SINCERIDAD.
Tras el fallo que Zeus había tenido en contra del santuario, la paz y la calma retomaron su curso dentro del santuario. Aunque no todo era paz para Saga, quien ahora se veía con la responsabilidad, no solo de proteger a Athena, sino también de cuidar del santuario y de la casa de Géminis, todo se agolpaba de una sola vez, y parecía un torbellino infinito. Por su parte, los arreglos para el funeral del difunto Shion no se dieron por esperar.
¿Saga? ¿Qué ocurre?- Dijo Saori colocando una mano sobre la mejilla de Saga sacándolo del trance de pensamiento en el que se encontraba sumergido, sacudiendo un poco la cabeza, miro a Saori, quien se encontraba preocupada ante como él se encontraba. Saga tomo la mano de Saori y le dio un beso para luego contestar.
Nada, tan solo pienso en todas y cada una de las responsabilidades que tengo por hacer, no puedo dudar oh cometer imprudencias, una sola falla causaría la pérdida total del santuario, más aun, tenemos que liderar con los restos del cosmos de Cronos, pues su aparición trajo consigo a los seres míticos de la antigua Grecia.
Saori sonrió de forma tierna y rodeo el cuello de Saga con ambos brazos, mirándolo a los ojos le dijo: Eres un hombre formidable, además de fuerte eh inteligente, has sabido cómo superar tus propios límites, debes tomar en cuenta que no te encuentras solo, los caballeros, incluso yo estamos para ayudarte en tus deberes como el nuevo patriarca del santuario.
Saori le dio un leve beso y lo miro de nuevo: Más que nada, cuentas conmigo, mi caballero de géminis.
Saga sonrió por un momento, pero su sonrisa se esfumo en cuanto las puertas del salón del patriarca se abrieron y Aioros junto con Mu y Aioria.
Saga, el funeral esta por dar inicio, como sucesor de mi maestro, debes estar presente, además de que, te has ganado el derecho de ser nuestro guía por completo.
Mu tiene razón Saga, puede que en un principio ambos fuimos candidatos a ser patriarca, pero tú tienes un corazón puro, más que yo, incluso no dudaste en dar tu vida por salvar a la señorita Athena.
Escucha a mi hermano, Aioros, incluso yo, te admiramos, tu noción de justicia va más allá que el de cualquier otro caballero.
Aioria extendió sus manos, las cuales sostenían el casco del patriarca y dijo: Guíanos por favor.
Saori tomo el casco del patriarca con delicadeza, colocándose frente a Saga, alzo sus brazos y le coloco el casco en su cabeza.
Vamos, hay que despedirnos de Shion.
Saga y Saori salieron del salón del patriarca escoltados por Mu, Aioria y Aioros. Descendieron hacia los campos fúnebres en los cuales el ataúd de Shion ya hacia frente a ellos. Todos los presentes miraron a Saga, quien aún puesto la armadura de Géminis, portaba el casco del patriarca, colocándose en el pequeño púlpito, Saga respiro hondo, para luego dar su discurso.
Este día, llueve penas, lagrimas, puesto que el hombre más sabio y poderoso que pude conocer, ha partido. Shion, no solo era uno de los más eruditos del santuario, él era un amigo, con quien se podía contar en todo momento, su, indetenible sentido del humor sobre su partida hacia que todos riéramos o nos molestáramos, puesto que no queríamos que se fuera de nuestro lado, lastimosamente ese día llego, y ahora su sonrisa y risa se han apagado por siempre, pero no es un final como pensamos, él nos esperara, en los campos elíseos.
Saga bajo del púlpito y camino hacia donde se encontraba el cuerpo sin vida de Shion, coloco dos monedas de oro en sus ojos y le dijo: Ojala no te hubieras ido anciano, aún tengo tanto por aprender, y pensaba que tú me enseñarías.
Saori se acercó hacia Saga, coloco una flor en el pecho de Shion, con lágrimas en los ojos tomo el brazo de Saga y ambos dieron paso a que los demás le rindieran honores. Mu, quien se percató que esto había sido un gran golpe para Saga, le sugirió que se alejara del sitio, que ellos se encargarían del resto. Saga asintió y se dirigió directamente a los jardines que se encontraban tras el templo de Athena. Saori lo siguió en silencio, cuando lo diviso, Saga cayo de rodillas frente a un rosal, quitándose el casco, miro a la luna, acto seguido, se despojó de su armadura, respirando hondo, se puso de pie y se dirigió a un pequeño estanque en el cual se sumergió. En silencio y meditando, Saga no emitió sonido alguno ni tampoco realizo otro movimiento.
