Hola a todas! No puedo creer que haya llegado el viernes y pueda dejar el siguiente capítulo entrando ya en la recta final de esta historia.^_^Desde ya les aviso a todas aquellas que me siguen en mis fics que desafortunadamente hoy sólo les dejaré las continuaciones de este, de I d die for you y de Visiones 4 ya que ellos son los fics que tengo escritos pero Always no será el caso ya que a pesar de estar en mi cabecita lo que sigue no he tenido tiempo de escribir ni una sola línea ya que hoy es la primera vez que enciendo la computadora en toda la semana (consecuencia de la primera semana de clases trabajando a full y a la par preparando a mi hijo con sus materiales escolares, xd, encima el calor sigue y yo extraño la playa buaaaaaahhhhh *_*
Con respecto a Always les aseguro que del martes no pasamos así que por favor sólo necesito un poco de paciencia, no quisiera escribir cualquier cosa con tal de dejarles algo.
Ahora si les agradezco a las que dejaron comentarios (y esta vez solo me dejo coment Inugami, fiel como siempre ¿ Qué pasó con las demás? Buaaahhhh
Amiga (o sea Inugami): ¡Cuánto me alegra que hayas disfrutado las vacaciones! Espero alguna foto en mi mail ¿Vale? Con respecto a tu comentario ya mismo abro una lista de las que odian a Meg que quiere "meterse" con nuestro Sammy, jajajjaj (yo estoy primera a pesar que sé que me van a odiar (silba disimulada) No eres mala, seguro que no, yo también sonrío con ciertos hurtsam que leo, xd, es que es tan adorable nuestro Sammy ahí indefenso, inocente criatura a merced de locas y metiéndose en tantos problemas de los que adoramos que Dean lo rescate y cuide, awwww, esas viejas y hermosas temporadas (coincido)
Besos amiga y espero que te guste el capi, bye!
Capítulo 20:
La telaraña del mal
Ya estaba anocheciendo en South Dakota. Las nubes frías y oscuras que se arremolinaban en el horizonte presagiaban una tormenta no muy lejana dado los refucilos cada vez más frecuentes que iluminaban con destellos plateados las líneas del horizonte.
Como un remolino negro que naciera de la tormenta lejana apareció de pronto la inconfundible silueta del Impala del 67´ que velozmente se acercó a la casa de Bobby y luego de unos minutos con un potente derrape de estacionó junto a su entrada.
Dean bajó ágilmente aún con el auto en movimiento y, con la habilidad que los años de cazador le habían dado, recorrió con su mirada el espacio teñido por claros de luz y de sombras que le daban un aspecto extrañamente siniestro a las formas oscuras de los hierros retorcidos de las chatarras que poblaban el lugar.
De pronto su corazón dio un vuelco cuando vislumbró en las penumbras la familiar silueta de la silla de ruedas del viejo cazador tendida a unos metros de distancia con sus ruedas hacia arriba girando lentamente empujadas por el persistente viento que preanunciaba la tormenta cercana.
-¡BOBBY!-gritó corriendo hacia la silla mirando con desesperación a su alrededor rogando no ver de un momento a otro el cuerpo sin vida del cazador-¡SAM!-volvió a gritar cada vez más angustiado al llegar junto a la silla averiada y solo recibir como respuesta el sonido del viento y el rítmico golpeteo de su frenético corazón retumbando en sus oídos-¡BOBBY! ¡SAM!-volvió a gritar una vez más con toda la fuerza de sus pulmones y, en el momento que ya iba a salir corriendo hacia la casa, un golpe apenas audible, metálico, concentró su atención hacia uno de los autos que estaban más cerca, sin puertas ni ventanas y al que lo único que lo mantenía en pie era su baúl y su techo sostenidos apenas por el esqueleto de lo que alguna vez había sido un flamante Honda.
Sólo un segundo le bastó a Dean para entender que el nuevo golpe metálico que escuchó no era el de algún hierro empujado por el viento sino el llamado de auxilio de alguien encerrado ahí dentro.
Con el corazón en un puño corrió hacia el auto encontrándose con un enorme bloque de piedra y fierros retorcidos que sujetaban la trampa mortal en la que el baúl se había convertido.
-¡BOBBY! ¡SAM!-gritó desesperado al indiferente peso muerto que dificultaba su rescate.
Debajo de la tapa del baúl una voz apenas audible le llegó a sus oídos llenando su helado corazón de un soplo de alivio.
