Hola a todos, les traigo un nuevo capítulo por adelantado por San Valentín :D
Respecto a las dudas que tienen algunos, todo está explicando en el fic así que continuen leyendo y ahí entenderán. Muchas gracias por leer (:

La vampira caminó y se adentró en un cuarto oscuro. Escuchaba llantos y murmullos a su alrededor, pero no podía saber de dónde provenía. De repente el cuarto se iluminó y pudo ver a alguien llorando sentado en un sofá. Marceline se acercó y se dio cuenta que era Bonnibel.
- Amor, que ocurre? - preguntó la chica vampira muy preocupada arrodillándose junto a ella.
- Ya no está...se ha ido, Marceline! Qué haremos ahora, Marcie? - dijo aun en llanto la joven.
- Q-Quién se ha ido, PB? - preguntó Marceline sin entender.
- Nuestro bebé!Él está...muerto! - gritó la chica, pero al darse vuelta se trataba de Laurel. Marceline quedó en shock y salió de la habitación de inmediato.
- Marceline! - se oyó gritar a Laurel.
- Por qué está pasando de nuevo?! - gritaba Marceline con las manos en la cabeza, pero su voz no se escuchaba. Cayó a un precipicio, pero fue sostenida por una gran mano azul.
- Tienes responsabilidades, Marceline. - le dijo el padre.
- Te he dado todo lo que querías! - dijo la Princesa del Anillo de repente.
- Primero son las responsabilidades. - apareció la cara de Bubblegum de la nada.
- Hago todo lo que puedo! Déjenme en paz! - les gritó Marceline a esas caras que seguían mirándola. Pero no la escucharon y seguían repitiendo las mismas frases una y otra vez.
Marceline seguía gritándoles, pero no paraban, así que cayó rendida de tanto insistir y perdió el conocimiento. Al despertar no reconocía el cuarto en donde estaba porque el lugar lucía borroso. Así que se levantó y se sentó al borde de lo que parecía ser una cama mientras averiguaba donde se encontraba.
- Si mis padres se enteran, me matarían, sabes? - habló Laurel al entrar al cuarto. Lucía mucho más jovial y a pesar de todo parecía estar muy alegre.
- Lo sé. - respondió Marceline sin pensarlo y miraba a la chica con ternura.
- Crees que será mitad vampiro? O quizás tenga sangre demoníaca? tú que crees? - dijo Laurel tocando su barriga.
- Lo que sea que tenga, será perfecto. - dijo Marceline muy contenta. Por alguna razón las palabras salían solas de su boca y la vampira no podía cambiarlas.
- Ayer quise contarle a Peebles, pero no me atreví. Es la única en la que puedo confiar ahora mismo.
- Es muy pequeña, Laurie. No comprenderá estas cosas, además si se entera que robamos su experimento nos odiará de por vida.
- Era la única forma de obtener esta linda criatura, verdad Marcie? - preguntó Laurel.
- Fue una grandiosa idea, amorcito. - respondió la vampira palpando la barriga de la chica embarazada.
- No le habrás contado a tu padre, verdad?
- Ni una sola palabra, nadie debe saberlo hasta que el pequeño nazca. Siempre quise tener una familia muy numerosa, así que más vale que estés preparada. - rio la reina.
- Lo sé muy bien...recuerdas cuando nos conocimos en el Lago Iceberg? Estabas escribiendo una canción.
- Si! Y tú estabas estabas bañandote, no dejabas de mirarme y por tu culpa no pude concentrarme.
- Mirarte? Tú eras la que no me quitaba los ojos de encima, Marcie.
- Si, si, tienes razón.
- Tenía 15. Un poco joven, no crees?
- No para mí. - dijo Marceline besándola.
- Has pensado en un nombre? - preguntó la princesa.
- Emmm, no aún. Y si le ponemos Maloso Malón? - rio la vampira.
- Tiene que ser una broma, cierto? Ese ni siquiera es un nombre!
- Bueno, bueno...la verdad es que no se me ocurre ningún nombre de chico ahora mismo.
- Escribes canciones y no puedes inventar un simple nombre?
- No estoy inspirada! Necesito algo de tiempo y concentración, Laurie.
- Por qué no tocas algo para él? Una de esas antiguas canciones que daban antes de la guerra.
- Es una excelente idea, quizás hasta se me ocurra que nombre podríamos colocarle. - dijo la vampira tomando su bajo y empezando a tocar.
- Marceline!
- Hmm?
- Despierta!
- Qué?
- Despierta! Mentita nos trajo el desayuno. - era la voz de PB. Marceline abrió los ojos y se levantó muy rápido.
- Pasa algo? - preguntó Bubblegum que yacía desnuda bajo las sábanas.
- T-tuve una pesadilla, eso es todo. PB...que ocurrió ayer? - preguntó la vampira poniéndose una camiseta.
- Que yo recuerde bebiste champán, hablaste con un par de personas y te fuiste a dormir.
- Y eso fue todo?
- Fui a verte, dijiste algo que no entendí e hicimos el amor.
- PB, eras amiga de Laurel antes?
- Por qué me preguntas eso? Y que tiene que ver? Antiguamente fuimos muy amigas, pero no sé porque empezó a comportarse como una tonta desde mi cumpleaños número 16.
- Y cuando tenías 14...no notaste nada raro en ella ese año?
- Un poco. Tenía cambios de humor, pero supuse que eran parte de la adolescencia...por qué me preguntas estas cosas?
- Curiosidad.
- Segura? Te dijo algo de mí en el cóctel?
- Lo de siempre.
