REENCUENTRO CON EL PASADO
Ni Once ni sus personajes me pertenecen, salvo los que no aparecen en Once =D
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Capítulo 21
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Por la mañana, cuando se disponían a salir en busca de Emma, se encontraron con una desagradable sorpresa al Regina abrir la puerta.
- ¡Tú! ¡Maldito miserable! – Tomándolo de las solapas de la chaqueta y arrojándolo al suelo dentro del apartamento con una fuerza que provenía de su adrenalina y su rabia – ¡Voy a matarte con mis propias manos, infeliz! – incorporándolo un poco y propiciándole un golpe en el rostro.
- ¿Quién demonios eres? – decía Killian alterado y sin entender qué estaba pasando en aquel momento, por qué aquella mujer lo atacaba de aquella manera – yo solo vengo a ver a mí esposa, ¿quién eres tú para agredirme de esa forma?
Esas palabras aumentaron la ira de Regina ¿Cómo se atrevía aquel miserable nombrar a Emma como su esposa? Ese desgraciado era el culpable de que ella hubiera estado tantos años alejada de su verdadera familia.
- ¡No te atrevas! – le gritaba Regina tomándolo del cuello – ¿Cómo siquiera puedes mencionarla? Ella no es nada tuyo, me oyes ¡NADA! - cada vez más furiosa – me quitaste a mi esposa por 20 años, privaste a mis hijos de su madre y me alejaste de mis niños, voy a matarte – apretando cada vez más el cuello de Killian con sus pequeñas manos, y aunque este trataba de quitársela de encima simplemente no podía, la fuerza de Regina gracias a su ira la hacían una mujer peligrosa.
- ¡Mamá, no! – le gritaba Henry tratando de apartarla de Killian – no te ensucies las manos, no puedes matarlo, piensa en mamá
- Mami, por favor – decía Rose – suéltalo, esta no es la forma – ayudando a Henry en la tarea de alejar a su mamá de Killian.
Después de varios intentos y con la ayuda de Ray y Reed, lograron liberar a Killian de las manos de Regina. Killian tosía y se tocaba el cuello, no estuvo muy lejos de que Regina lograra su objetivo de matarlo. Tardó varios minutos en restablecerse y tan pronto lo hizo arremetió contra Regina.
- ¡Estás loca! ¡Por poco me matas, desgraciada! – le gritaba Killian
- agradece que estaban mis hijos, sino estarías muerta en este mismo momento ¡infeliz! – tratando de alcanzarla de nuevo pero sus hijos se lo impedían.
- ¿Dónde está mi esposa? ¡Quiero hablar con ella! – decía alterado
- Desgraciado, no te atrevas a llamarla de esa forma, Emma no es nada tuyo, ¡ella no es tu esposa! – peleaba Regina por tratar de librarse de sus hijos para golpear de nuevo a Killian
- ¿Qué haces aquí? – le preguntó Reed tratando de mantener la compostura para no descargar en aquel hombre toda su rabia – no te queremos cerca
- Sabía que detrás de todo estaban ustedes dos, par de idiotas – agrediendo a Ray y Reed – siempre han sido un estorbo, no sé por qué tuvieron que sobrevivir
- ¿Cómo te atreves? – Gritaba Regina aún detenido por Henry y Ray – no te atrevas a hablarle de esa manera a mis hijos.
