Notas de la autora:
Primero y super importante. Debo decir que soy feliz porqué a pesar de qué jamás imaginé tal acogida, gracias a ustedes ¡los 500 reviews han llegado y se han superado!
Cuando empecé a escribir esta historia, jamás pensé que pudiera llegar tan lejos. La trama era compleja, dramática y dura… y me costó animarme a escribir algo así. ¡Pero ha valido la pena! Porqué ustedes han hecho de esta historia algo mágico.
Quiero agradecerles su apoyo constante y sus palabras amables. También aquellas que con sus ideas y comentarios críticos me animan a mejorar día a día. No hay palabras que expresen correctamente mi gratitud. Así que simplemente les diré… que las quiero.
Capítulo diecinueve
"Papá… hermano, les presento a Kero"
Sakura abrió los ojos aún somnolienta y confundida. La noche había sido larga y se había despertado entre pesadillas varias veces. En todos y cada uno de sus desvelos, dos ojos ámbar la habían recibido con amor y palabras dulces. Así que le resultó extraño encontrarse sola en la inmensa cama. Palpó las sabanas y notó con alegría que aún estaban calientes. Shaoran no podía andar lejos. Se incorporó con pereza y sueño, sintiendo de nuevo como sus pulmones ardían y la cabeza le estallaba. ¿Por qué le dolía tanto el pecho y la cabeza? ¿Habían sido las partes más afectadas?
- Veo que estas despierta… - sus preciosas esmeraldas miraron a Shaoran con un brillo especial. Ese que sólo le dedicaba a él. Y dejó a un lado su malestar. Más tarde ya se tomaría algo para el dolor.
- Hola… ¿es muy tarde?
- Para nada. A penas son las seis de la mañana. Puedes descansar un poco más.
Sakura observó como su cabello estaba húmedo, señal inequívoca de que se había dado una ducha. Siguió con ansias sus movimientos, anhelando el momento en que llegara a su lado. Así que no esperó ni un segundo en lanzarse a sus brazos cuando Shaoran se sentó, haciendo que la cama se hundiera levemente por su peso. Se sentía infinitamente agradecida por sus cuidados. Sabía que seguía siendo un joven atento, pero su calidez y cariño al tratarla le habían sorprendido gratamente. Los brazos de Shaoran le devolvieron el abrazo con suavidad y besó sus cabellos para total satisfacción de Sakura.
- ¿Cómo te encuentras?
- Muy bien ahora… gracias por cuidar de mí… siento como si fuera una carga tremenda constantemente.
- No digas tonterías. Me encanta cuidar de ti… - Sakura se acurrucó cual gatita mimosa y se relajó sintiendo los latidos pausados y rítmicos de Shaoran. – Mi madre ha venido esta mañana a comprobar tus signos vitales. Estabas tan profundamente dormida que no te has dado cuenta. – la menor de los Kinomoto levantó la cabeza buscando el contacto de ese precioso mar ámbar y parpadeó confundida – tu respiración sigue siendo algo irregular y tu presión esta muy baja. Así que hoy deberás descansar y comer diligentemente.
- No puedo… necesito hablar con Touya.
- Sakura… no seas terca. Descansa un poco - el pequeño cuerpo de la card captor se revolvió entre los brazos protectores de Shaoran, separándose lo suficiente como para conversar a gusto. Pero sin perder el contacto con su cuerpo en ningún momento.
- ¿A qué hora llegan? – el menor de los Li rodó los ojos resignado. Si algo caracterizaba a su querida Sakura, era su testarudez.
- No lo sé. Toda la ciudad está sumida en el caos. Han activado los protocolos de antiterrorismo a nivel cinco. Mi familia ha movido varios hilos y han podido sacarlos del aeropuerto, pero las calles están bloqueadas y todos los servicios públicos parados. Aún tardarán un par de horas. Puede que incluso tres. Así que túmbate y duerme un poco más. Yo me quedaré aquí, contigo.
- ¿No deberíamos estar investigando? El concilio y los inspectores deben estar trabajando en la ciudad…
- Sí, pero tú no puedes ayudar en estas condiciones y yo he pedido que me dejen la mañana para cuidar de ti y asegurarme que nada malo te ocurre.
- ¿Y te lo han concedido?
- Digamos que lo más importante por el momento es averiguar qué trama Shen Wang. Le he dicho a mi tío que crees haber descubierto algo que nos puede servir de guía y que me necesitabas. No lo ha dudado ni un segundo. Creo que confía plenamente en ti Sakura… algo que sinceramente, me mata de envidia. Llevo toda la vida intentando agradar al jodido consejo sin éxito y tú vas y lo logras en un mes. ¿Eres bruja además de maga?
Una carcajada divertida brotó de los labios de la esmeralda causando mariposas en el estómago de Shaoran, que la abrazó una vez más de forma protectora.
- Aunque fuera con ellos y me pasara la mañana correteando por la ciudad en busca de pistas, no podría concentrarme… eres como una maldita droga. No puedo alejarme de ti… menos encontrándote en este estado… - Sakura abrió los ojos conmovida y se estrechó contra su pecho aún con más fuerza.
- Estoy bien… de verdad. Sólo cansada y sin energía.
- La pérdida de magia hasta estos extremos es… muy peligrosa. Además de perturbadora. Me resulta casi insoportable no sentir tu aura… es como si faltara una parte de ti.
- Te entiendo… ayer me pasó algo similar con Eriol. Era como si no fuera él… - Sakura notó como los brazos de Shaoran aumentaban la presión y quiso morderse la lengua. Debía ser más empática con los celos de su prometido, aunque no los comprendiera del todo. ¿Por qué no confiaba en ella? – Pero tu aura sigue aquí… esta más débil… pero puedo sentirla.
- Eso significa que estas empezando a recuperarte, sino no podrías sentirme. La carta drenó mis poderes cuando ya casi todo tu cuerpo había sanado y al parecer no necesitó de toda mi energía. Aunque ya podría haber absorbido un poco más y curar mejor tus heridas internas. Mi madre no es una experta en sanación…
- Pues yo le agradezco que no lo hiciera… sentir tu calidez… tu presencia… es mi mejor medicina. – un sonrojo cubrió las mejillas del castaño que tosió incomodo causando otra carcajada feliz en Sakura. No iba a ser tímida nunca más. El tiempo y las circunstancias le habían demostrado que cada minuto era un regalo que no podía desperdiciar. - ¿Has dormido un poco? Luces agotado…
- Tranquila. He dado un par de cabezadas.
- ¿Y eso debería tranquilizarme? Duerme un poco… ahora seré yo la que vele por tu sueño. ¿Qué me dices?
Los brazos débiles de la castaña intentaron recostar sin éxito a su prometido. Pero el intento fue tan flojo que a penas sí logró moverle unos centímetros y se sintió frustrada. ¿Tan débil estaba que ni podía tumbar en la cama a Shaoran?
- ¿Eso ha sido un intento por empujarme Sak? – la sangre le subió a las mejillas una vez más. ¿Por qué le costaba tanto acostumbrarse al apodo?
- Yo… lo siento… es que me sentiré mucho más tranquila si duermes conmigo. Debes enfrentarte a Touya y eso, no será tarea fácil. – Shaoran se recostó de forma voluntaria entre las sabanas, acompañando el cuerpo de Sakura y tumbándola a su lado. Sus dedos empezaron a acariciar los cabellos sedosos de Sakura a la vez que suspiraba agotado.
