Epílogo

ROSALIE PoV

Deseaba morirme ya que me había perdido el baile de fin de año y hasta tenía ya más de treinta chichos que habían esperado mi respuesta para ser su cita, pero todo se vio afectado por esa estúpida llamada al director que dio el padre de la frígida de Bella. La odiaba desde que tengo noción de conocerla en realidad, no era justo que la maldita lo tuviera todo, así que siempre me encargaba de arruinarle todo lo 'bueno' que le sucedía, ya le había demostrado que podía arruinarla con lo de su momento de zorra junto al novio de su madre, pero no me dejaron terminar de hundirla pues me vetaron del baile y estoy castigada, simplemente no era justo.

Me encontraba recostada sobre una silla plegable a lado de mi piscina tomando un red bull dietético y ojeando la más nueva edición de Vanity Fair, necesitaba con urgencia el vestido que usaba Kristen Bell en la alfombra roja de los Globos de Oro; me encontraba vestida con un bikini de dos piezas color blanco. Sentí la presencia de mi padre pues cada vez que él entraba en escena nunca mostraba la intención de hablarme y aparte el sonido de sus zapatos al caminar era incomparable. Lo escuchaba hablar por teléfono de pronto su voz se hizo más reconocible.

- Bueno entonces te espero hoy. - decía él con emoción, eso era raro. - Estaba esperando tanto a que te mudaras. - Comenzaba a sospechar de quien se trataba todo esto. - Nos vemos, Carmen. - él colgó su móvil.

- ¡No! Tienes que estar bromeando. - le grité colocándome una bata rosa de seda y caminando hacia él, notaba que se alejaba de mí y se acercaba cada vez más a la entrada de la casa. - ¡No quiero que tu pequeña asistente/novia venga a vivir aquí! ¡No lo voy a permitir! ¡No lo haré! - él caminó hasta su auto y me volteó a ver con enojo y sarcasmo en sus ojos.

- Eso no me interesa, así que te acostumbras o sino ya sabes que las puertas están abiertas, como ya vas a cumplir los dieciocho. - aclaró sin dudar ni una sola palabra, luego entró en su auto y me dejó ahí sin que le importara las lágrimas que comenzaba a derramar.

No podía creer que me tratara de esa forma. En realidad, si lo podía creer ya que aunque fuera mi papá, él siempre actuaba de esa manera conmigo, siempre demostraba lo poco que le importara lo que me pasara; me dolía que él no me quisiera, cada palabra que compartía conmigo siempre terminaba siendo un insulto o algo hiriente. Nunca recibía un abrazo o alguna mínima muestra de afecto por parte de él, siempre era lo mismo. Aún sentía las lágrimas recorriendo mi rostro pero no sollozaba pues ya estaba cansada de hacerlo, ya no lo soportaba.

Caminé con lentitud hasta llegar a mi habitación en el segundo piso de la casa, me recosté en mi cama sujetando un retrato y lloré lo más que pude. Me dolía, me dolía mucho.

Fin? No! Continuará... En éste link s/11015726/1/Rosalie-es-Una-Chica-Mala, para la secuela.