-Dean ¿Puedes dejar de gritar como un idiota y abrir el baúl de una maldita vez?
El muchacho enarcó una ceja pero sonrió algo aliviado -"Al menos el viejo no pierde su típico sentido del humor aún en las situaciones más extremas"-pensó el rubio pero, al observar con atención el bloque que impedía la liberación de su amigo, se rascó la cabeza pensativo.
-¿Cómo diablos habrá ido a parar esta cosa arriba del baúl? ¡Es muy pesado, maldita sea!-protestó luego de varios intentos frustrados por empujarlo con todas sus fuerzas.
Al descansar un segundo apoyada su espalda en ese inmenso bloque de piedra su mirada se posó en su auto estacionado frente a la casa.
-Mi nena-dijo de pronto y corrió hacia el auto abriendo su baúl para sacar una cadena, luego se subió al Chevy, le dio marcha y con el motor rugiendo potente, recorrió los metros que le separaban de la trampa en donde Bobby estaba encerrado.
Bajó presuroso y con habilidad enganchó la cadena alrededor del bloque enredándola con fuerza en sus hierros retorcidos.
-¡Ya te saco Bobby! ¡Aguanta!-gritó mientras corría de nuevo hacia su auto, se sentaba tras el volante y preparando los cambios hizo rugir como una fiera a su poderoso motor-No me falles ahora nena-dijo en un susurro antes de acelerar a fondo el pedal del acelerador y que el ruido del motor se confundiera con los truenos cada vez más cercanos.
Las ruedas derraparon en su lugar por un instante levantando una nube de piedras y polvo que se dispersó velozmente empujada por el viento cada vez más fuerte de la amenazadora tormenta.
Finalmente, con la determinación brillando en su mirada, el mayor de los Winchester imprimió más velocidad al potente auto que respondió con la fuerza que esperaba avanzando raudo hacia delante llevándose consigo ese peso enorme que aplastaba el baúl y como en empatía también su alma.
Cuando escuchó el ruido del bloque al caer y sintió el cimbronazo que la cadena provocó, disminuyendo un poco el tironeo del Impala, Dean detuvo la marcha bajándose de inmediato para correr hacia el auto viendo con asombro la abolladura enorme en el lugar donde hasta hacía unos segundos la piedra se apoyara.
Después de forcejear un minuto con la cerradura y de maldecir en voz alta unas cuántas veces al fin pudo abrir la trampa que encerraba a su viejo amigo justo en el momento en que las gruesas gotas de la helada lluvia comenzaban a regar el polvoriento suelo del lugar y la noche ya había dispersado los pocos y tenues rayos de un sol pálido que apenas había iluminado el ambiente como para que las siluetas de las cosas no se transformaran en oscuras formas monstruosas.
-¡Bobby! ¿Estás bien?-exclamó Dean preocupado tendiendo su mano al cazador que había recibido la tenue luz que lo separó de la densa oscuridad en la que había estado atrapado con los ojos entrecerrados y los labios resecos abiertos en una mezcla de sonrisa aliviada y frustración.
-¡Dean!-dijo con voz ronca tendiéndole a su vez su mano para sujetarse con firmeza a los fuertes brazos del joven cazador que lo rescatara-¡Deja de hacer preguntas estúpidas y sácame de aquí!
Aunque el corazón del rubio galopaba enloquecido y una creciente angustia que llevaba el nombre de su hermano oprimía su pecho, la pregunta sobre él murió en sus labios cuando la mirada triste del viejo encontró sus ojos y la oscuridad que los rodeaba se reflejó en ellos dándole sin palabras la respuesta que buscaba.
Sam ya no estaba. Otra vez lo había perdido.
El rostro de Sam se llenó de miedo y asombro al ver esos dos pozos negros como carbones refulgir de maldad. La expresión de Meg que sonreía siniestra no hacía más que imprimirle a su corazón un palpitar acelerado, cargado de tensión, que en empatía con sus venas latía aceleradamente llenándolo de una sensación extrañamente intensa.
Sus músculos se tensaron nuevamente y con todas sus fuerzas tironeó de las sogas que lo sujetaban y, ante la sorpresa de la chica poseída y los demonios que observaban todo sin decir palabra, de un brusco tirón se soltó de sus ataduras dándole un fuerte empujón a Meg que cayó hacia atrás sorprendida por el repentino acto de arrojo que no esperaba.