Killian apenas se daba cuenta de las palabras de Regina, si Ray y Reed eran los hijos de aquella mujer, eso quería decir que Emma se había reencontrado con su pasado, que no solo había dejado de tomar la medicina sino que por cuestiones del destino se había topado con su vida anterior. Eso no estaba en sus planes y hacía todo más difícil de lo que esperaba, pero tenía que haber una salida a todo aquello. Él había viajado expresamente a llevarse a Emma y no había nada que pudiera impedírselo
- Definitivamente debí haber acabado con ustedes cuando tuve oportunidad, fue una lástima que aquella vez no hubieran muerto, todo habría sido más fácil sin ustedes en el camino, Emma se hubiera refugiado solo en mí
- ¿De qué estás hablando? – preguntó confundido Reed
- De que ustedes siempre han sido un estorbo en el camino, Emma siempre los prefirió a ustedes antes que a mí, por eso intenté varias veces sacarlos del medio, pero ustedes siempre se libraban – riéndose - incluso aquella vez que creí por fin que me había deshecho de ti, tú estúpido hermanito logró salvarte siendo el donante
- ¡Estás demente! – le decía asqueado Reed recordando las diferentes ocasiones en que estuvieron en alguna clase de peligro
- Yo solo vine por lo que me pertenece, por Emma – totalmente convencido de lo que decía – ustedes pueden hacer lo que deseen, al fin de cuentas, nunca me han importado
- ¡Mi madre no te pertenece! – gritó Rose – ella no es de tu propiedad
- Claro que sí, ella llego a mí, yo la cuidé, me hice cargo de ella, la protegí y velé para que nada le faltara, claro que me pertenece, es mi esposa – decía con una actitud que no era de una persona normal
- Tú la secuestraste, eso fue lo que realmente pasó, la secuestraste aprovechándote de la situación – decía furioso Reed – ¡te aprovechaste de ella! ¡La sometiste a tu voluntad con tu maldita medicina!
- Yo solo hice lo que tenía que hacer para proteger lo que me pertenece – dijo de manera arrogante y fría – es el objeto más preciado de mi colección
Ante aquellas palabras, la forma en que aquel miserable se expresaba de Emma había colmado la poca paciencia de Reed y su esfuerzo por no terminar lo que había iniciado su madre. Saber que aquel hombre premeditadamente había sido el causante de las desgracias de la familia hacía que le hirviera la sangre.
Si bien tenía muchos rasgos de la personalidad de su madre Emma, sin lugar a dudas tenía mucho del carácter de Regina y sin pensarlo dos veces o dar a los demás tiempo de reaccionar, caminó hasta donde se encontraba Killian y lo golpeó, asestando en aquel golpe toda su ira contenida hasta ahora, acumulada no solo en aquel momento sino en veinte años de convivencia con él.
Killian cayó al piso y no se levantó más, aquel golpe lo había dejado inconsciente en el suelo. Rose se acercó con cuidado para ver si Killian aún respiraba, estaba temerosa de que con el golpe y la caída hubiera sufrido algún daño mayor y no era que se preocupara por aquel hombre, le preocupaba que su hermano pudiera meterse en problemas.
- Está bien, solo esta inconsciente - les dijo Rose – ¡qué golpe hermanito! – le dijo
- ¿Qué haremos con él, mamá? – preguntó Henry
- Llamaremos al abogado de la empresa y a la policía, ellos sabrán qué hacer con este desgraciado – acercándose a Reed que se sostenía el brazo derecho como si le estuviera doliendo – ¿estás bien hijo? – preocupada – ¿te lastimaste?
- Me duele un poco, pero creo que estaré bien – le respondió Reed – en serio mamá que estoy bien – diciendo esto después de ver el rostro de incredulidad de Regina.
- Ya hablé con el abogado y le conté superficialmente la situación, dice que podremos entablar una demanda con varios cargos contra este hombre – mirando a Killian que estaba tendido en el piso – la policía no ha de tardar mucho, de momento hay que tenerlo vigilado.
- Mamá, sigue sin responder al teléfono – les dijo Ray
- Tenemos que buscarla, ya ha pasado mucho tiempo desde que se fue – dijo Rose mirando el reloj – ya casi es medio día
- Tenemos que solucionar lo de este infeliz - dijo Henry – ¿por qué no se adelantan ustedes y yo me encargo de él? La policía no tardará y veré al abogado Santiago en la estación de policía
- Henry tiene razón – hablo Reed – yo me quedo con él y ustedes mientras tanto buscan a mamá
- Está bien – dijo Regina quien había retomado su angustia de no tener a Emma consigo
- Katherine ayudará a buscarla – dijo Rose llamándola por teléfono – le diré que la busque en la empresa mientras yo voy a la fábrica
- Yo voy contigo Rose – dijo Ray
- Yo iré a la casa – dijo Regina - si alguno la encuentra que avise de inmediato, ¿de acuerdo?
