Capítulo 21: Tú, si... tú.

Se separaron, Draco no podía medir con exactitud la magnitud del acto que acababan de hacer, tampoco Hermione.

-Así que Hilo Rojo... eh?- Espetó el rubio, casi con un tono jocoso.

-Por favor, no dejes que esto se vuelva tonto.- Dijo ella seriamente.

El Slytherin soltó una carcajada.

-No somos niños, Hermione.-

La chica se sonrojó levemente al notar que la llamaba por su nombre.

-Veo que han despertado.- Una voz retumbó en la fría habitación.

-...¡Sácanos de aquí!- Exclamó furiosa Hermione.

Se oyó una carcajada.

-Calmaos, mis preciados experimentos,- Asomó la cara por la rejilla, con una sonrisa aterradora.

Era un hombre, de pelo negro corto y los ojos de un azul brillante, Draco pudo reconocerlo, a lo que dijo:

-¡Tu! ¡Hijo de puta!-

-Parece que los ánimos están un poco alzados por aquí,- Dijo él chistosamente.

En eso, la chica lanzó una impetuosa patada a la puerta, ante la sorpresa de su compañero de celda.

-Wow, calmate,- El ojiazul pareció meditar un poco.- Si os portáis bien, les daré premios.

Pese a aquella advertencia, Hermione comenzó a dar puñetazos.

-¡Sácanos de aquí, maldito enfermo!-

-Si no te calmas, empezaré con la fase más dolorosa ahora mismo.- La amenazó.

-Hermione...- Susurró Malfoy, acercándose lentamente hacia ella, como con miedo de que lo atacase a él.

Ella lanzó un suspiro de resignación y se dejó caer de rodillas al suelo, mientras que Draco la abrazó tímidamente.

-Y no volváis a hacer escándalo...- Finalizó con tono severo el hombre tras la reja.

Era de día en Hogwarts, y los alumnos disfrutaban de un desayuno placentero en el gran comedor. Snape hizo un ruido con la copa, como solía hacerlo Dumbledore, para llamar la atención.

-Atención todos,- Habló con su habitual voz monótona. -Se ha informado al Ministerio de Magia sobre la situación de los alumnos desaparecidos, para que se tomen medidas más extremas en el asunto.

Se oyeron murmullos por todo el salón.

-Además, hoy comenzaremos a llevar a cabo mi plan.-

Más cuchilleo.

-¿De qué se trata?- Gritaron un par de estudiantes.

-Todos os ireís a vuestras respectivas casas, los que esteís en su último año, se les considerará como graduados.-

-¡Eso no es justo!- Bramaban algunos. -No nos pueden dejar sin estudiar, lo necesitamos para convertirnos en grandes magos.-

-No os quedaréis sin estudiar, me temo que el problema no tardará demasiado en resolverse.- Objetó el Director. -Hemos recopilado la información suficiente para que así sea.

-¿Nos devolverán a casa? No quiero dejar a Hermione...- Masculló Ron.

-Nos quedaremos.- Espetó Harry.

-¿Qué? ¿Pensáis desafiar a Snape?- Dijo Ginny.

-Por supuesto,- Contestaron sus hermanos al unísono.

La pelirroja se llevó la palma de la mano hacia su frente.

-No hay caso con ustedes...-

-Ya se parece a Hermione.- Le susurró su hermano Ron a Harry.

-Después del desayuno quiero que cada uno de ustedes prepare sus maletas, partirán a las 11 de la mañana en punto.- Finalizó Snape sin prestar atención a las protestas.

...

Eres ahora Draco Malfoy, el príncipe de Slytherin -o almenos eso dicen-, varias horas en el futuro. Estás jodidamente triste porque te han encerrado con tu ahora casi-novia Hermione Granger, pero también algo feliz porque la amas demasiado.
Te estás muriendo de hambre, y parece que ella también; aunque no puedes serciorarte pues está durmiendo entre tus brazos en este momento. Realmente no sabes por qué lo ha hecho, ya que un par de horas atrás se había mostrado un poco arisca contigo diciendo que no estaba segura de sus sentimientos y quería estar sola; pero la suma frustación que la invadía seguramente sería la razón por la cual luego se te acercó y te pidió que la abrazaras y no la soltaras.

Aunque el ambiente es bastante oscuro y somnoliento, no puedes dormir, pues la preocupación te abruma constantemente. Te sientes con insomnio.

Oyes respirar a Hermione, parece estar disfrutando de su estadía entre tus brazos, sonríes inconsientemente. Numerosas escenas románticas junto a ella se dibujan en tu cabeza, estás loco por ella y comienzas a sentirte aliviado de habérselo confesado, y que ella no te hubiese mandado a freír monos al ártico como esperabas que lo hiciera. La sabelotodo siempre defendía a sus amigos con tanto fervor que si no hubiese sido porque tú los molestabas cada que podías, posiblemente nunca hubiese sentido odio hacia tí, y las cosas marcharían un poco mejor.

Al meditar sobre esto empiezas a preguntarte como es que no te ha golpeado, regañado o algo parecido desde el último tiempo compartido juntos. Tu corazón da saltitos de pensar que finalmente te está correspondiendo tus sentimientos, sin embargo lo deja de hacer al recordar las últimas palabras de la castaña. "No estoy segura de lo que siento, creo que ya te lo he dicho varias veces, Draco." Las chicas son bastante complicadas.