- Sé que he defraudado a tu familia y que será difícil… pero… no voy a dejar que tu hermano se interponga ahora que estamos juntos. Pediré perdón y asumiré las consecuencias, pero no le dejaré que te separe de mí ni un segundo. – permanecieron en silencio unos segundos, hasta que la voz pausada de Sakura le bajó de nuevo de la ensoñación.
- Yo… quiero contarle todo a mi familia… ser sincera de una vez.
Shaoran la miró sorprendido, pero Sakura seguía sin levantar la vista y había empezado a juguetear con dedos nerviosos. ¿Era el cordón de su pantalón de pijama con lo que jugaba? Maldito el instante en el que se daba cuenta. Incluso en el momento más difícil, su cuerpo seguía clamando por ella.
- Las cartas, Yue y Kero, Shen Wang, el clan Li… incluso les hablaré del concilio de Oriente, pero… si no te importa, prefiero no decirles lo de nuestra boda mágica ni los motivos que nos llevaron a ella. No creo que Touya lo entendiera y culparía a tu familia… y a ti. – el menor de los Li se incorporó lo suficiente para obligarla a levantar la cabeza. Esas esmeraldas le miraron tímidamente y le pareció un ángel celestial.
- ¿Y qué quieres contarles Sakura? – la joven japonesa giró la vista una vez más, ruborizada.
- La verdad. Que te amo… y que quiero casarme contigo el uno de abril porque no puedo imaginar una vida sin ti. ¿No es así como debe ser un compromiso?
El corazón del joven chino dio un vuelco y su cuerpo reaccionó solo ante semejante confesión de amor. Sus labios la abordaron con suavidad, pero a la vez urgentemente. Y ella los recibió con júbilo. No se cansaba de las muestras de cariño que Shaoran le brindaba ni de decirle lo feliz que era a su lado. A pesar de las circunstancias, estar con él era un regalo. Una segunda oportunidad que le brindaba la vida y que no iba a desperdiciar. Había sufrido años de añoranza y soledad, ahora no dejaría que nada se interpusiera. Ni siquiera su hermano.
Y es que de niña fantaseaba día y noche con la idea de ser su novia. Ir al instituto juntos, compartir las comidas en los jardines, tomar un helado al salir de clase. Puede que salir a citas y pasar las festividades juntos. Soñaba con ir a las ferias de verano cogidos de la mano y luego ver los fuegos artificiales recostados en una manta. Se había imaginado con lujo de detalle como sería celebrar juntos los aniversarios y días de san Valentín y veía con envidia a sus amigas y a sus respectivas parejas.
Chiaru y Yamazaki eran la pareja que más le dolía observar en la distancia. Siempre de bromas y discutiendo en público, pero cuando pensaban que nadie les miraba, eran atentos y dulces hasta llegar al límite de lo empalagoso. Llevaban una eternidad juntos y no se cansaban el uno del otro. Una mirada era lo único que necesitaban para entenderse y se cogían de la mano de forma tan natural que lo extraño era verlos pasear sin ir agarrados.
Así que, mientras disfrutaba de sus besos y caricias en la intimidad de esa habitación, con la ciudad sumida en el caos y Shen Wang detrás de sus cabezas, ella sólo podía sentir su corazón palpitando por él. Puede que no hubiera tenido una relación de noviazgo, ni una cita siquiera, pero no las necesitaba. Ya no. Le quería a él. Y si tenía que vivir el resto de sus días bajo la magia oscura y sus amenazas para compartir esos momentos, lo haría. Aunque le rompieran todos los huesos o entrenara hasta el cansancio quince horas diarias. Aún si tenía que renunciar a sus sueños y aspiraciones, lo dejaría todo sin dudarlo un instante. Porqué un solo beso suyo lo ameritaba todo. Y eso, precisamente, era lo que debía transmitirle a su familia.
Se quedaron dormidos abrazados. Esta vez sin pesadillas ni malestares. Sólo disfrutando de su calor mutuo. Pero como todo lo bueno, su paz duró poco y dos golpes en la puerta les anunciaron que la familia Kinomoto llegaría en unos minutos. Así que se levantaron y se sumieron de nuevo en la rutina matinal. A pesar de que el día sería de todo, menos rutinario. A fin de cuentas, no todos los días debes decirle a tu familia que eres una card captor y un loco psicópata quiere casarse contigo para conseguir tu poder y tus cartas.
Así que Shaoran la obligó a comer un poco y luego dejó que se aseara a gusto. Y mientras Sakura se duchaba, esta vez sin necesidad de asistencia, sólo podía pensar en cómo abordar la conversación. Aún no había hablado con Tomoyo o Eriol sobre el vínculo y sus consecuencias, y le daba miedo preguntar a Shaoran por cómo se lo había tomado su amiga. Tampoco sabía si estarían allí con ellos o por el contrario les darían cierta intimidad. Nunca le había molestado la presencia de los dos morenos… eran sus mejores amigos y les confiaría su vida. Pero no se veía muy capaz de lidiar con todos a la vez.
- ¿Cómo vas? ¿Te ayudo? – sus esmeraldas rodaron frustradas mientras se secaba con una de las enormes toallas del baño. ¿Es que las hacían especialmente para la familia Li? Jamás había visto toallas tan grandes… ni para ir a la playa.
- Oh, vamos. Que no soy una niña… - Sakura contempló a través del espejo como un Shaoran perfectamente vestido se acercaba y la rodeaba con sus brazos. - ¡Te voy a mojar!
- Cómo si me importase… además… si que eres una niña…
- ¿A sí?
- Sí… eres mi niña… ¿recuérdalo vale? Mía y de nadie más. – Los ojos jade de Sakura le analizaron con cautela, buscando una explicación para ese comportamiento tan receloso. Sabía que Eriol le ponía nervioso desde pequeño, y qué lo del vínculo había empeorado mucho la situación. Pero aún así, le costaba entender su falta de confianza en sí mismo. ¿No se había visto en el espejo? Era un dios chino. Guapo, atlético, fuerte y noble. Toda mujer estaría a sus pies con un solo pestañeo. ¿Por qué se sentía tan inseguro? ¿No le había demostrado ya lo mucho que le amaba?
- Lo sé… - Notó como el abrazo se intensificaba una última vez antes de soltarla y se giró para mirarle de frente. – Shaoran…
- ¿Mmm? – quería preguntarle los motivos por los que tenía tanto miedo de perderla, de verdad que quería. Pero a la vez no sabía como abordar el tema sin incomodarle.
- Nada… déjalo… - los ojos castaños del menor de los Li se abrieron levemente y una ceja se curvó como muestra de su inquietud, pero a pesar de que quería saber qué pasaba por esa cabecita loca, dos golpes en la puerta les interrumpieron de nuevo.
- Creo que tu familia ha llegado… ¿Prefieres que te esperemos abajo?
- No. Baja conmigo. – una carcajada brotó de esa hermosa boca y Sakura contuvo el aliento y las ganas de devorarla a besos.
- ¿Te da miedo que tu hermano aproveche tu ausencia para asesinarme?
- No… es que no quiero dejarte ir…
- Sak… si sigues diciéndome esas cosas jamás saldremos de esta habitación. – la muchacha le abrazó aún envuelta en la toalla y dejó ir un mohín infantil.