Enseguida el muchacho se puso de pie y se preparó para recibir el ataque de los dos hombres que con expresión asesina se acercaban a él.
-¡Alto! ¡No lo toquen!-ordenó Meg poniéndose de pie -Sammy, Sammy, cada vez me sorprendes más querido-agregó-¿No la estabas pasando bien conmigo acaso?
-¡No te acerques maldita loca!-le respondió Sam con expresión dura en su mirada. No entendía porque a pesar de desear que esa chica se alejara de él algo en su cuerpo le pedía volver a tenerla cerca. Por eso trató de concentrarse en el lugar en donde estaban tratando de encontrar una vía de escape en el caso de que no pudiera enfrentarse a los tres seres malignos que tenía alrededor y que cada vez estaban cercándolo más y más caminando hacia él con pasos cautos y, al darse cuenta de esto, se apoyó en la columna en donde antes había estado atado tratando de protegerse de un ataque por la espalda.
-Sam ¡No luches contra tu destino!-le dijo Meg mirándolo ya con las pupilas del color de quien estaba poseyendo-No tengas miedo de quienes somos tu familia.
-¿Qué dices? ¡Ustedes no son nada mío!-se exasperó el joven sintiéndose cada vez más aturdido y acorralado
-Sammy, cariño-le respondió Meg con fingida paciencia-¿Es que no te diste cuenta que eres especial? ¿No recuerdas lo que le hiciste a él?-y con un ademán señaló al demonio que había lanzado contra el auto cuando sus poderes se manifestaron de imprevisto en el ataque en la casa de Bobby-Nosotros te rescatamos de esos cazadores. Ellos son los que te habían secuestrado aprovechando tu amnesia y llevándote con ellos para así poder controlarte.
-¡Mientes!-le gritó Sam cada vez más inquieto y abrumado por las mentiras que le decía la malvada demonio pero que estaban logrando confundirlo porque, dentro de sí, sentía que una poderosa fuerza fluía junto a su sangre empujando a sus sentidos a una tensión que parecía pronta a explotar por la forma en que su cuerpo se estremeció al escuchar las palabras de Meg y recordar como había realmente alejado con una fuerza invisible al hombre que se estaba acercando a quien él creía su padre.
La demonio al verlo dudar sonrió satisfecha y sin decir una palabra extendió su mano hacia uno de sus secuaces haciéndolo volar hacia la pared en donde se estrelló sin ningún sonido y sólo la oscuridad impenetrable en que se convirtieron sus ojos demostraron como le había afectado la sorpresiva acción de la mujer que sólo le sonrió maliciosamente a su secuaz y dirigió luego toda su atención en el joven que había quedado paralizado de sorpresa y temor.
-¿Lo ves Sammy?-le dijo segura-Yo no te miento. Nosotros también podemos hacer lo mismo que tú y si te sacamos así de ese lugar fue porque fuimos a rescatarte.
-¿Rescatarme?-repitió cada vez más inquieto-Dean y Bobby no estaban tratándome mal, ni quisieron en ningún momento hacerme daño.
-Eres tan inocente Sammy-le interrumpió la malvada chica poseída-Te dije que esos dos son cazadores y que sólo querían utilizarte.
-¿Para qué? ¿Cazadores de qué? ¡Déjame en paz maldita perra!-cada vez estaba más angustiado sintiendo su corazón latir alocadamente y un dolor en el pecho que se hacía cada vez más fuerte ante las palabras traicioneras de la malvada demonio que le hacían encontrar un sentido a la extraña cantidad de libros raros y armas que había observado en la casa donde el que pensaba era su amigo lo había llevado
Y fue en ese momento cuando también recordó los extraños sueños que había tenido donde pudo ver a personas con esos ojos negros como la noche más oscura, donde se vio junto a Dean peleando contra seres extraños que desaparecían en una llamarada intensa y en donde había visto a ese tal Castiel poniendo su mano en la frente de los hombres que tenía adelante y que caían gritando de dolor mientras despedían por ojos y boca una luz potente y clara.
Estremecido hasta lo más hondo de su cuerpo bajó la vista por unos segundos. Su respiración agitada denotaba la intensa tensión e indecisión que estaba sintiendo.
Algo de verdad tenía que haber en las palabras de esa chica o todo lo que había visto o soñado era fruto de las más extrañas pesadillas o del desequilibrio de una mente desquiciada.