Todos se fueron por su lado para tratar de encontrar a Emma a como diera lugar, no entendían porqué ella había desaparecido de aquella manera, Regina más que nadie no entendía qué estaba pasando pero a decir verdad no entendía muchas cosas, si bien sus hijos y el desgraciado de Killian le habían dado algunas respuestas, aún tenía muchas preguntas para ser contestadas.
Katherine no la halló en las empresas así como tampoco lo hicieron Ray y Rose en la fábrica. Regina se había ido a la casa con la remota esperanza de encontrarla allí.
- ¿Emma, estás aquí? – Entró en la casa gritando como loca – Emma mi amor viniste a casa - decía
- ¿Qué son esos gritos Regina? – decía Zelena que bajaba por las escalas – ¿por qué vienes de esa manera? ¿Qué ha pasado?
- ¡Lena! – le dijo – ¿has visto a Emma? – le preguntaba
- No, claro que no – le respondió – hace un par de día que no nos vemos, además, ¿porque habría de estar aquí? ¿Creí que tenían una cita hoy? – le preguntó algo confundida – eso me dijo Emma
- ¡Pero qué son esos gritos! – dijo Cora que venía de la cocina – ¿Dónde estuviste toda la noche Regina? – le preguntó
- ¿Madre, no ha venido Emma? ¿No la has visto? – le preguntaba ansiosa
- ¿Para qué iba a venir ella?, ¿qué te pasa Regina? – le preguntó Cora al notar su estado de ansiedad y angustia
- Pasó algo increíble – decía – Emma, MI EMMA, mi esposa está viva, y ha estado con nosotros todo este tiempo
- ¿Qué quieres decir con eso? – Preguntó Zelena con una alegría inmensa en el corazón – ¿acaso?
- Sí, Lena, es justo lo que estás pensando – le dijo Regina abrazándola – regresó a nosotros Lena, lo hizo – decía evidentemente feliz
- ¿Cómo lo supiste? – preguntó Cora algo desconcertada de que al fin todo hubiera salido a la luz
- Eso no importa ahora madre – decía Regina – lo que quiero ahora es encontrarla y traerla de vuelta a casa
- ¿Encontrarla? ¿A dónde se fue? – preguntó Cora
- Desapareció desde esta mañana – habló Regina – los muchachos la están buscando también. Tengo dos hijos más, y son geniales – decía orgullosa
- ¡Mamá! – entró Rose a la casa llamando a su madre seguida de Ray – no estaba en la fábrica
- Nadie la ha visto desde ayer – dijo Ray – Cora, Zelena, ¿cómo están? – las saludó al percatarse de su presencia
- Es tan guapo como su mamá – le dijo Zelena mientras lo abrazaba y lo besaba – tú y tu hermano me recordaban mucho a Regina cuando tenía la misma edad
Ray no sabía bien cómo reaccionar, no se esperaba que todo esto sucediera tan pronto. No tenía muy claro cómo responder ante la actitud efusiva de Zelena, con su mamá Regina las cosas habían sido muy diferentes.
- Tienes razón, Zelena – dijo Cora acercándose más al muchacho – Ray y Reed son todos unos Mills, lo supe desde que los vi – poniendo una mano sobre el hombro del joven.
- ¿Qué quieres decir con eso madre? – Preguntó intrigada Regina – ¿acaso tú sabías que Emma era ella desde el inicio? – la cuestionó de inmediato
- Bueno Regina, para serte franca tenía mis dudas, aunque todo nos decía que ella estaba muerta el parecido era sorprenderte – respondió honestamente
- ¿Y por qué nunca me dijiste nada? – le reclamó Regina
- Quería estar segura y tener pruebas, no quería que te ilusionaras y luego descubrieras que todo era mentira, te he visto sufrir por 20 años y no es algo que desee para ti que eres mi hija – lo que dijo era verdad si bien Emma nunca fue santo de su devoción. Después de buscar el porqué de lo que le había pasado y al ver el cambio que su regreso había propiciado en Regina había reflexionado, haciéndola darse cuenta de que aquella venganza absurda no tenía nada que ver con Emma y mucho menos con Regina
- ¿Cómo es eso de que Emma desapareció de nuevo? – interrogó Zelena
- Esta mañana no estaba en casa – dijo Ray – la hemos tratado de localizar en todos lados pero no conseguimos hallarla.