- Vale… pues nos quedamos. – Shaoran rio de buena gana y besó sus labios con ternura mientras apartaba dos mechones castaños de su rostro. Sakura se había recogido la melena en un rodete para no mojarse el cabello y dos gruesos mechones bajaban por su rostro alargando aún más sus finas facciones.
- Sabes que de ser por mí no saldríamos de este cuarto en un mes. Pero ¿no quieres ver a tu familia? – la joven japonesa rodó los ojos y se separó reticente.
- Tengo el corazón dividido en estos momentos, la verdad. Pero el deber nos llama, así que… estoy en un minuto. ¿Me esperas en la habitación?
Y así lo hizo. Se separó de su musa con un último beso y recogió perezosamente la ropa desperdigada por el cuarto. A pesar de la limpieza que habían realizado el día anterior, una mancha roja llamó su atención en una de las moquetas. Se agachó con temor y tomó la prenda entre sus manos. Era sangre, su sangre. Roja, espesa y fría como el jodido hielo. Las terribles visiones de la mañana anterior le golpearon indiscriminadamente y casi pudo oír el sonido de los huesos al romperse. Con manos temblorosas agarró la alfombra y la tiró a un lado malhumorado.
- ¿Shaoran? ¿Qué te ha hecho la moqueta? – el mencionado se giró aún con el dolor reflejado en su rostro. Intentó sonreír y negar con la cabeza, pero era demasiado tarde. Sakura había visto perfectamente la frustración en esos ojos castaños - ¿Qué ha ocurrido?
- Nada… tranquila. – los dedos finos de Sakura le acariciaron las mejillas y le obligaron a levantar la vista. Dejó ir un suspiro y tomó las manos de su prometida entre las suyas. – sólo recordé algo…
- ¿De ayer? – el castaño asintió con la cabeza y Sakura sintió su desasosiego - ¿Qué me pasó Shaoran? ¿Qué fue lo que viste para estar así?
Una vez más las imágenes le fulminaron y sintió el grito de ella al recibir el impacto del vínculo. Su cuerpo se partía en pedazos y caía al suelo como una muñeca de trapo sin que su manos pudieran ni siquiera tocarla. Cerró los puños con fuerza y sintió el sabor metálico de la sangre en su boca. Se había mordido de pura rabia.
- Ahora no Sakura… Vamos con tu familia. ¿Quieres?
- Pero…
- Ahora no, por favor.
Sakura le siguió en silencio. Tomada de su brazo y sintiendo su dolor en la distancia. ¿Por qué todos se negaban a contarle lo que había pasado con ella? ¿Tan brutal habían sido las heridas? ¿Tan macabra la visión de su cuerpo roto? La muchacha pensó en el joven que habían visto víctima de un supuesto suicidio y del aspecto que mostraba su cuerpo al haber impactado contra el frío pavimento. ¿Así había quedado ella? No… era imposible. La carta jamás hubiera podido recomponerla de ser así… ¿verdad?
En ese momento, entre pensamientos y suposiciones de lo que podía haber sido, le vio. Al final de la escalera principal, con su ceño fruncido y los ojos en llamas. Estaba furioso y a penas sí se dejaba calmar por Yukito. El corazón le dio un vuelco y a pesar de su debilidad física se soltó y bajó a toda prisa. Sintió a Shaoran correr tras ella asustado, pero no frenó el paso ni fue más cuidadosa. En vez de eso, brincó la distancia que le quedaba y se lanzó a los brazos de su hermano con una gran sonrisa y lágrimas de pura felicidad. Y toda muestra de enfado desapareció de ese rostro huraño. Touya la envolvió en sus brazos apresando su pequeño cuerpo de forma protectora y suspiró aliviado. Su pequeña hermana estaba bien después de todo. En china y bajo amenaza terrorista, pero vivita y coleando. Notó como las lágrimas de Sakura le empapaban la camisa, pero no le importó. Su monstruo estaba al fin con él.
Ambos permanecieron abrazados durante varios segundos en absoluto silencio, sólo roto por los sollozos de la castaña y ajenos a los ojos curiosos que observaban la escena con alegría. Y para cuando se dieron cuenta de su situación, ya era tarde. Se separaron como un resorte y Touya carraspeó incómodo, pero nadie en la sala se creyó la vuelta de ese rostro huraño. Touya quería a su hermana con locura, y ya le había perdonado todo con solo verla. Y nadie que hubiera presenciado ese rencuentro lo dudaba ya.
- Me… me alegro de que estés bien. – Sakura rio alegre y se acercó para besar su mejilla con dulzura.
- Yo también me alegro de que estés bien Touya… - otro carraspeó incómodo salió de esa boca y se cruzó de brazos mientras murmuraba algo por lo bajo y escondía sus mejillas sonrojadas. Pero Sakura ni lo notó ya que alguien más había llamado su atención - ¡Yukito!
Ahora era el joven de cabellos grises el que recibía el abrazo. Mucho más suave y delicado que el anterior. Pero igual de alegre y dulce.
- Hola preciosa. ¿Cómo esta mi cuñada favorita? – la joven sólo sonrío ante el apodo cariñoso y tomó su mano con ternura fraternal.
- Muy bien ahora que estáis aquí… sanos y salvos. Tenía miedo por vosotros… - una vena se hinchó en la frente de Touya Kinomoto que de nuevo explotó en discordia.
- ¿Qué tenías miedo por nosotros? ¡No somos los que se han fugado a china en medio de un ataque terrorista!
Una gran gota general bajó por la cabeza de todos los presentes y Sakura se dio cuenta entonces de lo observada que había estado. Tomoyo y Eriol permanecían a un lado de la escalera con una sonrisa amable. Shaoran se había quedado en el primer escalón cruzado de brazos y la contemplaba estoico y Ieran esperaba al final del recibidor junto a la figura atenta de Fujitaka Kinomoto. Dos lagrimas muy gruesas bajaron por sus mejillas al encontrarse con los ojos tiernos de su padre y una vez más corrió como una posesa hasta llegar a sus brazos.
- ¡Papá!
Al igual que pasó con Touya, pasaron varios segundos para que Sakura se calmara. Lloró de pura felicidad en los brazos de su progenitor, soltando toda la añoranza de golpe. ¡Cuánto le había extrañado! Su sonrisa amable, su comprensión y cariño. ¡Le quería tanto! No podía ni imaginarse que sería de ella si Shen Wang les hubiera hecho algo.
- Deberíamos pasar al salón. Hay mucho de lo que hablar y poco tiempo para ello. ¿Les parece?
Una vez más, Ieran tomaba la palabra con una sonrisa formal y todos asentían sin atreverse siquiera a protestar. Sakura contempló a su hermano aun cogida del brazo de su padre. Este ni siquiera había dirigido la mirada a Shaoran. Se limitó a caminar hasta el salón acompañado de Yukito. La joven japonesa tragó pesado y se armó de valor. Debía ser fuerte ahora. No importaba el odio que pudiera sentir su onii-chan por su prometido… debía ser clara con sus sentimientos. Era necesario que Touya comprendiera lo feliz y agradecida que se sentía por estar a su lado.
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Decir que el ambiente estaba tenso, era quedarse corto. ¿No podían pasar un día normal en esa maldita ciudad? Uno solo. No era pedir demasiado. ¿verdad? Sakura contempló a todos sus familiares y amigos con recelo. La sala seguía siendo inmensa, pero le parecía estar encerrada en un jodido ascensor con el mismo diablo en esos momentos. El ansía estaba ganando la partida y no podía permitírselo. Cerró los ojos cogiendo fuerzas y se obligó a pensar en el sufrimiento que la ciudad estaba viviendo justo en ese instante. Miles de heridos y familias rotas por la ambición de un solo mago. No era momento para la estupidez o el miedo. Debían actuar rápido. Y para ello necesitaba que su familia comprendiera.