Saori no sabía qué hacer, su mente le decía que debía darle su espacio, pero su corazón dictamino otra cosa. Saori camino hacia Saga y se arrodillo detrás del caballero, coloco sus manos sobre sus hombros y suspiro, Saga se mantenía en silencio mientras Saori solo deslizo sus manos hacia su pecho.
No hace falta que digas una palabra, se lo que estás pasando, Shion, fue un padre para ti. Pero, no debes pensar que estas solo. Las manos de Saori se detuvieron y se levantó del sitio.
Saga respiro y volteo su mirada, quien, atónito, contemplo como Saori llevaba sus manos a su vestido y lo dejaba caer sobre el suelo, acto seguido, se despojó de su ropa restante, dejando que la luna bañara su ser, Saga retrocedió unos cuantos pasos hasta toparse con una roca en el suelo del estanque la cual hizo que cayera sentado sobre dicha roca. Saori camino delicadamente hacia el filo del estanque, donde se sumergió de poco, el agua cubría las facciones de su cuerpo el cual se encontraba por completo al descubierto, Saga no podía disimular su sonrojo frente a lo que su amaba había realizado, nunca la había visto de ese modo, Saori camino hasta a estar frente a él, tomo las manos de su amado y las coloco sobre sus pechos, lo cual provoco que Saga se sobresaltara.
¿Lo sientes? Es mi vida, mi cuerpo, que sigue vivo y latente gracias a ti mi caballero, sé que, por mi culpa te has expuesto a grandes peligros- Saori desvió un poco la mirada- los cuales han amenazado con acabar tu vida.
Saga comprendió lo que sucedía en ese instante, quitando sus manos de los pechos de Saori, la rodeo en un abrazo, el cual hizo que Saori soltara unas cuantas lágrimas. Saga susurro a su oído mientras la abrazaba: Nada de esto es tu culpa, tú no naciste deseando ser la reencarnación de Athena, no debes sentirte culpable, yo siempre te eh amado Saori, desde el momento en que visitaste la casa de géminis por primera vez, quede cautivado ante tu hermosura, la relación entre un caballero y una diosa parecía un sueño imposible, sin embargo, enos aquí, juntos, sin pensarlo dos veces, daría mi vida, con tal de verte feliz.
¡TONTO!- Saori miro con lágrimas en los ojos a Saga- ¡TU ERES MI FELICIDAD! ¡SI TU NO ESTAS, MORIRIA CON TAL DE BUSCARTE DE NUEVO!
Saga limpio con un dedo las lágrimas de Saori, quien tomo su mano mientras lloraba.
Desde niña te admiraba, vi cómo te encomendaban misiones riesgosas, de las cuales Shion decía que no regresarías con vida, sufría al oír eso, porque dentro de mí un sentimiento comenzaba a formalizarse, empezó a amarte con el paso del tiempo, y cuando fuimos presentados frente a frente, mis ojos no podían dejar de mirarte, mi mente no pudo dejar de pensarte y mi corazón, no podía decir otra cosa que no sea amor. Te, te amo. No como una diosa que ama a sus caballeros, te amo de verdad, Saga, yo, yo te.
Antes de terminar, Saga callo a Saori con un beso, en el cual, las lágrimas de Saori cesaron, y ambos se fundieron en un beso, el cual los liberaba de todo pesar, cuando el beso termino, ambos se miraron a los ojos, dejando brotar sus pasiones más intensas, en un momento, se encontraron en el punto clímax, tanto Saga como Saori, estaban conscientes de que lo que harían, los uniría por completo el uno al otro. Saori tomo las manos de Saga, quien entrelazo sus dedos con los de su amada, durante la mirada, Saori se sentó sobre las piernas de Saga, y sin perder de vista los ojos de su único amor, decidió entregarse por completo a Saga, quien por un instante tembló al sentir que se había vuelto uno con su amada, un torbellino de sentimientos los envolvió y ambos, bañados por el agua y la luz de la luna, se entregaron el uno al otro, expresando así, lo que las palabras no pueden decir.
