Capitulo diecinueve: Silencio.
El hombre se alejaba cada vez más, y ninguno de los otros idiotas que me acompañaban pensaba hacer algo al respecto, no inmediatamente, pero no había más tiempo para pensar. Arroje las cartas sobre la mesa, decidí tomar al toro por los cuernos y darlo vuelta para que suelte a mi nieto. Comencé a empujar a la multitud para pasar.
Intenté correr para alcanzarlo, pero me fue imposible por la multitud de personas en mi camino. Un espectáculo cerca de donde estábamos había comenzado, explicaba la multitud que gritaba y opacaba mi voz. Algunas cayeron al piso gritando obscenidades, mientras otras se alejaban de mí. Mientras cada paso se hacía más apresurado y lo tropezones inevitables, veía como ese hombre se alejaba con mi nieto, era asombroso como podía caminar con tal fluidez entre la multitud. ¿Estaría acostumbrado a esto?
Gohan se abrazaba al cuello del extraño con confianza mientras comía un dulce, en un momento de desesperación grite su nombre. El pequeño se dio vuelta contestándome el grito con una sonrisa y un saludo. Pero de una manera desesperada, el hombre también se dio vuelta. Levanto el arma y frunció el ceño, pero a su vez, formo una sonrisa.
Y disparó. Dos veces.
Todo pareció pasar en cámara lenta, vi como la bala se acercó, como surco el trayecto desde el hombre y yo, pasando entre la multitud esquivando todo, menos a mí. Termino impactándome. El primer disparo fue en el hombro, me desequilibrio y de una fuerte pulsada logro paralizarme ese brazo. El siguiente dio en la pierna, debajo de la rodilla, casi no podía apoyar el pie del dolor.
Pero no me detuve, me trague el grito y di un salto para evitar que se llevara a mi nieto. Nunca permitiré que toquen a mis hijos o mi nieto, no esta vez; no mientras viva.
A mi familia, nadie la toca.
El tercer disparo fue inconfundible, y me desgarro parte de la piel del cuello, la pistola tenía un retroceso tal, que le era imposible caminar y disparar a la vez. Era tiempo muy precisado y escaso para acercarme a él. Deseaba tener mi arma en estos momentos, dársela a Kakarroto fue un error, ¿En qué estaba pensando?
Nunca vi la cuarta bala. Solo la escuche y todo se volvió negro. Apenas pude escuchar el sonido de la multitud y el grito de Gohan que parecía estar lleno de miedo, luego los gritos de mi hijo menor y de Turles.
Solo sentí como la sangre se escurría del hombro, pero me adormecí y nuble tan rápido que no pude saber nada más. Simplemente, el sonido de un cuerpo pesado cayendo al suelo fue algo… aterrador.
[…]
El hijo menor, junto con Turles, corrieron a socorrer al mayor.
—Ve tu por Gohan, yo me quedare con Bardock— Dijo Turles, antes de que su interlocutor se opusiera a la idea, este completo— Tu no podrías cargarlo, ¡Corre!
Goku miro a su padre tumbado en el suelo, trago saliva nervioso y cruzó su mirada con los ojos oscuros de Turles. Se hizo una seña con la cabeza y se fue en busca de su hijo.
Corrió tras el camino que había dejado el hombre y los gritos de llanto de su hijo, produciendo que la multitud de hiciera menos densa. Sacó su arma de entre sus ropas y recargo.
— ¿Dónde están los de seguridad? —Se preguntó dando largas zancadas— ¡Han disparado y no hay nadie aquí!
Si no podía detenerlo, haría que se detuviera de una u otra forma, ya no le importaban las personas o nadie alrededor; lo detendría, juraba por todo que lo haría.
Cuando estuvo a escasos metros, antes que el hombre que cargaba a su hijo se diera vuelta para producirle el mismo destino de su padre, el extraño tropezó. Durante ese segundo, es pequeño momento que perdió el equilibrio, Goku lo aprovecho apuntando en las piernas del hombre.
— ¡Devuélveme a mi hijo, canalla! —Y apretó el gatillo, abriendo la corva de la pierna izquierda y produciendo un gran grito el hombre.
El hombre de pelo revoltoso, comenzó a caminar despacio hacia su hijo. Que estaba siendo aplastado por el peso del hombre que no lo debajo liberarse— Mocoso… —gruñido. Evitando que el pequeño se separara de él.
Goku se paró en sus pies, disparo a la mano del hombre, donde estaba una pistola clásica, se agacho para tomar a su hijo que temblaba de miedo mientras lloraba, sentado en el suelo de asfalto.
Abrazo por primera vez de manera protectora a su primogénito. Susurro palabras de confort en su oído, inclusive, dio un leve beso en la frente y apunto al hombre en la cabeza.
—Con mi padre y mi hijo, nadie se va a meter— El joven calvo lo observo con los dientes apretados de ira, y Goku pudo reconocerlo con rapidez— ¡Maldito pedófilo!
De un disparo cargado de vergüenza, rabia y desprecio voló su cabeza. Las carnes volaron por la inmensidad de la potencia de las balas. Goku estaba vaciando el cargador completo en el rostro del adversario. Hasta que solo un sonido hueco se escuchaba de la pistola.
Goku volvió con su hijo en brazos rápidamente hacia su padre, algo en su interior cambio en ese momento. Algo extraño, se sentía… ¿Triste?, ¿Eso es una emoción?
Turles arrastraba a Bardock hacia afuera del recinto a paso apresurado, Goku intento ayudarlo dejando que se apoyará en él. Era una situación complicada, pero lograron llegar a la puerta, subieron con muchísima dificultad a la camioneta.
Si llegara a verlos los paramédicos o alguna fuerza policial, y por cómo estaba el asunto no podrían siquiera sobornarlos, e ir a la cárcel no era considerada directamente una opción. Sentían angustia mientras Bardock se desangraba.
— ¿A dónde vamos, Turles? —Interrogó Goku.
Había acomodado a Gohan delante, mientras este llevaba a Bardock atrás dando agua e intentando parar el sangrado a presión. El hombre ya no reaccionaba a los estímulos de luz; Ya parecía haberse rendido.
Bardock apretó la mano de Goku, y dio un quejido fuerte que broto de lo más profundo de sus entrañas. Mostró los dientes y la lengua llena de sangre oscura, sus ojos a esta altura de la situación estaban completamente blancos y ya no parecía reaccionar a nada. Escupió sangre y cayo como peso muerto en el asiento. Simplemente soltó la mano de su hijo.