- Debo decir, joven Shaoran, que has crecido mucho.
Fujitaka Kinomoto seguía siendo la persona más amable de la tierra y el menor de los Li se sintió agradecido por su conversación formal. Le estaba invitando a hablar sin prejuzgar nada. Todo lo contrario a Touya Kinomoto, que ni siquiera había levantado la vista en su dirección. Pero no podía culparle. En su situación él hubiera hecho exactamente lo mismo.
- Me alegro de que al fin hayan hablado ustedes dos y de que Sakura se animara a venir a verte. Nunca es bueno dejar asuntos sin concluir.
- Yo… lamento mucho mi perdida de contacto, señor Kinomoto. Le aseguro que jamás fue mi intención herir a su hija de ningún modo.
- Y una mierda – Eriol soltó una carcajada ante la reacción de Touya y este le fulminó con la mirada retándole a decir algo. Sakura tragó pesado y tomó asiento al lado de Shaoran crispando aún más los nervios de su hermano.
- Touya… por favor. ¿Vas a escucharme al menos? ¿O empezarás a despotricar y a lanzar tus puños a diestro y siniestro?
- ¿Y qué si lo hago? Estoy en mi derecho. Nueve años Sakura. Nueve jodidos años. De llantos, de dolor y sufrimiento. ¿Crees que no te oía llorar todas las noches? Sola en la oscuridad de tu cuarto... abrazada a ese… ese peluche amarillo chillón. Intentabas disimular y te esforzabas en borrar todo rastro de tus lagrimas por la mañana, pero en casa todos lo sabíamos. Este maldito mocoso te dejó, sin explicación alguna. Se largó a china y ni siquiera se dignó a volver un solo día para verte. Ni por navidad, ni en vacaciones de verano. Nada. Desconozco el día exacto, pero apostaría mi vida a qué dejó de escribirte a tus catorce o quince años. Lo sé porque desde entonces nunca volviste a ser la misma.
- Touya…
- No Sakura… puede que sea un testarudo, celoso y huraño, pero no me digas que perdone algo así. O que entienda sus motivos. No hay motivos en el mundo que justifiquen que te abandonara… Eres mi hermana y nadie, mucho menos un mocoso chino, puede tratarte así. ¡Nadie! – Las lágrimas bajaron por el rostro de Sakura y sintió la presión crecer en su pecho. Shaoran hizo el ademán de intervenir, pero no le dejó. Ahora era ella la que debía defenderle y enfrentar a su familia.
- Lo sé… y te entiendo. Pero desconoces tanto Touya… Quiero… quiero contarte tantas cosas… a ti, a papá…
- ¿Qué, Sakura? ¿Quieres hablar de tus poderes? ¿De lo fuerte que eres y de lo raro que es ese peluche amarillo? ¿Quieres decirme que mi pareja es un ser mágico que te protege? Lo sabemos… puede que no comprendamos exactamente lo que pasó a tus once años ni lo que ocurre ahora en china, pero no somos idiotas. Ni papá, ni yo. – Sakura miró asombrada a su hermano y luego al siempre sonriente Fujitaka.
- ¿Papá? Imaginaba que Touya sospechaba y entendía algunas cosas… pero… ¿tú también? – Sakura vio con asombro como su padre asentía en silencio con esa gran sonrisa.
- No hay nada que no sepa de mis pequeños… ni de aquello que les duele o les preocupa. ¿no te has preguntado nunca porqué siempre hago un flan de más? ¿Incluso ahora que ya no vives en casa? – Los ojos verdes de la menor de los Kinomoto se abrieron por la sorpresa.
- ¡Kero! – Fujitaka sonrió feliz y la risa de Tomoyo se les unió como el repicar de unas campanadas. Daidouji hacía mucho tiempo que lo sabía, pero no se veía capaz de decir nada su ingenua amiga. Sakura les miró asombrada - ¿Has sabido de él todo este tiempo?
- Bueno… no es que fuera muy discreto… aunque la primera vez que lo vi volando por la casa casi me da un infarto.
Una gran gota bajó por la frente de la castaña y casi quiso desmayarse por su ingenuidad. Todo este tiempo disimulando y corriendo como loca borrando el rastro de ese desvergonzado y su padre y su hermano sabían perfectamente que ese muñeco de felpa tenía muy poco de muñeco. Cuantas migas de galleta había aspirado corriendo y cuantos videojuegos había tenido que comprar sufriendo porqué su familia pensara que era una friki. La gran bolsa que llevaba Yukito empezó a moverse y una cabecita peluda asomó con los ojos cubiertos por las lágrimas.
- ¿Entonces… puedo salir ya? – la card captor miró con una gran sonrisa a su siempre fiel compañero y asintió enérgica. Y así llegó otro gran abrazo para la colección del día. El pequeño ser alado voló a toda prisa y se estampó en el pecho de su dueña llorando como un bebé. Y ella lo recibió alegre.
- Hay Kero… cuanto te he extrañado…
- ¡No te perdono! Ni una llamada, ni un mensaje. ¡En un mes! Me enviaste a ese… ese maldito mocoso inglés para que me pusiera al día y pensaste que era suficiente. ¡Ni siquiera me trajo nada para comer de china! ¡Eres una ingrata desvergonzada!
- Oh, vamos… Tomoyo ha estado cuidando de ti en Japón… y luego Yukito. Además, veo tu cuenta de Netflix en mi móvil, sé que has estado viendo series como loco y jugando a la consola sin descanso. Así que no me vengas ahora con lagrimas de cocodrilo. – el pequeño peluche se llevó las manos a la cabeza a la vez que abría la boca presa de la indignación.
- ¡Lo que tiene que oír uno! ¡Soy la gran bestia del sello! ¡El león de ojos dorados! ¿Y así me tratas?
- Eres un peluche pesado y parlanchín que se traga todo lo que encuentra. – La voz de Touya levantó una carcajada general, pero al pequeño Kero no le hizo nada de gracia. Rayos dorados salieron de esos ojos fulminando a Touya. Pero, lejos de acobardarse, este le devolvió la mirada de igual modo convirtiendo la sala en un ring de lucha Pokémon.
- Oh… vamos… sean buenos. – Sakura tomó a Kero entre sus brazos, con amor y cariño y besó su cabecita dejando al animal totalmente indefenso. – Papá… Touya… les presento a Kerberos. El ha sido mi amigo, mi guardián y mi protector todos estos años. Ha cuidado de mí en lo bueno y en lo malo y me ha ayudado a controlar mi magia. Y es mi familia… así que espero que lo aceptéis en la vuestra. – una vez más, lágrimas de cocodrilo bajaron por esos dos puntos que le servían de ojos y Sakura no pudo evitar reír divertida.
- Sakura…
- Puede que sea un glotón, un desordenado, un chillón y un dormilón empedernido. Nunca se acuerda de ordenar lo que ensucia y apenas puede levantarme por las mañanas… Además de tener un problema serio de adicción al world of warcraft.
- ¡Oye!
- Pero no hubiera podido salir adelante sin su cariño… es un gran guardián… y un buen amigo.