Podría incluso estar jugando contigo, a veces te cuesta creer que se porta bien a tu lado.

¿Qué quieres hacer ahora? Tu mente comienza a quedar completamente en blanco ante la falta de opciones.

Es mejor tratar de conciliar el sueño por enésima vez y dejar de ser Draco.

Eliges ser Ginny Weasley, hermana de Ron, Fred y George Weasley, y además capitana del equipo de Quidditch de Gryffindor. Ahora te sientes muy enfadada a causa de tus amigos que no quieren escuchar la voz de la razón, decidiendo no hacer caso al Director y haciendo una especie de huelga quedándose sentados sin hacer nada en los sillones de la sala común.

Por más que le rueges que hagan caso, te ignoran, por lo que decides comenzar a empacar tus cosas.

Ya todo listo para llevar, te despides de ellos como si nunca hubieras estado enojada, y esperas que no les suceda algo horrible a manos de Snape.

Mientras vas caminando por los pasillos del Castillo puedes ver como un grupo de profesores corren apresuradamente hacia una sala, acompañados de los Aurores; no se han tardado nada en acudir al llamado de auxilio.
Rezas por que todo se acabe dentro de los siguientes días y que los pobres estudiantes desaparecidos vuelvan sanos y salvos, aunque aquello paresca un cuento de fantasía.

Te encuentras con tu amiga Luna Lovegood, la saludas y conversan camino al transporte.

Posteriormente te detienes a pensar en tu amado Harry Potter, cuando ya te encuentras bien comoda en el asiento del último vagón del tren. Te gusta sentarte ahí porque tienes la posibilidad de estar sola y así poder reflexionar con calma dejando que tu mente te lleve a un mundo maravilloso de imaginación infinita.

Como tienes que esperar un buen par de horas sentada ahí sin hacer casi nada, apoyas tu cabeza en el vidrio y te dejas llevar. Pero aquello no te dura demasiado, Luna te ha encontrado y toma asiento junto a tí; el viaje será más largo de lo que esperabas.

Te aburres y pasas a ser Nymphadora Tonks, una Aurora bien distinguida, maga metamorfa que está felizmente casada con Remus Lupin, y además tiene un precioso hijo llamado Teddy.

Luego de saludar románticamente a tu esposo, te dispones a investigar la habitación que te acaban de asignar junto a los demás aurores que te acompañan.

El candado parece muy bien fabricado, y como te han indicado, debe abrirse al estilo Muggle. Te rascas la nuca tratando de descifrar el enigma y te confundes llegando a la conclusión de que fue estúpido que le asignaran a un par de aurores que abrieran un candado al estilo Muggle siendo que son simples magos bien entrenados.

Pese a eso haces tu mejor esfuerzo y comienzas por forzar el candado tirándolo para que se abra. Resulta ser un esfuerzo completamente inútil, te averguenzas de ello al notar que todos te observan.

-Mejor que llaméis a un Muggle.- Dices con tono irónico.

-No los llamamos para que abrierais el candado,- Te contesta McGonagall, la sub directora. -Es para que nos encargemos de las fuerzas del mal.- Oh por Merlín, lo que acaba de decir suena tan poético y a la vez gracioso que dejas salir una sonrisa burlona.

-¿Entonces, a quién llamaron para abrir esto?-

En aquel momento, un chico con un gran sombrero puntiagudo de mago se aparece ante tí, puedes ver que tiene algunas partes visibles de su cabeza sin pelo, como si éste hubiese sido arrancado, además su cara te es familiar.

-¿Paul?- Balbuceas en reacción.

El te sonríe amablemente, te encantas tanto con su sonrisa que te pones en su lugar.

Eres Paul Clarke, hijo de un científico que ha perdido la cabeza, tienes seis hermanos y darías tu vida por salvarles la suya; pero odias a tu padre, y mucho. Lo odias por ser el responsable de tus defectos físicos actuales, más que nada por arruinarte la vida. Deseas con muchas ganas la muerte, estar vivo es un martirio para tí.

Luego de que tu padre te cercenara un brazo en castigo por haberte escapado de tu incubadora, estás nuevamente libre; frente a tus antiguos compañeros de trabajo, has sido convocado por Minerva McGonagall, quien sospecha de tí intensamente.

Será mejor que pienses cuidadosamente sobre tu siguiente movimiento.


Holaaaa :D

Quiero disculparme si los he dejado un poco confundidos ajajaj... es que decidí hacer un cambio radical en el tipo de narrador... ahora se ha convertido en algo asi como un narrador protagonista interactivo (?) creo que un par de personas por aquí reconocerán este tipo de narración (no diré nada para poder detectar fans ... lol), y que quede claro que no quiero plagearlo.. es solo que me gusta demasiado además creo que a ustedes les ha gustado también, espero... (dejenme sus opiniones!)

Perdónenme por demorarme en actualizar, es que la semana pasada tenía mucho que hacer el fin de semana, pero no os preocupéis porque se acercan las vacaciones de invierno :)!

Como siempre saludos cálidos a mis faans, les sigo insistiendo que se animen a dejarme reviews porque en serio me hacen muy feliz! vamos... no sean así con su adorada escritora xd

Si no les gustó la nueva narración háganmelo saber, si? porque mi objetivo es entretenerlos a ustedes!

Con amor, Nathu.