- Antes solía ser muy bondadosa y siempre estaba tan feliz. Con el paso de los años cambió totalmente, tanto que empezó a burlarse de mí cuando se volvió popular.
Marceline empezó a pensar acerca de la reciente pesadilla. Lamentablemente no fue invención suya, sino un recuerdo que pensó que había borrado de su mente hace 4 años y que ahora si recordaba. Estuvo saliendo con Laurel, ella se embarazó a los 16 y ese mismo año había perdido al bebé. Pero nadie nunca supo nada, ni de la relación ni del embarazo. Es por eso que siempre que le preguntaban cuando Laurel empezó su obsesión por ella, la vampiresa respondía que fue en la fiesta número 16 de Peebles. Y por supuesto que no fue esa la primera vez que se besaron, pero Bubblegum ni nadie debía saber acerca de eso. Después de todo, es parte del pasado y ya no significaba nada para la Reina Vampiro, pero podía traerle problemas.
- Marceline? En qué piensas? - preguntó Bonnibel atrayéndola a la cama nuevamente.
- Nada interesante y tú? - dijo la rockera abrazándola.
- Necesito actualizar mi libro de física. - comentó la chica rosa.
- Te compraré uno nuevo. - respondió dándole un beso en la frente y comenzaron a desayunar.
Es por eso que la eternidad le parecía horrible a la vampiresa, todo podía pasar y era imposible borrar los malos recuerdos de su mente. Podía conseguirlo por algún tiempo, pero siempre volvían a ella como una herida sin cicatrizar. Tal como había dicho Marceline, la eternidad era demasiado tiempo para una sola persona.
Durante la tarde, la vampira fue a su cueva a buscar todas sus cosas y Bubblegum se quedó en la cama leyendo un libro hasta que tocaron la puerta.
- Adelante - dijo muy cordial la nueva reina.
- Buenas tardes, princ...es decir, reina. - dijo Finn entrando a la habitación. Pocas veces el chico había estado allí y al recordar en eso, pensó que tal vez Marceline la conocía de memoria.
- Finn, me alegra que estés aquí. Hay cosas que necesito hablar contigo.
- Princesa, es decir PB, si es por lo de la enfermería...me he comportado como un tonto.
- Oh, no es acerca de la enfermería.
- Ah no? Entonces que?
- Necesito encargarte un favor, pero no sé si estás dispuesto a hacerlo.
- Lo que necesites, tú solo pídelo.
- Quiero que sigas a Marceline, exactamente que me avises si está viendo a la Princesa Laurel a mis espaldas.
- Qué?! Llevas 2 días casada y ya estás desconfiando de ella?
- No es eso, es solo que las vi charlando en la fiesta y luego Marceline me preguntó sobre ella. Solo quiero asegurarme que nada pase, es todo.
- Dudo que Marceline te esté engañando, PB. Por lo que veo es muy feliz contigo.
- Lo sé, pero quiero quedarme tranquila. Sus preguntas acerca de Laurel me dejaron un poco extrañada.
- Entiendo, comenzaré enseguida.
- Genial. - respondió la Dulce Reina. El muchacho fue directo a la puerta para salir del cuarto, pero PB lo llamó nuevamente:
- Finn.
- Dime, PB.
- No tienes que hacerlo si no quieres, yo entenderé.
- Princesa, es decir, reina. Hablé con Jake sobre el asunto y la verdad es que estaba siendo muy infantil. Debí haberme alegrado por ustedes porque son mis mejores amigas. Así que descuida, todo está solucionado.
- Me alegra escuchar eso. Dankeschön, Finn.
Finn se dirigió a la puerta y antes de irse le dijo:
- PB, eres una celosa total.
- Lo sé. - respondió sonriendo la joven reina.
Marceline estaba recogiendo sus pertenencias, metió a Schwabl en un bolso y se lo llevó con ella junto con otras cosas. Mañana iría por el resto pensaba la chica hasta que algo hizo que se detuviera de golpe. Olfateó el aire por unos instantes y dijo:
- Finn, sé que estás aquí.
- Cómo lo supiste? - preguntó el joven héroe.
- Reconozco tu olor, hueles a hotcakes y miel. - confesó la vampira.
- Increíble! - reconoció el chico, pero ignorando porque olía así.
- See y que te trae por aquí? - preguntó Marceline levantando una ceja con mirada desconfiada.
- Bubblegum quería que te ayudara a transportar tus cosas! - mintió el chico y sonrió para hacerlo creíble.
- Sin rencores, enano? Pregunto por lo que ha pasado, ya sabes. - mencionó la rockera.
- Sin rencores! Todo está solucionado. - rio Finn.
- Mmmm...okay! De acuerdo, pues ayudarme. - respondió pasándole un par de cajas.
- Marceline, quiero preguntarte algo y quiero que seas lo más sincera conmigo.
- Claro, tú dime.
- Por qué te interesaste en Bubblegum si habías salido con mucha gente antes? Es decir, que te hizo pensar que ella era la correcta?
- Una pregunta difícil, Finn. Supongo que es por su manera de ser, ella siempre ha sido una mujer independiente que puede valerse por sí misma y ser al mismo tiempo amable y bondadosa con todos.
- No viste eso en ninguna otra persona antes?
- Una vez sí, pero esa persona cambió mucho y luego nada fue como antes. Es extraño que lo diga, pero la gente suele cambiar cuando está conmigo. Espero que no ocurra con Bonnie, de lo contrario, jamás me lo perdonaré.
- Hey, yo me encargaré de que eso no pase, así que tú tranquila.
- Gracias, Finn.