Fujitaka Kinomoto se levantó del sillón y con cuidado se agachó frente al pequeño animal alado. Kero le contempló algo nervioso y dio un salto asustado cuando esté le ofreció la mano con una sonrisa.
- Kerberos, gracias por cuidar de mi hija. Jamás podré agradecértelo lo suficiente. – Sakura luchó por no conmoverse y aguantar las lágrimas.
- Lo que me faltaba… otro monstruo al qué cuidar… - más rayos se desperdigaron por la sala en contra de Touya Kinomoto y Sakura no pudo contener una carcajada. Pero el tacto de la mano de su padre llamó su atención haciendo que se pusiera seria una vez más.
- Pequeña… es tu turno. Soy todo oídos.
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La sala quedó en completo silencio tras las explicaciones de la menor de los Kinomoto. Había hablado durante más de una hora. De su infancia, de como apareció Kero y las cartas en su vida. Habló de la captura y de Shaoran. De su apoyo y su rivalidad. Contó el juicio final y les habló de su segundo guardián, Yue. Dedicó bastante tiempo a explicar la conversión de las cartas Clow a cartas Sakura y les explicó quién era Eriol en esta vida y en la otra dejándoles con la boca abierta.
También les habló de la separación y de los años de duro entrenamiento del menor de los Li, sin dejar que este interviniera bajo ningún concepto y defendiéndole a pico y espada. Y finalmente les contó sobre Shen Wang, su clan y la amenaza que estaban viviendo y de cómo el clan Li y el concilio les habían protegido. Habló del ataque a Shinta, y de la muerte de Yujïn. Les contó su deseo de ayudar y el bien que su magia podía hacer contra la amenaza del mundo mágico.
Pero evitó tocar el tema del compromiso, y el vínculo con Tomoyo. Así como el hechizo de unión con Shaoran y de la vida que debería llevar como esposa del heredero del clan Li una vez fuera oficial. Eso llegaría más adelante. Por el momento, ya era demasiada información.
Sakura contempló a su padre en silencio. Había demostrado varias expresiones durante su relato. Pasando de la comprensión, al miedo y a la fatiga. Pero no se atrevió a mirar a Touya, que permaneció milagrosamente callado durante toda la explicación.
- Nunca imaginé que pudieras correr tanto peligro… ni que fueras tan… poderosa.
- Papá… - los ojos amables de su padre le miraron preocupados.
- No me mal entiendas. Siempre supe que eras fuerte. Que conseguirías todo lo que te propusieras en la vida hija… pero… esto es… difícil de asimilar. Ni siquiera entiendo muy bien lo que es la magia… ni lo que puedes hacer tú con ella. Sólo puedo ver a tu madre muy de vez en cuando y sabía que Touya también tenía esa sensibilidad espiritual, pero esto…
- Lo sé papá… Pero debes comprender que el clan Li y el concilio de oriente velan por el equilibrio y es mi deber… no, mi deseo, contribuir en todo aquello que pueda.
Sakura cerró los ojos por un instante buscando las palabras adecuadas para expresarse. Puede que antes de llegar a china quisiera una vida normal y tranquila. Y aún lo ansiaba, pero una vez más no le importaba sacrificarlo todo por estar con Shaoran. Así que pronto se vio a si misma haciendo el discurso que una vez le relató Tai Fa y que le pareció tan hipócrita. Agradeció que no estuviera él también en la sala o de lo contrario le habría asqueado su cara de prepotencia.
- Papá… es una vida peligrosa, lo sé. Pero mira las noticias y dime si no vale la pena luchar por esto. Hay centenares de muertos, miles de heridos. Y yo puedo colaborar para que eso no ocurra nunca más y condenar a los culpables. ¿Cómo puedo si quiera vivir una vida normal sabiendo el bien que puede hacer mi magia? ¿Conociendo a la gente que puedo ayudar? Las cartas son un regalo…
- Son una condena. – Sakura contempló a su hermano asustada. Su voz le había sonado como un reproche y la miraba más serio que nunca con la quijada apretada y el puño cerrado por la impotencia que sentía. – Si lo que nos has contado es verdad… maldigo a Clow Reed por dejar en tus manos semejante carga. ¿Cómo pudo dejar tanta responsabilidad en una niña? – Sakura dejó ir el aire de sus pulmones y contestó con el corazón. Cómo siempre lo hacía.
- No lo sé… pero lo hizo. Y me alegro por ello.
- ¿Qué te alegras?
- Sí, Touya. Porqué así conocí a Kero. Y tú a Yukito. – el corazón de Touya dio un vuelco y miró a su compañero con tristeza – Y a Shaoran y a Eriol. Y a Kaho y a muchas más personas maravillosas. Y a las cartas que son también mis amigas y mi familia. Y tengo un objetivo Touya… algo por lo que luchar.
- Y por lo que morir.
- Sí, si hace falta. – Touya se levantó entonces cual alto era y sólo las manos de su padre le detuvieron de hacer algo estúpido. Shaoran se interpuso entonces, protegiendo a su prometida de la ira de su hermano. El menor de los Kinomoto le miró con odio y desprecio.
- ¿Qué te crees que haces? ¿Crees acaso que levantaría la mano en contra de mi propia hermana?
- No. Claro que no. Pero quiero decirte algo yo también.
- ¡Tú no tienes nada que decirme! ¡No quiero escuchar ni una mierda de esa boca! No me importa tu importante misión o tu deber en la vida. Ni siquiera quiero oír lo duro que ha sido para ti. La abandonaste y eso es lo único que me importa. – Shaoran notó la figura de su prometida detrás de él y como su mano se apoyaba en su espalda de forma tranquilizadora. Pero no iba a permanecer callado más tiempo. Sabía que Sakura no quería tocar ese tema, pero era el único modo de que comprendieran.
- No iba a hablarte de eso Touya… no te insultaría de ese modo. – Los ojos del mayor de los Kinomoto le fulminaron y casi pensó que le escupiría a la cara. – Iba a explicarte lo que significará para tu hermana ser mi esposa.
- ¿Qué? – tomó la mano de la joven y la miró pidiendo perdón de antemano.
- Sakura será mi esposa, Touya. Eso significa que trabajara para el concilio de oriente. Vivirá en china y tendrá hijos conmigo. Hijos que heredarán mi fortuna y mis responsabilidades o hijas que serán criadas como futuras esposas de los líderes de los clanes y entrenadas en las artes de la lucha y la magia. - Shaoran tragó pesado y a penas sí pudo seguir. – Sakura llevará una vida de sacrificio y entrenamiento. Sus clases empezarán por la mañana y no terminarán hasta el anochecer. Su vida correrá peligro en innumerables ocasiones al igual que la mía y también nuestros hijos serán blancos para los enemigos de mi clan.
- Shaoran… - la voz temblorosa de Sakura le descolocó por un momento. Podía notar su miedo, pero debía seguir.
- Sakura será una pieza clave de mi familia y del mundo mágico. Como lo fue en su día Clow Reed. Será temida y venerada… Joder… ya lo es ahora. Sakura será todo lo que su poder le permita ser y más. Y por eso… - el puño se le cerró por la frustración y le costó mantener la mirada en esos ojos castaños que ahora estaban abiertos por la sorpresa. - Es por eso que decidí dejarla en Japón… porqué no quería esto… no para la mujer que amaba.
