones - advertía

- ¡Con tal de regresar al jardín, entendido! - exclamó alegre mientras el pelinegro se retiraba, no sin antes le entregaran el número del jardín por si lo necesitaba

Subió un piso más hasta llegar al salón de descanso de los doctores y enfermeras, llamó a un conocido suyo con el que sabría podía contar y luego al jardín de Balamb, el número telefónico estaba apuntado en su mano con un bolígrafo, luego tendría que volver a esterilizarse las manos... Esperó al tono de llamada hasta que alguien atendió, se quedó congelado al escuchar una voz que no esperaba oír y reconocía gracias a sus recuerdos más antiguos...

- ¿Si? ¿Quién es? - seguían preguntando del otro lado

- Se supone que el comandante es Squall Leonhart, según lo que he escuchado... No me digas que eres su secretario... - saludó de la forma más pedante

- Kurt Valefort... ¿Eres tú? - pronunció sorprendido y confundido a la vez

- El viejo Siegfried Almeid -

- ¿Te acuerdas aun de los viejos como yo? -

- Cómo olvidarte... - respondió escondiendo su nostalgia

- ¿A qué llamas? -

- A dar un aviso de que uno de los SeeD's será trasladado al jardín, debería enterarse usted primero como comandante del jardín y responsable de todos y cada uno de los SeeD's que como bien se sabe son sus subordinados -

- Sólo soy un sustituto mientras el comandante Leonhart se recupera, aún sigo siendo la mano derecha y el vice-director del jardín -

- Vaya... Nada mal... ¿Cómo se encuentran los hermanos Almeid y mi hermana? -

- Perfectamente como siempre, oí de Mid que habían hecho las paces -

- Elise y Klaus los ha azotado el padre tiempo, no mucho pero lo suficiente como para ablandarles el corazón -

- ¿Y a ti Kurt? -

- Tal vez, pero ya habrá tiempo para ese tipo de charlas cuando llegue al jardín, me encargaré de la chica hasta que se recupere, es mi responsabilidad como doctor -

- Aquí se encuentra la doctora Kadowaki, no hay necesidad de ello -

- Insisto... Además necesito unas vacaciones, así sean cortas, el trabajo me agobia demasiado, eso sin contar a Klaus presionándome para tomar al mando de una vez -

- Te entiendo... - comentó con lastima por él - No hay ningún problema entonces, avisaré al director y a la doctora Kadowaki -

- Gracias - pronunció para finalizar la llamada

Continuará…

###############################################