- ¿Dónde están tus hermanos? – preguntó Cora percatándose que ni Henry ni Reed se encontraban allí
- Deben continuar en la estación de policía – habló Rose
- ¿Estación de policía? – Preguntó Zelena – ¿por qué están allí?, ¿poniendo la denuncia de desaparición?
- No, Lena – respondió Regina quien las puso al tanto de lo que había pasado en aquella mañana.
Mientras contaron lo ocurrido, Henry y Reed llegaron a la casa, este último traía un cabestrillo puesto
- ¿Ninguno sabe nada? – preguntó Henry ansioso de noticias
- No tenemos noticias aún, no está en las empresas, ni en la fábrica y tampoco aquí en la casa
- ¿Dónde más puede estar? – habló Regina más para sí que para los demás sentándose en el mueble – ni siquiera sé si recuerda algo o por qué se fue de aquella manera – debemos ir con la policía para que nos ayude a buscarla – poniéndose súbitamente de pie
- Henry y yo ya hicimos la denuncia mamá – le hablo Reed – pero dijeron que tendrían que pasar 24 horas para poder hacer algo
- Entonces buscaremos ayuda privada – les dijo Regina – ¿qué te pasó en el brazo? – le dijo a Reed al notar su brazo evidentemente lastimado
- No es nada mamá solo me lastimé un poco por el golpe – sonriéndole para indicarle que todo estaba bien – pero nada más
- Si no fuera nada, no tendrías el brazo en cabestrillo – le dijo preocupada Regina – quiero que vayas al hospital a que te tomen unas placas
- Mamá, no es para tanto – protestó el joven
- No es tema de discusión, quiero que vayas y punto – le dijo en tono autoritario – tu accidente aún está reciente y no quiero correr riesgos
- Está bien, lo haré – dijo resignado – pero cuando encontremos a mamá, no antes
Regina no dijo nada más, ya conocía de sobra lo obstinado que podía ser su hijo. Su hijo, lo miraba y aún le parecía algo increíble, tenía dos hijos más con el amor de su vida.
Katherine se les unió no mucho tiempo después. Hicieron algunas llamadas y buscaron el servicio de una empresa de investigaciones para buscar a Emma, tal vez todo aquel despliegue parecía una locura, pero para ellos no había nada más importante que hallar a Emma sana y salva, y si para ello necesitaban remover la tierra metro a metro o contratar la guardia nacional lo harían.
- ¿Qué pasó con Killian? – le preguntó Ray a su hermano gemelo
- Solo pusimos la denuncia y el abogado se encargará de todo, queremos más que nada encontrar a mamá, de Killian nos podremos encargar luego – le respondió Reed.
Todos se concentraron en buscar a Emma, la sala de la mansión se había convertido en un centro de operaciones, pero hasta el momento no tenían ningún resultado positivo. Ya era más de media noche y todos compartían la misma angustia en especial Regina, que se culpaba de haberla dejado ir de nuevo. Algunas veces se había retirado del lugar para llorar sola y en silencio. En una de esas ocasiones, Rose la vio y la siguió hasta el despacho. Si ella estaba sintiendo lo que sentía, apenas podía imaginar qué pasaba por el corazón y la mente de su mamá
- No te preocupes, mami – le dijo Rose abrazándola – ella está bien lo sé, lo siento en mi corazón – continuaba abrazándola – ella y yo creamos un lazo muy fuerte en todo este tiempo y sé que ella está bien, nada malo le ha pasado, te lo prometo
- Tengo tanto miedo – le decía a su hija – yo no podría vivir sin ella de nuevo, cada segundo que no la tengo cerca es el mayor suplicio, la tortura más grande en la eternidad
- Ella volverá con nosotros y seremos una familia como siempre debimos ser, si es necesario la esposaremos a nuestras manos para que no se aleje más de lo necesario – sonrió Rose para calmar a su madre y de paso calmarse así misma.
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Continuará….
Seguimos en el modo DRAMA =D
Muchas gracias por sus comentarios (aunque no se puedan ver aún), sigan dejándolos.
Gracias a Franchiulla por tomarse el tiempo para hacer las correcciones en la historia.