Shaoran se giró entonces para mirar a Fujitaka, con los ojos tristes y desanimado. En verdad le resultaba muy difícil tocar el pasado, y temblaba de miedo con la perspectiva del futuro que les esperaba. Estarían juntos, sí. ¿Pero a qué precio?
– Fui a buscar a su hija a mis quince años… le compré el anillo que lleva puesto ahora y quise que se viniera conmigo a china y fuera entrenada como yo en las artes mágicas y deseaba que se convirtiera en mi prometida… Lo quise con locura desde el mismo instante que dejé Japón a mis doce años… pero cuando fui a por ella y la vi… llevando una vida feliz, desocupada y normal. Saliendo con sus amigas a tomar un helado y hablando con sus compañeros… simplemente no pude hacerlo. ¿Cómo iba a condenarla de ese modo? ¿Qué les diría a ustedes cuando me la llevara de su feliz infancia para ofrecerle solo responsabilidades y dolor? La dejé sola… es cierto… lo hice… pero no porqué no la amara… La abandoné porqué ella podía llevar una mejor vida lejos de mí… la dejé porque ella podía ser libre sin mí.
Si antes el silencio había sido pesado, ahora parecía que les ahogaba. Touya y Fujitaka estaban congelados en sus lugares, mirando a los dos jóvenes con miedo y asombro a partes iguales. El hermano de Sakura en verdad quería partirle la cara a ese mocoso desde hacía nueve años. Soñaba con su puño rompiendo esas facciones perfectas cada maldita noche y a penas lo había visto en la escalera quiso correr y matarle. Y ahora ni siquiera sabía que debía decir. Sólo podía pensar en que estaba de acuerdo con ese condenado chiquillo prepotente. Porqué él tampoco quería esa vida para su hermana.
- Siento mucho el dolor que les causé. Ahora sé que debería haber actuado de otro modo y que mi esfuerzo por olvidarla fue en vano. La dejé desprotegida y sola frente a la maldad del mundo que nos acecha cada día y no hay un solo segundo que no lo lamente… pero… aún a día de hoy… si me dijeran que hay una sola posibilidad de que Sakura viviera feliz y ajena a la magia oscura… aunque tuviera que pasar el resto de mi vida sin ella… lo haría.
- ¡Shaoran!
- No Sak… lo sabes… sabes que no quería esto para ti y… sé que de ser al revés harías lo mismo… porqué tu también me amas… lo sé.
Touya cayó en su asiento de forma pesada y se llevó la mano a la cabeza totalmente frustrado y desesperado. ¿Era ese el destino de su hermana? ¿Una vida de lucha, responsabilidades y protocolos absurdos? Pero mientras Touya se perdía en sus miedos y temores, el señor Kinomoto sólo podía observar a su hija y recordar el pasado. Era una situación muy distinta, pero llevaba al mismo punto exacto. Sakura no estaba pidiendo permiso, estaba diciendo que quería estar con Shaoran a pesar de todo y de todos. Incluso si ellos no estaban de acuerdo y no lo aprobaban. Y lo cierto es que a pesar de todo no quería alejar a su hija del hombre que amaba. La familia de Nadesiko lo había intentado, y sólo habían conseguido perderla.
Un sollozo sonó en la sala llamando la atención de todos y se sorprendieron al comprobar que se trataba de Daidouji. Tomoyo lloraba amargamente porqué hasta ese día no era consciente del todo de lo que Shaoran amaba a su mejor amiga y de lo injusta que había sido con él al principio.
- Yo… lo siento… es sólo que… es todo tan injusto. – sin poder contenerse, la hija de Sonomi se levantó y abrazó con fuerza al castaño dejándole impresionado y quieto como estatua.
- Da… ¿Daidouji?
- Siento mucho como te traté al principio… siento haber dudado de ti y decirte que no la merecías… Eriol nunca dudó, ni una sola vez… siempre supo que la amabas y que algún día estarías juntos, pero… yo… te traté tan mal y di por supuestas tantas cosas... – los brazos de Shaoran envolvieron a la morena con cariño y una pequeña sonrisa se formó en su rostro.
- Vamos Tomoyo… sabes que tenías tus razones y que nunca te culpé por ello. – Sakura miró la escena totalmente conmovida y dos lágrimas traicioneras bajaron por sus mejillas.
- Sakura… - Todos se giraron una vez más para observar a Touya que en contra de todo pronóstico, no se dejó conmover por la chica. – Espero que hagas esto porqué en verdad crees que es lo correcto y no sólo por él… porqué si estas sacrificando tu vida, tus sueños y tus raíces sólo por un mocoso… te arrepentirás… y yo jamás te perdonaré…
- Touya…
- ¿Esta es la vida que quieres o sólo estas haciendo una estupidez de niña tonta enamorada? Porqué no voy a quedarme a ver como arruinas tu vida…
- Eres injusto. Y un idiota. – Sakura miró con ojos fríos a su hermano por primera vez en su vida y Fujitaka temió por el temperamento de ambos. Sakura era muy dulce, pero terca como lo fue su madre. Y no era necesario hablar sobre el mal carácter de Touya.
- ¿Cómo dices?
- ¿Qué vas a decirme? ¿Qué si me voy con Shaoran me olvide de ti? ¿Qué elija entre él o tú? Eso fue lo mismo que le dijo nuestro abuelo a mamá y lo único que consiguió fue perderla.
- ¡No iba a decirte eso!
- ¿Entonces qué? ¡¿Qué estas intentando decirme Touya?! – el moreno revolvió sus cabellos desesperado y se puso en pie para encararla.
- ¡Que te quiero y no quiero que te pase nada sólo porqué te has enamorado de un tipo con una carga enorme sobre sus jodidos hombros! – Touya caminó hasta ella pausadamente, ahora con el miedo reflejado en sus pupilas. Se paró a solo medio metro de distancia y buscó esos ojos jade que tanto le recordaban a su madre – Porque si… si te pasa algo… si te hieren o mueres… por luchar una guerra que no es la tuya… ¿qué va a ser de nosotros? ¿De mí?...
Ambos hermanos permanecieron callados y en absoluto silencio durante lo que parecieron horas y sólo reaccionaron cuando la mano cálida de su padre tomó las suyas.
- Touya… Sakura… les quiero a los dos, y les entiendo también a ambos. Y no veo que debamos seguir con esto. Touya… tu hermana ha tomado una decisión y es nuestro deber hacerle honor y confiar en que es lo correcto. – su hijo mayor le miró perplejo.
- ¿Acaso no tienes miedo? – Fujitaka sonrió afable.
- Claro que lo tengo… y la echaré mucho de menos. Pero entiendo su corazón y a pesar de lo que puedas pensar aprecio al joven Li. Y puedo ver que se quieren y que nada los separará. Al menos ya no… Y no quiero que ustedes se pierdan el uno al otro por algo así. Separé a Nadesiko de su familia sólo porqué la amaba. No quiero que mi hija deba pasar por lo mismo… ¿y tú? – Touya miró a su pequeño monstruo con tristeza y suspiró agotado.
- No… claro que no. – Sakura sonrío mucho más aliviada y apretó la mano de su padre con fuerza. – Pero no significa que este de acuerdo monstruo… nunca estaré de acuerdo con nada que te ponga en riesgo ni aceptaré a este… mocoso. – casi escupió el maldito mote antes de mirar a Shaoran con desdén. Pero Sakura no se lo tuvo en cuenta, esta vez.