Pero el menor de los Winchester podía sentir que no estaba loco, que algo de verdad había en las palabras de esa mujer y, aunque no sabía porque, podía sentir una intensa atracción hacia ella gritándole desde el palpitar de sus venas que la dejara volver a tocarlo.
Meg, dándose cuenta de ello se acercaba cada vez más a Sam con un sinuoso andar mientras se relamía como una gata acechando a su presa satisfecha de las dudas que podía ver estaban atormentando al muchacho y porque sabía que esa piel sudorosa, esos temblores casi imperceptibles, ese latido intenso que ella podía escuchar no eran más que la necesidad del chico por beber algo que ella le podía dar.
No sabía bien como podía haber pasado ya que, la última vez que se habían visto, Sam no demostró ninguna necesidad de beber sangre de demonio y ahora todos los síntomas se estaban manifestando.
Lo que ella no sabía era que Amy ya le había obligado a beber como tampoco sabía de las intenciones oscuras que la chica y sus cómplices tenían para con el muchacho pero se daba cuenta que lo que hubiera pasado estaba allanando el camino para el plan maquiavélico que había pergeñado por lo que sonrió cada vez más satisfecha y con un falso tono de cariño le dijo
-Sammy, querido. No tengas miedo ¡Mírame! –El joven cazador levantó la vista al oírla-Ven conmigo cielito, no te haré daño, lo prometo-agregó la malvada extendiendo la mano hacia el chico que la miró dubitativo.
Por un instante la observó con el ceño fruncido mientras enderezaba su espalda saliendo así del contacto de la columna que hasta ese momento había sostenido el peso del desconcierto y la tensión por la que atravesaba. Se irguió cuán alto era y respiró profundamente dirigiéndole a la demonio una mirada firme y segura que provocó que ella sonriera satisfecha pensando que lo tenía en sus manos.
De repente, sin que nadie lo esperara, empujó con gran violencia a Meg que lanzando una maldición cayó sobre los sorprendidos demonios que estaban detrás de ella observando en silencio la manipulación que su líder llevaba a cabo con el joven al que miraban con un dejo de temor y respeto, conscientes de lo que podía hacerles si realmente recordara como utilizar los poderes que en sus venas llevaba y, ante la atónita mirada de los demonios que cayeron estrepitosamente al suelo, el menor de los Winchester salió corriendo hacia una de las ventanas que había visto detrás de una columna de ese depósito abandonado a donde lo habían llevado y se lanzó a través de ella haciendo estallar en miles de pequeñas partículas el vidrio de su única vía de escape.
Por suerte para él aterrizó en una mullida maleza poniéndose inmediatamente de pie sin hacerle caso a los sangrantes cortes que los vidrios le habían ocasionado y salió corriendo hacia la oscuridad, desorientado en cuánto a su destino pero consciente que quería alejarse lo máximo posible de esas criaturas del mal.
Los demonios que enseguida se habían puesto de pie y corrieron hacia la ventana lo miraron alejarse por la espesura de la maleza que rodeaba el abandonado lugar.
-¿No vamos a ir por él?-preguntó el demonio más viejo, un hombre de unos cuarenta y cinco años y tez morena-¿Vamos a dejar que se escape?
Meg lo miró sonriente con la expresión de quien la actitud del muchacho le había caído como anillo al dedo
-Sólo síguelo-le respondió y en el acto el demonio desapareció del oscuro lugar por lo que la demonio se volvió a mirar al otro hombre poseído-Esto salió mejor de lo que esperaba-le dijo-Y si tú hiciste lo que te ordené ahora jugaré mi mejor carta.
-Lo hice-respondió el demonio con una siniestra sonrisa-Puedes encontrar a la pelirroja esa en la guarida que teníamos antes. Te está esperando ansiosamente-concluyó acentuando aún más su expresión de intensa maldad cuando Meg lo miró con sus ojos convertidos en una impenetrable oscuridad.
OH, OH! Nuestro Sammy ha escapado pero ahora la perra de Meg va a reunirse con la otra perra (¡qué malas que somos! Jejeje) y quién sabe lo que va a pasar, xd. ADEMÁS falta saber que pasará entre Dean y Bobby con los demás cazadores, con Castiel, en fin, si quieren develar alguna de estas dudas ya saben lo que tienen que hacer.
Y si esta vez no hay tres reviews no publico (¡Y me ofendí!) jajajajja
Disculpen a mi lado descarado y ahora respondan a los ojitos ilusionados ¿si? *_*
Saludos!