- Te quiero Touya…
- Ya… lo sé. – otro carraspeó incomodo y al fin Touya se sentó derrotado con un gruñido. Y Sakura aprovechó la inesperada calma para abordar el tema que en verdad más importaba ahora.
- Pero a pesar de todo… aún debo pedirte un gran favor… - su hermano la miró, ahora con una ceja curiosa.
- ¿Un favor? ¿A mí? ¿Qué? – Sakura cogió aire y fuerzas y miró a su hermano con determinación.
- Debo invocar el espíritu de Yujïn y necesito tu poder para ello. – Una vez más todos quedaron helados ante las palabras de la castaña y Eriol se levantó tomando protagonismo por primera vez en la reunión.
- ¿A Yujïn? ¿Por qué Sakura? – los ojos esmeralda de su mejor amiga le miraron y una sonrisa dulce le descolocó por un momento.
- Es por una visión que he tenido… creo… no, sé, que ella puede decirnos qué quiere Shen Wang. – la rencarnación de Clow se quedó pensativa unos segundos, estudiando las opciones. Pero Ieran estaba impaciente. Necesitaban avanzar rápido o china se sumiría aún más en el caos.
- ¿Pero… que puede saber Yujïn, Sakura?
- Creo que Shen le contó algo antes de matarla. Él no sabe que puedo ver espíritus porqué nunca los vi hasta llegar a china. Y estoy convencida que alardeó de sus planes antes de esa fatídica noche. Yujïn debe saber algo… o al menos puede decirnos que vio mientras estuvo en esa casa. Touya podía ver espíritus cuando yo era niña. Perdió ese poder al dar su fuerza a Yue, pero creo que ahora ha vuelto. – ambos se encontraron con la mirada y una sonrisa ladeada se dibujó en el rostro del mayor de los Kinomoto. - ¿Verdad? Lo noté en tu aura hace unos años… iba creciendo día a día. – el mayor de los Kinomoto la miró estudiándola por primera vez desde que llegó. Y se dio cuenta de algo importante. Se sentía raro desde que había entrado en la casa, pero aún así algo estaba mal con ella.
- Sakura… noto algo distinto en ti… es como si… como si no pudiera sentirte…
- Eso es porque no tengo apenas magia… no ahora. Y por eso te necesito.
- ¿Cómo que no tienes magia? – Sakura suspiró agotada. Ahora que todo iba bien, iba a volver a estropearlo hablando de más. Y eso que se había prometido no contar nada del vínculo ni de su futuro como esposa de un Li.
- Usé demasiado las cartas ayer y me drenaron hasta el punto de dejarme sin magia. – Y obviamente una vez más Touya puso el grito en el cielo y sólo la oportuna intervención de Yukito hizo que se calmara.
- ¿Y que pasó para que te agotaras hasta ese punto si puede saberse?
- Usó una carta para curarme Touya… y me salvó la vida. – ambos miraron a Daidouji y está solo sonrió de lado. – Tu hermana arriesgó su vida por mí… y me salvó. Y fue una idiota por hacerlo y voy a estrangularla cuando todo esto termine por correr semejante riesgo. Pero estoy viva… gracias a ella… y a Eriol. – Touya miró al joven inglés y comprobó que efectivamente ese niñato estirado y prepotente tampoco tenía fuerza alguna.
- ¿Tú también puedes usar las cartas en esta vida? ¿A caso no las dejó el imbécil de tu antepasado en manos de mi hermana?
- Sólo puedo usar algunas… y sólo si Sakura me deja. – el ceño del mayor de los Kinomoto se intensificó y una vez más su voz sonó gruesa y fría.
- ¿Y te drenaron para salvar a Tomoyo? ¿Qué clase de cartas son esas? ¿No tenían suficiente con Sakura?
- No. Lo drenaron por salvarme a mí. – Sakura se interpuso de nuevo y miró a su mejor amigo con determinación. – Le pedí a Eriol que me ayudara con un hechizo de protección que podía costarme la vida y se negó. Reiteradamente debo añadir. Pero me conoce mejor que nadie en esta sala y sabe, que lo haría de todos modos, con o sin su ayuda. Y prefirió ayudarme a que hiciera una locura yo sola y me matara. Y lo hizo bien. Se aseguró de que mi vida no corriera más peligro del necesario. Ha estado a punto de morir por salvarme… y ni siquiera le importó correr ese riesgo. Estoy viva gracias y por él y no voy a tolerar un solo reproche en su contra. Ni tuyo ni de nadie.
Sus esmeraldas recorrieron la sala con autoridad y sintió la mirada apagada de su prometido con tristeza. Le dolía hacerle daño, pero no podía aguantarlo más. Eriol sólo había hecho lo mejor para ella en todo momento y no permitiría que nadie lo pusiera en duda de nuevo. Ni siquiera el amor de su vida.
Touya les contempló pausadamente analizando como debía reaccionar al instinto protector de su hermana y a la idea de que su vida hubiera corrido tanto peligro. Vio claramente los celos en esos ojos castaños. Una sonrisa ladeada se dibujó en su rostro al comprender que el mocoso seguía perdiendo los nervios cuando ese niñato inglés se acercaba a su hermana. El muy idiota, ¿acaso no veía que Sakura le quería como a un hermano? Porqué para él era más que obvio. Aunque no se lo diría y obviamente no iba a perder la oportunidad de sacarle partido. Estaba pensando en cómo aprovecharse de la situación cuando la voz de Fujitaka le interrumpió.
- Recuerdo un día Sakura, en el que estabas particularmente triste. Acababas de cumplir los dieciséis y parecía que el mundo había caído sobre tus hombros. Llevabas un par de noches durmiendo muy poco y recuerdo que estabas suspendiendo matemáticas y tenías un examen al día siguiente que te agobiaba mucho. – Sakura parpadeó confusa sin comprender a qué venía todo aquello. Pero agradeció la interrupción. Al menos había aligerado la tensión.
- ¿Papá?
- Eriol llamó esa noche… y Touya se lo contó. Le dijo que estabas más decaída de lo habitual. Me pareció raro… porqué no es que el muchacho fuera del agrado de tu hermano… pero lo hizo. Y Eriol tomó un vuelo esa noche y te fue a buscar en mitad de tu examen. – Sakura soltó una risa cariñosa ante el recuerdo y notó como Kero cruzaba los brazos indignado sentado en sus rodillas. - Te llevó a un parque y te hizo montar en todas y cada una de las atracciones.
- ¡Sí! ¡Y no me trajeron nada de recuerdo! ¡Y en ese parque hacen unos gofres deliciosos! Pero nadie se acuerda ya del pobre Kero… - una gota general bajó por la frente de todos los presentes y Fujitaka siguió con el relato sonriente.
- A lo que voy es a que… esa noche llegaste radiante y feliz, cómo hacía tiempo no te veía y supe que Eriol haría lo que fuera por ti, al igual que Tomoyo. Tienes unos amigos fantásticos, que te quieren y te adoran. Y nadie va a dudar de ellos. Ni yo, ni siquiera Touya. Así que no te preocupes…
- Gracias papá… - Hiraguisawa solo hizo un movimiento de cabeza como agradecimiento, pero se veía en sus ojos que las palabras de su otra mitad mágica le habían llegado al corazón. Porqué era cierto. La quería y haría lo que fuera por ella.
- Vale, vale. Estoy algo cansado de tanta ñoñería. Eriol te quiere mucho y vela por ti. Ha quedado claro.
Touya disfrutó de la mirada de odio que le lanzó el castaño y por primera vez desde que había llegado se sintió cómodo y confiado. Aún podía con ese mocoso. ¡Y cómo lo iba a disfrutar!
- Pues sí hay que invocar a un espíritu… esa, hermanita… es mi especialidad. Así que dime. ¿Cuándo nos ponemos a ello? – una sonrisa confiada se formó en el rostro de la castaña, alegre por dejar esa conversación atrás.
- Ahora.
Continuará…
Notas de la autora: Y aquí una vez más lo dejo. Jajajaja. Debo decir que la historia se esta alargando demasiado. Esta parte debía ser solo la mitad de un capítulo, pero ya ven que como siempre me voy por las ramas, así que dejo la invocación de Yujïn para el siguiente.
Pero volviendo al tema que nos ocupa… ¿Qué les ha parecido? Ya tenemos a Touya y Kero en nuestra historia. A penas hemos visto a Yukito o Yue, pero tiempo al tiempo. Jajajaja. En lo particular debo decir que la relación de estos dos hermanos me encanta y quiero darle un poco de protagonismo a partir de ahora a Touya. A fin de cuentas, es también un poco mago, aunque ni él lo sabe. Jajajaja. Espero que esta pequeña pausa de tanto dolor y sufrimiento les haya resultado agradable.
Un beso muy grande a todas y de nuevo gracias por su gran apoyo. No saben cuanto me ayuda y me anima leer sus reviews. ¡No olviden pasarse a comentar este también y así me dan una alegría! ¡Nos leemos muy pronto!
Como siempre, aquí dejo las respuestas a los reviews sin login:
Guest (ch 20 jan 17): ¡Hola! No te enfades mujer. Tomoyo contaba con veinte hombres del clan Li… y se confió. Además, que quería que su amiga tuviera un momento de felicidad con su amado. Tras tantos años separados la entiendo… En cuanto a Sakura… sí… un poco enfada yo también estoy. Pero todos aprendemos a base de errores, y ella ha cometido algunos. Eriol si era consciente de los riesgos y los asumió… porqué la quiere. Pero como ves Tomoyo esta enfadada, pero en el fondo no puede culpar a su amiga, porqué al revés ella también daría su vida por Sak. Es complicado… y esta mal en muchos sentidos. Pero el ser humano es así ¿no? Arrogante y ciego. Ahora le toca aprender. Quedo que queda claro que todos han corrido mucho peligro y lo que les queda… Un beso enorme y muchísimas gracias por pasarte a comentar. Espero que esta actualización te haya gustado. ¡Nos leemos muy pronto!
Guest (ch 20 jan 17 nº2): Hola mama temporal. Jajaja. Me alegro muchísimo de que te gustara el capítulo anterior y espero que este también sea de tu agrado. Como ves tenemos a Kero y a Yukito (aunque aún no les he dado mucho protagonismo, Touya se ha llevado la mayor parte, junto Fujitaka) pero se avecinan momentos "kawai" jajajaja. Sí que escribiré más historias. De hecho estoy en una ahora, pero no la colgaré hasta finalizar esta y solo si está muy avanzada. Publicar cada semana me esta matando de los nervios, jajajaja. Será de instituto y muy tierna y jovial. Muy S+S. jajajaja. Aunque algo de drama también le pondré… Un besazo y muchísimas gracias por tus comentarios. No tengo nada que disculparte, yo encantada de que te pases de vez en cuando. Nos leemos muy pronto.
Guest (ch 20 jan 17 nº3): No tengas un infarto por favor, jajaja. No quiero matar a nadie. Pues como ves la familia Kinomoto se ha vuelto a unir. Jajaja. ¿Te ha gustado? Espero que sí… adoro a Touya y su carácter huraño. Jajaja. Siento que aún no se diga nada de Shen Wang… pero en el siguiente invocarán a Yujïn y tengo la corazonada de que el titiritero al fin dejará ver algunos hilos… Un beso y nos seguimos leyendo.
Mi pily: ¡Hola guapísima! Nombrada mi fan número uno oficial. Jajajaja. En algo tienes razón… mi cabeza es comleja a morir, que te lo diga mi marido. Jajajaja. Pero siempre se me ve venir… al menos no dejo ir ninguna bomba sin preaviso. J Yo también creo que Sakura es pieza importante del juego… a ver si será verdad. Jijiji. Como ves Shaoran sigue igual de celoso y ahora Touya se unirá a los juegos. Será divertido. ¿A que sí? Pobre mi lobito. Siento que Yujïn aún no haya salido, pero en la próxima a ver que nos cuenta y qué sabe… Un beso muy grande amiga y por favor, sigue leyendo y comentando que me alegra muchísimo leerte. ¡Abrazo de oso para ti!
Luna98: Pues gracias por notarlo, la verdad es que creo que el cansancio es más mío que de Sakura, porque me agotó escribir el anterior. Me resultó muy difícil y tedioso y creo que al final se hizo así para ella. Jajaja. La escena era brutal desde la primera vez que la pensé, pero aún así ponerlo por escrito fue muy fuerte para mí. Porqué me imaginaba a Shaoran viendo y sintiendo todo y se me partía el corazón. Pero era importante y tenía que pasar. ¿no? Espero que este capítulo algo más suave sea de tu agrado y que te haya transmitido ternura y amor. Era lo que quería al menos. Un beso y nos leemos muy pronto. Gracias por tu constante apoyo amiga. ¡Abrazo de oso!
Guadalupe: El sueño es importante… jajajaja. Y si, el báculo es negro. Ya se verá porqué. Jajaja. Me alegro de que te gustara el drama, pero también espero que este capítulo más dulce y conmovedor también sea de tu agrado. Aunque aún no hay mucho humor, jajaja. El ambiente no da para más de momento. Gracias por tu apoyo y espero leerte pronto amiga. ¡Un besazo!
Maycamooney: Espero que este capítulo también tenga su puntillo, jajajaja. Es difícil diversificar los sentimientos y hacer que la historia no sea pesada. ¡Y es que se está alargando más de lo que esperaba! Pues estoy contigo, con ese nivel de magia son un blanco fácil. Habrá que ver que ocurre y como lo combaten. ¿no? ¿Te ha gustado la entrada de Touya, Kero y Fujitaka? Yue aun no sale pero tranquila, es mi ángel de la guarda. Saldrá cuando más lo necesite. Jajajaja. Espero que sigas enganchada amiga. Un beso enorme y gracias por tu apoyo. ¡Nos leemos pronto!
Luna98 (otra vez): ¡Estas loca! Jajajaja, y me encanta. ¡Otro beso para ti!
Bo: Claro que te contesto. ¡Es lo menos que puedo hacer! ¿5 veces? Jajaja, mujer, tan mal escribo que no se entiende? Jajajaja. Espero que la llegada de los Kinomoto sea de tu agrado. Y si, lo sé, confundí los nombres de Tai Fa y Shen Wang… me pasa demasiado a menudo… y me cuesta verlo por mucho que repase. Lo siento… soy un desastre. ¡Y deja de releer o verás todos los fallos! Jajaja, que soy escritora amateur mujer… Un besazo enorme y de verdad espero que te gustara la actualización, aunque aún no sepamos nada de Yujïn ni de lo que trama Shen Wang. ¡Nos leemos muy pronto!
Si me he dejado alguien, que me lo diga! Mi e-mail no va muy bien y me hago un lío... jajajajajaja. ¡Un beso!
